Leer Banderas de la Muerte (Novela) Capítulo 122 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
【«Oye, ¿de verdad crees que está bien seguir así?»】
Sid, que descendía la montaña junto a los habitantes evacuados de Bastón, soltó aquellas palabras sin girar el rostro, permaneciendo alerta a su alrededor. Irene, que había recibido sus palabras, ni negó ni afirmó, manteniendo la boca bien cerrada mientras avanzaba.
Era imposible que estuviera bien, era lo que ella quería decir. Probablemente Sid lo sabía y esperaba esa respuesta.
Sin embargo, su deber actual era escoltar a los residentes evacuados. Como miembros de los caballeros, no podían simplemente abandonar su tarea. Debido a la operación a gran escala, la mayoría del personal inmediatamente desplegable de los caballeros fue enviado a Travis. Incluso para esta guía de evacuación, tuvieron que confiar en Frieri, que Harold organizó, por lo que la situación actual.
Además, la amenaza no eran sólo los monstruos que acechaban bajo tierra en la ciudad. Era totalmente posible que los monstruos que residían en las montañas les atacaran. No era posible que dejaran atrás a personas que carecían de la capacidad de luchar sólo porque Harold estuviera preocupado.
【«¡Ese tipo siempre está siendo imprudente en serio!»】
Aunque se quejara, entendía que no podía proponer una solución más allá de la situación actual. Precisamente porque comprendía que eso le frustraba aún más.
Si al menos fuera más fuerte, si al menos tuviera la capacidad de plantear una estrategia diferente. Aunque sabía que era inútil, no podía evitar pensar así.
No era descarado ni arrogante, carecía de cualquier signo de simpatía como alguien más joven. Sin embargo, no creía que Harold mereciera morir, y si había algo que pudiera hacer por Harold, que estaba arriesgando su vida para ganar tiempo para la evacuación...
【«¿Hmm? ¿No hay un poco de ruido detrás de nosotros?»】
Sid se giró de repente como si se hubiera dado cuenta de algo. Ahora que lo mencionaba, sí que parecía haber cierta agitación.
Aunque no parecía pánico causado por ataques de monstruos.
Mientras observaban la situación, uno de los miembros del escuadrón corrió hacia ellos. Sid llamó a ese miembro del escuadrón.
【«Eh, ¿ha pasado algo?»】
【"Oh, Sid. En realidad..."】
Y así, para resumir lo que el miembro del escuadrón le había dicho, 『"El hijo de una pareja podría haber vuelto a la ciudad para recuperar un peluche olvidado cuando no estaban mirando. «』
【«¡Eso es un gran problema!»】
【«¿Y cómo demonios no se dieron cuenta los guardias que protegían los alrededores?»】
Tanto si el niño había vuelto a la ciudad como si simplemente se había separado, fue un completo fallo por parte de los caballeros al pasar por alto que el niño abandonaba el grupo. Si bien era cierto que se encontraban en una situación difícil con escasos efectivos, eso no podía servir de excusa, ni debía.
Si algo le ocurría al niño, no podrían enfrentarse a sus padres, ni a Harold, que estaba arriesgando su vida para asegurarse de que todos pudieran evacuar sanos y salvos.
【«No hay nada que pueda decir, pero por ahora, tenemos que informar de la situación al capitán Lagares».
【"Entendido. Iré a informar al capitán. Tú quédate aquí en mi lugar."】
【«Roger.»】
【«Por cierto, Irene.»】
【«¿Qué?»】
【"Dirígete al lugar del jefe de escuadrón Barbeit, que está al mando de la retaguardia. La escolta de los evacuados continuará, pero un pequeño grupo de búsqueda se formará por separado."】
Entendiendo lo que Sid quería decir, Irene asintió con firmeza.
Si iban a buscar basándose en la historia de los padres, probablemente tendrían que dirigirse a la ciudad de Bastón. Estaba claro lo peligroso que sería si la operación de Harold y Frieri fracasaba.
【«Bueno, así son las cosas... Vuelve pronto, ¿vale?»】
【"Por supuesto. Pero no te adelantes antes de que yo llegue"】
【«Si no quieres eso, entonces date prisa.»】
Con esas palabras intercambiadas, al momento siguiente, los dos esprintaron en direcciones opuestas, uno hacia el frente y el otro hacia la retaguardia.
◇
Esquivando, acuchillando y aprovechando los ataques de los monstruos que se acercaban.
Dividiéndolos con espadas gemelas, abrasándolos con magia.
Habían pasado varias decenas de minutos desde que comenzó la batalla. Harold seguía masacrando a los monstruos con calma y sin pensar. Su número superaba ya el centenar.
Sin embargo, Harold no dejó de luchar.
