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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 39 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Mientras hablaba, Luo Xuanqing le aplicó el ungüento en los ojos; la hinchazón y el enrojecimiento comenzaron a remitir con lentitud. De inmediato extrajo gasas y torundas de algodón del botiquín medicinal para limpiar la herida en el costado de las costillas. Ye Xingge sintió un frescor reconfortante en los ojos conforme el ardor lacerante se disipaba. Sorprendido, comentó: "¿Las medicinas de la corte son así de prodigiosas?" Luo Xuanqing desinfectaba la herida con pulcro esmero, enarcando apenas una ceja: "Es medicina suministrada a los comandantes de división, ¿cómo no iba a serlo? No hables más y aquieta la respiración." Al tener la herida en el costado, hablar provocaba un vaivén inevitable en la caja torácica. Ye Xingge selló los labios al instante y contempló a la distinguida beldad atenderlo con meticulosidad clínica. ¡Sin embargo, no tardó en percatarse de que algo no cuadraba! El candelabro descansaba junto a la cabecera. Recostado contra el respaldo, Ye Xingge yacía a poca altura para facilitarle las curas. Luo Xuanqing permanecía sentada justo frente a él; para alcanzar la parte interna de la herida, debía inclinarse hacia adelante por necesidad. Aquello hizo que su cabellera, negra como la tinta china, se deslizara desde sus hombros y cayera sobre el pecho del muchacho. Al notar que le obstruía la visión, la gran belleza alzó los brazos con gracilidad para recogerse el cabello en lo alto. Luego volvió a inclinarse para proseguir la labor. En ese preciso ángulo, Ye Xingge descubrió que el holgado camisón de seda cedía ante la gravedad con natural descaro. Habiéndose bañado antes de retirarse a descansar, debajo no llevaba prenda alguna. Recostado a tan baja altura, la línea visual del joven apuntaba en línea recta hacia la abertura del escote. La piel destellaba nívea y translúcida bajo la trémula luz de las velas. Aquel par de curvas colosales gozaban de una caída soberbia, suspendidas en el aire sin tocar siquiera la suave seda. Con una iluminación tan favorable y a tan escasa distancia, cada relieve, poro y textura quedaba expuesto con absoluta nitidez... '¿...?' La mirada de Ye Xingge quedó paralizada en seco. No obstante, al instante siguiente sintió un tirón desgarrador en la carne: "¡Ssssh...! ¡Duele, duele, duele...!" ¿Qué clase de cultivo ostentaba Luo Xuanqing? Hacía un momento había transitado del pavor al alivio y, volcada por completo en desinfectarle las heridas, no había reparado en el estado de sus ropas. Al percibir que los latidos del muchacho se desbocaban y que su sangre comenzaba a hervir en un flujo descontrolado, cayó de golpe en la cuenta. Bajó la mirada y contempló sus turgentes encantos exhibidos bajo el resplandor de las velas con descarada frescura. Todo su ser se estremeció. Su mano derecha se abalanzó al instante para aplastar el camisón contra su pecho, mientras con los dedos libres le atenazaba y retorcía la piel del torso, con el rostro teñido de un carmesí abrasador: "Maldito mocoso insolente..." Consciente de su culpabilidad, Ye Xingge cerró los ojos de inmediato y alzó ambas manos: "¡Perdón, perdón! ¡Fue sin querer...!" La vergüenza y el furor de Luo Xuanqing eran inenarrables; había perdido todo rastro de su aplomo habitual. Alzó la mano amagando con propinarle una bofetada, pero apretó los dientes durante largo rato sin decidirse a descargar el golpe. Al final, le arrojó la torunda de algodón al pecho: "¡Cúrate tú solo!" Dicho esto, se levantó dispuesta a marcharse. Al ver que el ambiente se tornaba crítico, Ye Xingge le sujetó la mano con premura: "Hermana