Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 46 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Un cuarto de hora después.
La barca de pesca se deslizó en silencio sobre la superficie del lago, poniendo proa hacia la isla solitaria envuelta en la oscuridad nocturna.
Envuelto en su capa, Duan Lianshan permanecía acuclillado en la proa. Al aproximarse al islote, desató una cinta de tela de su cintura y enroscó cuatro tramos de asta, ensamblando una lanza de nueve pies de longitud. La hoja de pie y medio iba enfundada para evitar que cualquier destello delatara su posición.
Por temor a caer en una emboscada, Duan Lianshan extrajo un catalejo de bronce y examinó minuciosamente cada brizna de hierba y cada árbol de la isla. Al no advertir nada fuera de lo común, ordenó:
"Pregúntale en qué lugar se encuentra."
En el centro del bote remaban tres de sus secuaces de confianza, hombres que originalmente estaban destinados a tender la trampa contra Zhujinlang.
He Lin, situado a popa y con una espada de tres pies descansando sobre sus piernas, extrajo la placa de jade de su manga al oír la orden. Al comprobar que aún no había ningún mensaje grabado, tomó la iniciativa para preguntar:
'¿Dónde te encuentras?'
El interlocutor respondió al instante, y con una franqueza desarmante:
'En el flanco norte, de cara a la desembocadura del lago, detrás de una roca.'
Al leerlo, Duan Lianshan alzó el catalejo y escudriñó la vertiente norte de la isla. Enseguida descubrió a un joven tocado con un sombrero cónico de bambú que asomaba la cabeza por detrás de una peña, extendiendo el brazo izquierdo para agitar un brazalete a la vista.
La luz de la luna era diáfana y la óptica del catalejo ofrecía una imagen nítida: distinguió que el muchacho rondaba los veinte años, y el lustre y la textura del brazalete coincidían a la perfección con el Brazalete Ocultador del Cielo.
Duan Lianshan frunció ligeramente el ceño; no pudo evitar admirar el arrojo de aquel mocoso.
Detrás de él, uno de sus cómplices comentó con recelo:
"¿No será una emboscada? ¿Acaso no teme que nos abalancemos sobre él y lo degollemos?"
Duan Lianshan rastreó minuciosamente los alrededores del joven sin encontrar anomalía alguna. Con el ceño fruncido, indicó:
"Interrógalo."
He Lin transmitió la pregunta directamente:
'Estás completamente solo. ¿No temes que carguemos contra ti y te matemos?'
Como respuesta, el muchacho volvió a alzar la mano izquierda, sosteniendo en ella dos esferas negras.
Eran artefactos de Flores Esparcidas por las Hadas. Si estallaban en la Isla Qingluo, el resplandor cegador bastaría para atraer a todos los bravos de la Isla Wulong. En semejante tesitura, si los de Guiyuan no huían y se empeñaban en perseguirlo para matarlo, tendrían que ser hombres de auténtico coraje suicida.
Y si el joven no pertenecía a la Isla Wulong, lo previsible era que él también saliera huyendo por pies.
A Duan Lianshan le pareció que aquel chico razonaba con una lucidez impecable, pero seguía dudando de que no tuviera a nadie cubriéndole las espaldas. Procedió a inspeccionar de nuevo la isla con sumo cuidado. Al no encontrar nada sospechoso, rodeó el perímetro con la embarcación y descubrió, en la ladera occidental, una pequeña barca camuflada entre las hendiduras de los arrecifes.
Al verificar que la orilla estaba despejada de emboscadas, Duan Lianshan se volvió hacia los suyos e impartió instrucciones:
"Subiré yo primero a tantear el terreno. Vosotros no me sigáis de cerca; si veis que las cosas se tuercen, escapad de inmediato."
\*¡Fuuush!\*
\*Tap, tap...\*
Apenas pronunciadas las palabras, Duan Lianshan saltó fuera del bote. Rozando las olas esmeralda con las puntas de los pies en un par de brincos gráciles, se plantó sobre los riscos.
Apostado con la lanza en ristre, comprobó que el entorno fuera seguro y comenzó a internarse poco a poco en la espesura para hacer un reconocimiento minucioso.
He Lin mantenía la mirada fija en cada movimiento del islote, presto a ordenar la dispersión en cualquier instante.
Sin embargo, el desenlace fue evidente: Ye Xingge de verdad no tenía intención de emboscarlos; cooperaba de buena fe.
