Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 66 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¡\*Dong, dong... dong\*!..."
"¡El tiempo está seco, cuidado con las velas y el fuego!..."
En la vieja calle ya no quedaba un solo transeúnte; apenas se escuchaba, tenue y a lo lejos desde algún callejón distante, el rítmico tañido del badajo del sereno nocturno.
Ye Xingge permanecía arrimado a la esquina de la calzada, asomando la cabeza con sigilo para escudriñar la vía sumida en la más absoluta penumbra, desprovista de faroles o fogatas. Al distinguir al hombre de mediana edad caminando a paso mesurado y sin prisas, frunció el ceño:
"No hay un alma alrededor y todo está a oscuras. ¿A qué demonios ha venido aquí?".
Hong Yu, que en ese momento también se apoyaba a su lado para observar, susurró:
"Cuando las cosas se salen de lo normal, seguro que hay gato encerrado; es probable que tenga un encuentro secreto con alguien. Sigámoslo a ver qué pasa. Este sitio no es seguro, ten cuidado de no tropezar de nuevo con un nido de bandidos".
La última vez, Ye Xingge se había metido de cabeza en la sala de reuniones de la Secta Guiyuan, así que ya había escarmentado. En esta ocasión no mostró la menor negligencia: esperó a que la figura se alejara un buen trecho antes de doblar con sigilo la esquina, aprovechando los cobertizos y los aleros de las viviendas para ocultarse y continuar con el acecho.
Sin embargo, fuera porque percibió algún leve indicio o por pura intuición, la silueta del individuo se detuvo en seco. Giró la cabeza para escudriñar lo que dejaba a sus espaldas y, de inmediato, se alzó por los aires en un salto impetuoso, huyendo con presteza hacia el Templo Pu'an.
\*¡Fuuu!\*
Ye Xingge no había revelado el menor rastro, por lo que, al presenciar semejante reacción, supo al instante que algo andaba mal. Salió despedido de la sombra del alero y, en pleno vuelo, aferró el Talismán del Viento oculto en su manga.
\*¡Bang!\*
El principio operativo del Talismán del Viento era semejante al del Tigre que Salta el Torrente, con la salvedad de que sus efectos diferían.
En el preciso instante en que Ye Xingge lo activó, sintió una descarga eléctrica propagarse por todo su cuerpo. A continuación, los latidos de su corazón se aceleraron de manera fulminante, semejando una bomba hidráulica de alta presión; la musculatura de sus piernas entró en una franca excitación y los meridianos de Qi de todo su organismo parecieron darle luz verde absoluta a su tren inferior.
Su figura cobró una aceleración descomunal; el entrecruce de sus piernas se volvió tan vertiginoso que casi dejaba imágenes residuales. Con apenas rozar las tejas con la punta de los pies, se impulsó al doble de la altura que alcanzaba de ordinario, encaramándose con pasmosa facilidad a los tejados.
Hong Yu, cuyo cuerpo aún no se había recuperado por completo, vio cómo Ye Xingge salía disparado cual saeta a una velocidad vertiginosa que le impedía seguirle el paso. Al instante, le advirtió con voz apremiante:
"¡No te precipites! ¡Ten cuidado de que no sea una trampa para tenderte una emboscada!".
Ye Xingge, por supuesto, tenía bien presentes tales precauciones. Lanzado como un rayo en persecución de su objetivo, escrutaba los alrededores mientras descubría con sorpresa que los efectos del Talismán del Viento eran bastante singulares.
El artefacto regulaba las corrientes energéticas concentrando todo el vigor y el aliento del cuerpo en el tren inferior, logrando así un aumento explosivo de la velocidad.
Bajo tales condiciones, la potencia de las técnicas de piernas crecía de forma descomunal; sin embargo, al descargar puñetazos o tajos de sable, las extremidades superiores se sentían débiles, como aquejadas de fatiga muscular, provocando un grave desequilibrio entre el cuerpo superior e inferior. En un combate frontal a corta distancia, las desventajas superarían con creces a las ventajas.
No obstante, si en lugar de emplearse para luchar se utilizaba para martillar a fondo...
Sumando el Cuerpo Ilusorio del Extremo Deleite a una velocidad duplicada, aquello se transformaría en una cadencia letal: \*taca-taca-taca-taca-taca\*...
Ye Xingge entrecerró levemente los ojos, percatándose de pronto de que la última vez había juzgado mal este artefacto: ¡este Talismán del Viento era una auténtica joya colosal!
