Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 165 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Había pasado una hora desde que Iryndra aceptó la propuesta de Azriel.
Hablaron y aprendieron uno del otro, al menos hasta un nivel con el que ambos se sentían cómodos.
Fue… agradable.
Los labios de Azriel se curvaron levemente al verla reír suavemente, con una voz delicada pero genuina. Balanceaba las piernas en el aire, sentada en la silla, su risa transmitía una inocencia que parecía casi ajena a esta pesadilla.
Pero entonces su sonrisa se desvaneció y su expresión se agudizó a medida que sus pensamientos se volvían más pesados.
Es casi como si hubiera encontrado a la protagonista oculta de una novela... pero en el libro, nunca apareció. Así que... debió de morir, o ocurrió algo más.
No todos los Heptarcas habían sido revelados en el libro, pero esto era diferente. No había ni un solo indicio de la existencia de Iryndra.
Ni una sola mención.
Fue increible
Y sin embargo, allí estaba ella, revelándole descaradamente su afinidad y su [Habilidad Única], como si no fuera nada que valiera la pena ocultar.
Para ella, no lo era.
¿Pero para Azriel? La sola idea de que alguno de los Cuatro Grandes Clanes se enterara de sus poderes era aterradora.
El caos caería.
Con razón Neo Génesis la deseaba. Y, sin embargo, Azriel se dio cuenta de algo más:
Le tenían miedo.
Temían en qué tipo de monstruo se podría convertir si no podían controlarla.
Después de todo, quienes tenían afinidad con el [Espacio] se contaban con los dedos de las manos. Era un don tan raro, tan codiciado, que podía provocar el frenesí en todos los clanes de élite, gobiernos, iglesias, gremios y organizaciones importantes.
Se decía que aquellos con afinidad con el [Espacio] eran tanto maldecidos como bendecidos por los dioses.
Y esa era solo su afinidad.
¿Su [Habilidad Única]?
Los pensamientos de Azriel se oscurecieron.
Fue aterrador.
[Voluntad Imperial].
No había una descripción detallada ni una explicación. Pero su solo nombre bastaba para provocarle escalofríos en la espalda a Azriel. Había presentido algo extraño cuando ella confrontó al doctor antes, y ahora sabía por qué.
Iryndra había usado [Voluntad Imperial] para silenciar al doctor, obligándolo a callarse.
Azriel desconocía el alcance total de sus habilidades, sus limitaciones ni las consecuencias que podría acarrear su uso. Pero sí entendía esto: los dioses habían hecho todo lo posible por limitar su potencial.
Su cuerpo estaba débil.
Era solo una Despertada de Grado 3. Una Heptarca, sí, pero limitada por la fragilidad. Era como si los cielos mismos la aterrorizaran, poniendo grilletes a su poder en la forma de su débil forma física.
“El problema está en sus venas de maná”, pensó. “Si se convierte en una Intermedia, sus venas de maná evolucionarán a venas de alma. Pero... ¿solucionaría eso el problema? Aunque papá o mamá podrían saber cómo ayudarla...”
Ese fue un pensamiento para otro momento.
Por ahora, no había nada que pudiera hacer para fortalecer su cuerpo.
"Por cierto, señor…"
La voz de Iryndra interrumpió sus pensamientos, atrayendo su atención.
Ella lo miraba con el ceño fruncido, sus pequeñas cejas fruncidas, una mirada que Azriel encontró encantadora.
"¿Cómo puedo llamarte mi hermano mayor si ni siquiera sé tu nombre?"
Azriel parpadeó, sorprendido.
"Oh", murmuró.
“Claro... Ni siquiera le he dicho mi nombre. Mencioné que soy el Sujeto 666, pero obviamente no la satisfizo.
Su voz se hizo más baja y sus ojos dorados bajaron mientras la vacilación impregnaba sus siguientes palabras.
"Ah... Por supuesto... Si no te sientes cómoda, no... necesitas decírmelo."
Sus palabras vacilaron, volviéndose cada vez más débiles y suaves.
