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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 58 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La Residencia de la Señora de Anyang se encontraba en las inmediaciones del Pabellón Guantian, a escasos cien pasos del Callejón del Puente de Piedra donde residía Luo Xuanqing. Puesto que la madre de An Yurou provenía de las Siete Nobles Casas Confucianas y su padre era el sucesor designado del Comandante Supremo de Guantian, la mansión era de proporciones considerables: una distinguida propiedad de tres patios dotada de jardines, atendida por más de un centenar de sirvientes y rodeada por múltiples fincas y negocios pertenecientes a la familia An. Al despuntar la primera luz del alba, en una de las habitaciones de huéspedes del patio exterior de la mansión. Ye Xingge reposaba tendido sobre el lecho; aquella túnica que parecía haber sido mordisqueada por perros ya le había sido retirada, y sobre la mesa descansaba un atuendo de brocado reluciente y flamante, flanqueado por dos doncellas que aguardaban órdenes en silencio. Un anciano médico de barba entrecana, sentado en un taburete al borde de la cama, le curaba las heridas con deliberada parsimonia mientras no paraba de refunfuñar: "Acabo de oír al viejo canalla de Zhang decir que te abriste paso tú solo a través del Vado Wangchuan e incluso decapitaste a Zhujinlang; este anciano calculaba que como mínimo te faltaría un brazo o una pierna, al punto de no atreverme a mandar a mis discípulos para atenderte. Ahora que te veo, de verdad que cobrar estos honorarios médicos me deja con cargo de conciencia..." Ye Xingge se había desenvuelto como pez en el agua en el Vado Wangchuan; su única herida real era una estocada recibida en el pecho que, gracias a la protección de la cota de malla, no había pasado a mayores; tras haber sido vendada y medicada, ya comenzaba a formar costra. Al advertir el porte trascendente y venerable de aquel viejo curandero, cuyo temple distaba leguas del de un facultativo corriente y a quien además encontraba vagamente familiar, Ye Xingge inquirió: "¿Me permite preguntar quién es usted, maestro?" El anciano médico alzó la vista y le dirigió una mirada: "Nos vimos hace trece años y mis trazas apenas han cambiado, ¿es que ya no me reconoces?" '¿Trece años atrás...?' Al principio, Ye Xingge se sintió algo desconcertado; no obstante, tras examinar con detenimiento la estampa y el atuendo del anciano galeno, de pronto recordó su identidad: A los seis años, incapaz de hallar artefactos milagrosos como frasquitos verdes o sortijas misteriosas que albergaran espíritus guías, y resuelto a destacar en la vida, no le había quedado más remedio que recurrir al comodín tradicional por excelencia: ¡el pájaro torpe que alza el vuelo antes que los demás! Sus padres y su Segundo Tío apoyaban con entusiasmo su aprendizaje marcial; para forjarle el cuerpo y cimentar sus bases, viajaron expresamente a la capital en busca de facultativos ilustres, y en aquel entonces dieron con el mismísimo "Conde de la Reconstitución", Sun Wang. Y si Sun Wang ostentaba semejante título, era indiscutible que sus habilidades rayaban en lo magistral. Con ochenta años consagrados a la medicina, su historial era claro y contundente: a la mitad de los practicantes marciales de la Prefectura de Yongzhou les había prescrito él mismo sus fórmulas de templado corporal durante la infancia, entre ellos a figuras de la talla de Mei Wuchang y Ruan Jinyu. Al reencontrarse ahora y ver que el anciano lo había reconocido primero, Ye Xingge no pudo evitar sorprenderse: "¡De modo que era el viejo señor Sun! Con razón me resultaba tan familiar. Jamás imaginé que usted vendría en persona, ruego disculpe mi falta de cortesía." "Han pasado muchos años; los nombres y los rostros se olvidan, pero la complexión ósea y la receta de templado corporal salieron de las manos de este viejo, es muy difícil