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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 27 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Satisfecho el apetito y colmada la sed, el sol ya pendía en el cenit del firmamento. En pleno bochorno del quinto mes estival, las calles comarcales a mediodía quedaban desiertas de transeúntes; hasta Ah Huang, el fiel perro mestizo de la carnicería vecina, yacía tendido a la sombra de los aleros con la lengua de fuera, jadeando extenuado por el calor sofocante. Sin embargo, al advertir la silueta del joven de túnica gris que doblaba la esquina, el can se incorporó de un brinco, cuadrándose con rigidez como si rindiera honores militares. En cuanto Ye Xingge le dirigió una mirada casual, el animal metió la cola entre las patas y huyó disparado hacia el fondo de un callejón. Ye Xingge contempló la escena con una sonrisa cómplice. Con los años había perdido la costumbre infantil de corretearlo a pedradas; tras intercambiar un par de saludos cordiales con los vecinos del barrio, cruzó el umbral de su mesón. Como cualquier día ordinario, tomó un trapo limpio para sacudir el mostrador y enderezar los banquillos, posando de paso la vista en el pergamino enmarcado sobre la estantería de los licores: 'Héroe Oculto en el Polvo del Mundo'. Aquellos cuatro elegantes caracteres habían sido caligrafiados de puño y letra por su segundo tío: ¡Ye Gucheng! Aún recordaba cómo, en sus primeros años tras transmigrar a este mundo, al escuchar el legendario nombre de su tío se quedó mudo de asombro durante semanas. Lo observó desde todos los ángulos imaginables, persuadido en su fuero interno de que aquel pariente debía ser un coloso marcial retirado de la vida pública. Mas la cruda realidad no tardó en desencantarlo. Fuera de su debilidad por adoptar poses melodramáticas y mirar al horizonte con aire enigmático, su tío carecía por entero del porte de un héroe de leyenda. Muy en particular durante los entrenamientos infantiles: cada vez que el pequeño Ye Xingge mordía el polvo en un combate de práctica, el tío Ye se transformaba de inmediato en una réplica viva del célebre Director Kim de los viejos memes de su vida pasada, soltando unas carcajadas ensordecedoras que retumbaban en todo el vecindario: "¡Aja, ja, ja, ja, ja...!". Aquellas burlas descaradas solían ponerle los pelos de punta. Bien podría decirse que la mitad de la destreza y ferocidad que poseía hoy en día ¡habían sido forjadas a base de no querer escuchar las risas de su tío! "En fin...". Ye Xingge dejó escapar un suspiro nostrófago sin borrar la sonrisa del rostro. Se encontraba inmerso en tales faenas cuando, de pronto, una estampida de pasos apresurados resonó desde el exterior de la calle: \*Tap, tap, tap...\* Al asomarse a la puerta, descubrió que los Oficiales de Túnica Bordada que hasta ese momento patrullaban con recelo las esquinas convergían en formación cerrada hacia la puerta este de la muralla. Extrañado por aquel inusitado repliegue, Ye Xingge salió al umbral. Justo en ese instante vio aproximarse un elegante palanquín oficial de madera lacada, flanqueado a paso marcial por el subcomandante Chen Xuance. La cortina de seda carmesí del transporte se alzó ligeramente, dejando al descubierto el deslumbrante rostro de la magistrada Luo Xuanqing, acompañada por la cabecita curiosa de su gato negro: "Ye Xingge, recoge tus pertenencias sin demora; te llevaré conmigo a la capital para que recibas tu recompensa oficial ante la corte". "¿Eh?". Ye Xingge arrojó el paño al mostrador y se acercó a la ventanilla del carruaje: "¿Acaso van a levantar el cerco?". Chen Xuance, apostado al costado, se adelantó para explicar con tono triunfal: "Nuestra señora acaba de acudir a rendir parte ante la sede central del Pabellón Guantian. La división del eunuco Ruan Jinyu recibió informes fidedignos de inteligencia: anoche, 'Rojo Pleno' fue avistada en el Vado Wangnan. Con toda certeza huyó de la comarca anteayer, de modo que carece de sentido mantener cerrado el condado". "¿De verdad?". Ye Xingge arqueó una ceja, incrédulo. En ese preciso instante, la voz de la Gran Belleza, que ya se encontraba en el piso superior recogiendo sus fardos, resonó con suavidad directamente en