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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 50 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La Isla Qingluo se transformó de pronto en pleno día. Las llamas convergían hacia la isla desde todas direcciones, trazando prácticamente un anillo de fuego sobre la superficie del lago. En un flanco del islote, bajo la grieta de un arrecife sondeada de antemano. \*¡Chapoteo!\* Ye Xingge y Hong Yu asomaron la cabeza fuera del agua al unísono. Al tener la pared de roca justo encima, apenas podían sacar la coronilla. Sobre sus cabezas todavía reposaba el manto, y sus respiraciones entrecortadas se sucedían una tras otra: "Uf... Uf..." Al percatarse del fuego colosal que teñía el lago y de varios expertos que surcaban las olas a toda prisa en persecución hacia el flanco sur de la isla, los ojos de Hong Yu brillaron de pura excitación. Después de todo, pese a ocupar el octavo puesto de la Segunda Clase, casi toda su vida había transcurrido bajo el ala protectora de sus maestros; para cuando bajó de la montaña, ya era una experta sin parangón en el mundo. Una experiencia tan estimulante como esta —débil, vulnerable, librando un duelo de astucia y agallas en los estratos más bajos del Jianghu y amasando una fortuna descomunal de la noche a la mañana— era algo que jamás había vivido en carne propia. Ye Xingge experimentaba una euforia similar, ¡pero este claramente no era momento de cantar victoria antes de tiempo! Ambos habían aniquilado a Zhujinlang, cosechando un botín dorado legendario además de todo el arsenal de artefactos que el difunto cargaba consigo; sus ganancias ya habían tocado el techo absoluto. Sin embargo, Ye Xingge tampoco era de esos rateros oportunistas que entraban a la contienda únicamente con una navaja para rapiñar. Él se había adentrado en aquel avispero pertrechado con un arma divina, varias armas de renombre y, por si fuera poco, con una hermosura deslumbrante a cuestas. Si no lograban escapar con vida, le habrían obsequiado un botín colosal a la Isla Wulong; tras despachar a la última cuadrilla, el patrimonio neto de Jiang Jinjiang superaría al instante al de Chu Hannu, ¡y de pura conmoción sería capaz de llamarlo padre adoptivo un par de veces! Viendo que el cerco enemigo se estrechaba implacablemente, Ye Xingge no titubeó: primero tragó píldoras para cerrar heridas y reconstituir el Qi, luego deslizó una en la boca de la hermosa mujer y, acto seguido, extrajo de debajo del arrecife una caña de bambú verde que había ocultado con anterioridad. El bambú tenía el grosor de un pulgar, medía cerca de dos metros y su médula interna ya había sido vaciada por completo. Cuando Ye Xingge desembarcó en la isla, sabía de sobra que sería imposible regresar al bote; su plan de escape siempre contempló sumergirse y huir a nado por las profundidades. En ese instante sopló la caña para expulsar el agua acumulada, se sumergió para cerciorarse de que permitía respirar y, tras comprobar su eficacia, rebuscó dentro de sus ropas: "¿Zhujinlang llevaba consigo una Perla Repele-Agua?" Con ademanes diestros y veloces, Hong Yu rasgó el dobladillo de su falda y vendó la herida en el pecho de Ye Xingge: "Sí, esa perla azul marino; era un antiguo tesoro del Muelle Feiyun. Pero yo no puedo usarla: el Colgante Huayue también pertenece al elemento Agua según la armonía de los Cinco Elementos. Si lo sustituyo, el Pabellón Guantian detectará de inmediato que llevo la Perla Repele-Agua y quedaré al descubierto". "No te preocupes, tengo una solución". Ye Xingge jamás contó de antemano con romper el cerco recurriendo al saqueo de tesoros; haberse apoderado del manto y de la Perla Repele-Agua era una ganancia imprevista. Extrajo del pecho la cuenta de un azul profundo, se sumergió en el agua e hizo circular su Qi para probarla. El interior de la perla vibró al instante; su mano derecha pareció quedar envuelta por una fina película de Qi. Aunque percibía la presión de la corriente, la sensación de humedad se disipó por completo, extendiéndose hacia arriba hasta envolver todo su cuerpo, incluidos la boca y la nariz. Intentó inhalar y el desgaste de su fuerza interna se disparó de golpe, como si bombeara agua directamente desde su mar de Qi, pero ciertamente lograba respirar. \*¡Chapoteo!