Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 3 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
\*Cri, cri, cri...\*
El cantar de los insectos de la noche estival reverberaba tras los ventanales.
En la cocina, el fuego del fogón crepitaba con brío, la sartén de hierro despedía densas columnas de vapor y sobre la tabla de cortar reposaba media carpa verde cortada en dados.
Ye Xingge permanecía acuclillado junto al umbral de la cocina, contemplando al rollizo gato negro engullir el pescado a velocidad voraz, mientras aguzaba el oído con atención.
'¿Cómo es que aún no han empezado a tirarse de los pelos...?'
'¿Será que Rojo Pleno ya logró escabullirse...?'
'¿O acaso Luo Xuanqing todavía no la ha descubierto...?'
Ambas se alojaban puerta con puerta, y encima Rojo Pleno había perdido todo su cultivo y carecía de escapatoria; que la descubrieran era cuestión de tiempo...
'El hombre prudente no se cobija bajo un muro ruinoso; ¿no sería mejor poner pies en polvorosa?'
Veinte años atrás, el emperador de la Dinastía Zhou huyó hacia el sur, fracturando el mundo en tres potencias que se mantenían en un tenso estancamiento. Mientras consiguiera escapar hacia Zhou Posterior o Shu Occidental, cualquier desastre que aconteciera aquí ya no tendría nada que ver con él...
'Pero no; no soy un huérfano solitario en el mundo. En casa todavía tengo a mis padres y a mi segundo tío; el monje puede huir, pero el templo permanece...'
Y para colmo, aún no descifraba qué demonios significaba eso de que el arma divina lo reconoció como amo y que moriría en tres días...
\*¡Creak!\*
Justo cuando su mente era un hervidero de dudas, la ventana trasera del segundo piso del mesón se abrió de pronto.
Ye Xingge alzó la vista y vio que Rojo Pleno asomaba la cabeza por el marco de la ventana:
"Mozo, prepárame un cuenco de fideos y súbelo."
Su tono difería sensiblemente del de hacía un momento; ahora sonaba como la voz dulce y comedida de una dama casada.
"¿Miau?"
El gran felino negro que devoraba su comida levantó un segundo los ojos, pero enseguida volvió a sepultar el hocico en el pescado.
Al ver la escena, Ye Xingge pensó que el gato era rematadamente bobo y que el descaro de Rojo Pleno no tenía límites.
Sin embargo, el hecho de que el gato no reaccionara y que los retratos de búsqueda carecieran de rostro confirmaba que la corte imperial jamás había contemplado los verdaderos rasgos de Rojo Pleno; y con toda probabilidad, a Luo Xuanqing le ocurría lo mismo.
Por tanto, mientras fingiera la voz y evitara un encontronazo cara a cara, aún podría mantenerse oculta un tiempo...
Pensando en ello, Ye Xingge no perdió el tiempo: dejó que el animal continuara comiendo, preparó con presteza un cuenco de fideos con huevo y cebolleta, y subió al segundo piso por la pequeña escalera trasera.
Todos los Oficiales de Túnica Bordada habían salido a batir el condado en busca de los prófugos; la posada se hallaba en penumbra y reinaba un silencio tan sepulcral que se habría escuchado caer una aguja.
Ye Xingge ascendió con la bandeja en las manos, echó un vistazo a la alcoba de Luo Xuanqing y, al constatar que no salía el menor rumor, se plantó ante la puerta opuesta con semblante imperturbable:
"Huésped, el refrigerio nocturno que solicitó ya está listo; ¿se lo paso adentro o...?"
"Pasa adentro."
\*¡Creak!\*
Ye Xingge empujó la puerta con el hombro. Rojo Pleno conservaba la misma postura de antes: sentada con una pierna cruzada sobre la otra y la espalda recostada con holgura en el respaldo, mientras en sus ojos brillaba una pizca de desdén burlón.
Habiendo confirmado que aquella fémina era la auténtica mandamás de la Sociedad Shanhe, Ye Xingge ya no se tomaba el asunto a la ligera; se acercó a la mesa, depositó el cuenco de fideos y le dirigió una mirada inquisitiva.
Pese a haber perdido su cultivo marcial y hallarse acorralada en aquella habitación, entre las cejas de Rojo Pleno no asomaba el menor pánico, exhibiendo más bien un orgullo soberano:
"He perdido mi fuerza interna, pero mi oído sigue intacto. Poco antes, en el Vado Shangjin, Luo Xuanqing fue alcanzada por mi 'Lazo Celestial Bloquea-Meridianos'; no le queda ni una décima parte de su energía interna y ahora mismo se encuentra meditando para sanar sus heridas. Mientras hables en voz baja, no podrá oírte."
