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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 4 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
\*¡Pam, pam, pam!\* En plena medianoche, una repentina y violenta ráfaga de golpes contra la puerta hizo añicos la calma de la noche estival. Ye Xingge bajó las escaleras a toda prisa. Al escuchar cómo el portón principal crujía bajo el impacto, no pudo evitar que un ramalazo de irritación le subiera por el pecho: '¿Qué novato insensato y sin ojos está armando semejante escándalo?' 'Si no me conoces a mí, ¿acaso tampoco reconoces a la caterva de verdugos de túnica bordada que patrullan ahí fuera?' Mas al llegar al salón principal, advirtió a través de las rendijas el fulgor encendido de numerosas antorchas iluminando la calle; sin embargo, reinaba un mutismo inquietante, pues aparte de los golpes contra el madero no se percibía el menor rumor humano. '¿Qué demonios pasa?' Al percatarse de la anomalía, aminoró el paso y preguntó con cautela desde el interior: "La posada ya echó el cierre; ¿quién llama?" "Soy yo, tu tío Wang. Rápido, abre la puerta..." La voz de Wang Shouyin volvió a sonar, pero esta vez carecía por completo del temple y la autoridad de un veterano curtido; desprendía, más bien, un nerviosismo inocultable, como si lo tuvieran encañonado como rehén... Ye Xingge frunció levemente el ceño, se adelantó para desatrancar el pestillo y miró hacia afuera con disimulo. \*¡Creak!\* Al otro lado del umbral se hallaba el condestable Wang Shouyin sosteniendo un farol en alto. Al ver asomar la cabeza de Ye Xingge, torció la boca señalando de reojo hacia sus espaldas. En la vieja calle empedrada aguardaban más de veinte Oficiales de Túnica Bordada ataviados con sus túnicas brocadas de tono verde cardenillo; todos lucían sables enfundados en la cintura y faroles en las manos, rodeando el establecimiento en una formación que parecía un cerco militar implacable. Y frente a semejante despliegue descansaba un palanquín ceremonial de madera labrada. Sobre el asiento reposaba un alto oficial de unos cuarenta años, tocado con un gorro de gasa con filamentos de oro y envuelto en una holgada túnica de seda con carpas bordadas que confería a su presencia una solemnidad augusta. No obstante, su rostro era de una palidez cadavérica que nada tenía que ver con la lozanía femenina; y sus ojos negros y relucientes evocaban las pupilas gélidas de una serpiente, infundiendo un estremecimiento instintivo que congelaba la médula... "Xingge, este es el gran comandante Ruan, del Pabellón Guantian. ¿Ha descansado ya su señoría Luo?" Momentos antes, cuando el tío Wang vino a anunciar el hospedaje de la Jueza de las Flores, se comportó como quien trae albricias de buena fortuna; pero en esta ocasión, la estampa era calcada a la de quien viene a cantar un réquiem fúnebre. Entre los Cuatro Grandes Comandantes del Pabellón Guantian, Ye Xingge conocía al dedillo la reputación de cada uno. Con solo echar un vistazo a aquel individuo, identificó de inmediato a 'El Eunuco Serpiente', Ruan Jinyu. Aquel sujeto provenía del estamento de los eunucos imperiales, dirigía la red de inteligencia de la corte y su destreza figuraba entre los cien mejores guerreros bajo el cielo. Si Ye Xingge estaba tan al tanto de su rango se debía a que este eunuco se encargaba precisamente de recopilar los informes de los mayores expertos marciales del mundo para remitirlos al Pabellón Guantian; y dicho registro era reverenciado en el Jianghu como la famosa 'Lista Dorada'. En aquella clasificación, los once guerreros más colosales bajo el firmamento recibían el tratamiento supremo de 'Primera Clase'. En el mundo marcial existía incluso una copla popular muy extendida: \*'¡Primero Lü, segundo Zhang, tercero Ming'an; cuarto Liu, quinto Li, sexto Jingnan; séptima Yun, octavo Chu, noveno Zaiye; ¡un Cao y un Wu custodian el imperio!'