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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 260 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¡Ah! ¡Maldita sea! ¡Este estúpido pelo! Nathan se miró fijamente al espejo y frunció el ceño al chico que le devolvía la mirada: un estudiante de secundaria con cabello negro y ojos azul oscuro, que vestía un uniforme arrugado y tenía una expresión de profundo enfado. Sus dedos se abrían paso inútilmente entre su cabello desaliñado. "No debería perder el tiempo. Leo me está esperando." Chasqueando la lengua con irritación, salió furioso del baño, con el ceño fruncido y el rostro aún contraído por el enfado. Era temprano por la mañana. La mayoría de los estudiantes ni siquiera habían llegado todavía. Los pasillos estaban en silencio. Sus pasos resonaban débilmente mientras avanzaba por los pasillos y subía las escaleras. Finalmente, llegó a la puerta de la azotea, cuya cerradura hacía tiempo que estaba rota. Nathan la abrió de un empujón. Y se quedó paralizada. Su mejor amigo estaba de pie al borde del tejado, apoyado demasiado cerca de la barandilla, con la mirada fija en el patio del colegio. El corazón de Nathan dio un vuelco. Echó a andar a paso ligero, y su voz sonó insegura al gritar. “¡Oye, amigo! ¿Qué haces ahí arriba? Sabes que no debemos hacer nada impulsivo, ¿verdad? Eh... hablemos de esto. A mitad de su súplica tartamuda, Leo se giró con expresión perpleja, aún con el teléfono en la mano. Nathan exhaló bruscamente. 'Ah. No iba a saltar.' “¿Qué demonios crees que estoy haciendo?” se burló Leo. "¿Crees que soy una especie de chico emo?" "¡No... por supuesto que no!" Nathan soltó una risa incómoda. Leo se limitó a sonreír con desprecio. "Tu pelo sigue pareciendo una mierda." "Tú-!" El rostro de Nathan se contrajo en una mueca de indignación mientras Leo le dedicaba una sonrisa burlona, claramente divertido. ¡Ja! ¡A ver si consigues mantener el pelo decente cuando el entrenador de repente decide cambiar el entrenamiento de después de clase a antes de clase! ¡Ese cabrón seguro que lo dejaron otra vez! ¡Estaba descargando su desamor con nosotros! ¡Sobre todo conmigo! Leo puso los ojos en blanco y agitó la mano con desdén. "Sí, sí. Deja de quejarte, oh gran as, el mayor talento que nuestro equipo de baloncesto ha visto en una década. Honestamente, el entrenador fue una de las razones por las que renuncié. Aun así, es bastante satisfactorio que ahora te esté torturando a ti en lugar de a mí." Nathan resopló. “¡Ah, claro!” dice el as retirado, ¡el mejor jugador que el equipo de baloncesto ha visto en un siglo!” Con un gesto dramático, abrió los brazos de par en par y se lanzó a un monólogo teatral, burlándose de la habitual actitud distante de Leo. ¡Me llamo Leo Karumi! ¡Soy un genio secretamente vago que se hace pasar por un estudiante normal! ¡Deberían hacer un manga sobre mí: "El genio vago que finge ser normal pero puede hacer lo que quiera (¡pero no lo hace porque es vago!)"! ¡Ah, y no lo olviden! ¡También soy el único chico de toda la escuela al que una de las Cuatro Flores le ha confesado su amor! Los labios de Leo se crisparon. "¿Ya terminaste, cabrón?" "Perra." "Vete a la mierda." Leo le hizo una peineta. Nathan sonrió con sorna y le devolvió el gesto. Las Cuatro Flores. Un apodo para las cuatro chicas más bellas de toda la escuela, famosas por ser intocables. No aceptan confesiones. No tienen sonrisas cálidas. Perfectas en todo y frías con todos. Y sin embargo... '¡Ese cabrón consiguió que uno de ellos le confesara su amor! ¡Qué envidia! ¡Menuda tontería!' Nathan suspiró profundamente, se acercó a Leo y se apoyó en la barandilla, recostando el rostro sobre los brazos mientras observaba el patio. Los estudiantes comenzaban a entrar al edificio poco a poco. Leo estaba de pie junto a él, con la mirada fija en su teléfono, desplazándose sin pensar. Nathan lo miró de reojo. Las ojeras de Leo no habían desaparecido. Al contrario, estaban peor que ayer. Contuvo otro suspiro. 