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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 73 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Callejón de las Flores de Melocotón. Una luz mortecina y amarillenta alumbraba cada rincón de la sala principal. En el aire flotaba la sutil fragancia del licor, mientras que las viandas que Hong Yu había cortado con tanto esmero ya habían sido devoradas por completo por aquel hombre y aquella mujer a solas. Ye Xingge sabía que la gran beldad se sentía agraviada y en el fondo le dolía por ella. Para compensarla un poco, tras pasar tres rondas de copas fingió sucumbir a los vapores del alcohol y apoyó la frente en una mano, cabeceando como si dormitara. Con las mejillas encendidas por el rubor de la embriaguez, Luo Xuanqing se recostaba de lado contra la mesa, sosteniendo su rostro con la palma. Al verlo en ese estado, le dio un empellón en el hombro: "¿Hum? ¿Ya no das para más? Un mocetón que ni siquiera aguanta el trago frente a una doncella... Que no se diga luego que esta oficial comió de balde sin darte una oportunidad..." "¿Eh?" Ye Xingge consideró que no le faltaba razón. Se incorporó, parpadeó un par de veces y volvió a dejarse caer en dirección al regazo de la hermosa Luo. "¿Eh?" Luo Xuanqing se apresuró a sostenerlo: "Basta, basta ya, duérmete temprano. Recuerda ir mañana por la mañana al tribunal a recoger el uniforme; esta oficial todavía tiene que evaluar los méritos y repartir las recompensas. Si ni siquiera puedes mantenerte en pie, no me culpes por no mostrar contemplaciones..." "¿Cómo crees que pasaría eso?..." Ye Xingge se levantó y dio un par de pasos, pero de pronto recordó algo. Metió la mano en el pecho y extrajo un estuche para horquillas: "Toma..." Luo Xuanqing lo tomó para examinarlo. Al descubrir que era una caja de horquilla, sus ojos de zorra destellaron con un aire de sutil peligro: "¿Qué significa esto? ¿Sobornar a tu superior?" "Nada de eso. Solo que hoy fui a cortar cabezas y, mientras los rastreaba por el camino, la compré al pasar." "Hmph..." Luo Xuanqing no añadió nada más. Entró en el dormitorio, arrojó a Ye Xingge sobre el lecho y abrió el estuche para ver su interior; descubrió una horquilla con diseño floral. El fino prendedor de plata remataba en pétalos de un verde pálido, adornados en el centro con perlas. Su confección era refinada y distinguida, sin el menor rastro de vulgaridad, haciendo un juego perfecto con su propio porte... "Vaya, sí que sabes elegir..." Luo Xuanqing tenía la intención de mofarse de las ambiciones desmedidas de este bribón, pero al voltear a mirar, vio que Ye Xingge ya se había desplomado boca arriba entre las cortinas del dosel, profundamente dormido al instante. "Fuuu... Fuuu..." "¿Pero qué le pasa?" Luo Xuanqing se quedó sin palabras ante semejante estampa. Tras pensarlo un momento, se sentó en el taburete bajo y, frente al espejo de tocador, probó a prenderse la horquilla floral en el moño. Ladeó la cabeza a izquierda y derecha; consideró que, en verdad, el muchacho tenía buen gusto. El único problema era que su resistencia al alcohol dejaba mucho que desear: estando a solas un hombre y una mujer, tras regalarle la horquilla, iba y caía rendido en la cama. ¿Acaso no equivalía eso a regalarla en vano? Aunque eso no fue más que un pensamiento pasajero. Tras contemplarse un par de veces, Luo Xuanqing se puso de pie para ayudar a Ye Xingge a descalzarse, lo acomodó sobre el lecho y le echó una manta ligera por encima. Al contemplar aquel rostro sumamente apuesto, recordó de nuevo el asunto del 'Infortunio de las Flores de Melocotón'. Según su propio entendimiento, en un Infortunio de Flores de Melocotón, primero debían brotar las flores del romance antes de que sobreviniera el fatídico golpe. Por consiguiente, ella y este muchacho debían compartir algún lazo kármico predestinado... Sin embargo, si la unión fatídica se entendía, ¿en qué consistía exactamente el 'infortunio'?... Luo Xuanqing le dio vueltas durante un largo rato sin dar con la respuesta. Levantó la mano, le pellizcó la mejilla a Ye Xingge, bajó las cortinas del dosel y salió de la habitación en silencio. Los sonidos de sus pasos y el cierre de la puerta se sucedieron uno tras otro, seguidos por el ruido del agua al lavar los platos y el caldero: \*¡Chof, chof!