Luo, de verdad que no fue a propósito..." Luo Xuanqing detuvo el paso. Giró la cabeza hacia la mano apresada y entrecerró los ojos con frialdad peligrosa: "¿Te estás tomando demasiadas atribuciones, no te parece?" "¡Para nada!" Ye Xingge soltó la mano de inmediato, visiblemente abochornado. Tras reflexionar un instante, se incorporó en el lecho: "Será mejor que salga a ocuparme de los asuntos pendientes, no queda mucho tiempo..." "¡Túmbate!" Luo Xuanqing ya no hallaba qué hacer con este diablo de muchacho; no lograba desatar su cólera, pero la preocupación y la vergüenza le quemaban la garganta. Al final, bufó con aspereza: "¡Iré a buscarte una muda de ropa! ¿Acaso creías que esta oficial se taparía el rostro para arrojarse al lago o huir de casa? Un crío imberbe que aún huele a leche materna y ya se gasta semejante osadía... Espera a que termine todo esto y saldaré cuentas contigo..." Murmurando reproches entre dientes, Luo Xuanqing sacó una capa del guardarropa y, antes de trasponer el umbral, sentenció con severidad: "¡Y otra cosa: en adelante tienes prohibido llamarme Hermana Luo! ¡O me llamas Oficial Luo, o me llamas Tía Luo!" Dicho esto, abandonó la estancia. \*Tap, tap, tap...\* Los portazos de la sala principal y del portón exterior resonaron en rápida sucesión. "..." Ye Xingge de verdad lo había presenciado por mero accidente; quedarse allí resultaba en extremo incómodo. Sentado sobre el lecho, procedió a vendarse el costado por su cuenta. Una vez concluida la tarea, llamó con cautela: "¿Oficial Luo?" Al constatar que no había respuesta, se envolvió en una manta fina y salió a paso ligero. Fingiendo temer que sus pertenencias se extraviaran, recogió la daga y la tira de tela amarilla manchada de sangre antes de regresar a la alcoba. En cuanto el Látigo Purificador de Impurezas volvió a su posición original, la voz de la gran belleza carmesí resonó en la habitación: "¿Qué hiciste hace un momento? ¿Por qué esa zorra huyó como alma que lleva el diablo, y tú encima pidiéndole perdón...?" Ye Xingge recogió la tira de tela amarilla y replicó con desenfado: "Ella es adinerada y generosa. No como tú, rencorosa y tacaña hasta la médula." "¿Qué?" \*Fsssh...\* Apenas cayeron sus palabras, el Látigo Purificador de Impurezas que sostenía comenzó a manifestar mutaciones. De inmediato, la despampanante dama vestida de rojo se materializó en la parte interior del lecho. Adoptó la misma postura, sentada de lado con las rodillas recogidas, pero sus proporciones superaban con creces las de la gran belleza Luo, y su imponente presencia multiplicaba la opresión en el aire. En el fondo de su mirada ardía una marcada suspicacia. 'Madre mía...' Ye Xingge se llevó un sobresalto. Apagó la vela de un soplido, bajó las cortinas del dosel y susurró entre dientes: "¿Te has vuelto loca? Solo estaba bromeando. ¿Qué pasa si te descubren?" "Con el escándalo que armó hace un instante, no volverá tan pronto." Hong Yu y Luo Xuanqing eran viejas rivales en el tablero; antes de verdad no había logrado desentrañar la causa del altercado. En ese momento examinó primero el estado de Ye Xingge y luego barrió el aposento con la mirada: "¿Besaste a esa zorra?" Al ver que la beldad carmesí rebosaba semejante vocación por el chisme, Ye Xingge suspiró con resignación: "No. Hizo lo mismo que tú: se inclinó a examinar la herida. Si no me crees, acércate y compruébalo tú misma." Hong Yu inspeccionó el entorno tras las cortinas. Pensó que, por una simple inspección de heridas, resultaba inconcebible que aquella mujer perdiera los estribos por pura vergüenza. Tras sopesarlo brevemente, fijó los ojos en la manta que cubría la cintura del joven y frunció el ceño con disgusto: "¿Acaso destapaste la manta de improviso?" "¡Ni