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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 29 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
\*Tap, tap...\* Ye Xingge aceleró el paso a lo largo del corredor empedrado. Al volver la vista atrás y confirmar que nadie lo seguía, dejó escapar un suspiro de alivio, aunque una sutil extrañeza persistía en su pecho. Al fin y al cabo, el porte y la educación de la ilustre Señora de Anyang resultaban intachables a simple vista; sin embargo, en el tono de sus palabras había percibido una extraña distancia, esa clase de frialdad en la que la boca sonríe pero los ojos permanecen inertes. Mas pensándolo bien, era la primera vez que se cruzaban y él no era más que un humilde posadero de pueblo; la distancia de cuna y estatus social entre ambos era un abismo infranqueable. Que una dama de semejante alcurnia se hubiera tomado la molestia de intercambiar un par de cortesías ya era una muestra desmedida de condescendencia; no podía esperar que se desviviera en atenciones con él como solía hacer la Gran Belleza... Apenas cruzó ese pensamiento por su mente, la voz de Hong Yu resonó con picardía en su oído espiritual: '¿Ya saliste del callejón? Dime, ¿qué tan hermosas son la Señora de Anyang y la jovencita Shen?'. Ye Xingge no había tenido margen para mirarlas con detenimiento; sin embargo, la sola combinación entre las curvas generosas de aquella dama noble y su semblante de virtuosa matrona incorruptible resultaba una mezcla arrebatadora. Temiendo que en los corredores del cuartel las paredes tuvieran oídos, el muchacho no se atrevió a responder en voz alta y se limitó a aclararse la garganta con una tosecilla disimulada. Hong Yu acababa de desembarcar en la capital y andaba ocupada buscando los puntos de contacto secretos con los discípulos de la Sociedad Shanhe; al percibir su vacilación, prosiguió en tono conspirador: 'El difunto padre de la Señora de Anyang fue discípulo predilecto del Comandante Supremo de Guantian; mas cuando el Clan Xiao usurpó el trono, prefirió la muerte antes que doblegarse como perro servil ante Gran Yan, siendo orillado al suicidio por las presiones de la corte. ¡Eso significa que tenemos una oportunidad dorada para sumarla a las filas de la Sociedad Shanhe! Si logras conquistarla y convertirla en tu aliada íntima, con su influencia política moviendo los hilos a tu favor en la capital te ahorrarás una década de fatigas burocráticas para ascender a la cúspide...'. Ye Xingge ignoraba por completo que, en lugar de ahorrarse diez años de fatigas, ¡ya se había saltado sesenta años de trámites y estaba a punto de cavar su propia tumba con ella! Desestimando semejante ocurrencia como una broma ligera de su protectora, el joven regresó a la escalinata de mármol blanco frente a la gran torre central. Al comprobar que la hermosa jueza Luo aún no descendía de su audiencia, se colocó con serenidad bajo el alero, resuelto a esperar en silencio para evitar toparse con más personajes pintorescos. ... En la cúspide del Pabellón Guantian. Los destellos del sol poniente atravesaban los oscuros nubarrones del crepúsculo, proyectando haces de luz dorada a través de los ventanales del piso superior, desde donde se dominaba una panorámica sobrecogedora de la capital con sus millones de habitantes bullendo como un mar de hormigas. En el centro del salón superior, tres figuras de autoridad rodeaban un tablero de ajedrez go, con la mirada clavada en un pliego de informe oficial colocado sobre los cuencos de piedras blancas y negras. A la izquierda del tablero se sentaba un caballero de madurez distinguida: el célebre Zhang Zhiqing. Vestía una sencilla túnica blanca de erudito confuciano; a pesar de haber sobrepasado los setenta años de edad, su rostro despejado y su porte enérgico aparentaban a lo sumo poco más de cuarenta abriles, sin revelar el menor rastro de senectud. Como Comandante Supremo del Pabellón Guantian, Zhang Zhiqing constituía uno de los pilares neurálgicos del Imperio de Gran Yan; raras veces una nimiedad cotidiana lograba perturbar su semblante sereno. Mas en ese instante, una sombra de gravedad asomaba entre sus cejas: "Ruan Jinyu movilizó a todos los efectivos