su mente: 'Seguramente fueron los agentes de mi Sociedad Shanhe. Al enterarse de que me hallaba cercada en Qingxi, habrán difundido informes falsos en las redes fronterizas para desviar a los sabuesos imperiales y facilitarme la salida'. Ye Xingge comprendió la jugada al instante y fingió inocencia: "¿Y no deberíamos partir en su persecución?". En verdad, a Luo Xuanqing no le faltaban deseos de perseguirla; al fin y al cabo, mientras Mantanghong siguiera prófuga, nadie en el mundo podría disolver la insidiosa técnica del 'Lazo Celestial Bloquea-Meridianos' que aún atenazaba su energía interna. Sin embargo, tras sopesar la realidad, la jueza soltó un suspiro resignado: "El Vado Wangnan se halla en Jiangdong, en pleno territorio soberano de la Dinastía Zhou Posterior. ¿Cómo pretendes que una comitiva imperial cruce la frontera sin provocar un conflicto armado? Lo mejor será replegar las tropas a la capital; tus méritos de captura son más que suficientes para entregar cuentas impecables ante el tribunal". "Entendido". Aliviado por la conclusión, Ye Xingge echó un vistazo hacia el interior de la posada: "¿Partimos ahora mismo?". Luo Xuanqing asintió y, de pronto, pareció recordar un detalle: "¿Tienes algo más pendiente? Ah, por cierto, en la planta alta se hospedaba una respetable señora que también deseaba cruzar el río, ¿verdad? Ve a llamarla; podemos llevarla con nosotros en la comitiva para que viaje con seguridad". "¡¿Ah?!". Ye Xingge sintió que el corazón se le salía por la garganta; todo el aire que acababa de exhalar regresó a sus pulmones en un violento vuelco de espanto: "Eso... me temo que no sería conveniente. Aquella señora es una dama tímida y de costumbres hogareñas; si una patrulla del gobierno sube a buscarla, se llevará un susto de muerte. En el mesón se quedan los mozos a cargo de todo y no tengo equipaje que preparar. Además, me viene de maravilla ir a la capital para visitar a mis padres; ¡podemos ponernos en marcha de inmediato!". Sin perder un segundo, Ye Xingge le dio instrucciones de prisa al dependiente de la posada. Como el muchacho acostumbraba colaborar con el juzgado comarcal y solía ausentarse durante días enteros en batidas contra bandoleros, el sirviente asintió con naturalidad, habituado a sus repentinas partidas. Luo Xuanqing le hizo una seña con la mano enguantada: "Sube al palanquín. Te encuentras convaleciente de tus heridas; no es prudente que cabalgues tantas leguas bajo el sol. Que los oficiales lleven las riendas de tu corcel blanco". Ye Xingge miró de reojo a las filas de Oficiales de Túnica Bordada que lo observaban con expectación: "¿No será una falta de etiqueta? En realidad ya me encuentro bastante bien...". Chen Xuance le dio una palmada afectuosa en el hombro: "Si la mismísima jueza Luo no pone reparos, ¿de qué te avergüenzas, muchacho? Si no fuera por la hazaña que lograste en los trigales, ¡ninguno de nosotros tendría rostro para regresar a la capital a rendir cuentas ante el cuartel general!". Comprendiendo que la prioridad absoluta era alejar cuanto antes a la bella magistrada de la posada, Ye Xingge dejó a un lado los remilgos y subió al carruaje. El interior del palanquín oficial no disfrutaba de la amplitud del ostentoso carruaje descubierto de Ruan Jinyu, pero tampoco resultaba estrecho; dos personas cabían con holgura. Luo Xuanqing deslizó sus caderas hacia el costado para cederle asiento y, tras ordenar a sus hombres que trajeran el corcel blanco del joven, dejó caer la cortina de seda. Con las mejillas ligeramente encendidas en la penumbra del vehículo, clavó sus ojos almendrados en Ye Xingge: "¿Meditaste la propuesta que te hice anoche?". Al no disponer todavía de coordenadas certeras sobre el paradero de la Daga Roba-Destinos, Ye Xingge optó por una respuesta mesurada: "Si la magistrada Luo tiene en tan alta estima mis modestas habilidades, no me atrevería a desairar su generosidad. Con gusto acudiré a probar el cargo en la capital; mas si llego a sentir que la rigidez del servicio imperial no se adapta a mi naturaleza, confío en que mi señora no me guardará rencor si decido presentar mi renuncia". Luo Xuanqing frunció levemente los labios al percibir tanta formalidad en sus palabras. Echó un vistazo discreto hacia el exterior a través de la rendija de la cortina y murmuró en un tono más íntimo: "Esta servidora ostenta el rango de Inspectora del Tribunal de Enjuiciamiento Penal y, de ahora en adelante, seré tu superiora directa. Lo que hagamos en privado no le incumbe a nadie; pero en actos públicos y ante la tropa deberás dirigirte a mí como 'señora magistrada'. Si osas sobrepasarte o faltarme al respeto en público, ¡el código militar estipula cincuenta azotes de vara sin excepción! ¿Te ha quedado claro?". '¿Sobrepasarme yo?'