Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 261 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
Eso fue lo primero que oyó Azriel cuando recobró el sentido.
Se encontraba en un callejón estrecho y mugriento, con el peso del barro húmedo hundiéndose en las suelas de sus botas gastadas y agrietadas. El aire apestaba a putrefacción y humo.
Al bajar la mirada, Azriel notó que su atuendo de subasta había desaparecido, reemplazado por una túnica áspera de color tierra que se le pegaba incómodamente a la piel.
Chasqueó la lengua.
¡Maldita sea!
La había liado.
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
'Revolución Real...'
Nunca antes había oído hablar de este escenario. No aparecía en el libro.
"Necesito encontrar a Jazmín."
Rápidamente.
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
Siempre y cuando no se encontrara en un escenario diferente.
Lo único que mantenía su pulso estable en ese momento era el supuesto “equilibrio” de los Escenarios. Los escenarios siempre son justos; jamás los colocarían en uno imposible de completar. Pero claro… ¿qué era el equilibrio para los hijos de los dioses?
¿Qué era justo para alguien como él?
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
Azriel apretó la mandíbula mientras los cánticos resonaban en sus oídos una y otra vez como un tambor de guerra. Salió del callejón y pisó el camino fangoso y desigual, parpadeando ante la tenue luz de una antorcha cercana.
"Qué es esto...?"
Sus ojos se abrieron ligeramente.
Una gran multitud se había congregado más adelante. Cientos de personas estaban hombro con hombro, con los rostros desfigurados por la furia y las voces roncas de tanto gritar. Todos miraban hacia un podio de madera elevado.
Y sobre ello...
Un hombre se arrodilló.
Vestía ropas regias, ahora manchadas y desgarradas, y tenía las manos atadas a la espalda. Las lágrimas corrían libremente por sus pálidas mejillas mientras temblaba bajo el desprecio del pueblo.
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
¡ABAJO LOS BASTARDOS DE SANGRE DORADA!
¡MATAD! ¡MATAD! ¡MATAD!
Entonces tres figuras subieron al escenario.
'Caballeros…' Los pensamientos de Azriel se agudizaron.
Dos de ellos llevaban armadura plateada. Uno lucía un escudo de león tachado con una gran X, negando así su significado original. El otro portaba una marca similar, pero con un emblema de fénix.
El tercer hombre estaba al frente.
Era más joven que los demás; delgado, pero firme. Llevaba el pelo corto y negro peinado hacia atrás, pero lo que más llamaba la atención era la cicatriz irregular que le recorría el cuerpo desde debajo del parche del ojo hasta el cuello.
Se detuvo frente al hombre arrodillado, con el único ojo que le quedaba lleno de silencioso desdén.
La multitud se sumió en un silencio sepulcral.
Su voz era afilada como una espada.
"Baronesa Adrienne de Castagne. ¿Tiene usted algunas últimas palabras?"
El hombre arrodillado dejó de llorar. Su expresión se transformó en furia mientras miraba fijamente al hombre del parche en el ojo.
¡¿CREÉIS QUE VOS A SALIR CON LA VISTA, MALDITOS TRAIDORES?! ¡TODOS VOSOTROS! ¡LA FAMILIA REAL NO LO TOLERARÁ! ¡ARDERÉIS TODOS!
El joven se burló.
“¿Traidores?” repitió con voz fría y seca.
"¿Quién de nosotros es el traidor, baronesa Adrienne de Castagne? ¿Usted? ¿Quién gobernó este pueblo y lo exprimió hasta la última gota? ¿Usted que cobró impuestos a los pobres hasta que murieron de hambre, que dio la espalda a los moribundos? ¿Y ahora, cuando por fin se levantan para salir arrastrándose del infierno en el que los dejó… los llama traidores?"
Se inclinó hacia adelante.
"No me hagas reír."
Castagne apretó los dientes, el odio brotando de cada arruga de su rostro.
"¡Malditos revolucionarios... que se hacen los nobles cuando son peores que nosotros! ¡La realeza” no, los mismísimos dioses” los castigarán!"
La sonrisa del revolucionario se desvaneció. Su mirada se volvió fría, vacía.
Dio la orden como si estuviera hablando del tiempo.
"Mátalo."
Los ojos de Adrienne de Castagne se abrieron de par en par.
¡E-espera”!
¡SWISH!
El caballero con el escudo del león no dudó.
El acero brilló a la luz de la antorcha. Un arco carmesí se extendió por la plataforma de madera.
La cabeza del barón golpeó el suelo con un ruido sordo, rodando hasta el borde del escenario. Su cuerpo la siguió un instante después, desplomándose en el barro.
Azriel contuvo el aliento.
La sangre relucía a la luz del fuego.
Los cánticos se reanudaron, más fuertes, como si les hubieran prendido fuego.
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
Los gritos de la multitud resonaron como truenos.
Y Azriel se quedó paralizado, mirando fijamente la plataforma ensangrentada.
