Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 44 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La luna llena resplandecía en lo alto de la noche.
Amparada por la densa penumbra, una barquilla de apenas dos varas de eslora surcaba las aguas a toda prisa, rumbo al Muelle de Mercancías Clandestinas.
Ye Xingge empujaba la pértiga desde la popa, compitiendo contra el reloj. Sin embargo, antes de haber avanzado un trecho considerable, descubrió que en la orilla se encendía una larga hilera de teas semejante a un dragón de fuego.
Acto seguido, incontables puntos luminosos se dispersaron en todas direcciones. Silbidos agudos rasgaron el aire mientras cohetes de señales ascendían al cielo y, momentos después, desde los islotes situados a varias leguas de distancia, comenzaron a elevarse fuegos pirotécnicos en respuesta.
\*¡Fiu, fiu!\*
\*¡Bum!\*
¡En un abrir y cerrar de ojos, todo el Paso de Wangchuan se convirtió en un hirviente mar de llamas!
Al contemplar aquel despliegue, Ye Xingge frunció el ceño. Percibió de inmediato que algo no marchaba bien y preguntó hacia el interior:
"¿Qué significa esto?"
Dentro de la cabina, Hong Yu también observaba el movimiento en la ribera a través del ventanuco. Al ver las fogatas multiplicarse por doquier, arrugó el entrecejo:
"Es la orden de convocatoria de la secta. Llama de urgencia a los discípulos en el exterior para que regresen a prestar refuerzos. Por regla general, solo se recurre a esto en situaciones críticas, cuando la propia orden sufre un ataque directo. No tiene ningún sentido".
Ye Xingge pensaba lo mismo.
El Tigre de Fuego Wei era apenas una de las Veintiocho Constelaciones de la Secta Guiyuan, una hueste infame cargada de crímenes. Tanto la Isla Wulong como el Pabellón Hengjiang habían sufrido sus saqueos en el pasado, e incluso habían dictado mandatos de captura y muerte contra sus adeptos en el Jianghu.
Por añadidura, él se había servido de la Ballesta Shenbi y de proyectiles de humo; hasta un ciego se habría percatado de que aquello era obra del Pabellón Guantian.
En circunstancias ordinarias, si la gente de la Isla Wulong descubría que un Oficial de Túnica Bordada había despachado al Tigre de Fuego Wei, lo lógico habría sido llevar el cadáver al muelle para colgarlo y exhibirlo como escarmiento.
Aun si les disgustaba que Guantian actuara en sus dominios sin previo aviso, lo esperable habría sido buscarlo en privado para expulsarlo de la zona; muy probablemente ni se habrían atrevido a tocarle un pelo.
Sabiendo con certeza que se trataba de asuntos oficiales del tribunal, lanzar sin miramientos una flecha de señales y congregar a todas sus fuerzas con semejante estrépito... ¿qué pretendían?
¿Acaso se disponían a ejecutar a un emisario de la corte y alzarse en armas, solo para comprobar si la Ficha de Mando de Guantian del Gran Yan todavía infundía respeto?
Basándose en los informes de su propia sociedad, Hong Yu solo sabía que el Tigre de Fuego Wei rondaba por aquellos parajes, pero ignoraba su identidad encubierta precisa.
Comprendiendo la anomalía de la situación, se acercó de inmediato a la entrada de la cabina y comenzó a hurgar en las pertenencias que acababan de arrebatarle al occiso.
Entre el botín había un aro de latón, la placa de cintura de la Secta Guiyuan, bolsas de caudales y otros enseres dispersos. Oculta entre ellos, descubrió además una pequeña tablilla de madera. En el dorso lucía grabada la palabra "Wulong", mientras que en el frente rezaba:
\*Líder de Incienso de la Sala de Finanzas, Li Yi...\*
"¿...?"
Al leer la inscripción, Ye Xingge lo comprendió todo al instante y extendió las manos con gesto de incredulidad:
"¿Están ciegos los de la Isla Wulong? Les hice el favor de liquidar a un topo infiltrado en su propia casa, ¿y no fueron capaces de reconocerlo?"
