Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 189 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"M-Mamá..."
Presa del pánico, Azriel dejó caer la daga. Con un fuerte ruido metálico, cayó al suelo, haciéndole estremecer mientras el sonido resonaba por la habitación.
Azriel miró la daga, a punto de agacharse y agarrarla apresuradamente, pero antes de que pudiera hacerlo, su madre se movió.
De repente, ella estaba justo frente a él, agarrando su mano izquierda con fuerza y con una expresión fría.
"¿Qué significa esto?"
Azriel tragó saliva, mirándola a la cara. No había ni una pizca de humor en su tono; era serio.
“¡N-no es lo que parece, mamá! No me malinterpretes. Solo estaba... probando algo.
"¿Y qué era exactamente lo que estabas probando que requería que te hicieras daño?"
"Una... habilidad", murmuró.
Aeliana entrecerró los ojos y miró a Azriel, quien la miró con el rostro pálido.
"¿Una habilidad?"
Azriel asintió rápidamente, desesperado por convencerla.
Durante unos tensos segundos, ella lo miró fijamente a los ojos. Él le sostuvo la mirada, y el silencio se volvió más pesado e incómodo a cada instante.
Finalmente, suspiró y aflojó el agarre de su mano.
"No te preguntaré qué tipo de habilidad requiere que te cortes, pero no la vuelvas a usar nunca más".
Azriel asintió instintivamente, aunque en el fondo sabía que si podía obedecer sus palabras era un asunto completamente diferente.
"Bebe esto."
Soltándole la mano, Aeliana le entregó una poción de salud. Azriel la tomó en silencio y bebió; el amargo líquido le quemó ligeramente al tragar. Sin dudarlo, Aeliana le quitó el frasco vacío y lo dejó caer junto a la daga de plata en el suelo.
Entonces, con un chasquido de dedos, tanto el frasco como la daga estallaron en llamas. En cuestión de segundos, quedaron incinerados hasta que no quedó ni una pizca de polvo. Solo quedó una tenue columna de humo antes de desvanecerse.
Ella volvió a tomar su mano, firme pero delicada, y lo condujo a la cama. Azriel se sentó, obedientemente, dejándose guiar.
Sentada a su lado, sacó un paño (él ni siquiera se había dado cuenta de que lo sostenía) y comenzó a limpiar la sangre de su mano izquierda.
Azriel la observó, notando el ceño fruncido en su rostro. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios a su pesar.
Cuando terminó, arrojó el paño manchado de sangre a un lado de la habitación sin pensarlo dos veces y se volvió hacia él.
Pero entonces su expresión se congeló.
Ella contempló su leve sonrisa, y su rostro se contorsionó rápidamente en una expresión preocupada, casi dolida. Sus ojos temblaban como si estuviera conteniendo algo insoportable.
La sonrisa de Azriel desapareció instantáneamente.
"Mamá, ¿qué pasa?"
Inclinándose hacia adelante, colocó las manos sobre sus hombros, con la preocupación reflejada en su rostro. No se trataba de la daga, estaba seguro.
El cuerpo de Aeliana tembló mientras se mordía el labio y bajaba la mirada al suelo. Azriel sintió que el ligero escalofrío en sus hombros se intensificaba.
"¿Pasa algo malo?" preguntó de nuevo.
"¿Pasa algo malo...?" murmuró ella.
"Sí... sí, hay algo terriblemente mal."
Su corazón empezó a acelerarse.
¿Qué pasó?
¿Fue papá?
¿Jazmín?
¿Iryndra?
¿No?
Ha pasado algo terriblemente mal estos últimos dos años... Mi propio hijo quedó atrapado en algo indescriptiblemente horrible, y su madre, yo, no tenía ni idea. Me rendí. Lloré. Me encerré, intentando olvidarlo, intentando olvidarte, cuando debería haber estado buscando respuestas. Cuando más me necesitabas, decidí cerrar los ojos.
El cuerpo de Azriel se congeló. Sus ojos se abrieron lentamente.
"Mamá…"
Ella levantó la mirada, sus ojos rojos y surcados de lágrimas se clavaron en los de él. Azriel sintió un nudo en la garganta. Se le encogió el corazón al contemplar su figura temblorosa, con lágrimas deslizándose por su rostro.
"Y cuando mi hijo finalmente regresó con nosotros...", se le quebró la voz. "En lugar de ayudarte, fingimos que todo estaba bien. Lo ignoramos, te ignoramos. Actuamos como si, mientras no preguntáramos, mientras eludiéramos la verdad, no fuera real. Como si no fuera un problema que siguieras sonriendo, riendo con nosotros, como si nada hubiera pasado. Como si estuvieras bien. Como si no te hubiéramos obligado a fingir que todo estaba bien."
Su voz se quebró por completo y un sollozo se coló entre sus palabras.
Tenía miedo, Azriel. Tenía mucho miedo de preguntarle a mi propio hijo por lo que había pasado para volver con nosotros. Miedo de saber los horrores que tuviste que soportar.
Sus manos temblaban violentamente al extenderlas y colocarlas suavemente a ambos lados de su rostro. Le acarició las mejillas, sus sollozos se hicieron más fuertes, su dolor se desbordaba en oleadas.
