Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 37 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Ruan Jinyu no respondió; sentado en las alturas, se limitó a contemplar el patio a la distancia junto al contingente de Oficiales de Túnica Bordada.
Ye Xingge permanecía acuclillado en el lodazal bajo la lluvia, sin prestar la menor atención a las miradas del exterior. Tras rebuscar entre las ropas del Leopardo de Agua Ji e incautar diversos objetos, volvió a inquirir en voz baja:
"¿Dónde está el Tigre de Fuego Wei? Confiésalo y te concederé un final indoloro".
"Haaargh...".
Tendido en el fango, el chaparrón limpiaba la sangre que cubría su rostro, revelando las facciones demacradas de un hombre de unos cuarenta años; con el aliento pendiendo de un hilo, sus pupilas nubladas miraban fijamente las densas nubes del firmamento, perdiendo poco a poco la luz de la vida.
Ye Xingge se inclinó hacia su rostro y aguzó el oído junto a sus labios; tras una breve pausa, alzó la cabeza adoptando una expresión pensativa.
Acto seguido, desenvainó el sable recto clavado en la tierra y lo hundió con pulso firme en el corazón de Jishui Bao: giró la hoja de acero en una torsión seca y la extrajo de un tirón. Poniéndose en pie, caminó hacia los últimos secuaces acurrucados en la esquina del muro.
Los pocos miembros de la secta que quedaban con vida sentían las entrañas partidas de terror; al ver acercarse al joven cubierto de escarlata, lo miraron como si contemplaran a un emisario del inframundo y se arrodillaron en el fango implorando a gritos:
"¡Piedad, señor, piedad!".
"¡Tengo ancianos y niños pequeños a mi cargo...!".
Ye Xingge no prestó el menor oído a semejantes patrañas; bien se ignorase la naturaleza de otras sectas, la Secta Guiyuan no se distinguía en nada de un culto demoníaco: todos sus adeptos, sin excepción, habían ingresado para perpetrar saqueos y asesinatos a sangre fría.
Además, todos los presentes eran miembros jurados de la orden; sin una sangrienta 'prueba de lealtad' que manchara sus manos, ¿acaso Jishui Bao se habría arriesgado a reclutarlos en su círculo cercano?
\*¡Chas, chas!\*
\*¡Tilín!\*
"¡Aaaaargh!".
"Treinta y uno...".
El aguacero caía a raudales mientras el teatro de ópera ardía en una pira llameante.
Apostados en las cumbreras con las armas desenfundadas, más de doscientos Oficiales de Túnica Bordada contemplaban en absoluto silencio cómo aquel muchacho empapado en sangre remataba a cada criminal uno por uno, llevando la cuenta en voz alta, exactamente igual que un matarife despachando ganado en el degolladero.
Entre los acorralados hubo quienes se arrastraron llorando de rodillas y otros que blandieron dagas en un intento desesperado de resistencia; sin embargo, nada de aquello alteró el desenlace.
Los guardias de la corte sabían muy bien que aquellos malhechores merecían la muerte por sus crímenes; pero todo mortal solo posee una vida, y al presenciar semejante carnicería metódica, ¿quién no sentiría un estremecimiento helado calándole hasta los huesos?
Para la tropa en los tejados, aquel joven en medio del patio parecía poseído por una deidad colérica.
¡No estaba simplemente ejecutando forajidos: parecía ejecutar el juicio del Mandato Celestial, encarnando la justicia divina para purgar la iniquidad terrenal a golpe de espada!
Al alcanzar al último individuo que reptaba hacia el foso, Ye Xingge lo alzó por los cabellos, le rebanó la garganta de un corte limpio y arrojó el cuerpo inerte sobre el lodo. Se irguió, barrió el recinto de izquierda a derecha y, tras constatar que en el teatro no quedaba un solo ser que respirase, alzó la vista hacia Ruan Jinyu en la techumbre y extendió las palmas con ligereza:
"Mi cultivo es modesto e insignificante, de modo que ignoro si se me habrá escapado alguna alimaña. ¿Desearía el señor Ruan ordenar una requisa general para comprobarlo?".
Si sus hombres descendían y descubrían a algún sobreviviente, la acción podría catalogarse como una captura conjunta y la División de Inspección rascaría una porción de mérito en el parte oficial de batalla.
Sin embargo, habiendo degollado a todos a la vista de los presentes y cantado cada baja para certificar el recuento, ¿qué demonios quedaba por registrar?
Habiendo seguido la matanza de principio a fin, los Oficiales de Túnica Bordada tenían la certeza de que hasta las lombrices del patio habían sido partidas en dos mitades.
