Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 55 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
A la madrugada del día siguiente, en Yongjing.
"¡Arre!"
\*Clac, clac, clac, clac...\*
Apenas clareaba el alba cuando un veloz caballo que portaba banderines amarillos galopaba bajo la llovizna a lo largo del camino oficial a las afueras de Yongjing.
Las puertas de la ciudad aún no se abrían; sin embargo, al avistar los documentos y la placa de cintura de urgencia de ochocientos li, los guardias de la muralla se apresuraron a franquearle el paso de inmediato.
Ye Xingge cabalgaba a lomos del corcel. Tras varias jornadas de marcha ininterrumpida, tenía las extremidades agotadas, pero su ánimo se mantenía vigoroso. En pleno galope, no olvidó comunicarse a través de las tiras amarillas:
"Ya entré a la ciudad. ¿Por dónde vas tú?"
Hong Yu, que también iba de camino, respondió:
"Apenas llegué a Linyang. Ve cuanto antes a rendir tu informe; calculo que llegaré por la tarde".
"De acuerdo. Recuerda traer licor; esta noche nosotros dos..."
"¡Corto!"
"¿?"
Ye Xingge sacudió la cabeza con una sonrisa y no insistió más. Espoleó al caballo y avanzó a toda prisa por las calles de la capital. Aunque sus ropas estaban desgarradas y parecía un refugiado harapiento, desentonando por completo con la magnificencia de las avenidas, no pudo evitar sentir aquella satisfacción de 'los cascos del caballo vuelan al viento del éxito'.
¡Al regresar a la capital, su evaluación prácticamente estaba cumplida!
Aunque a mitad del trayecto hubo un pequeño contratiempo, al fin y al cabo había logrado salir adelante, ¡y solo le había tomado dos días y tres noches, adelantándose medio día al plazo fijado!
Si regresaba ahora, ¿no se emocionaría la gran belleza Luo hasta el punto de dejarle ver sus melones otra vez?
En cuanto a Ruan Jinyu, seguro que se le caería la cara de vergüenza ante semejante bofetada moral.
Además, habiendo obtenido la Daga Roba-Destinos, la corte imperial sin duda lo formaría como a una prioridad absoluta. A partir de entonces le aguardaban ascensos, aumentos de paga, desposar a su primera, segunda, tercera, cuarta, quinta y sexta opción, recibir las Nueve Distinciones y causar estragos en el palacio imperial...
Al pensar en todo esto, ¡Ye Xingge casi sentía arder la sangre de puro entusiasmo!
Por ello no se detuvo en ningún punto y cabalgó directo hacia el Callejón del Puente de Piedra. Al principio pretendía darle la buena nueva a su futura consorte predilecta, pero en la puerta colgaba un candado de bronce; no le había dejado la puerta abierta a su majestad...
Al ver esto, Ye Xingge se quedó perplejo y pensó para sus adentros:
'¿Dónde se habrá metido?'
'¿No habrá ido hasta el Vado Wangchuan a sacarme del apuro?'
'De verdad que es una muchacha bondadosa, tolerante y de pechos generosos...'
Ye Xingge se sintió conmovido. Hizo girar a su montura y se dirigió al Pabellón Guantian, que no quedaba demasiado lejos.
A esas alturas ya era la quinta vigilia. El portón principal del Pabellón Guantian permanecía cerrado, no había ningún Oficial de Túnica Bordada de guardia afuera y el interior estaba sumido en una densa oscuridad.
Ye Xingge jamás había acudido al Pabellón Guantian de madrugada. Creyendo que ya habrían terminado su jornada, dio una vuelta alrededor de la enorme manzana para ver si había otros centinelas de turno o puestos de vigilancia.
El resultado, como era de esperar, fue que las cuatro grandes dependencias —este, sur, oeste y norte— tenían sus puertas cerradas a cal y canto; no se veía ni la sombra de un fantasma.
"¿Eh?"
Ye Xingge regresó una vez más frente a la entrada principal y, al percatarse de que de verdad no había ni un solo centinela, frunció el ceño con fuerza.
'¿Qué clase de compañía improvisada es esta?'
'Pase que vuelva tras conseguir un gran mérito y no haya nadie para recibirme, pero si alguien viniera con un informe de emergencia, ¿no se armaría un desastre?'
'Yo jugándome el pellejo allá afuera, y ustedes, qué bien se la pasan, se marchan en cuanto termina el turno.'
'¿Dónde quedó el espíritu de combate?'
Ye Xingge, completamente solo en medio de la calle, miró a izquierda y derecha. No consideraba prudente saltar los muros del Pabellón Guantian, de modo que se acercó e intentó llamar a la puerta.
