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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 56 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
An Yurou vislumbró el filo de tono rojo oscuro y su corazón dio un vuelco; ¡sintió que Zhou Posterior debía de haber perdido la cabeza por completo! Zhujinlang había estado merodeando por la región de Jingzhou durante los últimos meses, y Zhou Posterior había desplegado a una legión de agentes secretos para darle caza. Aun con todo ese despliegue, ¿cómo era posible que este muchacho se hubiera paseado cual dragón a sus anchas, en tierra de nadie, trayendo consigo la Daga Roba-Destinos con absoluta frescura? Si en el futuro su reino era aniquilado, verdaderamente se lo habrían buscado ellos solos; ella ya había hecho cuanto estaba a su alcance... Al ver la Daga Roba-Destinos, a Wu Yi, por el contrario, se le tranquilizó el alma de golpe. Al fin y al cabo, si el Gran Yan se hacía con la Daga Roba-Destinos, en un plazo de diez años encontrarían la forma de forjar a un exponente de la Primera Clase, forzando la salida definitiva de Wu Chenglie del tablero. Con las fuerzas del uno menguando y las del otro en auge, en adelante, ya fuera mediante la capitulación pacífica o la unificación por las armas, el Gran Yan mantendría una posición de hegemonía absoluta. Con todo, que Ye Xingge hubiera regresado con vida y en tan poco tiempo resultaba, en verdad, un hecho insólito. Wu Yi caviló un instante y preguntó de nuevo: "¿Acaso en esta incursión contaste con la ayuda de algún gran maestro?". Ye Xingge, que le estaba presumiendo sus trofeos a la Señorita Conejo, asintió sin dudarlo al oírlo: "Por supuesto. Una sola persona jamás habría sido capaz de lograr semejante hazaña". An Yurou ya presentía que el panorama para Zhou Posterior pintaba muy sombrío, y con la intención de pescar algo de información, intervino: "¿Quién fue? ¿Acaso la Sociedad Shanhe, el Salón de los Ocho Pilares o Shu Occidental?". Shen Yueyao sacudió la cabeza de inmediato: "Imposible. Si esas tres facciones quisieran someterse a la corte, se entregarían directamente. ¿Qué ganarían conspirando contra Zhou Posterior mediante la entrega clandestina de un arma? ¿Qué propósito tendrían?". An Yurou reconoció la lógica en sus palabras y volvió a inquirir: "Entonces, ¿fueron las Tres Montañas del Norte? Ciertamente poseen la capacidad para consumar semejante proeza...". Zhang Zhiqing también mostró un sutil destello en la mirada: "¿Acaso fue Lü Chuan o alguno de los suyos quien te prestó auxilio en la sombra?". Ye Xingge negó con la cabeza: "No, fue la Secta Guiyuan". "¿Gui...?". Tan pronto cayeron esas palabras, el patio frente al pabellón quedó sumido en un silencio sepulcral. Shen Yueyao, que seguía examinando la preciada daga, alzó la mirada con los ojos rebosantes de perplejidad: "¿La Secta Guiyuan pretende capitular? Me temo que a la corte imperial no le resultaría nada fácil amnistiar a semejante calaña...". Entregar la Daga Roba-Destinos al Gran Yan parecía, bajo cualquier óptica, un gesto de sumisión y buena voluntad. Sin embargo, si la Secta Guiyuan pretendía entregarse de verdad, ni el propio Gran Yan se atrevería a tragarse semejante problema. Zhang Zhiqing intuyó que debía de haber gato encerrado tras todo aquello; tras pensarlo un instante, se dio media vuelta y dijo: "Entremos a hablar". Al ver el desconcierto general, Ye Xingge extrajo por el camino dos fichas de su fardo: "Hace unos días acabé con el Leopardo Acuático Ji y me apoderé de su placa de transmisión. Pensando que su grupo había sido exterminado y la noticia tardaría en divulgarse, intenté contactar al Tigre de Fuego Wei...". Zhang Zhiqing tomó asiento en el salón principal y le hizo una seña a su nieta para que preparara el té: "¿El Tigre de Fuego Wei es el Líder de Incienso Li Yi?". "El mismo". Ye Xingge aguardó a que la Señora de Anyang y Wu Yi se acomodaran antes de proseguir: "En ese momento estaba apostado en el astillero abandonado y escuché al Tigre de Fuego Wei mencionar que llevaban meses tendiéndole emboscadas a Zhujinlang... Nada más matar al Tigre de Fuego Wei, fui cercado por varios miles de hombres de la Isla Wulong. Me escondí en una embarcación con la idea inicial de aguardar a que el Pabellón Guantian viniera a rescatarme. Pero lo medité un instante: la prueba de evaluación aún no concluía, y