Incluso temían que aquel azote divino, cegado por el frenesí de la sangre, saltara a las tejas y empezara a decapitar guardias imperiales.
Ruan Jinyu acarició el borde de porcelana de su taza; tras un prolongado y gélido silencio, esbozó una tenue sonrisa y asintió con parsimonia:
"Portentosa destreza; una labor encomiable. Frente a esta ralea de sabandijas, jamás debe mostrarse un ápice de debilidad ni blandura de corazón".
Dicho esto, volvió el rostro hacia sus tropas apostadas en los aleros:
"En adelante, todos vosotros debéis tomar ejemplo del señor Ye; con que exhibáis la mitad de su temple y ferocidad, tendréis asegurado un encumbrado rango en la corte".
"¡A la orden!".
"¡Guardias! Asistid al señor Ye y conducidlo a que traten sus heridas".
"¡Sí, mi señor!".
Apenas la orden fue emitida, varios oficiales hicieron ademán de descolgarse de las cornisas.
Sin embargo, Ye Xingge alzó una mano frenándolos en seco.
Aceptar la asistencia médica de la División de Inspección, si bien no violaba formalmente los términos del examen, bastaría para que Ruan Jinyu consignara en el informe oficial un 'apoyo logístico interdepartamental entre dependencias hermanas'.
"Agradezco la gentileza del señor Ruan, pero no he sufrido percance de consideración; la sangre que me empapa pertenece íntegramente a terceros, ni una sola gota brota de mi cuerpo".
Habiendo zanjado el asunto, colocó el sable en el pliegue del codo, frotó el acero contra la manga para retirar los restos de vísceras y lo enfundó con un chasquido metálico:
\*¡Chas!\*
Acto seguido, descorrió el pesado cerrojo de la puerta principal del teatro y salió a la calzada delantera, flanqueada también por piquetes imperiales en guardia.
\*¡Plas, plas, plas!\*
Al divisar su figura, los oficiales apostados a ambos lados retrocedieron al unísono, abriéndole paso con cautela reverencial.
Ye Xingge no les prestó atención; descansó el sable sobre el hombro y se adentró en la lluvia nocturna. Antes de que su silueta se desvaneciera en la bruma del aguacero, alzó la mano izquierda hacia atrás y les dedicó el dedo corazón erguido, dejando a todos desconcertados sobre el significado de aquel insólito gesto...
Cientos de Oficiales de Túnica Bordada lo despidieron con una mirada pétrea y enmudecida; solo cuando sus pasos se extinguieron al final de la calzada, comenzaron a brotar murmullos sofocados entre las filas:
"Menuda presencia imponente... rezuma ferocidad...".
"¿Pero qué clase de monstruo acaba de reclutar el Tribunal Penal?".
"¡Chitón! En un par de días tendremos que llamarle señoría; tened cuidado no os busque la ruina...".
"Si ofendes a semejante fiera, buscarte la ruina será lo de menos: ¡te preparará un zapato de doce pies de largo rematado con tapa de ataúd...!".
"¡Por los cielos, más de treinta forajidos armados! Hasta para degollar treinta cerdos cualquiera se lo pensaría dos veces...".
"Esto ha sido una demostración de fuerza: nos lo ha dejado claro a todos nosotros...".
"¿Acaso no pretenderá perseguir ahora al mismísimo Tigre de Fuego Wei?".
"¿Pues qué te crees? ¿Acaso tiene pinta de marcharse a la cama a descansar?".
"¡Madre mía de mi vida...!".
Los cuchicheos superaron el fragor del temporal hasta que la estructura del teatro de ópera colapsó con un rugido ensordecedor, sepultando bajo un montón de brasas y vigas humeantes los más de treinta cadáveres abandonados en el salón.
\*¡Ruuuum!\*
A mayor distancia, el destacamento de espionaje de la Dinastía Zhou Posterior contemplaba la marcha del joven sin pestañear.
Habiendo seguido la carnicería en su totalidad, en la mirada de Hou Chou'er el asombro inicial había dado paso a una honda y sombría inquietud:
"Con razón pudo aniquilar en solitario a Yang Tuyan y a su comitiva... Lo de este muchacho no es únicamente una cuestión de fuerza o cultivo: es un temple y una ferocidad inauditos. ¡Si semejante portento no se pone al servicio de nuestra Gran Dinastía Zhou, en el futuro se convertirá en una amenaza colosal para nuestro estado!".
