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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 57 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
\*Rumble, rumble...\* Los truenos retumbaban en oleadas sucesivas a través del cielo, mientras por el oriente comenzaba a despuntar una tenue blancura de vientre de pez. En el Vado Wangchuan, a las afueras del Pueblo Hukou. Cinco barcos oficiales vacíos permanecían fondeados sobre las aguas. Tres mil Oficiales de Túnica Bordada custodiaban el paso de Wangchuan; tras una noche entera sin dar con una sola pista, ya habían comenzado a guardar luto en silencio por aquel recién llegado a las filas. A bordo del buque insignia, Ruan Jinyu se había agenciado en un principio un sillón de brazos para descansar. Sin embargo, tras recibir una mirada fulminante de la Jueza de las Flores —que parecía dispuesta a rebanar a cualquiera—, se puso de nuevo en pie para seguir guardando las apariencias junto a sus otros tres colegas. La postura de Mei Wuchang apenas había variado en toda la velada; se limitaba a contemplar a la distancia a Chu Hannu, quien permanecía erguido sobre un bote pesquero a lo lejos. Chu Hannu sostenía un paraguas contra el aguacero. Su porte, capaz de imponer la presencia de todo un ejército en una sola figura, no había menguado en absoluto, pero el ceño se le iba frunciendo de forma imperceptible. Al fin y al cabo, tras aguardar una noche entera, no era solo que no hubiesen hallado al muchacho, sino que ni siquiera contaban con un mísero indicio. ¿Acaso los de la Isla Wulong eran una manada de cerdos? ... Por su parte, a Jiang Jinjiang le resultaba imposible retirarse a descansar; de hecho, ni el sueño le venía. Con Chu Hannu plantado allí para controlar la plaza, a Jiang Jinjiang no le quedaba más remedio que aguantar la lluvia a su lado. Al constatar que sus miles de inútiles subordinados no habían reportado absolutamente nada, se sentía completamente desorientado; por un instante llegó a considerar la idea de entregar al Maestro de Sala Qian Zhong como chivo expiatorio para que las autoridades se lo llevaran preso y zanjaran el asunto. No obstante, era más que evidente que la corte imperial venía tras la pista de la Daga Roba-Destinos. Aunque se entregase él mismo en bandeja, el conflicto jamás se apaciguaría. Luo Xuanqing permanecía sobre la cubierta. Tras una noche de tensa vigilia, su mirada empezaba a nublarse por el aturdimiento. Quería serenarse, pero en su mente no cesaban de desfilar, una tras otra, las escenas vividas en los últimos días: La mirada de asombro y fascinación de aquel muchacho cuando la acompañó a beber y la vio elevar el agua de la copa con el Qi... El leve orgullo y la complacencia con la que le preparó y sirvió los platillos tras la victoria... A las afueras del Condado de Linyang, de espaldas a un mar de llamas, la abrumadora sensación de su cuerpo ensangrentado desplomándose sobre ella... Su regreso a altas horas de la noche y el bochorno desmañado al bañarse a hurtadillas en su propia casa... La aceleración de su pulso cuando la miraba de reojo, y aquella disculpa sincera que soltó antes de partir a galope tendido... '¡Apenas tiene dieciocho o diecinueve años! ¿Qué culpa tiene él?' 