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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 64 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"Cof..." El sable en la mano de Dong Baoquan se había desprendido hacía rato; en ese instante manaba sangre y baba de su boca y nariz mientras intentaba alzar las manos para apartar a quien tenía enfrente. Sin embargo, con el pecho atravesado de lado a lado y la espina dorsal rota por la hoja, carecía por completo de fuerzas para resistirse. Con los ojos anegados de espanto y desconcierto, deseaba inquirir por qué su adversario asestaba un golpe letal, mas no lograba articular palabra: "Cof... ¡arg!..." Desde el tajo descendente en el aire hasta la estocada frontal, para Ye Xingge en realidad todo había transcurrido en un mero parpadeo; buena parte de los presentes, tanto dentro como fuera del edificio, ni siquiera habían alcanzado a asimilarlo. En ese momento, con la Daga Roba-Destinos ensartada en la pared, la sangre se filtraba en la hoja carmesí; no se sabía si el arma estaba 'analizando la sangre' para medir la fuerza marcial del difunto. Ye Xingge también experimentó una sensación de plenitud energética, pero dado que sin duda era muy superior a Dong Baoquan, la retribución recibida distaba de la obtenida con Zhujinlang; calculaba que apenas equivalía a medio año de arduo entrenamiento. Aunque Dong Baoquan aún no había exhalado su último aliento, una vez activada la propiedad divina, ni los mismísimos inmortales podrían salvarlo. Ye Xingge no demoró la mirada sobre él; soltó la empuñadura y volvió los ojos hacia atrás. Chen Xiaobao continuaba arrodillado en el suelo, con los ojos desencajados por el terror. El joven señor Zhao al principio permanecía pasmado en su sitio, mas al ver que aquel hombre fijaba la vista en él, su mirada cobró una lucidez instantánea e imitó a Chen Xiaobao dejándose caer de hinojos. \*¡Plaf!\* Entretanto, los señoritos y señoritas que miraban la refriega fuera del edificio, así como los matones apostados a la entrada, tenían el semblante lívido y guardaban un silencio sepulcral. Por descontado, Ye Xingge no se molestó en ayudar a incorporarse al secuaz de Ruan Jinyu; extrajo del pecho el acta de acusación y su placa de cintura: "El décimo día del quinto mes del presente año, Dong Baoquan, en estado de embriaguez, mató a golpes al dependiente Chen Miao, y sobornó al posadero Li Si con cincuenta taeles de plata y al parroquiano Zhao Song con treinta taeles... Compró a testigos para que rindieran falso testimonio, calumniando a Chen Miao de discutir temerariamente la legitimidad del trono para eludir el castigo. Ello causó la muerte injusta de Chen Miao, y su esposa se quitó la vida en su hogar para clamar por justicia. El homicidio cometido en embriaguez constituye 'delito de homicidio intencional' y se castiga con la decapitación conforme a las leyes del Gran Yan; sobornar a posteriori para forjar perjurio agrava la pena en un grado; inducir indirectamente la muerte de la señora Chen suma otro grado más. Acumuladas las penas, la ley estipula la partición por la cintura y la exposición pública de los restos. El Tribunal de Enjuiciamiento Penal goza de privilegio imperial y ostenta la facultad de ejecutar antes de reportar. A fin de evitar que Dong Baoquan huyera por temor al castigo, ha sido pasado por las armas según la ley". Dicho esto, Ye Xingge volvió la cabeza y posó la mirada sobre Dong Baoquan, que agonizaba: "¿Tienes alguna objeción al respecto?" "¡Hjj!..." Dong Baoquan ya exhalaba más aire del que lograba inhalar. En ese instante comprendió por qué lo mataban, pero en sus pupilas vacilantes persistía la incomprensión. ¡Al fin y al cabo, él era un hombre de la comitiva del clan Cao! Podía perecer en las disputas de facciones de la corte, por un asesinato del Jianghu, o incluso liquidado de un manotazo por su propio señor; mas jamás a causa de un insignificante mozo, ajusticiado en plena calle por un alguacil... ¡A sus espaldas estaba nada menos que Cao Xiong...! Sus pensamientos se detuvieron en ese confín, y la cabeza se le desplomó