Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 269 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En la mente de Azriel se encendieron todas las alarmas e instintivamente se puso en guardia contra la anciana, que solo le sonrió amablemente.
Lo que sorprendió a Azriel no fue que ella supiera de la marca oculta bajo las vendas de su brazo izquierdo” las que claramente le había cambiado mientras él estaba inconsciente. “No, lo que realmente lo inquietó fue que aquella anciana pareciera saber con exactitud lo que significaba la marca: que pertenecía a uno de los hijos de los dioses.
La sonrisa de la anciana se tornó irónica, y habló apresuradamente, tratando de calmar su creciente sospecha.
“La única razón por la que reconozco la marca, mi señor” dijo con dulzura”, es porque me recuerda a la que lleva el propio rey. Aunque no es idéntica, es bastante parecida. Del mismo modo que la familia real ha sido bendecida y protegida por un dios durante siglos” el bendito asciende al trono de Ismyr”, usted también es claramente de la realeza... un príncipe de tierras lejanas, protegido por un ángel guardián o un demonio.
A pesar de sus palabras tranquilizadoras, la expresión de Azriel permaneció reservada. Sin embargo, por dentro no pudo ocultar su sorpresa.
“¿Un dios protegiendo a la familia real? ¿Uno de los Diez Dioses?... No, este mundo es diferente. Las reglas también podrían ser diferentes... o tal vez a los dioses simplemente ya no les importa.”
A Azriel no le costó creerlo. Las reglas... nunca se habían respetado de verdad. Los dioses, los apóstoles... hacía mucho que habían dejado de preocuparse. Al menos... así lo había parecido siempre. Quizá, en algún momento, existió el honor. Quizá alguna vez... pero ya no.
Y si las reglas eran las mismas aquí, en este extraño mundo, entonces seguramente este no era ese "cierto momento" de la historia en el que se habían respetado.
'Pero si la familia real realmente cuenta con el respaldo de un dios... ¿cómo podrían caer ante el Ejército Revolucionario?'
No... ¿Acaso podría suceder algo así? Azriel no lo sabía. No sabía nada de ese escenario, nada de quién ganaría, si es que alguno de los dos bandos podía ganar.
Intentando controlar el temblor de su voz, Azriel formuló la pregunta que le quemaba en el pecho:
"¿Qué es lo que quieres?"
La anciana parpadeó, inclinando ligeramente la cabeza.
"Le pido disculpas, mi señor, pero... ¿qué quiere decir?"
Azriel, que seguía observándola con ojos cautelosos y desconfiados, no se anduvo con rodeos al hablar.
"Me has cuidado durante dos meses, a pesar de que ni siquiera me conocías. Has oído los rumores, has visto la recompensa que ofrecieron por mi cabeza. Sabes quién soy. Podrías haberme entregado, haberme matado, pero no hiciste más que cuidarme. Si bien te estoy agradecida... por favor, dime claramente: ¿qué es lo que quieres de mí?"
La sonrisa de la anciana se suavizó aún más.
"...Mi señor, no deseo nada de usted."
El único ojo de Azriel se volvió frío como el hielo.
"No me mientas. Todo tiene un precio."
“¿Y qué pasaría si te dijera” dijo con calma” que no tengo ningún deseo, ninguna aspiración, ninguna necesidad de pagar nada?
"Entonces estás mintiendo."
"Pero no lo soy."
"¿Y esperas que me crea eso?"
Azriel no dijo nada más en voz alta, pero por dentro, las dudas lo atormentaban como una tormenta. No sabía nada de ella. ¿Por qué una anciana viviría sola, en lo profundo del bosque, ofreciendo la única cama de su cabaña a un desconocido? ¿Por qué arriesgar su vida por alguien como él?
Nada tenía sentido.
“¿Es tan difícil de creer, mi señor” dijo en voz baja”, que simplemente se hizo por bondad?
Los ojos de Azriel se abrieron ligeramente al oír sus palabras. Luego, entrecerrándolos de nuevo, respondió con aún más frialdad:
"Sí."
"Y, sin embargo, sigue siendo la verdad."
"...Eso es una tontería."
"No todo el mundo en este mundo exige algo a cambio de un momento de amabilidad, mi señor."
Azriel la miró en silencio. Y aun así, ella le sonrió, cálidamente, casi con tristeza.
“No soy más que una anciana” dijo con voz baja y tranquila”, en la recta final de mi vida. Vivo aquí sola, en reclusión, porque ya he vivido una vida plena y feliz. No deseo nada más... salvo morir en paz.
A Azriel se le hizo un nudo en la garganta. Apretando la manta que lo envolvía, no pudo ocultar el leve temblor en sus manos mientras susurraba:
"...Lo siento. Pero no puedo confiar en ti."
"Está bien, mi señor."
Su sonrisa no flaqueó ni un instante.
"Pero... hay una cosa en la que debo corregirte."
Azriel no habló. Simplemente la observó.
"Puede que seas hijo de un dios. Tu marca puede ser ominosa. Los rumores pueden ser insidiosos. Pero solo hay una verdadera razón por la que te cuidé."
Sin previo aviso, su dedo huesudo y débil presionó suavemente contra su pecho, cerca de donde se encuentra su núcleo de maná.
