arrow_back

Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 42 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El cielo se oscurecía poco a poco. En la Isla de Bienvenida, situada en el interior del Vado Wangchuan. Varias embarcaciones de pasajeros permanecían amarradas a lo largo de la ribera insular, mientras los discípulos de la Isla Wulong patrullaban los alrededores portando sables y armas a la cintura. En el corazón de la isla se alzaba una finca señorial, destinada habitualmente a recepciones diplomáticas y asambleas. En ese momento, sus salones resplandecían con una intensa iluminación, y desde el interior se filtraba el tenue rumor de cantos y danzas. Li Yi vestía un atuendo marcial y montaba guardia fuera del gran salón. Su mirada se dirigía de vez en cuando hacia la superficie del lago, más allá de la orilla, y a cada momento extraía una placa de jade de su manga para comprobarla, con un dejo de impaciencia asomando sutilmente entre sus cejas. Como líder de incienso bajo el mando de la Isla Wulong, Li Yi se había encargado en un principio de administrar las casas de cambio y préstamos. Más adelante, aprovechando las facilidades de su cargo, la Secta Guiyuan puso los ojos en él y lo reclutó como una de sus Veintiocho Constelaciones. Desde principios de año, Zhujinlang había vuelto a dejarse ver por el Jianghu con la intención de escalar posiciones en la lista para conservar su arma divina. Sin embargo, para ascender en la clasificación no bastaba con poseer un arma divina; también hacía falta acumular ingentes cantidades de recursos, como píldoras medicinales y manuales de cultivo. Zhujinlang no podía conseguir todo aquello únicamente robando. Al ser perseguido por todo el Jianghu, tampoco se atrevía a comerciar con los traficantes del mercado negro, por lo que, en un chispazo de astucia, recurrió a ellos: el Culto de los Ojos Rojos. Aquella no era la primera vez que ambas partes colaboraban. Mucho tiempo atrás, Zhujinlang ya había recurrido a ellos para liquidar mercancía robada. El motivo era sumamente simple: Cualquier facción de los bajos fondos del Jianghu podía traicionar el paradero de Zhujinlang y confabularse con otros para capturarlo, pero la Secta Guiyuan jamás lo haría. ¡Ellos solo sabían devorar el botín en solitario! Además, poseían una iniciativa individual desbordante: ¡si un miembro podía resolverlo por su cuenta, bajo ninguna circunstancia avisaría a sus correligionarios para solicitar auxilio! Por esa razón, mientras no cayera directamente en las garras de la Secta Guiyuan, Zhujinlang estaba completamente a salvo. Cuando Li Yi recibió de pronto noticias y objetos robados hacía unos meses, se quedó estupefacto. Al fin y al cabo, en el pasado Zhujinlang no era más que un simple ladrón de tejados; tenía cierto valor, pero no ameritaba que la Secta Guiyuan movilizara a un gran contingente. Sin embargo, tras reaparecer después de tantos años de ausencia, Zhujinlang ya no era el mismo. Llevaba encima no solo un arma divina, sino también varias armas de renombre de enorme utilidad práctica, cuyo valor conjunto figuraba entre los más altos de toda la Lista Dorada. Y para colmo, tratándose de un ladrón, sus artes marciales distaban mucho de ser sobresalientes. Al ver que se metía voluntariamente en la boca del lobo, Li Yi comprendió que no podría manejarlo solo y se apresuró a avisar a sus superiores para tenderle una emboscada: ¡las Siete Mansiones del Salón del Dragón Verde se movilizaron al completo! No obstante, muy pronto descubrió que no era casualidad que Zhujinlang hubiera ejercido el oficio durante veinte años sin ser atrapado jamás. Depositaron la plata en cinco ubicaciones distintas. El Dragón de Madera Jiao, el Dragón Dorado Kang y otros líderes encabezaron personalmente a sus grupos, apostándose cada uno en un punto. Como resultado, bastó con que apartaran la mirada un solo parpadeo para que las cosas se esfumaran en el aire. A partir de entonces, la Secta Guiyuan sumó una suerte de "constelación fuera de nómina". Cada pocos días, Zhujinlang dejaba