Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 60 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El ir y venir de la gente colmaba la Calle del Dragón Verde.
El corcel blanco avanzaba con paso firme a través de la bulliciosa arteria comercial. Por el camino se cruzaban carruajes tirados por caballos, carretas de mulas y tablones cargados de fardos, mientras en las tiendas a ambos lados bullía un vocerío incesante donde el tañido de los cascabeles de los tiros y los pregones de los mercaderes se fundían en un solo rumor:
"¡Bollos al vapor!..."
"¡Se vende carbón!..."
Montado a lomos de su montura, Ye Xingge lucía una vestimenta impecable, y el corcel blanco, atendido con esmero en las cuadras del Pabellón Guantian, exhibía un pelaje lustroso y reluciente; a primera vista, pasaba sin dificultad por un acomodado señorito corriente.
Al llegar frente a la gran posada recién remodelada, los ojos de Ye Xingge revelaron cierta inquietud.
A fin de cuentas, desde que habían adquirido el local hasta concluir las obras, se había invertido cerca de un mes entero.
El hecho de que su padre, su madre y su segundo tío lo hubieran dejado vigilando el establecimiento en Qingxi, impidiéndole venir a colaborar, obedecía sin duda a un motivo fundado.
Y los hechos demostraban que sus mayores no se habían equivocado en absoluto.
Pero los que él había ajusticiado eran todos malhechores; jamás había tocado a un solo huésped...
'Si los clientes no se atreven a entrar, ¡yo también estoy muy preocupado, ¿saben?!'
Al ver que las puertas principales estaban bien cerradas pero las ventanas permanecían abiertas, Ye Xingge supo que sus mayores se encontraban dentro. De inmediato desmontó, acomodó al animal en el establo anexo a la posada y se asomó con disimulo por una ventana.
Como era de esperar, vio a su padre, a su madre y a su segundo tío sentados a tres costados de una mesa cuadrada. Los tres lucían semblantes tan sombríos y rigurosos que la escena parecía un juicio conjunto ante los Tres Tribunales.
\*Creak~\*
Ye Xingge empujó la puerta principal, echó una rápida mirada y de inmediato esbozó una sonrisa afable y radiante:
"Padre, madre, segundo tío, ¡he vuelto! Qué hermosa ha quedado la posada con la reforma; miren qué columnas tan imponentes y redondas. ¿Ya han escogido la fecha propicia para la inauguración?"
Ye Yuanshan miró a su hijo de reojo con disimulo y, tras comprobar que conservaba las cuatro extremidades intactas y gozaba de buen color, se despojó por fin de la zozobra que lo había consumido durante días:
"¿Qué inauguración ni qué nada? A estas alturas, ¿quién en la capital no sabe que a Qingxi llegó un auténtico señor del terror que, en un santiamén, rebanó a más de treinta personas y que, encima, en las mismísimas narices del Eunuco Serpiente silenció a los testigos uno por uno? Una posada vive del negocio del Jianghu; si fueras tú, ¿te atreverías a hospedarte en semejante sitio?"
Liu Ping'er había sido hace un instante la más implacable reprendiendo a los dos hermanos, pero en este momento cambió de actitud de forma tajante y protestó con desagrado:
"¿Qué tonterías dices? Xingge lo hizo para extirpar el mal que asolaba a la gente humilde. Los de la Secta Guiyuan no son más que una caterva de escoria que asesina y saquea; si se topó con ellos y no los entregaba a la ley, ¿acaso debía dejarlos marchar como si nada?"
Por su parte, Ye Gucheng mantenía una expresión gélida como la escarcha. Levantó su cuenco de licor, dio un sorbo pausado y sentenció:
"En el sendero del Jianghu, el gran Dao oculta su filo. El corazón de los hombres es una tribulación; los sables y las espadas son una jaula. Aun poseyendo una destreza capaz de alcanzar el firmamento, es arduo precaverse de las corrientes ocultas que hierven bajo las aguas.
Xingge, tu filo es demasiado ostentoso."
Ye Xingge pensó para sus adentros que la postura solemne de su segundo tío parecía más digna del segundo bajo el cielo que la del mismísimo Comandante Supremo de Guantian. Con el hatillo en la mano, tomó asiento junto a la mesa cuadrada:
"Tampoco tuve alternativa, fue pura coincidencia toparme con ellos. En cuanto a las ganancias de la posada, no hay de qué preocuparse; el patrimonio que poseo en este momento alcanza de sobra para comprar un gran establecimiento en el Distrito Changle."