inerte hacia adelante. La multitud congregada al exterior, que ya contemplaba la escena sobrecogida de terror, quedó aún más atónita al percatarse de que se trataba de una actuación del Pabellón Guantian, organismo célebre por 'matar sin dictar sentencia'. ¡Había que considerar que el clan Cao pertenecía a la familia política imperial, baluarte de la Emperatriz y del Príncipe Heredero! Para colmo, Cao Xiong ocupaba el décimo lugar bajo los cielos y detentaba un poder colosal. ¿Acaso al golpear a un perro no se miraba antes a su amo? ¡Aunque fuera capturarlo para matarlo a hurtadillas en sus mazmorras! ¿Hacía falta ejecutarlo en plena calle, en los dominios del mismísimo clan Cao? La calle entera permaneció en un silencio de tumba. Chen Xiaobao, que en un principio había caído de rodillas viendo desfilar toda su vida ante sus ojos, comprendió que el despacho hermano venía tan solo a arrestar a un criminal; se puso en pie de un brinco y, encarando el silencio sepulcral de la puerta, espetó en primer lugar: "¡Silencio!" Luego frunció el entrecejo hacia Ye Xingge y murmuró con gravedad: "¿Está seguro el oficial Ye de este asunto? No vayamos a provocar un malentendido; a este hombre en verdad convenía apresarlo para interrogarlo..." Ye Xingge ladeó la cabeza: "¿Desearía el joven señor Chen salvarlo primero para luego interrogarlo?" "Eh... ¡no hace falta!" Temiendo que en los interrogatorios terminaran salpicándolo a él, Chen Xiaobao tosió levemente, apartó la mirada y, posando una mano a la espalda, proclamó con voz sonora: "¡Cuando nuestro Pabellón Guantian interviene, es porque ya ha esclarecido los hechos! ¡Cao Fu! ¡Baja de inmediato ante este funcionario!" En el interior del edificio se hallaban no pocas cantantes, bailarinas y encargados, solo que permanecían agazapados en la penumbra sin atreverse a rechistar. Al oír el reclamo, un hombre barrigón salió a paso apresurado del aposento trasero; ni siquiera osó mirar el cadáver empalado contra la pared. En el fondo de sus ojos se debatían el pánico y la indignación, aunque no se atrevía a estallar: "Joven señor Chen, el caso del señor Dong fue juzgado con imparcialidad por el Juzgado del Condado de Changyong y ya quedó cerrado..." Ye Xingge clavó la vista en el encargado del clan Cao: "Dong Baoquan ni siquiera compareció aquel día para ser juzgado en persona. ¿Cómo va a estar cerrado?" Cao Fu no era hombre de artes marciales y no reconocía la identidad de aquel 'Oficial de Ropa Plebeya'. Tras meditarlo un instante, adujo: "El viceministro Cao le había encomendado asuntos de suma gravedad y el señor Dong carecía de tiempo para acudir; de este asunto se encargaron los procuradores de nuestra residencia..." Ye Xingge inquirió con frialdad: "Para que un juzgado de condado instruya un proceso, se requiere 'la comparecencia de ambas partes y que el juez sopese los cinco testimonios'. Si el acusado no se presenta, no cabe juicio; si las declaraciones no concuerdan, no cabe sentencia. Ese magistrado de Changyong..." "¡Oiga, oiga, oiga!" ¡Chen Xiaobao dio un respingo de puro espanto! Después de todo, con que las pesquisas llegasen hasta aquí ya era más que suficiente. ¡Si seguían tirando de la manta, el juzgado del condado, la prefectura, el Ministerio de Justicia y el Tribunal de Revisiones Judiciales iban a pegar un alarido al unísono y saltar por los aires! Su propio tío era viceministro del Ministerio de Justicia; si de verdad llegaban a destapar algo comprometedor... Chen Xiaobao levantó una mano para cortar sus palabras en seco y, de inmediato, fulminó con la mirada a Cao Fu: "¡Dices puras sandeces! Si el reo no compareció en el juzgado, ¿cómo demonios iban a interrogarlo? ¡El Gran General Cao y el viceministro Cao son insignes en lealtad e integridad! ¿Cómo iban a burlar las leyes imperiales para valerse de sus cargos en provecho propio?" Avasallado por aquella bronca directa, Cao Fu comprendió que había cometido un patinazo y juntó las manos de inmediato: "Lo que dice el oficial Chen es enteramente certero. Dong Baoquan no pasa de ser un sirviente; es más que probable que haya engañado