\* Su anhelo predilecto, Yunyu Lou, ocupaba nada menos que el séptimo puesto de esa Primera Clase. La Segunda Clase abarcaba a los cien maestros siguientes: Rojo Pleno ostentaba el octavo peldaño de la Segunda Clase (decimonovena bajo el cielo) y la Jueza de las Flores figuraba en el decimoquinto lugar (vigésimo sexta). Ruan Jinyu ocupaba el puesto setenta y cuatro; a simple vista podía sonar a combatiente secundario, pero por debajo de la Segunda Clase todavía se extendía la 'Tercera Clase', poblada por centenares de aspirantes que en el bajo mundo equivalían a los graduados menores del examen imperial, mirados con cierto desdén. Dado que la Lista Dorada abarcaba sin distinción tanto a la Gran Dinastía Yan como a Zhou Posterior y Shu Occidental, cualquier figura cuyo nombre apareciera inscrito en ella era considerado poco menos que un prodigio milagroso en su respectivo condado. Que Ruan Jinyu ostentara semejante posición bastaba para atestiguar lo temible de su fuerza. Las habladurías del Jianghu aseguraban que los Cuatro Grandes Comandantes mantenían pésimas relaciones entre sí, y la fama del 'Eunuco Serpiente' apestaba a leguas de distancia. Al presenciar aquel cuadro frente a su puerta, Ye Xingge comprendió que se avecinaban curvas peligrosas. Abrió el portón por completo: "Distinguidos señores, pasen adelante, por favor." Sin embargo, desde la calle no hubo el menor movimiento. Ni la veintena de Oficiales de Túnica Bordada ni el mismísimo Ruan Jinyu en su palanquín se dignaron a posar los ojos sobre el joven posadero; sus miradas estaban clavadas fijamente en el tramo de la escalera del salón. \*Tap, tap...\* Al compás de unos pasos suaves y pausados, Luo Xuanqing descendió con elegancia hacia el vestíbulo. Su timbre etéreo resonó con una autoridad innata que miraba a todos por encima del hombro: "¿Qué asunto de gravedad tiene el comandante Ruan que deba reportarme a estas horas?" Aunque ambos comandantes compartían el mismo rango dentro de la jerarquía del Pabellón Guantian, el tono de Luo Xuanqing era abiertamente el de un superior llamando al orden a un subordinado. Al oírlo, el semblante de los escoltas armados en la calle se ensombreció de inmediato. Ruan Jinyu, en cambio, conservó su sonrisa impasible. Con un suave ademán de la mano indicó a sus esbirros que guardaran las formas y habló con una voz aguzada y chillona: "En un principio este modesto Ruan se hallaba en las afueras tras la pista de los insurrectos; mas al enterarme de que Rojo Pleno aún no ha caído en nuestras redes y de que la comandante Luo sufrió heridas, no pude evitar preocuparme por el bienestar de mi estimada colega y decidí venir en persona. Toda vez que el condado ha quedado herméticamente cercado y la forajida no tiene vía de escape, si la comandante Luo no se siente con fuerzas, bien puede regresar a la capital a convalecer. Este modesto Ruan se hará cargo de los asuntos de Qingxi; y si algo sale mal, asumiré toda la responsabilidad sobre mis espaldas." Ye Xingge, que ya se había retirado hacia un costado del salón, captó la jugada al instante: Con Rojo Pleno acorralada, su captura era cuestión de tiempo. Aquel eunuco pretendía desterrar a la Jueza de las Flores de vuelta a la capital para apuntarse el mérito en solitario. Ante semejante pretensión insolente, Luo Xuanqing jamás daría su brazo a torcer. Tomó asiento con absoluta displicencia junto a una de las mesas, sin molestarse en dirigir la vista hacia la calle: "Incluso si esta oficial sufriera la pérdida de un brazo y una pierna, al comandante Ruan le costaría horrores medirse conmigo. Rojo Pleno no es una presa que tú estés capacitado para enfrentar; limítate a cumplir tus obligaciones reglamentarias y no metas las narices donde no te corresponde." Ye Xingge celebró el desplante en sus adentros: '¡Exacto! Así se habla; esa es la auténtica Jueza de las Flores...' Afuera, la faz de Ruan Jinyu se agrió ligeramente, mas no dio su brazo a torcer: "La destreza marcial de la comandante Luo es célebre bajo el cielo, pero un golpe asestado por Rojo