arrow_back

Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 268 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El único ojo que le quedaba a Azriel se contrajo, mientras que el otro le pesaba como el plomo. Lentamente, el ojo solitario se abrió. Parpadeando un par de veces para aclarar la visión borrosa, Azriel se encontró mirando un techo de madera. "Puaj..." Todo le resultaba insoportablemente pesado, su mente envuelta en una espesa niebla que lo adormecía. Con esfuerzo, giró la cabeza y parpadeó un par de veces más, observando su entorno. Estaba dentro de una pequeña y vieja cabaña, sencilla pero limpia. El fuego crepitaba suavemente en la chimenea y el aroma a leña quemada llenaba el aire. A través de la ventana, aún podía ver el verde familiar del bosque interminable. Con un gruñido, Azriel se incorporó hasta quedar sentado en la dura y estrecha cama. Su mirada se posó en su propio cuerpo. Tenía el torso desnudo, envuelto en vendajes. Su brazo izquierdo, donde debería estar su marca, también estaba cubierto de vendajes nuevos. Su pecho, donde residía su núcleo de maná, aún irradiaba ese calor tenue y molesto. "Eh..." Pero entonces, Azriel notó algo peor. Sus piernas. No podía sentirlos. "..!" Preso del pánico, se quitó la manta de encima y suspiró aliviado al ver que sus piernas seguían ahí, intactas. Sin embargo, cuando intentó moverlas... apenas respondieron. Era como intentar controlar extremidades que ya no le pertenecían. No eran solo sus piernas. Azriel miró su mano izquierda. También estaba muy vendada; solo que ahora, donde debería haber estado su pulgar, no había más que un muñón envuelto en tela. Una opresión y náuseas le oprimían el estómago. Con cuidado, se tocó el lado derecho de la cara. No sentía nada. Solo un paño que le cruzaba la cabeza en diagonal, cubriendo el lugar donde antes estaba su ojo derecho. No eran solo sus piernas ni su rostro. Ciertas partes de su cuerpo” el pecho, el brazo derecho” las sentía entumecidas, como si pedazos de él se hubieran desvanecido. Azriel frunció el ceño profundamente. Entonces, al moverse, algo más captó su atención. Se quedó paralizado. “...¿Cuándo me creció tanto el pelo?” Su cabello negro le caía suelto a la altura de la cintura, enredado y desaliñado. El único ojo de Azriel comenzó a temblar. “¿Cuánto tiempo he estado inconsciente...?” El pánico se apoderó de él. Estaba a punto de levantarse de la cama cuando… Hacer clic. La puerta se abrió con un crujido y los instintos de Azriel se dispararon. Se preparó para invocar a Devorador del Vacío y a la Elegía de Átropos en un instante. Pero cuando la puerta se abrió de par en par... se quedó paralizado. En el umbral estaba la misma figura que había visto antes: envuelta en túnicas oscuras, tarareando una melodía suave, casi agradable. Solo que ahora, Azriel podía ver con claridad. No era un asesino. No era un monstruo. Era una anciana. Su rostro era un mosaico de profundas arrugas, con canas que se entremezclaban con su cabello negro. Se apoyaba en un bastón hecho con una rama retorcida, con la espalda ligeramente encorvada. En la otra mano llevaba una bolsita llena de pan recién horneado. Azriel la miró fijamente, atónito, con todo el cuerpo rígido e inmóvil. Entonces la anciana se volvió hacia Azriel, y ambos se quedaron paralizados. La señora dejó caer la bolsa de pan al suelo. "¿Eh?" "¿Eh?" "¿Eh?" "¿Eh?" Señaló a Azriel con un dedo tembloroso. ¡¿Estás despierto, mi señor?! Azriel parpadeó sorprendido con su único ojo abierto. "...Y usted es una anciana normal..." Entonces Azriel frunció el ceño. "¿Y... mi señor?" ¡Ah! ¡Por favor, espere un momento! ¡Disculpe mi descortesía! Apresuradamente, recogió los trozos de pan esparcidos por el suelo y los metió de nuevo en la bolsa. El rostro de Azriel se ensombreció ligeramente. Se obligó a ponerse de pie, pero en cuanto lo hizo, recordó el