sumando a Zhujinlang, ¿no completaba exactamente a tres objetivos...?". Wu Yi abrió los ojos con incredulidad: "Muchacho, ¿en serio tuviste la osadía de maquinar semejante locura?". La mirada de An Yurou también destilaba asombro: "¡Estando rodeado por miles de hombres, ¿cómo te atreviste a tramar tal disparate?!". Shen Yueyao colocó la taza humeante junto a la mano de Ye Xingge: "¡Exacto, exacto!". En aquel instante, Ye Xingge verdaderamente lo había concebido así; incluso la Hermosa Jueza le había aconsejado retirarse, pero él se dijo 'ya que estamos aquí, hay que aprovechar la ocasión'. Por ello, rebosaba ahora de aplomo: "Yo me encontraba cercado, pero ¿acaso la gente de la Secta Guiyuan no lo estaba también? El enemigo de mi enemigo es mi amigo; por eso probé a contactarlos mediante la placa, proponiéndoles unir fuerzas primero para abatir a Zhujinlang...". Y continuó narrando cada detalle con elocuencia y soltura... Wu Yi escuchó con suma atención los intereses y las motivaciones de ambas partes, asintiendo al final con un dejo de genuina sorpresa en la mirada: "¡Magnífica treta para trocar enemigos en aliados! Sin embargo, Zhujinlang es un hombre precavido; aun si no sospechaba de su complot, jamás habría soltado el halcón sin divisar antes la liebre". Shen Yueyao sacó el pequeño cascabel dorado: "¡Tiene razón! Sin una auténtica arma divina presente, este artilugio no habría tintineado y él se habría marchado de inmediato". Antes de emprender el regreso, Ye Xingge ya había calculado cómo justificarlo todo. A estas horas aún no había amanecido, y aunque ya había cruzado el umbral de la Tercera Clase, lo que el Comandante Supremo de Guantian era capaz de percibir en su mente era únicamente la Daga Roba-Destinos ostentando la posición primordial. Para cortar de cuajo cualquier sombra de sospecha, Ye Xingge se quitó el Brazalete Ocultador del Cielo, se lo tendió a Wu Yi y le pasó el Cascabel Rastreador de Oro a la Señorita Mayor Shen, conservando únicamente la Daga Roba-Destinos en sus manos: "Señorita Shen, sostenga el cascabel y pruebe a aproximarse con sigilo desde el exterior". Shen Yueyao jamás había manipulado el Cascabel Rastreador de Oro. Salió presurosa al exterior de la estancia y, en cuanto Ye Xingge le hizo señas para que regresara, empuñó el artefacto concentrando toda su atención sensorial en el sonido. Sin embargo, antes de recorrer dos tercios de la plazoleta, un tintineo nítido reverberó de golpe en su mente: \*Ding-ling~ ding-ling~...\* ¡Un eco cristalino como monedas de cobre cayendo en una faltriquera, sumamente melodioso! Wu Yi comprendía a grandes rasgos las propiedades del Cascabel Rastreador de Oro. Mientras sostenía el Brazalete Ocultador del Cielo, al ver cómo las pupilas de la Señorita Mayor Shen se dilataban poco a poco, preguntó: "¿Cuántos tañidos resonaron?". Shen Yueyao también los estaba contando, pero en cuanto el conteo rebasó los seis tañidos, su semblante se tornó perplejo, para transformarse al final en un desconcierto absoluto: "¡¿Dieciocho campanadas doradas?!". "¿Qué?". An Yurou y Wu Yi quedaron estupefactos. En cuanto Zhang Zhiqing vio a Ye Xingge despojarse del Brazalete Ocultador del Cielo y del Cascabel Rastreador de Oro, en realidad ya había desentrañado el mecanismo de la estratagema. Como Comandante Supremo de Guantian, él poseía la facultad de escrutar todas las armas afamadas bajo el firmamento. En el mar de su conciencia, un arma afamada común resplandecía con los tonos de los Cinco Elementos. Las armas divinas, en cambio, irradiaban un fulgor de oro oscuro. ¡No obstante, existía una anomalía singular capaz de proyectar un halo de siete colores resplandecientes! Antaño, la primera vez que tomó posesión del Arco Sin Artimañas y presenció semejante fenómeno, llegó a suponer que se trataba de una reliquia aún más insigne que las propias armas divinas. Incluso el anterior Comandante Supremo de Guantian se había mostrado enigmático al respecto, soltando aforismos pomposos como: "la norma suprema del Dao", "el Uno primordial y absoluto", "los secretos del Cielo no admiten revelación"... Durante largo tiempo lo reverenció con un temor casi místico, hasta que investigó a fondo la identidad de los maestros de armas y descubrió la verdadera naturaleza de aquel destello de siete colores: ¡Usurpación del Protagonismo! Y este misterio constituía un secreto