'¿En serio?'
Al descubrir que aquellas dos ilustres señoras habían quedado maltrechas en un combate mutuo y que ninguna conservaba sus poderes marciales intactos, Ye Xingge sintió que se le quitaba un peso enorme de encima.
¡Al fin y al cabo, el que sí tenía artes marciales era él!
Si de verdad lo acorralaban y le hervía la sangre, tampoco sería imposible reducirlas a las dos y meterlas en cintura...
Pero aquello no pasaban de ser meras ocurrencias. Ye Xingge extrajo el colgante de jade rojo de su pecho:
"Heroína Hong, antes me propasé en mis palabras. Pero la situación actual es crítica; ¿por qué no buscas una oportunidad para escabullirte primero y luego discutimos el resto con calma...?"
Hong Yu le arrebató el colgante de jade y negó rotundamente con la cabeza:
"En este momento no he recuperado mi cultivo; aquí estoy mucho más segura."
"¿Y cómo demonios va a ser seguro este mesón?"
Ye Xingge señaló hacia la puerta con un gesto de labios:
"La Jueza de las Flores duerme justo en la habitación de enfrente; ¿estás segura de que esto no es meterte tú sola en la boca del lobo?"
Hong Yu señaló con la barbilla hacia la ventana:
"Esa zorra presumida duerme en la puerta de enfrente, de modo que a los Oficiales de Túnica Bordada jamás se les pasará por la cabeza registrar esta posada. Afuera están removiendo cielo y tierra para encontrarme; ¿adónde pretendes que se esconda esta hermana mayor?"
'¿Zorra presumida?'
A decir verdad, Ye Xingge no había percibido nada de eso en la fría jueza imperial, pero evidentemente no era momento para debatir cotilleos; tras meditar un instante, fue directo al grano:
"La heroína Hong aseguró antes que el arma divina me reconoció como amo y que moriré en tres días; ¿a qué viene todo eso exactamente?"
Hong Yu posó la mirada sobre el pequeño látigo de cuero de la mesa, observándolo como a un ignorante incapaz de apreciar un tesoro:
"¡Es una auténtica arma divina! Las Doce Armas Divinas eligen a su propio dueño para servirle. El destino astrológico de mi maestra no congeniaba con esta arma, y en el pasado apenas la usaba a duras penas. Mas hace dos días, este artefacto tuvo un repentino despertar cósmico y detectó que su legítimo amo se hallaba dentro de la Prefectura de Yongzhou; por esa razón mi maestra me envió a buscarlo a las afueras de la capital..."
Y continuó explicando...
Al escuchar semejante palabrería, ¡a Ye Xingge todavía le sonaba a cuento de charlatán!
No obstante, sí tenía constancia de la existencia de las 'Doce Armas Divinas'. Al escuchar con atención la explicación, comprendió el trasfondo general:
Las Doce Armas Divinas eran reliquias forjadas por el mismísimo Cielo, y correspondían en su esencia a los Tres Cadáveres, los Tres Venenos, las Cinco Constantes y la Unidad del Dao.
Si bien carecían de conciencia propia, podían percibir la naturaleza íntima del alma humana, por lo que no estaban al alcance de cualquiera.
El Látigo Purificador de Impurezas de la Sociedad Shanhe correspondía al 'Cadáver Inferior', el cual gobierna los apetitos carnales del cuerpo y los instintos primarios de vida o muerte.
Por lo tanto, el amo elegido por dicho látigo debía resonar obligatoriamente con el Cadáver Inferior; en términos llanos:
O bien era un santo supremo que había extirpado todo deseo carnal y trascendido el instinto de supervivencia...
¡O bien era un pícaro insaciable, obsesionado con los placeres de la carne y con un apego feroz a la vida!
Yunyu Lou y Rojo Pleno no congeniaban con el arma precisamente porque ninguna de las dos era una santa desapegada de las emociones humanas, ni tampoco mujeres disolutas dadas al desenfreno.
Y el motivo por el cual el Látigo Purificador de Impurezas lo había elegido directamente a él, prendándose a primera vista hasta cruzar mil leguas para unirse a su destino... caía por su propio peso:
"Eh..."
En los ojos de Ye Xingge asomó una mezcla de pudor y perplejidad:
"Esta arma divina tiene un ojo clínico impecable: ¡yo en verdad jamás he sido esclavo de la carne! Sin embargo, que el arma divina me reconozca como amo y la Sociedad Shanhe busque reclutarme por ello tiene cierto pase; ¿pero por qué diablos voy a morir por esta causa?"
"Je."