"A estos bosques los llaman el Bosque de la Eternidad. No importa quién entre” criatura del vacío, bestia u hombre” si pone un pie en este bosque, vagará sin cesar, sin encontrar jamás el camino de regreso... sin encontrar jamás la salida."
Los ojos de Azriel se abrieron desmesuradamente por la sorpresa.
"Pero entonces, ¿cómo...?"
Antes de que pudiera terminar, ella volvió a tocarle el pecho, con una voz aún más suave que antes.
"Solo aquellos reconocidos por el Guardián del Bosque de la Eternidad” aquellos con un corazón puro y bondadoso” pueden encontrar el camino... hacia mí."
"...!"
"Y márchate."
Por un instante, Azriel la miró con expresión inexpresiva antes de soltar una risa seca. Se cubrió el rostro con los cuatro dedos que le quedaban de la mano izquierda.
"Tú... tú realmente eres una vieja loca."
"¿M-Mi señor...?"
Una expresión de desconcierto se extendió por su rostro mientras parpadeaba rápidamente mirándolo.
“¿Puro? ¿Amable? ¡No me hagas reír!” espetó Azriel.
Lo único que sabes de mí son esos rumores, y ninguno es bueno. Los rumores no surgen de la nada; siempre tienen un fundamento. Hay una razón por la que mi cuerpo está como está ahora. Ves esta marca espeluznante en mi brazo y sabes que debe pertenecer a un dios, uno más aterrador que la mayoría. ¡En el primer segundo en que te vi, te apunté con un arma y te habría disparado si no me hubiera desmayado! ¿Qué clase de delirio te llevó a pensar, aunque fuera por una fracción de segundo, que soy alguien puro y bondadoso?
Azriel la fulminó con su único ojo, pero la anciana siguió mirándolo con la misma expresión de desconcierto.
"...Mi señor, usted..." Ella vaciló, luego sonrió suavemente.
"Eres del tipo de persona que niega muchas cosas de sí misma, ¿verdad?"
"¿Eh?"
El rostro de Azriel se contrajo ante sus palabras.
"Incluso tus emociones", dijo.
“Puedo ver la ira y la frustración que reprimes. Debes de desear con desesperación matar al Parche Inmortal, o al vicecapitán de los Caballeros Reales... quizá incluso a ambos. Tienes muchísima prisa. Pero como ya dije, mi señor, en tu estado actual, ni siquiera puedes caminar bien, mucho menos lanzar magia. En cuanto salgas de este bosque, morirás.”
Azriel apretó los dientes ante sus palabras.
“Su mente y su cuerpo necesitan descansar, mi señor” continuó con voz tranquila y firme.
"Como mínimo, hasta que los efectos de la sangre del Basilisco Oscuro hayan desaparecido. Puedes quedarte aquí todo el tiempo que necesites; incluso más, si lo deseas."
Entonces, de repente, sonrió, y esa sonrisa provocó un temblor involuntario en el cuerpo de Azriel.
“Créanlo o no” dijo con ligereza”, en realidad soy de segundo grado avanzado. Así que les agradecería que se quedaran obedientemente y se recuperaran adecuadamente.
El rostro de Azriel se ensombreció.
Por supuesto que lo sabía. Desde el principio supo que era una Avanzada. En su estado actual, podría matarlo fácilmente si quisiera, y sin embargo no lo había hecho.
Azriel se mordió el labio y bajó la mirada, con el pelo cayéndole sobre el ojo.
“...¿Qué demonios estoy haciendo...?”
Discutir con ella... malgastando una energía que no tenía...
Sentía que su cabeza volvía a convertirse en un caos.
Sinceramente, ya ni siquiera le quedaban fuerzas para luchar contra ella, ni con palabras, y mucho menos con acciones.
“Puede estar seguro, mi señor” dijo ella cálidamente.
"Mientras estés en esta cabaña” no, en este bosque” estarás a salvo de cualquier daño o peligro."
Ella se inclinó hacia delante. Antes de que Azriel pudiera reaccionar, sintió su mano posarse suavemente sobre su cabeza, acariciándola.
Azriel parpadeó, atónita y en silencio, mientras su mano permanecía un instante antes de que se levantara y se diera la vuelta.
Sin decir palabra, la observó llevar la bolsa de pan a otra mesa. Ella se agachó, recogió leña de la pila que había debajo y se dirigió a la chimenea, arrojándola a las llamas.
Azriel dejó escapar un suspiro silencioso y exhausto.
“...¿Cuál es tu nombre?” murmuró en voz baja.
Sin volverse, mientras levantaba una olla de hierro y la colgaba sobre el fuego, respondió con voz enérgica.
"Mio, mi señor. Solo Mio."
Azriel la miró fijamente, con una expresión que aún reflejaba su insatisfacción. Finalmente, apartó la mirada.
"...Entonces estaré bajo tu cuidado, Lady Mio."
Ella soltó una risita suave.
"Igualmente, mi señor."
Y así, sin más...
Comenzó la recuperación de Azriel en el Bosque de la Eternidad.

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 269
Estás leyendo el capítulo 269 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.