Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 166 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“Tienes que tranquilizarte. Conociendo a Lady Iryndra, siempre regresa antes de las veinticuatro horas. Sin duda, ya se está aburriendo de él.
Vincent habló en voz baja, con voz tranquila pero firme, desde el centro de la arena. Su mirada se posó en Arthur, quien se mordía las uñas con la mirada perdida y expresión sombría.
El coliseo subterráneo estaba inquietantemente silencioso, vacío tras la inesperada llegada de Iryndra y su rápida partida con Azriel. Los demás sujetos habían recibido la orden de regresar a sus celdas, quedando solo Arthur, Vincent y... ese hombre extraño.
El guardián.
Permaneció inmóvil en la arena, con los ojos cerrados y una expresión indescifrable. Sin embargo, la tenue aura que irradiaba les decía todo lo que necesitaban saber.
Un gran maestro.
Habían pasado más de nueve horas desde que Iryndra y Azriel desaparecieron, y la paciencia de Arthur se estaba agotando. Dejó de morderse las uñas, miró a Vincent con los ojos entrecerrados y refunfuñó:
Sabes lo raro que es encontrar un sujeto compatible con PE-2. El sujeto 666 tiene la mayor probabilidad de sobrevivir a PE-3. No podemos perderlo, pase lo que pase.
Vincent asintió con expresión seria. Entendía lo que estaba en juego.
El sujeto 666 era joven y rebosante de potencial: el candidato perfecto para convertirse en el soldado definitivo de Neo Genesis.
“No te preocupes” le aseguró Vincent”. No perderemos al Sujeto 666. Si Lady Iryndra o su guardián intentan desafiarnos... usaremos la fuerza.
Arthur frunció el ceño, pero no discutió. Los poderes de Lady Iryndra aún estaban incipientes y, a pesar del miedo que inspiraba su nombre, podían dominarla si era necesario. Al fin y al cabo, ser Heptarca tenía un peso inmenso: significaba ser reconocido personalmente por el Arconte Supremo.
Pero el verdadero problema no era ella.
Era él.
El guardián.
El hombre irradiaba peligro; su presencia era como una serpiente enroscada lista para atacar. Arthur y Vincent podían sentir el poder puro que emanaba de él. Incluso con sus fuerzas combinadas, derrotarlo no sería fácil. Y si se desataba una pelea allí, las consecuencias serían catastróficas.
La instalación quedaría destruida.
El caos resultante sin duda atraería criaturas del Vacío, un problema mucho peor que Iryndra o su guardián.
Sus tensas deliberaciones se interrumpieron cuando el hombre abrió repentinamente los ojos. Su mirada se fijó en la dirección por donde habían desaparecido Iryndra y Azriel.
Arthur y Vincent siguieron su línea de visión, sintiendo cómo el aire se llenaba de maná. Una fracción de segundo después, apareció Iryndra, agarrando con fuerza la mano de Azriel.
La cara de la niña estaba más pálida que antes.
Arthur y Vincent inmediatamente cayeron sobre una rodilla, exhalando suspiros de alivio.
"Nos alegra ver su regreso, Lady Iryndra", dijo Arthur.
"Espero que el sujeto 666 no haya causado demasiadas molestias..."
“No” respondió Iryndra con voz suave pero teñida de decepción.
"Creo que el señor estaba demasiado cansado para hablar mucho conmigo".
Ella soltó la mano de Azriel con un suspiro y caminó hacia su guardián.
"Papá."
Su voz era ligera y alegre al llamar al hombre. Él respondió con un leve murmullo, su expresión suavizándose en una pequeña sonrisa.
Todavía…
Sus ojos estaban desprovistos de calidez.
Si Iryndra se dio cuenta, no dio señales de ello. En cambio, sonrió radiante y dijo: “Quiero quedarme aquí unos días”.
El hombre frunció el ceño.
"¿Por qué?"
Iryndra dudó, mirando nerviosamente a su alrededor antes de hacerle un gesto para que se acercara.
El hombre se agachó, inclinándose mientras ella le susurraba tentativamente al oído:
Creo que he encontrado una manera de mejorar mi condición... pero necesito quedarme aquí. Y no puedo usar mi afinidad ni mi [Habilidad Única]”.
"…!"
Los ojos del guardián se abrieron de par en par, y su serenidad se quebró por un instante. Se apartó para mirarla, con una mirada inquisitiva.
"¿Estás seguro…?"
Iryndra asintió con firmeza, la determinación grabada en sus jóvenes rasgos.
El hombre dejó escapar un lento suspiro, frotándose la barbilla mientras sus ojos oscilaban entre ella y Azriel. Tras una larga pausa, habló.
“Muy bien. Puedes quedarte aquí. Informaré de esto al Arconte Supremo.
Se enderezó y se volvió hacia Vincent, que se había levantado junto a Arthur.
Me voy. La heptarca Iryndra se queda aquí. Si le ocurre algo, incluso un rasguño, sus vidas no serán suficientes para pagarlo.
Vincent se irritó ante la amenaza, pero asintió con tono firme.
No tienes por qué preocuparte. Nos aseguraremos de que todas las necesidades del Heptarca Iryndra estén cubiertas.
El guardián asintió brevemente antes de desaparecer al instante. Una ráfaga de viento atravesó el coliseo, alborotándoles el pelo antes de instalarse en un silencio inquietante.
Vincent dio un paso adelante, manteniendo la cabeza baja respetuosamente.
"Gran Heptarca, si me lo permite, lo acompañaré a un lugar más cómodo."