Hong Yu no se molestó en replicar a su cinismo y se limitó a señalar hacia la ventana:
"El Pabellón Guantian tiene la facultad de rastrear los movimientos de las armas legendarias bajo el cielo y determinar de manera aproximada el nivel marcial de quien las empuña. Antes este látigo descansaba en manos de mi maestra; pero ahora te ha sido transferido, y a más tardar en tres días quedará sellado y ligado a ti por completo. La brecha de poder entre mi maestra y tú es como la noche y el día. Es casi seguro que el Pabellón Guantian detecte que 'el arma divina ha cambiado de amo'; y para entonces, ni siquiera necesitarán investigar a fondo. Si yo desaparecí con el látigo en Qingxi, les bastará con indagar un poco por el condado para dar de inmediato con este joven tan afamado y apuesto a diez leguas a la redonda. Y una vez te localicen, ¿qué crees que pasará?"
"..."
¡Ye Xingge comprendió la gravedad al vuelo!
Poseer semejante tesoro encarnaba el dicho de 'cargar un jade precioso es el mayor de los crímenes'.
Si el mundo exterior se enteraba de que guardaba una de las Doce Armas Divinas y su nombre e identidad quedaban al descubierto, dada la codicia que despertaban tales reliquias, ¡tanto el sendero recto como las sectas oscuras unirían fuerzas para despellejarlo vivo!
Además, Yunyu Lou, de la Sociedad Shanhe, era considerada una de las cabecillas rebeldes del imperio; si le entregaba el arma a él, ¡como no acabara vistiendo la túnica amarilla imperial y derrocando dinastías, casi mancillaría semejante obsequio...!
Al calibrar el peligro mortal, Ye Xingge frunció el ceño de inmediato:
"¿Y no puedo simplemente rechazar esta dichosa arma divina?"
Hong Yu lo miró con expresión impotente:
"No eres ningún analfabeto; bien sabes que las armas divinas son 'tanto una bendición kármica como una calamidad predestinada'. Si te ha elegido como amo, solo significa que esta prueba está escrita en tu destino y no puedes esquivarla."
Ye Xingge ciertamente había escuchado tales leyendas en el pasado. Tomó el látigo entre sus manos y cerró los ojos, intentando canalizar su espíritu para comprobar si en verdad había sintonía.
Al instante se desató una resonancia tangible en su organismo, como si le hubiera brotado una extremidad adicional estrechamente conectada a sus pensamientos.
Bastó un leve impulso de su voluntad para que el látigo destellara con un brillo dorado oscuro; a todas luces no era un objeto mundano...
'¡No me jodas...!'
¡De verdad lo había reconocido como amo...!
Ye Xingge se enderezó un poco más y extendió las manos con resignación:
"¿O sea que estoy condenado a morir?"
Hong Yu sacudió la cabeza, adoptando el porte sereno de una gran experta que todo lo tiene calculado:
"No del todo. En el Jianghu existen tesoros arcanos capaces de burlar los designios celestiales y ocultar el halo del arma para que el Pabellón Guantian no pueda detectarla."
Ye Xingge tomó asiento frente a ella, recorriendo con la mirada las pronunciadas curvas de Rojo Pleno:
"¿Acaso la heroína Hong posee un tesoro semejante?"
Hong Yu asintió con suavidad, mas enseguida soltó un suspiro:
"Al venir a entregarte el arma divina, por descontado que tracé un plan de antemano. Por desgracia surgió un imprevisto y el artefacto no lo llevo encima; y como ahora mismo me es imposible salir del condado, tendrás que ir tú mismo a conseguirlo."
Ye Xingge suspiró aliviado y miró hacia la ventana:
"Menos mal. ¿En qué lugar se encuentra? ¿Queda muy lejos?"
"Lo lleva encima Yang Tuyan."
"¿Yang...?"
Ye Xingge estuvo a punto de preguntar a cuál de los líderes de rama de la Sociedad Shanhe se refería, pero su semblante se petrificó al instante y se volvió para corroborarlo:
"¿Te refieres a ese forajido del gran desierto que intentó perpetrar un regicidio y al que persiguen por todo el imperio?"
"Ese mismo."
"¿¡Tengo que ir a pedirle prestado un tesoro a semejante criminal!?"
"No es pedir prestado."
Hong Yu se inclinó unos centímetros hacia él y sentenció con gravedad:
"El brazalete de Yang Tuyan es una reliquia heredada de sus ancestros; a menos que esté muerto, jamás se desprenderá de él."
Ye Xingge parpadeó:
"Ah, o sea que tengo que arrebatárselo por la fuerza: ¿o muere él, o sobrevivo yo?"