rigurosamente sellado por las sucesivas generaciones de Comandantes Supremos de Guantian. Al fin y al cabo, todos habían sido embaucados en su juventud por los viejos zorros que los precedieron; si no embaucaban a su vez a la siguiente generación, ¡sentirían que salían perdiendo! En ese momento, Zhang Zhiqing fingió un moderado asombro: "¡Conque era eso! Con este objeto camuflándolo todo, Zhujinlang fue incapaz de discernir la verdad del engaño y, teniendo a la Secta Guiyuan pisándole los talones, no le quedó más opción que trabar combate cuerpo a cuerpo". Ye Xingge asintió y retomó el relato: "La posición que escogí era sumamente ventajosa; solo a la izquierda había una senda limpia de maleza. Además, la Túnica del Retorno al Polvo no hace que una persona se desvanezca en el vacío: siempre delata pisadas, roces o el crujido al desenvainar un arma. Yo también estaba jugando una apuesta arriesgada. Si Zhujinlang no picaba el anzuelo, solo me quedaba huir; pero en cuanto percibí que alguien se aproximaba a tres pasos de distancia, empuñé el Tigre que Salta el Torrente y solté una estocada a ciegas hacia el costado izquierdo". El rostro menudo de Shen Yueyao se contrajo con nerviosismo: "¿Y acertaste a ciegas?". "De no haber acertado, ahora estaría muerto". Usarse a sí mismo como carnada no había sido ningún juego infantil, y el estremecimiento tardío era palpable. Poniéndose en pie, Ye Xingge señaló la hendidura grabada en la cota de malla a la altura de sus costillas: "En el instante exacto en que le clavé la daga, su sable me alcanzó, pero al ser la distancia excesivamente corta no logró quebrar la armadura... Al escuchar el estruendo, los de la Secta Guiyuan se precipitaron hacia mi posición; yo me dediqué a esparcir las Flores Esparcidas por las Hadas mientras recolectaba el botín a toda prisa...". Y continuó desglosando los acontecimientos... A los presentes les bastaba observar los ademanes de Ye Xingge y los surcos en la cota de malla para reconstruir con nitidez la crudeza del cruce de golpes. Tras escucharlo de principio a fin, Wu Yi asintió lentamente, le devolvió el Brazalete Ocultador del Cielo a Ye Xingge y exhaló un suspiro preñado de admiración: "¡Vaya temple para sacar ventaja de la adversidad y deshacerse del cómplice una vez cumplida la faena! Sin un valor descomunal, jamás se habría consumado tal prodigio. Es una lástima, empero, que esa partida de la Secta Guiyuan debió de contar con topos en el Lago Dongyuan, pues consiguieron escabullirse a posteriori". "¿De veras?". Ye Xingge francamente no esperaba que esa cuadrilla hubiera logrado zafarse del cerco. Tomó de vuelta el Brazalete Ocultador del Cielo, extrajo el Talismán de la Cola del Dragón e insufló su qi para tantearlo. Al instante, una línea de caracteres se grabó en la superficie: 'Si no pude atrapar a Zhujinlang, ¿acaso crees que no podré cazarte a ti?'. Incluso a través de la tablilla, se palpaba el rencor desbordante de quien acababa de ser vilmente timado. Los ojos de Shen Yueyao se iluminaron y se aproximó para azuzarlo: "¡Vaya, qué humos se gastan! Respóndeles ahora mismo que ya estás en el mismísimo Pabellón Guantian; ¡a ver si tienen agallas de venir a buscarte!". Ye Xingge sintió una tentación fugaz de hacerlo, pero Zhang Zhiqing tomó la otra tablilla, la sondeó brevemente con su percepción y sacudió la cabeza: "El otro extremo ha quebrado el lazo; la placa ha quedado anulada. En adelante, cuida cada uno de tus pasos. El estilo implacable de la Secta Guiyuan es de sobra conocido en el Jianghu: aun si no hubiera mediado esta traición, te habrían perseguido sin cuartel hasta que alcanzaras la Primera Clase". Ye Xingge estaba al corriente de la funesta reputación de la Secta Guiyuan y ya contaba con ello. Asintió comprensivo y preguntó con cierto titubeo: "Por cierto, ¿acaso la Magistrada Luo y los demás partieron a rescatarme?". "..." Tan pronto cayeron esas palabras, un súbito mutismo se adueñó de la sala. Wu Yi, que aún sentía el ardor de la emoción en el pecho, se dio una sonora palmada en el muslo y se levantó de un brinco: "¡Maldita sea! Les ordenamos a los cuatro acudir en su rescate y recuperar la Daga Roba-Destinos. Al ser imposible que lo encuentren allí, no podrán dar por cumplida la orden... ¡Me temo que van a reducir la Isla Wulong a cenizas...!". Dicho esto, se dispuso a despachar órdenes de inmediato