Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 190 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Azriel observaba a su madre, que dormía plácidamente. Tenía el rostro surcado de lágrimas secas y los ojos hinchados de tanto llorar.
En lugar de sentarse en la cama donde descansaba su madre, Azriel había conjurado una silla de hielo. Se sentó en ella en silencio, observándola, escuchando su respiración suave y regular.
Una hora. Una hora entera había llorado antes de que el cansancio finalmente la arrastrara a sus brazos y la llevara al sueño.
...Su propia madre.
Con suavidad, Azriel apartó los mechones de cabello rubio de su rostro, recogiéndolos a un lado. La luz de la luna que se filtraba por las ventanas iluminaba sus rasgos. No pudo evitar pensar que si alguien la pintara así, la obra se vendería a un precio muy alto, no por ser Aeliana Carmesí, sino por la serena belleza que se reflejaba en su rostro.
Una suave brisa soplaba por la habitación y los ojos de Azriel se dirigieron a las puertas abiertas del balcón que había olvidado cerrar.
Aunque su madre tenía afinidad por el fuego y no sentía el frío fácilmente, Azriel no quería que soportara ni la más mínima incomodidad. En ese momento, mientras dormía plácidamente, solo podía ver a una frágil humana, alguien que podría ser arrastrada por otra brisa errante.
Cuando estaba a punto de levantarse, una voz tranquila llegó a sus oídos.
"Lo cerraré."
Azriel giró la cabeza bruscamente y vio a su padre allí de pie. Joaquín se acercó a las puertas del balcón y las cerró. Permaneció allí un instante, contemplando el cielo nocturno a través del cristal.
"Gracias..."
De nuevo, pensó Azriel, si alguien pintara a su padre ahora, el retrato se vendería por una fortuna, y no porque fuera Joaquin Carmesí.
Joaquín dejó escapar un suspiro antes de darse la vuelta y caminar hacia el otro lado de la cama. Un trono de oscuridad absoluta se manifestó bajo él, y se sentó en él. Un destello de tristeza cruzó su rostro.
“Aeli…” murmuró.
Azriel dudó, observando a su padre, luego habló tentativamente.
“Yo... no debí haberle dicho la verdad. Ella... no, nosotros... no estábamos preparados para ello.
Pero Joaquín meneó la cabeza.
Te equivocas. La verdad es que algo así nunca debería haberte pasado. Es por nuestros fracasos como familia, de cada uno de nosotros, que las cosas llegaron a este punto.
Inclinándose hacia adelante, Joaquín presionó suavemente una mano contra la mejilla de Aeliana. Ella respondió instintivamente, con una leve sonrisa dibujada en sus labios al inclinarse ante su toque.
Azriel y Joaquín compartieron una suave sonrisa ante su reacción.
Pero la expresión de Joaquín se oscureció rápidamente.
"Hay una razón por la que se sintió tan herida cuando escuchó lo que te pasó..."
Azriel frunció el ceño, observando atentamente a su padre. Los ojos de Joaquín, ahora fijos en él, reflejaban un odio tan profundo que Azriel sintió que se le cortaba la respiración.
“Sabes que tu madre nunca habló de sus... padres, ¿verdad? ¿De tus... abuelos?
Azriel asintió lentamente, sintiendo una inquietud en el pecho. Sus dedos se apretaron con fuerza en el reposabrazos de la silla helada.
La mirada de Joaquín se suavizó un instante al volver la vista hacia Aeliana, acariciando su cabello con una ternura inusual. Sin embargo, a pesar de los suaves movimientos, su rostro permaneció frío y su voz rezumaba veneno.
Ni siquiera reconozco a esas cosas como seres humanos. Lo único que les agradeceré es haberle dado vida a su hermosa hija.
Azriel ya tenía una corazonada. Ya sabía que no quería oír eso. Pero siempre sintió curiosidad, y esa curiosidad lo traicionó.
"¿Por qué?" preguntó, con la voz más baja de lo que pretendía.