'Hace unos días estaba tan tranquilo en la posada... ¿Por qué demonios tuve que arrastrarlo conmigo?' Si sus padres llegaban a enterarse de semejante tragedia, ¿con qué cara iba a rendirles cuentas?... Con el corazón hecho un nudo y la mirada rebosante de culpa y autorreproche, el instinto asesino de Luo Xuanqing se tornaba cada vez más sofocante. Al vislumbrar las primeras luces en el horizonte, volvió a exigir con voz gélida: "¡Jiang Jinjiang! ¿Todavía te niegas a confesar?" Su voz, clara y resonante, se propagó por toda la orilla del lago. La multitud de guerreros del Jianghu que llevaba aguardando la noche entera estalló de inmediato en cólera: "¡Tiene razón! ¡Un verdadero hombre asume lo que hace! ¿Qué pretendes quedándote mudo?" "¡Exacto! ¡Aunque sea inventa una excusa!" ... Jiang Jinjiang sentía una amargura insoportable en el pecho, pero en ese momento lo único que acertó a decir fue: "Este humilde Jiang de verdad ignora su paradero..." Mei Wuchang ya le había concedido suficiente cortesía. Al ver esto, ladeó levemente la cabeza: "Registren. Detengan e interroguen a todos los implicados; averigüen su paradero a como dé lugar." "¡A la orden!" Varios comisarios transmitieron la orden al instante. Los Oficiales de Túnica Bordada desplegados en los alrededores se abalanzaron de inmediato hacia los muelles y el poblado para iniciar una exhaustiva redada. El rostro de Jiang Jinjiang se tornó lívido, pero ya no disponía de pretexto alguno para oponer resistencia. Chu Hannu tampoco tenía nada más que añadir; se dio la vuelta dispuesto a abandonar el Vado Wangchuan. Sin embargo, justo cuando la orilla comenzaba a sumirse en el caos y el alboroto, ¡un trueno demoledor retumbó súbitamente en la oscura bóveda celeste! \*¡¡Rumble, rumble, boom!!\* El fragor del trueno avanzó a velocidad vertiginosa desde la lejanía. Chu Hannu fue el primero en alzar la vista; tras él lo hicieron los demás expertos del Jianghu. Vieron cómo las densas nubes de tormenta sobre el Vado Wangchuan comenzaron a agitarse y arremolinarse con violencia, ¡como si alguna colosal criatura estuviese cazando por encima del mar de nubes, revolviendo el viento, los relámpagos y la lluvia por doquier! Y mientras el estruendo se aproximaba en una fracción de segundo, el océano de nubes fue desgarrado de golpe, como si una fuerza invisible hubiese perforado un cráter circular en el firmamento, ¡dejando al descubierto la luz del alba y las estrellas menguantes en el fondo! Nadie logró divisar objeto sólido alguno. No obstante, la cortina de lluvia inferior fue arrastrada por un torrente de Qi invisible, transformándose en un instante en un dragón de agua que se precipitó en picada desde lo alto. Cual dragón que regresa al océano, cayó directo hacia la pequeña barca en la superficie del lago. Bajo la inmensidad de aquel poder celestial, la silueta del paraguas rojo sobre la barca parecía tan diminuta como un grano de mijo. La velocidad a la que descendió el dragón de agua fue tan descomunal que la vista de los presentes en la orilla ni siquiera logró seguirla antes de que un rugido ensordecedor estallara sobre el agua: \*¡¡BOOOM!!\* El centro del lago se hundió primero, formando un tazón descomunal. A continuación, olas gigantescas de varias varas de altura se alzaron hacia el firmamento, haciendo pedazos la pequeña barca en la que se encontraba Jiang Jinjiang. Una marea implacable se propagó en círculos concéntricos hacia los alrededores; en un abrir y cerrar de ojos, alcanzó a los gigantescos barcos oficiales fondeados a la distancia. Al presenciar semejante despliegue, Mei Wuchang, Ruan Jinyu y los demás retrocedieron varios pasos con las miradas llenas de espanto. Los Oficiales de Túnica Bordada que estaban detrás cayeron al suelo tambaleándose en todas direcciones, y los imponentes navíos fueron empujados hacia atrás varias varas por la fuerza del impacto. Las decenas de miles de guerreros y rufianes congregados en la orilla huyeron despavoridos ante la onda de choque del Qi; incluso aquellos de cultivo formidable tenían los rostros desencajados mientras contemplaban el centro del lago, donde las olas se elevaban hacia las nubes: "¡¿Qué demonios pasa?!" "¡¿Acaso el mismísimo Rey Dragón cayó del cielo?!" "¡¿Dónde está el Maestro de