que fuera un pervertido!" Ye Xingge se quedó atónito ante la insinuación: "Haz la prueba y lo entenderás; por mi parte, no diré una sola palabra." Intrigada y llena de sospechas, Hong Yu lo meditó un instante y se inclinó con cautela hacia adelante, simulando revisar la lesión bajo las costillas. No obstante, su vestido escarlata era demasiado entallado; el escote no cedió ni un milímetro, dejando únicamente al descubierto su garganta nívea como el jade. Aun así, incluso constreñidas tras la seda del cuello, aquellas majestuosas curvas proyectaban una opulencia sobrecogedora. Daba la sensación de que cualquiera podría sepultar el rostro entero en ellas... Recostado contra el cabezal de la cama, Ye Xingge contempló el espectáculo con absoluto descaro. Hong Yu, por descontado, se incorporó como un resorte y se cubrió el pecho con la manga: "¿Acaso estás buscando que te muela a golpes?" Ye Xingge extendió las manos con ademán inocente y cargado de razón: "Solo te estaba haciendo una demostración práctica. Hace un momento ocurrió exactamente esto, y acto seguido recibí un castigo. ¿Te queda claro ahora?" "¿...?" Hong Yu comprendió de inmediato que había caído en su trampa. ¡Su semblante se ensombreció al instante! Sin embargo, ella llevaba sus ropas bien ceñidas, mientras que aquella otra zorra sin duda no se había vestido con el debido decoro y había quedado expuesta ante los ojos del joven... Como bien rezaba el dicho: ¡presenciar el bochorno de una rival produce más gozo que acertar el premio mayor! Sopesando aquello, Hong Yu decidió pasar por alto la afrenta y se limitó a resoplar: "Bien merecido lo tienes. Comprueba si ha llegado alguna respuesta; debemos ponernos en marcha cuanto antes para evitar que la noche engendre más contratiempos." Ye Xingge tomó la placa de comunicación dispuesta en la cabecera. Concentró su Qi y lo infundió en el artefacto; los cuadrantes de la tablilla de jade se contrajeron por sí solos, revelando una hilera de caracteres: 'Ocupado. Nos vemos en tres días.' '¡¿Pero qué demonios...?!' Ye Xingge se quedó estupefacto. Miró a la gran belleza carmesí con una expresión que parecía gritar: '¿Ah, conque un plan sin fisuras? Acabo de desmantelar una guarida enemiga, ¿y ahora resulta que me topé con un segundo filtro?' La altiva compostura de Hong Yu vaciló por una fracción de segundo. Acercó el rostro para examinar la tablilla y, tras reflexionar brevemente, sugirió: "¿Y si le metes prisa?" "..." Ye Xingge se recriminó haber confiado en las quimeras de esta mujer. De haberlo sabido, habría exigido un plazo de medio mes... No obstante, a estas alturas de la partida, no quedaba más remedio que improvisar. Presionó la superficie de la tablilla y trazó un mensaje urgente: 'Asunto de máxima gravedad. Rojo Pleno. Látigo Purificador de Impurezas.' El atractivo de una de las Doce Armas Divinas era insoslayable; cualquier mortal sucumbiría a la tentación, y la Secta Guiyuan jamás dejaría escapar semejante presa. Ye Xingge aguardaba una prolongada espera, pero para su sorpresa, la tablilla volvió a destellar casi de inmediato, proyectando nuevos trazos: '¿No puedes decirlo directamente?' "¿Eh?" Ye Xingge consideró que la queja tenía sentido. Tras meditarlo unos instantes, volvió a grabar: 'Voy galopando de camino. Es una larga historia.' Al otro extremo se hizo el silencio por unos momentos, hasta que surgió la réplica definitiva: 'Recibido.' Al leer aquellas dos palabras, una extraña familiaridad asaltó a Ye Xingge. Exhaló un suspiro de alivio y alzó la mirada hacia su acompañante: "¿Con esto basta?" Hong Yu asintió con absoluta seguridad: "Basta y sobra." "La tentación del Látigo Purificador de Impurezas es descomunal. Si usamos esto como cebo, ¿no