\* Ye Xingge emergió a la superficie con un destello de júbilo en la mirada. De inmediato descartó el rudimentario método de ventilarse con la vara entera; en su lugar, cortó el bambú verde en un tubo de pie y medio, selló ambos extremos, perforó dos pequeñas aberturas a los costados y cortó un pequeño cilindro de una pulgada como boquilla de repuesto. Una vez listo el artefacto, se colocó un extremo entre los labios y acercó el otro a la boca de la joven. Hong Yu, que permanecía estrechamente abrazada a él, comprendió su plan al instante y murmuró: "Nademos directamente hacia la boca del lago". Dicho esto, apretó el otro extremo del tubo entre sus labios. \*¡Chapoteo!\* Viendo que la vanguardia enemiga ya había desembarcado en la Isla Qingluo, Ye Xingge no perdió un segundo; estrechó a la gran belleza entre sus brazos y ambos se hundieron en las profundidades lacustres. Gracias a las facultades milagrosas de la Perla Repele-Agua, él podía inhalar aire y transferírselo a ella a través del conducto de bambú. Hong Yu nadaba pegada a su flanco, sosteniendo el manto con ambas manos para cubrirlos por encima. A medida que se posaban en el lecho del lago, se mimetizaron por completo con las sombras acuáticas; solo de tarde en tarde brotaba a la superficie alguna solitaria burbuja de aire... \*Glup...\* \--- Entretanto, en la Isla Qingluo. Un cadáver al que le faltaba media cabeza yacía entre la maleza, rodeado por un charco escarlata. El Maestro de Sala Qian Zhong permanecía en cuclillas frente al cuerpo, flanqueado por varios subordinados que examinaban con recelo las incisiones en el pecho y las marcas de cortes: "Sufrió una herida mortal en el corazón y los pulmones propinada por la daga Tigre Blanco. ¿Acaso este hombre fue liquidado por Zhujinlang?" El estratega Huang Guan, que hacía un instante se encontraba como huésped en la isla, se acercó con paso mesurado y se detuvo a corta distancia empuñando un Sable de Estandarte Negro: "El muerto es el mismísimo Zhujinlang. Por lo que se aprecia, un grupo le tendió una emboscada en este lugar y, tras consumar el golpe, estalló una disputa interna entre ellos. Uno de los atacantes empleó exclusivamente pertrechos militares del Pabellón Guantian. Este tablero... resulta demasiado enigmático para descifrarlo a simple vista..." Jiang Jinjiang ya había partido en persecución de los dos fugitivos de la Tercera Clase. En su calidad de Maestro de Sala, Qian Zhong tampoco lograba desentrañar el trasfondo del asunto, pero teniendo la certeza de que el fallecido era Zhujinlang, resultaba innegable que el arma divina y todo el cúmulo de tesoros que portaba habían caído en manos de aquellos atacantes. Puesto que hubo discordia interna, era muy poco probable que ambas facciones huyeran por la misma vía. Tras meditarlo unos instantes, Qian Zhong se puso en pie y contempló la inmensidad del lago: "Zhujinlang poseía reliquias para repeler el agua y camuflarse; es muy factible que otro grupo intente escapar por vía fluvial. Bajo el agua no podrán desplazarse con rapidez. Vayan de inmediato por el polvo revelador y las redes de arrastre; cerquen un perímetro de cinco li a la redonda y no descansen hasta dar con ellos". Al descubrir que el escurridizo Zhujinlang, prófugo durante tantos años, había perecido allí dejando tras de sí una fortuna en artefactos místicos, los ojos de los secuaces relampaguearon de codicia