Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 72 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Luo Xuanqing saboreaba con deleite las finas láminas de cordero —cuya maestría en el corte las dejaba tan traslúcidas como alas de cigarra— sumergiéndolas en el caldo humeante. Al oírlo, parpadeó con curiosidad:
"¿Una apuesta? ¿Qué pretendes apostar?"
"Mmm... ¡un plazo de siete días! Si no logro que mi nombre quede inscrito en la Lista Dorada, volveré a invitar a la hermana Luo a otra cena de caldero".
"¿Ah, sí?"
A Luo Xuanqing le pareció una propuesta tentadora y se inclinó un poco más hacia él:
"Puesto que se trata de una apuesta formal, me temo que esta oficial también tendrá que poner algo sobre la mesa. Si ganas, ¿qué es lo que quieres? ¿El Colgante de la Corriente Retornante?"
Ye Xingge tenía la certeza absoluta de que entraría en la lista en siete días; jamás se rebajaría a despojar a una doncella de su patrimonio familiar. Con un ademán cargado de misterio, susurró:
"Si en verdad consigo figurar en la Lista Dorada en siete días, ¿la hermana Luo me permitiría tocar cierta cosa que ya le he visto antes?"
'¿Una cosa que ya ha visto antes...?'
Al principio, Luo Xuanqing intentó recordar si se refería a alguna de sus armas o artefactos de renombre, pero al rememorar lo de los 'melones', la revelación cayó sobre ella como un jarro de agua fría. Enderezó la espalda al instante:
"¿La lujuria te ha nublado el juicio? ¿Cómo te atreves a exigir semejante insolencia?"
Ye Xingge adoptó un semblante de absoluta dignidad:
"Hermana Luo, no piense mal..."
"¡Llámame tía!"
"Eh... si ni siquiera he especificado de qué se trata; solo dije algo que ya había visto antes. ¿Y si lo único que deseaba tocar era el Colgante de la Corriente Retornante?"
Luo Xuanqing distaba mucho de ser una muchacha ingenua; sus ojos brillaron con un matiz peligroso:
"Si fueras a tocar algo decente, ¿haría falta cruzar una apuesta?"
Ye Xingge abrió las manos con fingida inocencia:
"En cualquier caso, yo no he dicho qué quiero tocar. Si la hermana Luo no se atreve a aceptar, déjelo correr; lo que no puede hacer es calumniarme".
"¿...?"
Luo Xuanqing parpadeó, desconcertada ante semejante descaro.
'Pero si no pretendes tocar los melones, ¿qué otra cosa podría ser?'
'¿Acaso a mi gata?'
El carácter de Luo Xuanqing distaba leguas de achantarse ante una insinuación; no pensaba permitir que aquel sinvergüenza saliera victorioso después de semejante atrevimiento.
Sin embargo, el muchacho venía de pasar dos días y tres noches cazando a Zhujinlang, le había cortado la cabeza y traía consigo la Daga Roba-Destinos. Si aceptaba un margen de siete días para verlo alcanzar la Tercera Clase, muy probablemente se estaría entregando en bandeja...
Tras sopesarlo un instante, volvió a recomponer la postura:
"Si tanta insistencia tienes, apostemos. No obstante, tus habilidades ya son considerables de antemano y siete días es un plazo excesivo. Como mucho te concederé tres... no, ¡dos días!"
"¿Cómo?"
Ye Xingge clavó los ojos en la pequeña oficial de tres pies y una pulgada, atónito:
"Lanzarme a la desesperada para irrumpir en la Tercera Clase en solo dos días resulta un tanto..."
La mirada de Luo Xuanqing se tornó inflexible:
"En siete días tendrías la victoria asegurada y todo el riesgo recaería sobre mí. Lo máximo que concedo son dos jornadas. ¿Aceptas o te acobardas?"
Ye Xingge no albergaba la menor seguridad para semejante desafío, pero perder no le costaría más que invitarla a cenar. Tras meditarlo brevemente, asintió:
"Dos días me bastarán. Sin embargo, al dispararse la dificultad, las condiciones deben ajustarse a la misma altura. Si salgo victorioso, no revelaré de qué objeto se trata; en su lugar, te plantearé un acertijo de caracteres para que la hermana Luo lo deduzca por sí misma y me lo entregue. Si te equivocas al entregarlo, no será culpa mía, ¿trato hecho?"
