Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 69 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La luna brillante dominaba las alturas del firmamento.
Ataviado con su solemne túnica de letrado, el Comandante Supremo Zhang Zhiqing permanecía inmóvil en el último piso del Pabellón Guantian con los ojos cerrados, escudriñando el éter con minuciosa concentración.
En las profundidades de su 'mar de la conciencia', Zhang Zhiqing continuaba erguido en lo alto del Pabellón Guantian, mas la bóveda sobre su cabeza se había transfigurado en una pletórica carta astral.
Aquel mapa celeste revelaba los Tres Recintos centrales y las Veintiocho Constelaciones de los Cuatro Símbolos; en su seno, el noventa y nueve por ciento de los luceros eran tan diminutos como motas de polvo estelar que, pese a titilar de tarde en tarde, resultaban imposibles de discernir con fijeza.
Únicamente quinientas once estrellas principales poseían una refulgencia suprema, manteniéndose nítidas e inmutables en todo momento.
Las sucesivas generaciones de portadores de la Ficha de Mando de Guantian habían consagrado sus vidas a desentrañar y sistematizar dicho mapa astral, deduciendo el estado y sino de cada portador a partir de la posición, el tamaño, el tono cromático y el fulgor de cada astro.
En el corazón exacto de la carta relucía el 'Recinto Ziwei', la morada celestial del Soberano Divino, que en el orbe terrenal correspondía a la majestad imperial y a los artefactos de rango supremo.
En sus confines destacaban las cinco estrellas del Polo Norte, las seis de Gouchen y la solitaria estrella del Gran Emperador Celestial por ser las más sagradas y venerables; doce astros en total que representaban una dignidad tal que únicamente las reliquias más excelsas del mundo mortal gozaban del privilegio de encenderse en semejante cúspide.
Por regla general, solían ser el Brazalete Ocultador del Cielo, el Sombrero Ocultador del Cielo, la Armadura Ocultadora del Cielo, el Cinturón Ocultador del Cielo, los Calzones Ocultadores del Cielo...
¡Y en ese instante preciso, la 'Estrella del Príncipe Heredero', que encarnaba la sucesión del Trono Celestial, comenzó a despedir un torrente de destellos de siete colores!
Aquel resplandor multicolor era semejante a la manifestación terrenal de un sabio santo; su fulgor cubrió casi por entero la bóveda celeste, ¡opacando de tal modo los alrededores que incluso varias estrellas de oro oscuro, representativas de las armas divinas, perdieron su lustre y palidecieron a su lado!
En circunstancias ordinarias, la posición de una estrella dictaminaba la calidad del arma de renombre, mientras que su luminosidad revelaba la hondura del cultivo marcial de su amo.
Sin embargo, ¿cómo habrían de competir las creaciones mundanas contra la magnificencia del sol y la luna?
Precisamente por ello, en cuanto un artefacto afamado de la 'serie Ocultadora del Cielo' hacía acto de presencia, su brillo era capaz de eclipsar el cielo con una autenticidad pasmosa; ¡de allí provenía la razón de su bautismo!
No obstante, para evitar un deslumbramiento desmedido en el plano espiritual, tales artefactos solo liberaban semejante despliegue a toda plana la primera vez que un amo los ceñía a su carne; tras ese primer arrebato, la refulgencia menguaba con celeridad hasta estabilizarse en su cauce habitual.
En cuanto a por qué se manifestaba en la Estrella del Príncipe Heredero y no en el Trono Imperial del Asiento de Taiyi, la razón estribaba en que las posiciones privilegiadas del Recinto Ziwei ya se hallaban monopolizadas por las prendas de la serie Ocultadora del Cielo; contiguo a ella reposaba el sombrero cónico Ocultador del Cielo de Yunyu Lou.
Si no fuera porque su utilidad práctica distaba mucho de ser formidable y muy pocos osaban portarlas, era de prever que las Doce Armas Divinas del Jianghu habrían terminado desterradas a vagar por las Veintiocho Constelaciones de los Cuatro Símbolos...
Al contemplar la extravagancia de aquellas nubes irisadas, Zhang Zhiqing comprendió de inmediato que a algún desdichado le había estallado el caldero en el rostro, o bien acababa de tragar un sapo de proporciones monumentales.
Fijó la vista en la intensidad de la luminiscencia para verificar cuál colega de senda había resultado tan "afortunado", pasatiempo que constituía una de sus distracciones predilectas en las vigilias de la noche.
Los efluvios de siete colores declinaron con rapidez hasta alcanzar su mínima expresión; si descendían un adarme más, se volverían imperceptibles.
