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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 53 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Hong Yu estaba terminando de vendarlo con destreza cuando vio el cuchillo de sandía y se quedó desconcertada: "¿Qué clase de chatarra es esta?" Hacía ya mucho tiempo que Ye Xingge no veía uno, así que en ese momento lo contemplaba con auténtico aprecio: "Solo estaba probando. De todos modos puede volver a su forma original, y al ser más corto resulta más fácil de llevar". En el fondo, Hong Yu también deseaba un arma divina, pero su maestra no le había otorgado ninguna. En lo profundo de sus ojos brillaba una pizca de envidia; no obstante, tras pensarlo un instante, adoptó la pose de una experta consumada y le advirtió: "Habiendo obtenido este sable, si antes de fin de año no superas a Wu Chenglie, perderás ambas armas divinas. Por lo tanto, en cuanto regreses, tendrás que empezar a 'nutrir tu cultivo mediante el combate'. El tiempo apremia; no puedes descuidarte ni un segundo". Ye Xingge había oído hablar a grandes rasgos de la facultad de nutrir el cultivo mediante el combate, pero no conocía los pormenores exactos, de modo que preguntó: "Esto de 'nutrir el cultivo mediante el combate', ¿significa simplemente ir por ahí rebanando cabezas a diestro y siniestro?" Hong Yu sacudió la cabeza de inmediato: "Si bastara con ir por ahí masacrando gente para templar el cultivo, ¿acaso Zhujinlang habría tardado tanto en alcanzar la Tercera Clase? Las armas divinas se corresponden con su concepto primordial, y la codicia se define como 'el insaciable corazón humano es semejante a una serpiente que pretende devorar a un elefante'. Por eso, sus efectos obedecen a una regla inflexible: a mayor riesgo, mayor recompensa..." Ye Xingge escuchó con atención y no tardó en comprender a qué se refería. \*Devorar Diez Mil Fuerzas\* consistía en abatir al adversario para potenciar el propio cultivo en función de la disparidad entre ambos contendientes. Su rendimiento se dividía a grandes rasgos en tres niveles: Si el oponente estaba a la par: el incremento equivalía al progreso de 'un año' de amargo y riguroso entrenamiento, calculado según la constitución física y el estado del manual marcial del portador en ese momento. Si el oponente era más débil: el beneficio menguaba de manera gradual según la diferencia. Si el rival era un treinta por ciento más débil que él, no se obtenía ganancia alguna. Si el oponente era más fuerte: la recompensa aumentaba en proporción directa a la desventaja, con un tope máximo equivalente a dos años de progreso en el cultivo. En teoría, esta mejora no poseía límite superior. Si lograba cosechar un número suficiente de víctimas en un solo día, podría irrumpir en la Primera Clase esa misma jornada; no obstante, en la práctica resultaba una empresa titánica. A medida que su cultivo creciera, la exigencia hacia el nivel de sus oponentes aumentaría en sincronía. Estando en la Tercera Clase solo obtendría beneficios matando a expertos de la Tercera Clase, y para ascender desde la Segunda Clase tendría que liquidar a rivales de la Segunda Clase. En cuanto a cuántos adversarios debía liquidar para asaltar la Primera Clase, era una cifra que podía calcularse con frialdad. Wu Chenglie tenía sesenta y tres años este año y provenía de las ilustres Siete Nobles Casas Confucianas; tanto su talento innato como sus métodos de cultivo sin duda habían estado en la cúspide desde su infancia. Por lo tanto, si aspiraba a adelantarlo en cultivo puro, primero debía elevar su constitución y sus técnicas marciales a un nivel equivalente, y luego apoyarse en la Daga Roba-Destinos para recuperar una desventaja de al menos cuarenta y cinco años de cultivo acumulado. Si venciera a rivales más fuertes en cada encuentro y obtuviera la recompensa máxima, en teoría le bastaría con despachar a poco más de veinte adversarios para rebasar a Wu Chenglie. Sin embargo, las condiciones de su constitución y de sus técnicas marciales distaban de poder compararse con las de Wu Chenglie, por lo que la cifra requerida, como mínimo, se duplicaría. Por añadidura, para cosechar la recompensa