Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 63 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Media hora más tarde, en la calle Changle.
Las linternas y faroles apenas comenzaban a encenderse y la calzada hervía entre el trajín de carruajes y transeúntes, atestada por doquier de vástagos de familias ilustres entregados a sus correrías nocturnas.
Wang Zheng'an se hallaba sentado en una casa de té al borde del camino, con un pliego recién recibido entre las manos. Mantenía las cejas profundamente fruncidas, cavilando en silencio si no habría ofendido a la estrella Tai Sui en los últimos días.
En su condición de segundo hijo del Duque Wang, su alcurnia distaba de ser ordinaria. Su padre había figurado en su tiempo entre los Ocho Pilares de Hezhong, codeándose de igual a igual con el Gran General Cao Xiong y fungiendo como auténtico brazo derecho del soberano reinante.
Por desgracia, Cao Xiong había sido amigo de infancia de Taizu de Yan, razón por la cual el actual emperador lo trataba con la deferencia debida a un tío carnal; la balanza, irremediablemente, siempre acababa inclinándose a favor de la estirpe de los Cao.
Por ilustrarlo de algún modo: la doncella del clan Cao ostentaba el rango de emperatriz, mientras que la hija del clan Wang apenas alcanzaba el de noble consorte.
El nieto materno de los Cao era el Príncipe Heredero, mientras que el descendiente de los Wang debía resignarse a ser un príncipe ocioso sin voz ni voto...
Cuando antaño la casa Xiao se alzó con el trono imperial, el esfuerzo aportado por los Cao y los Wang había sido parejo. Ante la abismal desigualdad de trato que padecían en el presente, al Duque Wang le resultaba imposible tragar semejante agravio; de ahí que maquinara sin cesar para recobrar lo que por derecho le correspondía.
Con tal propósito, Wang Zheng'an había corrido de un lado a otro. Solo tras ingentes esfuerzos logró abrirse paso a través de los canales del Salón de los Ocho Pilares y atraer a Yang Tuyan, con la pretensión inicial de propinarle un golpe embozado a la familia Cao durante el natalicio solemne del Emperador Yan.
Jamás imaginó que a Rojo Pleno le daría un arrebato inexplicable para sabotear la intriga; para colmo de desgracias, en Qingxi brotó de la nada cierto mocoso de apellido Ye que, en un abrir y cerrar de ojos, pasó por el filo de su arma al guerrero suicida que con tanto afán habían reclutado.
Aquello, bien que mal, aún resultaba pasable. Sin embargo, Wang Zheng'an se hallaba cortejando la alianza con la Isla Wulong y acababa de enviar emisarios a parlamentar, solo para que ese mismo mocoso Ye, con pasmosa ligereza, redujera la Isla Wulong a escombros.
Tras dos reveses tan seguidos, Wang Zheng'an comenzaba a sospechar si aquel mequetrefe de apellido Ye no estaría cebándose deliberadamente contra la casa de los Wang.
Por fortuna, el panorama general aún no se había desbaratado.
El estratega Huang Guan, recién retornado a uña de caballo desde la Isla Wulong, permanecía sentado a su costado. Acariciándose la barba, musitó:
"Tras el tumulto armado por el Pabellón Guantian, Jiang Jinjiang se ha visto acorralado y ya ha conseguido a otro guerrero suicida. Es un individuo muy similar a Yang Tuyan: se adentró en la senda marcial con el exclusivo propósito de cobrarse una venganza. Con tal de que podamos introducirlo en el recinto palaciego, renunciará a toda recompensa material, si bien precisa de un arma que se ajuste a su mano...".
Wang Zheng'an acogió la noticia con marcada desconfianza:
"¿Tienes la certeza de que este peón es de fiar? No vaya a ser que, antes de poner un pie en la capital, ese mocoso Ye vuelva a desenterrarlo".
"En esta ocasión seré yo mismo quien lo vigile de cerca; le aseguro que no volverá a suscitarse contratiempo alguno".
"Difícil saberlo. Ese mocoso de apellido Ye tiene algo decididamente siniestro...".
¡\*Pum\*!
¡\*Clang, estrago de astillas\*!
Antes de que Wang Zheng'an rematara la frase, desde la vía pública llegaron los secos impactos de golpes descargados contra la carne y el crujido de maderas que se hacían pedazos, seguidos por una oleada de exclamaciones de alarma.
Al percatarse del barullo, Huang Guan se puso de inmediato en guardia:
"¿Quién osa causar disturbios en plena calle?".