Ye Yuanshan vio que su hijo había regresado cargando un bulto y creyó al principio que se trataba de las ropas oficiales asignadas por las dependencias públicas, pero al escuchar aquellas palabras examinó el hatillo con atención, sólo para toparse con una capa deshilachada, un cascabel dorado, una lima metálica, un brazalete de cobre...
Liu Ping'er ya se había levantado a servirle agua a su hijo; al ver semejante contenido, preguntó desconcertada:
"¿De dónde recogiste todos estos cacharros viejos?"
Ye Xingge sacudió la cabeza de inmediato, con un destello de orgullo en la mirada, y alzó el cascabel:
"Este es el Cascabel Rastreador de Oro, el instrumento de trabajo con el que se ganaba la vida el mismísimo Zhujinlang..."
"¿Eh?"
Ye Gucheng, que estaba a punto de alargar la mano, la replegó al instante, frunciendo el ceño al observar los objetos con detenimiento:
"La Túnica del Retorno al Polvo, el Talismán del Viento... ¡¿A qué demonios te dedicaste en estos dos días?!"
Ye Xingge tampoco se atrevía a confesar que se había lanzado en solitario como un dragón entre las corrientes del Vado Wangchuan, de modo que sonrió con ligereza:
"Sólo recibí órdenes de atender un encargo en el Vado Wangchuan, y acumulé un par de méritos insignificantes..."
\*¡Pam!\*
Ye Yuanshan, que seguía con minuciosidad el pulso de las tres dinastías y los nombres de la Lista Dorada desde hacía décadas, ¿cómo no iba a saber a quién pertenecían aquellas prendas? Descargó la palma sobre la mesa:
"¿A esto le llamas méritos insignificantes? ¿Le arrebataste la Daga Roba-Destinos?"
Ye Xingge sonrió con visible turbación, extrajo de su espalda el machete cortasandías envuelto en tela negra y lo depositó sobre la mesa:
"Tuve buena suerte, el arma divina me reconoció como amo y el Comandante Supremo de Guantian me la concedió como recompensa."
Ye Yuanshan entreabrió la boca, con los ojos colmados de perplejidad.
Liu Ping'er ignoraba los enredos ocultos entre los dos hermanos, pero le resultaba imposible desconocer las Doce Armas Divinas. En ese momento tomó asiento:
"He oído decir que esa arma acarrea una maldición funesta; ninguno de sus portadores ha llegado a vivir más de diez años..."
Ye Xingge hizo un gesto con la mano para restar importancia al asunto:
"Eso ocurre cuando la portan los errantes solitarios del Jianghu. Yo presto servicio para la corte imperial y actúo conforme a la ley; no provocaré la animadversión popular y cuento con el respaldo del Pabellón Guantian a mis espaldas. No hay peligro alguno, puedes estar tranquila, madre."
Mientras hablaba, notó que su segundo tío acariciaba con la yema del dedo el lomo envuelto de la hoja, con el semblante impregnado de esa profunda reverencia que despierta un arma legendaria. Al advertirlo, tomó la Túnica del Retorno al Polvo y se la extendió:
"Segundo tío, ¿no decías antes que querías conocer este tipo de artefactos? ¿Por qué no te la pruebas?"
"¡Alto ahí!"
Ye Gucheng alzó ligeramente un dedo, adoptando de inmediato una mirada altiva, como si despreciara las armas afamadas considerándolas pura vanidad.
Sin embargo, el verdadero motivo no radicaba en que no quisiera palpar aquellas armas excepcionales; desde que inició su cultivo marcial hasta el presente, jamás se había atrevido a emplear su fuerza completa en nada, ni a batirse a fondo contra nadie, por lo que ignoraba cuál era su nivel auténtico.
Una vez que un arma divina reconocía a su portador, nadie más alteraría su soberanía al empuñarla, por lo que el Comandante Supremo de Guantian no podría detectarlo.
En cambio, las armas afamadas cambiaban de dueño en cualquier instante y el Comandante Supremo de Guantian las tenía bajo perpetua vigilancia.
Si él tomaba un arma afamada, en el mejor de los casos el Comandante Supremo de Guantian descubriría por accidente a un desconocido de la Tercera Clase; pero si la fortuna no acompañaba, ¡podría terminar apareciendo registrado de golpe como un viejo monstruo de la Primera Clase!
Frente a su sobrino que le ofrecía los tesoros, Ye Gucheng se limitó a decir con calma:
"Tanto las hojas cortas como el acero de tres pies son meros objetos externos; para asentarse en el mundo sólo se cuenta con el propio cuerpo.
