Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 26 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Hong Yu sumergía plácidamente las finas láminas de carne en el caldo burbujeante; al escuchar el reclamo del joven, parpadeó con sus ojos de flor de durazno con una inocencia desarmante, como diciendo:
'¿Pues quién si no? No traigo ni una moneda de cobre encima; si no dejo que el hombre dé el primer bocado, al rato querrás pasarte de la raya conmigo...'.
"..."
Ye Xingge entrecerró los ojos y contempló de arriba abajo a la curvilínea dama vestida de respetable señora de casa, pensando con sorna que aquella túnica de seda azul debería quitársela de inmediato para devolvérsela a la tía Liu.
Al notar el ceño fruncido del muchacho y temiendo que el insolente cometiera alguna insensatez, Hong Yu mudó su expresión a la de una hermana mayor cariñosa y depositó con delicadeza un bocado de carne tierna en el cuenco de Ye Xingge:
"Mi venerable maestra te ha entregado en mano el Látigo Purificador de Impurezas, y yo no solo te proporciono informes de inteligencia de primer orden sino que diseño estrategias maestras para tu futuro... ¿y me vas a regatear un mísero almuerzo?".
Pensando en el látigo divino y en el milagroso brazalete que descansaba en su muñeca, Ye Xingge consideró que las cuentas estaban más que saldadas y asintió:
"Está bien, lo tomaré como una modesta muestra de gratitud hacia la heroína Yun".
Dicho esto, se llevó el trozo de cordero a la boca, saboreando el jugo picante con una mueca de aprobación:
"Mmm... ¡delicioso! Aunque la técnica de cocción de una octava potencia de la Segunda Clase resulta un poco... un poco descuidada. La carne está cortada fina como ala de cigarra; la próxima vez bastará con sumergirla exactamente ocho segundos...".
Hong Yu frunció los labios con fingida indiferencia; sin entrar en debates gastronómicos, tomó otro trozo con los palillos y lo introdujo en el fogón de cobre:
"Te cité aquí por asuntos de verdadera trascendencia. Ahora que cuentas con el brazalete para encubrir la resonancia divina, no tienes que temer que el observador estelar detecte el látigo; por consiguiente, ha llegado el momento de acelerar tu cultivo sin perder un solo día. De acuerdo con el plan que tracé antes de partir: deberás ingresar en la Tercera Clase en un mes; alcanzar la Segunda Clase en dos meses; y reservar los últimos tres meses para asaltar la Primera Clase...".
"¡¿Cómo?!".
El jarro de licor que Ye Xingge sostenía en el aire se congeló a mitad de camino; clavó los ojos en ella con una mezcla de pasmo e incredulidad:
"Yu'er, si en medio año consiguiera colarme en la Tercera Clase, ¡ya sería considerado un monstruo sin precedentes bajo el cielo! ¿Y pretendes que en seis meses alcance la Primera Clase? Eso ya no es forzar el crecimiento de un retoño: ¡es arrancarlo de raíz con todo y tierra!".
Hong Yu compuso su característica mueca de desdén:
"¿Acaso no tienes la capacidad?".
Aquel mohín arrogante le recordó de inmediato la mirada de una dama noble reprochándole la impotencia a su marido.
Ye Xingge presionó los palillos de bambú de la heroína contra el borde de la mesa y replicó con gravedad:
"¿Es que esto es cuestión de orgullo masculino? Aunque poseo el Látigo Purificador, actualmente carezco de una compañera de cultivo dual; ¿con qué recursos esperas que alcance la cúspide en medio año? E incluso si estuviera dispuesto a arriesgar la vida para cazar la Daga Roba-Destinos, rastrear su paradero también requerirá tiempo...".
Hong Yu alzó una mano para frenar su perorata, liberó sus palillos y depositó las tiras de cordero en su salsa:
"Ese era mi plan original; solo te lo comento para que estés al tanto de las posibilidades. Escucha la propuesta hasta el final y luego decide por ti mismo. Si estás dispuesto a cooperar, esta hermana te respaldará con todos sus recursos; si prefieres acobardarte, mejor para mí: me ahorraré quebraderos de cabeza y tendré una excusa perfecta ante mi maestra".
Al notar el tono reposado de la mujer, Ye Xingge decidió prestar atención:
"De acuerdo, te escucho. Pero habla mientras comes, que se te hace agua la boca".
Hong Yu sintió un cosquilleo de apetito ante los vapores aromáticos; tomó el bocado de carne bañado en crema de sésamo y jengibre y se lo llevó a los labios.
Apenas el condimento estalló en su paladar con una mezcla armoniosa de picante y textura mantecosa, sus ojos almendrados se abrieron de par en par con un destello de genuina fascinación, como exclamando: \*¡Ohhh...!\*.