Hong Yu tomó la placa de transmisión de la Secta Guiyuan y replicó:
"Nos trajimos todas las pruebas y solo les dejamos un cadáver mondo y lirondo. ¿Cómo pretendías que lo identificaran?"
Ye Xingge tampoco podía dejar las fichas atrás; de haberlo hecho, ¿cómo demostraría ante el registro oficial que él mismo había matado al Tigre de Fuego Wei?
"¿Y si buscamos el modo de aclararlo con la Isla Wulong?"
"Ya no sirve de nada. Emitida la orden de reunión, la Secta Guiyuan y Zhujinlang van a recoger velas y no volverán a asomar la cabeza; si vamos ahora, no encontraremos a nadie. Encima, la Isla Wulong ha salido en pleno a rastrear cada rincón. Será mejor que nos retiremos primero".
Al pronunciar estas palabras, la voz de Hong Yu denotaba una fastidio mal disimulado.
Después de todo, había dedicado una noche entera a urdir este plan maestro, todo con el propósito de demostrarle a su pretendiente por qué ostentaba el mando supremo en la Sociedad Shanhe.
Y sin embargo, al primer lance, ninguna pieza encajaba con la siguiente. ¿Acaso su imagen pública no quedaba afianzada, cada vez más, como la de una consumada inepta?
Pese a todo, en esta ocasión Ye Xingge se abstuvo de lanzarle pullas. La Gran Belleza aún conservaba un Plan C bajo la manga: si fracasaban en cazar a los miembros de Guiyuan o a Zhujinlang, bastaría con redirigir los pasos hacia otros prófugos de la lista negra.
En eso, al menos, era imposible que las cosas volvieran a torcerse.
Pero retirarse en este instante... ¿qué ocurriría con la Daga Roba-Destinos?
Ye Xingge ya se había mentalizado para apostarlo todo a seis meses de maniobras con tal de cobrarse una pieza colosal. Volver con las alforjas vacías resultaba desalentador en extremo.
Caviló durante unos segundos, tomó la tablilla de transmisión de manos de la muchacha y se dispuso a verificar qué movimientos registraba la Secta Guiyuan.
Al canalizar un hilo de fuerza interna en el jade, una línea de caracteres brilló sobre la superficie:
'¿Cuál es la situación en la orilla del lago?'
La conclusión resultaba palmaria: al haber despachado al Tigre de Fuego Wei con tanta celeridad, sus superiores en la secta todavía no tenían la menor idea de lo sucedido.
La mirada de Ye Xingge centelleó. Se acuclilló ante ella y tanteó el terreno:
"¿Y si intentamos tentar a la serpiente para que salga de la hierba?"
Hong Yu reflexionó un instante antes de sacudir la cabeza:
"La Secta Guiyuan sabe que el Tigre de Fuego Wei es Li Yi, y es muy factible que sepan que Li Yi había concertado verse contigo esta noche. Tan pronto como la noticia de su muerte se propague, quedarás al descubierto. Además, con esa treta a lo sumo atraeríamos al Zorro Lunar Xin. Nuestro objetivo es Zhujinlang; los de Guiyuan no ofrecen una recompensa tan sustanciosa, y lidiar con dos blancos al mismo tiempo entraña un riesgo desmedido. No vale la pena jugársela".
Ye Xingge convino en que sus reparos eran fundados. Sin embargo, ya que habían venido hasta aquí, la máxima de que 'el ladrón jamás se marcha con las manos vacías' le obligaba a exprimir cada recurso disponible. Comenzó, pues, a repasar mentalmente las cartas que guardaba en su baraja:
'La Gran Belleza ocupa el octavo puesto de la Segunda Clase; aunque carece de vigor interno, conserva intacta su agudeza perceptiva y puede detectar a cualquier maestro de Segunda o Tercera Clase agazapado en las sombras...