entumecimiento en sus piernas y tropezó, cayendo al suelo. ¡A-argh! ¡Mi señor! La anciana se apresuró a ayudarlo a levantarse. Azriel se mordió el labio, sintiendo la vergüenza quemarle el pecho mientras pasaba su brazo derecho sobre el hombro de ella. "...Lo siento." "Está bien. Por favor, vuelva a sentarse, mi señor." Al ver en sus ojos una genuina preocupación, Azriel asintió levemente. Con su ayuda, volvió a sentarse en la cama. Ella dejó apresuradamente la bolsa de pan sobre una mesa cercana antes de regresar con él. Tomó una silla que estaba junto a la cama y se sentó en ella. "¿Cómo se siente, mi señor?" Azriel la miró durante un largo rato antes de suspirar en silencio. "...Pesado." Ella asintió, como si lo hubiera esperado. Azriel, sin dejar de estudiarla con atención, preguntó: "¿Me has estado cuidando?" Ella asintió de nuevo. "Me sorprendió mucho cuando usted apareció de repente frente a mi casa y se desplomó inconsciente... eso fue hace dos meses, mi señor." El cuerpo de Azriel se puso rígido de repente. Un escalofrío le recorrió las venas. "...¿Q-qué acabas de decir?" "¿Mi señor?" Los ojos de Azriel se oscurecieron por el pánico. "¿Estás diciendo que he estado inconsciente durante dos meses...?" Frunció los labios y luego asintió lentamente una vez más. El único ojo de Azriel se abrió desmesuradamente por la sorpresa. “Mi señor, sus heridas eran extremadamente graves. Su ojo derecho... lo ha perdido. Su rostro luce una terrible cicatriz. Le faltaba el pulgar izquierdo y había perdido muchísima sangre...” Su voz se suavizó, llena de pesar. "Pero lo peor no fueron esas lesiones... fue, y sigue siendo, el daño interno." Azriel intentó mantener la respiración constante, mientras la confusión se reflejaba fugazmente en su rostro. "¿Mis lesiones internas?" Ella asintió solemnemente. "...Por la herida donde antes estaba tu ojo derecho, y la cicatriz... parece que la sangre de un basilisco oscuro se filtró en tu cuerpo y se mezcló con la tuya." "...!" ¡¿Un basilisco oscuro?! ¡Una de las criaturas del vacío más venenosas que existen! ¡Su sangre puede derretir los cuerpos de cualquiera por debajo del rango Avanzado hasta convertirlos en nada! E incluso entre los Maestros, su veneno era lo suficientemente letal como para justificar la máxima precaución. Azriel tragó saliva con dificultad. “...Entonces, la única razón por la que no estoy muerto debe ser porque soy el Hijo de la Muerte... Mi cuerpo es bendito, diferente hasta el punto de poder consumir incluso la sangre de los dioses...” Al menos, eso es lo que Azriel se decía a sí mismo. En realidad, ni siquiera él estaba seguro. Beber sangre divina era una cosa... Pero sobrevivir a la sangre de una criatura del vacío altamente venenosa era algo completamente distinto. “Y además, mi señor” continuó la mujer”, vuestras benditas venas se tensaron hasta el punto de parecer ramas secas a punto de quebrarse. Vuestro núcleo de maná... es extremadamente frágil. Cualquier tensión adicional podría dañarlo. "¿Eh? ¿Cómo es posible?" ¿Venas benditas? ¿Se refiere a las venas de mi alma...? Ella negó lentamente con la cabeza. "Mi señor... no debería estar vivo. La sangre de un basilisco oscuro debería haber aniquilado sus entrañas. Sin embargo, de algún modo, su cuerpo resistió, su sangre contraatacó... y poco a poco destruyó el veneno. Sus heridas externas... sus lesiones internas... sus benditas venas... todo ha estado sanando a un ritmo extraordinario. Solo pude hacer lo que estaba en mis manos. Incluso ahora, su cuerpo continúa sanando. Solo su cicatriz, el lugar donde una vez estuvo su ojo derecho, y su pulgar faltante... esos no sanan tan rápido, pues estaban demasiado contaminados por la sangre del basilisco... o quizás por el arma que lo hirió." Al oír sus palabras, Azriel apretó los labios y guardó silencio, mirando fijamente sus manos temblorosas. “...