Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 51 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Al percatarse de que alguien del barco descendía al agua para inspeccionar, Ye Xingge frunció el ceño en silencio.
Ambos sostenían cañas de bambú entre los dientes, pegados en paralelo al fondo del casco. En ese momento, aunque se dieran la vuelta, la embarcación navegaba a gran velocidad y la capa flameaba con violencia; los flancos quedarían descubiertos sin poder cubrirse a la perfección, lo que los haría plenamente visibles desde los costados.
Por otra parte, sumergirse para soltarse y escapar significaba quedar cubiertos por el Polvo Revelador esparcido a popa, y después de eso no tendrían la menor posibilidad de moverse sin ser delatados.
Al ver que alguien se zambullía, Ye Xingge soltó de inmediato la caña de bambú y tomó a la gran beldad entre sus brazos.
Hong Yu también soltó la suya al mismo instante y giró el cuerpo. Quedaron frente a frente; ella sujetó con ambas manos los bordes de la capa, envolviéndolos a los dos por completo.
\*¡Plop!\*
Al instante siguiente, el chasquido de un cuerpo cayendo al agua resonó desde el costado.
A través del camuflaje de la capa, ambos podían vislumbrar el exterior con una claridad lechosa, como si miraran a través de un vidrio esmerilado.
Ye Xingge permaneció inmóvil sosteniendo a la mujer en su pecho. Mirando de reojo, distinguió a un fornido hombre que sostenía un sable entre los dientes mientras se sumergía, escudriñando el fondo del barco.
En plena noche la luz era sumamente precaria y, hallándose bajo el agua mientras la nave avanzaba con rapidez, el hombre se veía obligado a aferrarse a una maroma para que el veloz bote no lo dejara atrás.
Tras echar unos cuantos vistazos rápidos, el hombre volvió a emerger a la superficie, y de inmediato llegaron sus palabras amortiguadas:
"¿Qué demonios va a haber aquí? Dejen de ver fantasmas donde no los hay".
"El maestro de sala ordenó vigilar bajo el agua. Tú quédate ahí abajo para evitar que alguien se cuelgue del casco y, de paso, fíjate si hay movimiento en el fondo..."
"¿Y por qué no bajas tú, maldita sea? De verdad que..."
Tras mascullar unas cuantas maldiciones, el sujeto volvió a zambullirse para revisar los alrededores y luego subió a tomar aire, repitiendo el proceso una y otra vez.
Al presenciarlo, Ye Xingge respiró aliviado para sus adentros.
En tanto, Hong Yu se mantenía abrazada con fuerza a Ye Xingge cara a cara, conteniendo la respiración con las mejillas entrecruzadas. Al principio lo sobrellevó bien, pero a medida que los segundos pasaban, sus mejillas comenzaron a encenderse poco a poco.
Aunque los tubos largos de bambú con los que respiraban al inicio seguían aprisionados entre sus pechos, al estar envueltos de frente dentro de la capa, la cercanía hacía físicamente imposible utilizarlos.
Y con aquel hombre flotando a unos pocos metros de distancia sujeto a la cuerda, zambulléndose a cada instante para vigilar el lecho del lago y la quilla, silenciarlo equivaldría a taparse los oídos para robar una campana.
Ye Xingge observó la situación con detenimiento y notó que el cuerpo de la hermosa mujer en sus brazos experimentaba una rigidez evidente; su rostro ya estaba completamente enrojecido por aguantar la respiración. Sin vacilar, en cuanto el hombre volvió a subir a la superficie, ladeó ligeramente la cabeza y le dio unas palmaditas en la espalda baja.
'¡¿...?!'
Al advertir que la cara de Ye Xingge se giraba hacia ella, los ojos de Hong Yu se abrieron con sorpresa y su rostro enrojeció por completo.
Después de todo, la coyuntura era evidente: si querían romper el cerco cuanto antes, lo mejor era viajar como polizones en ese barco. Ella no podía usar la Perla Repele-Agua y, sin poder respirar, tampoco podía asfixiarse allí hasta morir. ¡Por lo tanto, la única salida era compartir el aliento boca a boca!
'Aunque soy la líder de la Sociedad Shanhe, mi maestra me envió precisamente a buscar marido...'
'El desempeño de este muchacho ha sido impecable. Ahora que se ha devanado los sesos y por fin ha conseguido culminar semejante hazaña con tanto esfuerzo, si por ponerme remilgada delato nuestro rastro y echo todo a perder, ¿no me convertiría en una tonta sin seso que solo presume de pechos grandes?...'