Recursos como las Flores Esparcidas por las Hadas revelarían de golpe su posición, lo que equivaldría a un suicidio flagrante...
La daga del Tigre que Salta el Torrente representa su única baza para derribar a un adversario de Tercera Clase. Al haber destrozado las heridas del cuerpo momentos antes, el corte del arma no debería haber quedado al descubierto, pero solo dispondrá de una tentativa, y exclusivamente frente a un objetivo individual...
El Látigo Purificador de Impurezas solo sirve para propinarle azotes a la Gran Belleza; si se atreviera a desenfundarlo en los dominios de la Isla Wulong, quienes acudirían a cercarlo no serían solo los isleños, sino que hasta los viejos monstruos de la Primera Clase se presentarían en tropel...
En cuanto al Anillo Disipador de Qi que acaba de birlar, apenas tiene utilidad práctica y choca con el brazalete que ya porta, de modo que solo servirá para que la Gran Belleza preserve su pellejo...'
Ye Xingge comprendió que, por esa vía, las probabilidades eran mínimas. En consecuencia, volvió a posar la vista sobre la tablilla de la Secta Guiyuan.
El cometido primordial de aquel artefacto era transmitir mensajes.
Y la información, tanto en la antigüedad como en el presente, poseía un peso estratégico determinante; representaba la vía más certera para forzar una grieta táctica.
Pero ¿cómo transmitir un recado para infligir el mayor daño posible?...
'¿Un timo a distancia?...'
'¿...?'
Al cruzarle semejante idea por la mente, una chispa de inspiración prendió en su pensamiento. Acomodándose frente a la Gran Belleza, inquirió:
"Dime: ¿quiénes conocen la verdadera identidad del Tigre de Fuego Wei, aparte de nosotros, la Secta Guiyuan y Zhujinlang?"
Hong Yu, que tampoco toleraba la idea de un esfuerzo baldío, asintió con gravedad:
"Nadie más. De haberlo sabido cualquier otra facción, Li Yi jamás habría conservado el pellejo hasta hoy".
Ye Xingge terminó de perfilar la hipótesis:
"Zhujinlang ha estado buscando sin tregua al Tigre de Fuego Wei para dar salida a su botín. Ahora que el Tigre de Fuego Wei ha sufrido una muerte tan repentina y desconcertante, ¿no le dictaría el sentido común averiguar qué demonios ha pasado?"
Al escuchar el planteamiento, a Hong Yu le pareció que la lógica era impecable.
Cuando un socio de andanzas fenece de manera abrupta, cualquier individuo cabal indagaría las causas de su defunción.
El Tigre de Fuego Wei seguía siendo la única persona con la que Zhujinlang mantenía contacto; de no aclararse el asunto, ¿cómo sabría Zhujinlang si aquello guardaba relación con él?
La Isla Wulong ignoraba por completo por qué Li Yi había sido asesinado, y los demás tampoco lo sabían; por lo tanto, si Zhujinlang quería desentrañarlo, solo le quedaba informarse a través de la Secta Guiyuan...
Al llegar a este punto en sus pensamientos, Hong Yu se inclinó un poco más hacia él:
"¿Qué quieres decir?"
Ye Xingge también se aproximó unos palmos:
"La Secta Guiyuan lleva tanto tiempo acechando sin atrapar a nadie que Zhujinlang de seguro conoce al dedillo la ubicación de sus hombres. Ahora hagamos una suposición: si Zhujinlang indaga más tarde por qué murió Li Yi y de repente descubre que la Secta Guiyuan ha recibido un 'mensaje urgente de la capital'... Una misiva que afirme que el Látigo Purificador de Impurezas está en mis manos y que vine a silenciar testigos, razón por la cual maté al Tigre de Fuego Wei. Y que el conejo y el zorro, tras recibir la noticia, salieron a toda prisa y ya corren a capturarme para arrebatarme el arma divina... ¿Qué crees que haría Zhujinlang?"
"¿...?"