\* ... Mientras tanto, en el patio vecino. Hong Yu permanecía sentada sobre el camastro de tablas, ¡con el rostro lívido de pura rabia! Tras aguardar durante un largo rato y cerciorarse de que aquella zorra descarada se había marchado, tomó su cuenco de condimentos y saltó el muro con pasos cautelosos para entrar al patio. Dirigió la mirada hacia la mesa y el gran caldero que tanto sudor le había costado disponer. El panorama saltaba a la vista: la mesa estaba desierta, no quedaba ni una sola gota en la jarra de licor, ¡y hasta el fondo del caldo se lo habían tirado! '¡Eres un completo desalmado!' En su condición de líder de la Sociedad Shanhe, Hong Yu no podía rebajarse a comerse los restos de la salsa a escondidas. En ese instante apretó los dientes en secreto, al borde del llanto. Su pecho subió y bajó en varias respiraciones agitadas y sintió el impulso de abandonar aquel lugar desolador para que viniera en su lugar esa insoportable hermana menor suya. Pero antes de cruzar la puerta, escuchó un nuevo ruido proveniente de la habitación: \*¡Clic!\* El choque accidental de un sable al tropezar con algo. Hong Yu detuvo el paso. Supuso que ese maldito muchacho se había levantado a beber agua o a aliviarse. Estaba tan furiosa que había perdido los estribos; desde luego no se rebajaría a ir a ayudarlo. Por esa razón, mantuvo una mano a la espalda y se quedó plantada junto a la entrada del patio, fulminándolo de reojo. ... Dentro de la habitación. Ye Xingge había permanecido tendido a pierna suelta en la cama, fingiendo dormir a pierna suelta. Sin embargo, en cuanto confirmó que la hermosa Luo se había marchado, abrió un ojo y se incorporó de golpe. Como la fuerza del Licor Yuchunshao comenzaba a subirle a la cabeza, Ye Xingge sacudió la vista para enfocarla de nuevo. Se apoyó en el borde del lecho, se puso de pie y avanzó hacia la puerta principal de la casa. \*¡Chirrido!\* La puerta se abrió, dejando a la vista el resplandor de la luna clara derramándose sobre el patio. Aquella gran beldad ataviada con su vestido encarnado permanecía de pie en el patio, inmóvil y en silencio. Aún sostenía el cuenco de condimentos en la mano, pero su porte conservaba la majestuosidad de una líder marcial en la cumbre de una montaña solitaria. En ese momento lo miraba de soslayo en un ángulo de cuarenta y cinco grados, con las comisuras de sus labios carmesí ligeramente caídas; daba la impresión de tener el pecho colmado de agravios y ganas de llorar, pero esforzándose por no dejarlo traslucir. Ye Xingge se sostuvo del marco de la puerta y miró a ambos lados. Al confirmar que no había moros en la costa, dijo en voz baja: "¿Qué haces ahí parada?" Hong Yu inhaló profundamente para sofocar la marea de pensamientos caóticos que bullían en su pecho: "¡Porque se me da la gana! ¿Y tú para qué sales? Esa zorra descarada comió y bebió a tu costa; si no aprovechaste la oportunidad para consumar el hecho y convertir el arroz crudo en grano cocido, ¿cuándo tendrás tiempo en el futuro para buscarte una compañera del Dao?" Aunque sus palabras salían cargadas de veneno, el hecho de que Ye Xingge no hubiera perdido la compostura bajo los efectos del licor para entregarse a su archirrival la dejaba bastante complacida en el fondo. Esa era la única razón por la que todavía no se había marchado sacudiendo las mangas. Ye Xingge bajó los escalones. Al mirar a la gran beldad, vio tres siluetas superpuestas; estiró una mano intentando tocarla, pero solo tanteó el aire vacío, a punto de tropezar y caer de bruces en el patio. Con resignación, dijo: "Ya está bien, no llores... Preparé bastante base de caldo de una sola vez, rinde para varias comidas... Ven, te preparo otra ronda; hoy compré muchísimas verduras..." "¿Quién está