Pabellón Chu?!" ... Mei Wuchang ocupaba el noveno puesto de la Segunda Clase; ya se encontraba en la cúspide de la pirámide marcial, pero al contemplar semejante despliegue que rozaba lo divino, un profundo sentimiento de ser una simple hormiga mirando al cielo emergió en el fondo de sus ojos. Al ver que los soldados bajo su mando caían presa del pánico y el desorden, Mei Wuchang exclamó con voz profunda: "¡Es un ataque del Gran Eunuco Zhang! ¡No teman!" Al escuchar estas palabras, Luo Xuanqing pensó de inmediato que el Gran Eunuco Zhang les estaba dando la orden tácita de masacrar el Lago Dongyuan, y al instante se dispuso a ordenar el ataque para vengar a Ye Xingge. Sin embargo, cuando todos alzaron la vista hacia el epicentro del impacto, sus miradas se llenaron de nuevo de un estupor absoluto. Vieron que un radio de cien varas en el centro del lago había quedado casi completamente despejado de agua en un instante, y la onda residual incluso se había extendido hasta la misma orilla. Aun así, la pequeña barca continuaba flotando sobre el agua, meciéndose apenas al compás de las olas remanentes. En la mano de Chu Hannu, ataviado con su túnica de brocado, el paraguas de lluvia había desaparecido; en su lugar, sostenía una flecha que apuntaba directamente al centro de su frente. A pesar de las bravías aguas que rugían a su alrededor, su figura permanecía tan firme como un pino milenario, casi sin cambio alguno respecto a su postura anterior. \*Chuaaa...\* El oleaje se agitaba sobre la superficie. Los hombres del Jianghu que murmuraban en la orilla se percataron de que Chu Hannu había salido completamente ileso de semejante despliegue de poder celestial. Sus miradas se tornaron incrédulas y el silencio volvió a reinar. Jiang Jinjiang, quien había sido arrojado al agua por la onda expansiva, asomó la cabeza entre las olas en ese momento. Miró a su alrededor con pánico y luego clavó la vista en Chu Hannu: "Maestro de Pabellón Chu... ¿qué significa esto?" Chu Hannu clavó la mirada hacia el norte en silencio durante un instante. Al comprobar que no venía una segunda flecha, dirigió por fin la vista hacia la saeta que sostenía y descubrió que llevaba adherido un tubo portamensajes. \*Fsshh...\* Las decenas de miles de personas en los alrededores guardaban un silencio sepulcral, incapaces de comprender lo que estaba ocurriendo. Solo entonces los Cuatro Grandes Comandantes comprendieron que el Gran Eunuco Zhang había enviado una "flecha veloz urgente". En cuanto a por qué no se la había enviado directamente a ellos cuatro, la razón era evidente: temía que no fuesen capaces de recibirla. En todo aquel lugar, solo Chu Hannu tenía las cualificaciones necesarias para fungir como "receptor de la flecha". El corazón de Luo Xuanqing estaba sumido en un caos absoluto. Ignorando qué clase de mensaje contenía, preguntó de inmediato: "¿Cuáles son las órdenes del Gran Eunuco Zhang?" La mano derecha de Chu Hannu, en realidad, temblaba ligeramente; después de todo, recibir una flecha del segundo mejor guerrero bajo los cielos no era tarea sencilla. Sin embargo, tras leer minuciosamente el contenido durante un breve instante, un destello de asombro cruzó por sus ojos. Guardó el papel de nuevo en el tubo, alzó la mano y la arrojó con un movimiento sutil. \*¡Fiuuu!