Tras cerciorarse de que la ladera oeste no entrañaba peligro alguno, Duan Lianshan hizo una seña a lo lejos.
Al verla, He Lin ordenó: "Avanzad conmigo para registrar el terreno. Mantened una distancia de treinta pasos entre cada uno. Si alguien es emboscado, retiraos en el acto, sin enzarzaros en combate."
"¡Entendido!"
Tras responder, He Lin empuñó su espada y, deslizándose sobre el agua con su técnica de ligereza, tomó tierra en los arrecifes. Los tres adeptos le siguieron de inmediato y desplegaron una formación de serpiente larga, barriendo con cautela el flanco exterior de la isla.
Semejante disposición no solo les permitía simular de manera convincente una batida por la maleza, sino que mantenía una separación de ciento veinte pasos entre He Lin y Duan Lianshan. Ni siquiera un maestro marcial de la Segunda Clase de la Lista Dorada sería capaz de abatir a ambos al unísono sin dar la más mínima señal de alarma.
\*Tap, tap...\*
Y mientras aquellos cinco avanzaban en guardia máxima peinando la ladera oeste, en lo alto del islote...
Hong Yu aguardaba oculta entre la maleza, silenciosa como una sombra. Mantenía el catalejo clavado en Ye Xingge mientras su ojo izquierdo vigilaba cualquier movimiento extraño en el lago y en la isla. Con voz queda, advirtió:
"Ambos poseen la destreza de la Tercera Clase, y los otros tres son combatientes de élite. Matar a Zhujinlang no les costaría nada, y matarte a ti, todavía menos. Ándate con cuidado."
Ye Xingge permanecía recostado tras el peñasco. Al encontrarse a una distancia prudencial de los hombres de Guiyuan y contar con un vigía apostado, tampoco sentía una tensión asfixiante.
Con todo, para inducir a Zhujinlang a morder el anzuelo, empuñaba su sable en la diestra y asomaba la cabeza de tanto en tanto con recelo fingido, oteando hacia la orilla distante del lago para aparentar que vivía aterrorizado por el peligro de ser capturado por la gente de la Isla Wulong.
Por su parte, el avance de Duan Lianshan y He Lin en la ladera oeste era sumamente pausado. Tras dos cuartos de hora sin el menor contratiempo, ambas partes alcanzaron un entendimiento tácito.
Daba igual quién fuera a hacerse con el botín al final; lo primordial era engatusar al objetivo para que diera la cara y liquidarlo en el acto.
Espoleados por el interés común, tanto Duan Lianshan como He Lin bordaron su actuación teatral, y Ye Xingge les secundó de forma impecable, sin que nadie desentonara lo más mínimo.
Cuando dos bandos entierran viejos rencores, aúnan fuerzas y vacían sus entrañas de veneno para cavar un pozo ciego a un tercero, era evidente que su esfuerzo no caería en saco roto.
Lo único era que la espera se antojaba ciertamente interminable...
\*\*\*
Sin advertirlo, la medianoche ya había quedado atrás.
Conforme se propagaba la noticia del asesinato del Líder de Incienso Li Yi, las orillas de los pueblos ribereños quedaron iluminadas por el fulgor de innumerables antorchas. Una multitud de discípulos de la Isla Wulong, junto a secuaces de bandas aledañas, peinaban palmo a palmo cada rincón entre las poblaciones y los islotes.
Al ser el Muelle de Mercancías Clandestinas un núcleo neurálgico, los individuos que frecuentaban sus instalaciones rara vez toleraban la luz del día. Por esa razón, la Isla Wulong no quebrantó las normas revisando equipajes y levantando capas a diestro y siniestro; no obstante, el propio Señor de la Isla, Jiang Jinjiang, se había personado en el lugar para buscar sospechosos entre los tenderetes del bazar.
Entretanto, en una posada próxima a la casa de cambio.
En una de las habitaciones de huéspedes reposaba el equipaje de mano de Duan Lianshan y He Lin. Dos adeptos de confianza de la Secta Guiyuan aguardaban en el interior, conversando en voz baja:
"Dime, ¿crees que ese tipo venía a por la Isla Wulong o a por la Secta Guiyuan?"
"Debe de ser a por nosotros. Ayer el Líder de Incienso Leopardo dijo que tenía información crucial, pero hoy fue a la cita y acabó muerto. Si el Líder de Incienso Zorro no llega a recibir una carta urgente desde la capital, ni nos habríamos enterado de que Leopardo había caído..."