Pleno no se digiere con tanta facilidad. Alojarse a solas en un mesón mundano entraña un riesgo inmenso si surge alguna complicación durante su convalecencia. Aun si la estimada Luo no me permite asumir la captura en su nombre, en aras de la prudencia elemental debería desplegar al menos un destacamento de guardias para custodiar el perímetro de la posada." Luo Xuanqing frunció el ceño: "¿Acaso pretendes enseñarme cómo desempeñar mis funciones?" "En absoluto." Ruan Jinyu agitó la palma: "Este humilde servidor solo teme que la altivez de la comandante Luo la lleve a rechazar la protección de sus subordinados hallándose herida, desembocando en una catástrofe irreparable. En el estado en que se encuentra su señoría, si a Rojo Pleno se le ocurriera infiltrarse aquí al amparo de las sombras, o si alguien llegara a 'darle cobijo clandestino' en este mismo mesón..." '¡¿Pero qué me estás contando?!' Ye Xingge, que adoptaba una pose neutral contemplando el cruce de reproches como simple espectador, jamás imaginó que la diana fuera a girar de pronto hacia su propia cabeza. Si se tratara de una falsa acusación no pasaría de ser un trago amargo; pero lo aterrador del asunto era que aquel maldito eunuco... ¡había dado en el clavo con una puntería diabólica! Si por un casual a Luo Xuanqing le daba por ordenar un cateo minucioso para taparle la boca a Ruan Jinyu... Aunque era poco probable que la jueza cediera a justificaciones, por si las moscas Ye Xingge no dudó en intervenir con diligencia: "El comandante Ruan bromea. Este humilde posadero ha permanecido en el mesón durante todo el día; jamás permitiría que ningún malhechor turbara la tranquilidad de su señoría Luo." Wang Shouyin, temiendo igualmente que aquel eunuco se valiera de infundios para arruinar el negocio del muchacho, juntó las manos apresuradamente en una reverencia: "El señor Ruan juzga mal. Este modesto alguacil patrulla con frecuencia por este sector, y el joven Ye Xingge presta servicios asiduos a los magistrados del juzgado capturando salteadores..." \*¡Clang!\* Antes de que pudiera completar la frase, el oficial de túnica bordada que custodiaba las espaldas de Ruan Jinyu desenvainó tres pulgadas de su sable y bramó con ira asesina: "¡Maldita sea! ¿Quién os ha dado vela en este entierro a vosotros dos?" El rostro de Wang Shouyin se demudó por el susto y de inmediato tiró de la manga de Ye Xingge para evitar que el muchacho cometiera una locura por despecho. Mas antes de que el alguacil pudiera mediar para apaciguar los ánimos, el insolente oficial volvió a envainar el acero a toda prisa y retrocedió asustado, bajando la cabeza con pavor. Al girar los ojos, vieron a Luo Xuanqing sosteniendo la taza de té con pasmosa frialdad mientras clavaba sus ojos sobre la comitiva exterior; y aunque no desprendió una sola palabra, el aura avasalladora que emanaba de su figura congeló el ambiente al instante, sumiendo la calle entera en un silencio de muerte. El viento nocturno mecía los faroles en el exterior; durante unos latidos no se escuchó el aleteo de una mosca. Ruan Jinyu guardó silencio un instante y luego se volvió con aspereza hacia el subordinado que había desenfundado: "La comandante Luo aún no ha manifestado su voluntad; ¿quién te crees tú para alzar la voz de semejante guisa? ¡Bofetéate la boca!" "¡A la orden!" El oficial se llevó la mano a la cara sin vacilar: \*¡Plaf, plaf, plaf!