de la División de Inspección para rastrear las fronteras, y sin embargo, su labor quedó en ridículo frente a la intervención fortuita de un modesto posadero de pueblo. Me temo que este asunto oculta algún misterio turbio". A su lado aguardaba de pie un anciano ataviado con túnica escarlata de corte oficial: el Vicecanciller de Guantian, Wu Yi, la segunda autoridad ejecutiva con mando sobre los asuntos internos del organismo. Con gesto mesurado, extrajo un grueso legajo encuadernado y lo depositó sobre la mesa: "Con tal de buscarle trapos sucios al muchacho, el eunuco Ruan investigó a fondo las tres generaciones de su linaje familiar. Ruego al venerable maestro Yan que le eche una mirada". Frente a Zhang Zhiqing, ocupando el lado derecho del tablero, se encontraba sentado el gran erudito de la corte Yan Tong, a quien el propio Comandante Supremo llamaba con reverencia 'hermano mayor de doctrina'. El sabio había acudido esta tarde a indagar sobre las operaciones fronterizas de Hexi; en ese momento, acariciaba su barba de chivo con una sonrisa socarrona, sin dignarse a tocar el informe y señalando con ironía el tablero sepultado bajo los papeles: "Hermano Zhang, ¿por qué será que justo cuando este anciano estaba a punto de masacrar a tu gran dragón de piedras negras, te acordaste oportunamente de sacar este informe de urgencia?". Zhang Zhiqing suspiró con fingida pesadumbre y movió la mano con desapego: "Se me vino a la memoria en este instante. La música y el ajedrez no son más que pasatiempos ociosos; bien podremos reanudar la partida más tarde. Te ruego que primero examines el trasfondo de este muchacho". "..." El anciano Yan Tong torció el bigote con indignación mal disimulada, pensando para sus adentros: '¡Llevo tres cuartos de hora tejiendo esta trampa en el tablero! Cuando tú ibas ganando estabas concentrado como un halcón; y ahora que este viejo saborea la victoria, ¿me sales con que el ajedrez es un juego ocioso?'. Sin embargo, ante la seriedad que reflejaban los rostros de ambos jerarcas, el venerable maestro carraspeó y tomó el legajo para examinar sus asientos: \*Ye Xingge, natural del Condado de Qingxi. Nacido a las once y tres cuartos de la mañana del noveno día del noveno mes del primer año del reinado Chengping. Traído al mundo por la partera Liu; peso al nacer: ocho jin y siete liang...\* \*Abuelo paterno reclutado por las levas imperiales; murió heroicamente en el campo de batalla...\* \*Padre: Ye Yuanshan; tío carnal: Ye Gucheng; huérfanos criados en la adversidad. Madre: Liu Ping'er, única descendiente del posadero de Qingxi, de quien heredó el negocio familiar. El mes pasado adquirieron la antigua Posada Tongfu en la calle Qinglong de Yongjing, rebautizándola como 'Posada Wujian', actualmente en obras de remodelación...\* \*A los seis años ingresó a la academia de primeras letras de Qingxi; se adjunta examen caligráfico infantil con trazos temblorosos que rezan: 'Si el varón no despliega su ambición en las nubes, en vano cargó al nacer ocho jin de cuerpo'...\* "..." Yan Tong asintió levemente, encontrando simpática la bravura infantil del texto, y prosiguió la lectura: \*Despertó el intelecto a los tres años; a los seis inició el estudio de letras y armas; a los nueve carecía de rivales entre sus condiscípulos; a los doce nadie en el condado lograba resistirle un asalto...\* \*Desde los catorce colaboró como voluntario en el juzgado de Qingxi, prestando auxilio directo en la captura de más de ochenta bandoleros y salteadores de caminos; cada intervención consta con registros oficiales sellados y actas de los alguaciles correspondientes...\* \*Evaluación del magistrado civil Shen Songnian: 'Joven de mente lúcida, conducta intachable, rectitud inquebrantable y generosidad desinteresada; mas lamentablemente desprovisto de ambición burocrática'. Se adjunta pliego de recomendación personal para que su ilustre maestro Zhang Zhiqing lo cultive bajo su ala...