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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 282 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“Ya veo” murmuró Pólux en voz baja. Entonces, su expresión cambió. Al presenciar ese cambio repentino, los ojos de Azriel se abrieron con incredulidad. Su rostro se contrajo, la sangre le hervía de indignación. ¡Cómo se atreve! ¡¿Cómo se atreve Pólux a mirarlo con semejante expresión... de lástima?! Extrañamente, Pollux se dio la vuelta y se dirigió a uno de los pocos libros que aún permanecían intactos: un grueso tomo encuadernado en un carmesí descolorido, con la cubierta en blanco cubierta de polvo. Lo tomó con delicadeza y recorrió el polvo con los dedos, pensativo, con una expresión de silenciosa melancolía. "Estabas investigando runas, ¿verdad?" “Ya deberías saber la respuesta” espetó Azriel con voz ronca. “En realidad nunca les pusimos ningún nombre” continuó Pollux en voz baja, sin inmutarse por la hostilidad de Azriel. "Pero tal vez 'Runas del Vacío' y 'Runas Divinas' sean nombres verdaderamente apropiados; nombres que tú mismo les otorgaste, Hijo de la Muerte." Pollux se volvió hacia Azriel con la misma expresión melancólica y distante. "Ya os lo he dicho antes: los Sangre Estelar eran los más grandes entre las razas de espíritus divinos. Incluso los dioses temían nuestro potencial, porque solo nosotros controlábamos lo que ellos nunca pudieron comprender del todo." "…" "El alma." "…!" "Astrium." Pólux sonrió levemente. "Humano, deseas empuñar el Astrium, ¿verdad?" Azriel se quedó con la boca ligeramente entreabierta mientras miraba en silencio, atónito, completamente conmocionado por las palabras de Pollux. "Por eso estudiaste las Runas del Vacío y las Runas Divinas. Buscabas algo más allá; tu verdadero deseo era crear Runas del Alma." Sin palabras, Azriel no supo cómo responder. '¿Astrium…? ¿Runas del alma?' “Tu especie estuvo sorprendentemente cerca de la verdad” reflexionó Pollux, sonriendo aún más profundamente ante la expresión de desconcierto de Azriel. El maná está en todas partes. Es omnipresente y está presente en todo el entorno: la esencia de la magia y el fundamento sobre el que se asienta todo hechizo conocido. Todo humano de tu mundo nace con una red de venas de maná, y en su centro reside un núcleo de maná, un órgano que actúa como portal. Al absorber maná, este viaja a través de las venas, entrando en el núcleo. Para la mayoría de los seres, este es el límite: el núcleo de maná refina el maná en bruto, convirtiéndolo en energía mágica utilizable que alimenta hechizos, habilidades y artes de combate. Esto es todo lo que tu mundo conoce y enseña. Toda la magia convencional se basa en este sencillo sistema. La sonrisa de Pollux se ensanchó con complicidad. "Pero la verdad es mucho más profunda." "…" Como ya he dicho, el núcleo de maná es una puerta. Y más allá de esa puerta se encuentra el Reino del Alma: una dimensión interna oculta, única para cada individuo. Es la manifestación silenciosa del ser: pensamientos, recuerdos, deseos, arrepentimientos; el alma misma. Dentro de este Reino del Alma existe otra forma de energía, aún desconocida e incomprendida por la mayoría. “…Astrium,” murmuró Azriel, terminando la frase de Pollux. "Correcto." "Entonces... ¿Astrium no es como el maná?" "Incorrecto." Azriel frunció el ceño, confundido. Pollux soltó una risita suave. Es maná, y a la vez no lo es. Desafortunadamente, tu mente aún no puede comprender del todo la diferencia. El astrium no se puede extraer del mundo exterior ni percibir por medios ordinarios. Nace solo cuando el maná atraviesa por completo el portal de tu núcleo de maná hacia tu Reino del Alma. Allí se refina, no en magia ordinaria, sino en algo infinitamente más profundo. Se convierte en energía forjada directamente de la esencia de tu alma. Es la energía necesaria para la verdadera magia de orden superior. “Magia de orden superior…” susurró Azriel, extasiado. “Astrium no es ilimitado” continuó Pollux en voz baja, y su voz se tornó más grave por la cautela. "Se extrae directamente del alma. El uso excesivo puede sobrecargar el Reino del Alma, causando fracturas en el interior del ser." "..." "Créeme... cuando eso sucede, nace algo mucho peor. Estoy seguro de que, con tus conocimientos, ya lo sabes." Azriel tragó saliva inconscientemente, con la garganta reseca mientras su corazón latía con fuerza en su