Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 7 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
A altas horas de la madrugada, los alrededores de la posada habían quedado completamente desiertos.
Ye Xingge avanzaba a paso tranquilo y despreocupado por las viejas callejuelas empedradas, guiado por la tenue luz de la luna. Una vez que se hubo alejado lo suficiente del mesón, oteó en todas direcciones para asegurarse de que nadie rondaba el lugar y lanzó una última mirada hacia el tejado de su establecimiento.
En ese instante, la voz de seda resonó de nuevo en el interior de su cabeza:
"Muy bien, saca el látigo y hazlo despertar canalizando tu energía interna."
Con un dejo de curiosidad, Ye Xingge extrajo de su túnica la pequeña tira amarilla. Hundió el aire en el diafragma y comenzó a bombear su qi hacia la palma de la mano derecha.
\*Siseo...\*
Al parpadeo siguiente, el objeto dorado experimentó una insólita mutación: su tonalidad viró hacia un oro oscuro y su superficie cobró una textura escamada, semejante a la piel de una serpiente que se desenroscaba hacia el vacío.
El látigo de cuero dorado comenzó a retorcerse en una espiral ascendente frente a su mano, trepando por el aire como si reptara a lo largo de un brazo invisible.
En apenas una fracción de segundo, la silueta delineó un brazo esbelto, un hombro torneado... y la figura completa comenzó a materializarse ante sus ojos como si fuera... ¿una impresión en tres dimensiones?
En los diecinueve años que llevaba en aquel mundo, Ye Xingge jamás había presenciado un fenómeno tan desconcertante. De pronto, sintió como si su mar de qi en el dantian hubiera quedado conectado a una bomba de succión a alta presión; un violento remolino energético comenzó a girar en sus entrañas, propagando una punzada de distensión desde el bajo vientre hasta la palma de su mano.
Al advertir que algo marchaba mal, intentó soltar el látigo de inmediato.
Sin embargo, la voz de Hong Yu surgió justo frente a él:
"El Látigo Purificador de Impurezas adopta miríadas de formas sin molde fijo; con el tiempo te acostumbrarás."
\*Fssss...\*
Apenas apagadas sus palabras, la figura trazada por el látigo de oro oscuro terminó de cuajar en el espacio. De pronto, los tonos, los ropajes y los detalles anatómicos cobraron una viveza asombrosa.
A escasos dos palmos de distancia apareció una imponente heroína marcial ataviada con un vaporoso vestido rojo. Su mano derecha sostenía con firmeza la suya, transmitiéndole un calor vivo y tangible en la piel de la palma.
La dama poseía una estatura prácticamente idéntica a la suya. El puente afilado de su nariz y sus rasgados ojos de flor de durazno irradiaban una vivacidad arrebatadora, capaz de desarmar a cualquier hombre, mientras que sus labios encendidos semejaban los pétalos de una rosa en llamas.
En cuanto a su figura, la línea de los hombros denotaba una tersura impecable; su escote resultaba majestuoso y colosal, enmarcado por una faja que ceñía una cintura tan diminuta que cabía en un puño. Más abajo, las curvas se ensanchaban de manera exuberante, dibujando un contorno curvilíneo tan pleno y generoso que parecía que una simple brisa nocturna bastaría para desatar ondas de sensualidad que se propagarían hasta el hoyuelo de sus caderas...
Con semejante semblante y porte, debió haber parecido una emperatriz marcial altiva y distante; sin embargo, aquella mujer distaba de lucir fría o inaccesible. De hecho, desprendía un aire travieso y burlón.
Al notar cómo la examinaba de hito en hito, enarcó levemente las cejas, torció la comisura de los labios con un gesto de desdén y giró la cabeza para inspeccionar el callejón con los aires soberbios de una hermana mayor malcriada...
'¿Eh?'
Ye Xingge sabía de antemano que el Látigo Purificador de Impurezas era un arma divina, pero solo en ese momento comprendió por qué tales artefactos llevaban el calificativo de 'divinos'.