\* ... Era evidente que, tras la humillante derrota política sufrida en Hexi, Ruan Jinyu había desplegado una iniciativa implacable con tal de lavar su propia vergüenza. No solo había desenterrado las raíces genealógicas, los registros de vecindad y el círculo de amistades de Ye Xingge, sino que incluso había revisado los libros contables de las boticas de Qingxi y las recetas de templanza ósea expedidas por la prestigiosa clínica médica Sun de la capital. Todo indicaba que su propósito era demostrar que la formidable complexión física del joven ocultaba el patrocinio secreto de alguna facción rebelde extranjera. Mas para su desgracia, la única anomalía encontrada en diecinueve años de vida era que el muchacho había madurado demasiado temprano, comprendiendo el bien y el mal desde los tres años de edad. Desesperado por no hallar una sola mancha, el Eunuco Serpiente había rematado el informe con un retorcido alegato que prácticamente venía a decir: \*¡Su madurez y destreza resultan tan antinaturales que se sospecha la posesión espiritual de un viejo monstruo milenario; ruego al Comandante Supremo investigarlo a fondo!\* '¿Un viejo monstruo?'. El gran erudito Yan Tong, que a los tres años ya componía odas métricas de memoria, frunció las cejas hasta casi unirlas en una sola línea y alzó la vista hacia los dos mandatarios: "Este expediente es más limpio e inmaculado que la propia sotana de mi hermano Zhang; además, el bueno de Songnian avala su carácter con su propia firma. ¿Dónde diablos ven ustedes el misterio?". Zhang Zhiqing fingió un gesto de inmenso alivio: "Precisamente porque me embargaban las dudas solicité tu juicio letrado, hermano Yan. Puesto que no existe tacha alguna y se trata de un talento tan sobresaliente, este servidor tiene el deber moral de bajar a recibirlo en persona; con tu permiso, me retiro...". Dicho esto, se puso de pie con celeridad para escabullirse. "¡Un momento!". Yan Tong extendió el brazo bloqueándole el paso y miró con desdén el tablero abandonado: "Hermano Zhang, ostentas la dignidad suprema de Gran Protector; si deseas conocerlo, basta con que ordenes a un subalterno que lo haga subir. Bajar tú mismo a recibirlo sería un halago desmedido que alteraría la etiqueta imperial...". Zhang Zhiqing parpadeó, atrapado en su propia trampa, y carraspeó: "Tienes toda la razón. En ese caso... ¡Wu Yi, despide al distinguido huésped y manda llamar a ese muchacho!". \*¡Plaf!\* Yan Tong estampó la palma de la mano sobre el tablero, decidido a no permitir que el gran jerarca se zafara de su humillante derrota en el juego. Mas justo en ese instante, pasos apresurados resonaron en el descansillo de la escalera y un escriba pálido asomó la cabeza por el umbral: "¡Excelencias...! ¡La jueza Luo y el comandante Ruan se han liado a golpes en el vestíbulo principal!". El maestro Yan frunció el ceño con severidad y, sin soltar al viejo Zhang, recriminó con aspereza: "¡Altos funcionarios del estado riñendo a puñetazos dentro del cuartel general! ¡Qué falta absoluta de decoro! Wu Yi, ejerces como Vicecanciller a cargo de la disciplina interna; ¿así es como gobiernas la casa?". Wu Yi bien hubiera deseado ayudar a su señor a escapar del tablero; mas ante semejante reprimenda formal, solo pudo dedicarle una mirada de impotencia a Zhang Zhiqing antes de recogerse los faldones y bajar apresuradamente las escaleras. ... En la gran sala baja del Pabellón Guantian. Varios escribas y secretarios se acurrucaban contra los muros temblando de miedo, mientras el rechoncho gato negro de la jueza se había refugiado tras el quicio del portal exterior, asomando apenas sus bigotes para observar con cautela la tormenta. Bajo el artesonado de vigas oscuras, el pavimento de piedra pulida mostraba los añicos esparcidos de una taza de porcelana rota. Luo Xuanqing, ataviada con su impecable túnica verde esmeralda, empuñaba con la diestra una pesada maza de hierro de tres pies de longitud; su semblante lucía gélido como la escarcha y los pliegues de su falda ondeaban impulsados por un torbellino invisible de energía interna, con una intención asesina a punto de estallar. En el centro del recinto, un coloso acorazado de mandíbula ancha, ojos felinos y barba espesa sostenía ambas manos en alto en ademán pacificador, con la vaina de su maza vacía colgando del cinto: el General Leopardo, Gongsun Yanwu, jefe de la División de Pacificación: "¡Cálmense los dos! Somos camaradas de armas de la misma corte; cualquier discrepancia