\* La flecha emplumada surcó el aire, abrió una estela sobre las cien varas del lago y se clavó con firmeza en el casco del navío oficial. El colosal barco, cargado con incontables Oficiales de Túnica Bordada, fue sacudido hasta deslizarse hacia atrás una vez más, levantando ondas concéntricas sobre el agua. Las palabras de Chu Hannu resonaron con claridad en todo el Vado Wangchuan: "La Daga Roba-Destinos ya fue devuelta al Pabellón Guantian por un joven amigo llamado 'Ye Xingge'. Este asunto fue obra de la Secta Guiyuan y no guarda relación con la Isla Wulong. Señores, pueden retirarse." Aquella frase, pronunciada con absoluta ligereza, cayó sobre el Vado Wangchuan desatando un revuelo que parecía aún mayor que el provocado por aquella flecha hendidora del cielo. Mei Wuchang frunció el ceño; su primera reacción fue dudar de la veracidad de la noticia. Luo Xuanqing en el fondo también dudaba, pero aquellas palabras representaban un rayo de esperanza en medio de la oscuridad. De inmediato arrancó la flecha para examinar el mensaje. El General Leopardo Gongsun Yanwu también se acercó a toda prisa; al cabo de unos instantes, tras confirmar la noticia, ¡sus ojos se abrieron de par en par con absoluto asombro! En cuanto a los guerreros del Jianghu apostados en la orilla, tras quedarse atónitos por un segundo, comenzaron a cuchichear en tropel: "¿Quién es Ye Xingge?" "Jamás había oído hablar de él. ¿Qué significa todo esto?" "Significa que Ye Xingge ya consiguió la Daga Roba-Destinos y la envió de vuelta al Pabellón Guantian..." "¿Tan rápido? El incidente ocurrió apenas ayer de madrugada; ni siquiera un mensajero a galope tendido de ochocientos li habría llegado a tiempo, ¿verdad?" "Más o menos. Mató a Zhujinlang y se dio media vuelta para marcharse; debió llegar a Yongjing al caer la noche. Que hayan enviado el mensaje a esta hora significa que probablemente se tomó el viaje con calma..." "¿Quieres decir que ese tal Ye Xingge liquidó a Li Yi y a Zhujinlang aquí mismo, en el Vado Wangchuan, peleó contra la Secta Guiyuan y en ningún momento se molestó en tomar en cuenta a la Isla Wulong?" "¿Acaso no es obvio? Los trató como a una simple ramera barata: vino cuando quiso, se fue cuando le dio la gana. ¿Esperabas que encima se quedara a limpiarles el desastre a los de la Isla Wulong?" "¡Vaya...!" "¡Cierto, ahora me acuerdo! El que mató a Yang Tuyan en Hexi hace unos días... creo que tenía ese mismo nombre..." "¡¿En serio?!" ... El clamor en la orilla no cesaba; el murmullo se propagó velozmente desde la ribera hasta el poblado. Los Oficiales de Túnica Bordada que observaban la escena también estaban profundamente conmocionados por la noticia. Algunos hombres de la División de Inspección incluso tomaron la iniciativa de explicárselo a la gente del Jianghu: "No solo eso. Entre Yang Tuyan y Zhujinlang, el Oficial Ye fue en solitario a un teatro de ópera en la capital, degolló al Leopardo Acuático Ji junto con más de treinta de sus secuaces, y exterminó la guarida entera de arriba abajo..." "¡¿Que también hizo eso?!" "¿A cuánta gente se ha despachado este Oficial Ye en estos dos días?" "Mmm... a poco menos de cincuenta." "¡¡Santos cielos!!" ... Chen Xuance también había estado profundamente preocupado por la seguridad de Ye Xingge; al escuchar la noticia, sintió un inmenso alivio. No obstante, además de la alegría, experimentó una pizca de incomodidad. La expresión de sus ojos, en resumen, parecía decir: 'Este mocoso es increíble... ¡Haber avisado al menos! ¿No nos hace quedar como una sarta de perfectos inútiles?' Los demás oficiales militares sentían algo muy similar. Después de todo, se habían movilizado en masa, avanzando con furia implacable hacia el Vado Wangchuan, solo para pasarse la noche entera discutiendo tonterías con la chusma del Jianghu sin mover un solo dedo. ¿Y qué había hecho Ye Xingge? Llegó al galope, mató a quien tenía que matar y se marchó al instante, sin prestarle la más mínima atención a esa caterva de forajidos. Eso sí que era "privilegio imperial absoluto: ejecutar primero, reportar después". Si vistiendo este uniforme uno tenía que andar con modales y razonar educadamente con los rufianes del Jianghu, ¿de qué servía