Sin embargo, en este momento no disponía de tiempo para ponerse a elucubrar sobre las cien formas de exprimir el Talismán del Viento; se limitó a fijar a su presa y acelerar la persecución a toda potencia.
Por su parte, el He Lin que iba delante poseía unos fundamentos ciertamente extraordinarios: su figura avanzaba veloz como una flecha sobre las cumbreras; si bien no era tan rápido como Ye Xingge, su postura resultaba sumamente firme y estable, como si volara pegado a las tejas.
\*¡Fuuu, fuuu!\*
Apretando el paso a máxima potencia, en un abrir y cerrar de ojos Ye Xingge ya había recorrido casi medio li, plantándose frente a un ruinoso monasterio antiguo al tiempo que la distancia entre ambos se acortaba con celeridad.
He Lin superó de un salto el campanario, aterrizó en la explanada frente al Salón de los Reyes Celestiales y luego corrió hacia la torre del tambor en el extremo opuesto, precipitándose hacia el entramado de calles situado tras el muro perimetral.
\*¡Fuuu!\*
Ye Xingge saltó a su vez hacia el campanario, pero en cuanto sus pies pisaron con fuerza para impulsarse desde el alero, resonó de súbito un estruendo atronador:
\*¡BUM!\*
¡Los ventanales del campanario a sus espaldas se hincharon y estallaron en mil pedazos!
Una lanza de nueve chi de largo emergió desde el interior como una víbora que lanza su mordisco letal. Su punta de pie y medio arrancó un destello gélido y siniestro bajo la luz de la luna, y detrás de ella cargaba un lancero cubierto con capa y máscara de hierro.
La punta de la lanza venía cargada de una sed de sangre y una furia desmedidas; la ráfaga de Qi incluso arremolinó las astillas de madera que volaban por el aire en un torbellino, apuntando en línea recta hacia el centro de su espalda.
¿?
Ye Xingge había permanecido alerta durante todo el trayecto, pero en verdad no esperaba que la emboscada fuera ejecutada por un guerrero tan formidable.
Al percatarse del peligro inminente, su mano izquierda, que sostenía el arma, la arrojó hacia atrás con ferocidad. El sable enfundado surcó el aire convertido en un arma arrojadiza que voló rauda hacia el origen del sonido, mientras su mano derecha también azotaba hacia su espalda con un latigazo salvaje.
A pesar de que no tenía los pies asentados sobre el suelo para ejercer su máxima potencia, utilizó el torso como fulcro; la fuerza brotó de su columna vertebral, rodó por los hombros y se extendió a través de sus brazos. Al descargar ambas manos hacia atrás de forma simultánea, la contundencia fue formidable, y la tela de sus amplias mangas llegó a provocar un estallido sónico en el aire:
\*¡Plas!\*
A sus espaldas, Duan Lianshan, que había desatado toda su fuerza para irrumpir a través de la ventana, clavaba su lanza de nueve chi hacia la figura del sombrero con velo suspendida en el aire. Estaba convencido de que sería un golpe mortal e instantáneo, e incluso había empezado a calcular cómo arrebatarle las pertenencias y emprender la huida una vez consumado el ataque.
¡Sin embargo, jamás imaginó que aquel mocoso, en medio de la sorpresa, fuera capaz de arrojar un arma divina como si se tratase de un vulgar cuchillo arrojadizo!
Al ver la Daga Roba-Destinos precipitarse velozmente directo hacia su pecho y abdomen, a Duan Lianshan no le quedó más remedio que apretar los dientes y girar sobre su eje corporal; mantuvo el empuje de la lanza con una sola mano hacia el muchacho mientras extendía la izquierda para atrapar al vuelo el arma divina que venía disparada.
¡No obstante, al instante siguiente, sus ojos se abrieron desorbitados por un terror escalofriante!
\*¡Zas!\*
¡Un destello dorado oscuro brilló bajo el resplandor de la luna!
La tira amarilla en la mano derecha de Ye Xingge, impulsada por la rotación de sus hombros y el latigazo de su brazo, se transformó en pleno aire en un largo látigo de oro oscuro.
El flexible látigo de dos zhang de longitud barrió el antiguo templo bañado por la luna. El brillo metálico que desprendía era comparable al corte fulgurante de una cimitarra de luna llena asestada a traición.
Habiéndose desatado la fuerza del arma arrojadiza y la del látigo al mismo tiempo, ambos impactos alcanzaron su destino en el mismo instante.
Duan Lianshan, en plena maniobra de giro y estocada, jamás concibió que su oponente pudiera sacar un látigo de la nada. Antes de que tuviera tiempo de reaccionar, el látigo flexible ya se había estrellado con violencia contra su espalda.
