Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 71 online gratis en español
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\# Baladas Nocturnas
\## Capítulo 71: ¡No permitas que coma!
La luna llena reinaba en lo alto del firmamento, derramando un límpido resplandor de plata sobre el angosto callejón de muros blancos y tejas azuladas.
Luo Xuanqing franqueó el muro del patio con grácil soltura. Al alzar la mirada y divisar al insolente muchacho comiendo dentro de la estancia, lo primero que hizo fue comprobar su estado.
Apenas habían transcurrido unos días de separación, pero la transformación de Ye Xingge saltaba a la vista; sus brazos, pecho y espalda lucían visiblemente más recios y fornidos, otorgándole el porte rotundo de un hombre hecho y derecho.
En cuanto a sus vestiduras, aún portaba la túnica grisácea, si bien a la altura de la espalda se advertía un boquete recién desgarrado y la armadura flexible interior se hallaba cuarteada en un patrón de telaraña; a todas luces, la estocada asestada por Duan Lianshan distaba mucho de haber sido leve.
'Este bribón incorregible...'
Al cerciorarse de que, tras su correría de pillaje y muertes, no arrastraba secuelas de gravedad, Luo Xuanqing sintió cómo se disipaba al fin la honda inquietud que le había encogido el pecho durante los últimos días. Sin embargo, al observar la escena con mayor detenimiento, ¡advirtió una desconcertante anomalía!
¡Qué fragancia tan exquisita!
Luo Xuanqing procedía de una orden taoísta y jamás se había dejado seducir por las flaquezas del paladar; no obstante, tras dos jornadas enteras de galope incesante sin haber probado bocado ni agua, aquel perfume seductor —jamás olfateado en su vida— provocó que su nívea garganta tragara saliva de manera instintiva.
Al fijar la vista en el interior, vio a Ye Xingge sentado en solitario frente a una mesa colmada con más de una decena de platillos, presididos en el centro por un gran caldero de cobre del que ascendían densas columnas de vapor.
Por añadidura, el muchacho ni siquiera había tocado los palillos; se limitaba a clavarle una mirada fija, cuyos destellos resultaban, por alguna razón, desconcertantemente extraños...
¿?
Luo Xuanqing bajó los ojos hacia su propio busto y luego entornó ligeramente los párpados, encarnando al instante la estampa de una superiora tan gélida como arrebatadoramente coqueta:
"¿Es una bonita vista?"
"Eh..."
Hacía varios días que no se veían y, a decir verdad, en Ye Xingge florecía esa fascinación deslumbrante que aviva la pasión tras una breve ausencia.
Sin embargo, la llegada de la gran belleza Luo no podía haber caído en peor momento.
La Otra Gran Belleza se había pasado la jornada entera haciendo compras en el mercado, lavando y picando ingredientes; hacía apenas un instante, en la cocina, Ye Xingge la había toqueteado como si fuera su esposa legítima y ella no había proferido ni una queja, tragándose la humillación únicamente por alcanzar a saborear este festín.
Si al final su archienemiga jurada se presentaba a arrebatarle el manjar de las manos, ¿no resultaría aquello un tormento más doloroso que perder el primer derramamiento de sangre?
Al percatarse de que el asunto pintaba sombrío, Ye Xingge apartó la mirada de su voluptuoso pecho:
"La Hermana Luo se burla de mí. Justo fui a buscarte hace un instante, pero como no te encontrabas en casa, decidí regresar. Iré a buscar otro cuenco y palillos".
Al mismo tiempo, la furia impotente de la Gran Belleza estalló con nitidez en sus oídos mediante la transmisión secreta:
"¡Tienes terminantemente prohibido dejar que coma! ¡Estuve media hora entera picando todo! Dile que ya no quedan palillos, ¡o dale la vuelta a la mesa de una vez!...".
Ye Xingge consideró que semejante disparate era inconcebible, de modo que fue a la alacena y regresó con un cuenco y palillos limpios.
Luo Xuanqing, por su parte, no pretendía dejar que Ye Xingge bebiera a solas; entró en la sala principal y recorrió la mesa con una mirada casual:
"Vaya, vaya... Qué despliegue tan opulento preparaste. ¿No será que estabas esperando expresamente a que esta oficial viniera a hacerte compañía con el trago?".
'Pues la verdad es que no...'
Ye Xingge dispuso el cuenco y los palillos sobre la mesa e invitó a la gran belleza Luo a tomar asiento:
"Ocurre que obtuve la Daga Roba-Destinos y un botín colmado de tesoros; pensé que la Hermana Luo no vendría esta noche, así que me disponía a festejar a solas. Pero si estás aquí, resulta muchísimo mejor, desde luego".