Para su sorpresa, el portón no estaba atrancado por dentro; tan pronto como su mano lo rozó, se abrió.
\*Chiiirp...\*
Ye Xingge asomó la vista hacia el interior. Seguía sin haber nadie, por lo que, sosteniendo su machete cortador de sandías y su fardo, dio unos pasos hacia adentro y comenzó a inspeccionar a su alrededor...
\*\*\*
Al mismo tiempo.
En la cúspide de la torre central de cinco pisos, en el corazón del Pabellón Guantian.
Un espacioso estudio permanecía iluminado por la luz de las lámparas. Varias personas se hallaban allí de pie o sentadas, inmersas en una atmósfera sumamente sombría.
El Comandante Supremo de Guantian, Zhang Zhiqing, estaba sentado junto al diván de ajedrez, sosteniendo en la mano un informe breve que contenía las noticias enviadas desde el Vado Wangchuan.
Wu Yi caminaba de un lado a otro a su costado, analizando la situación:
"Chu Hannu no respondería por alguien a la ligera. Tras una noche entera de búsqueda, sigue sin haber rastro del muchacho ni del sable; solo cabe suponer que el grupo inicial bien pudo pertenecer a efectivos enviados por Zhou Posterior, quienes se llevaron consigo tanto a la persona como al arma..."
An Yurou se había enterado ese mismo día de la aparición de la Daga Roba-Destinos y de que, aparentemente, Ye Xingge se había apoderado de ella. Bajo el pretexto de que 'Yueyao estaba preocupada', se había apresurado a acudir para averiguar novedades.
En ese momento, An Yurou estaba sentada junto al escritorio, abrazando a su desconsolada conejita, y también sospechaba si la gente de Zhou Posterior no se habría llevado a Ye Xingge de paso.
Zhou Posterior también iba tras la pista de Zhujinlang y llevaba más de un mes rastreándolo en secreto por la región de Jingzhou. La Isla Wulong se había movilizado en masa y aun así no había obtenido nada. Aparte de los agentes especiales de Zhou Posterior, ¿quién más podría haber sido?
¡No podía ser que la Isla Wulong fuera una sarta de completos inútiles!
Sin embargo, en presencia del Comandante Supremo de Guantian, An Yurou no podía discutir abiertamente tales asuntos, por lo que se limitó a preguntar en tono suave:
"Sacar un arma y sacar a una persona entrañan dificultades completamente distintas. Incluso si se lo llevaron a Zhou Posterior, sería porque valoran el talento de este joven; no es del todo imposible pagar un rescate para traerlo de vuelta..."
A su lado, Shen Yueyao, vestida con pantalones bombachos, permanecía recostada contra An Yurou con un semblante evidentemente compungido.
Siendo la hija del Magistrado del Condado de Qingxi, Shen Songnian, su padre solía repetirle a menudo lo formidable que era Ye Xingge.
Al principio creyó que su padre intentaba emparejarlos y crear ocasiones para casarla con él.
¡Pero más tarde descubrió por sorpresa que Ye Xingge era verdaderamente extraordinario!
Además, en todos estos años, ¡el único forastero capaz de recordar su título honorífico y manifestarle admiración había sido Ye Xingge!
Por esa razón, aún andaba rumiando que, si en el futuro tenía que rechazarlo amablemente como a un buen amigo, no debía ser demasiado hiriente ni nada parecido...
¡Sin embargo, jamás imaginó que habiéndose visto una sola vez, sin haber tenido tiempo siquiera de conocerse a fondo, Ye Xingge hubiera sacrificado su vida por la patria!
El único forastero en el mundo que recordaba su puesto en el escalafón acababa de marchitarse y perecer así de pronto; ¿cómo no iba a derramar lágrimas como perlas?
Al oír la conversación entre los mayores, Shen Yueyao gimoteó con resentimiento:
"A sabiendas de que Ye Xingge es tan joven y sus artes marciales aún no son tan altas, y cuando mi padre incluso escribió una carta pidiendo que lo cuidaran bien, van y le asignan una evaluación digna de expertos de la Lista Dorada. ¿Acaso esto no es tratar las vidas humanas como hierba seca?..."
Wu Yi, como responsable directo, sintió una profunda vergüenza al escuchar esas palabras.
Pero ¿cómo iba a imaginar que ese muchacho fuera tan temerario? En lugar de huir tras matar a un Líder de Incienso en territorio enemigo, se atrevió a despachar a Zhujinlang y arrebatarle la Daga Roba-Destinos en pleno cerco.