a sus superiores ocultando la verdad a los subalternos. Este humilde servidor sin duda lo esclarecerá a la mayor brevedad para rendir cuentas a la corte y al difunto... No obstante, aun si cupieran dudas en este caso y el Pabellón Guantian ejerza sus deberes de inspección, correspondía haber dado aviso previo a la Residencia del General. Matar a un hombre en plena calle de este modo..." Ye Xingge frunció el ceño: "Vengo a capturar a un reo confeso de homicidio, ¿qué aviso previo habría que dar? ¿Acaso si la Residencia del General prohíbe la captura, yo no he de apresarlo?" "¡Uff!..." Apenas pronunciadas aquellas palabras, la multitud agolpada a las puertas contuvo el aliento con un escalofrío. A Chen Xiaobao también se le erizaron los cabellos, y arremetió de nuevo con furia contra Cao Fu: "¡¿Tienes sesos de cerdo?! Dong Baoquan fingía acatar la ley mientras obraba con perfidia. El Pabellón Guantian procede a los arrestos conforme a derecho; ¡¿y si al avisar primero el infractor emprende la huida?!" Zhao Ruimin también quedó pasmado ante la necedad de Cao Fu e intervino diciendo: "Las autoridades obran con estricto apego a la ley, ¿a qué viene tanta palabrería vana?" "..." Reprendido por partida doble por ambos caballeros, Cao Fu no se atrevió a replicar; inclinó la cabeza y encorvó la espalda ordenando a un mozo que llevara el recado, al tiempo que decía: "¿Gustarían los tres jóvenes señores de pasar al piso superior? Este humilde servidor en verdad cometió un desliz con su lengua..." Chen Xiaobao respiró aliviado y se apresuró a extender una mano: "Oficial Ye, aquí hay demasiados ojos y oídos indiscretos, ¿qué tal si..." Ye Xingge tenía la intención de zanjar aquel asunto por completo allí mismo, pero en ese instante sus oídos captaron una leve vibración y escuchó la advertencia de la gran belleza que observaba el alboroto desde el otro lado de la calle: "Hay novedades afuera. En cuanto termines, sal deprisa". '¿Novedades?' Ye Xingge caviló para sus adentros; dedujo que probablemente se trataba de aquella "gran oleada de asesinos". Echó una mirada hacia el exterior y no permaneció más tiempo; arrojó la demanda formal a manos de Chen Xiaobao: "Aún tengo un caso entre manos. La División de Inspección ostenta las funciones de fiscalización y reapertura de juicios; este expediente queda a cargo de la verificación del Señor Chen. Si este humilde Ye ha incurrido en algún fallo erróneo, ejecución arbitraria o quebrantamiento de la ley, el Señor Chen puede convocarme e interrogarme en cualquier momento". '¡Pero cómo diablos voy a atreverme a convocarlo a usted!...', pensó Chen Xiaobao con la espalda empapada en sudor. Chen Xiaobao se apresuró a recibir la demanda y juntó las manos en saludo: "Atienda primero sus asuntos oficiales, Lord Ye. Déjeme el caso a mí para que lo tramite; ¡si surge el más mínimo tropiezo, que el Señor Ruan entregue su propia cabeza en garantía!". "¿Eh?" Los pasos de Ye Xingge vacilaron levemente; consideró que la propuesta era aceptable. De todos modos, Ruan Jinyu actuaba siempre sin dejar resquicio alguno y no toleraría cabos sueltos que pudieran usarse en su contra. Sin mediar más palabras, empuñó su sable y echó a andar hacia la salida. \*Tap, tap, tap...\* La multitud congregada a las puertas se apartó de inmediato a izquierda y derecha, sobrecogida como si acabara de toparse con un dios o un espectro. Entre el gentío, no faltaron damas de alcurnia y señoritas que cuchicheaban con el corazón en un puño: "Vaya porte tan imponente tiene este oficial..." "Y qué rostro tan apuesto. Ojalá no termine esfumándose del mundo en cuestión de días..." "No digas disparates; después de armar semejante revuelo, a lo sumo lo degradarán y desterrarán a Lingnan..." ... Una vez que la espalda de Ye Xingge se perdió en la lejanía, el interior y el exterior del Pabellón Yuxian estallaron en un clamor absoluto; el murmullo de las conjeturas hervía como agua al fuego. Chen Xiaobao lo despidió con la mirada desde el umbral. Al cerciorarse de que ya se encontraba lejos, volvió los ojos hacia Cao Fu: "¿Acaso te falta un tornillo en