A su lado se encontraba un sujeto fornido que portaba nueve dagas ocultas en sus ropajes; su nombre era Chen Dahai. De cara al público ejercía como cocinero de la residencia de la Señora de Anyang, pero en las sombras operaba como verdugo y sicario de élite. En aquel instante, sacudió la cabeza con el pulso acelerado:
"Exacto. Ese aplomo es la marca indiscutible de un candidato a la Primera Clase: incluso si su talento innato no bastara, con esa fiereza implacable es capaz de abrirse paso a cuchilladas hasta la cúspide. Incluso he llegado a sospechar si sus miras no estarán puestas en arrebatar la Daga Roba-Destinos".
"No hablaría de 'arrebatar': más bien parecería reclamar lo que le pertenece por derecho divino. Esa hoja sanguinaria y este joven son el uno para el otro; si alguna vez empuña esa reliquia, ¡el Jianghu quedará anegado en sangre!".
"El problema radica en que, tras sortear estas infames zancadillas de Ruan Jinyu, a menos que el mismísimo Comandante Supremo de Guantian esté ciego, el ascenso de este joven será meteórico. Todo el Pabellón Guantian acatará su autoridad sin rechistar... Me temo que ganárnoslo para nuestra causa será una empresa casi imposible...".
An Yurou había escuchado cada palabra con el semblante ensombrecido. Bajó lentamente el catalejo de bronce y, tras meditarlo con calma, sentenció:
"El clan Xiao usurpó el trono ilegítimamente y la corte de Gran Yan apesta a podredumbre y corrupción moral. A juzgar por el carácter insumiso de este muchacho, aun si alcanza las más altas magistraturas imperiales, jamás aceptará someterse como perro faldero de la Dinastía Xiao. Intentaremos tentarlo con nuestra oferta; si fracasamos, obraremos en consecuencia".
Hou Chou'er se acarició el bigote en forma de ocho y asintió comprensivo:
"Bien razonado. Ese chico lleva la rebelión grabada en los huesos; si algún día llega a situarse en la cima del imperio, no me extrañaría en absoluto que le espetara a la cara al mismísimo Emperador Yan: '¿Y por qué estás sentado tú en mi trono?'...".
Nubarrones de plomo cubrían la metrópoli mientras los relámpagos desgarraban las alturas, iluminando la silueta monumental del palacio imperial al fondo del horizonte.
Las linternas de las tabernas y burdeles proyectaban reflejos dorados sobre los charcos; las risas y la música de cuerda flotaban amortiguadas a través de las celosías hacia el aguacero. De cuando en cuando, algún letrado asomado a las ventanas para contemplar el temporal murmuraba con recelo:
"¿Quién es ese individuo cubierto de sangre?".
"Es un emisario del infierno del Pabellón Guantian; ¡no te atrevas a mirarlo...!".
"¡Cielos...!".
Ye Xingge avanzaba por las calles inundadas; con los ojos inflamados por el humo y la vestimenta manchada de viscosidades carmesíes, ofrecía el aspecto temible de un forajido despiadado que acabara de exterminar a un clan entero.
Si no fuera por la placa de bronce prendida a su faja y el noble sable de estandarte negro que empuñaba, las patrullas policiales de la prefectura ya habrían intentado apresarlo para arrojarlo a las mazmorras.
Pese a su apariencia maltrecha, en realidad solo había recibido aquel puñetazo percusivo al inicio del combate; salvo por el escozor de la cal en los ojos, su organismo se encontraba en perfecto estado.
Sosteniendo el arma, murmuró con voz queda:
"Pequeña Roja... ¿podrías conseguir que tus informes de inteligencia sean un poco más exactos la próxima vez?".
Hong Yu se hallaba profundamente maravillada por la actuación marcial de su prometido; en el suntuoso Pabellón Wanxiang ya se había despachado varias copas de licor fino celebrando su hazaña. A través de la conexión espiritual, respondió con tono compungido:
"'El informante dejó una nota en el buzón acordado indicando escuetamente que el Leopardo de Agua Ji se había desplazado al teatro acompañado de unos cuantos esbirros; jamás imaginé que se trataría de semejante jauría. La próxima vez les exigiré que detallen el número exacto. Ahora regresa deprisa a reposar un poco, no vayas a pescar un resfriado'".
Ye Xingge había salido con la modesta intención de detener a un prófugo y terminó acordonado por doscientos guardias de la corte y obligado a despachar a más de treinta sicarios; ¿acaso iba a preocuparse ahora por un vulgar resfriado?
¡Lo que realmente le inquietaba era si su próximo objetivo no acabaría empujándolo a irrumpir de cabeza en el cuartel general absoluto de la Secta Guiyuan!