que me equivoque. Que tus padres hayan seguido la fórmula al pie de la letra, sin escatimar ni una pizca para forjarte el cuerpo, no debió de ser nada fácil en todos estos años." Al llegar a este punto, el anciano médico divino volvió a posar la mirada en la complexión de Ye Xingge: "Sin embargo, tu físico actual no es exactamente el que este anciano vislumbró antaño. Parece haberse desviado un poco." "¿Eh?" Ye Xingge conocía a la perfección la pericia del Conde de la Reconstitución; si él afirmaba que los cimientos estaban torcidos, no había forma humana de que estuvieran derechos. ¡Y no haber asentado una base sólida en la niñez era un defecto letal en la senda marcial! Se contaba que en el pasado existió alguien que, debido a un método erróneo de acondicionamiento infantil, dejó una tara en su estructura ósea, lo que le impidió alcanzar la Primera Clase durante media vida; al final, atiborrándose de píldoras para forzar el cuello de botella, bramó un estruendoso: "¡Ábrete para mí!" ¡Y la columna vertebral le estalló en el acto, en una escena indescriptiblemente sangrienta! Al escuchar semejante augurio funesto, la expresión de Ye Xingge se tornó sombría al instante: "¿Acaso hay algún problema con mis huesos y mi complexión?" Sun Wang frunció el ceño, le tomó el pulso y, tras reflexionar un instante, respondió: "Problema como tal, no hay ninguno; pero tus vasos Ren y Chong son desmesuradamente más fuertes que los de una persona común. El Vaso de la Concepción es el mar de los meridianos Yin, el cual rige todos los fluidos Yin del organismo; el Vaso Chong es el mar de la sangre, gobernando la reserva y desahogo de todo el Qi y la sangre del cuerpo. Da la impresión de haber sido adquirido con posterioridad..." '¿Adquirido con posterioridad...?' Ye Xingge se sintió un tanto intrigado. Por fortuna, la Gran Belleza también estaba escuchando la conversación y le brindó una explicación directa: "Es por el 【Cuerpo Ilusorio del Extremo Deleite】. Desde el instante en que el arma divina te reconoció como amo, tu complexión física ha comenzado a mudar de piel y huesos de forma gradual..." Al escuchar su explicación, Ye Xingge comprendió enseguida el significado: Ciertas propiedades pasivas de las armas divinas desarrollaban y transformaban el cuerpo físico, tales como 【Cuerpo Ilusorio del Extremo Deleite】, 【Deseo Voraz Desmedido】 y otras por el estilo. Estos efectos milagrosos no permanecían anclados únicamente al artefacto, sino que, tan pronto como reconocían a un amo, equivalían a desbloquear una traba latente en el cuerpo, haciendo que la complexión física del portador evolucionara en la dirección predeterminada. Los efectos específicos del Cuerpo Ilusorio del Extremo Deleite eran, a grandes rasgos, los siguientes: Primero: al incrementarse la fuerza del cultivo, fortalecía los vasos Ren y Chong, potenciando la aptitud para el cultivo dual. Segundo: tras cada sesión de cultivo, otorgaba una retroalimentación de fuerza interna en función del 'grado de afecto' de la contraparte, surtiendo efecto en ambas direcciones. ¡Un efecto francamente avasallador! Con la esencia primordial rebosante y el Qi y la sangre en pleno vigor, la longevidad estaba garantizada. Y para llevar al tope el 'grado de afecto' del otro durante la práctica compartida, ambas partes sin duda recurrirían a toda clase de ardides inimaginables; ¡Ye Xingge ni siquiera se atrevía a fantasear con hasta qué extremos de deleite supremo podría llegar la cosa! Atarse el cabello en un moño probablemente sería solo el aperitivo... Pero estaba claro que ese no era el meollo del asunto. El fortalecimiento de los vasos Ren y Chong se producía a la par del crecimiento del cultivo. Cuanto mayor fuera el calibre de su compañera de Dao, más rápido aumentaría su fuerza interna, más intensamente se nutriría su cuerpo físico y, por ende, mayor sería el afecto de su compañera, consolidando un círculo virtuoso impecable. Ahora