máxima, el peligro sería desmesurado. Bajo una intensidad de combate semejante, sobrevivir a tres lances ya constituiría un milagro. Por consiguiente, solo le quedaba elegir adversarios 'a la par', con lo cual el número de bajas tal vez superaría el centenar. ¡Pero en toda la Lista Dorada solo había quinientas personas en total! En las etapas iniciales la brecha de cultivo no era tan pronunciada, por lo que en la Tercera Clase tal vez pudiera escalar de veinte o treinta puestos de un solo salto; sin embargo, en la Segunda Clase tendría que trepar a paso de tortuga, de dos en tres puestos cada vez. ¡Por culpa de esto, si la suerte no lo acompañaba, tendría que cargarse a la mitad de los expertos de la Segunda Clase para poder entrar a la Primera Clase! Tras analizar detenidamente las cifras, Ye Xingge frunció el ceño con genuina incredulidad: "¿Esto es una broma? ¿Cómo voy a ser capaz de liquidar a la mitad de los expertos de la Segunda Clase?" Hong Yu, tras terminar de vendarle las heridas, se sentó apoyada frente a él: "En lo que respecta a tu constitución ósea y tus manuales de cultivo, Gran Yan se encargará de buscarte soluciones. La técnica de Sangre en los Ocho Meridianos permite 'quemar sangre para transformarla en Qi', aumentando temporalmente tu cultivo en un treinta por ciento. De ese modo podrás vencer de forma estable a rivales superiores a ti. En total, abatiendo a unos cuarenta más o menos, debería bastar". "Cuarenta..." Ye Xingge hizo un cálculo mental rápido: Seis meses, una media de siete por mes... ¿No significaba eso que tendría que matar a uno cada cuatro días? ¿Y qué haría los tres días restantes? Ah, claro, aún le quedaba el pequeño látigo. Los tres días restantes se los pasaría de baladas nocturnas y placer incesante... Ye Xingge lo sopesó por un momento y consideró que, bien mirado, la dificultad no era tan insalvable. Luego volvió a preguntar: "¿Acaso Sangre en los Ocho Meridianos exige luchar a muerte sin descanso hasta que uno de los dos caiga?" Hong Yu tomó el cuchillo de sandía y deslizó las yemas de sus dedos por el filo de color rojo oscuro: "En absoluto. Las doce armas divinas son artefactos benévolos. Aunque este sable pertenezca a la estirpe de las armas rapaces, en realidad busca exhortar a las personas a 'soltar el apego'. A mayor beneficio, mayor riesgo. Si la codicia desborda los límites, uno terminará devorado por sus propias consecuencias; en cambio, si dominas la avaricia y comprendes la mesura, este sable carece por completo de efectos contraproducentes. Sangre en los Ocho Meridianos tampoco exige una lucha sin cuartel; lo que impulsa a este sable es, en esencia, la codicia humana. Si matas con el propósito de ganar cultivo, y al no conseguir liquidar a tu presa tu ambición queda insatisfecha, el influjo del arma jamás se detendrá. Sin embargo, si eres atacado por sorpresa y recurres a este método para salvar el pellejo, el efecto cesará de forma natural tan pronto escapes del peligro. Del mismo modo, si dejas caer el cuchillo de carnicero, la intención asesina se disipará por sí sola". Al llegar a este punto, Hong Yu de repente se inclinó un poco más hacia él, parpadeando con sus grandes ojos: "Por supuesto, si provocas un conflicto por iniciativa propia y luego pretendes darte por vencido porque ves que no puedes ganar, eso no contará. Eso no sería haber 'alcanzado la iluminación', sino haberte 'acobardado'. La Daga Roba-Destinos te encenderá la sangre con más fuerza todavía para infundirte valor". "Eh..." Ye Xingge parpadeó, sintiendo que aquel sable guardaba una filosofía zen bastante peculiar. Si nos poníamos a comparar con franqueza, ¡el pequeño látigo resultaba sin duda mucho más práctico que la Daga Roba-Destinos! Aunque el Látigo Purificador de Impurezas no permitía crecer tan rápido como la Daga Roba-Destinos, tenía la enorme ventaja de la seguridad: solo desgastaba los riñones, no la vida. Podía quedarse refugiado en casa librando combates cuerpo a cuerpo con toda la calma del mundo, negociando con su adversaria el ritmo, la cadencia y las posturas a conveniencia. No supondría ninguna presión enfrentarse a dos o tres al mismo tiempo, ¡e incluso pelear contra