Al escuchar esto, Hong Yu se enderezó un poco y reflexionó en silencio:
El único objetivo actual de Zhujinlang era ascender a la Primera Clase de la Lista Dorada antes de fin de año para conservar el arma divina en su poder, pero sus probabilidades eran ínfimas.
Además, el Látigo Purificador de Impurezas y la Daga Roba-Destinos se complementaban a la perfección. Si Ye Xingge quería blandir ambas armas divinas para apostar a lo grande, ¿acaso Zhujinlang no desearía exactamente lo mismo?
Es más, si Ye Xingge no lo lograba, en el peor de los casos le bastaría con dedicar diez años a cultivar sus artes con calma.
¡Pero a Zhujinlang se le había agotado el tiempo!
De modo que, si Zhujinlang descubría por casualidad que la Secta Guiyuan poseía pistas sobre el Látigo Purificador de Impurezas y que ya habían partido a buscarlo, acudiría arrastrándose a las inmediaciones para comprobar la verdad.
Si Ye Xingge de verdad tenía el Látigo Purificador de Impurezas, con tal de que Zhujinlang se atreviera a asomarse, sería seguro como el hierro que podrían pescarlo...
Sin embargo...
Hong Yu extendió las manos y dijo:
"¿De dónde va a sacar la Secta Guiyuan una pista que Zhujinlang pueda averiguar?"
Ye Xingge alzó la mano señalando la placa de jade:
"Yo se la daré."
"¿Ah?"
La expresión de Hong Yu se quedó pasmada.
Ye Xingge, en cambio, rebosaba entusiasmo y volvió a señalarse a sí mismo:
"A nuestros ojos, el valor de Zhujinlang supera por mucho al de la Secta Guiyuan, ¿no es así?"
Hong Yu asintió con seriedad:
"Sin duda. Si se puede atrapar a Zhujinlang, ¿quién tendría cabeza para andar cazando al zorro y al conejo?"
Ye Xingge continuó:
"Entonces, a ojos de la Secta Guiyuan, entre yo, un mero Oficial de Túnica Bordada que acaba de matar a un peón, y Zhujinlang, que empuña un arma divina y rebosa tesoros, ¿quién vale más?"
Hong Yu captó su intención y replicó con convicción:
"No hace falta hablar de un simple Oficial de Túnica Bordada; incluso si exhibieras un arma divina, el valor de Zhujinlang seguiría siendo superior, y por un margen abismal."
Ye Xingge dio una suave palmada:
"¡Exacto! Ni yo ni la Secta Guiyuan valemos tanto a ojos del otro y nos despreciamos mutuamente; siendo así, la concordia engendra riquezas. ¿Acaso no es mejor buscar un rincón apartado, embaucar a Zhujinlang para que asome la cabeza y liquidarlo entre todos?"
"..."
Hong Yu parpadeó, mirándolo como si contemplara a un genio extravagante. Aun así, vaciló:
"Acabas de matar a uno de los suyos y ahora sales con esto... ¿De verdad te va a creer la Secta Guiyuan?"
Ye Xingge confiaba en la reputación gremial de aquel Culto de los Ojos Rojos: jamás permitirían que el rencor interfiriera con los negocios. E incluso si desconfiaban, a él le daba igual:
"Tampoco los estoy engañando. Si de verdad atraemos a Zhujinlang, tendrán una oportunidad real de echarle el guante; y si no les place, buscaremos a otros para matarlos, no perderemos nada de tiempo."
Hong Yu consideró que tenía razón y sintió que la sangre le hervía de excitación. Acercándose, enarcó ligeramente la barbilla:
"Entonces redacta tú el mensaje."
Ye Xingge tomó la placa de jade, reflexionó un instante y sacudió la cabeza:
"Aún no. Primero debemos buscar un sitio que nos permita avanzar o replegarnos a placer. Si de verdad aceptan y llegan antes que nosotros, estaremos en problemas si no podemos escapar."