bien, al combinar esto con la Daga Roba-Destinos, la ecuación cambiaba por completo. El efecto de Devorar Diez Mil Fuerzas consistía en acrecentar el cultivo tras abatir a un adversario. Y el Cuerpo Ilusorio del Extremo Deleite nutría el físico a medida que aumentaba el cultivo. Al superponerse ambos atributos, el resultado era que, cuantos más adversarios derrotara, más rápido crecería su poder marcial y con mayor ferocidad se templaría su cuerpo. ¡Esto era una sinergia descaradamente codiciosa! Le permitía llevar la voracidad hasta el extremo, ya fuera emprendiendo hazañas monumentales o batiéndose contra múltiples contrincantes al unísono, ¡sin temor a quedar drenado como un cascarón vacío! No obstante, si el cuerpo se nutría y robustecía sin tener a una compañera de Dao a su lado, la complexión física inevitablemente se tornaría algo inquieta e hiperactiva. Por otra parte, el Látigo Purificador de Impurezas no restringía el método de cultivo. En teoría, el efecto derivado del 'grado de afecto' del contrincante también podría ser activado a través de la Daga Roba-Destinos, permitiendo que el Látigo Purificador de Impurezas otorgara una bonificación adicional. Sin embargo, si alguien a quien ensartara con la Daga Roba-Destinos llegase a desarrollar un afecto tan desbordante que resonara como un trueno, ¡Ye Xingge probablemente ni se atrevería a asestar la puñalada! De modo que esa sinergia resultaba inviable, lo cual era una ligera lástima... Al captar todo el panorama, Ye Xingge quedó maravillado en su fuero interno y no pudo evitar el vehemente deseo de probarlo con la Gran Belleza; pero como el anciano médico Sun aún seguía allí presente, por el momento se limitó a responder: "Mi madre solía prepararme guisos y tónicos reconstituyentes con mucha frecuencia, quizá me pasé de la raya con los nutrientes." Sun Wang no abrigó sospecha alguna al respecto, limitándose a advertirle: "Tener el Qi y la sangre pletóricos no acarrea ningún mal, pero los pensamientos nacen del corazón y el corazón se agita con los deseos. Quien rebosa de vigor y sangre invariablemente sucumbe a los placeres carnales y es presa fácil de los encantos de la belleza femenina; si los jóvenes no andan con cautela, es facilísimo que tropiecen y caigan en desgracia. ¿Conoces a Liu Doble Sable, el de Hedong?" "He oído hablar de él; un gran maestro de los Cuchillos de Ocho Cortaduras. ¿Qué le ocurrió?" "Todo porque no pudo contener esas dos onzas de carne entre las piernas. Al final armó tal escándalo que terminó separándose de su esposa; le arrebataron la mitad del patrimonio de golpe, ¡e incluso le quitaron uno de sus dos sables! Ahora hasta ha tenido que pasarse a practicar con el sable único...". "¡¿Ah, sí?! ¡¿También ocurrió semejante cosa?!". "Pues claro que sí...". ... Y justo mientras viejo y joven se deleitaban con semejantes cotilleos, desde el exterior resonaron unos pasos presurosos: \*Tap, tap, tap...\* El compás de las pisadas era vivaz y ligero, como si un resorte avanzara dando botes hacia ellos. Ye Xingge alzó la mirada y vio a la Señorita Mayor Shen, ataviada con pantalones bombachos, asomar de improviso su cabeza peinada con dos moños esféricos por el umbral, parpadeando con sus grandes y luminosos ojos: "Joven maestro Ye, ¿cómo te encuentras?". Ye Xingge permanecía con el torso descubierto y, juzgando inapropiado mostrarse así ante ella, respondió: "Ya casi termino. ¿Le importaría a la señorita Shen aguardar un instante? Saldré en seguida". Shen Yueyao había ayudado a cargar un envoltorio al regresar a la casa, pero mientras la hermana Yurou estuvo presente, se había contenido bastante. Ahora que An Yurou se había retirado a preparar la comida, la muchacha recobraba su desparpajo innato. Dirigió una mirada de soslayo al fardo dispuesto sobre la mesa: "No pasa nada, deja que el señor Sun cure tus heridas con calma. ¿Puedo probar estas armas famosas?". Ye Xingge había recibido