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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 285 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Ensangrentado y maltrecho, el Hijo de la Muerte permanecía de pie, con las piernas temblorosas, sobre una roca negra y escarpada. Su espada rozaba lentamente la fría piedra, y cada leve raspadura reflejaba su agotamiento y dolor. Bajo él se extendía un mar de llamas plateadas, vasto e infinito, que iluminaba el bosque oscuro como velas fantasmales. En medio de este océano llameante se encontraba Pólux, el lobo orgulloso: el Gran Emperador Divino del Espíritu Estelar. Su postura era regia y absoluta, la cabeza erguida con orgullo, la mirada fija en el suelo con frío desdén. A la derecha de Azriel se alzaba la grotesca figura del Cambiaformas, completamente envuelta por las llamas divinas, con el rostro inexpresivo vuelto hacia Pólux, sin rastro de dolor ni miedo, totalmente indiferente al fuego que debería haberlo reducido a cenizas. La mera presencia de la criatura absorbía la vida de todo a su alrededor; árboles y plantas se marchitaban y se convertían en polvo a sus pies. ¿Cuántos bucles había soportado ya Azriel? Hacía mucho que había perdido la cuenta. Apenas podía comprender el poder del Cambiaformas; se movía más rápido que el pensamiento, atacando de formas que no podía seguir. Pollux también era un enigma: a veces usaba garras y colmillos, a veces simplemente conjuraba infiernos, otras veces permanecía inmóvil como aburrido por la futilidad de todo aquello. Al principio, el emperador Espíritu Estelar no se había tomado esta batalla en serio. Pero algo había cambiado. Tras interminables ciclos de muerte brutal, Azriel había aprendido más sobre el Bosque de la Eternidad. Había estado buscando a Lady Mio... y en su lugar encontró algo más. Tras Pollux se extendía ahora una oscura y cavernosa boca, oculta por un musgo verde vibrante y enredaderas. Permanecía intacta, sin haber sido alcanzada por las llamas ni la muerte, y Pollux custodiaba ferozmente su entrada, impidiendo que hombres o monstruos se acercaran. Azriel no recordaba con exactitud cuántas veces había muerto intentando llegar a aquella cueva. En los primeros doce intentos, apenas se había percatado de su importancia, demasiado absorto en la pura agonía de morir una y otra vez. Pero finalmente, lo comprendió: Pollux jamás permitió que el daño se acercara a esa caverna. Ningún gusano del vacío emergía de su oscuridad, ni llamas plateadas osaban traspasarla. Pollux la protegía con obsesión. El eterno ciclo de muerte y renacimiento había cambiado. Ya no era solo un ciclo de tormento y lucha, sino una carrera frenética. Azriel no estaba solo. El Cambiaformas también había percibido la importancia de la cueva, volviéndose más feroz, más desesperado. Él también corrió hacia la cueva, luchando contra Pollux con brutal determinación. Sin embargo, el orgulloso lobo se mantuvo firme, inquebrantable, aniquilándolos a ambos sin cesar. Pero ahora” en este preciso instante” mientras Azriel reunía los maltrechos restos de sus fuerzas para desafiar a Pólux una vez más, algo cambió. Una repentina oleada de maná surgió con fuerza, golpeando a Azriel con tal intensidad que casi lo hizo caer de rodillas. Una tormenta atronadora estalló en lo alto. Los relámpagos rasgaron violentamente el cielo oscuro, iluminando el bosque con destellos azules y blancos, mientras la lluvia caía sin cesar, empapando el cuerpo ensangrentado de Azriel. Las llamas de Pólux siseaban violentamente, pero no disminuían. El lobo divino alzó la mirada lentamente, con irritación y amargura reflejadas en sus ojos. Su voz resonó furiosamente en la tormenta, un