Al ver que aquel insolente aceptaba sin pestañear, a Luo Xuanqing le asaltó una punzada de aprensión interna:
"Dejemos una cosa clara antes de sellarlo: para impedir que la lujuria te nuble el juicio y te precipites a la muerte buscando méritos a ciegas, tendrás que regresar completamente ileso. Al menor rasguño o percance, la apuesta quedará anulada en el acto. ¿Aun así te atreves?"
A Ye Xingge aquella condición le traía sin cuidado. Levantó su copa:
"Si pierdo, no es más que una cena. Puedo permitirme la derrota".
'Tú podrás permitírtela, pero esta oficial...'
Los labios de Luo Xuanqing se crisparon ligeramente; tampoco podía rebajar el plazo a una sola jornada. Tras contener el aliento, alzó su copa:
"Bien. Si de verdad eres capaz de inscribir tu nombre en dos días, sano y salvo, sin sobresaltos ni heridas, pagaré mi deuda como corresponde".
\*¡Ding!\*
El choque de la porcelana dio paso al trago certero.
Un hombre y una mujer a solas ante la mesa, con el gran caldero despidiendo un vapor espeso y aromático entre ambos; la estampa desprendía una calidez innegable.
Mientras tanto, en el patio vecino.
Aquellas dependencias yacían desiertas, reducidas a cuatro paredes desnudas que no albergaban más que un camastro frío y solitario.
Hong Yu sostenía en el regazo el cuenco de salsa que había aderezado con tanto esmero, sentada en la orilla de la madera desnuda, ¡con sus hermosos ojos de flor de melocotón despidiendo llamaradas de furia!
Su figura parecía la viva estampa de una concubina imperial desterrada al palacio del olvido, o la de una desdichada concubina menor excluida del banquete familiar, confinada en una alcoba lateral mientras contemplaba a la esposa principal charlar y reír a mandíbula batiente.
'Maldita zorra desvergonzada...'
'¿Por qué no te atragantas y revientas de una vez...?'
'¡Me pasé la tarde entera cortando la carne con esmero, me lleva el demonio...!'
...
El pecho de Hong Yu subía y bajaba con agitación violenta tras las solapas del vestido, apretando la mandíbula con tanta fuerza que casi se partía los dientes.
Pero más allá de consumirse en una rabia impotente, no le quedaba recurso alguno en aquel instante. ¡Solo podía mirar con despecho cómo aquella zorra devoraba sus manjares, bebía su licor y, para colmo de males, coqueteaba descaradamente con el pretendiente de su cita a ciegas!
Si aquella escena llegara a verla su insoportable hermana menor marcial, sin duda se plantaría con una mano en la cadera, le hundiría el dedo en la frente y le espetaría:
"¡Pedazo de inútil, das vergüenza ajena! ¡Te ponen la ocasión en bandeja y no sirves para nada!...".
Y a medida que trasegaban copas de licor, ambos se fueron animando por momentos:
"Beber así en seco no tiene ninguna gracia. ¿Qué tal si jugamos a algo?".
"¿Ah? ¿A qué? ¿A los juegos de manos?".
"Eso es aburrido. Mejor adivinanzas con trampa. A ver... El feudo de la Señora de Anyang está en el Condado de Anyang, de modo que en forma abreviada la llaman Señora An. Si algún día a mí me concedieran un señorío y mi feudo estuviera en el Condado de Fu, en la Prefectura de Chang, ¿cómo debería llamarme la Hermana Luo para tratarme con la debida cortesía?".
"¿Señor de Fu...? ¿Fu... ma-marido...? ¡¿A esto lo llamas adivinanza con trampa?!".
"¿Por qué no iba a serlo? Si la Hermana Luo lo acierta, bebo yo; si no lo acierta, bebe usted".
"Está bien, está bien, bebo yo... \*Uf\*... Ahora me toca preguntar a mí: ¿quién hace pareja con 'papá'?".
"Mamá".
"¡¿Tú...?!".
Al instante resonó el crujido y estrépito de una cómica 'violencia conyugal'...
Al escuchar aquel jaleo de arrumacos y descaradas pullas amorosas, Hong Yu apretó los puños con fuerza e inhaló hondo, mareada hasta el extremo de pura rabia...
\*\*\*
Al mismo tiempo, apenas separada por un muro, en la Residencia de la Señora de Anyang.
La noche se tornaba cada vez más densa. Los Oficiales de Túnica Bordada que habían salido a cumplir sus rondas regresaban de forma escalonada a sus alojamientos cercanos al Pabellón Guantian, comentando por el camino la asombrosa noticia que acababan de escuchar:
"Ese Lord Ye parece cortado por el mismo patrón que el... que el General Loco. ¿Hacía falta llegar a semejante extremo?".
