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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 43 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
\*Tap, tap, tap...\* El transbordador atracó en la orilla y cinco hombres desembarcaron en fila. Li Yi avanzaba envuelto en su capa, barriendo con la mirada las embarcaciones desguazadas que yacían varadas en la playa lacustre. Al percibir los murmullos de queja de sus subordinados, reprendió con voz grave y cortante: "Son órdenes de arriba; limítense a cumplirlas. ¿A qué viene tanta palabrería inútil?" Como una de las Veintiocho Constelaciones, Li Yi llevaba más de una década labrándose una posición y ya contaba con un puñado de secuaces de absoluta confianza. Sin embargo, los cuatro adeptos que lo secundaban gozaban de identidades intachables a la luz pública. Desaparecer misteriosamente una y otra vez para prestar apoyo en misiones que terminaban en fiascos les resultaba cada vez más difícil de justificar, de modo que en ese momento no pudieron contener su descontento: "En estos meses, entre todos hemos empujado a Zhujinlang hasta la Tercera Clase de la Lista Dorada. Ni sumando nuestras fuerzas seríamos capaces de hacerle mella. Incluso si logramos cerrarle el paso, ¿de qué servirá?" Li Yi apaciguó sus ánimos: "En esta ocasión, tanto el Maestro de Incienso Zorro como el Maestro de Incienso Conejo se encuentran en el Muelle de Mercancías Clandestinas. Ambos son colosos consumados de la Tercera Clase. En cuanto detectemos su rastro y disparemos la señal, acudirán en nuestro auxilio en un abrir y cerrar de ojos." Los sectarios albergaban profundas dudas al respecto, mas optaron por guardar silencio. Al internarse en el astillero abandonado, escudriñaron en derredor y preguntaron: "¿Y el Maestro de Incienso Leopardo? ¿Por qué no se ve a nadie?" Li Yi frunció levemente el ceño. Tras echar un rápido vistazo al entorno, se apartó unos pasos dando la espalda a sus subordinados, extrajo una placa de jade y trazó los caracteres: '¿Dónde estás?' En la placa, provista de cuadrículas en ambas caras, no tardaron en brotar líneas de tinta: 'Cagando. Espera un momento.' ¿...? A Li Yi se le crispó el entrecejo y por poco no soltó un improperio mentándole a su madre. No obstante, como la noticia de la aniquilación de la sede de Yongjing todavía no se había propagado, Li Yi no sospechó engaño alguno y prosiguió con sus órdenes: "Dentro de un momento me apostaré a vigilar en el callejón trasero de la casa de subastas. Ustedes acompañen al Leopardo al Salón de Té Li Ji. Ese sitio es un hervidero de gente; es donde menos probabilidades hay de que acuda Zhujinlang. Pero en cuanto dejen la mercancía, ¡no parpadeen ni un instante!..." "Si en verdad viene hoy, tampoco seremos capaces de detectarlo. Con tal de que el Maestro de Incienso no nos castigue después, nos damos por bien servidos..." "Si hoy fracasa, será en la próxima. El que mucho camina por la orilla del río, tarde o temprano se moja los zapatos..." ... Entretanto, tras los muros de unas viviendas de adobe situadas a escasa distancia. Ye Xingge permanecía arrimado a la pared. Al oír semejante diálogo, una punzada de suspicacia le invadió el pecho: ¡todo se desenvolvía con una facilidad inquietante! Al fin y al cabo, a juzgar por la conversación, tanto el enclave del intercambio como los efectivos aguardaban en el Muelle de Mercancías Clandestinas. Si degollaba a este grupo y partía hacia allá de inmediato, aunque no atrapara a Zhujinlang, tendría al menos la oportunidad de liquidar al Zorro Lunar Xin. ¡Y el asunto quedaría zanjado! Si Zhujinlang y la Secta Guiyuan fuesen adversarios tan sencillos de despachar, ¿cómo habrían sobrevivido durante tantos años en el turbulento Jianghu? Tras reflexionar un instante, Ye Xingge se acercó la cinta amarilla a los labios y susurró con un hilo de voz apenas audible: "¿A qué distancia queda el Muelle de Mercancías Clandestinas?" Hong Yu, agazapada en la segunda planta del navío en ruinas con la vista clavada en el Tigre de Fuego Wei en medio del grupo, replicó en voz baja: "A poco más de diez li. En cuanto acabemos con ellos, abordamos la nave sin demora. No permitas que emplee el talismán de jade para alertar a los suyos; te garantizo que llegaremos al Muelle de Mercancías Clandestinas antes de que corra la voz." Ye Xingge asintió con la cabeza, convencido de que lo primordial era aniquilarlos primero. Sin perder un segundo, extrajo una esfera negra de su cinto. La mecha contenía fósforo rojo; bastó un tirón sutil para que chisporroteara encendida. \*¡Szz, szz, szz!