arrow_back

Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 70 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Mientras caminaba, Ye Xingge levantó la máscara facial negra para examinarla, con una mirada teñida de complejidad. Aquel objeto poseía un noble efecto divino especial, por lo que, al igual que el Brazalete Ocultador del Cielo, contaba con la base de un arma de renombre de grado supremo; su capacidad defensiva era sumamente respetable. Momentos antes, al escuchar las explicaciones de la Gran Belleza, había creído que le había tocado otro tesoro fabuloso; no obstante, en cuanto oyó aquello de: '¡Se considera a sí misma el portador!', intuyó de inmediato que algo andaba mal. ¡Y el efecto divino concreto de \[Usurpar el Nido Ajeno\] verdaderamente no le dejó ni un ápice de esperanza! Dicho efecto divino podía manifestarse en cualquier objeto, pero siempre pertenecía primordialmente al elemento Metal. La razón no radicaba en que rigiera la matanza, sino en que, al erigirse como el 'portador', te arrastraba consigo a masacrar por doquier; bajo esa premisa, tú eras incuestionablemente un arma viviente de este mundo, de modo que tú eras quien ocupaba su ranura de arma... Además, siempre que el dueño llevara puesta esta pieza, el 'portador' de todas sus armas de renombre pasaba a ser la máscara. Sin embargo, el cultivo seguía siendo el tuyo, pues, al fin y al cabo... ¡tú también le pertenecías! Una actitud de amo posesivo y dominante a más no poder... En cuanto a su utilidad práctica, a decir verdad, hacía honor a las palabras "efecto divino especial". Si fueras un viejo demonio de la Primera Clase y llevaras contigo un par de armas de renombre ordinarias, el portador sería la máscara, y el arma de renombre principal serías naturalmente tú, el más fuerte de todos. Pero una persona no era un arma, por lo que la Ficha de Mando de Guantian no podía espiarte mediante el Arco Sin Artimañas; de este modo, se ocultaban los secretos celestiales de forma indirecta, sin revelar información alguna al exterior. Aunque sobre el papel sonaba imponente, portar artefactos mágicos más débiles que uno mismo solía ser una molestia inútil. Por ejemplo, si un viejo demonio de la Primera Clase llevara consigo artefactos como el Tigre que Salta el Torrente, cuya arremetida cubría apenas tres o cinco pasos, lo más probable era que matara de risa a su rival. Y con las habilidades actuales de Ye Xingge, si quería activar este efecto divino, tendría que desprenderse de todas sus armas divinas y de renombre, y salir a la calle únicamente con el anillo disipador de Qi. En cuanto a aquellos viejos demonios cuya fuerza fuera suficiente para eclipsar incluso armas de renombre de grado supremo, casi todos poseían armas divinas; y frente a aquellos monstruos capaces de eclipsar hasta las armas divinas, la Ficha de Mando de Guantian probablemente ni se atrevería a espiarlos... Por ende, este maldito trasto no era más que una porquería que contaminaba el repertorio de los "efectos divinos especiales", con un rango de utilidad incluso inferior al del Brazalete Ocultador del Cielo. Ye Xingge tuvo la impresión de que los únicos capaces de encontrarle provecho serían los ancianos retirados del Jianghu que, deseando emplear algún arma de renombre afrodisíaca y temiendo ser descubiertos, la usaran para disimular un poco. Con todo, empleada como simple armadura defensiva sin efectos activos, su resistencia resultaba bastante respetable; así pues, no podía decirse que al saquear el botín hubiera obtenido basura inservible, sino más bien que la persona que en su día invirtió una fortuna para forjarla tuvo la mala pata de conseguir una auténtica porquería. Con la 'máscara dominante' en mano mientras cavilaba de tal guisa, Ye Xingge regresó sin darse cuenta al Callejón de las Flores de Melocotón. A través de los muros circundantes, se apreciaba la Residencia de An iluminada en todo su esplendor, e incluso alcanzaba a oír las charlas ociosas de algunas doncellas: "¡Tengo la corazonada de que la señora de la casa está a punto de casarse!" "¿Eh? ¿Con quién?" "Con ese joven señor Ye que vino por la mañana, ¿con quién más? ¿Acaso no viste lo cercana que estuvo con él hoy? Y apenas hubo noticias, salió corriendo afuera; en el pasado jamás se la vio con tanta prisa..." Al escuchar aquello, Ye Xingge levantó la vista para echar un vistazo, pero al haber una hilera de patios de por medio no pudo distinguir nada; tras prestar atención por un instante, se dirigió a su propio y pequeño patio. \*Chi, chi, chi...