'No volvió a dormir…' Mentiría si dijera que no estaba preocupado por su mejor amigo, especialmente después de lo que le sucedió a la familia de Leo. No. Mejor amigo no encajaba del todo. Hermano era probablemente la palabra más adecuada. Así lo sentía Nathan. Y estaba seguro de que Leo sentía lo mismo. Se conocían desde que eran bebés. Crecieron juntos. Reían, peleaban, lloraban, se equivocaban... y seguían adelante. Juntos. Y, a decir verdad, Nathan lo admiraba. Muchísimo. A pesar de la compleja y a menudo caótica relación que Leo tenía con su familia, siempre encontraba la manera de enorgullecerlos. Hasta que la presión fue demasiada. Hasta que el peso lo aplastó. Y ese mismo día… su familia tuvo que morir. A pesar de todo, Nathan sabía que Leo los amaba. Profundamente. Incluso aunque se hubiera peleado con sus padres el día que murieron. Y conociendo a Leo… sabiendo cómo siempre reprimía sus sentimientos… Nathan no pudo evitar preocuparse aún más. A Leo nunca le había gustado hablar de su familia, ni entonces ni ahora. Al notar la mirada de Nathan, Leo inclinó ligeramente la cabeza y miró hacia él. "¿Pasa algo?" Nathan negó con la cabeza. "No. Solo tenía curiosidad por saber qué estás haciendo." Leo miró su teléfono y luego giró la pantalla hacia él. "Simplemente estoy leyendo una novela." "Ah. Claro." Eso tenía sentido. Desde el funeral, Leo se había refugiado en la ficción, casi obsesivamente. Si eso le ayudaba a sobrellevar la situación, Nathan no iba a cuestionarlo. “Por cierto” preguntó Nathan”, ¿estás libre después de clase? Leo negó con la cabeza. "No. Tengo que trabajar. Pero el viejo Phil me dijo que puedo salir temprano hoy, así que podemos salir esta noche." ¡Genial! Hagamos una pijamada. Leo le lanzó una mirada de desaprobación. "Tu entusiasmo me da un miedo de la hostia. Además, tu madre nos echó una bronca tremenda la última vez porque no le dijiste nada." “Jeje, no te preocupes. ¡Esta vez se lo haré saber! A menos que…” Nathan se inclinó hacia él con una sonrisa. "¿Estás pensando en invitar a una novia, eh? ¿Mmm? ¿Quizás a una de las Cuatro Flores? ¿Mmm?" Leo entrecerró los ojos. “¡Cállate! No voy a invitar a ninguna novia, ni quiero una. Deja de leer tantos mangas románticos de mierda. Ya ni siquiera puedes distinguir entre ficción y realidad. De hecho, empieza a preocuparme.” Nathan chasqueó la lengua. "¡Mírame, soy tan genial y emocionalmente distante! No me importa el romance. Soy tan misterioso y profundo. En serio, tío. ¡A veces eres tan aburrido!" "Saltar." "Sí, sí. Yo también te quiero, amigo." Leo lo miró. Nathan le devolvió la mirada. "…" "…" "…" "…" "...Sin ánimo de ofender... ¿verdad?" "…" "…" "…" ¡Oh, no me digas que lo desapruebas! Estamos en tiempos de progreso, amigo mío. ¡No seas así de grosero! ¡Yo no! ¡El problema eres tú! ¡Solo tú! De repente, Nathan sonrió ampliamente, con una mueca retorcida que se dibujaba en su rostro. Leo retrocedió instintivamente un paso mientras Nathan soltaba una risa baja e inquietante. "Hijo de puta”" "Sin ánimo de ofender." "...Otra