Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 48 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"Seis, cinco, cuatro..."
Hong Yu yacía agazapada entre la maleza, sin pestañear mientras clavaba la mirada en aquella silueta que titilaba entre las sombras. En el instante exacto en que la palabra 'tres' escapó de sus labios, sacudió los arbustos a su lado.
\*¡Frufrú!\*
Aunque la distancia era considerable, Zhujinlang se congeló en el acto. Desvió los ojos hacia la vegetación que se agitaba a lo lejos, pero justo en ese preciso instante:
"¡Tres!"
\*¡Pum!\*
Ye Xingge permanecía en cuclillas, apoyado sobre su sable, en apariencia oteando en derredor en busca de una ruta de escape. Sin embargo, en cuanto aquel 'tres' resonó junto a su oído, ¡fue como si Hong Yu hubiera apretado el gatillo de una potente ballesta directamente en su mente!
En una sola fracción de segundo, todo su ser se transformó en una flecha tensada al límite que se disparó hacia el flanco izquierdo sin el menor preaviso. Su mano derecha subió para desenvainar el Sable de Estandarte Negro con agarre invertido, mientras que la izquierda, caída hacia abajo, extrajo de su cintura la daga Tigre que Salta el Torrente.
En cuanto el filo plateado de la daga emergió de bajo la manga, ¡un potente estímulo se propagó por cada rincón de sus cuatro extremidades y cien canales!
Sus piernas, ya tensadas al máximo, vieron sus venas hincharse de inmediato, transformando el impulso llevado al extremo en un centelleo rasante contra el suelo.
\*¡Zas!\*
En menos de tres pasos la distancia se esfumó en un parpadeo; bajo la luna, solo pudo distinguirse un fugaz destello plateado.
Zhujinlang, completamente envuelto bajo la capa, acababa de desviar la mirada hacia la ladera cuando un escalofrío mortal le erizó la piel. ¡Su mano derecha desenvainó el sable tres pulgadas!
Pero antes de que sus ojos pudieran regresar al frente, una imagen residual se estrelló de lleno contra su pecho, ¡y un par de ojos feroces y sanguinarios se plantaron directamente ante su rostro!
\*¡Puf!\*
Por el rabillo del ojo, al bajar la vista, vio que una daga blanca ya se le había hundido en las entrañas, tiñendo de rojo sangre la capa invisible.
\*¡Clang!\*
Al instante siguiente, el sable que Zhujinlang llevaba al cinto salió dos pies de su vaina, como una hoja afilada que hendiera repentinamente el vacío, trazando un fulgor carmesí bajo la luna.
El filo golpeó contra la cota de malla que cubría la cintura y el abdomen del joven, ¡haciendo saltar chispas al instante!
No obstante, al estar pegados cuerpo a cuerpo y haber desenfundado a toda prisa, a semejante distancia resultaba casi imposible extraer por completo una hoja de tres pies, y mucho menos ejecutar un corte transversal con fuerza. ¡Aquel golpe no consiguió penetrar la cota de malla reglamentaria del Pabellón Guantian!
En cambio, Ye Xingge, en el mismo instante en que estalló al frente, ya había desenfundado el Sable de Estandarte Negro con agarre invertido. Aprovechando el ímpetu de la colisión para encajarse en el pecho de su oponente, en vez de retroceder, avanzó un paso más y descargó un tajo inverso con la mano derecha directo a la línea central.
\*¡Zas!\*
La luz del filo trazó un semicírculo bajo la luna.
El desconcierto invadió la mirada de Zhujinlang, quien echó el cuerpo hacia atrás; pero el adversario se le pegó como un espectro a los huesos, empujando con firmeza la daga clavada. Viendo que el sable le segaba hacia la cabeza, no le quedó más remedio que alzar con desesperación la vaina con la mano izquierda.
\*¡Clang!\*
En medio del estruendo metálico del impacto, Zhujinlang aprovechó la fuerza del choque para retroceder y zafarse.