Eres una Carmesí… Te habíamos preparado para enfrentar horrores. Nos dijimos que ese era nuestro destino. Es lo que nos distingue de todos los demás humanos. Pero…” Su voz se quebró al ahogarse con sus propias palabras”. Olvidé que los peores horrores de ambos mundos… son los humanos. Tú… los enfrentaste sola. La peor clase. Luchaste cada día por sobrevivir mientras nosotros, mientras yo, no hacíamos nada. No sabíamos… No intentamos saber. Y seguiste adelante, paso a paso, hasta que no pudiste más. Hasta que te viste obligada a sacrificar tu propia vida…
Sus dedos temblaron contra su piel mientras nuevas lágrimas corrían por su rostro.
"Tu propia vida... Oh, dioses, Azriel. Lo siento mucho. Lo siento muchísimo..."
Azriel permaneció completamente inmóvil, incapaz de moverse. No podía pensar, no podía hablar.
Pero ella siguió adelante, sus sollozos desgarraban su cuerpo, sus palabras salían entre respiraciones irregulares.
"Y... e incluso entonces, cuando tuviste que decírnoslo, cuando te obligaron a hablar... seguiste sonriendo. Sonreíste para que no nos preocupáramos. Mi hijo... mi niño tuvo que consolarme... en lugar de que yo te consolara a ti." Su voz se quebró en un susurro, temblando de angustia. "¿Cómo... cómo pude fallarte tan miserablemente? ¿Por qué? ¿Por qué siempre nos miras así, Azriel? ¿Por qué... por qué no puedes odiarnos?"
Sus lágrimas nublaron su visión mientras su voz se convertía en una súplica desesperada.
"¿Por qué sigues amándonos...? Por favor... ¿Por qué no puedes odiarme?"
"...."
"...."
¿Qué dices, mamá...? ¿Por qué? ¿Por qué iba a odiarte?
La voz de Azriel tembló levemente por la confusión mientras miraba a su madre sollozando.
Ante sus palabras, una sonrisa amarga y dolorosa se dibujó en su rostro.
Dime, Azriel... ¿cuándo hemos hecho algo que merezca ser considerado tu familia? ¿Cuándo he hecho yo algo que merezca ser llamada... tu madre?
"Eh…"
Las manos de Azriel se aflojaron sobre sus hombros. Con dedos temblorosos, Aeliana extendió la mano hacia él y las sujetó con fuerza.
¿Cómo te sentiste el día que viniste a vernos a tu padre y a mí y dijiste que no querías ser un héroe? ¿Cómo te sentiste al ver nuestra decepción? ¿Cómo te sentiste cuando te juzgamos por no entrenar tan duro como Jasmine? ¿Cuando cada día parecía que estábamos decepcionados contigo? ¿Cuando no asististe a todos los banquetes? ¿Cuando tu nombre se manchaba y no hacíamos nada? ¿Cuando estabas tan asustado, tan presionado, que tuviste que seguirles el ritmo a los demás en secreto? ¿Cuando estabas solo en el reino del vacío? ¿Cuando estabas atrapado en esas instalaciones de Neo Génesis?” Su voz se quebró aún más al apretarla con más fuerza”. ¿Cómo te sentiste al saber que tenías una de las familias más fuertes del mundo... y que éramos completamente inútiles para ti?
"..."
Sus dedos se clavaron en su piel, casi dolorosamente, como si estuviera tratando de aferrarse al último hilo de algo que se estaba escapando.
Sabiendo todo eso... ¿por qué no nos odias? ¿Por qué, hijo mío... por qué eres tan amable? ¿Por qué, después de todo, nunca nos odiaste? ¿Nunca te enojaste con nosotros? ¿Nunca nos culpaste?
Azriel la miró, inclinando ligeramente la cabeza, sus ojos buscando su rostro, antes de que una voz ronca saliera de su garganta.
"Porque… sois mi familia…"
"...."
Todo eso pasó… por mis propias decisiones. Lo elegí todo. Por muy mala que fuera la decisión, seguía siendo mía. ¿Por qué iba a culparte a ti, a papá o a Jasmine por nada de eso? Nunca podría odiarte, mamá. Nunca podría odiar a mi familia. Si tuviera que pasar por el infierno por ti, papá y Jasmine… no lo dudaría. Si cada cosa mala que he pasado, y que pasaré, significa que mi familia puede ser feliz… no lo dudaré.
Fue como si el último trozo de una torre derrumbada se hubiera derrumbado. Aeliana se desplomó, su cuerpo temblando incontrolablemente mientras sollozaba.
Azriel inmediatamente avanzó, envolviéndola con sus brazos, sosteniéndola fuertemente mientras sus sollozos se hacían más fuertes.
"Lo siento, mamá... Nunca quise hacerte sentir así... Lo siento mucho..."
"P-por favor… por favor… n-no… lo… sientas… no… s-sientas…"
Azriel la apretó con más fuerza; sus manos temblaban mientras le acariciaba suavemente el cabello. Se mordió el labio, saboreando su propia sangre.
Hasta que lloró hasta quedarse dormida, Azriel la sostuvo en sus brazos, disculpándose una y otra vez en su mente.

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 189
Estás leyendo el capítulo 189 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.