[Crisol del Alma] y [Carne de Eidolon]... debieron de sobreexigirse, consumiendo mucho más maná del necesario para neutralizar la sangre oscura del basilisco... Curándome, manteniéndome con vida...” Ahora estaba claro. [Crisol del Alma] y [Carne de Eidolon] probablemente lo habían inducido a un coma para maximizar la curación... pero a un precio. “...Pero ¿cómo se dañaron las venas de mi alma...?” Su núcleo de maná... Ahora era terriblemente frágil. Ya fuera por la sangre de basilisco... o” “Supongo” dijo la anciana con cautela” que usaste un hechizo que superaba con creces las capacidades de tu cuerpo, mi señor. Un hechizo que debería haberte costado la vida. Azriel la miró sorprendido. ¿Un hechizo...? No lo sé... Entonces lo recordó. 'Ah... cierto...' Había usado un hechizo. Sin comprenderlo. Sin saber cómo. Había sido puro instinto. La primera vez, cuando escapó del profundo cráter para evadir el ataque de Pierre. La segunda, cuando huyó y se adentró tambaleándose en el bosque. No tenía ni idea de cómo lo había hecho. Ni idea de cómo lo supo. Solo que él podía. ...Pero ¿fue ese hechizo de movimiento la razón por la que sus venas del alma habían sido desgarradas? Su frágil estado de maná podría deberse a todo el daño acumulado... pero aun así... Azriel apretó los puños contra la manta que le cubría las piernas. Un amargo arrepentimiento le quemaba el corazón. 'La he liado.' “...Necesito encontrar a Jazmín...” Tal vez presintiendo que Azriel estaba a punto de resucitar, la anciana habló apresuradamente. "Por favor, mi señor. Aún debe descansar. Si sale en este estado, seguramente será su fin, ya sea a manos del Ejército Revolucionario o de la nobleza de Ismyr." Azriel giró la cabeza, su único ojo afilado por la suspicacia. "¿Qué quieres decir?" Su mirada vaciló, bajando ligeramente hacia el suelo. “...No tardé en reconstruir parte de su historia, mi señor. Han circulado muchos rumores... sobre la masacre de Keft. Lo más importante que puedo decirle es esto: tras aquella batalla, tanto la nobleza como los revolucionarios sufrieron graves heridas. Y en lugar de culparse mutuamente... culparon a cierto príncipe” o princesa” caído en desgracia que se encontraba allí.” Hizo una pausa, respiró hondo lentamente antes de continuar. "Afirman que esta persona fue responsable del asesinato del margrave Alaric Breval, de la muerte de los inocentes en la aldea, de la derrota tanto del vicecapitán de los Caballeros Reales como de uno de los Nueve Altos Comandantes del Ejército Revolucionario. Te culpan de haber hecho inhabitable la aldea de Keft... y de haber destruido todas las rutas comerciales que la atravesaban." Otra bocanada de aire, esta vez más pesada. "...El mundo entero ha puesto precio a la cabeza de cualquiera que tenga un solo ojo rojo, mi señor." Azriel se quedó boquiabierto al oír sus palabras. Su cuerpo tembló, un escalofrío le recorrió la espalda. '...¿Matar a la vista? ¿En serio...?' Luego, entrecerrando los ojos, la miró con renovada cautela. "Entonces... tú eres..." Antes de que pudiera terminar, ella negó con la cabeza firmemente, interrumpiéndolo. "No soy vuestro enemigo, mi señor. Cualquier conflicto que se esté gestando entre los revolucionarios y la nobleza de Ismyr no tiene nada que ver conmigo. Me mantengo al margen de sus intrigas." Y entonces, inesperadamente, sonrió. Una sonrisa suave y gentil que no destilaba malicia. "...Incluso si creyera que un niño de dieciséis años fue el responsable de la masacre de Keft", dijo en voz baja, mientras su mirada se desviaba hacia el brazo izquierdo vendado de Azriel, "seguiría creyendo... que el hijo de uno de los dioses debía tener una razón".
Camino del Extra (Novela)

Continúa leyendo

Camino del Extra (Novela)

Capítulo 269

Siguiente Capítulo ›

Camino del Extra (Novela) Capítulo 268

Estás leyendo el capítulo 268 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.