"Exacto."
Hong Yu le dedicó una mirada de aprobación, como a un discípulo aventajado.
"..."
La expresión de Ye Xingge era un poema. Se miró las ropas de humilde posadero con un mensaje implícito elocuente:
'¿Yo? ¿Asaltar y liquidar a un criminal buscado en todo el imperio?'
'¡Hasta los monstruos de las leyendas tienen forma colosal! ¿Acaso tengo yo pinta de titán del Jianghu?'
...
A Hong Yu le causó gracia aquella mueca y no pudo evitar sonreír; recostándose en la mesa, extrajo un pliego de papel de entre los pliegues de su abultado escote y lo deslizó hacia Ye Xingge:
"Las artes marciales de Yang Tuyan no son insuperables; si la corte imperial no ha dado con él es porque cuenta con el auxilio del Salón de los Ocho Pilares. Con tus fundamentos marciales eres perfectamente capaz de matarlo. Hace unos días ordené a mis subordinados vigilar sus movimientos; siguiendo este informe te resultará sencillo dar con su paradero..."
Ye Xingge tomó el papel, impregnado aún de una sutil y cálida fragancia femenina, y se puso a leer. El texto estaba atestado de diminutos caracteres, y la primera línea rezaba:
\*'Yang Tuyan arribó a Yongzhou gracias a la ayuda del Salón de los Ocho Pilares, disfrazado como siervo del Duque Cao, cuñado imperial, con la intención de infiltrarse en la comitiva de felicitación durante las celebraciones del natalicio del Emperador Yan...'\*
Ye Xingge enarcó las cejas con asombro:
"¿La información es tan precisa?"
Hong Yu soltó un bufido altivo y cruzó las piernas:
"Los discípulos de la Sociedad Shanhe se extienden a lo largo de las tres dinastías; ¿qué tiene de raro este informe? Mientras acates mis órdenes, te aseguro que todo se resolverá sin contratiempos."
Ye Xingge juzgó que el asunto entrañaba un riesgo formidable; tras reflexionar, señaló:
"Ahora mismo la corte imperial tiene cercado todo el territorio, las puertas del condado están clausuradas y la Jueza de las Flores se aloja en mi propia posada. ¿Cómo voy a salir a cazar a Yang Tuyan? E incluso si lograra escabullirme a escondidas, una vez consumado el hecho, cuando la corte examine el cadáver y los rastros..."
Hong Yu negó con la cabeza, mirándolo como si tuviera un tronco hueco por cerebro:
"¿Quién ha dicho que debas hacerlo a escondidas?"
Ye Xingge abrió los brazos:
"¡¿O sea que tengo que asaltarlo a plena luz del día?!"
"Exactamente."
'¿...?'
Ye Xingge se quedó sin palabras. Contempló a aquella exuberante belleza con una mirada que transmitía claramente: '¿De verdad eres una bandida de armas tomar, no? ¿Lo que quieres es que te entregue un certificado de lealtad criminal?'
Pero las intenciones de Hong Yu eran muy distintas; alzó levemente el mentón e indicó la puerta:
"Ese brazalete no es un tesoro imperial de primera línea y tus antecedentes familiares son intachables. Primero gánate la confianza de Luo Xuanqing diciendo que deseas aliviar las preocupaciones de la corte para obtener un salvoconducto de salida; luego sigue el rastro conforme al informe. De este modo, tu itinerario de persecución tendrá justificación oficial y la corte no sospechará lo más mínimo. Al capturar al traidor en nombre del Estado, nadie te requisará una armadura defensiva ordinaria que tomes como botín; y encima te recompensarán con un buen pellizco de plata. ¡Te comerás tres peces de un solo bocado...!"
"..."
Ye Xingge sopesó la propuesta y admitió para sus adentros que guardaba bastante sentido. Tras considerarlo, volvió los ojos hacia Rojo Pleno:
"¿Y qué hay de lo que mencionaste antes sobre tomarme de discípulo o aceptarme como yerno consorte...?"
La orden que Hong Yu había recibido de su maestra era personarse para una cita de matrimonio; ¡si el candidato le parecía digno, ella misma se ofrecería como esposa y lo seguiría como guardiana protectora de su Dao!
¡Protegiéndolo tanto de día como de noche...!
En un principio le resultaba difícil desobedecer las órdenes de su mentora y se hallaba indecisa; pero este descarado se había atrevido a propinarle un latigazo en su primer encuentro. ¡Si llegaban a casarse, seguro que la molería a palos tres veces al día!