vez. Salta." "..." "..." "¡Pff!" "¡Khh!" Los dos se miraron y estallaron en carcajadas. Secándose las lágrimas de los ojos, Nathan se recostó contra la barandilla, con los brazos colgando, mientras volvía a contemplar el patio. El sol estaba más alto ahora, proyectando largas sombras sobre el recinto escolar. Leo se hizo a un lado, volviendo su atención a su teléfono. “Ah, sí” exclamó Nathan de “repente. “Ya casi he terminado mi libro. Puedo prestártelo si te interesa. Leo lo miró de reojo, confundido por un momento; luego lo comprendió. “¿Ah, te refieres a esa de fantasía oscura? Sí, no, gracias. He oído que es deprimente desde el principio: muerte, desesperación, toda esa mierda trágica.” ¡Venga ya! Dale una oportunidad, créeme. Camino de los Heroes mejora muchísimo cuanto más avanzas. Ahora mismo estoy totalmente enganchado. Leo le dirigió una mirada escéptica. Nathan, a su vez, lo miró con esos ojos brillantes y expectantes, de esos que lo dicen todo sin decir una palabra. ¡Léelo! ¡Léelo! ¡Léelo! "...No lo sé. Pero bueno. Cuando termine esta novela y me apetezca, lo intentaré." Nathan se iluminó al instante. ¡Sí! ¡Eso es! Créeme, tío, no te arrepentirás. ¡Estoy deseando que llegues a la parte en la que Lumine, la protagonista, hace esta locura total! ¡Oye! ¡No empieces a arruinarlo ahora, imbécil! ¿Quieres que lo lea o no? "Ah, sí, perdón, perdón." Leo chasqueó la lengua y suspiró, luego murmuró mientras seguía desplazándose por la pantalla. "¿Se llamaba Sendero de los Héroes, verdad?" Nathan asintió, al notar que Leo estaba tecleando. "Sí. El título completo es Camino de los Heroes: Batalla Contra el Fin. En serio, es una joya infravalorada." "Mmm." Leo tarareaba distraídamente, buscando el nombre. Pero poco a poco, su expresión cambió. Confundido. Luego, ligeramente perturbado. "Qué raro…" "¿Qué es?" Nathan se inclinó hacia adelante, mirando fijamente la pantalla mientras Leo la giraba hacia él. "No existe ningún libro que coincida con el título que me dijiste. No lo encuentro por ninguna parte." Nathan parpadeó. "Ajá. Tienes razón… Qué raro. Bueno, no lo pedí por internet ni nada. Me lo regaló un amigo." Leo arqueó una ceja. ¿Un amigo? ¿Alguien además de mí? La expresión de Nathan se torció con gesto de ofensa. ¡Oye! ¡Tengo amigos además de ti! Leo soltó una risita. "¿Ah, sí? Pues venga, dime el nombre de ese amigo misterioso que te dio el libro." Nathan sonrió con confianza. "Fácil. Su nombre es... eh... su nombre..." Hizo una pausa. Su rostro se tensó ligeramente. "Eso es... raro." Leo soltó una carcajada. "Cuando recuerdes el nombre de tu amigo imaginario, avísame. Me encantaría conocerlo." En ese momento, sonó la campana. “¡Maldita sea!” murmuró Leo. "Vámonos antes de que nos alcance un profesor aquí." El acceso a la azotea, después de todo, estaba estrictamente prohibido para los estudiantes. Cuando Leo se giró y empezó a caminar, Nathan se quedó quieto un momento, mirando su espalda con una expresión compleja. Susurró, confundido, casi para sí mismo. "P-pero... estaba seguro de que me lo había dado un amigo..." Y sin embargo” “…¿Por qué no puedo recordar su nombre? Ni su rostro.” * * * Tenía la sensación de estar flotando. Una sensación fresca y húmeda se le pegaba a la espalda. Entonces, los ojos de Azriel se abrieron lentamente. Sobre él se extendía un cielo negro como la boca del lobo, salpicado de innumerables estrellas, cuya luz era serena y distante. Hermoso. Y extrañamente familiar. Demasiado similar a lo último que recordaba haber visto, antes de despertar en