Luo Xuanqing tomó asiento a su costado. Un perfume embriagador asaltó su olfato, hasta el punto de hacer que un opulento banquete imperial nocturno pareciera insípido y desabrido en comparación.
Asintió complacida y luego tomó la tinaja de licor:
"Vaya, hasta desenterraste el Licor Yuchunshao. ¿Y todavía te atreves a sostener que no estabas aguardando a nadie?".
"Eh..."
Ye Xingge podía escuchar a la Gran Belleza refunfuñar con rabia al oído: "¡Ese es mi licor! ¡Te prohíbo terminantemente que le des a beber!". Daba la impresión de que Hong Yu estaba tan colérica que le dolían los pechos del coraje. Tras meditarlo un instante, Ye Xingge intervino:
"Paseaba hoy por el distrito, lo vi y lo compré por puro capricho; jamás lo había probado con anterioridad. He oído que este licor es sumamente bravío, al grado de proclamar que 'ni un Tercera Clase cruza la loma', tanto que bien podría emplearse como narcótico. ¿La Hermana Luo está completamente segura de que se atreve a acompañarme con semejante brebaje?".
La tolerancia etílica de Luo Xuanqing distaba de ser legendaria, pero el cultivo marcial de Ye Xingge se hallaba muy por debajo del suyo; mientras ninguno recurriera a trampas para disipar el alcohol en secreto, el primero en caer rendido sería, sin asomo de duda, el propio muchacho. Al escuchar su advertencia, ella arqueó una ceja con insolente altanería:
"Si la tinaja ya está sobre la mesa, ¿qué tendría que temer esta oficial? Si no te concedo la oportunidad de embriagar a esta doncella, temo que ni siquiera me permitirás mover los palillos a gusto".
Ye Xingge convino internamente en que sus palabras tenían sentido, de modo que no le quedó más remedio que retirar el precinto al licor de la Gran Belleza:
"Muy bien, pondré todo mi empeño. ¡Esta noche no nos iremos a dormir hasta quedar ebrios!".
"Humph~".
Luo Xuanqing no prosiguió con el juego de seducción y recompuso de inmediato su porte de gélida superiora:
"Durante estas jornadas te has desempeñado con maestría, satisfaciendo por completo las expectativas de esta oficial. Sin embargo, una cosa es el elogio y otra muy distinta la reprimenda: insolente bribón, ¿quién te otorgó el permiso para arriesgar la vida de un modo tan temerario?".
Aunque sus palabras pretendían sonar severas, el tono rezumaba con fuerza ese matiz inconfundible de 'eres un descarado incorregible, pero me fascinas'.
Especialmente por esa sutil curvatura en la comisura de sus labios; pretendía impostar el semblante de una belleza de témpano, pero la complacencia se le escapaba sin remedio, rebosante de una sensualidad vivaz y arrebatadora.
Ye Xingge, hostigado sin tregua por las 'plegarias' cargadas de ira que Hong Yu no cesaba de recitarle al oído, ni siquiera se atrevió a aproximarse demasiado a la inspectora; se limitó a preparar con diligencia los cuencos con salsas aromáticas:
"¿Acaso no lo hice todo por cumplir con la evaluación? Dos días y tres noches... ¿a que resultó impresionante?".
Durante los últimos días, a Luo Xuanqing se le había encogido el corazón por culpa de las imprudencias de aquel muchacho; abrigaba la firme intención de aleccionarlo con rigor para que en lo sucesivo no cometiera tales locuras.
Sin embargo, siendo tan joven, había cosechado semejantes hazañas deslumbrantes y le había conferido un honor descomunal a ella como su superiora directa; ¿cómo iba a ser capaz de mostrarse despiadada en semejante instante?
Tras contener la ternura durante un suspiro, Luo Xuanqing emuló el bufido hostil de un gato negro enfurruñado y soltó un bufido desdeñoso:
"¿Y cómo no iba a ser impresionante? Tuviste la desfachatez de degollar a los subordinados del Gran General Cao sin molestarte en enviar una mísera advertencia previa...".
Ye Xingge extendió las manos con impotencia: "Supongo que la Hermana Luo ya habrá leído el pliego acusatorio presentado hoy. Si no lo ejecutaba en el acto, ese canalla con toda certeza habría conseguido eludir la pena capital...".
Luo Xuanqing no abrigaba el menor reproche real en su corazón, por lo que adoptó un tono grave y confidencial:
"Lo que hiciste no estuvo mal encaminado, pero la próxima vez avísame con anticipación. En un lodazal como la Capital Imperial, es inviable abrirse paso confiando exclusivamente en el filo de los aceros y el derramamiento de sangre".