Azriel reprimió una risita y sonrió a pesar de sí mismo.
'Lindo.'
La necesidad de alborotarle el cabello de ónix era abrumadora, pero se contuvo. Juntó la mano derecha con la izquierda, obligándose a mantener la compostura.
Quizás se movían demasiado rápido.
¿Pero en serio? No le importó.
Ella lo hacía sentir a gusto, más que nadie en esta pesadilla. Ni los otros sujetos, ni los Cuatro Jinetes, y definitivamente no Vincent ni Arthur.
Azriel se aclaró la garganta, rompiendo el silencio.
Sus ojos dorados volvieron a mirarlo, mitad esperanzados y mitad llenos de arrepentimiento, como preparándose para la decepción.
Azriel sonrió y cerró los ojos, su voz adquirió un tono exageradamente altivo.
Sé que esto puede sorprenderte, pero mi nombre es Azriel. Azriel Carmesí, el príncipe del Clan Carmesí.
Hizo una pausa, imaginando su reacción.
“Je, debe estar sorprendida. Es comprensible, la verdad. Cualquiera lo estaría al darse cuenta de que ha estado hablando con un príncipe todo este tiempo. Y fue adoptada por este mismo príncipe. ¡Qué altruista de mi parte!
"..."
El silencio se prolongó más de lo esperado, demasiado. Azriel entreabrió un ojo, despertado por la curiosidad, y lo que vio le hizo abrir los dos ojos por completo.
Iryndra se quedó congelada, con sus pequeñas manos fuertemente apretadas sobre su boca y su cuerpo temblando hasta que finalmente...
"¡P-pfft…!"
Ella se echó a reír, con su voz llena de una mezcla de incredulidad y diversión.
“Señor… ¡No debería bromear con esas cosas! ¡Jajaja! ¡La gente de los grandes clanes merece respeto, digan lo que digan…!
Ella intentó hablar a través de su risa, sus ojos dorados brillaban, pero Azriel la miró con una expresión seca y nada impresionada.
"Pero… no estoy mintiendo."
Iryndra asintió rápidamente, aún intentando contener la risa. Sus labios se curvaron en una dulce sonrisa angelical que podría haber desarmado a cualquiera. Su risa, tan pura y encantadora, podría haber hipnotizado a otros, pero no a Azriel. Hoy no.
“E-está bien, señor. No tiene que decirme si no se siente cómodo” dijo con un tono amable, como si lo absolvera de una gran carga.
Su sonrisa era como una bendición divina.
La mirada de Azriel se volvió aún más seca.
'...¿Por qué esto hiere tanto mi orgullo?'
Soltó un pequeño suspiro, dirigiendo su atención a la modesta cabaña donde se encontraban, intentando disimular su expresión de mal humor. Iryndra, mientras tanto, lo observaba con una diversión apenas disimulada, visiblemente entretenida por sus reacciones.
Azriel se quejó por dentro.
“Bueno... al menos se lo está pasando bien. Lo dejaré pasar por hoy. Al fin y al cabo, soy un príncipe honorable y desinteresado. Jamás dejaría que una simple niña me afectara. ¡Jamás!
Aclarándose la garganta para recuperar algo de control sobre la conversación, Azriel la miró.
"Por cierto, ¿qué es este lugar?"
La pregunta había rondado su mente, sin formularla hasta ahora. Había entrado en una cabaña misteriosa y sobrenatural, siguiendo a una chica que casualmente era una Heptarca, una de las siete líderes de Neo Génesis. Aunque su puesto fuera temporal, debería haber sido más cauteloso.
Su humor empeoró.
¿Soy... soy demasiado imprudente? ¿Podrían tener razón mi padre, mi hermana y mi madre sobre mí?
Él desechó el pensamiento.
“No. ¡Cualquiera en mi situación habría hecho lo mismo!
Totalmente cuerdo. Completamente racional. Así era él.
“¡Oh, pensé que nunca me lo ibas a preguntar!” intervino Iryndra, con un dejo de emoción en su voz.