Los ojos dorados de Iryndra se dirigieron hacia él; su expresión repentinamente carecía de calidez.
"Puedes", dijo ella con frialdad.
Y con eso, comenzó a seguirlo, su pequeña figura irradiaba una autoridad que desmentía su edad.
* * *
Dentro del laboratorio de Arthur, Azriel estaba sentado en la cama plana, con las manos tensas sobre las rodillas. No estaba sujeto, pero sentía el peso de la mirada de Arthur. Arthur, sentado frente a él en una silla, lo observaba con expresión endurecida.
“Entonces” comenzó Arthur, y su tono rompió el silencio sofocante.
“¿De qué hablaron usted y el Heptarca Iryndra?
Azriel frunció los labios, evitando la penetrante mirada heterocromática de Arthur. El silencio se alargó, la tensión se tensó como una cuerda.
“Habla” exigió Arthur, ahora con voz más fría.
“Es una orden, 666. No estoy de humor para juegos. Dime qué quería el Heptarca contigo.
Azriel exhaló por la nariz, dejando caer ligeramente los hombros. No había escapatoria a esos ojos, los mismos que lo acechaban cada instante. Entreabrió los labios, cediendo a regañadientes.
"...Lady Iryndra me pidió que fuera su hermano mayor", dijo en voz baja, con voz temblorosa.
"Quería que le hiciera tronos de hielo y otros juguetes, para estar con ella cuando quisiera. Me negué. Ella..." Hizo una pausa, apretando las manos sobre su regazo.
"Me da miedo. Siento que mi corazón podría explotar si me quedo con ella demasiado tiempo".
Arthur entrecerró los ojos, escrutando a Azriel en busca de cualquier señal de engaño. El rostro del chico estaba pálido, su mirada firme a pesar de la evidente incomodidad. Tras un instante, Arthur se recostó en su silla con un profundo suspiro.
“Muy bien…” murmuró, frotándose las sienes.
Hoy ha sido un día lleno de sorpresas. Nunca pensé que un Gran Heptarca visitaría estas instalaciones.
Su voz transmitía una extraña reverencia, casi como un trance, al hablar de Iryndra. Azriel no pudo evitar fruncir el ceño ante la contradicción en su tono: reverencia mezclada con miedo.
'Aunque es solo una niña y tan débil... la miran como si fuera una especie de ángel', pensó Azriel, con la mente dando vueltas.
Pero también le tienen miedo. Miedo de lo que podría llegar a ser si se volviera demasiado poderosa, demasiado incontrolable.
Las contradicciones le hacían palpitar la cabeza.
“¿Por qué darle a una chica así el título de Heptarca? Aunque fuera por su afinidad o su [Habilidad Única], debía haber mejores opciones. ¿En qué está pensando el Arconte Supremo?
El dolor de cabeza se convirtió en un dolor ardiente. Azriel se agarró la cabeza, clavándose los dedos en el cuero cabelludo.
"Agh..." gimió, pero el dolor solo empeoró, convirtiéndose en un fuego abrasador detrás de sus ojos.
Su cuerpo se paralizó como si una fuerza invisible lo hubiera agarrado. El dolor de cabeza se volvió insoportable, como un segundo latido que latía dentro de su cráneo. Los recuerdos lo inundaron, sofocándolo bajo su peso: fragmentos de momentos que se había saltado, de acciones que había realizado.
El dolor era insoportable y le robaron la voz, dejándolo incapaz de gritar.
Cuando la agonía finalmente disminuyó, la mente de Azriel se tambaleó ante la revelación.
“Todo lo que hice hoy… es casi idéntico a lo que hice originalmente”. Se le encogió el pecho.
Sospeché que haría lo mismo, pero no a este nivel. Es como...
Sus pensamientos se interrumpieron cuando la voz distante de Arthur atravesó la neblina.
"Seguimos adelante con el proyecto", declaró Arthur, poniéndose de pie bruscamente.
"Estamos empezando PE-3."
Todo el cuerpo de Azriel se puso rígido. Su corazón se aceleró y su respiración se volvió superficial.
'No…'
Aunque no tenía control sobre su cuerpo, su ser interior reflejaba la misma reacción que su original: pánico y miedo.
Las palabras de Arthur fueron como una sentencia de muerte. Los labios del chico se movieron, su voz salió ronca y quebrada.
"Espera... No estoy listo..."
Arthur se burló, desestimando la súplica con un gesto de la mano.
¿Ahora hablas? No importa. Si esto funciona, pediré una poción de salud lo suficientemente fuerte como para arreglarte esa cara. Deja de quejarte.
Azriel apretó los dientes; su furia apenas disimulaba el terror que lo atenazaba. Arthur se levantó de la silla; su presencia se cernía sobre Azriel como una sombra inevitable.
El pánico invadió las venas de Azriel, y su cuerpo tembló al pensar en soportar algo aún más insoportable que PE-2. PE-0 había sido agonizante, PE-1 había duplicado ese dolor, y PE-2 había sido el doble de insoportable que PE-1.
Ahora, imaginando el tormento de tener que tener que inyectarle PE-3... era casi demasiado para comprenderlo.
Y luego-
Las luces del laboratorio parpadearon en rojo. Una alarma estridente resonó por las instalaciones, resonando en las paredes estériles.
""!!""
Arthur se quedó paralizado, entrecerrando los ojos, mientras una voz metálica resonaba en lo alto.
"Advertencia. Todas las celdas han sido abiertas. Advertencia. Todas las celdas han sido abiertas."

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 166
Estás leyendo el capítulo 166 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.