pecho. Su ira, su odio, incluso su desafío, se desvanecieron por completo, reemplazados por una fascinación pura. Los ojos de Pólux se oscurecieron ligeramente, perdidos en sus recuerdos mientras hablaba. Los dioses también podían usar el Astrium, pero su habilidad era insignificante comparada con la nuestra. Para los Sangre Estelar, su dominio era ridículo. Nosotros continuamos aprendiendo, creciendo, y su orgullo y envidia se enquistaron. Finalmente, su arrogancia los enloqueció, y en un arrebato de celos lo destruyeron todo. Así, el verdadero conocimiento del Astrium quedó sepultado junto a mi pueblo. Esa fue una de las dos razones por las que mi raza se extinguió. "¿Cuál fue el segundo?" Pólux se limitó a sonreír y no respondió. Entonces sus ojos se entrecerraron bruscamente, y su tono se volvió repentinamente grave y solemne. "Solo aquellos que despiertan a Astrium pueden verdaderamente remodelar las leyes de la existencia." ¿Cómo… cómo podría tener sentido algo así? Azriel contempló a Pollux en silencio. No sabía cuánto tiempo llevaban así, ni siquiera si el tiempo existía en aquel sueño interminable y retorcido. Finalmente, con vacilación, preguntó: "...Entonces, ¿puedes usar Astrium?" Pollux sonrió con confianza. "Eso debería ser obvio." Azriel apretó los labios, dudando de nuevo antes de preguntar en voz baja: "...¿Por qué me cuentas todo esto?" La expresión de Pólux volvió a tornarse melancólica, una tristeza que resultaba ajena al rostro orgulloso que hasta entonces había lucido. La arrogancia y el orgullo altivo seguían ahí, presentes en sus movimientos y en su voz, aunque ahora atenuados por un dejo de profunda tristeza. “A decir verdad, ni siquiera yo estoy seguro” murmuró. "Quizás porque hace tanto tiempo que no hablo libremente con otro ser. O tal vez porque tú, al menos, eres diferente. Una anomalía, como yo, que lo ha perdido todo; aunque, en verdad, eres incluso más anómalo que yo. O quizás simplemente deseaba transmitir el conocimiento de mi pueblo, el conocimiento que los propios dioses intentaron desesperadamente enterrar." Suspiró profundamente, sacudiendo la cabeza con una leve sonrisa. "A decir verdad, si tuviera que explicar todo lo que sé sobre Astrium, tardarías eones en comprender siquiera la mitad." La expresión de Azriel se ensombreció. Exhaló suavemente, un suspiro de resignación cansada, antes de apretar con fuerza ambas armas y alzar la cabeza con renovada determinación. Pollux arqueó una ceja, ligeramente divertido. "¿De verdad estás tan desesperado por irte?" "Soy." "¿A pesar de que estás terriblemente agotada?" "Aunque estoy terriblemente agotada." Pollux lo observó en silencio durante un largo rato, luego negó con la cabeza, suspirando de nuevo. "De verdad me caes bien, Hijo de la Muerte. Pero parece que estamos destinados a permanecer atrapados en este bucle sin fin. Nuestra conversación ha sido encantadora, de verdad, pero no me has dejado otra opción: debo destruirte." Antes de que Pollux pudiera decir nada más, Azriel interrumpió repentinamente, con voz urgente pero tranquila. "¿Puedo hacerle una última pregunta?" Pólux frunció ligeramente el ceño pero permaneció en silencio, esperando. “Dijiste antes que Ícaro era similar a nosotros dos” comenzó Azriel con cautela. “Pero si eso es cierto, ¿por qué sigues aquí? ¿Ya no ambicionas hacerte más fuerte? ¿No deseas vengarte de los dioses? ¿No anhelas volver a volar, a tocar el sol?” "Sí." Azriel se quedó mirando, confundido. Entonces, ¿por qué estaba Pollux allí? ¿Por qué se contradecía? “Pero no romperé mi promesa” dijo Pollux en voz baja, percibiendo la confusión de Azriel. “Ah…” murmuró Azriel en voz baja. Sí, su promesa... a Lady Mio. “…¿Dónde está ella, por cierto?” ¿Cómo funciona exactamente este sueño, este hechizo? "¿Incluso a riesgo de perder tu inmortalidad algún día? ¿Incluso a riesgo de sucumbir ante este mundo, sin volver a tener la oportunidad de alcanzar el sol?" Los ojos de Pollux se volvieron peligrosamente fríos, más fríos de lo que Azriel jamás los había visto. Pero en lugar de responder, el aire mismo comenzó a temblar violentamente, el maná fluctuando descontroladamente mientras la mismísima realidad se hacía añicos como cristales rotos, dejando solo el oscuro abismo. Entonces la realidad se reconstruyó, sin fisuras, devolviendo a Azriel una vez más a los confines familiares de la cabaña. “Qué tedioso…” murmuró Pollux con amargura. "Con tu