Por consiguiente, el cultivo del poseedor apenas si acababa de hollar el umbral de la Tercera Clase de la Lista Dorada.
Casi al unísono, la 'Estrella del Rey Kou', correspondiente a Duan Lianshan, el líder de la Secta Qiushan, se extinguió en el firmamento sin volver a manifestarse en coordenada alguna.
Semejante escena denotaba únicamente dos desenlaces: o bien el hombre se había desprendido de todo artefacto mágico, o bien el dueño del arma había perecido...
Una prenda de renombre de la serie Ocultadora del Cielo, un recién llegado a la Tercera Clase y la muerte de Duan Lianshan...
Zhang Zhiqing escudriñó los astros en la penumbra y sopesó los hilos del destino durante un prolongado silencio antes de abrir los párpados y dirigir la mirada a Wu Yi, que aguardaba a su lado:
"Todo indica que Ye Xingge ha degollado a Duan Lianshan. Envía a alguien a averiguar qué ha ocurrido".
"¿Cómo?".
Wu Yi parpadeó, desconcertado ante la incógnita de por qué aquel muchacho se había marchado a liquidar a Duan Lianshan de la nada, pero al punto cayó en la cuenta de algo y exclamó, atónito:
"Si el Comandante Supremo puede percibirlo... ¿acaso insinúa que el joven ya figura con honores en la Lista Dorada?".
El Maestro Yan, que en un principio contemplaba la escena con perplejidad, reaccionó al instante tras oír aquellas palabras y mostró un brillo de asombro en la mirada:
"Vaya, hermano Zhang, veo que tampoco eres tan incorruptible. Lo has interpretado de un modo tan vívido que casi parece auténtico. Wu Yi, apresúrate y añade el nombre de Ye Xingge a la Lista Dorada".
Zhang Zhiqing arqueó las cejas con un gesto de marcada irritación:
"Ese muchacho ha conquistado su sitio en la Lista Dorada por sus propios méritos. ¿Qué necesidad tendría este servidor de cometer fraude alguno?".
El Maestro Yan alzó el índice y lo señaló con una sonrisa burlona:
"¿Acaso no conozco tu calaña? Cuando se trata de desembolsar plata aseguras no tener un cobre, pero si te ponen una treta magistral en bandeja de plata, ¿te vas a negar a emplearla? Grábatelo bien: de ahora en adelante, ante cualquiera que pregunte, compórtate con esa misma cara pétrea y no vayas a mostrar la hilacha. Solo si el mundo exterior se lo traga por entero, Su Majestad y los clanes Cao y Wang soltarán sus tesoros con presteza...".
"..."
Incapaz de extraer las nubes auspiciosas de su propia mente para exhibirlas a los ojos profanos, y advirtiendo que el viejo cascarrabias se negaba a creerle, Zhang Zhiqing prefirió no gastar saliva y volvió a acomodarse en la tarima del tablero:
"Basta de sandeces. Prosigamos con la partida".
Al ver zanjado el porvenir de Ye Xingge, el Maestro Yan pretendía avanzar para descabezar al gran dragón de fichas de su contrincante.
Sin embargo, al fijar la vista en el tablero, notó que el viejo bribón de Zhang acababa de colocar una piedra de inmediato, ejecutando nada menos que una jugada magistral y divina.
¡Saltaba a la vista que, mientras fingía escudriñar las estrellas, no solo había mirado la noche, sino que había aprovechado para calcular la partida durante una eternidad, urdiendo la jugada perfecta para desbaratar su trampa!
'¿Conque esas tenemos?'.
El Maestro Yan solo se había tomado la molestia de subir para abogar por un talento de las nuevas generaciones; ahora que los recursos estaban garantizados, ¿qué interés podría tener en seguir enredado en semejante 'ajedrez de apariencias'?
Si por un descuido le volteaban la partida en las narices, regresaría a sus aposentos desvelado de pura rabia.
Por consiguiente, el viejo erudito ni se dignó a replicar: dio media vuelta sobre sus talones y emprendió la retirada a grandes zancadas.
Al verlo escapar, Zhang Zhiqing suspiró con desdén y volvió a apuntar en su dirección:
"Contémplalo nada más. Qué mal perder tiene".
"Ejem...".
...
\---
En el otro extremo de la ciudad.
Distrito Changle, Pabellón Yuxian.
En el exterior, la calzada continuaba abarrotada por el gentío, mas los grandes portones de cedro permanecían trancados a cal y canto, resguardados por varios Oficiales de Túnica Bordada que montaban guardia en el zaguán con adusto semblante.