llevarlo puesto? ... Sin embargo, si había alguien verdaderamente complacido entre todos ellos, ese era Ruan Jinyu. En ese momento, sobre la cubierta del navío, Mei Wuchang, Luo Xuanqing y Gongsun Yanwu se pasaban la carta escrita por la mano del Gran Eunuco Zhang, cada uno con expresiones distintas. Ruan Jinyu, por su parte, se recostó en su sillón de brazos, recibió el té que le tendía Chen Xiaobao y soltó una risita burlona: "A la vista de los hechos, parece que el que los Cuatro Grandes Comandantes estemos en igualdad de condiciones no carece de sentido después de todo, ¿verdad, Xiaobao?" Chen Xiaobao contaba con un respaldo sumamente influyente, por lo que jamás se preocupaba demasiado por el protocolo. Al oírlo, asintió: "En efecto. Menos mal que el Oficial Ye se fue al Tribunal de Enjuiciamiento Penal. Si hubiese venido primero a nuestra División de Inspección, quién sabe a quién de ustedes el Gran Eunuco Zhang habría puesto a girar como un trompo a punta de bofetadas..." Luo Xuanqing sabía de sobra que estaban lanzándole indirectas cargadas de sarcasmo, pero en ese instante ni siquiera le quedaban fuerzas para enfadarse. Guardó el informe y carraspeó levemente: "Saber reconocer el talento y emplearlo adecuadamente también es una habilidad. ¿Acaso no tienes claro por qué Ye Xingge no quiso ponerse bajo tu mando?" Ruan Jinyu sonrió: "Lo entiendo perfectamente. Después de todo, entre los Cuatro Grandes Comandantes, eres la única mujer." "Tú..." Luo Xuanqing lo fulminó con la mirada al instante. La expresión de Mei Wuchang era bastante compleja; al fin y al cabo, él era el sucesor de la Ficha de Mando de Guantian, y el desempeño de Ye Xingge representaba una presión evidente para su posición. Al ver que aquellos dos comenzaban a discutir de nuevo, frunció el ceño: "Basta. Retiren a las tropas." El General Leopardo Gongsun Yanwu, cuya sangre había estado hirviendo durante toda la noche a la espera de una buena pelea, abrió las manos con frustración: "Ya que nos tomamos la molestia de venir, al menos deberíamos arrestar a un par de sujetos. Si no, ¿con qué cara volveremos a rendir cuentas?" Mei Wuchang lo pensó un momento y admitió que tenía razón; luego ordenó: "La reputación de la Isla Wulong ya quedó por los suelos; no conviene hacer leña del árbol caído. Registren las orillas en el camino de regreso." "Me parece bien..." Luo Xuanqing estaba ansiosa por regresar, pero tras pensarlo un instante, miró hacia el cielo: "La evaluación era de tres días... Todavía no se cumplen los tres días, ¿verdad?" Gongsun Yanwu también recordó ese detalle y comentó con tono solemne: "Contando el viaje de ida y vuelta, apenas han pasado dos días y tres noches. Cuando ese chico dijo al principio que tardaría tres días, en realidad estaba siendo conservador. Es verdaderamente un tipo audaz tanto para pensar como para actuar. Con este ímpetu, me temo que no pasará mucho tiempo antes de que uno de los Cuatro Grandes Comandantes sea reemplazado." En cuanto soltó esas palabras, todos miraron al unísono hacia Ruan Jinyu. Los demás oficiales militares en el barco, e incluso Chen Xiaobao, compartieron la misma mirada, lo que dejaba patente la reputación que se cargaba el Eunuco Serpiente. Ruan Jinyu, bajo el peso de cientos de miradas, soltó un bufido despectivo, se puso de pie y regresó al camarote de la nave. Incontables Oficiales de Túnica Bordada regresaron con presteza a sus posiciones, y los cinco barcos oficiales se alejaron a toda vela... ... Al mismo tiempo, en el centro del lago, donde ya a nadie le importaba mirar. El viento y la lluvia flotaban en el ambiente mientras las olas se mecían rítmicamente. Las burlas y las exclamaciones de asombro provenientes de la orilla habían convertido el otrora riguroso