. Ye Xingge pensó con ironía que hasta la fecha jamás había cometido la menor insolencia. Entretanto, Hong Yu, que ya había recogido sus bártulos en la habitación y se disponía a seguir la pista de su prometido hacia la capital, escuchaba con picardía la conversación a través del lazo espiritual del colgante y no tardó en meter baza: 'Esa zorra refinada te está diciendo con todas las letras que en privado puedes sobrepasarte cuanto te plazca; lo único que le preocupa es guardar las apariencias en público'. 'Vaya... conque esas tenemos...'. Ye Xingge asintió con una leve sonrisa de complicidad y ahuecó las manos en señal de respeto: "Agradezco de corazón el favor de la hermana Luo". "Hmph...". Luo Xuanqing enarcó una ceja, visiblemente complacida por el tratamiento, y recuperó al instante su porte de implacable jefa militar: "Si tienes tiempo libre durante el trayecto, dedícate a estudiar el manual. En un par de días evaluaré personalmente tus progresos; si descubro que has holgazaneado, ¡las consecuencias no serán nada gratas para ti!". Consciente de que coquetear en el espacio cerrado del palanquín era jugar con fuego, Ye Xingge extrajo el cuaderno encuadernado en seda de la \*Fuerza Penetrante del Baji\* y comenzó a hojearlo con detenimiento. Aunque se trataba de un manual para discípulos externos, con tal de atraer aspirantes marciales el prólogo había sido redactado con grandilocuencia desbordante. Tras repasar las primeras páginas, el texto aseguraba que quien llevara la \*Fuerza Penetrante del Baji\* hasta su culminación definitiva alcanzaría la técnica cumbre de Yuchi Jingnan, el patriarca indiscutible del Salón de los Ocho Pilares: el legendario método de \*Abrir el Cielo y Unificar el Qi\*. Según el compendio, 'Abrir el Cielo' hacía referencia a quebrar las barreras físicas congénitas del cuerpo mortal; mientras que 'Unificar el Qi' aludía a tomar prestado el poder primordial de cielo y tierra para refundir tendones y templar la médula ósea, alcanzando así el milagroso estado de la santidad física marcial. A pesar de tan pomposas promesas, la sustancia real del cuadernillo no era otra cosa que el estilo clásico de 'Baji de Puertas Abiertas', y para colmo, en su versión externa. Gracias a los sólidos fundamentos marciales que Ye Xingge había cultivado desde la infancia, prácticamente dominaba ya cada postura; en verdad, la lectura tenía poco que aportarle... \--- El Condado de Qingxi se asentaba en la ribera occidental de la cuenca; una vez cruzadas las aguas del caudaloso río Yonghe, la comitiva se adentró en los confines metropolitanos. En línea recta, la distancia que los separaba de la capital era incluso más corta que el trayecto hacia el Condado de Linyang. El destacamento abordó una barcaza gubernamental para cruzar el cauce fluvial y, tras continuar la marcha por el camino real empedrado, los imponentes muros de una ciudad colosal de casi veinte li de longitud se alzaron majestuosos en el horizonte. Yongjing, la capital del imperio, albergaba originariamente ciento ocho distritos amurallados. La dinastía anterior había demolido las murallas interiores para transformar los antiguos barrios en bulliciosas calles comerciales; no obstante, la mayoría de los vecindarios conservaban su nomenclatura ancestral. Como corazón de la Gran Dinastía Yan, la metrópoli rezumaba una opulencia sobrecogedora: una monumental avenida central atravesaba la urbe en línea recta hasta los portales del Palacio Imperial, cortada por una cuadrícula geométrica de calles adoquinadas que fragmentaban la ciudad como piezas de ajedrez sobre un tablero milenario. Ye Xingge no solía frecuentar la capital; sin embargo, el mes pasado sus padres y su tío habían adquirido