llorando?" Hong Yu parpadeó. En un principio quiso mantener su fachada de 'esta líder posee un corazón del Dao inquebrantable'. Pero al ver a Ye Xingge salir en semejante estado de embriaguez únicamente para cocinarle a ella, tambaleándose de verdad en dirección a la cocina, la frialdad de su mirada terminó por ablandarse varios grados. Tras dudar un instante, corrió hacia él para sostenerlo del brazo. "Esta hermana mayor no es ninguna glotona. ¿Cómo vas a cocinar estando tan borracho? Vete a dormir temprano; yo misma me prepararé algo cualquiera y ya está". "Oye..." Ye Xingge aprovechó la inercia para rodear la esbelta cintura de la despampanante mujer y sentenció con tono solemne y reflexivo: "Comer es un asunto primordial, ¿cómo puedes tomártelo a la ligera? Si haces cualquier desastre y te queda incomible, ¿no arruinarías la reputación de la cocina de tu hermano mayor...?". Hong Yu temía que el muchacho no pudiera mantenerse en pie y se fuera al suelo, por lo que no le dio demasiada importancia a la mano que descansaba sobre su espalda baja, limitándose a fruncir levemente las cejas de sauce: "¿Hermano de quién te crees? ¿Acaso cuántos años tienes?". "Me llamo Ye Xingge, y mi apodo de niño es Gege. ¿Algún problema?". "¿Eh?". "Je, je...". Ye Xingge en verdad había bebido demasiado. Al avanzar y advertir que aquella espléndida mujer no se apartaba, su mano, sin saber muy bien cómo, se deslizó cintura abajo hasta posarse de lleno sobre uno de sus firmes melocotones. Aquella beldad era un poco más alta que la gran belleza Luo; poseía una figura voluptuosa y deslumbrante, con una proporción de cintura intachable. Daba la impresión de que una ligera palmada provocaría ondulaciones en su suave carne, y si uno le echara la mano encima con firmeza... "¡Oye, oye, oye...!". Hong Yu sostenía a Ye Xingge, y al ver que el condenado muchacho ponía la mano en el lugar indebido, pensó al principio que, dado lo bien que se portaba con ella, lo toleraría achacándolo a la embriaguez. Sin embargo, aquel desvergonzado ni siquiera se molestó en disimular y le propinó un buen apretón sin contemplaciones. Ella enarcó de inmediato las cejas de sauce con severidad: "¡Despeja la mente! ¡Esa mano!". "¿Mmm? Disculpa...". La mente de Ye Xingge se aclaró un poco y le dio un par de palmaditas a modo de disculpa. Así llegaron a la cocina, donde él sacó agua y se lavó la cara. \*¡Splash!\* Hong Yu se sacudió la falda con un gesto de fastidio: "Sabías de sobra la fuerza que tiene el licor Yuchunshao, ¿y aun así te atreviste a beber tanto? ¿Cómo vas a cocinar en este estado? Vete a dormir, yo misma cocinaré". "No pasa nada, tengo la virtud de cocinar en sueños...". "¿?". Hong Yu entreabrió los labios; sintió que esa noche no iba a conseguir probar bocado y que, para colmo, se había dejado manosear gratis durante un buen rato. No obstante, pronto descubrió que la disciplina profesional de este muchacho a la hora de conquistar el corazón de una mujer era verdaderamente asombrosa. Ye Xingge se echó agua helada en el rostro para reactivarse a la fuerza. Acto seguido, con pasmosa ligereza y soltura, se anudó el delantal, avivó el fuego y comenzó a cortar los ingredientes. \*¡Tac, tac, tac!\* Como la base del caldo ya estaba preparada de antemano, esta vez la faena fue sumamente rápida. En poco más de un cuarto de hora, el caldero humeante ya reposaba en la sala principal. Hong Yu, por supuesto, también había arrimado el hombro a su lado. Cuando el caldero, rebosante de color, aroma y sabor, volvió a colocarse frente a sus ojos, la irritación contenida que sentía se esfumó casi por completo. En cuanto al resquemor restante, se debía, evidentemente, a que aquella zorrita descarada había comido primero e incluso se había bebido todo su licor... Habiendo terminado el ajetreo, a Ye Xingge se le había disipado bastante la embriaguez. Dispuso de nuevo los platos sobre la mesa, aspiró el vapor y, tras cerciorarse de que no había mermado el nivel, atrajo a la expectante belleza para que tomara asiento. Levantó