'Las órdenes de mi maestra son ineludibles y la urgencia apremia; no queda más remedio...'
Apretando los dientes en silencio mientras mil pensamientos cruzaban por su mente, Hong Yu terminó por ladear la cabeza poniendo cara de disgusto y se inclinó hacia él...
Para su sorpresa, ¡aquel audaz pretendiente que tenía a escasos centímetros echó la cabeza hacia atrás de golpe, poniendo exactamente la misma cara de desdén!
'¡¿Cómo?!'
Hong Yu se quedó atónita, parpadeó con desconcierto y se sintió completamente desorientada.
Ye Xingge bajó un poco la cabeza, señalando hacia su pecho.
Sin entender nada, Hong Yu estuvo a punto de indicarle que ella no podía manipular la Perla Repele-Agua, pero al ver el largo tubo de bambú aprisionado entre ambos, recordó de pronto que hace un momento Ye Xingge también había cortado uno más pequeño...
'Ah...'
A toda prisa, Hong Yu palpó el pecho de Ye Xingge, extrajo un tubito de bambú de apenas una pulgada de largo, se lo colocó entre los labios y se acercó.
\*Glup...\*
Con las puntas de las narices rozándose, el aire que disipó la asfixia entró en sus pulmones, haciendo que el malestar físico remitiera al instante.
Sin embargo, las mejillas de Hong Yu se encendieron todavía más, ardiendo al rojo vivo como una manzana madura. Hizo acopio de toda su entereza para mantener su porte de cabecilla de la Sociedad Shanhe, desviando los ojos de un lado a otro sin atreverse a sostener la mirada que tenía a milímetros de distancia. ¡Aunque aquello, sin duda alguna, no se debía a la timidez!
Ye Xingge la contemplaba con ojos brillantes y pícaros. A pesar de que la extrema cercanía le impedía enfocarla con nitidez, imitó su mueca de desdén, transmitiéndole con la mirada un mensaje evidente:
'Pequeña Yu'er, querías besarme hace un momento, ¿a que sí? Vaya, vaya... ¡La octava de la Segunda Clase, urdiendo treta tras treta...!'
'¡Maldito bribón...!'
Con el tubito entre los labios, Hong Yu rechinaba los dientes en silencio. No obstante, al contemplar aquellos ojos tan cercanos, la furia no lograba prender en su pecho; al contrario, una frase brotó de la nada en sus pensamientos:
'¡Mi maestra de verdad no se equivoca al juzgar a los hombres!'
'Si a un mozo tan confiable se lo hubiera cedido a esa insoportable hermana marcial menor, en el futuro me habría arrepentido hasta los huesos...'
'¡Pero este insolente, ¿por qué tiene que ser tan insoportable?!'
Al ver que Ye Xingge persistía en dedicarle esa mirada de mofa, Hong Yu no lo toleró más y volvió a poner cara de asco para sostenerle el pulso.
\*Glup...\*
De este modo continuaron avanzando como polizones. Aunque Ye Xingge no le había dado un beso, los pliegues de sus ropas estaban pegados de lleno contra su pecho, con la cota de malla de por medio...
Bueno, la cota de malla en verdad estorbaba un poco...
Sin embargo, con la mano rodeándole la cintura baja, la sensación resultaba bastante placentera; le permitía acariciar aquel generoso melocotón...
En este momento, Ye Xingge la sujetaba con total justificación, de modo que no se contuvo en lo más mínimo. Habiendo flotado así a lo largo de cuatro o cinco li, desde el pequeño y veloz navío volvieron a escucharse voces:
"Se acabó el polvo. Volvamos al pueblo por más..."
"No se ve nada de nada. ¿Qué diferencia hay entre esto y arrojar monedas al agua?"
"Zhujinlang carga con la Daga Roba-Destinos y un cargamento de armas afamadas. Si damos con él, ¿qué importa esta miseria?..."
"¿Entonces subo ya?"
"¿Para qué vas a subir? Es en el viaje de regreso cuando más atentos hay que estar..."
"¡Pues baja tú, carajo!..."
...
\*¡Plop!\*
\*¡Splash!\*
Alguien más saltó al agua del lago, tras lo cual la embarcación trazó un viraje en redondo y emprendió el retorno.