acabaremos pescando también a Dragón de Madera Jiao o a Dragón Dorado Kang?" Hong Yu parpadeó con aire pensativo y sopesó la situación: "Es una posibilidad. Sin embargo, ante un acontecimiento de semejante calibre, Tigre de Fuego Wei querrá escuchar primero los pormenores antes de elevar el informe a las altas esferas. Además, los jerarcas de la Secta Guiyuan ostentan identidades prominentes a la luz pública; no pueden acudir al primer chasquido de dedos..." Ye Xingge asintió despacio. No podía sacudirse el presentimiento de que la noche de mañana resultaría todavía más tempestuosa que la actual... Percibiendo las dudas que albergaba el muchacho, Hong Yu añadió con tono conciliador: "Pierde cuidado. Mañana cabalgarás a marcha forzada; los ojos y oídos de la corte imperial jamás podrán seguirte el paso. Iré contigo. Yo partiré dentro de un momento; descansa primero." "¿Cómo?" Ye Xingge la miró atónito. La beldad carmesí exudaba los aires imponentes de una gran maestra: "¿Acaso recuperaste tu cultivo?" "En absoluto." Hong Yu se dio un par de toques en la sien con el dedo índice: "Pero mi experiencia y visión del mundo superan las tuyas por cien veces. Aunque carezca de fuerza marcial, puedo urdir las estrategias por ti. Con mis ardides y tus destrezas, ¿todavía no te sientes seguro?" "¿...?" '¿Cómo voy a estar tranquilo con semejante disparate? Mis habilidades de un don nadie que ni figura en la Lista Dorada combinadas con las dotes estratégicas de la octava posición de la Segunda Clase... ¿Acaso no es un chiste al revés?' Ye Xingge entreabrió los labios sin saber qué replicar. Tras contenerse largo rato, desvió la mirada desde sus mejillas hasta la opulencia de su escote. Al fin y al cabo, antes que en su intelecto, prefería depositar su fe en los soberbios atributos de la dama. Aquello sí representaba un capital de peso innegable; allí dentro no había agua vacía. E incluso si la hubiera, al menos serviría para amamantarlo un par de tragos... Al notar el descaro con que su pretendiente la escudriñaba, el rostro de Hong Yu se ensombreció al instante. Levantó la manga para cubrirse: "¿Acaso esta hermana no es digna de aconsejarte?" "Digna, dignísima. Está bien, dormiré un rato para reponer energías." Ye Xingge se deslizó hacia abajo hasta apoyar la nuca en la almohada, acomodándose de lado frente a la imponente dama. Ante sus ojos se desplegaba aquella silueta carmesí de luna llena, la cual sin duda prometía más utilidad que el cerebro de la mujer. Al menos constituía un deleite para la vista, y sus proporciones guardaban una lógica impecable de principio a fin... Hong Yu apretó los dientes en silencio mientras lo contemplaba desde arriba. ¡De verdad le ardían los nudillos por propinarle una paliza a este granuja! Sin embargo, no podía someterlo por la fuerza, y vanagloriarse de palabra tampoco probaría nada. Tras rumiarlo un instante, se limitó a sentenciar: "Los hechos pesan más que las palabras elocuentes. Mañana lo comprobarás en carne propia." "Yu'er, no me asustes más. Si sigues con ese tono, me dará pavor salir. ¿Por qué no te recuestas también y charlamos un poco de amores y poesías bajo la luna para calmarme los nervios? Aprende de lo considerada que es la gran belleza Luo..." "Humph." Hong Yu no se dignó a responder. Se inclinó, le introdujo a la fuerza una Píldora Perturbadora del Corazón en la boca y, desvaneciéndose en el aire, cortó la comunicación al instante... \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¡Tu reacción y comentario impulsan el próximo capítulo! ¿Qué te pareció esta escena? ¡Déjanos tu opinión! 💬🔥
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Estás leyendo el capítulo 39 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.