Boquiabierto ante la despampanante belleza vestida de carmesí, y cerciorándose de que no entrañaba peligro alguno, levantó la mano izquierda libre y le palpó el hombro para verificar si el cuerpo era hueco por dentro.
Hong Yu reaccionó al instante; sus ojos se enfriaron como la escarcha y con un movimiento certero le aprisionó la mano insolente:
"¿Qué pretendes?"
"Ejem... solo estaba comprobando; no pienses que quiero propasarme."
Aún tomados de la mano, Ye Xingge continuó escudriñándola de arriba abajo con creciente fascinación:
"¿También esto forma parte de las propiedades milagrosas del látigo? ¿Acaso no habías perdido todas tus fuerzas?"
Afectada por las Agujas Dispersoras del Yuan lanzadas por la Jueza de las Flores, Hong Yu había sufrido una fuga total de su qi interno y la desestabilización de su vitalidad original, un estado del que resultaba imposible reponerse a corto plazo. No obstante, su aplomo seguía siendo el de la matriarca indiscutible de una secta:
"Esta es la virtud del Colgante Huayue. Su habilidad intrínseca es 【Flores en el espejo, luna en el agua】, capaz de alterar mi apariencia exterior a voluntad; por esa razón nadie en todo el Jianghu conoce mi verdadero rostro. Mi venerable maestra enlazó este artefacto al Látigo Purificador de Impurezas, permitiéndonos comunicarnos a través del arma."
Hizo una pausa y añadió con altivez:
"En cuanto a mi cultivo marcial... hasta el camello más desnutrido sigue siendo más grande que un caballo de tiro. Manipular el colgante es una nimiedad para mí; en cambio, el cuerpo proyectado por el látigo se alimenta exclusivamente de tu propia energía interna, de modo que no podemos soltarnos las manos."
"Ah..."
Ye Xingge comprendió la situación de inmediato. En este mundo, por debajo de las Doce Armas Divinas existía una vasta jerarquía de armamentos afamados provistos de los más insólitos efectos mágicos, los cuales concedían a los mortales habilidades prácticamente sobrenaturales.
En el lenguaje de los practicantes, su clasificación por utilidad práctica se dividía a grandes rasgos en:
¡Colosales, de primer nivel, refinadas, decentes, ordinarias... y hojas de la piedad!
Dado que las armas de renombre constituían recursos estratégicos de primer orden, los artistas marciales de a pie jamás podían aspirar a poseerlas.
El Colgante Huayue de Hong Yu equivalía en la práctica a manifestar una 'encarnación externa' dotada de un poder ilusorio magistral. Dentro de las armas famosas, pertenecía a la cúspide indiscutible entre las colosales; no era de extrañar que la cabecilla de la Sociedad Shanhe custodiara semejante tesoro.
Tras reflexionar un instante, Ye Xingge frunció el ceño con una nueva duda:
"Si estás consumiendo mi energía interna, ¿significa eso que ahora mismo tampoco estás en condiciones de pelear?"
Hong Yu asintió con toda naturalidad:
"La luna reflejada en el agua y las flores en el espejo no son más que proyecciones etéreas; ¿cómo podrían trabar combate? Además, eres tú quien sostiene la manifestación del látigo a costa de un drenaje masivo de qi; tampoco te quedaría vigor alguno para luchar."
"Entonces, ¿para qué demonios te materializas?", inquirió Ye Xingge con desconcierto.
"Para que abras los ojos y contemples el mundo."
Hong Yu colocó su otra mano a la espalda y alzó la barbilla con una expresión de orgullo indisimulado, como diciendo: '¿A que tu hermana mayor es formidable?'.
"..."