Se había acordado que una vez que los residentes de la ciudad completaran su evacuación, se lanzaría una bengala de señalización. Si Harold podía aguantar hasta que se lanzara, sería una victoria temporal para él. Creía que había hecho todo lo que había podido en el poco tiempo de que disponía.
Sin embargo, teniendo en cuenta el tiempo transcurrido, aún pasaría algún tiempo antes de que se lanzara la señal de evacuación. Harold sabía de primera mano que este mundo no era lo suficientemente amable como para que las cosas transcurrieran sin problemas hasta entonces.
Sin embargo, en medio de todo aquello, Harold había obtenido un rayo de esperanza, aunque no era algo que él considerara una buena noticia.
Debido a la influencia de la Botella Roja, los monstruos permanecían firmemente en este lugar y apuntaban persistentemente a Harold. Si los monstruos estuvieran perfectamente controlados, podrían haber ignorado a Harold y perseguido a los residentes.
Si ese fuera el caso, habría sido imposible para Harold manejar la situación por sí solo, y se habrían producido bajas no sólo entre los residentes, sino también entre Frieri, la orden de caballeros, e incluso la gente del pueblo. El hecho de que esto no ocurriera facilitó en cierta medida la batalla.
Sin embargo, al mismo tiempo, se enfrentaba a problemas inesperados.
Hasta que se enfrentó a los monstruos en la plaza, todo había ido según lo previsto. Pero ahora, el suelo estaba perdiendo firmeza debido al amontonamiento de cadáveres.
Era algo sencillo, pero a diferencia de los juegos, los cadáveres de los monstruos derrotados no desaparecían por sí solos. Llenaban la plaza, eliminando el punto de apoyo. El suelo también se había vuelto resbaladizo debido a la gran cantidad de sangre derramada, lo que hacía cada vez más difícil seguir luchando en la plaza.
Harold lamentó profundamente su falta de previsión.
En la batalla, Harold comprendió que su mayor fuerza era su velocidad. Había estado esperando a los monstruos en espacios abiertos, aprovechando esa velocidad. Sin embargo, quedarse en la plaza para seguir combatiendo podría convertirse en una desventaja.
Si ese fuera el caso, consideraría cambiar su ubicación. Sin embargo, si se movía más allá del alcance del efecto de la botella roja, no podía predecir cómo se comportarían los monstruos. Si su objetivo ya no era Harold, sería difícil anticipar sus acciones.
Mientras reflexionaba sobre estas cuestiones, los oídos de Harold captaron un sonido agudo, un zumbido. Cuando volvió los ojos hacia la dirección del sonido, se vio un destello rojo, como absorbido por el cielo nocturno.
Rojo, que era una bengala de señalización que indicaba una situación de emergencia. Desgraciadamente, era lo bastante previsible como para no conmoverle lo más mínimo.
Sin embargo, en esta situación, no había tiempo para pensar en esto o aquello. Una situación de emergencia significaba que la premisa de esta operación se había derrumbado. Entender lo que había pasado y comprender la situación era la máxima prioridad.
Creó un gran pilar de fuego con magia, convirtiendo a varios monstruos en carbón, y se escondió temporalmente. Aprovechando la ralentización de los movimientos de los monstruos que habían perdido el rastro de su objetivo, se apresuró hacia el lugar de reunión predeterminado para casos de emergencia.
Sin embargo, utilizando el centro de la ciudad como zona de combate y considerando la posibilidad de que los monstruos bajo la influencia de la botella roja se descontrolaran, el lugar de reunión se había fijado en el extremo occidental de la ciudad, sobre una torre de piedra.
Afortunadamente, la ciudad de Baston era pequeña. A toda velocidad, Harold podía llegar al centro del pueblo en un tiempo razonable.
【"¿Qué ha pasado? Explícalo concisamente"】
Harold, que había entrado directamente por la ventana en lugar de utilizar la escalera que conducía a la torre, no perdió tiempo ni consideración en cumplidos en cuanto llegó.
Los miembros de Frieri que esperaban con expectación se quedaron sorprendidos por la repentina aparición de Harold, pero no tardaron en proporcionarles un informe detallado de la situación actual.
【«¡Hemos... recibido una señal de los exploradores confirmando la presencia de residentes que probablemente no pudieron escapar!»】
【"¿Dónde están? ¿Cuántas personas hay?"】
【"¡Los descubrimos aproximadamente a dos kilómetros al noreste de la puerta principal, pero se perdieron rápidamente en la oscuridad! Según el informe, parece que sólo hay una persona, ¡muy probablemente un niño!"】
【«Maldita sea, esto es problemático...»】
La situación era terrible. Un solo niño se había quedado atrás y actualmente estaba desaparecido. Harold se dio cuenta de la gravedad de la situación y reflexionó seriamente sobre su próximo curso de acción, consciente de sus propias limitaciones.