una nota y los objetos robados. Li Yi preparaba los recursos solicitados e informaba a sus superiores para tenderle una emboscada, repitiendo el ciclo una y otra vez. Los altos mandos poseían identidades respetables en la sociedad; desaparecer cada dos por tres y correr de un lado a otro se volvió un desgaste insostenible. Por ello, el asunto acabó reduciéndose a que en cada ocasión solo acudía un superior: si lograban atraparlo, era una grata sorpresa; si no, se lo tomaban como un simple viaje para recolectar recursos. Incluso llegaron a dejar notas dentro de la secta con la intención de reclutar a Zhujinlang. Pero Zhujinlang conocía a la perfección la cultura interna del Culto de los Ojos Rojos: en cuanto el valor de tu equipamiento supera tu propio valor personal, ¡dejas de tener valor alguno! Al ver que Zhujinlang no mordía el anzuelo, a la secta no le quedó más remedio que continuar haciendo guardias. Hacía unos días, habían robado objetos en el Taller de Espadas Shangshui. Al recibir el botín, Li Yi comenzó de inmediato a preparar los suministros necesarios y a reunir personal; en esta ocasión, incluso habían acudido dos superiores. El motivo era el caos desatado en Yongzhou: por razones desconocidas, a Rojo Pleno, la líder de segunda generación de la Sociedad Shanhe, se le había cruzado un cable y había ido a pavonearse en las cercanías de la capital imperial, ¡terminando en un combate encarnizado del que tanto ella como La Jueza de las Flores salieron gravemente heridas! El Pabellón Hengjiang, siendo su acérrimo rival, debía aprovechar el vacío para arrebatarle el liderazgo, y dado que la Isla Wulong estaba compinchada con el Pabellón Hengjiang, habían comenzado a ofrecer banquetes para atraer a figuras destacadas de las Ocho Grandes Sectas del Río Cang. Sus superiores, el Zorro Lunar Xin y el Conejo Solar Fang, también figuraban en la lista de invitados, por lo que aprovecharon la coyuntura para sumarse a la emboscada. Como líder de incienso de la Isla Wulong, en esos últimos días Li Yi no solo tenía que preocuparse por los asuntos de la Secta Guiyuan, sino también administrar los quehaceres cotidianos de su secta, al punto de rozar el colapso por el exceso de trabajo. Para colmo de males, la noche anterior su subordinado, el Leopardo, había venido a entorpecerlo afirmando que venía a entregar un arma de renombre. Lo que Li Yi ambicionaba era el arma divina, la Daga Roba-Destinos; ¿qué tiempo iba a tener para prestarle atención a un mísero brazalete? Su intención inicial era posponerlo para dentro de unos días. Sin embargo, el otro aseguró tener pistas sobre el Látigo Purificador de Impurezas y, además, el Leopardo Acuático Ji poseía ciertas destrezas marciales, por lo que bien podían reclutarlo de paso para montar guardia juntos. Por esa razón, Li Yi terminó asintiendo. Al ver que la hora acordada estaba a punto de cumplirse y el banquete aún no concluía, apretó los dientes en secreto, dio media vuelta hacia el salón de recepciones y se dirigió a un reservado custodiado personalmente por un maestro de sala, donde informó con reverencia: "Maestro de sala, acabo de recordar que hoy llegó un cargamento desde el norte. Esa gente suele regatear por cada moneda y me temo que los subalternos no sabrán cómo lidiar con ellos..." En el interior del reservado se encontraban sin duda invitados de alto copete. El maestro de sala apostado en la puerta mostró cierto fastidio, pero terminó haciendo un ademán con la mano: "Termina tus asuntos y regresa pronto. Si queremos que estos líderes de secta y magnates mercantiles cambien de bando y hagan negocios con nosotros de aquí en adelante, debemos mantener las apariencias. Si cada uno se marcha por su lado, ¿qué clase de imagen daremos?" "Entendido, no volverá a ocurrir." Sintiéndose como si le hubieran concedido un indulto imperial, Li Yi se retiró a toda prisa. ... Al mismo tiempo, en el interior del reservado. Jiang Jinjiang, el señor de la Isla Wulong, se encontraba sentado en un sillón ataviado con una túnica de brocado. Solo tras la partida del líder