Los labios de Azriel se crisparon ante su tono, pero no dijo nada mientras hacía un gesto alrededor de la cabaña.
Encontré este lugar en el Reino del Vacío hace como un año. Estaba abandonado y daba mucho miedo, ¡señor! Pero desde entonces, lo he estado usando. Marqué este lugar para no gastar mucho maná teletransportándome aquí. Lo raro es que, cuando vengo, ya casi no uso maná. Es como si... algo me estuviera ayudando.
"Ya veo...", respondió Azriel pensativo, sin presionarla más. Ella le había explicado todo lo que sabía, y por lo que él dedujo, este lugar era otra curiosa anomalía del Reino del Vacío, como tantas otras.
Aun así, miró con recelo la cabaña. Aparte de la inquietante falta de muebles, nada parecía fuera de lugar. Con un suspiro de resignación, desistió de descubrir sus secretos por ahora.
Volvió su atención a Iryndra, que lo observaba con curiosidad, con sus pequeñas piernas balanceándose en el borde de la silla.
'¿Hay algo de esto remotamente parecido a lo que ocurrió originalmente?'
Si Azriel tuviera que responder a esa pregunta, sería un sí rotundo. Porque, pasara lo que pasara, este momento” estar allí con Iryndra, escuchando su historia” parecía inevitable.
Su expresión se oscureció.
'Pero si hoy es el día... voy a ser bendecido por el Dios de la Muerte.'
El pensamiento le dio escalofríos, pero sólo había una conclusión a la que su mente podía llegar.
'Muerte.'
Y aun así, dudó. Por lógico que pareciera, el recuerdo de haber desbloqueado el [Sistema] nubló su certeza.
Según el [Sistema], había "muerto" dos veces: una como Leo Karumi en su mundo original y otra como Azriel Carmesí cuando aparecieron las Grietas del Vacío. Pero eso no era del todo cierto.
Su otro yo lo había enviado a [Refugio Blanco], lo que significaba que el Azriel Carmesí original había muerto de alguna otra manera, una muerte inexplicable que le permitió tomar control del cuerpo.
Entonces, ¿por qué el [Sistema] no dijo que había muerto tres veces? ¿En tres mundos?
El Reino del Vacío. El mundo de Path of Heroes. El mundo de Leo Karumi.
Algo no cuadraba y la inquietud en su pecho se acentuó.
Miró a Iryndra con expresión solemne mientras finalmente hablaba.
Sé que puede que esto no te guste... o que te sorprenda. Pero... necesito que me envíes de vuelta a ese coliseo subterráneo.
Iryndra se quedó paralizada. Su rostro palideció, sus ojos dorados se abrieron y temblaron.
"¿P-por qué...? ¿Por qué volver a ese lugar? ¡Eres libre! ¡Podemos escapar! ¡Permanecer juntos para siempre! ¡No necesitamos volver...!"
Su voz se quebró por la desesperación, pero Azriel negó con la cabeza, con una sonrisa agridulce en su rostro.
Tú, como Hep, alguien que estuvo con ellos, deberías saberlo. Huir de Neo Génesis es imposible. No te dejarán ir. No me dejarán ir. Si corremos y nos atrapan... nos matarán. Te tienen miedo y saben que sé demasiado.
Iryndra se mordió el labio y sus manos se curvaron en puños temblorosos.
“Entonces… ¿qué hacemos? No quiero volver allí…
Las lágrimas brotaron de sus ojos, y a Azriel le dolió el corazón al verla. Se puso de pie, se acercó y se agachó frente a ella. Con una mano suave, le secó las lágrimas de las mejillas.
Ella lo miró atónita mientras él hablaba con una voz tan amable que parecía santa.
Nos iremos. No te preocupes. Pero tiene que haber una historia. Una historia de cómo fracasó el Proyecto Nuevo Edén... y cómo Lady Iryndra sacrificó su vida en el proceso.

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Capítulo 166
Camino del Extra (Novela) Capítulo 165
Estás leyendo el capítulo 165 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.