gruñido frío y penetrante que caló hondo en la mente de Azriel: "¿Después de todo este tiempo, ahora tu corazón flaquea? ¿Después de todas las muertes, los incontables cuerpos, el sufrimiento sin fin, dudas de nuestra promesa? Aunque pretendas romper tu palabra, niña, yo jamás lo haré..." Ante la voz airada de Pólux, el cielo mismo se fracturó. Una línea dentada se abrió paso a través del firmamento tormentoso, como si la realidad misma se hubiera resquebrajado. Pólux chasqueó la lengua con desdén, y sus siguientes palabras rezumaron una oscuridad despectiva: "Por eso desprecio a los humanos: dejan que sus emociones les impidan ver lo que hay que hacer." Azriel permaneció en absoluto silencio, su rostro ilegible bajo la intensa lluvia, su único ojo fijo en el lobo. En ese preciso instante, el Cambiaformas se abalanzó sobre Pollux, su figura sin rasgos definidos un borrón de velocidad monstruosa. Sin embargo, Pollux solo giró levemente la cabeza, entrecerrando los ojos con fuerza mientras pronunciaba una sola palabra grave que congeló hasta la lluvia: "Suficiente." Fue una orden tan poderosa que la realidad obedeció sin rechistar. La gravedad se disparó de forma descomunal mientras el maná se doblegaba ante la voluntad del lobo, azotando sin piedad al Cambiaformas. La criatura se estrelló violentamente contra el barro con una explosión ensordecedora, generando una onda expansiva que arrancó de raíz los árboles cercanos, lanzándolos a un lado como si fueran juguetes desechados. Azriel también quedó atrapado por esa presión abrumadora; su rostro se estrelló brutalmente contra la roca que tenía debajo. La piedra se hizo añicos al caer Azriel, estrellándose sin remedio contra las llamas y el lodo que lo esperaban. El pánico y el horror se reflejaron en su rostro ensangrentado. Sabía lo que le esperaba: ser quemado vivo por las llamas divinas, devorado desde dentro por los hambrientos Gusanos del Vacío, ansiosos por aprovechar ese momento de vulnerabilidad. Azriel se preparó, con la desesperación arañándole el corazón. Sin embargo, para su asombro, las llamas no lo consumieron. Envolvieron su cuerpo suavemente, frescas e inofensivas. Los Gusanos del Vacío nunca aparecieron; permanecieron ausentes, como si de repente se hubieran vuelto cautelosos o temerosos. Azriel aprovechó la oportunidad al instante. Liberado del peso aplastante del maná de Pollux, rodó ágilmente sobre sus pies, congelando el suelo empapado a su alrededor para ahuyentar a cualquier gusano que aún acechara debajo. Jadeando con fuerza, su aliento visible como vaho en el aire gélido, miró al frente, confundido y cauteloso. El Cambiaformas también se había levantado, permaneciendo inmóvil de forma antinatural mientras la lluvia caía en cascada sobre su negra y retorcida figura. Miró fijamente a Pollux en silencio, calculando, observando, quizá decidiendo el mejor método para acabar con la vida inmortal del lobo. Pollux, sin embargo, no prestó atención al Cambiaformas. Su atención estaba centrada únicamente en Azriel, con los ojos entrecerrados peligrosamente, la mirada del lobo llena de odio y furia. Por primera vez, Azriel sintió el verdadero y aterrador peso de la furia de Pollux dirigida enteramente sobre él. Azriel se estremeció incontrolablemente, sus músculos temblando bajo el peso de esa mirada fría, la lluvia resbalando por su armadura y piel maltrechas. Azriel sonrió de repente, mostrando sus dientes rotos; sus ojos brillaban con frialdad bajo las pestañas empapadas de sangre. Sintió una satisfacción salvaje e incontrolable al ver a Pólux, el orgulloso emperador, frustrado. Furioso. Molesto. No podía dejar escapar esta oportunidad única. Azriel soltó una