Ye Xingge prestó atención a los movimientos y, al cerciorarse, respiró con calma para sus adentros, aunque sin descuidarse.
A pesar de que Hong Yu mantenía su mueca de desdén en este duelo mudo, en el fondo admiraba la agudeza e ingenio del muchacho. Al notar que él ya no se le quedaba mirando fijamente, le dedicó un par de miradas de reojo antes de desviar de nuevo la vista.
Aprovechar el impulso del barco ahorraba una enorme cantidad de energía y les permitía desplazarse a gran velocidad. Mirando de soslayo, podían observar cómo las redes de arrastre pasaban de vez en cuando a su lado, aunque era evidente que no llegarían a atraparlos.
El Polvo Revelador arrojado con anterioridad ya se había ido posando poco a poco en el lecho del lago; mirando desde la quilla hacia abajo, el fondo parecía un páramo inmaculado cubierto de nieve, permitiendo distinguir con absoluta nitidez a los peces y camarones nadando de un lado a otro.
\*¡Splash!\*
Tras navegar de este modo durante casi un cuarto de hora, las aguas inferiores comenzaron a ganar profundidad de forma repentina y las embarcaciones circundantes se multiplicaron, mientras que el hombre que flotaba cerca trepó de nuevo a bordo.
Ye Xingge comprendió que habían alcanzado la dársena de aguas profundas. En el acto, se desprendió con sigilo del casco y descendió hasta el lecho, nadando con cautela hacia el sector norte del puerto, abriéndose paso lentamente en dirección a la boca del lago.
Tras avanzar con suma prudencia durante cerca de dos cuartos de hora, una nave considerablemente más grande los alcanzó por la popa.
La Isla Wulong ya había bloqueado el Paso de Wangchuan, permitiendo únicamente la entrada e impidiendo toda salida. En tales circunstancias, el único barco de gran calado capaz de zarpar del muelle tenía que ser, casi con certeza, una embarcación oficial del transporte fluvial. Estas naves se regían por itinerarios inamovibles; interceptarlas por cuenta propia equivalía a asaltar grano y plata imperiales, y por muy despótico que fuera Jiang Jinjiang, jamás se atrevería a cometer semejante afrenta a la ligera.
Al constatarlo, Ye Xingge ascendió hacia la superficie, se pegó a la quilla del navío y repitió la misma maniobra clavando una daga para afianzarse, convirtiéndose de nuevo en una rémora adosada al exterior del casco.
Dado el gran tonelaje del barco, la acción no provocó la menor sospecha ni alteración.
A medida que el transporte oficial abandonaba el puerto y desplegaba sus velámenes, la velocidad fue aumentando de manera paulatina, mientras los resplandores de antorchas a su alrededor comenzaban a menguar.
\*¡Splash!\*
Aferrarse a este navío resultó infinitamente más descansado. Ye Xingge deseaba serenarse, pero habiendo conseguido semejante tesoro y saliendo palmo a palmo del cerco enemigo, la euforia desbordó inevitablemente su compostura, llevándolo a propinarle un par de apretones a las curvas de su gran Yu'er para manifestar el entusiasmo que le llenaba el pecho.
Hong Yu, que ya había tolerado que este muchacho se propasara considerándolo una medida forzosa ante el peligro, vio cómo ahora le apretaba las carnes a plena conciencia, haciendo imposible no enarcar las cejas con indignación.
No obstante, al no encontrarse aún a salvo y cumpliendo su rol de Protectora del Dao, no podía arruinar la fuga. Por esa razón, optó por fingir demencia, manteniendo una atenta vigilancia sobre los alrededores.
Y así, el transporte oficial que había zarpado a toda vela fue dejando atrás el abarrotado Pueblo Hukou, navegando con firmeza hacia la Boca del Río Cang...
\*\*\*
Yongjing, Distrito Yingtian.
El horizonte oriental comenzaba a clarear con el blanco del vientre de un pez, y el Callejón del Puente de Piedra yacía sumido en el silencio más absoluto.
En el patio de dos secciones, la rolliza gata negra dormía plácidamente en su lecho. En la galería abierta del ala este, todavía colgaban las prendas masculinas recién lavadas.
Aunque no fuera seguro que volviera a ponérselas, estaban impecablemente limpias, e incluso las partes desgarradas habían sido zurcidas con esmero.
En el aposento principal, Luo Xuanqing continuaba recostada sobre la almohada vestida con un camisón blanco. Esta vez no se había mostrado tan descuidada: llevaba puesta una ropilla interior de encaje, como si intentara precaverse de alguien.