y rugieron al unísono: "¡A la orden!" Por su parte, el estratega Huang Guan no apartaba los ojos del Sable de Estandarte Negro. Tras una prolongada cavilación, interrogó al sirviente que lo escoltaba: "Ese tal Ye Xingge... ¿no utilizó también un Sable de Estandarte Negro cuando ajustició a Yang Tuyan?" Huang Guan y sus hombres se habían trasladado en riguroso secreto desde Yongjing; al carecer de la prerrogativa del correo militar urgente, habían emprendido la marcha desde la víspera, por lo que ignoraban los disturbios acaecidos la noche anterior en el teatro de ópera. No obstante, Yang Tuyan era un combatiente suicida reclutado personalmente por Huang Guan del Salón de los Ocho Pilares, de modo que conocía con exactitud los pormenores del incidente de Linyang. El sirviente a sus espaldas, tras contemplar el lago saturado de embarcaciones como un enjambre de nubes de tormenta, manifestó con perplejidad: "Aquel individuo no es más que el posadero de un humilde negocio del Condado de Qingxi. En buena lógica, mientras nosotros cruzábamos el río y Luo Xuanqing replegaba sus fuerzas, ese mozuelo apenas debió haber alcanzado la capital ayer por la tarde. Nosotros acabamos de arribar al Vado Wangchuan y ya se ha desatado semejante revuelo; los tiempos no parecen coincidir..." Huang Guan sopesó las palabras y convino en que eran razonables, tras lo cual volvió a hincar el sable en la tierra: "Antes de que despunte el alba, las Ocho Grandes Sectas del Río Cang acudirán en tropel al oler la sangre; y como la corte imperial aún precisa de la Daga Roba-Destinos para tenderle la trampa a Zhou Posterior, mañana el Pabellón Guantian también destacará emisarios aquí. Este escenario escapa por completo al control de Jiang Jinjiang; es muy probable que hasta Chu Hannu se vea forzado a abandonar su guarida. Retirémonos de inmediato; lo primordial son nuestros asuntos de fondo". "Entendido". ... \--- \*Glup...\* Un puñado de burbujas ascendió pausadamente desde el lecho del lago. La interminable cortina de antorchas proyectaba sobre el fondo acuático las siluetas de incontables barcazas, cuyas pértigas subían y bajaban semejando a la distancia una arboleda de bambú. Estrechando a la bella mujer contra su pecho, Ye Xingge avanzaba prácticamente a rastras por el limo del fondo, con la caña verde aprisionada entre los dientes y esquivando con mil precauciones las pértigas de sondeo. Hong Yu mantenía la vista fija hacia arriba, lista para detenerse ante el más leve indicio de peligro. Se hallaban en los márgenes exteriores de las setecientas li del Lago Dongyuan, donde el calado apenas rondaba los dos o tres metros. Las embarcaciones congregadas eran tan densas que algunas navegaban a escasos dos metros por encima de sus cabezas, permitiéndoles percibir retazos de conversaciones: "¡Rápido, que los de atrás no pierdan el paso!..." "¡Maldita sea!..." ... Por fortuna, aunque la Túnica del Retorno al Polvo presentaba varios desgarros, sus propiedades de ocultación permanecían intactas; ambos se fundían armónicamente con el lecho lacustre sin despertar sospecha alguna. Con todo, la distancia entre la Isla Qingluo y la boca del lago rondaba los cuarenta li. Temiendo ser descubiertos no podían nadar con presteza, por lo que tras dos cuartos de hora de avance sigiloso apenas habían cubierto unas dos o tres li. A Ye Xingge no le inquietaba la lentitud. A fin de cuentas, mientras pudiera respirar bajo el agua, tarde o temprano ganaría la orilla, costase medio día o una jornada entera. Sin embargo, a cada embate del enemigo corresponde una réplica: ante soldados, generales; ante inundaciones, diques de tierra. Aunque Zhujinlang jamás hubiese mostrado su auténtico rostro, la gente del Jianghu conocía de sobra el alcance de sus recursos. Tras avanzar un lapso indeterminado, ambos divisaron de pronto en las aguas