"Entendido. Vamos, Hermana Luo, prueba esto".
Ye Xingge extrajo del caldo hirviente un trozo de piel de tofu fresco recién cocido, lo bañó en la salsa y lo acercó con los palillos a los labios de la gran belleza Luo, cuando de improviso resonó una voz furibunda en su oído:
"¡¡¡Atrévete a darle de comer y verás!!!"
Aquellas palabras resonaron cargadas de una densa intención asesina.
Ante semejante advertencia, Ye Xingge mudó de inmediato el ademán de su brazo y le tendió los palillos a la gran belleza Luo.
¿¿...??
Al contemplar las vacilaciones y los movimientos contradictorios de Ye Xingge, Luo Xuanqing quedó del todo desconcertada. Tras sopesarlo un instante, soltó con desdén:
"Con tan poca valentía y pretendes cortejar a una muchacha... \Hum\..."
Dicho esto, tomó los palillos y se llevó el bocado a sus labios carmesíes para catarlo. Al instante, sus ojos se abrieron con asombro y asintió una y otra vez maravillada:
"¡Mmm! ¡Qué delicia, nada mal! Este sabor es en verdad... ¡un manjar propio del reino celestial que rara vez se disfruta en el mundo terrenal! No lo habrá probado ninguna otra mujer antes, ¿verdad?"
"Eh..."
Ye Xingge advirtió que la Gran Belleza se sumió de golpe en un mutismo sepulcral; supuso que, sofocada por el despecho, se había encerrado en sí misma.
Temiendo que la muchacha irrumpiera en cualquier momento blandiendo su sable, cambió de tema esbozando una sonrisa:
"Solo mi madre. Y bien... ahora que he obtenido la Daga Roba-Destinos, ¿la corte imperial me brindará algún tipo de respaldo?"
Luo Xuanqing paladeaba aquel prodigio gastronómico con devoción. Al oír la pregunta, sus pupilas destellaron y compuso de inmediato un semblante de estricta gravedad:
"¿Y todavía aspiras a que te respalden? ¿Acaso sabes de verdad quién es el Gran General Cao?"
"Lo sé: el décimo bajo los cielos, suegro imperial y brazo derecho del Soberano Sagrado."
"¿Lo sabes y aun así asesinas a uno de sus servidores personales? Aunque tu intención fuera ultimarlo, ¿por qué no te lo llevaste preso para ajusticiarlo a puerta cerrada? Hasta Ruan Jinyu sabe guardar las apariencias cuando le conviene..."
Ye Xingge alzó la mano para servirse vino y negó con la cabeza con parsimonia:
"El Estado se rige por leyes. Ese bellaco causó la muerte de dos inocentes de una misma familia. De haber ocurrido en Qingxi, hoy mismo lo habría mandado partir por la cintura para exhibir sus despojos en el mercado público, dejándolo tirado en mitad de la calle para escarmiento de los transeúntes. Fue únicamente por consideración a la familia Cao que le permití conservar el cadáver entero. Si el clan Cao pretende desatar su rencor contra mí por este motivo, nada tengo que alegar; con la Daga Roba-Destinos en mi poder me sobra certeza para ascender a la Primera Clase, así que poco me inquieta la mezquina ayuda que la corte pudiera negarme."
Luo Xuanqing quedó sumamente complacida con aquella declaración, y recortó distancias acercándose un poco más a él:
"Descuida. El Gran Eunuco Zhang hace cumplir la ley con absoluta imparcialidad; mientras no mates al inocente, como si decapitas a un noble de sangre imperial, nadie se atreverá a tocarte un solo pelo. E incluso si la corte te escatima los recursos, el Gran Eunuco Zhang jamás te tratará con desdén."
Sin embargo, al llegar a este punto, una sombra de inquietud veló los ojos de Luo Xuanqing:
"No obstante, el Gran General Cao custodia la técnica de grado celestial de 'El Gran Nueve Yang', hurtada del mismísimo Wu Chenglie. Tus Ocho Caracteres natales corresponden al Yang puro, lo que te otorga una afinidad insuperable con ese método, y ni en las arcas del Gran Eunuco Zhang existe un sustituto a semejante nivel. Ahora que este incidente se ha interpuesto, si pretendemos que el General Cao te la entregue de buena gana, tan solo resta una vía."
Ye Xingge se llevó la copa a los labios y bebió un sorbo reposado, encontrando el licor excepcionalmente fragante.