A pesar de que hacía mucho que había pasado la medianoche, Luo Xuanqing hacía girar una daga voladora entre las yemas de sus dedos, presa del mismo insomnio que la noche anterior. En su mente se repetía sin cesar la escena en la que la habían mirado a escondidas; sentía el rostro encendido de rubor y algo de exasperación, pero al mismo tiempo no podía evitar preocuparse por ese impulsivo y descarado muchacho.
'A juzgar por los tiempos, ese chico ya debería haber llegado al Paso de Wangchuan. Quedamos en encontrarnos esta noche, pero no sé si habrá logrado atrapar a su objetivo...'
'Si lo consigue, solo le faltará una persona'.
'Allí en el Paso de Wangchuan el suelo está plagado de criminales buscados. Si mañana deja zanjado el asunto, ¿no significaría que realmente lo resolvería todo en tres días?...'
'No, volver a toda prisa tomará otro medio día; tres días y medio. Aun así, sigue siendo increíblemente formidable...'
'¿Y con qué se supone que debería recompensarlo? En caso de que a ese bribón se le ocurra volver a pedir mirar...'
'¡Bah!'
'Luo Xuanqing, ¡oh, Luo Xuanqing! ¿Cómo puedes medir el corazón de un caballero con los pensamientos de un pervertido?...'
Perdida en tales divagaciones, Luo Xuanqing no supo cuánto tiempo transcurrió, pero el sueño simplemente se negaba a llegar. Al final, optó por incorporarse en el lecho y comenzó a contar con los dedos para calcular los augurios:
"En lo propicio hay peligro, en el peligro se oculta lo propicio, en lo propicio acecha un peligro mayor, y en el peligro mayor..."
Luo Xuanqing se quedó perpleja, pensando que tal vez llevaba demasiado tiempo apartada de la vida monástica y había olvidado cómo realizar las adivinaciones.
Por ello, se levantó y se dirigió al estudio con la intención de repasar los textos clásicos que antaño había aprendido con la venerable maestra daoísta.
Sin embargo, apenas había comenzado a leer cuando, a lo lejos, el tañido de una campana quebró el silencio:
\*¡Dong...!\*
\*¡Dong...!\*
\*¡Dong...!\*
El sonido de la campana provenía del Pabellón Guantian y reverberó por todo el Distrito Yingtian.
Y en un abrir y cerrar de ojos, silbidos provocados por ráfagas de viento rasgando el aire resonaron por todo el barrio, como si el eco de la campana hubiera espantado a una bandada de golondrinas entre el entramado de tejados y edificaciones.
Al escuchar la Campana de Clausura, que solo se hacía tañer ante sucesos de extrema gravedad, el rostro de Luo Xuanqing mudó de color al instante. Entró como una exhalación en el dormitorio, desgarró de un tirón el camisón por el camino y, dejando al descubierto sus carnes níveas, llegó frente al perchero, enfundándose en su atuendo en un abrir y cerrar de ojos. Segundos después, saltó por la ventana y se lanzó a toda velocidad sobre las cumbreras en dirección al Pabellón Guantian.
En ese mismo instante, el Erudito Espectro Mei Wuchang, ataviado con su túnica de letrado, cruzó el firmamento a través de los mercados de la capital hendiendo el aire. Trazó un salto lateral y aterrizó directamente en el recinto interior del Pabellón Guantian.
Mei Wuchang ocupaba el noveno puesto de la Segunda Clase; era discípulo directo de Zhang Zhiqing y había sido formado para convertirse en la siguiente generación al mando como Comandante Supremo de Guantian, destinado a ocupar la vacante tras la muerte del padre de la Señora de Anyang. Sin embargo, debido a la naturaleza de sus responsabilidades, casi nunca intervenía en público.
Hacía mucho tiempo que Luo Xuanqing no veía a Mei Wuchang exhibir sus habilidades. Al presenciar semejante despliegue, comprendió que su destreza marcial había vuelto a progresar, aunque aquel no era momento para prestar atención a tales detalles.
Apenas unos instantes más tarde, Luo Xuanqing sobrevoló el recinto fuertemente custodiado del tribunal y aterrizó justo frente a la gran sala inferior del Pabellón Guantian...
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Baladas Nocturnas (Novela)
Capítulo 52
Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 51
Estás leyendo el capítulo 51 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.