\* A una decena de metros de distancia. Li Yi se hallaba impartiendo las directrices cuando el siseo amortiguado de una mecha consumiéndose le alcanzó el oído. El ceño se le contrajo al instante y volvió la mirada hacia las casas de adobe. Los cuatro adeptos enmudecieron de golpe. Sin embargo, lo que presenciaron a continuación los dejó petrificados: \*¡Fuuu!\* Una esfera inadvertida surcó el aire por encima del caballete del tejado, precipitándose sobre sus cabezas. Acto seguido: \*¡Baaang!\* Un estallido sordo retumbó en las alturas. Una densa humareda negra, semejante a un océano de nubes de tormenta, cayó en picado sobre la tierra, sumiendo un perímetro de varias varas en una prisión de tinieblas impenetrables. El artefacto compartía el aspecto exterior de las Flores Esparcidas por las Hadas, pero estas bombas de humo apenas generaban detonación estruendosa, evitando alertar a posibles refuerzos en la lejanía. Los cuatro adeptos apenas alzaron los ojos cuando la densa polvareda los engulló por entero, desatando el desconcierto: "¿Quién anda ahí?..." "¡Huyan rápido!..." ... En ese mismo instante, el silbido desgarrador de una ballesta pesada hendió el aire desde la segunda planta de la barcaza, disparada en línea recta hacia Li Yi en el corazón del grupo. \*¡Fiuuu!\* Al ser una de las Veintiocho Constelaciones, el temple marcial de Li Yi superaba holgadamente al del Leopardo Acuático Ji. Al advertir el peligro por el sonido, tiró del sectario más cercano para emplearlo como escudo humano mientras doblaba el cuerpo hacia abajo en ángulo oblicuo. \*¡Pffff!\* El virote atravesó la cortina de humo y el pecho del secuaz; la punta ensangrentada se detuvo a un soplo de su propio entrecejo. ¿¡Una Ballesta Shenbi!? A Li Yi se le heló la sangre en las venas. Comprendió al instante que habían caído en una emboscada de la corte imperial. Sin titubear, sujetó el cadáver a modo de coraza y emprendió una fuga desesperada en dirección al poblado. Mas en ese preciso instante. \*¡Clang!\* ¡Una hoja acerada abandonó su vaina, arrancando una estela de gélido fulgor! Al mismo tiempo que lanzaba la bomba de humo, Ye Xingge ya había doblado la esquina con el sable desenvainado. Al divisar la silueta que irrumpía entre las brumas, plantó los pies con fiereza y cargó como un tigre abalanzándose sobre su presa. A mitad de carrera, el sable reglamentario trazó una media luna letal dirigida a la cintura y el vientre de Li Yi. \*¡Claaaang!\* Li Yi ya sabía de antemano que había alguien tras las viviendas, por lo que su reacción distó de ser torpe. En el momento en que el destello del sable cayó sobre él, blandió su propia hoja en un tajo ascendente para desviar el embate, aprovechando el choque para propulsarse hacia adelante. ¡Sin embargo, a sus espaldas se desencadenó un estruendo aterrador! \*¡Ruuuumbo!\* Tras descargar el corte horizontal, Ye Xingge ni siquiera detuvo su avance; alzó de inmediato la daga corta de su mano izquierda, apuntando directo a la espalda del fugitivo. Bastó una sutil fluctuación de su intención mental para que el 'Tigre que Salta el Torrente' en su puño estallara con una violenta descarga eléctrica que se propagó por sus cuatro extremidades y sus cien canales. Al instante siguiente, sus fibras musculares y meridianos de Qi fueron exprimidos hasta el límite absoluto. Su cuerpo salió disparado hacia adelante a una velocidad que multiplicaba varias veces su ritmo habitual; la magnitud del poder fue tan descomunal que sus tendones y huesos crujieron con un dolor desgarrador, inflamando sus conductos de energía hasta hacerlos arder. La figura de Ye Xingge saltó con violencia salvaje, transformándose sobre la orilla en un espectro envuelto en destellos gélidos. ¡Incluso su propio campo de visión se tornó borroso por un instante! \*¡Saaash!