Ye Xingge no pudo evitar admitir que, en efecto, la exhibición lo había dejado atónito. Al darse cuenta de que la legendaria forajida no era tan implacable y sanguinaria como pregonaban los rumores, la guió de la mano por el callejón oscuro como si paseara con su propia esposa por el mercado, prosiguiendo con sus indagaciones:
"He oído por ahí que el Látigo Purificador de Impurezas otorga la inmortalidad y multiplica por diez la velocidad de cultivo marcial. ¿Es eso cierto o pura patraña?"
Al no poder soltar su mano, Hong Yu se adelantó medio paso y caminó al frente con elegancia regia, arrastrándolo tras de sí con el porte de una gran señora escoltada por su joven consorte:
"Esos no son más que desvaríos de los necios del Jianghu. El Látigo Purificador de Impurezas está sintonizado con el Cadáver Inferior, que rige los apetitos carnales y los instintos de supervivencia del cuerpo físico. En consecuencia, sus dos facultades divinas corresponden exactamente a esa naturaleza: 【Reversión Vitalicia】 y 【Cuerpo Ilusorio del Extremo Deleite】."
Explicó con voz pausada:
"La Reversión Vitalicia se activa en el umbral mismo de la muerte: desata un estallido descomunal de fuerza biológica que retiene el último aliento para huir a toda velocidad y consume la totalidad de la fuerza muscular para sanar cualquier herida mortal..."
Ye Xingge recordaba aquel episodio histórico. Años atrás, cuando la legendaria Yunyu Lou fue sitiada por el ejército de la Gran Yan, logró romper el cerco y salvar el pellejo gracias a ese milagroso recurso; no obstante, el costo fue regresar al estado de una persona común y corriente perfectamente sana, obligándola a desaparecer del mapa durante varios años para reconstruir su cultivo desde cero.
Impaciente, preguntó a continuación:
"¿Y el Cuerpo Ilusorio del Extremo Deleite tiene que ver con los placeres de la carne?"
Hong Yu asintió:
"En efecto. Dicha facultad acelera el cultivo marcial a ritmos portentosos, pero únicamente funciona mediante el 'cultivo dual'. La velocidad dependerá de la calidad y el número de compañeras que escojas; no solo prolonga los años de vida, sino que multiplica de manera progresiva el deleite de los sentidos..."
"¡¿Ah, sí?!"
Ye Xingge abrió los ojos de par en par, entre fascinado e incrédulo:
"¿Tan descaradamente fabuloso es?"
Hong Yu soltó un bufido frío:
"Si no fuera formidable, ¿por qué merecería llamarse arma divina? No obstante, las consecuencias son fáciles de deducir: al obtener poder con tanta facilidad, sumado al incremento exponencial del placer sensorial, el portador terminará corrompiéndose y convirtiéndose en esclavo de sus propios deseos. Jamás podrá renunciar a la lujuria, y se aferrará a la vida con tanta desesperación que será incapaz de aceptar la muerte..."
'¿Eh?'
'¿Y para qué querría yo renunciar a la lujuria?'
'Si renuncio a los placeres carnales, ¿quién se ocupará en el futuro de mis tres palacios y setenta y dos concubinas?'
'¿Y por qué demonios tendría que estar deseoso de morir?'
Ye Xingge sintió que su afinidad con aquella arma divina no era ninguna coincidencia: ¡para su escala de valores, aquello no representaba un solo efecto secundario negativo!
Al notar el destello de regocijo en sus ojos, Hong Yu torció el gesto, arrugó la nariz y volvió a mirarlo con un desprecio evidente:
"¿Y con semejante cara te atrevías a jurar que no eras un devoto de la carne?"
"Ejem..."
Ye Xingge agitó la mano libre con tono defensivo:
"Solo me sorprendía porque era la primera vez que escuchaba algo semejante. Pero dime... ¿acaso la heroína Yunyu Lou alcanzó su nivel marcial mediante este método?"