En semejante situación, ya no digamos alguien de la Tercera Clase, ¡incluso un experto de la Segunda Clase apenas habría podido salir con vida!
Viendo el reproche de la señorita, Wu Yi soltó un leve suspiro y consoló:
"No es seguro que este joven haya perecido. Si se lo llevaron a Zhou Posterior, recuperarlo no será más que cuestión de pagar un precio más alto..."
"Ye Xingge tiene habilidades extraordinarias. Ante un brote tan prometedor, ¿cómo iba Zhou Posterior a dejar libre al tigre para que vuelva a su montaña?..."
An Yurou también se disponía a pronunciar unas palabras de consuelo, pero por el rabillo del ojo notó que el Comandante Supremo de Guantian volvía la mirada bruscamente hacia la ventana.
Acto seguido, una voz clara y resonante subió de improviso desde la parte inferior del Pabellón Guantian:
"¡¿Hay alguien?!"
En medio del silencio sepulcral de la noche, ¡la voz sonó sumamente estruendosa!
Las personas que aguardaban noticias se quedaron perplejas al unísono.
El informe que Zhang Zhiqing sostenía se deslizó inadvertidamente de sus manos, revelando una inusual expresión de desconcierto en su mirada.
Wu Yi pensó en un principio que se trataba de algún Oficial de Túnica Bordada ignorante de las normas y estuvo a punto de reprenderlo, pero enseguida sintió que la voz le resultaba familiar; de inmediato se acercó a paso rápido a la ventana para comprobarlo.
Shen Yueyao también dio un brinco del diván cual conejita y corrió junto a An Yurou a asomar la cabeza por el alféizar.
Al mirar hacia abajo, los cuatro descubrieron que en los pasillos exteriores del Pabellón Guantian había una suerte de refugiado.
Aquel andrajoso vestía una túnica hecha jirones y manchada de copiosa sangre, bajo la cual asomaba la textura de una cota de malla reglamentaria.
Llevaba un fardo colgado con desparpajo sobre el hombro izquierdo, mientras que con la mano derecha empuñaba un bulto alargado envuelto en trapos viejos. Miraba a diestra y siniestra, estirando el cuello hacia las salas de guardia:
"¿Eh? ¿Y la gente?..."
¡¿...?!
Al presenciar semejante estampa, aunque la figura les resultaba vagamente familiar, ninguno de los cuatro en la torre se atrevía a dar crédito a sus ojos.
Wu Yi, con la mirada desencajada por el espanto, pensó para sus adentros: '¿Acaso este muchacho no pudo cerrar los ojos en paz tras morir y su alma ha vuelto para exigirme explicaciones?'.
Tras examinarlo con detenimiento, An Yurou no pudo contenerse y fue la primera en abrir la boca:
"¿Ye Xingge?"
Abajo.
Ye Xingge seguía buscando por todas partes, pensando ya que el Pabellón Guantian se había mudado sin avisarle. Al oír la voz, alzó por fin la vista hacia arriba.
Pudo distinguir entonces dos cabezas, una grande y otra pequeña, asomadas por la ventana del último piso de la torre de cinco niveles.
La mayor pertenecía a una mujer madura, hermosa y digna, semejante a una gran dama que hubiera acatado los ritos morales desde la cuna; sus ojos almendrados y sus labios encendidos destilaban contención por doquier, aunque su mirada evidenciaba un marcado asombro.
La más joven rebosaba vitalidad juvenil, con grandes ojos enrojecidos y vestigios de lágrimas aún visibles; no obstante, en ese instante mantenía los labios ligeramente entreabiertos sin rastro de pena, llevando grabada en el rostro la viva expresión de '¡santo cielo!'.
En la ventana contigua asomaban además dos ancianos.
Uno poseía un porte imponente y no dejaba traslucir ni alegría ni cólera.
El otro era el Vicecanciller de Guantian, Wu Yi, cuya expresión oscilaba entre la perplejidad absoluta y el terror indisimulado.
"¿?"
Ye Xingge se mostró intrigado ante la escena. Justo cuando se disponía a saludar inclinándose, vio un destello de siluetas descender desde lo alto y tres figuras aterrizaron frente a él.
Una bella mujer vestida con un atuendo blanco plateado encabezaba el grupo, deslumbrante de encanto y porte excepcional, ¡como si fuera una emperatriz o princesa consorte concediendo audiencia a sus súbditos!
No obstante, al advertir al instante que el Comandante Supremo de Guantian venía detrás, la hermosa dama retrocedió con presteza e inclinó el cuerpo:
"Pase primero, señor Zhang".