Hong Yu se puso de pie al instante y empuñó la pértiga:
"Vamos a la Isla Qingluo. Conozco bien el terreno; incluso si Jiang Jinjiang se aproximara, podríamos divisarlo a siete u ocho li de distancia. Yo manejaré la barca, tú piensa rápido las palabras. Esto exige celeridad: debemos disponer el tablero antes de que la noticia llegue a oídos de Zhujinlang."
Ye Xingge sabía que en la guerra la presteza lo era todo, de modo que sujetó la placa y comenzó a sopesar minuciosamente los términos...
\---
Al mismo tiempo, en el Muelle de Mercancías Clandestinas.
Alrededor de la isla se congregaban miles de embarcaciones, y el mercado bullía iluminado por innumerables faroles.
A medida que las señales de fuego y humo se elevaban desde distintos puntos del Paso de Wangchuan, nutridos grupos de discípulos de la Isla Wulong, empuñando armas, se precipitaban hacia los embarcaderos. Los hombres del Jianghu que merodeaban por el mercado negro se interrogaban unos a otros:
"¿Qué ocurre?"
"Parece que algo ha estallado en el Pueblo Hukou..."
"¿Habrán atacado los de la Sociedad Shanhe?"
"Con semejante despliegue, es muy probable..."
...
Cerca de la Casa de Cambio Li, en el interior de una posada.
He Lin, el Maestro de Sala de Asuntos Exteriores del Pabellón Xuanbing, tras cerciorarse de que nadie lo seguía, se deslizó al interior de la habitación y susurró:
"No sé qué habrá ocurrido en el Pueblo Hukou, pero con semejante alboroto, seguro que Zhujinlang no vendrá hoy."
En el sombrío aposento aguardaba sentado un anciano envuelto en una capa y con el rostro cubierto por una máscara, cuya identidad tampoco guardaba un gran misterio: se trataba de Duan Lianshan, líder de la Secta Qiushan de la Prefectura de Jingzhou, un veterano combatiente rezagado al final de la Tercera Clase de la Lista Dorada que, al verse incapaz de seguir ascendiendo, se había unido a la Secta Guiyuan en pos de una oportunidad fortuita.
Al encontrarse relativamente cerca del Paso de Wangchuan, casi siempre era Duan Lianshan quien acudía a vigilar para emboscar a Zhujinlang; tras haber ido y venido en vano en múltiples ocasiones, en ese momento mostraba una patente irritación y preguntó:
"¿No le preguntaste al Tigre qué ha pasado?"
He Lin era el Zorro Lunar Xin, y Li Yi era el subordinado directo que él mismo había reclutado. Tomando asiento a su lado, respondió:
"Hace un momento fue a recibir al Leopardo. Como ahora se ha desatado este revuelo en la Isla Wulong, supongo que andará atareado y por eso no ha contestado."
Duan Lianshan sabía que Li Yi había recibido noticias el día anterior respecto a 'Rojo Pleno' y el 'Látigo Purificador de Impurezas'. Dirigió una mirada hacia la ventana:
"No vaya a ser que le haya ocurrido una desgracia al muchacho."
A He Lin le pareció una posibilidad remota.
Al fin y al cabo, este era el corazón de la Isla Wulong y el Tigre fungía como Líder de Incienso de la cofradía local; a menos que se hubiera descubierto su doble juego y la propia isla decidiera purgar sus filas, ¿qué otra secta se atrevería a ponerle una mano encima?
No obstante, la situación exterior resultaba a todas luces irregular. He Lin extrajo el talismán de jade e infundió su Qi para revisarlo.
En consecuencia, una hilera de caracteres se grabó ante sus ojos, y la estancia quedó sumida de golpe en un silencio sepulcral:
"El Tigre ha muerto; mis condolencias. Puedo embaucar a Zhujinlang para que salga. ¿Les interesa colaborar?"
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Baladas Nocturnas (Novela)
Capítulo 45
Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 44
Estás leyendo el capítulo 44 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.