\* El tenue chirrido de los insectos resonaba en el pequeño patio. El recinto se encontraba a oscuras, sin lámparas ni fuego. En la cocina del costado occidental, se vislumbraba una silueta vestida de rojo que cortaba verduras a escondidas junto al mostrador. Al percatarse de su regreso, Hong Yu enderezó de inmediato la postura, adoptando el porte imponente de una experta sin par: "¿Por qué has vuelto tan pronto? ¿No fuiste a buscar a tu Tres Pies y Una Pulgada?" "La puerta estaba cerrada; no sé dónde se habrá metido." Ye Xingge entró cargando el envoltorio, depositó las cosas y posó la mirada sobre los varios platos de verduras ya cortadas: "Vaya... La técnica de corte no está nada mal." "¿?" Hong Yu era nada menos que la octava de la Segunda Clase. Al escuchar semejante comentario, ladeó la cabeza con una mirada semejante a la de un técnico instalador al que le cuestionan su oficio. "Je, je..." Ye Xingge solo bromeaba. En ese instante se arremangó, se colocó el delantal recién comprado, encendió el fuego para derretir la grasa de buey como base y preguntó: "Hablando de eso, ¿cómo debería conseguir métodos para mejorar mi constitución y mis artes marciales internas?" La Daga Roba-Destinos calculaba su crecimiento en función de la constitución y las técnicas de cultivo actuales. Con su estado presente, un año entero de entrenamiento arduo por parte de Ye Xingge probablemente no igualaría los avances de tres meses de disciplina de Wu Chenglie; por tal motivo, la prioridad absoluta en este momento radicaba en elevar su constitución y sus artes marciales internas, lo cual permitiría reducir drásticamente el número de oponentes a batir. Hong Yu continuó cortando los vegetales con parsimonia y respondió: "Siguiendo la lógica habitual, Gran Yan ya debería suministrarte recursos. Si todavía no lo ha hecho, significa que Gran Yan aún no cree que puedas alcanzar la Primera Clase en medio año. Limítate a seguir demostrando tu valía; en cuanto a los objetivos fijados, no es algo por lo que debas preocuparte." Ye Xingge asintió y volvió a echar un vistazo a la Gran Belleza, que le daba la espalda: "Los recursos son fáciles de tratar, pero ¿qué hay de una compañera de cultivo dual? Me paso el día entero ocupado matando gente y saqueando bienes; ¿dónde se supone que voy a encontrar a una bodhisattva hermosa como una flor, con artes marciales formidables y que, además, posea un corazón bondadoso y sea generosa con sus favores...?" "¿?" Los movimientos de Hong Yu al picar las verduras se ralentizaron unos instantes; tuvo el presentimiento de que aquellas palabras iban dirigidas a ella. En efecto, había venido con miras a concertar un matrimonio; si ambos congeniaban, en el futuro sin duda le tocaría ejercer de benefactora compasiva y entregarse a él. Pero si se atrevía a admitir algo semejante ahora, temía que esta noche, en cuanto estuvieran bien comidos y bebidos, él le exigiera consumar la cuenta. Por ello, con un destello de cautela en la mirada, replicó: "¿Y por qué me lo preguntas a mí? Hay tantas muchachas en la capital; si quieres buscar una, sal tú mismo a cortejarla". Ye Xingge sacudió la cabeza con un suspiro: "En el pasado, en Qingxi, solo me dedicaba a entrenar artes marciales y a atrapar ladrones; no tengo ni la menor idea de cómo conquistar a una mujer. ¿Se te ocurre alguna buena sugerencia?". "¿Ah?". Que el pretendiente con quien mantenía una cita a ciegas le pidiera consejo sobre cómo seducir a una doncella la dejó pasmada, pero aun así respondió: "¿Acaso cortejar a una doncella es tan difícil? Si te gusta, díselo con audacia; si no cede, insiste con maña y paciencia. Tus artes marciales son extraordinarias y tu estampa no está nada mal; una chica corriente jamás podría vencerte, de modo que, sin más escapatoria, ¿no terminaría por resignarse y aceptar?...". Ye Xingge asintió con una leve inclinación de cabeza. De inmediato se dio la vuelta, avanzó hasta colocarse a espaldas de la gran beldad y deslizó el brazo contorneando su esbelta cintura. ¿? Hong Yu, que aún estaba desgranando consejos, sintió una sacudida en el pecho ante el repentino ademán. Giró en redondo a toda prisa, echando el cuerpo hacia atrás, de tal suerte que sus generosos melocotones casi quedaron aplastados contra la tabla de cortar, y sus ojos traslucieron un deje de turbación: "Tú... ¡¿qué pretendes hacer?!". Ye Xingge bajó la vista para recorrer de arriba abajo la despampanante figura de la gran belleza, tomó las cebolletas, el jengibre y el ajo picados que descansaban a su costado, y puso un gesto de absoluto remilgo: "Iugh~". "¡¿Eh?! Eres verdaderamente...". Al contemplar semejante despliegue de cinismo que clamaba a gritos por una paliza, a Hong Yu le entraron ganas de arrearle un buen golpe, pero sabía que no era rival para él. Tras contenerse un buen rato, decidió dejarlo correr, se dio media vuelta y continuó cortando las verduras. \*Tac, tac, tac...