\* Los sonoros bofetones resonaron con nitidez a lo largo de toda la calle. Luo Xuanqing contempló el castigo unos instantes y volvió a alzar la taza con desdén: "Basta. No necesito que el comandante Ruan se desviva por mi pellejo; retírese." Sin embargo, la terquedad del eunuco no conocía límites y prosiguió con fingida cortesía: "Mis temores no carecen de fundamento. La comandante Luo es una maestra cumbre de la energía interna, cultivadora del 'Gran Yin Puro' del Monte Jiuhua; mas habiendo sido alcanzada por la 'Fuerza de Hilos Enredados del Qiuan Primordial' de la Sociedad Shanhe, su Vaso Gobernador se encuentra sellado, su poder marcial está mermado y sus seis percepciones sensoriales se hallan entumecidas. Si su señoría rehúsa desplegar guardias de escolta, su seguridad dependerá por completo de este bisoño posadero. ¿Acaso la ilustre Luo cree sinceramente que un imberbe muchacho está capacitado para asumir la guardia nocturna de su aposento?" La estratagema de Ruan Jinyu era evidente: si persistía en ese punto, el desenlace forzoso sería que Luo Xuanqing regresara a la capital y él asumiera el control en Qingxi. La dama de la corte imperial no estaba dispuesta a caer en semejante trampa. Reflexionó un instante y posó la vista sobre Ye Xingge: "El magistrado Shen me encomió con gran aprecio los talentos de este muchacho; asignarle la guardia de esta noche me servirá para evaluar sus aptitudes. Yo misma asumiré cualquier responsabilidad por lo que acontezca. Si el comandante Ruan no tiene más nada que añadir, le ruego que se retire." Ruan Jinyu vio bloqueada su jugada por el pretexto de evaluar al subordinado, pero tras cavilar unos segundos arremetió de nuevo: "Los hombres de armas nos entendemos con los puños; el aprecio verbal no basta. Si la comandante Luo desea calibrar las destrezas de este joven, ¿por qué no le permite escoger a uno de mis hombres y cruzar diez asaltos? Con que logre aguantar diez posturas..." \*¡Plaf!\* Luo Xuanqing descargó la palma sobre la mesa y sus ojos relampaguearon con desprecio: "Ruan Jinyu, solo por consideración a que servimos en la misma corte te he dispensado cierta cortesía; no tientes a la suerte rechazando el brindis para acabar bebiendo el castigo. ¿Desde cuándo las personas que yo decido emplear precisan de tu aprobación para demostrar su valía?" Ruan Jinyu replicó con melosidad: "La seguridad de la comandante Luo es lo primordial. No pretendo ponerle las cosas difíciles; solo pido que elija a cualquiera de mis hombres y soporte unos pocos intercambios. Si ni siquiera es capaz de superar semejante prueba elemental, esta posada no diferirá de una plaza desguarnecida. ¿Cómo podría marcharme tranquilo? Si a su excelencia le ocurriera una desgracia, a mi regreso me sería imposible rendir cuentas ante el honorable eunuco Zhang; de modo que, por mucho que le disguste a su señoría, me veré obligado a permanecer en Qingxi para velar por su protección." Aquel eunuco se había atrincherado en el descaro más absoluto para adueñarse del operativo. Y frente a semejante cinismo, a Luo Xuanqing le costaba encontrar salida; no podía simplemente molerlo a golpes en plena calle, pues Ruan Jinyu no se marcharía y encima correría a quejarse ante el gran jefe del Pabellón Guantian acusándola de rechazar la protección debida. Mientras la altiva jueza cavilaba cómo sacudirse de encima a aquella sanguijuela, una voz clara y serena resonó a su lado: "Este humilde servidor practica artes marciales desde su niñez; en efecto, considero que estoy capacitado para desempeñar la guardia nocturna..." Las palabras despejaron el aire tenso del salón. Todas las miradas convergieron al unísono hacia el joven posadero apostado en un rincón. Wang Shouyin, presa del pánico, tiró de la manga del muchacho con vehemencia: "¡Insensato! ¡No busques protagonismo donde no te llaman...!" Mas la intervención de Ye Xingge distaba mucho de ser una fanfarronada infantil: con dos figuras de semejante talla midiéndose en la planta baja y con Rojo Pleno oculta justo en el piso superior, prolongar el estancamiento solo aumentaba el riesgo de que todo saltara por los aires. Además, para conseguir el salvoconducto que le permitiera cazar a Yang Tuyan, necesitaba ganarse a pulso la confianza de Luo Xuanqing. Dirigiendo una reverencia cortés hacia la entrada, Ye Xingge expuso con soltura: "Puesto que su señoría Luo reconoce las modestas habilidades de este servidor, no cabe duda de que no precisa someterlas a escrutinio ajeno. Sin embargo, este plebeyo profesa desde antiguo una honda admiración