diez no sería imposible! Es más, al terminar la contienda hasta podría cosechar unos cuantos elogios del estilo: 'Me muero... qué increíble eres...', llenándose de gratificación emocional... El único problema era que enemigos para matar sobraban a montones, pero compañeras de cultivo de alta alcurnia... ¿dónde iba a encontrarlas? Pensando en esto, Ye Xingge parpadeó y dirigió la mirada hacia la hermosa Hong Yu a su lado. Hong Yu, que en ese momento examinaba las demás armas de renombre, frunció el ceño al notar su insistente mirada: "¿Por qué me miras así?" Ye Xingge se sentó un poco más cerca: "Yu'er, ¿anoche querías besarme?" "¿...?" Al ver que Ye Xingge sacaba a relucir precisamente el asunto más vergonzoso, Hong Yu no pudo evitar tomar aire de golpe, lo que provocó que su busto se hinchara de manera prominente. Su rostro se encendió en un rubor escarlata, aunque lo reprimió en un parpadeo, frunciendo el ceño: "¿Qué tonterías estás diciendo? En ese momento llevaba demasiado tiempo conteniendo la respiración, la cabeza ya no me funcionaba bien. Además, en situaciones de emergencia uno debe adaptarse a las circunstancias. Si entre la vida y la muerte no había otra salida, ¿acaso parezco el tipo de persona que se detiene ante nimiedades convencionales?" "Bah..." Ye Xingge puso cara de desdén: "De haberlo sabido, me habría hecho el tonto. Ser demasiado honesto a veces no trae ninguna ventaja..." "..." La noche anterior, Hong Yu de verdad había estado a punto de besarlo. Al escuchar sus palabras, sintió una punzada de turbación; apretó los labios, se acercó un poco y le arregló la ropa con fingida indiferencia: "¿Cómo que no trae ventajas? ¿Acaso no demostraste la firmeza de tu carácter? Por lo que veo hasta ahora, ya estás más que calificado para convertirte en el yerno adoptivo de la Sociedad Shanhe... Pero ten en cuenta que soy tu cuñada mayor, así que no se te ocurra abrigar pensamientos indebidos". ¿Cuñada mayor? Ye Xingge vio cómo la hermosa mujer intentaba torearlo, así que se inclinó aún más: "Yu'er, ¿has oído alguna vez ese dicho popular?" "¿Qué dicho?" "Que la cuñada mayor es para el cuñado la mitad de un..." "¿La mitad de qué?" Hong Yu parpadeó, visiblemente intrigada. Al ver que la muchacha de verdad desconocía el doble sentido, a Ye Xingge no le pareció prudente soltar una grosería, así que se limitó a sonreír: "La mitad de una chaquetita abrigadora y confidente, nada más". Hong Yu intuyó que aquel muchacho ocultaba algo tras sus palabras; puso cara de disgusto y, adoptando de inmediato el porte severo de una hermana mayor, acercó los demás objetos: "Cuando estés operando en Gran Yan, la Sociedad Shanhe no podrá proporcionarte ninguna ayuda. Guarda todas estas cosas como tu capital inicial. Ni se te ocurra malgastarlo comprando mansiones o concubinas..." Al ver esto, Ye Xingge tomó el resto de los artículos para examinarlos uno por uno. Entre las armas de renombre obtenidas anoche, dejando de lado la placa de transmisión del Culto Guiyuan y el Anillo Disipador de Qi, que no valía gran cosa, quedaban otras cinco piezas: todas eran obsequios dejados por Zhujinlang. Dado que Zhujinlang jamás se había dejado ver en público, resultaba sumamente difícil para los forasteros conocer las especificaciones exactas de las armas de renombre que portaba; solo se sabían generalidades. Sin embargo, analizándolas ahora junto a la hermosa mujer, pudieron deducir a grandes rasgos sus cualidades: La Túnica del Retorno al Polvo: su efecto místico de Extinción de Forma y Sombra no requería mayores elogios; era de primerísimo orden. Nutrir las armas de renombre permitía potenciar sus facultades. En su estado inicial, la Túnica del Retorno al Polvo solo difuminaba el cuerpo en un cincuenta por ciento, lo cual no resultaba del todo práctico. En cambio, una vez nutrida hasta la perfección, alcanzaba un noventa por ciento de translucidez, e incluía el efecto pasivo de volverse completamente invisible si el portador permanecía inmóvil. Esta túnica evidentemente había sido nutrida hasta su límite máximo por Zhujinlang; era un tesoro de valor incalculable. La Perla Repele-Agua: su efecto resultaba extraordinariamente dominante, y