Hong Yu resopló con orgullo, contemplando la inmensidad del firmamento nocturno antes de declarar con firmeza inquebrantable:
"Mi maestra comenzó a practicar artes marciales a los tres años; a los catorce dominaba las armas de un centenar de escuelas, a los dieciséis ingresó en la Tercera Clase de la Lista Dorada y, cuando tenía tu misma edad, ya se codeaba con la élite de la Segunda Clase. Portar este artefacto fue para ella un mero seguro de vida; si de verdad hubiera codiciado sus atajos, ¿crees que te lo habría cedido con tanta ligereza?"
"Comprendo..."
Ye Xingge respiró aliviado al constatar la pulcritud de los antecedentes. A fin de cuentas, Yunyu Lou seguía siendo su máxima aspiración en el Jianghu.
Sin embargo, sostener aquella proyección corpórea drenaba su mar de qi con la ferocidad de una colosal prensa exprimiendo fruta madura. Al ver que sus reservas comenzaban a tambalearse, propuso con apremio:
"¿Solo puedes proyectarte de este tamaño? ¿No podrías reducirte un poco... como convertirte en un pajarillo posado en mi hombro? Mis fuerzas son limitadas; si seguimos así, me desmayaré por agotamiento."
En realidad, Hong Yu era plenamente capaz de adoptar la figura de un espíritu zorro o de una doncella diminuta; no obstante, semejantes ardides de coqueteo no eran algo que fuera a desplegar ante un desconocido. Habiendo satisfecho su vanidad al demostrar sus prodigios, la esbelta figura carmesí se disolvió en el aire del callejón, devolviendo el látigo a su tamaño ordinario de tres pies.
Su voz mental volvió a vibrar en su cabeza:
"Ponte en marcha. Ve y regresa lo antes posible."
Ye Xingge lamentó en silencio no haberla visto transformarse en algo más pequeño, pero la urgencia del momento no dejaba margen para distracciones. Guardó con celo la tira dorada entre sus ropas y extrajo la hoja de papel con los informes de inteligencia para repasar el plan.
La información suministrada por Hong Yu era densa y revelaba los entresijos de la conspiración de Yang Tuyan:
Yang Tuyan era el último vástago de un linaje de caudillos rebeldes del noreste, cuya familia entera había sido masacrada por las fuerzas de la Gran Yan. Obsesionado con vengar a su estirpe mediante el regicidio imperial, y careciendo de renombre en la Lista Dorada, había pasado años guarecido fuera de los pasos fronterizos cometiendo emboscadas esporádicas contra oficiales y destacamentos del ejército imperial. Recientemente había contactado con el Salón de los Ocho Pilares para que facilitaran su ingreso clandestino a la capital.
El Salón de los Ocho Pilares tenía su origen en los antiguos Ocho Pilares de Hezhong, una poderosa casta militar de la época de la Gran Dinastía Zhou de la cual provenía la propia familia imperial de la Gran Yan. Tras disputas intestinas y fragmentaciones históricas, operaban hoy en día como una facción beligerante atrincherada en el noroeste.
Como enemigos jurados de la corte imperial, el Salón de los Ocho Pilares no dudó en aprovechar a un fanático dispuesto a inmolarse como peón ejecutor. Empleando sus rutas secretas, coordinaron su traslado hacia la capital.
De acuerdo con el trazado original, Yang Tuyan debía desembarcar en el Vado Shangjin, donde enlaces encubiertos lo conducirían a una base secreta en Linyang para infiltrarlo como guardia personal en la comitiva del Duque Cao. A finales de mes, cuando el Duque Cao ingresara en el palacio imperial a festejar el natalicio del Emperador Yan, los cómplices internos abrirían el paso para que Yang Tuyan ejecutara el magnicidio.
Aquel ardid no solo garantizaba la compartimentación de las células clandestinas en caso de fallo, sino que, de fracasar el atentado, arrojaría todas las sospechas de traición sobre el clan de los parientes imperiales de la familia Cao, desencadenando el caos en la corte.