presencia, sumada a esas dos calamidades, ahora tengo tres amenazas que afrontar. Quizás realmente he perdido la cabeza, haciéndoles un favor a los dioses, a tu mundo, a este, e incluso al destino mismo, al atraparnos a todos aquí." Su expresión se ensombreció aún más con cada instante que pasaba. El corazón de Azriel comenzó a latir inexplicablemente más fuerte mientras un terror desconocido lo invadía. La voz de Pollux se retorció, distorsionándose, resonando extrañamente mientras continuaba: Pero lo que ella hace... no tiene sentido. Soy inmortal, el más fuerte de todos; el cambiaformas es el más temible; los Gusanos del Vacío, incontables. Y sin embargo tú... Tú no eres una criatura del Vacío, ni un dios, ni siquiera una bestia salvaje. Eres simplemente un humano. Entre todos nosotros, tú puedes ser el primero en quebrarte, y lo serás. Azriel apretó los dientes con fuerza. "Ya veremos." La mirada carmesí de Pollux se volvió aún más fría, irradiando una arrogancia insoportable, mirando a Azriel como si fuera insignificante. Su voz distorsionada resonó, haciendo eco y rebotando en muros invisibles: "Malinterpretas algo vital, humano. Si bien puedo influir en este hechizo, nunca he reclamado su propiedad." "¿Qué?" "El tiempo está distorsionado en este bosque. Dentro de este mismo sueño, un sueño que todos compartimos. Tú, yo, el cambiaformas y los Gusanos del Vacío, todos nosotros. Los únicos que aún no se han roto." De repente, una presencia indescriptiblemente malévola inundó la cabaña. Se acercaba rápida e implacablemente, con un aura tan aterradora que el cuerpo de Azriel se estremeció incontrolablemente. “Te ha marcado, Hijo de la Muerte” advirtió Pólux con voz sombría. "Ahora bien, cada vez que tú, yo o ese cambiaformas muramos... el tiempo mismo se fracturará y se reiniciará. Su intención es destruirnos a todos. Y cuando lo haga, quemará todo el bosque junto con esos Gusanos del Vacío, destruyendo de una vez por todas todas las calamidades de este mundo... y finalmente, a sí misma." El corazón de Azriel latía con fuerza, tan violentamente que temía que pudiera estallar en cualquier momento. ¡Maldita sea…! "No intentes comprender. ¿Crees que soy el dios de este bosque? ¡Te equivocas! ¡Siempre fue la niña!" La risa distorsionada de Pollux distrajo momentáneamente a Azriel de la horrible presencia que se acercaba rápidamente. Sintió como si una mano helada le apretara el corazón que latía frenéticamente. “Pero nadie puede doblegarme. Ni yo romperé jamás mi promesa” proclamó Pollux en voz baja, con una terrible certeza. Su risa retorcida resonó una vez más con frialdad en la cabaña, penetrando el alma de Azriel. "Este bosque permanecerá aquí... por toda la eternidad." En ese preciso instante, la puerta de la cabina estalló hacia adentro, astillándose violentamente mientras un viento feroz aullaba por toda la habitación. Azriel, instintivamente, alzó un brazo para protegerse el ojo de los escombros que volaban por los aires; su cabello, que le llegaba a los hombros, ondeaba caóticamente en la tormenta de polvo y destrucción. En medio del caos, Pollux blandió a Rompe Sellos con un movimiento tranquilo y sin esfuerzo. No hubo ningún efecto visible” ni luz, ni sonido” nada que indicara que algo hubiera sucedido. Sin embargo, en el instante siguiente, cuando Azriel intentó bajar el brazo, descubrió que no podía moverlo en absoluto. Porque ya se lo habían rebajado. “¿A…g…?” Un sonido ahogado e ininteligible escapó de los labios de Azriel. El nauseabundo hedor a polvo se mezclaba con algo mucho peor. Sangre caliente inundaba el suelo destrozado de la cabaña. Las vísceras de Azriel se derramaban grotescamente hacia afuera, seguidas de fragmentos de hueso destrozados, empapados en carmesí. Solo entonces Azriel se dio cuenta de que había sido partido limpiamente por la mitad. Ambas mitades de su cuerpo se desplomaron contra el suelo, hundiéndose en el charco que se expandía a su alrededor: su propia sangre y entrañas. Azriel murió. Sin embargo, en medio de aquella oscuridad infinita, mientras la muerte lo engullía, oyó la voz de Pólux: suave, distante, incomprensible, pero inconfundiblemente clara. "Así pues, una vez más, extendió la mano hacia el sol y ardió... para siempre."
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Camino del Extra (Novela) Capítulo 282

Estás leyendo el capítulo 282 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.