Ye Xingge sonrió satisfecho, llenó una copa de vino y la deslizó frente a la golosa líder de Shanhe:
"¿Qué tal mi toque culinario? En el pasado, cuando preparaba estofado en el mesón familiar, el dueño de este restaurante cruzaba media comarca siguiendo el aroma suplicándome que le vendiera la receta. Temiendo perder clientela en la posada, me limité a asesorarlo un poco; pero en mi repertorio guardo fórmulas aún más exquisitas...".
Hong Yu no pudo ocultar su asombro; chasqueó la lengua y continuó sumergiendo láminas de tofu en el caldo:
"Hablemos de negocios. Antes de emprender el viaje, ordené a la red de espías de la Sociedad Shanhe que rastrearan el paradero de Zhujinlang; dar con ese miserable no entraña mayor dificultad, y arrebatarle la Daga Roba-Destinos será pan comido.
En cuanto a los rivales que necesitarás para alimentar tu cultivo a través del combate, el asunto es todavía más sencillo: esa caterva de sabandijas del Pabellón Hengjiang que emboscó a traición a mi maestra... te encargarás de aniquilarlos a todos. Y a los oportunistas de las Ocho Grandes Sectas del Río Cang que nos dieron la espalda, los barrerás uno por uno...".
Al escuchar semejante disparate, Ye Xingge acercó su taburete a la mesa y suspiró:
"Ese plan suena formidable sobre el papel, pero el problema no reside en encontrar oponentes, sino en cómo ocultar el rastro. El brazalete ciertamente camufla mi energía interna; mas la Daga Roba-Destinos no funciona igual que el látigo.
Con el látigo, me basta con permanecer recluido en una alcoba cultivando en secreto; pero con la daga, estoy obligado a batirme en duelo a muerte en campo abierto. Apenas desenvaine esa hoja en combate, ¡todo el Jianghu sabrá que empuño un arma divina!
Al instante siguiente, el Culto Guiyuan, los forajidos de todas las prefecturas y los ejércitos imperiales formarán fila frente a mi puerta para descuartizarme. No pretenderás que viva escondiéndome en alcantarillas como una rata callejera al estilo de Zhujinlang...".
Hong Yu enarcó las cejas, mirándolo como quien contempla a un zoquete de pocas luces:
"¿Y quién te ha dicho que debas actuar en la clandestinidad?".
Ye Xingge se enderezó en el asiento, perplejo:
"¿Cómo? ¿Empuñando la Daga Roba-Destinos pretendes que salga a degollar personas a la luz del día y con fanfarrias oficiales? ¡¿Acaso crees que tengo nueve vidas?!".
Hong Yu depositó con calma el tofu en su cuenco:
"Ya te dije que todo esto formaba parte de mis planes. En épocas pasadas resultaba imposible para un portador de la Daga Roba-Destinos ascender a la Primera Clase porque las grandes potencias imperiales habían pactado no tocarla, dejando que los guerreros sin clan cargaran con la maldición del colista. Un forajido solitario era cazado apenas desenfundaba; y si se abstenía de luchar, no lograba cultivar la daga, por lo que ninguno sobrevivía a la década de gracia.
Mas el tablero político actual ha cambiado de raíz. ¿Sabes quién ocupa el último escalón de la Primera Clase en estos momentos?".
Ye Xingge conocía la jerarquía de memoria:
"El Gran Canciller de la Dinastía Zhou Posterior, Wu Chenglie".
"En efecto".
Hong Yu adoptó un tono pausado y solemne:
"La Dinastía Zhou Posterior se sostiene casi exclusivamente sobre los hombros de Wu Chenglie; si la Gran Yan aspira a cruzar el gran río y someter el sur, necesita erradicarlo sin falta. Por desgracia, el arma divina que empuña ese anciano es excesivamente implacable: mientras conserve esa reliquia en sus manos, nadie en el imperio de Yan puede rozarle un cabello. Imagina por un instante: si fueras el Emperador Yan, ¿qué harías frente a este callejón sin salida?".
"¿Si yo fuera el Emperador Yan?".
Ye Xingge guardó silencio, sumiéndose en hondas reflexiones históricas:
Más de veinte años atrás, cuando el colapso devoraba a la Gran Zhou, el Gran Preceptor del Príncipe Heredero, Wu Chenglie, huyó hacia el sur escoltando al hijo del Emperador Ai junto al Gran Eunuco Li Guiyong. Además de caudales imperiales y ramas de la nobleza, se llevaron consigo la reliquia primordial de las Cinco Armas Divinas Confucianas: el 'Arma de la Cortesía'.