En el interior del vestíbulo principal, el cadáver de Dong Baoquan yacía tendido sobre el suelo cubierto por una sábana blanca; el tabernero que había jurado en falso y los parroquianos cómplices permanecían acuclillados a un lado, tiritando de puro pavor.
Luo Xuanqing aguardaba de pie junto al cuerpo exánime, con el ceño delicadamente fruncido y un temple cargado de marcial majestad.
Ruan Jinyu, ataviado con una suntuosa túnica de brocado negro, permanecía al costado de Chen Xiaobao mientras hojeaba los testimonios y las actas de confesión; en sus pupilas serpentinas ya no titilaba el ardor por cosechar laureles militares, sino un sosegado y resignado desapego:
"Este caso es tan claro como el agua, no hay nada que revisar. A la señora Luo le basta con registrar los méritos de Ye Xingge directamente".
Luo Xuanqing, por descontado, no estaba dispuesta a consentirlo.
Después de todo, Ye Xingge ya se había enemistado con el clan Cao. Si la División de Inspección no se buscaba la misma enemistad, ¿cómo podían considerarse dependencias hermanas bajo el lema de 'las bendiciones se disfrutan a solas, las desgracias se comparten'?
"La División de Inspección se rige por sus propios reglamentos. ¿Acaso el Comandante Ruan pretende imitar la negligencia en el cumplimiento del deber del magistrado del condado de Changyong?".
"..."
Ruan Jinyu ciertamente no quería llegar a ese extremo.
Pero si continuaba investigando a fondo, tendría que personarse en la Residencia del General para arrestar e interrogar a mayordomos y administradores por igual; hasta el mismísimo Gran General Cao Xiong se vería forzado a rendir explicaciones.
Si resolvía el asunto a la ligera con un cierre precipitado, la dependencia hermana lo denunciaría sin falta; pero si actuaba con implacable rectitud, la Residencia del General era una fortaleza que no tenía poder para doblegar.
Al percatarse de que Xiaobao acababa de colocarle entre las manos otra enorme calamidad a punto de estallar, Ruan Jinyu le tendió el pliego de acusación:
"Te encomiendo la instrucción de este asunto. Trae a interrogar a todos los involucrados. Si hay alguna omisión y los superiores descargan su ira, tú bien sabes cuáles serán las consecuencias".
Chen Xiaobao conocía las consecuencias a la perfección: ¡al Comandante Ruan, el Gran Eunuco Zhang lo azotaría hasta hacerlo girar como un torbellino!
Con el firme propósito de ahorrarle semejante martirio a su superior, Chen Xiaobao aceptó la orden al instante, ¡dispuesto a presentarse en la Residencia del General a detener sospechosos bajo el estandarte del Gran Comandante Ruan!
Sin embargo, el Gran Comandante Ruan aún gozaba de un ápice de fortuna perruna. Antes de que Chen Xiaobao cruzara el umbral, un silbido cortó el viento desde el exterior:
"¡Orden del Vicecanciller Wu! Duan Lianshan ha muerto y es posible que guarde relación con Ye Xingge. Se ordena a los comandantes salir de inmediato a buscarlo para prevenir cualquier percance".
"¿Eh?".
Luo Xuanqing aún cavilaba sobre cómo afrontar las represalias y presiones del clan Cao tras la decapitación de Dong Baoquan; al oír la noticia, su rostro reflejó puro desconcierto:
"¿Cómo es que se las ha arreglado para degollar también al líder de la Secta Qiushan?".
Ruan Jinyu frunció igualmente el ceño con disgusto: "Ni siquiera hemos terminado de apagar este fuego, ¿es que ese chico no sabe tomarse un respiro?".
Chen Xiaobao intervino para aportar un dato: "Por cierto, hace un momento el Oficial Ye mencionó que tenía un caso urgente entre manos; calculo que marchó precisamente a ocuparse de esto".
Luo Xuanqing aspiró una honda bocanada de aire. De verdad le resultaba imposible seguir el ritmo de este muchacho.
Había regresado de jugarse la vida en el Vado Wangchuan y, en vez de aguardar con obediencia a que su fría superior le otorgara una recompensa, ¡se daba media vuelta y salía a devorar gente por toda la ciudad!
'¿Acaso temes que esta oficial entorpezca la velocidad con la que desenvainas tu sable?'.
'Aunque solo fuera por deferencia, bien podrías haberme avisado de antemano...'.
Más allá de sus reproches internos, a Luo Xuanqing le angustiaba de corazón que al joven le sobreviniera una desgracia, por lo que apuró el paso hacia la salida y marchó a toda prisa rumbo a la siguiente escena del crimen...
...
Entretanto, en la Posada Wujian.