ligeramente la mano con mirada ufana y complacida: "Ajá. Ven, pruébalo". "..." Temiendo que apareciera otra mujer de la nada para arruinarles el momento, esta vez Hong Yu no se anduvo con remilgos. Se apresuró a servirle licor a Ye Xingge y soltó: "Hum... al menos se ve que tienes un poco de conciencia". Dicho esto, empuñó los palillos dispuesta a sumergir las láminas frescas de piel de tofu. Al verla, Ye Xingge tomó los palillos y le explicó con total seriedad: "La piel de tofu tiene sus secretos según el corte. Una ultrafina como esta necesita exactamente ocho segundos; si la dejas más tiempo, se endurece...". Hong Yu atendía y aprendía con esmero a su lado, sosteniéndolo de vez en cuando por el brazo para evitar que, de tan bebido, terminara metiendo la mano en el caldo hirviendo. Pero una vez cocida la piel de tofu, Ye Xingge no le devolvió los palillos, sino que la bañó en el tazón de salsa para impregnarla bien y se la acercó directamente a los labios: "Abre la boca. Ahhh...". "¿?". Momentos antes, cuando vio que Ye Xingge intentaba alimentar a esa zorrita descarada, casi había estallado en furia. Ahora que le daba de comer a ella, si lo rechazaba parecería que no quería disfrutarlo pero tampoco toleraba que otra lo hiciera. Tras sopesarlo un instante, entreabrió los labios y lo recibió. A medida que el equilibrio perfecto de picante, adormecimiento, frescura y riqueza penetraba desde sus papilas gustativas e inundaba al instante todo su ser, los ojos almendrados de Hong Yu se abrieron de par en par. Pensó para sus adentros: '¡Cielos...! ¿Qué clase de vida de penurias soporté antes junto a mi venerada maestra? Siento que he desperdiciado los primeros veinte años de mi existencia...'. ... Ye Xingge quedó sumamente complacido al contemplar su semblante: "¿Está delicioso, verdad?". En su condición de líder de la Sociedad Shanhe, Hong Yu no podía perder la compostura comportándose como una chiquilla inmadura, de modo que se limitó a apretar los labios con fingida tibieza: "Mmm... pasable". Ye Xingge frunció el ceño: "¿Solo pasable?". "¡Ay, está riquísimo!". Ye Xingge sonrió satisfecho por fin y le entregó los palillos: "Con que esté bueno basta. Come despacio; te iré indicando el tiempo exacto de cocción de cada bocado y, de paso, te acompaño con un par de copas". Temiendo que el muchacho terminara estampándose de cabeza contra el caldero por el exceso de alcohol, Hong Yu dijo con resignación: "Ya es suficiente, vete a descansar. ¿Aún pretendes seguir bebiendo en semejante estado? Yo sola puedo arreglármelas". "De ninguna manera". Ye Xingge trajo el licor Qinghua que él mismo había comprado y colmó las copas: "De ti, lo único de fiar es tu generosa delantera; si me marcho, ¿quién me asegura que no terminarás bebiéndote hasta el fondo del caldo?". '¿?'. Hong Yu dio un traspié interior; alzó la mano y le propinó un golpe en el brazo. De manera instintiva irguió la espalda y proyectó el busto para lucir su porte, pero al percatarse del gesto, replegó los hombros de inmediato para cubrirse: "¿De verdad estás completamente borracho? ¿Cómo puedes soltar semejante desfachatez sin filtro?". Ye Xingge alzó su copa: "Está bien, era una broma. Mi querida Yu'er ya es sumamente formidable; sin ti, habría muerto ocho veces. Ven, te ofrezco un brindis para disculparme". "..." Burlada con semejante soltura por aquel hombre, Hong Yu quiso ponerse severa, pero comiendo de sus viandas y bebiendo de su licor, le resultaba imposible montar en cólera. Al final, optó por fingir que no había escuchado nada. Alzó su copa y la chocó contra la de Ye Xingge, advirtiéndole con sincera preocupación: "Toma solo un sorbo de cortesía. No bebas más de la cuenta, que daña el cuerpo". "No pasa nada...". \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¡Tu reacción y comentario impulsan el próximo capítulo! ¿Qué te pareció esta escena? ¡Déjanos tu opinión! 💬🔥
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Estás leyendo el capítulo 73 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.