la mollera? Ese hombre se sabe las leyes al dedillo de memoria, tiene el caso investigado con meridiana claridad y hasta sacó a relucir la 'autorización del poder imperial'. Y tú dale que dale con el Clan Cao por aquí y el Clan Cao por allá, ¿qué pretendías? ¿Insinuar que tu Clan Cao está por encima de las leyes del imperio?" Cao Fu jamás en su vida había visto a nadie que osara despreciar de semejante forma la honra del Clan Cao. En ese instante, no cesó de inclinar la cintura y hacer reverencias: "He sido un imbécil aturdido, de verdad que no alcancé a reaccionar... Joven Amo Chen, ¿quién es ese sujeto? ¿Cómo se atreve a ser tan temerario?..." Zhao Ruimin también lo encontraba bastante inverosímil: "Así es, la resolución del asunto fue indiscutiblemente apegada a la ley y la justicia, pero tratándose de la gente del Clan Cao..." Chen Xiaobao había visto crecer la trayectoria de Ye Xingge desde sus primeros pasos y sentía que aquel hombre encarnaba al 'pequeño Chen Xiaobao de sus más audaces fantasías diurnas'. Al escuchar sus palabras, apuntó con el pulgar hacia la calle: "¿Darle cara al Clan Cao? Miren a ese señor: en Qingxi se atrevió a moler a golpes en plena calle a un hombre de confianza de 'El Eunuco Serpiente', y en el Vado Wangchuan se dio el lujo de torear y humillar a 'El Pacificador de los Tres Ríos' como si fuera un harapo inservible. Si no me hubiera interpuesto hace un momento, ¡incluso si te degollaba a ti, Cao Fu, no es seguro que le hubiera pasado absolutamente nada!". Al escuchar semejante sarta de antecedentes, Zhao Ruimin se quedó atónito a todas luces: "¿Ese señor de hace un momento... era Ye Xingge?!" "¡Cielos!..." Y la gente agolpada fuera de las puertas, al captar aquellas palabras, armó un alboroto inmediato. Todos giraron la cabeza al unísono para escudriñar el camino por el que se había marchado: "¿Ese es el Azote Viviente de Hexi?" "En verdad le hace honor a su fama..." "Siendo así, hay que admitir que sí le guardó las apariencias al Clan Cao. Con el temperamento colérico que demostró hace un par de días, lo habitual habría sido que masacrara a todo el Pabellón Yuxian..." "Cao Fu se atrevió a replicarle, ¿cómo es que no lo mató?..." ... Al administrador Cao Fu se le puso el rostro lívido por completo y no dejó de hacer ademanes con las manos hacia abajo para apaciguar a los presentes; a todas luces temía que aquel demente reconsiderara las cosas de repente, pensara 'pues tienen razón' y regresara sobre sus pasos para picarlo en trozos... \--- Un poco antes. El repentino conflicto había atraído la mirada de todos hacia el interior del Pabellón Yuxian. En la tienda de cosméticos y adornos situada al otro lado de la calle, Hong Yu se apoyaba en el alféizar de una ventana del segundo piso para vigilar los movimientos dentro del recinto, aunque sus pensamientos ya vagaban en torno al caldero mongol que la esperaba en casa. Sin embargo, en su condición de protectora del Dao, Hong Yu seguía siendo sumamente profesional. Mantenía sus ojos atentos al entorno en todo momento, y en su mente resonaba de vez en cuando un eco cristalino: \*¡Ding-ling!~\* El sonido de monedas de cobre al caer dentro de una bolsa resultaba sumamente melodioso, dotado de un efecto envolvente y tridimensional que le permitía discernir la procedencia exacta. El Cascabel Rastreador de Oro juzgaba el valor de los objetos a través de la naturaleza de su materia prima. Las armas afamadas poseían propiedades singulares y forzosamente hacían sonar el cascabel; no obstante, si se agrupaba una multitud de ellas en las inmediaciones, solo marcaba la más poderosa de todas, ¡como el Brazalete Ocultador del Cielo! Los objetos ordinarios, en cambio, solo eran evaluados según su material y sin tomar en cuenta la manufactura artesanal; por ese motivo, pinturas, caligrafías, manuales secretos y billetes bancarios resultaban imposibles de detectar. En cuanto al umbral de sensibilidad del tintineo, el cascabel dorado se podía graduar girándolo: ajustado al mínimo, tintinearía incluso ante un simple tael de plata; calibrado al máximo, únicamente sonaría al