de incienso Li Yi habló en tono de disculpa: "Los subordinados no conocen las normas de etiqueta, lamento haberle hecho pasar un mal rato, hermano Huang." Al otro lado de la mesa de té estaba sentado un hombre de mediana edad y rasgos ordinarios, con el porte sereno y afable de un mayordomo noble: "Que los negocios del señor Jiang hayan alcanzado tal magnitud es ciertamente motivo de envidia para cualquiera. Sin embargo, por mucho que uno prospere en el Jianghu, a lo sumo no pasa de ser un potentado adinerado. Este mundo, al fin y al cabo, sigue perteneciendo a quienes visten los tocados oficiales de la corte." Jiang Jinjiang levantó su taza de té, dio un sorbo y replicó con un ligero deje de mofa: "Ignoro quién respalda al hermano Huang, pero recurrir a la ayuda del Salón de los Ocho Pilares y contratar a escoria como Yang Tuyan para atentar contra el carruaje imperial, solo para que los planes fueran arruinados por un mocoso imberbe de apellido Ye en Qingxi, demuestra que no poseen un poder tan formidable. Si no fuera por esta placa sobre la mesa, este Jiang ni siquiera se habría molestado en recibirlo." Sobre la mesa, entre ambos, descansaba una placa de pase del palacio imperial. Su portador podía entrar y salir libremente por las puertas del palacio; era una pieza casi imposible de falsificar en el mundo exterior, y el simple hecho de exhibirla daba fe de una influencia colosal. Jiang Jinjiang solo sabía que aquel hombre se llamaba Huang Guan y era el estratega de algún alto dignatario de la capital imperial, pero la otra parte jamás había revelado sus verdaderos orígenes. En ese momento, Huang Guan tampoco respondió de forma explícita, limitándose a decir: "La identidad de mi señor no puede divulgarse a la ligera, pero mañana por la mañana vendrá alguien desde la prefectura de Jingzhou con un documento oficial para notificar al señor Jiang que las obras del nuevo embarcadero en la Bahía de Cangjiang quedarán, a partir de ahora, bajo su administración." "¿Oh?" Al escuchar aquellas palabras, Jiang Jinjiang se mostró genuinamente sorprendido. El nuevo embarcadero en la Bahía de Cangjiang se construía para facilitar el comercio entre el norte y el sur tras la unificación de la Gran Yan. Era un punto de escala neurálgico para la nueva ruta fluvial y una obra monumental autorizada expresamente por el emperador; todos los grandes mercaderes y sectas de Jingzhou se disputaban ferozmente el contrato de adjudicación. Quien consiguiera adjudicárselo no solo se embolsaría la plata de la corte imperial, sino que el embarcadero se convertiría en su propio feudo en el futuro. La Isla Wulong había movido numerosos hilos para conseguirlo, pero al contar con menos peso que el Pabellón Hengjiang, creían haber perdido toda oportunidad. Si Huang Guan era capaz de asignarle esa tarea de forma directa, su respaldo debía de ser verdaderamente extraordinario. Jiang Jinjiang preguntó, debatiéndose entre la duda y la credulidad: "Si el señor Huang posee semejante capacidad, ¿por qué recurrió a Yang Tuyan para el magnicidio?" Huang Guan negó lentamente con la cabeza: "El atentado en sí no era lo primordial; lo primordial era el efecto colateral. En un principio, los de arriba planeaban emplear una 'estratagema de discordia' para sembrar la cizaña entre cierta persona y Su Majestad, pero por desgracia el Salón de los Ocho Pilares filtró la noticia. El señor Jiang es un caudillo sobresaliente de su tiempo, ¿cómo podría resignarse a vivir perpetuamente a la sombra del Pabellón Hengjiang? Si tiene voluntad, puede facilitarnos a un guerrero dispuesto al sacrificio. En cuanto el señor Jiang entregue a ese hombre, mi señor revelará su identidad para emprender juntos una gran causa." Jiang Jinjiang sabía que aquello era una exigencia para que entregara una "prueba de lealtad". Tras sopesarlo unos instantes, respondió: "Este asunto reviste suma gravedad. Si mañana llega en verdad el documento oficial desde la prefectura de Jingzhou, este Jiang le dará una respuesta definitiva." ... En el Vado Wangchuan. La noche ya había