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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 25 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Desde su infancia, Ye Xingge había soñado con grabar su nombre con letras de oro en los anales del Jianghu, por lo que conocía al dedillo la estructura de la Lista Dorada y los misterios de las armas divinas. Las Doce Armas Divinas forjadas por el Cielo correspondían con precisión milimétrica a las doctrinas cósmicas: tres aludían a los Tres Cadáveres; tres, a los Tres Venenos; cinco, a las Cinco Virtudes Constantes; y la última y suprema encarnaba el 'Dao Primordial', cuya obtención garantizaba la trascendencia inmortal. Dado que la reliquia del Dao Primordial jamás se manifestaba en el polvo mortal y el 'Arma de la Benevolencia' no gobernaba el derramamiento de sangre, las armas divinas visibles en el mundo marcial se reducían a diez. Nueve de ellas permanecían celosamente custodiadas en las garras de los viejos demonios de la Primera Clase. El umbral de admisión para la Primera Clase también se calculaba a partir de ese parámetro celestial: de los diez portadores de armas divinas, se descartaba la puntuación más baja y los restantes integraban de forma automática la cúspide del escalafón. Por supuesto, si un guerrero desprovisto de reliquias celestiales lograba superar en cultivo interno al amo de un arma divina, también conquistaba por mérito propio un asiento en la Primera Clase. Tal era el caso del Eunuco Protector del Estado de la Dinastía Zhou Posterior, Li Guiyong, quien ocupaba el quinto puesto del mundo a mano limpia; o el legendario Lü Chuan de los dominios del norte, amo indiscutible del primer puesto. Por esa razón, la Primera Clase contemporánea estaba conformada por exactamente once supremos, aunque en ciertos periodos históricos convulsos el grupo había llegado a congregar hasta catorce o quince maestros. Sin embargo, el número total de clasificados en la Lista Dorada era inmutable: por cada guerrero adicional que ingresara a la Primera Clase, la Tercera Clase perdía un cupo. Ye Xingge meditó un instante y comentó en voz baja: "Tengo entendido que el portador de arma divina con el cultivo más bajo queda descalificado de la Primera Clase. Pero ese colista siempre resulta ser el dueño de la Daga Roba-Destinos; y hasta la fecha, ninguno ha logrado conservarla más de diez años. ¿Acaso encierra algún misterio?". Luo Xuanqing asintió suavemente, aproximando sus labios al oído del joven: "El umbral de la Primera Clase no lo fija el Pabellón Guantian, sino el Mandato Celestial. Aquel portador que ostente el cultivo más débil entre sus pares es abandonado por la propia arma, que procede a elegir un nuevo dueño en el mundo". Ye Xingge parpadeó sorprendido: "¿Una purga obligatoria del último clasificado?". "Exactamente". La comandante asimiló el concepto con presteza y prosiguió: "En teoría, la Daga Roba-Destinos es el arma divina de mayor velocidad de crecimiento; sin embargo, su doctrina se basa en 'alimentar el combate con el combate' y solo recompensa al usuario cuando este triunfa sobre oponentes de mayor calibre marcial. Para los guerreros del bajo mundo, es la reliquia más codiciada y poderosa. Mas para esos monstruos inmortales de la Primera Clase, por encima de sus cabezas ya no queda nadie a quien desafiar; empuñar esa daga les resulta completamente inútil. Por ese motivo, establecieron un pacto tácito: jamás disputar la posesión de la Daga Roba-Destinos, evitando así desatar una cacería caníbal entre los gigantes de la Primera Clase...". Al escuchar semejante revelación, una comprensión fulminante iluminó la mente de Ye Xingge: ¡El Mandato Celestial imponía una purga forzosa del colista! Para eludir semejante presión y evitar descuartizarse entre sí, aquellos viejos zorros de la Primera Clase arrojaban deliberadamente ese artefacto al Jianghu, ¡dejando que los practicantes menores se despedazaran en un pozo sin fondo como carne de cañón! Con razón una reliquia divina de semejante magnitud rodaba libremente por los caminos polvorientos... ¡Menuda pandilla de conspiradores consumados! 