Wang Zheng'an ni siquiera levantó la mirada:
"Ese disoluto del clan Chen, que por una disputa de faldas en el Pabellón Yuxian se enzarzó con el vástago del Conde de Chongyi. Llevan armando alboroto cerca de una hora...".
¡\*Chirrido de metal\*!
¡\*Zas, zas\*!
Apenas pronunciadas las palabras, resonó en la lejanía el entrechocar vibrante del acero.
Huang Guan afinó el oído con incredulidad:
"¿Se refiere el joven señor a ese Chen Xiaobao que acaba de entrar al servicio de Ruan Jinyu? Apenas han transcurrido dos meses, ¿cómo podrían sus dotes marciales haber avanzado hasta semejante punto?".
"Eh...".
Por la cadencia de los choques, Wang Zheng'an convino en que ciertamente no correspondía a un altercado cualquiera. Además, cuando los señoritos nobles reñían en la capital, desenvainar el filo constituía un grave tabú, y mucho más dentro de un feudo bajo la égida de la casa Cao.
"Ve a cerciorarte de lo que ocurre".
"A la orden".
...
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Momentos antes.
A las puertas del Pabellón Yuxian se agolpaba una multitud bulliciosa. No pocos jóvenes caballeros y damiselas adineradas que curioseaban por los alrededores se apretujaban estirando el cuello para atisbar, mientras los guardias del salón de música montaban guardia en el umbral intentando poner orden en medio de la algarabía:
"El joven señor Chen sigue tan intratable como de costumbre...".
"¿Intratable de qué? ¡Que tenga las agallas de soltar lo que guarda en la mano y luego hablamos!".
"¡Joven señor Zhao, adelante, no se achique! ¡Seguro que no se atreve a arrojarlo!...".
...
En el interior, el salón principal, que antaño albergaba un ambiente pulcro y refinado, exhibía una mesa volcada por el suelo, con charcos de té y pastas desperdigadas por la tarima.
Músicos y cantantes se habían refugiado en la galería alta, asomando las cabezas con prudente reserva.
Chen Xiaobao, adscrito a la División de Inspección, lucía una túnica de seda con bordados verdes y permanecía apoltronado con descaro en el centro de la estancia. Hacía girar dos artefactos de Flores Esparcidas por las Hadas entre los dedos, manipulándolos con la misma indiferencia con la que se juegan nueces de hierro.
Su semblante soberbio guardaba un innegable parecido con los modales de Ruan Jinyu:
"Si no tienes el valor de dar un paso al frente, arrójate de hinojos y dale a este abuelo tuyo tres buenos cabezazos contra el suelo; con eso daré por zanjado el asunto hoy...".
A escasa distancia, un joven de túnica adamascada se remangó los brazos entre bufidos de rabia:
"¡Maldito renacuajo, si tienes bemoles tira esos cacharros a un lado y midámonos cuerpo a cuerpo como mandan los cánones!...".
Chen Xiaobao asintió con una mueca burlona: "De acuerdo, ahora mismo los suelto". Tras hablar, amagó con lanzar las Flores Esparcidas por las Hadas.
"¡Deténte!".
El petimetre del brocado retrocedió de un salto con el pánico dibujado en el rostro.
Interpuesto entre ambos, Dong Baoquan, quien había acudido deprisa para apaciguar los ánimos, sentía que los nervios se le embotaban sin remedio.
Dong Baoquan era un hombre corpulento y de pericia marcial indiscutible, y su condición de allegado respetado en la Residencia Cao le confería un predicamento notable; ante la gente común, cualquiera se inclinaba para llamarlo Señor Dong.
Sin embargo, frente a los dos figurines que se encaraban en la sala, su pretendida autoridad no alcanzaba a imponer el más mínimo sosiego.
A fin de cuentas, para que valieran las influencias, ¡era imperativo contar con un respaldo intocable!
Chen Xiaobao descendía del Clan Chen de Wuxi, una de las encumbradas Siete Nobles Casas Confucianas; su abuelo había ostentado en la dinastía precedente el rango de Canciller de la Secretaría Central, compartiendo generación con magnates de la talla del Canciller Li, Wu Chenglie y Zhang Zhiqing.
Para colmo de audacia, cuando la estirpe de los Xiao se apoderó de la corona, la familia Chen presentó su renuncia irrevocable esgrimiendo que "un ministro leal jamás sirve a dos monarcas", una afrenta que equivalía a señalar sin tapujos la nariz del Canciller Li y los suyos para tildarlos de traidores. Pese a semejante desafío a la corona, salieron indemnes del trance, testimonio sobrado de la inexpugnable alcurnia que cobijaba al muchacho.