Las propiedades de aquella arma eran tan tiránicas que desafiaban la razón:
La habilidad 【Fijar Reglas y Restringir Poder】: forzaba a cualquier adversario en su presencia —sin importar cuán abismal fuera la brecha de cultivo— a descender exactamente al mismo nivel marcial del portador, obligándolos a medirse en una contienda estrictamente técnica en igualdad absoluta de condiciones.
Y la facultad 【Elegir la Ley y Trazar el Sendero】: permitía a su mente realizar deducciones infinitas en el plano espiritual antes del choque, experimentando miles de combates simulados a muerte hasta hallar la solución táctica perfecta e invencible.
Por ese motivo, Wu Chenglie solo cultivaba lo justo y necesario para eludir la purga decenal del colista; el resto de sus horas las dedicaba por entero a pulir sus deducciones teóricas. En posesión de semejante reliquia, el anciano canciller resultaba materialmente invencible en duelo singular.
Incluso el décimo bajo el cielo, el Gran General de Yan, Cao Xiong, quien empuñaba el 'Arma de la Rectitud' —capaz de copiar y emular las técnicas del enemigo durante el fragor de la batalla—, quedaba en ridículo frente a él: por muy rápido que emulara un movimiento, jamás superaba la velocidad con la que Wu Chenglie calculaba las variantes. Cao Xiong había comandado múltiples expediciones militares al sur, y en todas ellas había mordido el polvo.
Para el Emperador Yan, Wu Chenglie era una espina clavada en la garganta.
Y dado que el canciller dedicaba casi toda su energía a las deducciones tácticas, su cultivo interno apenas progresaba. En el momento en que fuera despojado de su arma divina, ¡perdería su barrera de invulnerabilidad absoluta y cualquier maestro de primer nivel podría ejecutarlo en un parpadeo! Sin Wu Chenglie, la caída de Zhou Posterior sería cuestión de meses.
¿Y cuál era la vía más fulminante para arrebatarle el arma a Wu Chenglie?
Entregar la Daga Roba-Destinos —el arma de más veloz crecimiento del mundo— a un cultivador afín para que superara en cultivo al anciano canciller antes del fin de año, forzando al Mandato Celestial a aplicar la purga decenal sobre Wu Chenglie.
La Gran Dinastía Yan apenas contaba con veinte años de fundación; la primera década se consumió en sofocar la guerra civil contra el Salón de los Ocho Pilares. Para cuando consolidaron el norte y volvieron la mirada hacia el sur, Wu Chenglie ya se había tornado inexpugnable. El asesino Zhujinlang se había desvanecido con la daga, y las cortes imperiales la buscaron en vano hasta que el forajido reapareció recientemente acorralado por el juicio celestial.
Si en este preciso instante emergiera en Gran Yan un guerrero capaz de someter la Daga Roba-Destinos, poseedor de un talento prodigioso, antecedentes familiares impecables, lealtad a la corte y un historial de méritos incontestables...
Al llegar a ese punto en sus reflexiones, los ojos de Ye Xingge brillaron con una luz glacial:
"Significa que... si yo me apodero de la Daga Roba-Destinos y me pongo al servicio del trono, ¡la corte imperial de Gran Yan volcará recursos ilimitados sobre mí sin reparar en gastos para impulsarme a la Primera Clase en cuestión de meses y forzar la caída de Wu Chenglie!".
"Exacto".
Hong Yu lo miró con expresión de maestro satisfecho y comenzó a sumergir filetes de pescado en el fogón:
"Sin embargo, todo dependerá de tu propio temple y audacia; esta hermana solo puede tenderte el puente y aportar la información. El curso de los acontecimientos deberás gobernarlo tú mismo".
Ye Xingge comprendió la genialidad de la jugada geopolítica; llenó con esmero la copa de la heroína y bromeó:
"Y si la hermana Yu'er preparaba con tanto esmero el camino para su futuro pretendiente, ¿cuál era su plan original? ¿Conquistar el bajo mundo y las cortes imperiales de una sola sentada?".
Hong Yu parpadeó con picardía:
"Primero barrerías el Jianghu; luego asumirías la dignidad de Comandante Supremo del Pabellón Guantian... y de ese modo, ¡tanto la corte de Gran Yan como el bajo mundo quedarían bajo el puño de la Sociedad Shanhe!".
Ye Xingge adoptó un semblante teatralmente solemne:
"¿Y después de eso qué sigue? ¿Recibir las Nueve Concesiones imperiales, fingir tres renuncias protocolares al trono y adueñarme del palacio interior?".
La dama soltó una carcajada cristalina y alzó el pulgar:
"¡Me gusta tu ambición! Pero en ese último tramo no podré ayudarte; los recursos de mi secta te bastarán para coronarte como gran comandante de Guantian; más allá de esa cumbre, dependerá de tu propia osadía".