y solemne Vado Wangchuan en un completo lodazal de deshonra. Chu Hannu ya se había marchado en silencio, dejando tras de sí únicamente una pequeña barca solitaria flotando sobre las aguas encrespadas. No muy lejos, flotando en el lago, permanecía Jiang Jinjiang. Siendo uno de los líderes de las Ocho Grandes Sectas del Río Cang, en ese instante parecía poco más que un pollo empapado. "Una ramera barata, vino cuando quiso y se fue cuando le dio la gana..." "Tanto alboroto para descubrir que la Isla Wulong no es más que una farsa..." ... Aquellas palabras hirientes flotaron hasta sus oídos junto con el viento y la lluvia. El rostro de Jiang Jinjiang alternaba entre la vergüenza y la ira mientras contemplaba el imperio comercial y la reputación que le había costado media vida construir, así como los cinco barcos oficiales que se alejaban en la distancia. Tras un prolongado silencio, recordó de pronto una frase que le habían dicho alguna vez: "El negocio del Líder de Secta Jiang es ciertamente colosal, motivo de envidia para cualquiera de afuera. Sin embargo, por más que uno se abra paso en el Jianghu, en el mejor de los casos no pasa de ser un hombre inmensamente rico. Este mundo, al final de cuentas, le pertenece a quienes llevan el sombrero de funcionario..." Aquellas palabras resonaban en sus oídos, y la expresión de Jiang Jinjiang volvió a calmarse gradualmente. Cuando sus discípulos remaron hasta su posición y le extendieron las manos temblando de miedo, Jiang Jinjiang no los reprendió ni los castigó; simplemente dio un salto ágil, cayó sobre la cubierta y se sacudió la túnica de brocado empapada: "Qian Zhong, búscame a alguien. Que sea audaz, discreto, con ciertas habilidades y que no le tema a la muerte. Las condiciones las pone él." El Maestro de Sala Qian Zhong, que había estado con el corazón en un hilo temiendo que el líder lo matara de una bofetada, se quedó perplejo al escucharlo: "¿Acaso planea deshacerse de ese tal Ye Xingge para lavar nuestra deshonra?" En realidad, esa no era la intención inicial de Jiang Jinjiang; buscaba a alguien para usarlo como soldado de sacrificio y así congraciarse con los nobles de la capital. Sin embargo, una secta del Jianghu acababa de ver pisoteadas sus reglas por un mocoso que encima se marchó como si nada. Si ni siquiera guardaban las apariencias, ¿con qué cara volverían a sostenerse en el Jianghu en el futuro? Por esa razón, tras guardar silencio por un instante, Jiang Jinjiang añadió: "Además, lanza un contrato en la sombra. Cinco millones de monedas. En un plazo de siete días, quiero que el cadáver de ese muchacho baje flotando por la corriente del Río Cang." Un contrato en la sombra era una recompensa anónima fijada por un cliente encubierto, diseñada precisamente para evitar una provocación abierta contra la corte imperial. Hacer que el cuerpo bajara flotando por el Río Cang era una insinuación directa de que la orden provenía de la Isla Wulong, demostrando así al Jianghu que no se habían quedado de brazos cruzados. Sin embargo, en realidad, tan solo la Túnica del Retorno al Polvo valía mucho más que esa suma; quien de verdad fuera a matarlo jamás lo haría por semejante propina, y menos aún se atrevería a cobrar la recompensa tras cometer el crimen. Qian Zhong apretó los dientes con rabia, pero sabía perfectamente que la Isla Wulong no podía ensuciarse las manos directamente, de modo que juntó las manos en reverencia: "Iré de inmediato..." { \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¡Tu reacción y comentario impulsan el próximo capítulo! ¿Qué te pareció esta escena? ¡Déjanos tu opinión! 💬🔥
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Estás leyendo el capítulo 57 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.