Por su parte, el joven amo de túnica de brocado que estaba de pie enfrente poseía una alcurnia algo más común: Zhao Ruimin, hijo del Conde de Chongyi y director de la Cámara de Comercio del Río Yong.
En cuanto al origen del conflicto, era bastante simple: Chen Xiaobao había salido de comisión oficial y la cortesana a la que solía frecuentar había quedado desocupada; justo coincidió con la llegada de un huésped distinguido, de modo que el burdel dispuso que ella lo atendiera.
¿Quién iba a imaginar que, tras regresar cabalgando sobre Ruan Jinyu, lo primero que haría el joven amo Chen sería correr al burdel a vanagloriarse?
Y al alzar la vista se topó con que otro hombre abrazaba y manoseaba a su adorado tesoro, enfureciéndose a tal punto que alzó la mano y volcó la mesa de golpe.
El joven amo Zhao tampoco estaba hecho de barro; además, él había pagado su buen dinero para escuchar baladas y deleitarse en el burdel, no estaba manoseando a la esposa de Chen Xiaobao, así que ardió en cólera al instante.
¡Y entonces Chen Xiaobao sacó dos granadas!
Ante semejantes artefactos, no solo el joven amo Zhao, sino también Dong Baoquan sentía pavor. En ese momento, alzó una vez más las manos para apaciguar los ánimos:
"Hay demasiada gente del pueblo tanto dentro como fuera del edificio, y si alguien resulta herido por accidente será difícil rendir cuentas. La culpa de este asunto recae en el Pabellón Yuxian. ¿Qué les parece si este humilde servidor corre con los gastos e invita a ambos jóvenes amos a beber, mandando llamar a todas las cortesanas principales del establecimiento...?".
Chen Xiaobao permanecía arrellanado en su silla, haciendo girar dos grandes nueces de hierro en la palma de la mano, imitando a la perfección la mirada arrogante de Ruan Jinyu:
"Tocas a la mujer de este joven amo, ¿y pretendes zanjarlo con una ronda de licor? ¡Hoy, aunque baje el mismísimo Rey Celestial en persona, tendrá... tendrá que...!".
Mientras hablaba, Chen Xiaobao captó algo turbio por el rabillo del ojo.
Al instante siguiente, como si en verdad hubiera visto aparecer al mismísimo 'Rey Celestial', se puso en pie de un salto con la espalda recta cual vara, ocultando las Flores Esparcidas por las Hadas tras la espalda mientras sus ojos se colmaban de pánico.
Al ver su reacción, tanto el joven amo Zhao como Dong Baoquan creyeron que se presentaba algún alto oficial del Pabellón Guantian y se volvieron a mirar.
Sin embargo, lo que vieron salir de entre la multitud en la puerta fue a un espadachín errante que cargaba un sombrero cónico a la espalda.
El atuendo del espadachín era sumamente austero y su rostro resultaba desconocido. Llevaba un sable en la mano y, con un simple manotazo, apartó la cabeza de un señorito que le obstruía el paso. A mitad de camino desató la tela negra que envolvía el arma, dejando al descubierto la empuñadura y la vaina oscuras.
Semejante apariencia y porte eran bastante habituales en las calles; en su mayoría no eran más que sicarios a sueldo contratados por rivales para rebanar pescuezos.
¡Pero este era el Pabellón Yuxian, una propiedad del Clan Cao!
Los únicos que se atrevían a causar disturbios eran los vástagos de familias ilustres con conexiones directas en las alturas, como Chen Xiaobao; jamás se había visto a un matón de los estratos inferiores tan falto de sesos.
Por esa razón, los cuatro o cinco bravucones apostados fuera del edificio se quedaron desconcertados por un instante. Cuando el espadachín errante ya casi alcanzaba los escalones, uno de los matones reaccionó al fin y bramó con ojos desorbitados de furia:
"¿Quién te crees que...?".
\*¡Bum!\*
¡Antes de que terminara la frase, un sordo estruendo resonó frente a la entrada!
El espadachín empuñó el sable sin pronunciar una sola palabra. Simplemente se impulsó en el aire dando una larga zancada, cruzó más de un zhang por los aires y propinó un rodillazo volador de lleno en el pecho del matón que le cerraba el paso.