risita ronca, ignorando el sabor a hierro que se acumulaba en su boca. "Después de todo, no eres nada especial, ¿verdad, Pollux? Qué vergüenza debe ser para un autoproclamado dios... pasar todo este tiempo intentando, sin éxito, doblegar a un simple Cambiaformas. Ahora estás atrapado aquí conmigo, e incluso tu preciado bosque parece decepcionado de ti." Pólux entrecerró sus oscuros y hermosos ojos. "Si este mundo patético pudiera soportar mi verdadera forma, Hijo de la Muerte, te habrías librado de este tormento sin fin, te habrías librado de la ilusión de que tus luchas sin sentido tienen algún valor." La sonrisa de Azriel se desvaneció ligeramente. Pólux continuó, con la voz cargada de desprecio, “Me pregunto sinceramente cómo alguna versión de ti logró comprender Astrium. Tras presenciar tu estado actual, mi respeto por esa otra versión de ti ha aumentado enormemente. Quizás deberías detenerte, mirar hacia adentro y cuestionar tu patética existencia.” Los labios de Azriel se curvaron en una mueca de desprecio. "¿Por qué todos insisten en analizarme como si fuera un enigma complicado? ¿Quién te pidió que hicieras de terapeuta, Pollux? Entre nosotros dos, ¿quién busca realmente desesperadamente un sentido a la vida?" Mientras tanto, el Cambiaformas se limitó a mirar fijamente. Azriel no lo comprendía. Se suponía que las criaturas del Vacío atacaban indiscriminadamente, que tenían hambre sin sentido, pero esta simplemente esperaba, observaba, evaluando en silencio. Había adoptado el rostro de Azriel solo un puñado de veces, pero nunca se comportó como Azriel esperaba. Fue... inquietante. La expresión de Pollux se endureció en una fría determinación, su pelaje plateado onduló con poder. "Diga lo que quiera, humano. Ambos conocemos la verdad tras su valiente fachada." De repente, aparecieron alrededor de Pólux unas finísimas hojas en forma de media luna, blancas y letales, que zumbaban suavemente con ecos de estrellas moribundas. Cada hoja lo orbitaba lenta y deliberadamente, emanando un tenue resplandor plateado teñido de sombras violetas, lo que hacía imposible seguir sus movimientos con claridad. Cada pelo del maltrecho cuerpo de Azriel se erizó rígido por la alarma. Este ataque... nunca lo había visto antes. Quizás se había excedido un poco... Sin previo aviso, las cuchillas se abalanzaron sobre él a una velocidad letal. ¡Demasiado rápido!, gritó la mente de Azriel. No podía esquivar, no podía moverse. Se preparó instintivamente, esperando la agonía inevitable, la sensación de que su cuerpo se desgarraba. Pero no llegó nada. Lentamente, Azriel abrió su único ojo, dándose cuenta de que había dejado de respirar. Las hojas crecientes se cernían a centímetros de su rostro, temblando suavemente, antes de disolverse en motas de luz estelar pálida, que ascendieron y se desvanecieron en la nada. La voz de Pollux, baja y frustrada, resonó en la mente de Azriel. "¿Te preocupas tanto por un simple ser humano...?" La única respuesta que recibió fue que el cielo se fracturaba aún más, grietas que se extendían por la realidad misma, acompañadas de un alarido inhumano que resonaba en el bosque. Todo el Bosque de la Eternidad tembló violentamente; el maná se agitó descontroladamente a su alrededor, sumiéndose en el caos. La expresión de Pólux se ensombreció hasta volverse absolutamente fría. "Muy bien. Si esta es tu elección, entonces lo destruiré todo." De repente, los árboles se desprendieron de la tierra, elevándose hacia el cielo envuelto en tormenta. Cada árbol del Bosque de la Eternidad se elevó en lo alto, suspendido por orden de Pólux, antes de encenderse simultáneamente en pilares de llamas plateadas. Azriel no pudo comprender lo que