Y mientras Ye Xingge descargaba con furia el sable largo con agarre invertido, la daga incrustada en la caja torácica del enemigo también giró y desgarró en horizontal acompañando la rotación de su cuerpo.
\*¡Ras!\*
La daga, que había perforado la cavidad pectoral, abrió una desgarradura sangrienta hacia un costado, ¡casi partiéndole el pecho en dos en el acto!
La sangre brotó a borbotones desde el interior de la capa y, a medida que la figura se distanciaba, ¡dibujó una auténtica cortina carmesí en el aire!
\*¡Splash!\*
Zhujinlang dio varios pasos hacia atrás para poner distancia, y su figura se hizo visible bajo las salpicaduras de sangre. El líquido manaba de su pecho como un manantial, y sus ojos reflejaban un espanto absoluto. Antes de que pudiera adoptar una postura defensiva, una saeta ya silbaba directa hacia su sien.
\*¡Fiu!\*
\*¡Ting!\*
Zhujinlang desvió la saeta de un revés con el sable, trastabillando levemente. En apenas un parpadeo, la hierba y las rocas frente a él quedaron empapadas en sangre fresca.
\*¡Sss... sss...!\*
Tras asestar aquel corte, Ye Xingge frenó en seco en su sitio, bajando el centro de gravedad. Con la mano derecha empuñaba el Sable de Estandarte Negro en agarre invertido, cubriendo todo su flanco derecho, mientras que con la izquierda sostenía la daga Tigre que Salta el Torrente, también en agarre invertido, resguardando la entrada de su corazón.
Era una postura sumamente forzada que a duras penas lograba proteger los costados.
Sin embargo, todo había sido calculado para tender la emboscada y adelantarse al ataque. Ye Xingge había empuñado el Sable de Estandarte Negro al revés, sin tiempo siquiera para girar la muñeca y desenfundar hacia delante, lo que demostraba con creces hasta qué punto se había jugado el pellejo.
Tras aquel cruce letal, las piernas y los brazos de Ye Xingge temblaban de forma perceptible, y su pecho subía y bajaba con violencia. No obstante, sus ojos conservaban un filo implacable, clavados sin vacilación en el adversario que acababa de retroceder.
Por su parte, en el momento en que la daga Tigre que Salta el Torrente le abrió el pecho de lado a lado, las esperanzas de vida de Zhujinlang quedaron reducidas a la nada. Sosteniendo su sable de tono carmesí oscuro, dio varios pasos hacia atrás, y por el rabillo del ojo alcanzó a vislumbrar por completo el látigo sujeto a la cintura del joven.
El patrón de toda la superficie se asemejaba a escamas de dragón, ostentando un color dorado oscuro; su textura recordaba al metal, la piedra o el jade férreo, pero al mismo tiempo poseía una flexibilidad asombrosa, amoldándose con docilidad a cada movimiento...
¿El Látigo Purificador de Impurezas?
Zhujinlang se detuvo en seco. Con una mirada de absoluto estupor, tosió bocanadas de sangre y bramó con voz ronca:
"Cof... ¡¿De verdad te atreves a arrebatar el Sable Saqueador de Lazos?!".
Aquellas palabras no eran una pregunta, ¡sino puro pasmo!
Al fin y al cabo, si se atrevía a ponerle las manos encima, significaba que estaba dispuesto a apostar todo su patrimonio en una sola jugada.
Cualquiera en este mundo podía permitirse codiciar el Sable Saqueador de Lazos, ¡excepto él!
Zhujinlang no alcanzaba a comprender cómo alguien podía estar tan cegado por el beneficio inmediato: tirar por la borda diez años enteros de cultivo para pasar a empuñar dos armas divinas a la vez, arriesgándolo todo a un plazo de seis meses, sabiendo que, si fracasaba, no le quedaría ni una sola de ellas.
¡¿Acaso no podías esperar a arrebatármelo después de Año Nuevo?!
¿Qué asunto tan apremiante podía haber antes de que terminara el año que justificara una apuesta tan desmedida y precipitada?