\*¡Plas!\*
En medio de un chasquido ensordecedor, la capa a la espalda de Duan Lianshan estalló en jirones, dejando al descubierto la armadura de color amarillo terroso que llevaba debajo.
Y su silueta, bajo el impacto de la ráfaga de qi, se desvió hacia la izquierda, de modo que la Daga Roba-Destinos le dio de lleno en pleno pecho. La fuerza fue tan colosal que destrozó al instante la vaina, dejando al descubierto la hoja escarlata oscura de su interior antes de salir rebotada hacia un costado.
En cuanto asestó aquel golpe, Ye Xingge arrojó una esfera hacia adelante. En el instante preciso de tocar el suelo, su muñeca derecha vibró con sutileza y el largo látigo de oro oscuro se enroscó en el aire alrededor de la Daga Roba-Destinos que salía despedida, trayéndola de vuelta a su mano.
Al mismo tiempo.
Para evitar levantar las sospechas de Ye Xingge, He Lin había avanzado a toda prisa con la cabeza gacha durante todo el trayecto, habiendo sobrepasado ya la torre del tambor en el flanco occidental.
Al escuchar el estruendo del enfrentamiento, He Lin frenó en seco fuera de los muros y dio media vuelta con la intención de saltar de regreso al templo para prestar auxilio; no obstante, antes de que pudiera asomar la cabeza, oyó un silbido agudo:
\*¡Fiuuu!\*
\*¡Pum!\*
¡Una bomba de humo impactó contra el muro de la torre del tambor, estallando en una nube negro azabache que envolvió varios zhang a la redonda!
He Lin casi la recibe de lleno en la cara, por lo que se replegó de inmediato tras la pared. Ante la densa humareda que avanzaba en oleadas, retrocedió con presteza, pretendiendo aguzar el oído para captar lo que ocurría en el interior, solo para percatarse de que, de pronto, dentro del templo reinaba un silencio sepulcral.
En cambio, desde el exterior del recinto resonó una serie de pasos presurosos:
\*Tap, tap...\*
Eran pisadas ligeras, pero se dirigían en línea recta hacia él.
¿?
'¿Aún hay otro experto...?'
He Lin ignoraba cuál era la situación en el templo, pero quienquiera que estuviese afuera desde luego no era un aliado. Al ver que el panorama pintaba mal, dio media vuelta de inmediato y huyó a la desbandada.
Apenas había dado unos pasos cuando oyó resonar desde el interior del templo la voz crispada y aterrada de Duan Lianshan:
"¡Cor...!"
\*¡Fiu, fiu!\*
\*¡Clang!\*
¡El silbido de proyectiles rasgando el viento y el entrechocar metálico!
'¿Cor...? ¿¡Cortar la retirada?! ¡Ni lo sueñes...!'
Al percibir que dentro Duan Lianshan estaba desquiciado por el pánico como si hubiera visto a un demonio, y notando que los pasos del exterior se cernían cada vez más cerca, He Lin comprendió que habían caído en una emboscada, por lo que escapó a toda velocidad sin vacilar un solo instante.
\*\*\*
En el interior del templo.
Ye Xingge había arrojado la bomba de humo para crear interferencia y evitar que el cómplice viera el látigo; al tocar tierra ya había guardado el Látigo Purificador de Impurezas, y empuñaba la Daga Roba-Destinos de cara al campanario.
Tras haber recibido el azote del látigo, Duan Lianshan estabilizó su postura y se plantó frente al campanario con la lanza en la diestra. No se apresuró a atacar; en cambio, con una mirada atónita y desconcertada, contempló al espadachín del sombrero de paja que tenía enfrente:
"¡¿Qué demonios fue eso de hace un momento?!"
Aunque sus palabras sonaban a interrogante, Duan Lianshan en realidad ya intuía la respuesta, solo que se negaba a creerlo. ¡Después de todo, un látigo flexible capaz de surgir de la nada y resplandecer con un filo de oro oscuro no tenía un segundo igual bajo el cielo!
La última vez que Ye Xingge había afirmado poseer el Látigo Purificador de Impurezas, él no le había creído porque, en circunstancias ordinarias, resultaba inconcebible que alguien estuviese tan cegado por el ansia de gloria como para desechar diez años de vida a cambio de irrumpir en la Primera Clase en apenas seis meses, y mucho menos adentrarse en el campamento enemigo usándose a sí mismo de carnada.
Pero si en verdad lo tenía, entonces la situación distaba mucho de ser ordinaria.