Al apartarse a un lado, el anciano ataviado con ropas de letrado entró en su campo de visión.
Más atrás se encontraba Wu Yi, escrutándolo con cautela mientras parecía proteger al venerable anciano frente a él.
Desde el interior de la torre llegaban además apresurados pasos que resonaban como un resorte rebotando a toda velocidad, bajando medio tramo de escaleras por zancada:
\*¡Don, don, don, don...!\*
Al escuchar 'señor Zhang', Ye Xingge comprendió que aquel veterano no era otro que el Comandante Supremo de Guantian, Zhang Zhiqing, ¡el "segundo Zhang" de la célebre máxima "Primero Lü, Segundo Zhang"!
Esta era la primera vez que Ye Xingge se encontraba ante un viejo monstruo de la Primera Clase de la Lista Dorada. De inmediato ahuecó las manos en reverencia:
"Este menor saluda al señor Zhang y al señor Wu..."
"Con llamarme Lord Wu basta".
Wu Yi examinó meticulosamente la andrajosa apariencia de Ye Xingge:
"Mmm... ¿cómo es que estás aquí?"
La pregunta dejó a Ye Xingge desconcertado. Miró hacia atrás de reojo:
"Eh... vi que la puerta no estaba trancada y no había nadie de guardia, así que entré por mi cuenta. ¿Acaso va contra las normas?"
¿Cómo iba a tratarse de una simple cuestión de normas?
Wu Yi preguntó con incredulidad manifiesta:
"¿No deberías estar en el Vado Wangchuan?"
"¿Ah?"
Ye Xingge entreabrió la boca. Aunque no dijo nada, el mensaje en sus ojos era patente:
'¿Acaso parezco tan idiota?'
'Con miles de personas tratando de degollarme allá, ¿iba a quedarme esperando la muerte?'
A juzgar por su desempeño previo en el teatro de ópera, An Yurou había intuido que Ye Xingge no moriría con tanta facilidad, ¡pero tampoco lograba comprender cómo había regresado tan pronto!
Pase que la Isla Wulong fuera una panda de inútiles, pero ¿acaso la gente de Zhou Posterior también lo era?
¿Cómo se habían atrevido a dejarlo volver con tanta tranquilidad?
¿Sería posible que este muchacho no hubiera conseguido la Daga Roba-Destinos...?
El rostro de Zhang Zhiqing apenas dejaba traslucir emoción alguna, aunque en su fuero interno el asombro era real. Volvió la cabeza hacia el incensario del salón principal y, al comprobar que la tercera vara de incienso apenas iba por la mitad, fijó nuevamente la mirada en él:
"Bien hecho. ¿Cómo rompiste el cerco?"
Ye Xingge levantó el bulto de tela ocre amarillenta que sostenía en la mano:
"Con la Túnica del Retorno al Polvo y la Perla Repele-Agua. Me colé en una barcaza de tributo desde Pueblo Hukou para salir por la boca del río Cangjiang, y luego cabalgué a toda prisa con urgencia de ochocientos li hasta aquí".
Los presentes observaron con atención y cayeron en la cuenta de que aquella tela de fardo de color ocre amarillento ¡era en realidad la valiosísima Túnica del Retorno al Polvo!
Y en el breve lapso que duraron aquellas palabras, la Señorita Mayor Shen ya había terminado de bajar las escaleras. Llegó a su lado cual torbellino y tomó el fardo para examinarlo. Al descubrir que todo lo que contenía eran armas afamadas, exclamó con admiración:
"¡Qué imponente y dominante! ¿Esta es la Túnica del Retorno al Polvo de Zhujinlang? Deja que me la pruebe..."
Diciendo esto, se dispuso a ponerse la capa mugrienta, pero An Yurou la contuvo tirando de ella.
Al enterarse de que la Señorita Mayor Shen era la hija del Magistrado del Condado de Qingxi, Ye Xingge sintió de forma natural una mayor cercanía hacia ella. En ese instante, desgarró las tiras de tela vieja que envolvían el objeto en su mano y extrajo el machete cortador de sandías:
"Aquí está también la Daga Roba-Destinos, una de las Doce Armas Divinas. La señorita Shen no la habrá visto antes, ¿verdad?"
"¡Uoooh!"
Shen Yueyao parecía un hámster que acabara de caer en un montón de nueces, sin saber hacia dónde mirar. De inmediato la recibió con ambas manos y la examinó con solemnidad:
"Mide un pie y medio de largo, pesa tres liang y tres qian... ¡Qué... qué sable tan extraño!"
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Baladas Nocturnas (Novela)
Capítulo 56
Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 55
Estás leyendo el capítulo 55 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.