Por un instante, Joaquín guardó silencio. Luego, su tono se ensombreció aún más, a juego con su expresión. Las sombras en la habitación parecieron cambiar, haciéndose más densas, más vivas.
Prometí no contarles esto ni a ti ni a Jasmine. Pero... nunca he sido un buen esposo. Esos gusanos, tus abuelos, nunca amaron a Aeli. Para ellos, no era más que una de laboratorio. Una herramienta para sus experimentos. Nunca la vieron como humana.
Azriel se congeló.
Cuando le contaste lo que te había pasado, debió sentir que su mundo se derrumbaba. Para ella, era como si la historia se hubiera repetido. Su propia hija... obligada a soportar algo mucho peor que lo que ella vivió. Se juró a sí misma que ningún hijo suyo sufriría jamás ese destino. Y, sin embargo, fracasó. Aeli no pudo salvarte, Azriel. Esa verdad la destrozó.
Azriel miró fijamente a su padre, sin palabras.
No.
No era un fracaso lo que sentía. Era algo mucho más oscuro.
El reposabrazos de su silla helada empezó a agrietarse bajo la presión de su agarre. Apretó los dientes mientras la rabia afloraba a la superficie.
"¿Dónde... qué pasó con ellos?"
Joaquín se volvió hacia su hijo y una sonrisa siniestra se extendió por su rostro.
Están vivos. Incluso ahora. En este preciso instante, ruegan, rezan, para que la muerte los reclame. Pero jamás les concederé esa misericordia. Ni en esta vida ni en la siguiente.
"...."
Azriel bajó la mirada, reprimiendo las turbulentas emociones que lo embargaban. Tras unos instantes de silencio, murmuró con tristeza: “Bien. Deseo visitarlos algún día”.
La siniestra sonrisa de Joaquín se suavizó hasta convertirse en algo más gentil cuando Azriel lo miró.
“Muy bien. Pero, por desgracia, no tienes la fuerza suficiente para llegar al lugar donde los he guardado. Conviértete en Maestro y entonces te lo permitiré.
Azriel asintió a regañadientes. En realidad, ardía en deseos de hacer sufrir a esa gente con sus propias manos por lo que le habían hecho a su madre. Sin embargo, confiaba en su padre. Joaquín seguramente había ideado algo mucho más allá de la imaginación de Azriel.
Vacilando, Azriel cambió de tema.
¿Puedo pedirte un favor?
Joaquín parpadeó levemente sorprendido antes de asentir.
"Solo tienes que preguntar."
"Iryndra", comenzó Azriel. "Quiero que revises sus venas de maná. Aunque tiene afinidad [Espacial], no puede usarla en exceso sin agotar su cuerpo..."
Antes de que pudiera terminar, Joaquín lo interrumpió: "Ya lo sé. En el momento en que la vi, vi todo lo que estaba mal".
Los ojos de Azriel se abrieron al ver la sonrisa orgullosa en el rostro de su padre, que parecía alardear: ¿Ves lo increíble que soy?
Una sonrisa amarga tocó los labios de Azriel mientras Joaquín continuó.
El problema radica tanto en sus venas de maná como en su núcleo de maná. Ambos son increíblemente frágiles y más débiles que los de un Despertado típico. Su afinidad y [Habilidad Única] consumen una cantidad absurda de maná. Pero como su núcleo de maná y sus venas son frágiles, cada uso de maná la sobrecarga y la daña. Incluso convirtiéndose en Intermedia, transformar sus venas de maná en venas de alma no resolverá el problema. Si no me equivoco, sus venas de maná y su núcleo de maná solo se fortalecerán a un nivel sostenible una vez que se convierta en Maestra.
Azriel escuchó atentamente, absorbiendo cada palabra. La evaluación de Joaquín fue decepcionante, pero no sorprendente. De alguna manera, Iryndra tenía que lograr convertirse en maestra sin agotar su maná. Si esa era su elección, claro.
Aun así, si quería seguir siendo una Despierta y dejar que la mimara, a Azriel no le importaría. Agradecería la oportunidad de mimar a la adorable criaturita que, de alguna manera, aún podía considerarse humana.