Cuanto más se usan tales artilugios, mayor se vuelve la dependencia, y ello no reporta provecho alguno para el avance en la senda marcial. En adelante deberás seguir concentrando tus esfuerzos en tu cultivo personal."
El hermano mayor, Ye Yuanshan, carecía de un cultivo elevado y no temía ser detectado por el Pabellón Guantian; en ese momento sostenía el Cascabel Rastreador de Oro examinándolo al detalle, antes de pasárselo a su esposa:
"No le hagas caso a sus patrañas; estos artefactos son el cimiento para preservar la vida. Con todo, llevarlos encima despertará la codicia ajena. De ahora en adelante anda con más cuidado; mientras te mantengas sano y salvo para que tu madre no sufra desvelos, nosotros no te pediremos nada más."
Ye Xingge sonrió:
"¿Acaso no conocen mis capacidades? De haber el menor riesgo, jamás arriesgaría el pellejo."
Ye Gucheng, no obstante, no había olvidado el asunto crucial e intervino:
"Si de verdad deseas mostrar devoción filial, tu segundo tío sí que guarda un modesto anhelo. Llevo varias décadas cultivando las artes marciales y jamás he visto un solo manual secreto de alto nivel..."
Al oírlo, Ye Xingge extrajo de inmediato el manual de la \*Fuerza Penetrante del Baji\*:
"Por cierto, esto me lo concedió la Señora Luo del Pabellón Guantian; es una técnica externa suprema del Salón de los Ocho Pilares. ¿Le gustaría echarle un vistazo, segundo tío?"
'¿Técnica... externa... suprema?...'
Ye Yuanshan tomó aire en silencio; sintió que en todos estos años, con tal de disimular y mantenerse en la sombra, ciertamente habían dejado desamparado a su hijo.
Ye Gucheng sólo había practicado las \*Doce Posturas del Pilar\* y jamás se había atrevido a buscar otras disciplinas; en este momento sintió un genuino interés y hojeó el cuaderno con calma:
"Las técnicas externas suelen adolecer de lagunas y carencias; dominarlas difícilmente conduce a la cima. Tu segundo tío sigue la vía de las escuelas internas. En el futuro, cuando cumplas tus deberes en el Pabellón Guantian, si tienes la fortuna de conseguir las \*Doce Posturas del Pilar\*, bien podrías traerlas para que tu segundo tío les eche un vistazo crítico."
Ante una petición tan simple, Ye Xingge asintió sonriente:
"De acuerdo, en cuanto tenga ocasión preguntaré por ellas."
Al escuchar esto, Ye Yuanshan respiró aliviado en secreto y añadió:
"Aunque tu padre carece de dotes naturales, se dice que esa disciplina nutre la salud y tonifica el cuerpo. Si de verdad logras encontrarla, tu padre también intentará practicarla."
Al ver que los dos hermanos le pedían métodos marciales a su hijo nada más abrir la boca, Liu Ping'er dio una suave palmada sobre la mesa:
"Xingge acaba de incorporarse a las dependencias oficiales; dejen primero que resuelva sus propios asuntos. ¿De qué les sirve a ustedes dos ponerse a estudiar técnicas marciales a estas alturas?"
Dicho esto, Liu Ping'er clavó los ojos en su hijo:
"Xingge, antes no mostrabas el menor interés por servir en los tribunales y ahora de pronto exhibes tanto ímpetu, ¿acaso se debe a esa Jueza de las Flores?..."
Ye Xingge sentía sin duda atracción por ella, pero como el asunto aún no tenía ni pies ni cabeza, no se atrevió a hablar a la ligera:
"Tan sólo he recibido un poco de su estima."
Liu Ping'er se mostró algo decepcionada, pero aun así lo alentó:
"Es la mujer más hermosa de la capital y, además, discípula de esa deidad viviente del Monte Jiuhua. Tu apostura y tus dotes no le van a la zaga a nadie, salvo porque tus artes marciales son un poquitito inferiores. Si te gusta, ve tras ella sin titubeos. No tienes idea de lo que hizo tu padre en aquel entonces..."
"¡Ejem, ejem!"
Ye Yuanshan se apresuró a cortar la anécdota.
Ye Xingge también sonrió, aunque tras reflexionar un instante, agregó:
"Ahora que me gano el sustento en la capital, me temo que no podré atender la vieja tienda de Qingxi. Además, un árbol corpulento atrae el viento; padre, madre, segundo tío, tendrán que andar con más cautela a partir de ahora."
Ye Gucheng levantó su cuenco de licor y dio un sorbo:
"Si de verdad hay villanos tan osados como para venir a la posada a desquitarse con la familia, considera que tu segundo tío te habrá quitado un poco de molestias de encima."