sucedió después. En un instante, parpadeó; al siguiente, el cielo mismo se convirtió en un océano de colosales lanzas plateadas, ardiendo ferozmente, todas apuntando directamente hacia él y el Cambiaformas. Su corazón flaqueó, presa de un terror primigenio. Se sentía como un mortal ante el juicio divino, el juicio de un ser que tal vez superara a los dioses. Si Pólux era capaz de esto estando debilitado, ¿qué horrores inimaginables le aguardaban si recuperaba toda su fuerza? Azriel tenía la garganta seca. Miles, quizá decenas de miles, de armas divinas se cernían amenazadoras sobre él. La desesperación le atenazaba el corazón, pero aun así dejó escapar un suspiro ahogado. ¿Qué más podía hacer? Lucharía, moriría, resucitaría... hasta llegar a aquella misteriosa cueva, el corazón de aquella pesadilla sin fin. El lugar donde Lady Mio lo aguardaba, el núcleo de aquel hechizo imposible. Pollux habló de repente, quebrando aún más la frágil resolución de Azriel. "Es inútil. Sé exactamente lo que estás pensando. Tienes razón: la niña es el núcleo. Pero destruir su núcleo de maná no acabará con su [Habilidad Única]. Solo matándola por completo, usando Rompesellados, el hechizo desaparecerá. En cierto modo, ella también es inmortal." Azriel apretó los dientes, rechinando con fuerza. “¿Así que todo este bosque es su [Habilidad Única]...? El absurdo absoluto lo abrumó. Pero algo más inquietaba profundamente a Azriel. Rompe sellos. ¿Por qué Pollux no había usado aún el artefacto? ¿Dónde estaba ahora? Demasiadas cosas no cuadraban. Antes de que pudiera detenerse a pensar más, las lanzas plateadas se precipitaron hacia abajo, haciendo temblar violentamente la realidad bajo su fuerza divina. El corazón de Azriel latía con fuerza, resonando ensordecedoramente en sus oídos. No había escapatoria. Este ataque arrasaría el bosque entero: Azriel, el Cambiaformas, todos los Gusanos del Vacío. Solo Pollux y la cueva sobrevivirían. Una vez más, Azriel se preparó para la aniquilación inevitable. Una vez más, el Cambiaformas lo miró con escalofriante indiferencia. Pero, una vez más, ocurrió algo totalmente inesperado. Un panel en blanco y negro apareció ante la vista de Azriel, ante los ojos de Pollux e incluso ante la mirada inexpresiva del Cambiaformas, congelando la realidad misma. Todo se detuvo instantáneamente. ['Providencia Mundial' ya no ha logrado ocultar tu presencia.] Un terror sofocante invadió a Azriel. Los ojos de Pollux se abrieron ligeramente. '...¡Oh, no!' ['La Luna Doliente' desaprueba tu crueldad.] ['Monarca del Sol Ardiente' entrecierra los ojos con sospecha y confusión.] ['Monarca del Sol Ardiente' abre los ojos con horror y comprensión.] Miradas alienígenas, de un poder incomprensible, atravesaron a Azriel y Pollux desde ninguna parte y desde todas partes simultáneamente. [El rostro de la Luna Doliente se contorsiona de terror al ver al Hijo de la Muerte.] ['La Providencia Mundial' huye despavorida.] ['Monarca del Sol Ardiente' te contempla con asombro y admiración.] ['El Santo sin Rostro' contempla incrédulo cómo el 'Gran Emperador Espíritu Estelar Divino' lucha contra el 'Hijo de la Muerte'.] ['La Luna Doliente' no puede comprender la supervivencia del 'Gran Emperador Espíritu Estelar Divino'.] ['El santo sin rostro' no puede comprender la existencia del 'Hijo de la Muerte'.] ['Monarca del Sol Ardiente' desea urgentemente enviar a su avatar.] ['La Luna Doliente' desea urgentemente enviar a su avatar.] ['El Santo sin Rostro' desea urgentemente enviar a su avatar.]
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Camino del Extra (Novela) Capítulo 285

Estás leyendo el capítulo 285 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.