Hong Yu se recostó en la silla, adoptando nuevamente un semblante crítico e inquisidor:
"Tu carácter dista de ser ejemplar, eres temperamental, testarudo y no atiendes a razones. En cuanto al asunto del matrimonio consorte, debo examinarte más a fondo en nombre de mi maestra, no vaya a ser que el día de mañana un yerno rebelde termine apuñalándola por la esp... espalda..."
Sus palabras se cortaron en seco.
Hong Yu volvió la cabeza hacia la ventana, aguzando el oído.
Temiendo ser descubiertos, Ye Xingge también prestó atención:
"¿Pasa algo?"
"Parece que alguien ha llegado abajo. Luo Xuanqing no tardará en despertar; ve a encargarte de la situación. Llévate el látigo contigo; si es necesario, puedo comunicarme contigo a través de él."
"¿Comunicarte?"
Ye Xingge se quedó intrigado, pero no había tiempo para explicaciones. Cogió el látigo e intentó ocultarlo en sus ropas.
Para su asombro, ante un simple impulso de su mente, el látigo enrollado se encogió como una serpiente y se transformó en una cinta dorada del tamaño de la palma de una mano.
Si bien el aspecto recordaba vagamente a un excremento reseco, sin duda era un auténtico artefacto místico capaz de sintonizar con sus intenciones.
'¡Vaya!'
Ye Xingge se maravilló en su fuero interno; mas en ese instante resonaron desde el piso inferior los golpes secos contra el portón (\*¡pam, pam, pam!\*). Sin tiempo para seguir curioseando, se guardó la tira dorada en el pecho y salió presuroso de la alcoba.
Mas antes de terminar de cerrar la puerta tras de sí, resonó desde la habitación de enfrente:
\*¡Creak!\*
¡Tomado por sorpresa, a Ye Xingge casi se le paró el corazón!
Al volver la mirada, contempló a una mujer vestida con túnica verde que se erguía en el umbral a escasos palmos de distancia.
A diferencia de antes, la dama se había despojado de la capa nívea, dejando a la vista un vestido largo de satén verde esmeralda de una textura exquisitamente sedosa.
La tela satinada se ceñía con suavidad a su cintura y caderas, moldeando su figura con tal perfección que el cinturón del mismo tono, engastado con broches de jade, parecía fundirse con el vestido.
De la cintura hacia abajo, la tela se abultaba con naturalidad antes de caer como una cascada; su ademán al abrir la puerta con una leve inclinación hacia adelante hacía que el contorno de sus caderas fulgurara bajo la luz de las velas como una luna llena.
Hacia arriba, la silueta se elevaba en dos curvas soberbias y turgentes que desafiaban la gravedad, insinuando a través del tejido una opulencia tan generosa que dejaba sin aliento.
Su rostro ovalado era blanco como el jade de grasa de carnero, y su melena negra como la tinta se recogía en un moño tras la nuca sostenido por una horquilla de plata. Sus cejas parecían lunas crecientes y sus ojos brillaban como astros, con los extremos ligeramente rasgados hacia arriba, confiriéndole un halo de inaccesible frialdad.
Sin embargo, sus labios rojos y carnosos rescataban toda la seductora feminidad que cabía esperar, creando una estampa que a la distancia rezumaba altivez helada, pero que de cerca destilaba una gracia insinuante y voluptuosa. Era exactamente como... mmm...
'¿Una hermana mayor fría, seductora y peligrosa?'
\*Pum, pum, pum...\*
'¿Por qué me late el corazón con tanta fuerza?'
'¿Acaso esto será...?'
'¿La sensación que se experimenta cuando te pillan ocultando a una forajida en busca y captura?'
Ye Xingge mantenía la mano apoyada en la puerta, contemplando a la dama a escasos pasos sin atreverse a pestañear.
Luo Xuanqing dirigió una mirada hacia el vestíbulo inferior; pero al advertir por el rabillo del ojo que aquel apuesto muchacho se le quedaba mirando fijamente sin mover un solo músculo, volvió el rostro hacia él:
"¿Te gusta lo que ves?"
"Eh..."
Ye Xingge tragó saliva y desvió apresuradamente la mirada:
"Perdone este siervo, su señoría... Mmm... deben de ser clientes que vienen a pedir posada. En un pueblo pequeño como este la gente es tosca y no conoce las buenas maneras. Bajaré de inmediato a ocuparme de ello; ruego disculpe las molestias causadas."
Luo Xuanqing no le dio mayor importancia a la reacción azorada y nerviosa del joven, ladeando ligeramente la cabeza:
"Ve a abrir la puerta."
Y diciendo esto, adoptó de nuevo su porte de jueza fría y soberana, encaminándose con paso sosegado hacia el descansillo de la escalera...
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 3 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.