\*¡Dong!\*
En medio del sordo impacto, antes de que el matón pudiera siquiera distinguir los movimientos del espadachín, sus pies ya habían despegado del suelo. Salió despedido hacia atrás a través de las puertas, se estrelló contra el suelo y resbaló varios pasos, deteniéndose justo delante de un lívido y colérico Dong Baoquan.
\*¡Clac, clac...!\*
Ante semejante escena, varios alaridos de asombro resonaron afuera al instante, y los demás matones que se disponían a abalanzarse sobre él retrocedieron a toda prisa.
El espadachín cruzó las puertas como si no hubiera nadie a su alrededor, aferrando la empuñadura a mitad de camino:
\*¡Ching!\*
La hoja oscura emergió bajo el resplandor de las lámparas del salón.
Al ver aquello, el rostro de Chen Xiaobao palideció por completo y cayó de rodillas sin la menor vacilación:
"¡Todo fue culpa de Ruan Jinyu! Yo solo era un recadero, me obligaron a... ¿eh?".
Antes de que terminara de hablar, el espadachín ya había pasado de largo frente a él. Acortando distancias en dos zancadas frenéticas, empuñó el sable con ambas manos, saltó de improviso por los aires y descargó un tajo descendente contra la coronilla de Dong Baoquan:
"¡Haaah!".
¡El furioso bramido retumbó cual rugido de dragón y tigre!
Dong Baoquan ni siquiera alcanzaba a comprender lo que estaba ocurriendo, pero no por nada era un protegido de la Residencia Cao; sus habilidades distaban de ser mediocres. ¡En un abrir y cerrar de ojos, desenvainó el sable de su cintura, trazando un destello gélido por todo el salón!
\*¡Clang!\*
Entre el chirrido metálico del choque, ¡el sable en la mano de Dong Baoquan despidió una lluvia de chispas!
Presa de la conmoción, la fuerza arrolladora envuelta en el filo de la hoja lo derribó hacia atrás tambaleante, haciéndolo estrellarse contra mesas y sillas antes de rodar por el suelo.
\*¡Crash!\*
¡Y por el rabillo del ojo, descubrió de pronto que el sable en manos del espadachín se había tornado de un rojo escarlata!
Del cuerpo del arma emanaba una presencia aterradora que ponía los pelos de punta, ¡como si un lobo carmesí y sediento de sangre hubiera clavado sus ojos encarnados sobre un rebaño de corderos!
Al ver la hoja teñida de carmesí, Dong Baoquan comprendió al instante la identidad del recién llegado. Sus ojos se llenaron de espanto y desconcierto, pero no disponía de tiempo alguno para exigir respuestas.
\*¡Zas!\*
Tras descargar el feroz tajo que derribó a Dong Baoquan, Ye Xingge aprovechó la inercia para bajar el arma y lanzar un barrido rasante.
¡En medio de una lluvia de polvo de ladrillo, el suelo del salón quedó marcado por una hendidura en forma de media luna!
Tras haber sido derribado, Dong Baoquan rodó hacia atrás en un intento desesperado por esquivar el barrido, pero antes de que pudiera completar la maniobra, escuchó un silbido proveniente del frente:
\*¡Fiu!\*
Apenas concluido el barrido, la silueta de Ye Xingge ya se había disparado hacia adelante como una centella. Empuñando el sable con ambas manos, asestó una estocada frontal que trazó una línea de luz color sangre por el salón, ¡atravesando medio recinto en un parpadeo!
\*¡Puf!\*
Dong Baoquan ni siquiera había terminado de alzar la cabeza cuando vio una delgada línea roja perforarle el pecho y el abdomen, tras lo cual una fuerza atroz y desmedida lo embistió de frente.
\*¡Cataplum!\*
Bajo la mirada atónita de todos los presentes, el corpulento cuerpo de Dong Baoquan fue ensartado de parte a parte por el haz del sable, hasta que su pecho quedó trabado contra la guarda.
A continuación, sus pies se despegaron del suelo y, empalado por el sable, voló hacia atrás más de un zhang por los aires, quedando clavado directamente en la pared tallada y policromada del salón principal.
\*¡Bum!\*
Con un sordo estruendo, Dong Baoquan se estrelló contra el muro, con la sangre brotando a borbotones por su nariz y su boca.
La hoja escarlata perforó por completo la pared de madera, dejando asomar la punta ensangrentada del otro lado.
\*Gota a gota...\*
La sangre goteaba desde la punta del filo, y tanto el interior como el exterior del Pabellón Yuxian quedaron sumidos en un silencio sepulcral...
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Baladas Nocturnas (Novela)
Capítulo 64
Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 63
Estás leyendo el capítulo 63 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.