No obstante, la Sociedad Shanhe era una entidad colosal del Jianghu: sus agentes se limitaban a vigilar a las figuras de relieve y era lógico que despreciaran a la chusma de apoyo.
Y si él realmente hubiera perecido a manos de unos simples matones, en verdad habría deshonrado el pequeño látigo divino legado por la ilustre Yunyu Lou.
Secándose las gotas de agua del rostro con el dorso de la mano, Ye Xingge fue directo al grano:
"El Tigre de Fuego Wei ocupa el penúltimo lugar entre las Siete Mansiones del Dragón Verde; su destreza militar sin duda supera a la de este cabecilla y debe rozar el umbral de la Tercera Clase de la Lista Dorada. Jishui Bao no soltó una sola palabra antes de expirar... ¿cómo se supone que dé con su paradero?".
Hong Yu ya había trazado la estrategia de antemano y le explicó mentalmente:
"'La pieza que le incautaste, el Talismán del Dragón y la Criba, forma parte de un conjunto de siete artefactos afamados que operan como un único mecanismo esotérico; sirve precisamente para comunicarse entre eslabones superiores e inferiores. Te bastará con engañarlo para atraerlo al descubierto.
Sin embargo, debes actuar sin demora: acabas de aniquilar la célula de Yongzhou sin dejar un solo testigo vivo, de modo que la noticia tardará unas horas en llegar a oídos del Tigre de Fuego Wei; pero ese margen de ventaja informativa durará a lo sumo un solo día'".
Al oír la explicación, Ye Xingge extrajo de su túnica la placa negra para examinarla bajo la lluvia.
El reverso del talismán de jade negro lucía grabados los anillos de una cola de dragón, mientras que el anverso presentaba una superficie pulida surcada por una cuadrícula milimétrica de finas ranuras que dividían el espacio en incontables celdillas cuadradas... idénticas a una pantalla de píxeles primitivos.
"¿Cómo se opera esto?".
"'Los siete sellos de jade están vinculados entre sí. Si canalizas tu qi interno sobre la superficie alterando la posición de las celdillas, las demás placas reflejarán la misma pauta gráfica. Dado que Jishui Bao no disponía de subordinados con placa propia, el único receptor al que puedes contactar es el Tigre de Fuego Wei. Escríbele que has conseguido arrebatar el artefacto y que acudirás al Vado Wangchuan para entregárselo; así le tenderás una emboscada con total tranquilidad'.
Hong Yu hizo una breve pausa y añadió con picardía:
'En cuanto a la pista sobre el Vado Wangchuan, bastará con que le digas a los mandos de Guantian que te la reveló Jishui Bao con su último aliento. A fin de cuentas, decenas de Oficiales de Túnica Bordada te vieron interrogarlo varias veces antes de ultimarlo, y los muertos no declaran en juicio...'".
"......".
Ye Xingge escuchó en silencio. Siguiendo las instrucciones de la dama, sostuvo la placa de jade con la mano izquierda, inyectó un hilo de energía interna en su núcleo y arrancó una fina esquirla de bambú de su sombrero de lluvia para trazar los trazos.
El artilugio era de una precisión prodigiosa: cada celdilla se hundía o emergía con un mecanismo basculante al contacto. Bajo la presión guiada de la varilla, quedaron grabados los caracteres:
\*Brazalete Ocultador del Cielo. Mañana, hora Xu. Vado Wangchuan.\*
Tras rubricar el mensaje a la luz de un farolillo callejero, cesó la infusión de energía interna y la superficie del jade retornó a su lisura original.
"¿Con esto basta?".
"'El destinatario deberá inyectar su propio qi para que la matriz gráfica se revele en su talismán. Ahora solo queda aguardar su confirmación'".
"Entendido...".
Ye Xingge guardó el talismán en el pecho y alzó la vista contemplando las desiertas avenidas.
Puesto que al despuntar el alba debería partir a lomos de posta militar a ochocientos li por jornada, su intención inicial había sido acercarse a la calle del Dragón Verde para despedirse de sus padres y de su segundo tío.
Sin embargo, acababa de ultimar a más de treinta individuos: presentarse empapado en fango y sangre a medianoche no solo dejaría a su familia al borde del infarto, ¡sino que espantaría a la clientela de la nueva posada antes siquiera de inaugurarla!
Recordando los amargos reclamos de su padre en el viejo mesón de Qingxi, vaciló unos segundos, desechó la idea y enfiló sus pasos a través de la tormenta con rumbo al Distrito Yingtian...
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 37 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.