toparse con armas afamadas y tesoros de los cielos y de la tierra. Hong Yu consideraba que esta función era sumamente práctica, de modo que, para evitar morir aturdida por el ruido, había llevado el umbral directamente al nivel más alto. Aun así, este lugar era una zona comercial bulliciosa de la Capital Imperial colmada de vástagos de familias ilustres y linajes nobles, por lo que el tintineo resonaba con bastante frecuencia. Recostada contra la ventana de la tienda de cosméticos, cada vez que el cascabel dejaba escapar su sonido, Hong Yu lanzaba una ojeada para determinar a grandes rasgos el poderío y los orígenes del sujeto en cuestión. Y tras escudriñar de ese modo por un breve lapso, su visión periférica advirtió una anomalía. Hong Yu desvió la mirada hacia la apretada multitud de la calle y no tardó en distinguir entre el gentío a un hombre de mediana edad vestido con suma discreción. Tenía el aspecto de un letrado y pasaba totalmente desapercibido; se había detenido frente al Pabellón Yuxian, aparentando ser un mero transeúnte curioso que contemplaba el alboroto. La cadencia de los pasos de este hombre y el compás de su respiración delataban, por lo bajo, el nivel de la Tercera Clase de la Lista Dorada. Sin embargo, en el instante en que entró en su campo visual, el Cascabel Rastreador de Oro no emitió la menor reacción. Que un artista marcial de la Lista Dorada saliera a pasear sin llevar consigo todo su patrimonio era algo comprensible; el Culto de los Ojos Rojos había calado hondo en el temor colectivo, y nadie quería despertar codicias ajenas. Pero no llevar encima ni un solo artefacto salvavidas de reserva ya resultaba del todo incoherente. Un individuo de semejante calaña solo podía ser un experto ermitaño retirado del mundo que no deseaba ser escrutado por la Ficha de Mando de Guantian. O bien, era alguien que en verdad carecía de pertenencias. A juzgar por el porte y la indumentaria de aquel hombre, no parecía un desdichado tan indigente como para no costearse siquiera un Anillo Disipador de Qi; no obstante, tampoco daba la estampa de un viejo demonio solitario, por lo que Hong Yu se dispuso a examinarlo con minuciosidad. El escrutinio no tardó en revelarle que las facciones del sujeto le resultaban un tanto familiares. Hong Yu era la líder de la Sociedad Shanhe, y entre las Ocho Grandes Sectas del Río Cang, el Pabellón Xuanbing, el Muelle Feiyun y la Villa de la Montaña Qinghe eran las que guardaban mayor cercanía geográfica con su cofradía. Cuando la Sociedad Shanhe encargaba armas y corazas para sus discípulos, acudía sin duda al Pabellón Xuanbing. Al observarlo con mayor detenimiento en ese instante, de pronto sintió que este individuo se parecía bastante a He Lin, el Maestro de Sala de Asuntos Externos del Pabellón Xuanbing. El Maestro de Sala de Asuntos Externos se encargaba de las relaciones públicas y los contactos diplomáticos con las principales sectas; Hong Yu, en su calidad de líder de facción, por fuerza lo había visto con anterioridad. Sin embargo, según las noticias que circulaban por el Jianghu, el Pabellón Xuanbing había sido invitado por la Isla Wulong para acudir al Vado Wangchuan con el fin de debatir un acuerdo de cooperación, y el enviado plenipotenciario era precisamente dicho Maestro de Sala de Asuntos Externos. Ye Xingge había reventado la plaza fuerte de la Isla Wulong; ese individuo o bien regresaba a su secta para rendir cuentas, o bien permanecía a la expectativa en el Vado Wangchuan. ¿Por qué diablos se desviaría hasta la Capital Imperial, y encima desprovisto a propósito de todo objeto de defensa personal?... Tras una breve cavilación, Hong Yu intuyó que el asunto encerraba algo turbio; alzó su placa de jade y transmitió la advertencia: "Hay novedades afuera. En cuanto termines, sal deprisa". \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¡Tu reacción y comentario impulsan el próximo capítulo! ¿Qué te pareció esta escena? ¡Déjanos tu opinión! 💬🔥
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Estás leyendo el capítulo 64 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.