\* Ye Xingge arrojó los condimentos a la sartén de aceite caliente para dorarlos; tras sopesarlo un instante, volvió a palparse el pecho y extrajo una cajita de horquilla: "Bueno, ya basta, solo era una broma. Toma, en consideración a que mi pequeña Yu'er me ha estado prestando sabios consejos a lo largo de todo el camino, te recompenso con esto". Hong Yu lo había visto entrar en una tienda poco antes, pero no se había percatado de lo que compraba. Al divisar la horquilla, sus ojos mostraron una expresión peculiar: "¿Para qué me compras esto? Yo no tengo uso para tales adornos...". "¿Prefieres entonces que te la coloque yo mismo?". "¡Oye!". Al ver que Ye Xingge daba un paso hacia ella, Hong Yu alzó la mano a toda prisa para recibir la caja y la guardó precipitadamente en su regazo: "Está bien, está bien, date prisa y ponte a cocinar". Solo entonces Ye Xingge se dio por satisfecho. Muy pronto. La gran olla de cobre, humeante y despidiendo densas nubes de vapor, fue trasladada a la estancia principal. Al inhalar la fragancia, la leve irritación de Hong Yu por las burlas previas se esfumó por completo. En ese instante se mostró sumamente diligente, ayudando a disponer las fuentes, los cuencos y los palillos, e incluso trajo una jarra de licor para presumir: "¿Sabes qué licor es este?". Ye Xingge tomó asiento junto a la mesa, recibió la jarra y la inspeccionó: "Vaya, nada menos que Yuchunshao. Este licor es bastante costoso, ¿de dónde lo birlaste?". Hong Yu adoptó el porte de una figura de alcurnia: "Hice que me lo trajeran expresamente, solo para que te dieras un festín. Ayúdame a aderezar mi cuenco, que yo no sé preparar la salsa". A Ye Xingge ya se le hacía la boca agua; tomó el cuenco pequeño para ayudarla con la mezcla mientras explicaba con toda seriedad: "No te dejes engañar por la apariencia común de los ingredientes de este caldo base; en verdad encierra todo un misterio. El comino y demás especias proceden de las Regiones Occidentales; para la pasta de judías fermentadas y los porotos negros me recorrí varias calles hasta conseguir los de la familia Li del Condado de Muyang; y el chile es el alma misma, empleé la variedad Yun de la región de Lingnan. Es más, el tiempo exacto de salteado y fritura debe calcularse con una precisión medida en segundos...". "¿Qué es un segundo?". "La tercera parte de una respiración". "Ah...". Hong Yu observaba con total concentración, carcomida ya por la impaciencia. Sin embargo, dado que el hombre aún no había movido los palillos, no le parecía cortés adelantarse, por lo que siguió escuchando y aguardando con paciencia. ¡Pero la insoportable boca de Ye Xingge no paraba de soltar parloteo sin fin! Hong Yu escuchaba a su lado sintiendo el estómago en un puño; estaba a punto de llorar del puro antojo sin haber probado un solo bocado, cuando de repente se percibió movimiento más allá del callejón. \*¡Fuuu!\* ¿? Las orejas de Hong Yu se estremecieron levemente y, en el acto, todo su cuerpo se sacudió; ¡de la pura indignación casi hizo saltar los cierres de su corpiño! Con todo, saltaba a la vista que no era el momento para que dos soberanas se vieran las caras. Apretando los dientes en secreto, Hong Yu lanzó una última mirada a la gran olla que con tanto esmero habían preparado: "¡No se te ocurra dejarla comer!". Dicho esto, y resistiendo el desgarro en el corazón, tomó su cuenco y sus palillos, se puso en pie y saltó a toda prisa hacia el patio colindante, que se encontraba desierto. \*¡Fuuu!\* Al presenciarlo, Ye Xingge también pensó que el asunto pintaba mal, y volvió la vista hacia las puertas del patio. La espera apenas duró un suspiro: una deslumbrante beldad vestida de verde, hermosa como una flor, franqueó el muro y aterrizó en el patio con ligereza. ¡A causa del salto y la amortiguación del aterrizaje, su turgente y redondeado busto rebotó un par de veces, como olas agitándose sobre el agua! \*Dong, dong, dong...\* \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¡Tu reacción y comentario impulsan el próximo capítulo! ¿Qué te pareció esta escena? ¡Déjanos tu opinión! 💬🔥
Baladas Nocturnas (Novela)

Continúa leyendo

Baladas Nocturnas (Novela)

Capítulo 71

Siguiente Capítulo ›

Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 70

Estás leyendo el capítulo 70 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.