\* Para cuando recobró la nitidez visual, la distancia con el Tigre de Fuego Wei se había reducido a cero. La daga corta del Tigre Blanco se hundió en la espalda de Li Yi. Penetró cinco pulgadas de carne viva, atravesando el pulmón de lado a lado hasta que el guardamanos con forma de cabeza de tigre quedó trabado contra el hueso. \*¡Pffff!\* Dado que la explosión de velocidad había sido vertiginosa y era la primera vez que recurría a dicho artefacto, ni el propio Ye Xingge había calculado la inercia. Al sentir el acero morder la carne, intentó girar la empuñadura de inmediato para destrozarle las entrañas. No obstante, como Maestro de Incienso de la Isla Wulong, el Tigre de Fuego Wei poseía cartas de salvamento. En el preciso segundo en que la daga le perforó el torso, su capa negra se hinchó de golpe, detonando con un seco estruendo: \*¡Bum!\* Bajo la violenta onda de choque, hasta la arena del lecho lacustre fue barrida formando un surco anular perfecto. El cuerpo de Ye Xingge fue repelido por el impacto. La daga corta trazó una parábola de sangre en el aire y la humareda negra a sus espaldas quedó dispersada por la onda de choque, dejando expuestos a tres adeptos que blandían sus filos a ciegas presas del pánico. Por su parte, el Tigre de Fuego Wei, al borde de la muerte y con los pulmones destrozados, no se desplomó; por el contrario, forzó su agilidad hasta el extremo en un intento agónico por alcanzar el poblado a lo lejos. \*¡Fiuuu!\* Sin embargo, el silbido penetrante de la ballesta pesada rasgó el aire una vez más. En la barcaza carcomida, Hong Yu ya había saltado sobre la cubierta. Con un pie afianzado en la barandilla, apoyaba la Ballesta Shenbi entre la rodilla y el brazo izquierdo mientras tensaba la cuerda con la diestra, advirtiendo al unísono: "Es un Anillo Disipador de Qi; no puede usarlo una segunda vez en poco tiempo. ¡Mátalo ya!" Apenas apagadas sus palabras, un virote de pie y medio volvió a hendir la bruma, abriendo un vórtice a través del humo disperso, para ser desviado en el último segundo por un torpe revés del sable de Li Yi. Ye Xingge, tras ser despedido por los aires, rebotó contra el suelo nada más caer y reanudó la persecución a toda velocidad con el sable en ristre. \*¡Fiuuu, fiuuu!\* La presteza de Hong Yu para recargar la ballesta era sobrehumana. Los virotes silbaban rozando la cabeza de Ye Xingge; aunque el zumbido no era ensordecedor, erizaba la piel. Li Yi, con el pecho atravesado de parte a parte por la daga, era en la práctica un cadáver andante. Apenas logró arrastrarse unos cuantos pasos antes de que otro virote disparado a través del humo le impactara de lleno en la espalda. Con un sordo \*¡plof!\*, el proyectil le perforó el torso, asomando la punta empapada en sangre por delante del pecho. "¡Cofff!..." Li Yi dio un traspié y cayó de bruces sobre la arena, deslizándose varios pasos hacia adelante. Con la boca anegada en sangre, metió la mano trémula en su túnica buscando la placa de jade con la intención desesperada de alertar a sus superiores. Pero Ye Xingge acortó distancias en un sprint feroz. A pesar de que sus músculos temblaban levemente por el desgaste impuesto por el 'Tigre que Salta el Torrente', coronó su carrera arrojándose en un salto rasante. A mitad del vuelo, volteó el sable empuñándolo en agarre invertido. En el instante exacto en que sus pies tocaron tierra, la hoja se clavó verticalmente en el brazo izquierdo del Tigre de Fuego Wei, retorciendo el acero de inmediato. \*¡Crack!