Incluso si el Gran Yan pretendía derrocar a Wu Chenglie del Zhou Posterior en seis meses y lo respaldara con el poder de toda la nación, ¡el patrimonio de la Sociedad Shanhe distaba mucho de ser poca cosa!
Además, la Sociedad Shanhe jamás debería ayudar al Gran Yan a conspirar contra el Zhou Posterior...
A pesar de haber sufrido una herida mortal, los pensamientos de Zhujinlang giraban a toda velocidad.
¡Al menos necesitaba entender por qué iba a morir!
Muy pronto, el cuerpo de Zhujinlang se estremeció. Sus ojos inyectados en sangre se desviaron hacia la daga blanca en manos de su oponente, y tosiendo sangre espetó:
"¿La daga Tigre que Salta el Torrente? ¿Acaso la Sociedad Shanhe se alió con la Secta Longhua? ¡¿Eres un espía infiltrado de Shu Occidental en el Gran Yan?! ¡¿Shu Occidental me tendió esta trampa?!".
Zhujinlang preguntaba esto porque esa daga la había obtenido originalmente en el Muelle de Mercancías Clandestinas, ¡y luego la Secta Longhua se la había arrebatado!
Y ahora, pocos meses después, el arma reaparecía en el Vado Wangchuan, y para colmo era empleada precisamente contra él... ¿No era esto una maldita pesadilla salida del infierno?
Sin embargo, al otro lado nadie respondió.
Ye Xingge había conseguido esa daga por sus propios méritos; no tenía nada que ver con Shu Occidental. Tras cerciorarse de que el pecho de su oponente había quedado destrozado y que ya no había forma de que sobreviviera, transmitió una orden en voz baja:
"¡Vámonos!".
Al decir esto, giró la hoja de su sable e inició una embestida frontal a grandes zancadas, cargando de nuevo contra Zhujinlang.
Mientras tanto, en el sector occidental de la isla.
Duan Lianshan y He Lin, para no alertar a Zhujinlang y evitar que tomara precauciones, se habían visto obligados a mantener una distancia prudencial.
Al escuchar a lo lejos el estruendo de metales colisionando, las miradas de los presentes se tiñeron de asombro y sospecha:
"¡¿Mordió el anzuelo?!".
"Debe de ser...".
Duan Lianshan empuñó de inmediato su arma y se lanzó al ataque a toda prisa hacia el flanco norte, intentando cerrar el cerco.
No obstante, apenas había recorrido unos pocos zhang cuando una saeta rasgó el aire desde las alturas, ¡disparada directamente hacia su rostro!
\*¡Fiu!\*
\*¡Ting!\*
A Duan Lianshan no le sorprendió en lo más mínimo que el otro intentara deshacerse de ellos tras usarlos; lo anormal habría sido que no pretendiera quedárselo todo para sí mismo.
De hecho, si Ye Xingge lograba el objetivo y huía, dar con alguien con nombre y apellido como él resultaría mucho más fácil que rastrear a un lobo solitario como Zhujinlang.
Sin embargo, al darse cuenta de que lo que le disparaban era una saeta lanzada sin verdadera potencia letal, la ira de Duan Lianshan estalló ante el temor de que Zhujinlang pudiera escapar y que ambos bandos se quedaran con las manos vacías. Rugió de inmediato:
"¡Maten primero a Zhujinlang!".
Pero era evidente que ya habían cumplido con su propósito; a partir de ese momento, no se requería su ayuda para nada.
Hong Yu ya había reorientado la Ballesta Shenbi, disparando saetas en ráfagas continuas hacia el sector occidental de la isla para entorpecer el avance de los cinco individuos.
En cuanto la distancia se acortó, extrajo un artefacto de Flores Esparcidas por las Hadas y lo arrojó hacia la ladera oeste.
\*¡Bum!\*
El artefacto detonó en lo alto con un estampido semejante al trueno. La intensa llamarada convirtió instantáneamente la ladera occidental en pleno día, y una miríada de finas agujas emponzoñadas cayó sobre el bosque como una densa cortina de lluvia.