frontales densas masas de niebla que despedían una tenue fosforescencia en medio de la oscuridad. Los peces que cruzaban aquellas manchas quedaban expuestos con nitidez e incluso, tras alejarse de la bruma, su estela luminiscente seguía delatando su rumbo. Al notar esto, Hong Yu frunció el entrecejo y palmeó con suavidad a Ye Xingge para advertirle que rodearan el obstáculo. Ye Xingge también estaba familiarizado con semejante artilugio: aquellas nubes resplandecientes eran producto del 'Polvo Revelador', una sustancia fosforescente de confección especial que se impregnaba con tenaz adherencia en ropas y carnes. Solía emplearse para neutralizar a expertos consumados en el sigilo y las técnicas de ligereza: bastaba con esparcirlo sobre una amplia demarcación para que, una vez adherido, resultara imposible de lavar; quien lo portara se convertía en un punto blanco incandescente en mitad de la noche, impidiéndole cualquier intento de fuga, además de servir para el rastreo de alimañas y peces. El Vado Wangchuan era un fondeadero neurálgico del Jianghu, por lo que las existencias de este material eran copiosas. La Isla Wulong hacía gala de un despliegue implacable, despachando más de una decena de veloces barcazas para verter el polvo una y otra vez sobre la superficie. Para colmo, comenzaron a surcar el agua pesadas redes de arrastre: cada dos embarcaciones formaban una yunta que tendía redes de más de diez metros barriendo el fondo del lago, al tiempo que tripulantes apostados en la popa tanteaban el fondo con largas varas metálicas en busca de cualquier bulto sospechoso. Debía de haber más de un centenar de cuadrillas similares; daba la impresión de que habían confiscado hasta la última red a los pescadores de la comarca. Al comprobar la magnitud de semejante red tendida en el cielo y en la tierra, Ye Xingge no se atrevió a bajar la guardia. Estrechó con más firmeza a su acompañante, sondeó el entorno y fijó la vista en un navío de porte menor. Aquel bajel se desplazaba con celeridad impulsado por el viento, dejando tras de su popa una estela luminiscente que peinaba transversalmente una vasta franja de agua. Una vez determinado el rumbo de la nave, Ye Xingge aceleró la marcha para situarse en su trayectoria inexorable; momentos después, el sordo rumor del oleaje hendido se aproximó desde la distancia. Cuando la sombra densa del casco cubrió sus figuras y la quilla se situó exactamente a tres metros por encima de ellos, Ye Xingge cazó la oportunidad al vuelo y se impulsó hacia arriba; pegó su cuerpo al fondo del navío y, con una sola mano, hundió sigilosamente la daga Tigre Blanco en la madera del casco. \*¡Zas!\* El velero surcaba las aguas hinchado por el viento. Al penetrar la hoja implacable en el maderamen, la daga Tigre Blanco quedó firmemente anclada; de inmediato, ambos quedaron suspendidos de ella, arrastrados a gran velocidad pegados a la popa. Aunque la maniobra se ejecutó con absoluto sigilo, cualquier aumento de resistencia y carga muerta alteraba indefectiblemente el desplazamiento del barco. Y aquellos forajidos curtidos en mil travesías por el lago gozaban de una sensibilidad náutica privilegiada. Desde la cubierta del velero descendieron unas palabras apagadas: "¿Se habrá enganchado algo en el fondo del barco?" "¿Te parece?" "Baja a echar un vistazo..." \--- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¡Tu reacción y comentario impulsan el próximo capítulo! ¿Qué te pareció esta escena? ¡Déjanos tu opinión! 💬🔥 \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¡Tu reacción y comentario impulsan el próximo capítulo! ¿Qué te pareció esta escena? ¡Déjanos tu opinión! 💬🔥
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Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 50

Estás leyendo el capítulo 50 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.