\* Carne y hueso se quebraron limpiamente. Antes de que los dedos de Li Yi pudieran afianzar el agarre sobre la placa de jade, el brazo entero le fue cercenado de cuajo. El dolor le arrancó un alarido gutural: "¡Aaaagh!..." Mas el chillido se extinguió tan pronto como brotó de su garganta. Ye Xingge le atravesó la nuca con el sable de una sola estocada, segando su vida en el acto. Sin perder un instante, volteó el cadáver, tanteó junto a la extremidad amputada y extrajo la placa de jade para examinarla. El Talismán de la Cola del Dragón correspondía a la Mansión Wei; la placa era ligeramente más gruesa y presentaba cuadrículas grabadas en ambas caras. Su función primordial era mantener la comunicación con los eslabones superiores e inferiores. Al comprobar que la pieza no presentaba ninguna anomalía, Ye Xingge exhaló un suspiro de alivio y giró la cabeza hacia atrás. En la barcaza. Al constatar que el cabecilla había sido ejecutado, Hong Yu ya había reorientado la Ballesta Shenbi hacia la parte inferior: \*¡Clic-clac... fiuuu!\* \*¡Clic-clac... fiuuu!\* ... Los tres adeptos supervivientes, cegados por la humareda y aturdidos por el silbido de los virotes, se habían lanzado al unísono tras los escombros para guarecerse, sin comprender aún lo que ocurría. Aunque la vista permanecía obstaculizada por los restos de humo, Hong Yu rastreaba las posiciones guiándose por el sonido sin errar un solo disparo. Cada virote perforaba maderos y parapetos, buscando con frialdad cráneos y gargantas. Al cabo de tres descargas, el silencio más absoluto se adueñó de la playa lacustre. Hong Yu barrió el perímetro con una mirada rápida, alzó la Ballesta Shenbi y saltó de la embarcación: "La noticia no tardará en filtrarse. Vayamos de inmediato al Muelle de Mercancías Clandestinas." Habiendo dicho esto, se encaramó con soltura al esquife amarrado a la orilla. Al verla desenvolverse, Ye Xingge pensó para sus adentros que aquella beldad deslumbrante no solo poseía un busto de ensueño, sino que a la hora de resolver asuntos era sumamente implacable y eficaz. Tampoco se demoró: rebuscó a toda prisa entre las pertenencias del cadáver y destrozó deliberadamente la herida provocada por la daga corta, impidiendo que quedaran rastros atribuibles al 'Tigre que Salta el Torrente'. Una vez borradas las pistas, Ye Xingge corrió hacia la orilla, empujó la embarcación internándose en el agua para alejarla del fango y saltó al interior. En un abrir y cerrar de ojos, la barca se desvaneció en el seno de la noche. \*¡Chap, chap!\* La emboscada y ejecución de los cinco hombres, desde la detonación de la bomba de humo hasta el abordaje y la retirada, apenas había tomado un minuto entero. La bomba de humo y la ballesta pesada generaban escaso estruendo y, mediando cinco li de distancia con el Pueblo Hukou, en condiciones normales nadie se habría percatado. Sin embargo, la gente del Jianghu era hipersensible al eco del choque de aceros. Siendo el Pueblo Hukou el corazón neurálgico del bajo mundo fluvial, sobraban los expertos en sus inmediaciones. Antes de que el humo negro terminara de disiparse por completo, Qian Zhong, el Maestro de Sala a cargo de la guarnición del Pueblo Hukou, fue el primero en acudir al lugar encabezando a un destacamento de subordinados. Al descubrir cinco cadáveres tendidos sobre la desolada orilla, a Qian Zhong se le encendió la sangre de cólera: "¿Quién se atreve a causar disturbios en este sitio?" Un discípulo a sus espaldas olfateó el aire; el hedor resultaba sumamente asfixiante y en el terreno se apreciaban los surcos inconfundibles de virotes de ballesta pesada. Con el ceño fruncido, advirtió: "Parece que gente del Pabellón Guantian estuvo operando aquí. ¿Qué hacemos?" El Vado Wangchuan formaba parte del circuito de mercados libres del Jianghu y se regía por la regla estricta de prohibir el uso de armas blancas; a quien la infringiera se le rompían brazos y piernas. No obstante, tratándose de agentes imperiales persiguiendo criminales, capturar abiertamente a los emisarios del gobierno para mutilarles las extremidades distaba de ser prudente. Por si fuera poco, con un viejo monstruo de la Primera Clase custodiando el Pabellón Guantian, aquella institución no era una oficina de gobierno común y corriente. Al percatarse de lo peliagudo de la