un espacioso inmueble en la calle Qinglong, en la ciudad exterior, con el propósito de inaugurar una nueva sucursal de la Posada Wujian. Al día de hoy ignoraba si su familia se había enterado de los sangrientos sucesos acaecidos en Qingxi. Acomodado en el interior del palanquín, y con la hermosísima jueza oficiando de severa institutriz con la mirada clavada en su lectura, al muchacho no le quedó margen para solicitar un desvío y visitar el mesón familiar. Se limitó a seguir repasando los diagramas del manual hasta que, tras un trayecto prolongado, el carruaje aminoró la marcha y se detuvo por completo. Ye Xingge descendió del transporte y contempló el entorno. Se hallaban en plena avenida principal del Distrito Yingtian. A ambos lados de la calzada se alineaban diversos comercios, aunque el tránsito de viandantes era escaso. En el corazón del sector se alzaba un muro perimetral de ladrillo gris oscuro de más de dos zhang de altura, coronado por un pórtico monumental de vigas talladas y aleros policromados. Sobre la viga maestra descansaba una placa lacada en oro con tres caracteres imponentes: 'PABELLÓN GUANTIAN'. El trazo de la caligrafía era tan afilado y riguroso que transmitía la sensación opresiva de una espada desenvainada apuntando directamente al entrecejo del observador. Tras el pórtico se extendían amplias calzadas de piedra flanqueadas por las salas de guardia de las distintas divisiones, por las cuales entraban y salían numerosos Oficiales de Túnica Bordada. Más allá de las techumbres de teja oscura se divisaba una torre colosal de cinco pisos de altura, con campanas de bronce suspendidas de sus cuatro aleros y tejas vidriadas que destellaban con solemnidad marcial bajo el cielo del atardecer. En sus años de juventud, cuando Ye Xingge escuchó por primera vez hablar del Pabellón Guantian, pensó que se trataba de un organismo de espionaje y represión imperial idéntico a la Guardia de Túnica Bordada o al Depósito Oriental de las crónicas de su vida pasada. Mas con el tiempo descubrió que la realidad era muy distinta. El cargo de 'Comandante Supremo de Guantian' era una dignidad institucional exclusiva de este mundo; por decreto supremo solía ser investido con el rango de 'Gran Protector', situándose entre los Tres Preceptores del Imperio con la sagrada misión de custodiar la vida del monarca y salvaguardar los pilares del estado. Al gozar del privilegio de 'abrir cancillería autónoma', el Gran Protector poseía la facultad de reclutar libremente a sus propios ministros, oficiales y tropas; de dicha prerrogativa había nacido el Pabellón Guantian, actuando el Comandante Supremo como auténtico señor de la sede. Los nombramientos, promociones y destituciones internas eran competencia exclusiva del Comandante de Guantian, limitándose la corte imperial a recibir las notificaciones oficiales a posteriori. Pese a haber oído hablar de la institución desde que tenía uso de razón, esta era la primera vez que Ye Xingge cruzaba sus portales. Al ingresar por la gran explanada, Luo Xuanqing marchaba a la cabeza de la comitiva, haciendo que guardias, escribas y subalternos se apartaran a ambos costados del corredor para inclinarse con reverencia marcial. Tras avanzar un buen trecho, Luo Xuanqing alzó la mano enguantada: "Pueden retirarse. Ye Xingge, ven conmigo". "¡A la orden, mi señora!". Chen Xuance y los demás oficiales juntaron los puños con devoción militar y rompieron filas. Ye Xingge se acomodó los pliegues de la túnica y la siguió por las galerías techadas mientras curioseaba a su alrededor: "¿El cuartel de Guantian es siempre tan espacioso?". Luo Xuanqing avanzó por el corredor en dirección a la torre central de cinco pisos, explicando en voz baja: "El Pabellón Guantian se subdivide en cuatro divisiones cardinales: Enjuiciamiento Penal, Pacificación, Inspección y Consejo Secreto. Cada una ocupa respectivamente los sectores este, oeste, sur y norte del complejo. Mis dominios se encuentran en el ala oriental; procura no extraviarte en el futuro. La gran torre central alberga los despachos oficiales del Comandante Supremo y del Vicecanciller de Guantian...". La mención del líder supremo despertó de inmediato la curiosidad de Ye Xingge. Después de todo, el