Azriel retrocedió unos pasos y sintió que su corazón se aceleraba ante aquella visión enloquecedora.
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
Estaban locos.
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
Enojado.
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
Furioso.
¡POR LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD!
“...Perros revolucionarios. Ese hombre debe formar parte del Ejército Revolucionario.”
Ahora, Azriel tenía que tomar una decisión.
O se unió a los revolucionarios, o se puso del lado de la familia real.
La supervivencia era primordial, por encima de todo. Necesitaba resistir hasta la última noche, cuandoquiera que fuera. Pero si quería la victoria, si quería ser recompensado por completar este plan, entonces tendría que inclinar la balanza. O evitar la caída de la familia real… o asegurarla.
Y lo más importante, tenía que encontrar a Jazmín. Mantenerla a salvo. Y también a los demás, suponiendo que estuvieran allí…
Bueno, casi todos los demás.
Si la fortuna” o la desgracia” había arrastrado a esos otros bastardos a esta situación con él, entonces había algunas personas con las que Azriel no tendría inconveniente en tratar personalmente.
La multitud, como perros rabiosos, seguía ladrando el mismo cántico una y otra vez.
Los dos caballeros, revestidos de plata de pies a cabeza, se giraron para bajar del podio junto al hombre del parche en el ojo.
Azriel permaneció en las sombras, observando en silencio.
Hasta que de repente”
Su corazón se detuvo.
El hombre del parche en el ojo se quedó paralizado a mitad de camino. Luego, lentamente… giró la cabeza.
Y cruzó miradas con él.
¡Badump!
Sus miradas se cruzaron.
¡Badump!
El viento aullaba, barriendo el callejón y despeinando el cabello de Azriel.
¡Badump!
En algún momento del camino, había perdido la diadema de Jazmín.
¡Badump!
Y entonces... el hombre se plantó justo delante de él, con la cara a escasos centímetros.
¡Badump!
Los dos caballeros jadearon sorprendidos.
Azriel lo sintió entonces: todas las miradas de la multitud se volvieron hacia él, y el aire se hizo más pesado con cada respiración.
La voz del hombre del parche en el ojo era más aguda que antes. Más dura que la que había usado para condenar al barón a muerte.
"¿Por qué un noble se disfraza de plebeyo?"
Azriel entrecerró los ojos.
"¡No soy un comunista”!"
No tuvo la oportunidad de terminar.
El puño del hombre voló hacia su cara como un martillo.
¡¿Qué demonios?!
Los ojos de Azriel se abrieron de par en par. El instinto le gritó. Giró el cuello hacia un lado, justo a tiempo.
El puñetazo falló por un pelo, pero el viento que lo seguía rasgó el aire.
Una fracción de segundo después, el suelo detrás de Azriel explotó, levantando una violenta ráfaga de polvo.
¡Si me hubiera golpeado eso… me habría partido el cráneo!
El siguiente puñetazo del hombre del parche en el ojo ya estaba en camino, pero Azriel no esperó; saltó hacia atrás, y sus botas resbalaron sobre el barro al aterrizar.
En ese mismo instante, invocó su Arma del Alma”
Devorador del Vacío.
Y se revistió con su Armadura del Alma”
Pacto Nocturno.
El tiempo se detuvo por un instante.
El único ojo del hombre con parche se abrió de par en par.
Los dos caballeros que estaban a su lado se quedaron mirando.
Y la multitud jadeó al unísono.
El hombre del parche en el ojo rugió:
"¿No eres solo un bastardo de sangre dorada, sino que además estás bendecido por los dioses?"
Azriel parpadeó.
'...¿Eh?'
'¿Bendecido?'
'No... espera, ¿cuándo dije yo que estaba bendecido por los dioses?'
'No revelé nada…'
Sus vendajes seguían apretados.
Su anillo de almacenamiento estaba intacto.
No había dicho ni una palabra sobre su origen.
Entonces... se dio cuenta.
No le estaban mirando.
Estaban observando a Devorador del Vacío.
En Devorador del Vacío.
...Armas del alma y Armadura del Alma.
En este reino, eran raros.
Mucho más raro de lo que Azriel jamás hubiera imaginado.
No. No se trataba solo del hecho de que Azriel tuviera una armadura de alma o un arma de alma.
Lo asombroso era el mero hecho de que pudiera invocar tal cosa.
Lo que importaba era que Azriel pudiera usar maná.
Y fue entonces” solo entonces” cuando Azriel notó algo más, algo aún más perturbador.
Su mirada se desvió por un instante, siguiendo al hombre del parche en el ojo y a los dos caballeros, hasta posarse en la multitud que estaba detrás de ellos.
El sentido de batalla de Azriel no pudo detectar ni una pizca de fuerza en ellos. Lo que debería haber significado que probablemente todos eran Durmientes... y eso no habría sido un problema, de no ser por una flagrante inconsistencia.