"¿Qué clase de sujeto será?"
"Ni idea..."
...
Mientras murmuraban, un orificio minúsculo apareció sin hacer el menor ruido en el papel de la ventana.
Un tenue hilo de humo se filtró a través de él hacia el interior del cuarto.
Apenas transcurridos unos instantes, a los dos adeptos que conversaban los embargó una pesadez irresistible. Con la vista nublada, cayeron desmadejados sobre las sillas y la mesa de té, desprendiendo sonoros ronquidos:
"Roooonc..."
"Huuu..."
\*Chiiik...\*
Seguidamente, la ventana se entreabrió, como si una brisa limpia hubiera entrado en la estancia.
No había rastro visible de ninguna persona dentro de la habitación; solo se apreciaba una sutil y fantasmal distorsión en la luz que flotaba ingrávida a través del espacio hasta posarse junto a la mesa.
A continuación, aquella silueta difusa comenzó a condensarse hasta revelar una capa de tono grisáceo amarillento que cubría el cuerpo entero, con el perfil de un sable ceñido al costado.
\*Fru, fru...\*
Al alzarse dos manos, la capucha de la capa resbaló hacia atrás, dejando al descubierto, bajo la luz de las velas, el rostro de un varón de unos cincuenta años. De complexión enjuta y facciones comunes, poseía ese tipo de semblante que se disuelve en cualquier multitud sin llamar jamás la atención.
Siendo un ladrón de renombre que había dejado su impronta en el Jianghu a finales de la Dinastía Zhou, Zhujinlang dominaba las técnicas de ligereza marcial hasta un grado de destreza consumada. El haber saqueado a las principales sectas del mundo le había reportado riquezas a manos llenas.
No obstante, por las exigencias propias de su oficio, todas las Armas Afamadas que portaba estaban concebidas para el hurto y la evasión, a saber: Metal (Cascabel Rastreador de Oro), Madera (Talismán del Viento), Agua (Perla Repele-Agua), Fuego (Lima Funde-Oro) y Tierra (Túnica del Retorno al Polvo).
Con semejante atuendo encima, rastrear su paradero resultaba prácticamente imposible tanto en agua como en tierra firme; además, corría tan veloz como un corcel al galope, sus pisadas no emitían el menor sonido y era capaz de localizar filones de oro, desvalijar sepulcros y forzar cerrojos o puertas. Mientras no buscase la muerte por insensatez propia, el Jianghu entero era su jardín privado.
Sin embargo, saltaba a la vista que todo aquel arsenal, en un combate frontal cara a cara, no le servía de nada.
De ahí que, tras obtener la Daga Roba-Destinos, Zhujinlang se hubiera visto atrapado en un dilema insoluble.
Para servirse de la Daga Roba-Destinos y nutrirse batalla tras batalla, se veía obligado a desprenderse de sus artefactos de siempre y entregarse a un adiestramiento espartano en el combate cuerpo a cuerpo, lo que equivalía a comenzar su cultivo marcial desde cero.
Y si no cambiaba nada, que un mero ladrón pretendiera batirse en duelo empuñando la Daga Roba-Destinos era sencillamente regalar la vida.
Por ese motivo Zhujinlang se había desvanecido durante siete u ocho años, retirándose para atiborrarse a marchas forzadas de técnicas de sable, boxeo y juego de piernas.
Pero si un recién llegado que empieza a mitad de camino pudiera alcanzar en siete u ocho años a los guerreros profesionales que pulían sus artes mortales desde la cuna, para empezar jamás se habría dedicado al latrocinio.
Que ahora hubiera salido a la luz para intentar escalar en la Lista Dorada no se debía a que sus artes marciales hubieran madurado, sino a que se le estaba agotando el tiempo.
A comienzos de año, asumiendo un riesgo descomunal, había arrebatado el 'Tigre que Salta el Torrente', con la idea de sustituir el Cascabel Rastreador de Oro, cambiar de rubro, convertirse en asesino y empezar a cazar personas.
Lo que jamás previó fue que, al prescindir de su Arma Afamada de detección, la gente de la Secta Longhua de Shu le echó el guante de inmediato; le arrebataron el Tigre que Salta el Torrente y solo logró escapar jugándose el pellejo.