por los maestros del Pabellón Guantian; y si el comandante Ruan me concede la merced de recibir instrucción de sus escoltas, lo consideraré un honor insigne. Por ello, ruego humildemente a su señoría Luo que me conceda la venia para intentarlo..." Aquellas palabras planteaban el combate como un anhelo personal de aprendizaje y no como una inspección impuesta por el eunuco, salvaguardando intacto el orgullo de Luo Xuanqing. La jueza, al recordar los informes del magistrado sobre los méritos marciales del muchacho contra los forajidos comarcales, estimó que lidiar con un oficial ordinario no debería suponerle un obstáculo insalvable. Clavó los ojos en el joven y previno: "El afán de superación en la juventud es encomiable; mas en el intercambio de puños las armas no tienen ojos. ¿Eres consciente de las consecuencias?" "Si este humilde servidor comete algún error por torpeza, solo ruego que su señoría Luo no me lo tome a mal." Luo Xuanqing pensó para sí: 'Si muerdes el polvo, este maldito eunuco habrá conseguido su pretexto; ¿cómo no voy a tomarlo a mal?'. Sin embargo, al constatar el aplomo del muchacho, asintió con leve inclinación de cabeza: "Sea. Ya que albergas la determinación de buscar instrucción, no veo inconveniente en que presencien tus fundamentos marciales. Ve." Dicho esto, Luo Xuanqing se puso en pie y avanzó con indolencia hacia las proximidades de Ye Xingge fingiendo escudriñar los rincones en busca de su gato; mas al pasar a su lado, inclinó el rostro y le susurró al oído con voz queda: "El tercero contando desde la izquierda es sobrino del viceministro Chen, del Ministerio de Personal. Se coló en el cuerpo gracias al enchufe de su tío y en la evaluación del mes pasado quedó el último de la lista." '¿...?' Tomado por sorpresa por la seductora y tibia cercanía de aquel susurro rozándole la oreja, Ye Xingge tardó un latido en reaccionar. Sin mudar el semblante, avanzó con paso firme hacia la calle y juntó las manos ante el palanquín: "Este humilde Ye Xingge agradece la oportunidad brindada por el comandante Ruan." Ruan Jinyu sonrió con indiferencia, se recostó en los cojines y señaló a sus hombres con voz aflautada: "Buen muchacho; tienes redaños. Escoge a quien gustes." La veintena de Oficiales de Túnica Bordada que custodiaban la calle devolvieron la mirada al joven tendero con patente desdén o apatía profesional. Únicamente el joven situado en la tercera posición del flanco izquierdo destacaba como una veleta inquieta: inflaba el pecho y abría los ojos de par en par con un ansia evidente de ser seleccionado para lucirse ante el gran comandante. Ye Xingge recorrió la fila con la vista. Al advertir la candidez pueril de aquel muchacho novato, volvió los ojos hacia el frente y preguntó con suma cortesía: "¿Tendría a bien este ilustre oficial concederme el honor de instruirme?" El capitán de túnica bordada que acababa de propinarse una tunda de bofetadas a sí mismo para apaciguar al eunuco hervía de cólera contenida; al oír la petición, se disponía a ordenar al recluta novato que diera un paso al frente para que le rompiera los huesos al atrevido posadero. Mas al enfocar la mirada... ¡descubrió que el dedo y los ojos de Ye Xingge lo señalaban precisamente a él! '¿¡Qué carajo...?!' El curtido oficial se quedó boquiabierto, miró a derecha e izquierda para asegurarse de que no era víctima de una alucinación, y levantó el índice apuntándose al pecho con los ojos desorbitados: "¿Tú? ¿¡Pretendes medirme a mí!? ¿¡Y aguantar diez asaltos frente a mis puños?!" \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable 🗡️ ¡Compañero(a) del Jianghu, deja tu reacción y comentario para apoyar el viaje marcial de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es el filo de nuestra espada y el aliento de esta historia! ¡Que tus pasos en el mundo marcial sean gloriosos! ⚔️
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Estás leyendo el capítulo 4 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.