este mundo. "¿Por qué me acabo de acordar de eso...?" Había estado soñando. Del pasado. "...Nathan..." Un nombre. Un recuerdo. Un fragmento de algo que desapareció hace mucho tiempo. Un pasado que solo podía permanecer como pasado. Un destello de melancolía cruzó los ojos de Azriel. Dejó escapar un suspiro lento y cansado, y se incorporó con un esfuerzo, poniéndose de pie nuevamente. Seguía llevando la misma ropa de la subasta. Pero entonces… Un haz de luz blanca y suave se derramó sobre él. Su visión se ajustó. Los ojos de Azriel se abrieron ligeramente al observar el entorno. A su alrededor se extendía un océano interminable: silencioso, quieto, infinito. Sin horizonte. Sin tierra. Solo agua reflejando el cielo estrellado. Y en el cielo” Una esfera blanca y radiante, como una luna. Su mirada se fijó en ello. “¿Es esto… mi alma?” susurró. "...¿Por qué es tan... hermoso?" ¿Por qué no se rompió? ¿Por qué no estaba marcado, retorcido o grotesco? ¿Por qué era tan impresionante? Azriel caminaba despacio, sin rumbo fijo, y el agua bajo sus pies ondulaba levemente con cada paso. Luego volvió a mirar la esfera blanca. "¿Ese es... mi núcleo de maná?" Era blanca, pura y luminosa. Y, sin embargo, no deslumbraba. Relajante. Casi suave para los ojos. Entonces bajó la mirada. Se le cortó la respiración. "Qué…" Se le secó la garganta mientras sus labios se entreabrían, temblando. "Por qué…" En el agua, que parecía un espejo, vio su reflejo. O mejor dicho, lo que debería haber sido su reflexión. Pero Azriel solo pudo ver una silueta borrosa. Sin rostro. Indefinido. "¿Soy yo?" No tenía sentido. Y sin embargo, la figura se movía con él, en perfecta sincronía. ¿Por qué? ¿Por qué no podía verse a sí mismo? Entonces, sin previo aviso, un panel” en blanco y negro” apareció fugazmente ante sus ojos. [Reconocimiento confirmado.] "...Ah." Un suave sonido escapó de sus labios. Había comenzado. Una tragedia. Otro ejemplo, como el incidente de la mazmorra del vacío que podría haber sido una catástrofe. Uno de los tres grandes misterios de la Tierra. La tercera. La grieta en el cielo. Ahora... reemplazado por esto. [Estás entre los excepcionales.] [Prodigios benditos, prodigios malditos, y aquellos que desafían u obedecen al destino”] [El escenario reconoce su presencia.] [Los parámetros se ajustarán en consecuencia.] [Has sido elegido.] [Escenario: Revolución Real] [Participantes: 143] [Origen: Año ??? – Reino de Ismyr] [Objetivo:] [Sobrevivir a la revolución.] [Asume un rol. Influye en el resultado.] [Condiciones para la victoria:] – Sobrevivir hasta la última noche – Prevenir o asegurar la caída de la familia real – Opcional: Eliminar a revolucionarios o nobles clave [Duración del escenario: Indefinida] [Consecuencias:] – Muerte en el escenario = Muerte verdadera – Si no se actúa, se eliminará del registro. [El reino arde. ¿Defenderás el trono o te convertirás en el fuego?] "…!" "Este…!" "¡Esta no es la misma situación del libro!" El rostro de Azriel palideció. "Revolución Real…" Tragó saliva con dificultad. Sintió la garganta aún más seca. Y entonces... parpadeó. Las estrellas habían desaparecido. [Los hilos del destino se tensan.] [Todos los roles han sido asignados.] [Se levanta el telón una vez más.] [¡Buena suerte, Hijo de la Muerte!] [El escenario comienza ahora.] [Fin de la primera parte: Aplausos para los condenados]
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Camino del Extra (Novela) Capítulo 260

Estás leyendo el capítulo 260 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.