Incluso un Durmiente” por débil que fuera” conservaría al menos un destello de maná. Y si bien era comprensible que él, a pesar de ser altamente sensible al maná, no detectara tales rastros…
Todavía había algo... que no encajaba.
Una duda se apoderó de su mente al observar sus reacciones. Sus expresiones eran extrañas.
Azriel inhaló bruscamente”
El hombre del parche en el ojo se abalanzó sobre él.
¡Oye, espera un momento! ¡Ya te lo dije: no soy noble ni de sangre dorada ni nada de eso!
¡Otra vez mentiras!
"Tch”"
Azriel chasqueó la lengua.
'No tengo otra opción.'
Alzó a Devorador del Vacío y se abalanzó hacia adelante; la hoja de obsidiana relucía al cortar el aire hacia el único ojo del hombre.
“Estás entrenado” murmuró el hombre.
Y entonces, antes de que Azriel pudiera reaccionar, un hacha se manifestó en la mano del hombre.
“¿Qué? ¿De dónde salió eso...?
La mirada de Azriel se posó en la muñeca del hombre.
Entonces abrieron los ojos con incredulidad.
La pulsera era sencilla, de aspecto común y corriente… pero totalmente absurda.
¡¿Una pulsera de almacenamiento?!
El hacha brilló. Su mango estaba tallado en madera oscura, mientras que la hoja relucía plateada, grabada con exquisitos y elegantes motivos. Un instante después, se estrelló contra el Devorador del Vacío con un estruendo ensordecedor.
El suelo bajo sus pies se agrietó formando patrones de telaraña, y el polvo estalló hacia afuera por el impacto.
La multitud gritaba. El pánico se extendió como la pólvora. La gente se dispersó en todas direcciones.
Azriel tensó sus músculos, impulsándose hacia adelante, canalizando el maná hacia sus tendones y brazos.
“No solo eres tan afortunado como yo” gruñó el hombre del parche en el ojo”, sino que además eres un Avanzado a tan corta edad. Posees algo más que un núcleo de maná… tienes talento. Muchacho, ríndete, y te prometo perdonarte la vida.
Azriel contuvo el aliento.
'Como pensaba… Excepto él, yo y los dos caballeros, nadie más aquí tiene un núcleo de maná.'
No podían usar maná.
Ni siquiera sabían cómo crear un núcleo.
'Necesito más información sobre este mundo… ¡rápidamente!'
Lo intentó de nuevo.
"No estoy mintiendo, ¿de acuerdo? En serio, no soy un imbécil..."
Antes de que pudiera terminar, sintió una onda de maná que venía de la izquierda.
Azriel chasqueó la lengua y lanzó una patada certera que impactó en el pecho del hombre del parche en el ojo, haciéndolo deslizar hacia atrás.
Saltó hacia atrás justo cuando dos espadas se clavaron en el suelo a ambos lados de donde había estado. Los caballeros se habían unido a la lucha.
“¡Déjame terminar, maldita sea!” gritó Azriel, molesto.
El hombre del parche en el ojo se acercó, lento y seguro, haciendo girar su hacha con facilidad.
'Esa hacha... no es un arma del alma. Y los caballeros... simplemente Despertados.'
Si lograra desarmar al hombre, tal vez podría matarlo.
Tal vez.
El ceño del hombre se frunció aún más. Su mirada se agudizó.
¿Sigues con esa farsa? Muy bien, muchacho. Déjame explicarte por qué mentir es inútil.
Se detuvo.
"Quizás te habría creído si solo tuvieras una cara bonita. Pero si hubieras usado tu cerebro un solo segundo, te habrías dado cuenta de la verdad."
Azriel apretó los puños.
"Solo los nobles más puros, bendecidos por los dioses, poseen núcleos de maná."
"…!"
¿Qué…? ¿Solo los nobles más puros? ¿Cómo es eso…? No. No me digas…
Sus pensamientos se descontrolaron.
'Lo han mantenido en secreto. Cómo usar el maná...'
Lo cual significaba que no solo estaba oculto, sino que se imponía.
'Matan a cualquiera que lo intente.'
Este mundo… tenía maná. Así que debió haber plebeyos que, ocasionalmente, nacían con núcleos de maná naturales, por pura casualidad.
Pero se verían obligados a ocultarlo... o morir.
Solo los nobles podían tener un núcleo de maná.
A diferencia del mundo de Azriel, donde literalmente todo el mundo nace con un núcleo de maná y no solo pertenece a un clan.
¡Dioses… ¿en qué clase de mundo retorcido he caído esta vez?
"Y-"
El hombre no había terminado.
"El otro hecho obvio que no te diste cuenta…"
Alzó el hacha.
Azriel contuvo el aliento.
Sin previo aviso, el hombre le arrojó el arma directamente.
¡Esa presencia arrogante nunca la podrás enmascarar!

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Camino del Extra (Novela)
Capítulo 262
Camino del Extra (Novela) Capítulo 261
Estás leyendo el capítulo 261 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.