En primer lugar, que ambos artefactos coincidieran en una sola persona implicaba sin duda al Yunyu Lou, a Wu Chenglie, al Zhou Posterior, al Gran Yan, e incluso al tablero político de todo el imperio. Si la gente común no comprendía sus designios, solo podía deberse a que la partida que se jugaba entre bambalinas era descomunal, y no a que viejos demonios de la Primera Clase como los del Yunyu Lou hubiesen perdido el juicio.
En segundo lugar, aun suponiendo que aquel muchacho gozara de una fortuna inverosímil y hubiese obtenido por azar dos armas divinas, el Látigo Purificador de Impurezas sostenía la fuerza vital a la fuerza facilitando el escape; ¿con qué medios pretendía matarlo?
Y habiendo sacado a la luz semejante reliquia, el adversario no dudaría en silenciarlo para siempre.
Al advertir que la situación era crítica, Duan Lianshan intentó gritar de inmediato para alertar a su cómplice:
"¡Cor...!"
\*¡Fiu!\*
Antes de que las palabras salieran por completo, Ye Xingge ya había disparado un clavo volador dirigido a su garganta.
Duan Lianshan alzó al instante la lanza para desviar el proyectil, y de inmediato:
\*¡Pum!\*
Una bomba de humo detonó entre ambos, y una espesa humareda veló en un parpadeo varios zhang frente al campanario, borrando todo rastro de la silueta de Ye Xingge.
¡¿...?!
La expresión de Duan Lianshan mudó de golpe; sofocó de inmediato cualquier sonido, empuñó la lanza mientras retrocedía con cautela y aguzó el oído al límite ante el menor murmullo a su alrededor.
Al fin y al cabo, con la Muerte Instantánea a Tres Pasos del Tigre que Salta el Torrente, perder la visión en medio de la niebla significaba que lo que emergería sería nada menos que un espectro siniestro oculto en la bruma.
Sus defensas corporales ya habían quedado al descubierto hacía un instante; si recibía un corte en el cuello o en los muslos, no le quedaría escapatoria alguna, de modo que no se atrevía a cometer la menor negligencia.
\*Pum, pum... Pum, pum...\*
Frente al campanario se instauró una calma tan sepulcral que incluso podía percibir el latido acelerado de su propio corazón.
Sin embargo, el errante del sombrero de paja, que se encontraba a escasa distancia, no dejaba el menor indicio, como si se hubiese disuelto en un fantasma incorpóreo. La tensión mental de Duan Lianshan quedó tensada hasta el punto de quiebre.
Ye Xingge, en realidad, empuñaba el Tigre que Salta el Torrente sin haberse movido un ápice; tan solo prestaba atención a los ecos a su espalda, y no tardó en captar el murmullo de Gran Belleza advirtiéndole al oído:
"He Lin ya escapó, no hay nadie alrededor. Estos dos pertenecen a la Secta Guiyuan; siléncialo cuanto antes, no permitas que use su placa para enviar un mensaje".
Transmitir informes mediante un talismán de jade requería extraer la placa y trazar caracteres; servía para emitir una advertencia básica, pero en un trance semejante resultaba casi imposible relatar los pormenores con detalle.
Al escuchar esto, Ye Xingge no pronunció palabra. Dirigió la mirada hacia el humo que la brisa nocturna disipaba poco a poco; sus pies se abrieron en un deslizamiento sigiloso y sus hombros descendieron como los de un tigre agazapado.
Su mano izquierda presionó hacia abajo frente a la rodilla, mientras la diestra sostenía el arma a la altura del costado; al instante, las venas de su frente se hincharon con violencia.
\*Fuuu, fuuu...\*
Quemar la sangre para transmutarla en qi y elevar su destreza en un treinta por ciento no significaba meramente potenciar su energía interna en esa medida, sino que la Sangre en los Ocho Meridianos calcinaba su constitución: ¡el vigor de la carne, la potencia de músculos y huesos, y la fuerza vital del qi y la sangre se disparaban a la fuerza en un treinta por ciento!
Y bajo semejante incitación, el sable recto de tres pies en su puño se tornó gradualmente escarlata, al tiempo que la empuñadura negra se prolongaba hacia afuera.
La esbelta hoja se arqueó y ensanchó, haciendo brotar sobre su superficie patrones de dragón grabados en relieve, flanqueados por un filo al rojo vivo.
¡Era como el cuerpo de un dragón bañado en sangre!
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Baladas Nocturnas (Novela)
Capítulo 67
Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 66
Estás leyendo el capítulo 66 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.