Ye Xingge no albergaba delirios de grandeza desmedidos; sonrió con ligereza y planteó una objeción pragmática:
"Sigue siendo una apuesta de riesgo mayúsculo. Aun suponiendo que logre encubrir la posesión de ambas reliquias... ¿qué ocurrirá si al cabo de seis meses no consigo alcanzar la Primera Clase?".
Hong Yu ensartó unas tiras de librillo crujiente y argumentó con lógica aplastante:
"Las reliquias de la serie 'Ocultador del Cielo' son escasas pero conocidas en el mundo. Actualmente portas el brazalete; nadie sospechará jamás que mi venerada maestra te legó el Látigo Purificador.
Sin embargo, si tu cultivo interno comienza a dispararse de forma descomunal de la noche a la mañana sin justificación aparente, el observador estelar de Guantian deducirá de inmediato que ocultas un tesoro prohibido, y no podrás permanecer un día más en las tierras de Gran Yan.
En cambio, si empuñas abiertamente la Daga Roba-Destinos, todo tu crecimiento explosivo se atribuirá a la naturaleza voraz de esa hoja; por muy veloz que sea tu progreso, la corte hallará una explicación legítima y comprensible.
Por consiguiente, portar dos armas divinas en simultáneo te brindará un camuflaje infinitamente superior al de cargar solo una. Y en el peor de los escenarios posibles: si al cabo de medio año no logras el ascenso, las dos reliquias simplemente se desvincularán de tu cuerpo y regresarás conmigo al sur para asumir el cargo de Joven Señor de la Sociedad Shanhe.
Las armas son meros artefactos mundanos; muchos colosos alcanzaron la cúspide sin empuñar reliquias celestiales. ¿Acaso perderías tu temple de guerrero por carecer de una hoja divina?".
Ye Xingge asintió en silencio: la lógica era impecable.
Empuñar la Daga Roba-Destinos al servicio de la corona equivalía a jugar con las cartas marcadas y con el respaldo financiero del imperio.
Si la apuesta fracasaba, el imperio de Yan perdería sus cuantiosas inversiones; él a lo sumo se desprendería de dos reliquias celestiales, pero el cultivo interno asimilado, la densidad ósea refinada y las técnicas asimiladas durante esos meses jamás desaparecerían de sus meridianos.
Y en caso de triunfar...
¡Ingresaría en la Primera Clase en apenas medio año! Alcanzaría la cima de la gloria marcial, se convertiría en un pilar indispensable del Estado, y tendría derecho a cortejar a cuanta belleza ilustre poblara el mundo marcial...
Quizás incluso podría inclinar la balanza continental, sofocar a Zhou Posterior, pacificar Shu Occidental y promover la unificación de las Tres Dinastías bajo un solo mandato celestial.
Tras meditarlo a fondo, el joven preguntó:
"¿Y qué hay de la vía de escape? Si las cosas se tuercen...".
Hong Yu irguió el busto con orgullo indiscutible y clavó su mirada ardiente en él:
"La ruta de escape corre por mi cuenta. Recibí el mandato de mi maestra de actuar como tu Protectora del Dao; si tú o tus seres queridos sufren el menor daño, ¡puedes tener la certeza absoluta de que esta servidora habrá muerto primero en la primera línea de combate!".
"..."
Ante semejante juramento pronunciado con tanta firmeza y nobleza marcial, a Ye Xingge se le encogió el corazón y no halló palabras de réplica. Tomó los palillos conmovido, dispuesto a premiar a la heroína sumergiéndole los mejores cortes de carne...
Mas al bajar la vista hacia la mesa, ¡descubrió horrorizado que las fuentes estaban prácticamente vacías!
"..."
Hong Yu se disponía a vaciar la última ración de tofu en su salsa; al advertir la mirada atónita del joven, su mano se congeló en el aire y, disimulando con presteza, desvió el bocado hacia el cuenco de Ye Xingge:
"Tu receta es insuperable; deberías probarla también, no te quedes solo mirando...".
Ye Xingge no salía de su asombro: con semejante apetito colosal, ¿cómo demonios se las arreglaba esta mujer para conservar una cintura tan esbelta y un talle tan escultural?
¿A esto llamaba ella 'proteger el Dao'?
¡Más bien parecía empeñada en devorarse su patrimonio y dejarlo en la ruina antes de empezar la campaña!
Sin embargo, en atención al prestigio de su ilustre benefactora Yunyu Lou, Ye Xingge sonrió con generosidad y alzó su copa:
"No te preocupes; la comida de hoy corre por mi cuenta, y si no basta, ordenaremos más fuentes. Ven, brindo por mi hermana Yu'er".
Sintiéndose complacida por el trato y la exquisitez del banquete, Hong Yu abandonó su pose severa y chocó su copa de barro con una sonrisa radiante:
\*¡Ding!\*
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 26 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.