puede resolverse con el diálogo...". En el extremo opuesto permanecía erguido Ruan Jinyu, con una mano a la espalda y los faldones de su túnica oscura manchados por salpicaduras de té caliente; sus pupilas habían perdido su habitual altanería para fijarse en su rival con un resentimiento venenoso. A varios pasos de distancia, el novato Chen Xiaobao se pegaba a las columnas, aterrado de que la cabeza de su jefe saliera volando y lo salpicara de sangre. En el estrado delantero permanecía sentado un letrado de bonete cuadrado y facciones refinadas que hojeaba con fingida tranquilidad el legajo acusatorio: Mei Wuchang, jefe del Consejo Secreto, apodado en el bajo mundo como el 'Erudito Espectro' y considerado oficiosamente como el heredero natural de la institución. Las cuatro divisiones de Guantian poseían el mismo rango protocolario, pero sus potestades eran radicalmente distintas: La 'Jueza de las Flores', Luo Xuanqing, comandaba el Tribunal de Enjuiciamiento Penal, la única división investida con la facultad legal de dictar sentencia y ejecutar castigos; el 'General Leopardo', Gongsun Yanwu, dirigía la División de Pacificación, responsable del cerco militar, la custodia carcelaria y la seguridad metropolitana; el 'Eunuco Serpiente', Ruan Jinyu, administraba la División de Inspección, encargada del espionaje, la auditoría de causas y los antecedentes burocráticos; y el 'Erudito Espectro', Mei Wuchang, coordinaba la secretaría general y los archivos clasificados del imperio. El motivo de la reyerta era bien simple: Luo Xuanqing había acudido a solicitar el ingreso formal de Ye Xingge con el rango de Capitán Nocturno; mas el Eunuco Serpiente había extraído de la manga dos palmos de legajos acusatorios intentando persuadir a Mei Wuchang de que el joven era un espía infiltrado de Zhou Posterior o de Shu Occidental. Ante semejante calumnia descarada, la jueza no había dudado un instante en estamparle su taza de té directo al rostro. El conato de batalla se detuvo en seco cuando el Vicecanciller Wu Yi cruzó la cancela trasera con el ceño fruncido y voz autoritaria: "¿Qué significa este escándalo? El venerable maestro Yan se encuentra arriba departiendo con el Comandante Supremo; si se enteran de que sus mandos riñen como mercenarios, ¡el prestigio de Guantian quedará por los suelos!". Al advertir su llegada, Ruan Jinyu dio un paso al frente con teatral sumisión: "Señor Wu, este servidor únicamente cumplía con su deber reglamentario al auditar el perfil del recluta; ha sido la magistrada Luo quien recurrió a la violencia sin motivo alguno...". Wu Yi alzó la mano cortando sus lamentos y tomó asiento en el sitial principal: "Siéntense todos y hablen como corresponde". Luo Xuanqing fulminó al eunuco con una mirada glacial antes de guardar su arma y ocupar una silla: "El informe de campaña de Hexi ya obra en manos de su excelencia. Mi único propósito al venir era registrar el ingreso formal de Ye Xingge y otorgarle un puesto acorde a sus hazañas; pero el comandante Ruan se vale de su cargo para ventilar rencores personales y difamar a un patriota...". "Basta", intervino Wu Yi con serenidad. "Proponer a un nuevo recluta es tu derecho; auditar sus antecedentes es la función de la Inspección. El Comandante Supremo ya examinó el expediente de Ye Xingge y determinó que su trasfondo se encuentra libre de toda sospecha". "¿Cómo?". Luo Xuanqing parpadeó, incrédula: "¿Acaso ese eunuco dedicó horas a escarbar en su pasado y no fue capaz de inventar una sola falta creíble?". Ruan Jinyu apretó los dientes desde su posición: "Ruego a la magistrada que modere sus expresiones. He actuado con estricto apego a las normas; si el informe no arroja faltas, ¡es prueba concluyente de mi imparcialidad!". Desde su pupitre, el 'Erudito Espectro' Mei Wuchang alzó la vista y comentó con una sonrisa cargada de ironía: "A decir verdad, el comandante Ruan hizo cuanto estuvo a su alcance para buscarle trapos sucios; pero el muchacho proviene de un linaje intachable: su abuelo murió en combate por la dinastía, sus padres son personas honestas de pueblo, jamás ha salido de Yongzhou en diecinueve años, cada arresto cuenta con testigos judiciales y el magistrado Shen avala