La repentina y amplia sonrisa de Joaquín interrumpió sus pensamientos.
Todo empezó con un trono de hielo, ¿no? Aunque afirmas no querer ser rey, a menudo actúas como tal, subiendo al escenario en el que nos encontramos.
Azriel miró hacia otro lado, rascándose la nariz.
"Bueno... no negaré que es emocionante. Ganar al final es satisfactorio."
Si no fuera porque Eliana dormía tan plácidamente, Joaquín se habría reído en señal de acuerdo.
“En efecto. De verdad que tienes mi sangre, aunque le hayas dejado el trono a Jasmine. Por otro lado, tengo la suerte de tener hijos que no se pelean por un trono ni un título, a diferencia del Clan del Crepúsculo.
Azriel sonrió ante eso pero pronto se puso serio.
“Papá, sobre que el Arconte Supremo me declare la guerra personalmente... No puedo evitar la sensación de que no es solo porque soy el Sujeto 666 o porque arruiné el ataque del CASC.
La expresión de Joaquín no cambió. Sonrió con complicidad.
"Lo sé."
Azriel parpadeó, confundido.
"¿Sabes?"
Joaquín asintió sin dudarlo.
“Claro. Si interpretas la recompensa que te ofreció, es menos un castigo y más una declaración. A su manera, el Arconte Supremo te reconoce y te respeta. Al declarar la guerra, le hace saber al mundo que te ve como alguien digno de enfrentarse a él.
Azriel se quedó boquiabierto. Tragó saliva.
"...Temo que cuando se publique la recompensa oficial, pueda causar... malentendidos".
No era raro que se ofreciera precio a los hijos de los Grandes Clanes. Incluso Jasmine tenía uno. Era normal que los héroes atrajeran tanta atención en el inframundo.
Pero ninguna recompensa había alcanzado jamás la magnitud de la de Azriel.
Joaquín rió suavemente.
“Quizás. Pero es algo de lo que enorgullecerse.” Hizo una pausa y cambió de tono”. Hablando de recompensas, dado el reciente incidente con Neo Génesis y el CASC, tendrás una. Ve a la Bóveda Carmesí y elige lo que quieras.
El rostro de Azriel se iluminó de alegría mientras una sonrisa codiciosa se extendía por su rostro.
'¡Por fin, algo por lo que estar feliz!'
Joaquín meneó la cabeza, divertido por la reacción de su hijo.
Además, los superiores han levantado la prohibición de llevar sirvientes a los dormitorios. Te llevarás a Amaya contigo cuando te vayas. Esto no se negocia, Azriel. Es por tu seguridad y para tranquilizarnos a tu madre y a mí.
"...De acuerdo. Pero también llevaré a Iryndra", respondió Azriel. No le importaba que Amaya lo acompañara a la academia. Ella podría entrenarlo y también ayudar a cuidar de Iryndra.
Joaquín asintió con la cabeza antes de golpear su trono. La oscura construcción se disolvió en el suelo al levantarse.
“Por tu madre, quédate unos días más. Perder algunas clases no importará.
Azriel asintió. Ya había decidido quedarse más tiempo. Irse de inmediato no estaría bien.
“Ya es tarde” continuó Joaquín”. No dormiré esta noche, así que puedes usar nuestra habitación para descansar.
Azriel meneó la cabeza con una sonrisa forzada.
"No duermo mucho estos días."
Joaquín se detuvo a medio paso y se giró para mirarlo. Sus labios se curvaron en una sonrisa pícara y entrecerró ligeramente los ojos.
“Dices eso, pero estuviste inconsciente casi una semana. Muy bien...” Su sonrisa se ensanchó aún más”. ¿Qué tal si por fin tomamos esa copa que siempre he querido compartir contigo?
La expresión de Azriel pasó de la incredulidad a una sonrisa amplia y exagerada. Suspiró y cerró los ojos.
"Claro. Me encantaría."

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 190
Estás leyendo el capítulo 190 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.