cerrado por completo. La ribera del lago yacía sumida en una oscuridad total, rota únicamente por el titilar disperso de los faroles de las barcas sobre las aguas. Ye Xingge cargaba la Ballesta Shenbi a la espalda mientras avanzaba hacia una ensenada situada a escasos cinco li del poblado. En su interior se amontonaban numerosos barcos desguazados y cobertizos destinados al despiece de navíos, aunque a esas horas intempestivas el lugar ya estaba desierto. Hong Yu, envuelta en su falda larga, caminaba a su lado. Tras examinar el desguace con la mirada un par de veces, señaló hacia el segundo piso de una vieja y deteriorada barca de recreo: "Me emboscaré allí arriba. Tú escóndete detrás de los cobertizos. En cuanto llegue el objetivo, atacaremos al unísono por delante y por detrás. Debemos ser rápidos para no alertar a la gente de la Isla Wulong." Ye Xingge miró a izquierda y derecha, concluyendo que aquel era, en efecto, un paraje inmejorable para matar y despojar cadáveres. Enseguida le entregó la Ballesta Shenbi y la cartuchera de virotes a la Gran Belleza, disponiéndose a buscar un rincón donde agazaparse. Sin embargo, instantes después, vio cómo la Gran Belleza, envuelta en todo su porte de gran experta marcial, avanzaba con la ballesta hasta el costado inferior de la barca y daba un leve impulso con las puntas de los pies. \*¡Boing, boing, boing!\* Su abultado escote botó un par de veces, y sus torneadas caderas y muslos vibraron en una suave ondulación, pero toda su figura apenas se despegó dos palmos del suelo. Acto seguido, la Gran Belleza se quedó completamente petrificada en el sitio. "¿Eh?" Ye Xingge se quedó atónito. Acercándose a paso vivo, sus ojos brillaron cargados de sorna: "¿Qué ocurre, octava de la Segunda Clase? ¿Está demasiado alto y no alcanzas a subir? ¿Acaso necesitas la ayuda de este hermanito?" Al ver que aquel bribón se atrevía a regodearse de su desgracia, la mirada de Hong Yu se tornó gélida. Apuntó la Ballesta Shenbi descargada directamente hacia Ye Xingge, con una expresión en los ojos que parecía decir: '¿Crees que porque esta hermana mayor no pueda saltar a un barco no va a poder ponerte en tu sitio a ti?' Ye Xingge intuyó que no sería capaz de ponerlo en su sitio, pero por consideración al orgullo de la Gran Belleza, se colocó al pie de la barca, entrelazó las manos a la altura de la cintura y flexionó las rodillas: "Está bien, está bien. Ven, te daré un impulso." "Hmph..." Hong Yu no dijo nada más; tomó dos zancadas de carrerilla y saltó. Encontrándose de frente, Ye Xingge sintió que aquel busto tembloroso se le venía encima como un vendaval. No obstante, antes de que llegaran a tocarse, empujó con fuerza hacia arriba con ambas palmas. La imponente belleza vestida de rojo salió catapultada por los aires, y la falda, arrastrada por la inercia, le azotó la mejilla. \*¡Fwoosh!\* Y entonces descubrió que, mientras el dobladillo le rozaba el rostro, dos largas y turgentes boas blancas surgieron ante sus ojos. Lástima que la noche fuera demasiado oscura para vislumbrar los detalles más profundos... ¿Eh? Ye Xingge parpadeó, giró la cabeza y exclamó con sorpresa: "¿No llevas pantalones?" Hong Yu no llegaba al extremo de ser tan impúdica; llevaba puestos unos calzones cortos ceñidos con un lazo. Al oír aquello, volvió a apuntarle con la Ballesta Shenbi con furia asesina. Al ver su reacción, Ye Xingge extendió las manos con resignación y no insistió más. Fue a situarse detrás de un cobertizo, escondiéndose en un ángulo visible para la Gran Belleza, y se llevó la muñeca a la comisura de los labios: "En posición. ¿Tú ya estás lista?" Hong Yu cruzó el caótico salón principal y trepó hasta el segundo piso de la barca. Se detuvo en un reservado desierto, abrió la ventana una rendija y apoyó la Ballesta Shenbi sobre una mesa de té. Tras cerciorarse de que el campo de tiro era despejado, respondió: "Lista." Ye Xingge examinó con atención la barca, comprobando que la ventana estaba sumida en una negrura absoluta y que no se distinguía la silueta de la Gran Belleza. Entonces sacó