Sabiendo que llevar un tesoro encima atraía la desgracia, Zhujinlang no se atrevía a confiar en nadie, pero necesitaba imperiosamente comerciar para conseguir recursos; de ahí que hubiera recurrido al 'Culto de los Ojos Rojos'.
Y la Secta Guiyuan había resultado ciertamente de fiar: cuando decían que querían matarlo, iban a matarlo de verdad; pero cuando decían que no permitirían que terceros sacaran tajada, se guardaban el secreto bajo siete llaves.
Aunque fracasaran cien veces en atraparlo, se negaban en redondo a pedir auxilio a gente ajena.
Zhujinlang había colaborado con ellos con sumo beneplácito, creyendo que en adelante podría valerse de esta vía para colocar su botín en el mercado negro; ¡lo que jamás imaginó fue que su único socio clandestino moriría de manera tan repentina e inexplicable!
Al enterarse de la noticia, Zhujinlang se había presentado a toda prisa en el Vado Wangchuan para averiguar las causas. Al constatar que la Isla Wulong andaba a tientas en la confusión, no le quedó más remedio que buscar al resto de los miembros de Guiyuan. Para su sorpresa, ninguno estaba en la posada, y los dos adeptos hablaban de una misiva llegada de la capital...
Zhujinlang paseó una mirada por la estancia y desató el fardo que había sobre la mesa. En su interior halló polvo revelador, incienso rastreador y otros trebejos destinados a darle caza, amén de plata partida, salvoconductos y otros efectos varios.
Al no encontrar ninguna información de provecho, continuó registrando cada rincón de la estancia. No tardó en reparar en que, dentro de un jarrón de boca ancha que servía de adorno junto a la pared, yacía un pliego de papel.
La mayor parte de la hoja estaba ennegrecida por el fuego, pero no había llegado a reducirse a cenizas; aún se apreciaban vestigios de bordes blancos intactos. Tenía toda la pinta de que alguien le había prendido fuego, la había arrojado al jarrón y, sin esperar a que terminara de consumirse, había salido a escape por la puerta.
Al verlo, Zhujinlang acercó la palmatoria de la mesa hasta el jarrón y proyectó la luz en ángulo para descifrar el escrito.
En tanto que los trazos de tinta no se hubieran calcinado por completo, su lectura no entrañaba excesiva dificultad. Los trazos principales no tardaron en manifestarse ante sus ojos:
\*Mantanghong quedó acorralada en Qingxi, pero fue socorrida por Ye Xingge; el Látigo Purificador de Impurezas ha cambiado de dueño...\*
\*El río Yong se encuentra bloqueado; el Líder de Incienso Leopardo demoró su marcha en Hexi, descubrió el secreto y fue silenciado...\*
\*Se ignora cuánta información ha divulgado Ye Xingge; ya ha tomado el talismán de jade y ha abandonado la urbe. Es seguro que busca al Líder de Incienso Tigre para silenciarlo...\*
"¿¡El Látigo Purificador de Impurezas!?"
Zhujinlang enarcó las cejas. A decir verdad, no se fiaba un pelo de la gente de Guiyuan.
Al fin y al cabo, los de la Secta Guiyuan ya se las habían ingeniado para tenderle cebos en infinidad de ocasiones.
Sin embargo, aquellos retazos de información encajaban con los rumores que circulaban estos días.
Además, aun si se trataba de una trampa con anzuelo... sin arrojar un verdadero Látigo Purificador de Impurezas como cebo, ¿de qué otra forma pensaban hacerme salir de mi madriguera?
Zhujinlang caviló durante un instante. Volvió la cabeza hacia los dos adeptos aletargados, avanzó hasta ellos y estiró el brazo para estrangular a uno por el cuello:
"¿Hacia dónde se han dirigido?"
"¡Ugh...!"
El adepto despertó sobresaltado por el dolor. Al vislumbrar ante sí aquella figura desconocida, el terror le desgarró las entrañas. Aferró con ambas manos el brazo que lo aprisionaba, con el rostro amoratado por la asfixia:
"A... a la Isla Qingluo... El Líder de Incienso Zorro acaba de traer la noticia... se llevó a la comitiva hacia la Isla Qingluo..."
\*¡Crac!\*
Apenas cayeron las palabras, su cuello se partió. En la habitación reinó de nuevo un silencio sepulcral...
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Baladas Nocturnas (Novela)
Capítulo 47
Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 46
Estás leyendo el capítulo 46 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.