su conducta con su propia firma. En verdad... no había por dónde hincarle el diente". La compostura de Ruan Jinyu se resquebrajó levemente, pero no atreviéndose a replicar a Mei Wuchang, se limitó a decir con cinismo: "¿Lo ven? Quien nada oculta, nada teme. Que no encontrara delitos demuestra que jamás busqué incriminarlo con mentiras". Luo Xuanqing, que conocía bien la astucia callejera de Ye Xingge, no terminaba de creerse que aquel pícaro fuera un santo dechado de virtudes; se levantó y tomó el legajo para revisarlo por sí misma. Al cabo de unos instantes, la sorpresa en su rostro era mayúscula: ¡Aquel informe era tan inmaculado que casi parecía una burla divina! Los únicos reproches que Ruan Jinyu había conseguido plasmar eran vaguedades absurdas como 'tal vez, acaso, en el hipotético caso...', culminando en la disparatada teoría de la posesión por un monstruo milenario. La difamación era tan infantil que causaba sonrojo; pero al mismo tiempo demostraba que, incluso bajo la lupa más venenosa del imperio, la hoja de vida de Ye Xingge era completamente inexpugnable. Al comprender que semejante informe blindaba al joven ante cualquier tribunal y lo convertía en el candidato idóneo para cualquier promoción futura, a Luo Xuanqing no le quedó más remedio que tragar su furia y volver a sentarse: "Puesto que su excelencia constata que sus antecedentes son impecables, solicito formalmente que sea investido de inmediato como Capitán Nocturno". El rango de Capitán Nocturno se situaba inmediatamente por debajo del subcomandante Chen Xuance, constituyendo el corazón operativo de la oficialidad de campo. Wu Yi no dio una respuesta inmediata; volvió la mirada hacia el eunuco: "Las asignaciones de personal recaen en tu despacho. ¿Qué objeción formal tienes al respecto?". Ruan Jinyu recobró la compostura y expuso con voz pausada y fría: "Que el joven Ye sea reclutado en el pabellón es justo y procedente; sin embargo, las leyes militares del imperio establecen con absoluta claridad el principio de que 'el mérito no recibe doble recompensa'. De acuerdo con el código castrense, cuando un funcionario o guardia requisa botines de guerra durante una operación, todos los bienes deben entregarse al erario imperial, tras lo cual el Comandante Supremo otorga las recompensas correspondientes a los méritos de cada cual. Si un oficial captura en solitario un arma legendaria que no guarde relación con el caso, tiene derecho a conservarla; mas para ello está obligado a entregarla primero al almacén para que el mando superior firme el edicto de cesión definitiva, sin percibir recompensas monetarias adicionales. Ye Xingge intervino en Linyang como un civil independiente; en consecuencia, no estuvo obligado a entregar el botín y la corte le garantizó la posesión íntegra de sus trofeos y una generosa recompensa en plata. Ese fue el reconocimiento oficial a sus servicios como justiciero civil. Si ahora ingresa al escalafón militar y salta de golpe tres grados para convertirse en Capitán Nocturno, ¿no equivaldría a concederle un doble premio por una misma hazaña? Si procedemos así, ¿con qué autoridad moral exigiremos disciplina a la tropa? El reglamento estipula que un civil reclutado debe ingresar primero con el rango inicial de 'Oficial de Ropa Plebeya', ascendiendo progresivamente según las misiones que cumpla en servicio activo. Si la magistrada insiste en nombrarlo Capitán Nocturno de forma inmediata, Ye Xingge deberá entregar al tesoro imperial todo el botín requisado en Linyang y devolver íntegra la plata del premio". Wu Yi escuchó el razonamiento en silencio, asintió con gravedad y miró a Luo Xuanqing: "El comandante Ruan tiene la ley de su parte: el mérito no admite doble premio, ni la falta admite doble castigo". \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable 🗡️ ¡Compañero(a) del Jianghu, deja tu reacción y comentario para apoyar el viaje marcial de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es el filo de nuestra espada y el aliento de esta historia! ¡Que tus pasos en el mundo marcial sean gloriosos! ⚔️
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Estás leyendo el capítulo 29 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.