incontables atenciones por parte del Magistrado Shen en el pasado, y sabiendo que se trataba de la hija del magistrado, en su fuero interno la consideraba como a una hermana menor. Replicó con absoluta desenvoltura: "La señorita Shen puede servirse a su antojo, no hay por qué guardar cumplidos". "¡Ji, ji!". Al oírlo, Shen Yueyao entró correteando en la estancia, desató el fardo y tomó la Túnica del Retorno al Polvo para echársela sobre los hombros. Al instante, su menuda y grácil figura vestida de amarillo se desvaneció sin dejar el menor rastro en la habitación. "¿Eh?". Las dos doncellas apostadas a un lado abrieron los ojos de par en par, atónitas ante el prodigio. Ye Xingge también escudriñó los alrededores, pero no tardó en perder el rastro de hacia dónde se había escabullido la Señorita Mayor Shen. Poco después, resonaron a lo lejos unos alaridos: "¡Aaaah—!". "¡Un fantasma...!". "¡Rápido, llamen al mayordomo Hou...!". ¿? Ye Xingge negó con la cabeza y sonrió con ironía, antes de reanudar la charla de comadreos con el veterano... \*\*\* En el extremo opuesto, en una cámara subterránea. En una estancia de dos zhang cuadrados descansaba un amplio escritorio de madera noble. An Yurou, envuelta en un vestido plateado, ocupaba el asiento principal apoyando la sien sobre una mano, ¡con el semblante ensombrecido por una pizca de desasosiego! A fin de cuentas, jamás imaginó que Ye Xingge pudiera ser fiero hasta semejante extremo: en solitario y a lomos de su montura, se las había apañado para traer de vuelta la Daga Roba-Destinos. Tras cavilar unos instantes, An Yurou alzó los ojos e interrogó: "¿Creen ustedes que quepa la posibilidad de que este muchacho ingrese a la Primera Clase en apenas medio año?". Alrededor de la larga mesa permanecían sentadas otras cuatro personas: el Gallo de Hierro Hou Chou'er, el Viento de Pasillo A Fei, Nueve Cuchillos Chen Dahai y el Sauce Sin Hojas Xi Yue. Algunos eran talentos remitidos sucesivamente por el Zhou Posterior, mientras que otros eran confidentes adiestrados por ella misma. De cara al exterior, fungían como mayordomo, mozo de recados, cocinero y doncella principal, mientras que sus apodos habían sido ocurrencias de Shen Yueyao. Hou Chou'er, que ejercía de estratega, desplegó su abanico de papel blanco antes de responder: "Si ese joven dispusiera del Látigo Purificador de Impurezas para alternar descanso y fatiga templando su cultivo día y noche, las probabilidades serían considerables. Pero carece de él; por lo tanto, aún disponemos de un margen de al menos diez años". An Yurou respiró con mayor sosiego: "Menos mal. En diez años, aunque el Canciller Wu no logre rivalizar con este muchacho, ¿acaso no será capaz de rebasar a Cao Xiong? Con que su posición en la lista ascienda uno o dos peldaños, los que empezarán a desesperarse serán Cao Xiong y Long Zaiye. En cuanto a este mozo, por ahora la prioridad estriba en inducirlo a desertar. De tener éxito, no solo recuperaremos la Daga Roba-Destinos, sino que además nos agenciaremos a un futuro pilar de la Primera Clase. ¿Tienen alguna estratagema acertada?". Los cuatro lugartenientes se miraron entre sí, mudos. Nueve Cuchillos Chen Dahai era el cocinero en jefe de la residencia; dotado de una franqueza desprovista de rodeos, rumiaron sus sesos antes de soltar: "Todo lo que nuestro Zhou Posterior pueda prometerle, el Gran Yan está en condiciones de igualarlo. Lo único frente a lo cual este zagal no tendría defensas, a mi entender, ¡es la estratagema de seducción de una beldad!". "¿Mmm?". An Yurou se incorporó de golpe en su asiento, lamentando haber invitado a este Chen Cabeza Hueca a deliberar asuntos de estado. ¿Qué clase de disparate acababa de soltar? ¡No obstante, mirándolo bien! Para sonsacar y cambiar de bando a las figuras de una facción enemiga, los recursos no iban más allá de la seducción carnal, el soborno material, la cizaña con extorsión y el sometimiento del ánimo mediante