"Cuando un nuevo oficial asume el cargo suele prender tres fuegos para imponer respeto, pero ¿por qué tenía Lord Ye que meterse precisamente con la familia Cao?".
"Así es. Habiendo ofendido al Gran General Cao, me temo que de aquí en adelante lo tendrá muy difícil...".
...
An Yurou caminaba con lentitud por el jardín, prestando oído a las charlas de varios de sus subordinados a su paso.
El mayordomo Hou Chou'er se pellizcó el bigote en forma de ocho y suspiró conmovido:
"El temple de este muchacho está fundido en el mismísimo molde que el del Vicecanciller Wu: recto, incorruptible y sin retroceder medio paso. A leguas se nota que es madera de pilar para el Estado. Si Cao Xiong desata su furia contra Ye Xingge por este altercado, convencer al joven para que cambie de bando nos resultará sumamente fácil...".
Xi Yue comprendió que se abría una coyuntura inmejorable y terció en la conversación:
"Puesto que el joven Ye es tan severo que se atreve a ajusticiar a la gente de Cao Xiong, es evidente que tampoco tendrá en consideración al resto de los poderosos. No hace falta que nos devanemos los sesos: solo debemos reunir pruebas concluyentes de los abusos cometidos contra el pueblo por la familia Cao, la familia Wang o los miembros de la estirpe imperial, y ponérselas delante. Con el carácter del joven Ye, en cuanto presencie una injusticia, de seguro dará la cara por los plebeyos. Y una vez que interceda por ellos, se enemistará irremediablemente con la nobleza de Gran Yan...".
Viento de Pasillo A Fei asintió con convicción:
"En verdad es una excelente treta, aunque no debemos buscar minucias insignificantes. Conviene que el objetivo sea de la misma índole que Dong Baoquan: que sirva tanto para auxiliar a los desvalidos como para permitir que Ye Xingge 'se nutra mediante el combate'. Solo en tales circunstancias se ocupará personalmente del asunto. Si se trata de un simple agravio común, le bastaría con remitir el informe al Pabellón Guantian; no tendría motivo alguno para tomarse la molestia de intervenir por cuenta propia...".
Entre tales deliberaciones, el grupo alcanzó las inmediaciones de la galería techada del jardín.
An Yurou todavía sopesaba las sugerencias de sus ingeniosos asesores cuando, al alzar la vista, distinguió la silueta del corpulento Chen Dahai en cuclillas junto al muro del recinto, sosteniéndose la frente con una mano y con un aire de pesar absoluto, como si acabara de recibir un revés demoledor.
An Yurou se detuvo sorprendida y avanzó con paso mesurado:
"Dahai, ¿qué te sucede...?".
Xi Yue incluso temió que la mujer de Chen Dahai se hubiera fugado con otro y se disponía a consolarlo, pero tras olisquear el ambiente, levantó la mirada a su alrededor y exclamó admirada:
"¡Caramba, qué olor tan exquisito!".
Hou Chou'er también percibió aquella fragancia singular y preguntó con extrañeza:
"Dahai, ¿estás cocinando?".
Nueve Cuchillos Chen Dahai continuaba acurrucado al pie del muro, convencido de que le faltaba poco para quedarse sin ocupación, y profirió un hondo lamento:
"Es el joven Ye, que está preparando un caldero caliente. Solo con oler este caldo... si fuera al Pabellón Wanxiang a disputar el gran torneo de maestros de la cocina, le aseguro que se metería entre los tres mejores".
"¿En verdad?".
Como dama de linaje ilustre, An Yurou no dominaba los fogones, pero distinguía a la perfección que aquel aroma no era nada corriente, lo que despertó en su fuero interno un asombro mayúsculo.
Xi Yue, por su parte, frunció el ceño:
"Si el joven Ye cocina con semejante maestría, ¿mañana sigo llevándole comida o me abstengo?".
An Yurou juzgó que insistir en ello sería poner en un apuro a Dahai. Tras reflexionar un instante, resolvió:
"A fin de cuentas, lo primordial es afianzar el trato y la cercanía. Si ese muchacho cocina mejor, bastará con que busque cualquier pretexto para ir a comer a su casa. Chou'er, ve primero a recabar información; si encontramos alguna pista sólida, al menos dispondremos de conversación cuando llamemos a su puerta".
"De acuerdo, voy de inmediato...".
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 72 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.