Ye Xingge no albergaba la menor duda al respecto.
A fin de cuentas, ambos habían cruzado golpes en sus entrenamientos desde que era un chiquillo; todo lo que él dominaba, su segundo tío también lo sabía ejecutar a la perfección. Según sus estimaciones, su tío debía encontrarse al menos a medio paso de la Tercera Clase, de modo que cualquier conflicto ordinario lo resolvería con total soltura.
"Me alegra oírlo. Yo me hospedo en el número siete del Callejón de las Flores de Melocotón; si en el futuro necesitan algo, mándenme a llamar en cualquier momento."
"La posada no ha abierto todavía, y aun si abre, me temo que costará levantarla. Como acabas de asumir el puesto, cuando tengas tiempo libre ve al tribunal a mostrar iniciativa; procura ascender a Capitán Nocturno en un año o medio, para que así tu padre ya no tenga que adular al Magistrado Shen cuando se cruce con él."
"Ejem... de acuerdo."
...
\*\*\*
Por otra parte, a las afueras de la ciudad.
Bajo el ardiente sol estival, un transbordador surcaba las aguas del Río Yong, navegando con lentitud hacia el muelle de la ribera oriental.
He Lin sostenía las riendas de su caballo, con la espada ceñida a la cintura, mientras contemplaba a lo lejos la imponente fortaleza que dominaba el confín de la planicie. En el fondo de sus pupilas aún ardía una llamarada de rencor.
Como el Zorro Lunar Xin de la Secta Guiyuan, el hecho de que sus dos subordinados hubieran perecido podía imputarse, mal que bien, a los azares del Jianghu y a la regla inexorable de pagar las deudas con la vida.
¡Pero haber sido utilizado como bestia de carga en la Isla Qingluo y, por añadidura, haber servido de señuelo para atraer a los perseguidores principales en beneficio de aquel individuo, constituía una afrenta inaudita!
De no haber sido porque la Secta Guiyuan disponía de un enlace clandestino en el Pabellón Hengjiang que los extrajo con sigilo bajo el pretexto de colaborar en la batida, con el cerco desplegado en el Vado Wangchuan no habría salido con vida ni poseyendo diez almas.
El motivo por el cual He Lin galopaba sin tregua hacia Yongzhou era, sin rodeos, pagar ojo por ojo.
En un principio proyectaba dirigirse primero al Condado de Qingxi para indagar, pero por la mañana recibió una comunicación de Duan Lianshan avisándole de que aquel malnacido de Ye Xingge se les había adelantado en romper el cerco y ¡ya se encontraba de vuelta en la capital imperial con la Daga Roba-Destinos en su poder!
Temiendo que el mocoso cayera atrapado en las redes enemigas, Duan Lianshan se había dedicado a batir el terreno durante un día y una noche enteros en el Vado Wangchuan.
A la luz de los hechos, su inquietud había resultado del todo superflua.
En las maniobras militares, la celeridad divina es la clave del triunfo.
Con el Pabellón Guantian habiéndose desplegado casi al completo, por muy rápido que marchara su columna principal, no emprendería el retorno sino hasta esta noche o a primera hora del alba.
Hoy la vigilancia en el interior de la ciudad sería forzosamente precaria, y la reacción de los juzgados ordinarios resultaría tardía; se presentaba la ocasión perfecta para asestar el golpe.
Por tal razón He Lin se había apresurado a galopar hacia Yongjing sin descanso. Duan Lianshan acababa de ponerse en marcha con la intención de alcanzar la urbe antes del regreso del grueso del Pabellón Guantian, y en estos precisos instantes también cabalgaba a toda prisa por los caminos.
Una vez desembarcado en la orilla, He Lin extrajo la placa de jade para comunicarse:
'He llegado a las afueras de la capital. ¿Espero o actúo?'
Duan Lianshan respondió poco después:
'Averigua su paradero. Tú no eres rival para este sujeto; bajo ningún concepto cometas la imprudencia de actuar a ciegas por codiciar el mérito.'
Como agente de la Secta Guiyuan, la propia naturaleza de la hermandad empujaba a He Lin a desear quedarse con semejante reliquia en solitario para convertirse en un segundo Zhujinlang.
Sin embargo, tras comprobar la ferocidad implacable de la que Ye Xingge era capaz, He Lin no se consideraba superior a Zhujinlang. Por ende, contuvo la ambición en su pecho y apresuró el paso en dirección a la capital imperial...
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Baladas Nocturnas (Novela)
Capítulo 61
Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 60
Estás leyendo el capítulo 60 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.