su placa de cintura y presionó las muescas correspondientes: 'Vado Wangchuan, desguace de barcos, ya llegué' Habiendo transmitido el mensaje, aguardó con la placa en la mano. Pocos instantes después, las cuadrículas del pequeño artefacto cambiaron de relieve: 'Espera un momento' Al ver la respuesta, Ye Xingge soltó un suspiro de alivio, aunque no bajó la guardia en absoluto. Al ver que pasaban los instantes sin señales de movimiento, volvió a susurrar: "¿No estás nerviosa?" Hong Yu, con la Ballesta Shenbi aún apoyada en el alféizar, se quedó sin palabras al escuchar la pregunta: "Me he dado cuenta de que eres de los que se amilanan ante los fuertes y abusan de los débiles. ¿Por qué te muestras tan comedido y respetuoso ante Luo Xuanqing, y en cambio conmigo siempre andas con descaro y zalamerías?" Ye Xingge, en cuclillas de espaldas al muro de tierra, respondió con tono circunspecto: "Ella es diferente." "¿Ah sí?" Al oír repentinamente esa frase, la mirada de Hong Yu cambió por completo. Tomó aire con fuerza y soltó sin pensarlo: "¿Qué tiene ella de diferente? Yo te entregué un arma divina, tracé estratagemas por ti, te allané el camino y te conseguí una montaña de méritos militares. ¿Qué te ha dado ella? ¿Un mísero manual de artes marciales externas?" Ye Xingge negó con la cabeza: "No se trata de quién da más cosas. Aunque a la Gran Belleza Luo no le quede ni una décima parte de su cultivo original, sigue siendo infinitamente más formidable que yo y no necesita que me preocupe por ella. Tú, en cambio, has perdido todo tu cultivo; ¿cómo no voy a temer que te ocurra una desgracia? Y si me preocupo, lo natural es preguntar..." Hong Yu comprendió de inmediato el verdadero trasfondo: "Vaya, ¿lo que quieres decir es que ella puede darte una paliza y yo no?" 'Pues claro que sí...' Si la Gran Belleza tuviera la capacidad de propinarle un buen castigo, Ye Xingge jamás se atrevería a tomarle el pelo con tanta ligereza. Pero aquello era algo que no convenía admitir en voz alta, así que se limitó a replicar: "Solo me preocupo por ti. En fin, concéntrate en la emboscada... Un momento, parece que ya vienen." Hong Yu estaba rechinando los dientes en silencio, pero al escuchar aquellas palabras recuperó la frialdad en un instante. Alzó la vista hacia el frente y divisó una embarcación de paso, sin faroles ni luces encendidas, que encallaba silenciosa en el muelle de desguace. A continuación, cinco siluetas envueltas en túnicas negras saltaron de la nave y echaron a andar en su dirección. \*Tap, tap, tap...\* Al ver que eran tan pocos, Ye Xingge casi no se sentía acostumbrado. Aunque, claro estaba, si hubieran acudido las Siete Mansiones del Salón del Dragón Verde al completo, ni siquiera habría tenido la oportunidad de acostumbrarse. "¿Qué nivel marcial tienen esos tipos?" Desde lo alto, Hong Yu observó con detenimiento la complexión y el porte de las cinco figuras a través de la mira: "El que lleva máscara al frente es el Tigre de Fuego Wei. Los otros cuatro tienen cierta base marcial, más sólida que la de las hormigas de ayer, pero no es nada del otro mundo. Acaba con ellos cuanto antes." Ye Xingge observó minuciosamente y tampoco detectó ninguna amenaza desmedida. Viendo que el sonido de los pasos se aproximaba, aferró la empuñadura de su sable, acumulando fuerza para la arremetida. Sin embargo, instantes después, las voces de los recién llegados comenzaron a llegar nítidas a través de la brisa nocturna: "¿Cuántas veces van ya? Atrapar a Zhujinlang es sencillamente imposible..." "¿Eh?" Ye Xingge se quedó desconcertado. Reprimió de golpe el Qi que acababa de concentrar y aguzó el oído para escuchar... \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¡Tu reacción y comentario impulsan el próximo capítulo! ¿Qué te pareció esta escena? ¡Déjanos tu opinión! 💬🔥
Baladas Nocturnas (Novela)

Continúa leyendo

Baladas Nocturnas (Novela)

Capítulo 43

Siguiente Capítulo ›

Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 42

Estás leyendo el capítulo 42 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.