Ye Gucheng, con su túnica blanca inmaculada y la espada al cinto, permanecía erguido sobre la cresta del tejado de tres pisos de la posada. Al contemplar a la distancia cómo la imponente capital comenzaba a 'revolverse', un destello de honda nostalgia cruzó el fondo de sus ojos: 'este preciso instante es idéntico a aquel otro'.
Desde abajo, en el salón principal de la posada, resonó el rugido de leona de su cuñada:
"¿Por qué demonios ha vuelto a provocar al clan Cao? La última vez se marchó él solo al Vado Wangchuan a desatar tempestades y, cuando regresó, ni siquiera nos dirigió la palabra...".
"Ay, Xingge ya es un hombre hecho y derecho; sin duda estaba cumpliendo órdenes oficiales...".
"¿Acaso ese Comandante Supremo de Guantian utiliza a mi hijo como si fuera una mula de carga? Le encomienda cualquier labor sucia y agotadora... Espera, ¿no habrá estallado otro problema en la ciudad?".
"Iré a averiguar... Parece ser que saquearon el Templo Pu'an y hubo un muerto...".
"¿No habrá sido obra de Xingge otra vez?".
"Ehh... no debería llegar a tanto... ¿o sí?...".
\*\*\*
Distrito Yingtian.
A orillas del canal fluvial, los sauces llorones se mecían con indolente gracia. Varios puentes de piedra unían ambas márgenes del cauce, y de cuando en cuando se divisaba el paso pausado de algún transeúnte.
Ye Xingge llevaba puesto un sombrero cónico de bambú y cargaba al hombro un pequeño fardo donde guardaba la coraza, la máscara y los demás efectos recién obtenidos. La Daga Roba-Destinos descansaba ceñida a su cintura, envuelta en un lienzo negro.
Concluida la refriega momentos atrás, la primera intención de Ye Xingge había sido proseguir con la cacería de He Lin.
Mas He Lin hacía honor cabal a su pertenencia a la Secta Guiyuan: traicionaba a sus compinches con una presteza impecable; no se tomó la molestia de volver la cabeza ni un solo instante. Para cuando Ye Xingge ultimó a su rival, aquel ya se había esfumado sin dejar rastro.
Sin embargo, conocida su identidad, a la Sociedad Shanhe le resultaría coser y cantar dar con su paradero; ese sujeto no lograría ocultarse por mucho tiempo.
En un principio, Ye Xingge sopesó notificar el suceso a las autoridades, pero dada su trayectoria pública resultaba inverosímil que reconociera a He Lin a simple vista; de redactar un informe formal, le sería harto difícil justificar el origen de su información.
Por tal motivo, se limitó a detallar la situación a grandes rasgos a los alguaciles que acudieron a la escena y emprendió el camino de regreso. Mientras avanzaba por la calle, no cesaba de examinar los cambios operados en su constitución física.
La retribución de la Daga Roba-Destinos era de una inmediatez asombrosa. Duan Lianshan ocupaba un puesto en la Tercera Clase de la Lista Dorada, una decena de peldaños por encima del propio He Lin; ante semejante adversario, el beneficio otorgado por la daga no podía defraudar en absoluto.
Ye Xingge no tenía certeza de la cuantía exacta, pero tras segar dos vidas de forma consecutiva, su cultivo bien debía de haberse incrementado en cerca de dos años; la sensación física era de un salto cualitativo monumental.
Y en correspondencia, llevaba alimentando su látigo cerca de dos años, sin que la gélida hoja hubiera probado aún el filo de la contienda...
Ye Xingge no sabía cómo describir la sensación que lo embargaba: en pocas palabras, ¡desbordaba seguridad, se sentía intratable!
Tenía la impresión de que, si le pusieran una vaca delante, él...
¡Él sería capaz de llevarla a vender al mercado, contratar a las diez cortesanas más indómitas del burdel y todavía marcharse con un palillo entre los dientes!
Tras regodearse un momento en tan disparatadas ocurrencias, Ye Xingge extrajo las dos armas de renombre recién adquiridas para examinarlas con detenimiento.
De la Coraza del Rey Kou no había mucho que añadir: se trataba de un peto con un área de cobertura formidable, capaz de conferir una defensa prácticamente invulnerable ante espadas y lanzas frente a oponentes por debajo de la Segunda Clase.
Su único defecto residía en cierta pesadez y tosquedad, haciéndola inadecuada para el porte cotidiano.
Por añadidura, el nombre resultaba francamente disparatado, semejante al atuendo de combate de un 'maestro del arte bucal'; hace un instante le había provocado un pudor atroz pronunciarlo en voz alta...
En cuanto a la máscara...
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 69
Estás leyendo el capítulo 69 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.