La máxima prioridad era localizar al niño y garantizar su seguridad.
【"¿Cómo va la búsqueda?】
【«Hemos movilizado a los exploradores de los alrededores y dejado personal de contacto mínimo, pero aún no los hemos encontrado»】.
Si los miembros de Frieri, que estaban registrando la zona, no encontraban al niño, significaba que se estaba escondiendo o que se estaba moviendo. Como había vigilancia constante cerca de la puerta principal, el hecho de que no hubiera informes de «personas entrando o saliendo después de la evacuación» indicaba que probablemente el niño se había quedado atrás y seguía en algún lugar dentro de la ciudad.
Si el niño se hubiera percatado de la presencia de monstruos, se habría asustado. Si no habían huido, era muy probable que estuvieran escondidos en algún lugar.
Tenían que encontrar al niño, incluso en la oscuridad, en medio de una multitud de monstruos.
【»...Desvía a los monstruos hacia el lado norte de la ciudad. Usen esa oportunidad para encontrar al niño y evacuen rápidamente"】.
【"¡Estamos hablando de la entrada más grande del túnel en el lado norte! Es imprudente atraerlos allí!"】
Él tenía razón. El lado norte contenía la entrada más grande a los túneles de la ciudad, de donde salían la mayoría de los monstruos. Si conducían a los monstruos que ya habían salido a ese lugar, el resultado era previsible.
Naturalmente, Harold no quería hacer algo innecesario, pero una vez que lo consideró necesario, no tuvo más remedio que proceder sin vacilar.
【"Silencio. Todos ustedes obedecerán mi juicio"】
【«Ugh... Entendido, señor.»】
Aunque Harold no estaba convencido de que someterse a más peligros fuera la decisión correcta, no le importaban sus preocupaciones si se preocupaban lo suficiente como para preocuparse por él.
Mientras observaba a los demás miembros del personal de comunicaciones transmitir señales con un comportamiento apagado, Harold pensó en esos asuntos.
(Quizá es que no quiero quedarme sin nada si mi jefe muere...)
Ahora que lo pensaba, no había tomado ninguna medida para el traspaso de la dirección en caso de que le ocurriera algo. Era una constatación poco propicia en un momento así.
Como no tenía intención de morir pronto, podía considerarse correcto en cierto modo. Sin embargo, era un hecho que les tenía cierto afecto, hasta el punto de que sentiría pesar si les ocurriera algo.
Lo que en un principio había empezado como un intento de Harold de evitar desencadenar sus propias banderas de la muerte se había convertido en que ayudaba a los demás, y ahora había acumulado muchos conocidos a los que no quería ver perecer.
Reiner, Colette, Leifa, Francis, Hugo y... Erika. Esos protagonistas que sin duda se enfrentarían a las batallas más peligrosas en el futuro, así como el pueblo de Baston, cuyas vidas corrían un peligro inminente a pesar de su inocencia.
Además, estaban Zen, Norman, Jake, el personal de la casa Stokes y los soldados, así como Task, Itsuki, Yuno, el grupo clandestino relacionado con la familia Sumeragi, y Sid y Aileen de la Orden de Caballeros, por no hablar de los miembros de Frieri que él mismo había formado. También le habían ayudado mucho El y sus compañeros, así como Giffelt, a pesar de su relación de toma y daca.
Si tuviera que sopesar su propia vida contra la de ellos, no sabía qué lado elegiría, y creía que estaba bien no saberlo.
Si podía soportar la carga tanto de su propia vida como de la de los demás, colocándolas todas en el mismo lado de la balanza se solucionaría todo. No habría necesidad de considerar cuál era más importante; esos pensamientos dispendiosos se volverían innecesarios.
【"¡Hemos completado el informe! Podemos comenzar la operación en cuanto se disparen las bengalas de señalización"】.
【"Disparen. La operación comienza ahora."】
Un destello amarillo rasgó el cielo nocturno acompañado de un sonoro ruido.
Así, Harold una vez más se precipitó al campo de batalla.

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Banderas de la Muerte (Novela)
Capítulo 123
Banderas de la Muerte (Novela) Capítulo 122
Estás leyendo el capítulo 122 de Banderas de la Muerte (Novela), un novela. Un estudiante universitario, Kazuki Hirasawa, al volver en sí, notó que ha poseído el cuerpo de un personaje de un juego. Ahora, él era Harold Stokes, la figura más odiada de la historia que lleva el título 「Rey… Este capítulo tiene publicado el 8 de septiembre de 2024, Traducido por el grupo Crowli. Banderas de la Muerte (Novela) tiene 130 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.