Pero la Gran Belleza continuaba resoplando con furia a través de la conexión, de modo que tampoco se atrevió a regodearse demasiado en el placer del trago. Inquirió:
"¿Ascender a la Primera Clase en medio año?"
"Exacto." Luo Xuanqing asintió con firmeza, aproximando aún más su rostro. "Pero en el lapso de seis meses, ¿cómo diablos piensas irrumpir en la Primera Clase? ¿Acaso posees el Látigo Purificador de Impurezas?"
Ye Xingge dejó escapar una risa serena:
"No importa si carezco de él. Ya he sacado la cuenta: en tanto mi osamenta y mis técnicas internas mantengan el ritmo, bastará con abatir a unos cuarenta o cincuenta bandidos de renombre para sobrepasar la marca de Wu Chenglie. Haciendo un promedio, equivaldría a uno cada cuatro días. Cuando administraba mi posada en Qingxi, rara vez pasaban cuatro días seguidos sin que tuviera que mancharme las manos..."
"¿...?"
Al contemplar la pasmosa tranquilidad con que Ye Xingge profería aquellas palabras, Luo Xuanqing enmudeció por completo, incapaz de articular réplica alguna.
A ella la apodaban La Jueza de las Flores y se vanagloriaba de 'ejecutar sin juzgar', considerándosele en el Jianghu el arquetipo viviente de la severidad implacable.
Sin embargo, el muchacho que tenía enfrente parecía guiarse por una máxima aún más atroz: 'El cielo engendra diez mil cosas para nutrir al hombre, mas el hombre nada posee para retribuir al cielo: ¡matar, matar, matar, matar!'.
¡Con sobrada razón lo llamaban el Dios del Desastre en vida!
Con todo, de no albergar esa fiereza indómita capaz de administrar el castigo en nombre del firmamento, jamás habría sido digno de empuñar la Daga Roba-Destinos.
Tras sopesarlo, Luo Xuanqing terminó por asentir:
"Tener aspiraciones elevadas es encomiable, pero la senda se debe recorrer paso a paso. Primero habrás de abrirte camino en la Tercera Clase y brindar demostraciones contundentes de tu valía; solo cuando la corte contemple con total nitidez tu vertiginosa tasa de crecimiento, concederá crédito a la posibilidad de que alcances la Primera Clase en apenas medio año. Y en cuanto los jerarcas conciban esa certidumbre, la provisión de recursos dejará de depender de lo que tú desees: cualquier prodigio del Gran Yan que tus manos requieran amanecerá posado sobre tu mesa al día siguiente."
Al pronunciar estas últimas palabras, Luo Xuanqing acortó aún más la distancia que los separaba, susurrando con una chispa de picardía:
"Es una verdadera pena que no tengas el Látigo Purificador de Impurezas; de lo contrario, podrías voltear las fichas para elegir lecho entre las más exquisitas beldades de la Lista Dorada a tu antojo."
"..."
Ye Xingge en verdad lo poseía, mas comprendía que de revelar la existencia de semejante reliquia, el mismísimo Emperador Yan empezaría a sentir que el trono imperial temblaba bajo sus posaderas. Tras meditarlo un instante, preguntó:
"Desplegando apenas tres décimas de mi fuerza marcial conseguí liquidar a Duan Lianshan; presiento que el umbral de la Tercera Clase se halla a mi alcance. Hermana Luo, ¿sabes qué tanto trecho me resta todavía?"
Hacía unos días, Luo Xuanqing había abandonado la asamblea a medio curso para acudir de urgencia al Pabellón Yuxian a limpiar los destrozos, pasando las jornadas posteriores rastreando pistas por doquier sin poner un pie en el Pabellón Guantian, por lo que se limitó a encogerse de hombros con elegancia:
"La nómina de la Lista Dorada es promulgada directamente por el Vicecanciller Wu Yi, mientras que Ruan Jinyu se encarga de verificar las identidades y los antecedentes. Hasta no estar formalmente ratificada, jamás se filtra al exterior para impedir que las especulaciones de los curiosos desaten revuelos entre el populacho, así que ni yo misma conozco los pormenores. Sin embargo, en cuanto tu nombre quede inscrito, el Gran Eunuco Zhang se ocupará de notificárselo a esta servidora, y en ese instante vendré a darte aviso."
Ye Xingge asintió en silencio. Recorrió con la mirada la mesa atiborrada de manjares y licor, considerando que beber sin mayor propósito resultaba insulso, y tras pensarlo un momento, propuso con media sonrisa:
"¿Qué te parece si cruzamos una apuesta, Hermana Luo?"
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 71 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.