Comandante Supremo Zhang Zhiqing ocupaba el segundo puesto absoluto de la Primera Clase de la Lista Dorada. Procedente del ilustre Clan Zhang de Dongyang, era una eminencia confuciana de primer orden y el amo indiscutible del \*Arma de la Sabiduría: Arco Sin Artimañas\*, lo que lo consagraba como un auténtico Inmortal Terrenal de carne y hueso. Quién sabe si hoy tendría la fortuna de contemplarlo con sus propios ojos... Tras meditar unos instantes, Ye Xingge preguntó con naturalidad: "Si el Comandante Supremo empuña el 'Arma de la Sabiduría', ¿significa que posee una inteligencia y una capacidad estratégica sin igual en el mundo?". Luo Xuanqing moderó el paso y ofreció una explicación reflexiva: "Entre las Doce Armas Divinas, las de origen taoísta y budista evalúan la naturaleza espiritual y el temple del corazón; mientras que las armas confucianas juzgan estrictamente la coherencia entre palabras y hechos. En la doctrina confuciana, la auténtica sabiduría radica en 'discernir el bien y el mal, distinguir lo verdadero de lo falso, conocer el honor y la deshonra', unificando el conocimiento con la acción cotidiana; no tiene nada que ver con la astucia vulgar ni con las intrigas rastreras. Explicar estos conceptos en detalle tomaría demasiado tiempo; en el pabellón disponemos de un archivo bibliográfico inmenso, cuando tengas ocasión podrás consultar los textos clásicos y lo entenderás por ti mismo". "Comprendo...". Ye Xingge asintió y no hizo más preguntas, limitándose a seguir sus pasos hasta detenerse ante la escalinata de mármol blanco de la torre central. Luo Xuanqing se detuvo bajo el dintel y se giró hacia él: "Subiré a presentar el pliego de tus méritos ante el mando superior; el trámite requerirá algún tiempo. Puedes dar un paseo por los alrededores de la galería, pero no te alejes demasiado. Si algún centinela te interroga, dile con claridad que vienes bajo las órdenes de esta servidora". "De acuerdo". Ye Xingge siguió con la mirada a la hermosa jueza mientras ascendía con paso grácil los peldaños de piedra blanca y desaparecía tras las puertas de la torre. El sol poniente comenzaba a declinar hacia el oeste. Flanqueados por murallas tan elevadas, los pasillos exteriores se tornaban sombríos, transformando el gris de los ladrillos en un tono cenizo casi azabache. El pavimento de piedra, pulido por el roce incesante de miles de botas a lo largo de las décadas, relucía con un brillo oscuro e inmaculado. A cada trecho, centinelas de túnica bordada con sables al cinto montaban guardia en riguroso silencio; la atmósfera era tan solemne y gélida que resultaba francamente sobrecogedora. Como quedarse plantado como un poste frente a las escaleras resultaba incómodo, Ye Xingge comenzó a deambular con paso tranquilo por el corredor techado para matar el tiempo. Al doblar por un cruce lateral, divisó un callejón interior extrañamente desierto, dotado de varias puertas de madera maciza pero desprovisto de guardias en el umbral. '¿No hay centinelas por aquí?'. Aprovechando la soledad del rincón, el joven se adentró en el pasaje con la intención de extraer la tira dorada del látigo para consultar novedades con Hong Yu. Mas tras avanzar unos pasos, descubrió un portón central de roble coronado por un letrero que rezaba: 'DIVISIÓN DE ARMAMENTO'. "¿División de Armamento?". Ye Xingge rebuscó en su memoria y no halló la menor mención a semejante departamento; además, Luo Xuanqing acababa de enumerar las cuatro divisiones cardinales sin nombrarlo. Suponiendo que se trataba de un almacén secundario de pertrechos militares, asomó la cabeza con curiosidad para echar un vistazo... ¡Y en ese preciso instante, la mirada se le congeló de puro pasmo ante lo que descubrió en el interior! \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable 🗡️ ¡Compañero(a) del Jianghu, deja tu reacción y comentario para apoyar el viaje marcial de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es el filo de nuestra espada y el aliento de esta historia! ¡Que tus pasos en el mundo marcial sean gloriosos! ⚔️
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Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 27

Estás leyendo el capítulo 27 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.