favores y lealtad. Ye Xingge gozaba a todas luces de un porvenir ilimitado; la codicia material resultaba inviable. Sembrar discordia terminaría conduciéndolo a la muerte, lo cual contradecía sus propios intereses; además, si ni siquiera Ruan Jinyu había sido capaz de desenterrar una sola mancha en su expediente, ¿qué cizaña iba a urdir ella? En cuanto a conmover su corazón a través de favores morales, se antojaba sumamente arduo profesarle una merced de tal magnitud que él estuviera dispuesto a retribuirla entregando la propia vida. Por tanto, el sendero más fulminante en las circunstancias actuales era aquel viejo axioma: 'Si una mujer aspira a ser la esposa de un general, debe recogerse el cabello en un moño cuando este aún no es más que un soldado raso...'. Ye Xingge se hallaba en la plenitud de su mocedad, rebosante de arrogancia y recién despuntando en el mundo, mientras que ella presumía de un linaje ilustre, caudales inagotables y una belleza capaz de estremecer reinos. Si de verdad se recogiera el cabello como consorte y se arrodillara ante él, me temo que este mozo sería incapaz de resistirse... Sin embargo, por mucho que An Yurou ansiara su venganza, distaba de haber caído en la bajeza de entregarse al primer postor, de modo que desestimó la ocurrencia al instante. Por su parte, la doncella Xi Yue no era en realidad una espía del Zhou Posterior, sino una criada que se había criado al lado de An Yurou desde la cuna. El apodo de Sauce Sin Hojas con el que la había bautizado Shen Yueyao no obedecía a un dominio sublime de las armas, sino a que poseía un talle sinuoso como el sauce y, para colmo, carecía por completo de vello... ¡Un rasgo que compartía punto por punto con su señora! En virtud de su lealtad incondicional, cuando An Yurou remitía mensajes clandestinos al Zhou Posterior en el pasado, era Xi Yue quien cumplía las misiones en las sombras. Al percibir el aprieto en que se hallaba su ama, Xi Yue intervino con voz suave: "Apelar de buenas a primeras a la seducción resulta en exceso precipitado. A mi juicio, mi señora debería frecuentarlo más, tantear el terreno y averiguar qué despierta la curiosidad del joven maestro Ye, para luego aplicar el remedio exacto a su dolencia". El Viento de Pasillo A Fei sacudió la cabeza: "Ese muchacho dista leguas de ser un mediocre vulgar; pretender sacarle confesiones mediante un acercamiento imprudente no hará sino despertar su recelo y acarrear el efecto contrario". Nueve Cuchillos Chen Dahai se rascó la nuca y volvió a cavilar: "Mmm... Bien dice el proverbio que 'para conquistar el corazón de un varón, primero hay que conquistar su estómago'. Este joven creció en una humilde taberna de barrio bajo; dudo que haya catado jamás las delicias de la cocina palaciega. Si saco a relucir mi auténtica pericia, les aseguro que al cabo de tres banquetes se pasará las horas suspirando por volver a esta mansión. Y ya se sabe: quien come del plato ajeno tiene la boca atada; una vez repleto de buen caldo y comida exquisita, resulta facilísimo incurrir en deslices de lengua... o dar traspiés irreparables...". An Yurou consideró que esta sugerencia al fin guardaba visos de sensatez, por lo que asintió con la cabeza: "Vale la pena ponerlo a prueba. Dahai, ve a preparar unos cuantos manjares, y cuida de no cometer la menor torpeza. Si los platos no son de su agrado, la próxima vez que lo invitemos tal vez rehúse acudir". "¿Acaso mi señora desconfía de los secretos de mi fogón?". Chen Dahai, orondo y de generosas orejas, hinchó el pecho con absoluta suficiencia; sin aguardar un segundo más, dio media vuelta y enfiló raudo hacia la cocina... \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¡Tu reacción y comentario impulsan el próximo capítulo! ¿Qué te pareció esta escena? ¡Déjanos tu opinión! 💬🔥
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Estás leyendo el capítulo 58 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.