No obstante, los planes se truncaron antes de tiempo: antes de que Yang Tuyan atracara en el Vado Shangjin, Hong Yu ya lo aguardaba apostada en la orilla para arrebatarle el brazalete místico. En medio de la emboscada, los Oficiales de Túnica Bordada y Luo Xuanqing intervinieron en masa; el fugitivo aprovechó la refriega para escapar y el Pabellón Guantian centró todos sus esfuerzos en cazar a Hong Yu, permitiendo que el rebelde se evaporara en la oscuridad.
Al concluir la lectura, Ye Xingge sostuvo la tira dorada y comentó con cierta ironía:
"¿Acaso todas las organizaciones que se jactan de estar entre las diez mayores del mundo operan con semejante nivel de chapuza e improvisación?"
Hong Yu, que percibía sus palabras desde el lazo espiritual, replicó con serenidad:
"El Jianghu es un tablero voluble e impredecible; las demás facciones tampoco están compuestas por necios. Nadie en este mundo puede calcularlo todo a la perfección."
Ye Xingge tuvo que admitir la sensatez del argumento y procedió a analizar el despliegue táctico:
Yang Tuyan tenía precio por su cabeza; tras filtrarse su presencia, los cazarrecompensas del Jianghu y las redes del Pabellón Guantian peinaban cada rincón de la comarca, haciéndole imposible abandonar los Cuatro Condados de Hexi. Para salvar la vida, no le quedaba más remedio que recurrir a los contactos del Salón de los Ocho Pilares.
Dado que la vía de infiltración del Duque Cao continuaba intacta, la facción rebelde intentaría consumar el regicidio si surgía la menor oportunidad, lo que apuntaba a una inminente reunión clandestina en la filial de Linyang.
Sin embargo, para no despertar las sospechas de la corte ni de Luo Xuanqing, Ye Xingge no podía lanzarse a ciegas sobre Linyang; requería montar una coartada investigativa impecable.
La estratagema de Hong Yu comenzaba por Jiang Baichuan, el propietario de la flota de barcos mercantes que había desaparecido tras el incidente en el vado. Los informes de la Sociedad Shanhe revelaban que dicho sujeto poseía una residencia secreta en la comarca vecina de Muyang donde probablemente se ocultaba.
El plan consistía en dar primero con la casa de empeños Shunyuan, el enlace superior de Jiang Baichuan, para plantar indicios falsos que apuntaran hacia Linyang. A continuación, atraparía a Jiang Baichuan y le arrancaría bajo interrogatorio la pista de la casa de empeños.
De ese modo, construiría una cadena probatoria formal e irrefutable que uniría los tres puntos geográficos, permitiéndole irrumpir en Linyang, abatir a Yang Tuyan y adueñarse del artefacto sin despertar sospechas ante los ojos de las autoridades imperiales.
La maniobra parecía sólida, pero Ye Xingge no tardó en reparar en un detalle crítico:
"¿Y cómo justificará un humilde posadero como yo el saber dónde se encuentra la guarida secreta de Jiang Baichuan?"
Hong Yu respondió con presteza:
"Esa mansión era su nido clandestino de infidelidades; su amante es la esposa del capitán militar del Condado de Muyang, un secreto absoluto para el vulgo. Bastará con que alegues que escuchaste rumores en tu posada y que intimidaste a la esposa del oficial para arrancarle la ubicación."
"¿De veras?"
Ye Xingge no salía de su asombro ante semejante escándalo; la red de espionaje de la Sociedad Shanhe era ciertamente aterradora. Guardó la tira dorada y el legajo de informes en su regazo:
"De acuerdo, el asunto apremia. Partiré de inmediato. Corto la llamada."
"¿Cortar la llamada? ¿Qué significa eso?"
La voz perpleja de Hong Yu resonó en su mente, pero Ye Xingge no se detuvo a dar explicaciones. Dio media vuelta y regresó presuroso a su patio para pertrecharse antes de emprender la cacería...
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 7 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.