al tratarse de una facultad milagrosa única, no tenía sustituto en el mundo. El Talismán del Viento: tras canalizar el Qi para activarlo, permitía correr a velocidades asombrosas. Aunque la carga sobre el cuerpo era inmensa, incluso si solo se mantenía durante medio minuto, bastaba para dejar muy atrás a cualquier oponente del mismo nivel. Ya fuera para perseguir a alguien o para darse a la fuga, era un artefacto supremo; además, pertenecía al elemento Madera dentro de los Cinco Elementos, por lo que no ocupaba el espacio asignado a armas o armaduras. Y este artefacto también había sido llevado al límite por Zhujinlang: no solo aumentaba la velocidad en un setenta por ciento, sino que al correr no producía el menor sonido. Combinar esta pieza con la Túnica del Retorno al Polvo convertía al usuario prácticamente en un espectro; con razón nadie en todo el Jianghu había sido capaz de atraparlo. En cuanto al Cascabel Rastreador de Oro, el hecho de que Zhujinlang no fuera apodado 'El Galán del Retorno al Polvo' ni 'El Galán del Viento', sino Zhujinlang —el Rastreador de Oro—, dejaba bien clara la preponderancia de esta pieza. Poseía asimismo una facultad mística fuera de lo común, perteneciendo a la categoría de armas de renombre de utilidad económica: ya fuera para saquear tumbas, apostar en piedras preciosas, tasar antigüedades o ejercer de ladrón de guante blanco, ofrecía cien maneras distintas de sacarle provecho, e incluso servía como alarma preventiva para salvar la vida. Aunque pertenecía al elemento Metal de los Cinco Elementos y entraba en conflicto con las armas ofensivas, seguía siendo un tesoro colosal de inmenso poder. Por último, la Lima Funde-Oro: era capaz de destruir armas de renombre y forzar cerraduras o derribar puertas. Teniendo en cuenta que las armas de renombre pertenecientes al elemento Fuego eran sumamente escasas, constituía una herramienta auxiliar excepcional. Tras terminar de repasar el arsenal acumulado por Zhujinlang, Ye Xingge dejó escapar una mirada cargada de asombro: "Con razón todo el mundo quería matar a Zhujinlang. Con semejante patrimonio acumulado, solo entre la Túnica del Retorno al Polvo y el Talismán del Viento vete a saber cuánta fortuna habrá invertido. Digo yo, si vivía tan tranquilo como un hombre inmensamente rico, ¿para qué demonios se obsesionó con irrumpir en la Primera Clase? Incluso si hubiera conservado el sable, ¿de qué le habría servido?" En realidad, Hong Yu también sentía bastante envidia ante tal botín, por lo que se encogió de hombros con ligereza: "La vida es corta. Teniendo estas cosas al alcance de la mano, ¿quién no se obsesionaría hasta perder el juicio por asaltar la Primera Clase y convertirse en un viejo monstruo capaz de vivir varios siglos?" Pensándolo bien, Ye Xingge coincidió en que tenía sentido. No obstante, cargar encima con semejante lote de tesoros ciertamente no favorecía el combate frontal directo; solo servían para salir huyendo. Tras reflexionar un instante, preguntó: "¿Existe en el Jianghu algún arma de renombre capaz de almacenar objetos?" Hong Yu, que en ese momento examinaba el cascabel, asintió al oírlo: "Sí, la Bolsa de Montañas y Ríos. Pero ese tipo de artefactos está en manos de las Siete Nobles Casas Confucianas, las Tres Montañas del Norte o viejos monstruos ermitaños. A corto plazo dudo mucho que consigas una". "Ya veo..." Ye Xingge pensó que bastaba con saber que existían. Luego miró las dos armas divinas que sostenía en las manos y preguntó: "Si empuño dos armas divinas sin llevar puesto el Brazalete Ocultador del Cielo, ¿cuál de las dos registrará la Ficha de Mando de Guantian?" Hong Yu hizo memoria brevemente: "Según explicaba mi maestra, la Daga Roba-Destinos pertenece a la categoría de las armas de matanza y está regida por el Metal; el Metal y el Agua corresponden al Yin, por lo que ocupará la posición principal durante la noche. El Látigo Purificador de Impurezas está regido por la Madera; la Madera y el Fuego corresponden al Yang, por lo que ocupará la posición principal durante el día. Si se poseen más armas divinas, el tiempo se divide equitativamente a lo largo de los doce períodos del día, ya que las armas