situación, Qian Zhong se volvió hacia los suyos e increpó: "¿Qué ciego incompetente dejó entrar a esa jauría de sabuesos de túnica bordada? ¿Acaso no son capaces de reconocer una Ballesta Shenbi?" "Eh... no lo sabemos. La gente del Pabellón Guantian domina artes marciales formidables; si se infiltraron por su cuenta, los subordinados no tenían forma de detectarlos." "Revisen primero a quiénes mataron. Si se trata de bandoleros errantes con causas pendientes de sangre, sofocaremos la noticia y nos limitaremos a expulsar de la isla a los sabuesos que hicieron esto. ¡Que no cunda el pánico entre los clientes que visitan la isla!" Varios adeptos acataron la orden y se aproximaron presurosos al cuerpo situado más al frente. Tras retirarle la máscara para examinar el rostro, un estremecimiento sacudió sus cuerpos: "¿¡El Maestro de Incienso Li!?" Qian Zhong, que se encontraba cavilando cómo manejar el embrollo, sintió un vuelco en el pecho al oír la exclamación y se acercó a toda prisa a inspeccionar. Al constatar que el cadáver cosido a puñaladas pertenecía en verdad al Maestro de Incienso a cargo de la casa de cambio y préstamos del Muelle de Mercancías Clandestinas —quien además estaba bajo su mando directo—, la furia le hizo hervir la sangre hasta ponerse al rojo vivo: "¡Maldita sea! ¡Esto ya es pasarse de la raya!..." "¡Así es! Asesinar a uno de los nuestros en pleno territorio de la Isla Wulong..." ... Aunque ninguno comprendía qué hacía el Maestro de Incienso Li en aquel astillero desguazado a deshoras, portando una máscara y cayendo acribillado a manos de la corte imperial, Li Yi llevaba más de veinte años sirviendo fielmente a la hermandad. ¿Acaso no sabían de sobra si era leal o un traidor? Receptar mercancía robada, prestar dinero a usura, asaltar y asesinar en los caminos, ultrajar mujeres y vejar a los indefensos... ¡Todo aquello no eran más que los trabajos sucios que ejecutaba en beneficio de la secta! Que los agentes del gobierno vinieran a degollar a su gente sin mediar palabra y huyeran como si nada... si no resolvían esto por la fuerza, ¿quién demonios se atrevería a seguir jugándose el pellejo por la organización? Por no hablar de que un enclave como el Muelle de Mercancías Clandestinas era por definición un mercado negro; si permitían que asesinaran a su propio Maestro de Incienso sin soltar un solo chillido, ¿qué figura del Jianghu se atrevería a poner un pie allí para hacer negocios en el futuro? Fuera de sí por la furia, Qian Zhong se incorporó y rugió: "¡Envíen un mensaje al líder de la secta y a todas las salas! ¡Cierren el Vado Wangchuan y registren a todo el mundo de arriba abajo!" "¡Entendido!" Varios adeptos, inflamados por la misma indignación, acataron la orden de inmediato y salieron disparados. Qian Zhong reflexionó un instante y añadió a viva voz: "¡No digan que fue el Pabellón Guantian el que mató a nuestra gente! Anuncien que unos 'bandoleros fugitivos' han causado disturbios aquí y asesinaron al Maestro de Incienso Li." Los adeptos comprendieron al instante la jugada. Alegando que se trataba de bandoleros asesinos, podrían darles caza y liquidarlos en el acto; si luego resultaba que eran agentes de la corte, bastaría con afirmar que no los reconocieron y que fue una confusión fortuita. Como el Pabellón Guantian no se había coordinado previamente con las autoridades locales, la excusa resultaba irrebatible: por mucho que escalara el escándalo, a lo sumo se resolvería pagando una indemnización en plata. En cambio, si anunciaban a los cuatro vientos que sabían que eran oficiales de la corte imperial y organizaban una cacería abierta para ejecutarlos en venganza, el asunto se tornaría imposible de apaciguar. "Entendido. Vamos a dar la alerta ahora mismo..." \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¡Tu reacción y comentario impulsan el próximo capítulo! ¿Qué te pareció esta escena? ¡Déjanos tu opinión! 💬🔥
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Estás leyendo el capítulo 43 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.