para replegar a las tropas, a fin de evitar que, habiendo recuperado ya el arma divina y estando el agente sano y salvo, terminaran arrasando el Vado Wangchuan y empujando a los clanes del Jianghu a un levantamiento generalizado. Sin embargo, el alba estaba a punto de romper en el horizonte; por las vías convencionales de postas, para cuando el decreto arribara a destino, el Vado Wangchuan ya habría sido purgado hasta los cimientos. Ponderando la estabilidad del cuadro general, Zhang Zhiqing se puso en pie y dictaminó: "Yo mismo le enviaré un mensaje expedito a Chu Hannu. Wu Yi, escolta a Xingge a curar sus heridas primero". Acto seguido, fijó su mirada en Ye Xingge: "El arma divina ya te ha reconocido como amo; en adelante, este sable quedará naturalmente bajo tu custodia. No obstante, las armas divinas son 'tanto un lazo de fortuna como un catalizador de calamidades': recuerda templar la codicia de tu corazón y no extraviarte en su poder. En cuanto al resto de los artefactos, consérvalos como cimientos para labrarte un porvenir, pero no ostentes tus riquezas ante ojos extraños; anda con suma cautela en los días venideros". Con el nivel de cultivo actual de Ye Xingge, cargar a cuestas con todo el ajuar de Zhujinlang sumado a la Daga Roba-Destinos equivalía prácticamente a llevar inscrito en la frente un cartel que rezaba: 'Vengan a saquearme'. En respuesta, juntó ambas manos con reverencia: "Agradezco la advertencia de Lord Zhang". An Yurou, que había guardado un silencio prudente a un costado, movió discretamente las pupilas y se incorporó: "Yo misma conduciré al joven Ye a recibir auxilio médico. Prosiga con sus deberes, Lord Wu". "¡Sí, sí, sí, yo abriré camino!". Shen Yueyao, fascinada por el repertorio de armas afamadas, ayudó a cargar el fardo y el tosco sable cortasandías. Avanzaba a brincos ligeros desbordando una vivacidad juvenil inagotable y, a mitad del trayecto, no pudo resistirse a trazar un par de mandobles al aire con la Daga Roba-Destinos. Al percatarse de que Yurou caminaba tras ella, recompuso al instante una apostura digna y solemne. La estampa le causó cierta gracia a Ye Xingge, pero no habían recorrido mucho trecho por la galería techada cuando una insólita perturbación resonó desde la cúspide del Pabellón Guantian: \*¡Fuuu! ¡Fuuu!\* La vasta cortina de lluvia sobre Yongjing pareció ladearse por entero, y en la bóveda celeste brotó un murmullo sordo de truenos lejanos. \*¡Rumble...!\* Al advertir semejante metamorfosis meteorológica, Ye Xingge asomó la cabeza de inmediato para observar el entorno: el viento y las trombas de agua parecían converger inexorablemente hacia la cúspide del edificio de cinco plantas, aunque el ángulo impedía atisbar lo que acontecía en la azotea. \*¡Xiu!\* En un parpadeo, un trazo negro rasgó la bruma de la lluvia torrencial, estampando una estela nítida en el firmamento antes de hundirse entre las nubes y evaporarse sin rastro alguno. Shen Yueyao escuchó el silbido y giró la cabeza con una chispa de legítimo orgullo: "Es el Arco Sin Artimañas de mi abuelo. Prodigioso, ¿a que sí?". Ye Xingge sabía del Arco Sin Artimañas: era el Arma de la Sabiduría de las Cinco Armas Divinas Confucianas, cuya consigna sentenciaba: 'El arco alberga el ímpetu de abatir inmortales; el corazón custodia el umbral de lo justo y lo erróneo'. Las armas divinas confucianas poseían tres efectos prodigiosos cada una, pero el último de ellos operaba como una técnica restrictiva suprema: ostentaba un poder demoledor, pero acarreaba severas repercusiones adversas. Se decía que las tres facultades divinas del Arco Sin Artimañas eran: "Observar el Cielo y Contemplar la Luna", "Perforar Cumbres y Atravesar Armaduras" y "Un Error entre Mil Cavilaciones". Tanto el establecimiento del Pabellón Guantian como la confección de la Lista Dorada estaban intrínsecamente ligados a esta legendaria arma divina. Con todo, Ye Xingge desconocía los pormenores y no logró desentrañar nada más fuera de lo común en aquel instante, por lo que reanudó el paso apresurado en compañía de las dos doncellas... \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¡Tu reacción y comentario impulsan el próximo capítulo! ¿Qué te pareció esta escena? ¡Déjanos tu opinión! 💬🔥
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Estás leyendo el capítulo 56 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.