Los artistas marciales de Tercera Clase aún no alcanzaban el nivel de ser impenetrables como el agua que no moja; bastaba con recibir una sola aguja voladora para ver mermada su capacidad de combate, por lo que los cinco frenaron de inmediato para esquivar el ataque.
Entretanto, las luces de antorchas en la lejana ribera del lago mostraron movimientos inusuales, señal evidente de que habían divisado el destello sobre la Isla Qingluo.
He Lin, con la espada desenvainada al presenciar semejante comportamiento suicida, prorrumpió en insultos:
"¡¿Acaso se volvieron locos?!".
Duan Lianshan, en cambio, comprendía a la perfección la gravedad de la situación. Apretó la lanza y arremetió de frente con voz gélida:
"¡Ya consiguieron su objetivo! La gente de la Isla Wulong llegará en cualquier momento, ¡tenemos que acabar con esto rápido!".
Al oírlo, He Lin apretó los dientes e intentó forzar el asalto colina arriba.
Lo que no imaginaban era que, tras arrojar el proyectil de Flores Esparcidas por las Hadas, el enemigo ni siquiera se había replegado. Apenas habían dado unos cuantos pasos cuando, en medio de la negrura del cielo, otro punto negro cruzó el aire volando hacia ellos.
Los cinco contaban con buenas bases marciales y se cubrieron con rapidez tras los troncos y las rocas. Sin embargo, tras aguardar un instante con el ceño fruncido, en lugar de una explosión ensordecedora, lo que escucharon fue:
\*¡Clac, clac!\*
Una simple piedra cayó entre la espesura del bosque, rebotando un par de veces.
Al presenciar la burla, Duan Lianshan casi vomitó sangre de rabia. Se dio la vuelta para reanudar la persecución, pero en ese instante otro punto negro voló hacia ellos.
\*¡Bum!\*
¡Esta vez sí estalló!
He Lin echó pestes hasta por los codos de la furia, pero impotente ante tal treta, solo pudo rugir con aspereza:
"¡Dispérsense! ¡Avancen por separado!".
...
En la cima de la colina.
Hong Yu sostenía la Ballesta Shenbi, disparando sin cesar para contener al grupo de la Secta Guiyuan, alternando arrojando piedras y artefactos de Flores Esparcidas por las Hadas mientras urgía:
"¡Rápido, acaba con esto!".
Y la razón de semejante contratiempo se debía, naturalmente, a que había surgido un imprevisto en los planes.
Ye Xingge había cargado con el sable en alto contra el moribundo Zhujinlang, pero jamás imaginó que aquel hombre desbordara semejante terquedad y rencor: lejos de huir, ¡aferró con la mano izquierda su propio pecho destrozado por la daga y apretó la herida con fuerza descomunal para juntar los bordes abiertos de la carne!
Al mismo tiempo, alzó el sable con la mano derecha y avanzó, envuelto en un vaho hirviente de sangre y sudor, con las venas de su cuerpo hinchándose a la vista de manera aterradora.
La técnica 'Sangre en los Ocho Meridianos' del Sable Saqueador de Lazos consistía en quemar la esencia vital para elevar el poder marcial; no obstante, activarla con el pecho completamente desgarrado equivalía a un suicidio flagrante.
En el instante mismo en que comenzó a moverse, finas líneas de sangre salieron proyectadas a presión a través de la herida que Zhujinlang sujetaba con la mano.
Sin embargo, Zhujinlang parecía no sentir dolor alguno. Incluso había renunciado a respirar, haciendo hervir todo el vapor sangriento de su ser para concentrar el último aliento de su fuerza vital sobre el filo de su arma.
¡Aquel sable de tres pies de tono carmesí oscuro se encendió en ese preciso instante con un rojo tan puro como la sangre viva!
La hoja desprendía un aura aterradora y espeluznante, idéntica a la de un lobo famélico que clavara sus pupilas escarlatas sobre su presa, hasta el punto de transmitir la certeza inequívoca de que aquel sable... estaba vivo.
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Baladas Nocturnas (Novela)
Capítulo 49
Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 48
Estás leyendo el capítulo 48 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.