divinas también se corresponden con las Doce Ramas Terrestres". "Entiendo..." Ye Xingge captó la idea de inmediato: eso significaba que, una vez que irrumpiera en la Tercera Clase, durante las noches podría quitarse el brazalete protector y permitir que la Daga Roba-Destinos ocultara la presencia del látigo, impidiendo que la Ficha de Mando de Guantian lo detectara. Si de verdad necesitaba usar la Túnica del Retorno al Polvo, podría salir al caer la noche y entregarse al saqueo entre las sombras... No obstante, tener que colocarse el Brazalete Ocultador del Cielo todos los días terminaría levantando sospechas ante la Ficha de Mando de Guantian con el paso del tiempo. Por consiguiente, lo más conveniente sería arrebatar cuanto antes alguna 'Armadura Ocultadora del Cielo' o un artefacto similar; llevar puesta de forma constante una protección corporal de primer nivel que resguardara el torso resultaría un hábito del todo justificado y normal. Pensando en esto, Ye Xingge volvió a contemplar la colección de artefactos. Calculó que los tesoros que mantendría siempre listos para su uso serían: el Talismán del Viento, la Perla Repele-Agua, la Lima Funde-Oro, el Brazalete Ocultador del Cielo y el Tigre que Salta el Torrente. El efecto de este conjunto combinado consistía en... Forzar cerraduras para infiltrarse, arrojar una bomba de humo y liquidar al objetivo de una sola estocada: ¡Metal, Madera, Agua, Fuego y Tierra, que se alce el viento! Y por si fuera poco, el Brazalete Ocultador del Cielo ocultaría el botín robado... '¡El conjunto definitivo del espectro entre el humo!' Sonaba bastante imponente, a decir verdad... ... Hong Yu se sentía algo fatigada. Al ver a Ye Xingge tan pensativo y esbozando una sonrisa pícara, no supo en qué estaría maquinando; se limitó a cruzar los brazos sobre el pecho, apoyarse contra la pared y cerrar los ojos para descansar. Ye Xingge también sentía bastante sueño, así que guardó todas las pertenencias: "Si estás cansada duerme un rato. ¿Quieres que te preste mi hombro para apoyarte?" "¿...?" Hong Yu abrió los ojos, parpadeó con recelo, se cruzó de brazos con gesto de absoluto rechazo, se apartó unos centímetros hacia un lado y se dispuso a descansar por su cuenta. Ye Xingge imitó su expresión de desdén, se acurrucó en la esquina contra la pared y cerró los ojos. Abrumado por el agotamiento extremo, se quedó profundamente dormido casi al instante de recostar la cabeza. El interior de la bodega inferior quedó sumido en un silencio total. Mientras tanto, el barco de transporte de grano, cargado hasta los topes con el Tributo de Cumpleaños, navegaba viento en popa hacia el norte bajo el abrasador sol del verano. Tras avanzar un lapso indeterminado de tiempo, sobre la superficie del río aparecieron de improviso varias embarcaciones oficiales de gran calado. Las cubiertas de los barcos oficiales estaban atestadas de figuras vestidas con túnicas de color verde orín, y en la nave capitana ondeaba incluso el estandarte imperial del dragón de Gran Yan. Cuatro comandantes de imponente presencia permanecían erguidos en la torre de mando. Una mujer vestida con ropas color verde bambú y cubierta por un sombrero con velo se hallaba al frente de todos, oteando hacia el sur a través de un catalejo de bronce. Toda la flota navegaba a una velocidad pasmosa, con una solemnidad y una marcialidad sobrecogedoras, semejante a tropas celestiales descendidas del firmamento para someter a un demonio rebelde. Al cruzarse con el barco de transporte de grano, los pocos marineros fluviales alzaron la vista llenos de temor y reverencia; no obstante, los guerreros celestiales de las naves oficiales, apremiados por una misión de extrema urgencia, no prestaron la menor atención a una barcaza ordinaria. Tras rozar sus hombros y dejarla atrás, enfilaron río abajo con imponente sed de sangre, directos hacia la Isla Wulong... { \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¡Tu reacción y comentario impulsan el próximo capítulo! ¿Qué te pareció esta escena? ¡Déjanos tu opinión! 💬🔥
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Estás leyendo el capítulo 53 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.