'Un momento...'. Ye Xingge frunció el ceño al advertir una grieta en la lógica: "Si un maestro de Primera Clase fallece de viejo y lega su arma divina a su discípulo, y el cultivo del discípulo es inferior al portador de la Daga Roba-Destinos, ¿acaso no saldría perjudicado...?". La altiva oficial se encogió de hombros con serenidad: "La evaluación celestial se celebra una vez cada diez años. Si durante ese periodo el arma cambia de manos y el nuevo portador continúa en el último lugar, nadie queda eliminado y el cómputo se traslada al siguiente ciclo. Por lo tanto, mientras la Daga Roba-Destinos siga cambiando de dueño entre los mortales del bajo mundo, los señores de la Primera Clase dormirán tranquilos en sus tronos". "Ya comprendo...". Ye Xingge asintió para sus adentros, sintiendo que al menos existía una tregua temporal. De no haber sido por esa regla de gracia para novatos, hace tiempo que habría sido devorado como combustible por el asesino Zhujinlang. Luo Xuanqing meditó un segundo y añadió una advertencia crucial: "Por supuesto, existe una excepción irrevocable. Quien empuña dos o tres armas divinas al mismo tiempo, si se le concedieran diez años de gracia, hasta un sabueso se transformaría en un demonio devorador de soles. Por ende, si un recién llegado posee múltiples armas divinas, la purga celestial no concede prórrogas: se mide contra los diez supremos en igualdad de condiciones". Ye Xingge apenas lograba lidiar con el látigo que cargaba en el pecho; jamás osaría soñar con ambiciones tan colosales. Desviando el hilo hacia el terreno práctico, inquirió: "¿Significa que a Zhujinlang se le agota el tiempo y por eso ha salido a la luz a la desesperada para salvar su arma divina?". "Así es". Luo Xuanqing asintió con gravedad: "El próximo juicio celestial se celebrará a finales de este mismo año. Zhujinlang no es más que un ladrón errante de cultivo ordinario; antaño sobrevivía escondiéndose bajo tierra, pero en los últimos años la soga se le ha cerrado al cuello y no ha tenido más remedio que asomar la cabeza para escalar posiciones en la Lista Dorada. Sin embargo, carga con demasiados enemigos a sus espaldas y su cuerpo oculta un tesoro prohibido; jamás ha tenido tiempo de cultivar con calma. Ahora que solo le restan seis meses de plazo, la histeria lo consumirá por completo. ¿Acaso no es cuestión de tiempo que acabe despeñado en el abismo?". Ye Xingge lo entendió todo al instante. Estuvo a punto de preguntar por qué Zhujinlang no arrojaba la daga al río para salvar el pellejo; mas recordó que la Daga Roba-Destinos era el epítome del 'Veneno de la Codicia'. Cualquiera que se atreviera a empuñar semejante hoja era, en un noventa y nueve por ciento, un apostador incorregible devorado por la ambición. Exigirle a semejante individuo que se desprendiera de un arma divina era tan absurdo como exigirle a él mismo que renunciara a contemplar la belleza femenina. Aunque supiera que marchaba directo hacia el cadalso, mientras le quedara un hálito de esperanza, apostaría la vida entera hasta el último aliento. Ye Xingge se disponía a cambiar de conversación para aligerar el ambiente, cuando una voz aterciopelada y tentadora vibró de improviso en su tímpano: 'Muchacho... ¿acaso no se te antoja echarle el guante a la Daga Roba-Destinos? Antes de venir a Qingxi, esta hermana ya había trazado planes y enviado a los espías de la Sociedad Shanhe a rastrear su rastro; a estas alturas, ya debemos tener informes detallados sobre su paradero...'. '¡¿Qué demonios...?!'. Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Ye Xingge. Temiendo que la aguda mirada de Luo Xuanqing detectara su sobresalto, congeló cualquier gesto en su rostro y clamó en su fuero interno: '¡¿Acaso te has vuelto loca, mujer?! ¡Acabamos de escuchar que portar dos armas divinas anula la tregua! Si solo restan seis meses para el juicio y tengo que superar a los viejos monstruos de la Primera Clase para no ser purgado por el Cielo, ¡eso no es ambición, es un suicidio anunciado!'. Hong Yu soltó una risita burlona a través del lazo espiritual: 'Primero encárgate de mimar a esa Jueza de las Flores; mañana buscaremos un momento a solas para negociar con calma'. Ye Xingge consideró que no había nada que negociar. Por muy inquebrantable que fuera su confianza marcial, no era tan ingenuo como para creer que en medio año podría eclipsar a los cultivadores supremos del continente. Sin embargo, mirándolo con frialdad... El apego a la vida y el deseo carnal también eran formas de codicia. Quienes poseían afinidad anímica con las armas de los 'Tres Cadáveres' solían compartir una resonancia natural con las armas de los 'Tres Venenos'; en teoría, él no enfrentaría barrera alguna para sincronizarse con la daga. Y lo que resultaba más seductor: ambas reliquias formaban una sinergia perfecta, como un conjunto de piezas celestiales diseñadas para complementarse. A través de las leyendas populares, Ye Xingge conocía las facultades de la Daga Roba-Destinos: La propiedad 【Devorar Diez Mil Fuerzas】: al ultimar a un adversario, arrebataba una porción de su energía interna en proporción directa al poder marcial del vencido. Y la facultad 【Sangre en los Ocho Meridianos】: transmutaba la propia sangre vital en ráfagas de qi destructivo, elevando el poder del portador en un duelo a muerte sin retirada posible. Por sí sola, aquella daga era el arma de un tahúr desquiciado: arriesgaba el pellejo en una sola estocada; si vencía, se elevaba a los cielos; si erraba, moría desangrado en el acto. De ahí nacía la sentencia fúnebre del bajo mundo: \*'Donde nace la codicia, llega la calamidad; al caer la hoja, los lazos concluyen'\*. ¡Mas combinada con el Látigo Purificador de Impurezas, el panorama cambiaba radicalmente! Durante el día, saldría a cazar enemigos para nutrir su cultivo con la sangre de la daga; y por las noches, regresaría al mesón para cultivarse mediante la unión dual con el látigo. La daga de la codicia transmutaría su sangre para combatir a muerte; y el látigo del cadáver inferior desataría la reversión vitalicia para sellar su vitalidad y anular cualquier herida mortal: ¡un auténtico guerrero inmortal e indestructible! Una combinación tan descarada y tramposa que desafiaba todas las leyes de la decencia. ... Al borde de la tarima, Luo Xuanqing contemplaba el semblante abstraído del muchacho. Frunció el ceño con curiosidad y preguntó: "¿En qué estás pensando tan concentrado?". Ye Xingge volvió en sí de golpe y sonrió con fingida naturalidad: "Solo pensaba en cómo ayudar a mi señora a resolver el caso. A juzgar por la situación, me temo que Rojo Pleno huyó hace tiempo de la comarca; si no logramos capturarla, ¿qué ocurrirá con usted?". La comandante guardó silencio unos instantes; aunque el resentimiento por la paliza sufrida en el vado aún escocía en su orgullo, respondió con franqueza: "Una colosa que ocupa el octavo puesto de la Segunda Clase jamás se deja atrapar con facilidad; venir a Qingxi fue solo una apuesta arriesgada. Si al final se nos escapa de las manos, utilizaré tu captura de Yang Tuyan y de Jiang Baichuan para justificar el informe ante el trono; al menos los méritos compensarán cualquier falta por abandono de puesto, así que no tienes de qué preocuparte". "Menos mal...". Ye Xingge soltó un suspiro de alivio en su fuero interno. Luo Xuanqing meditó unos instantes, se inclinó unos centímetros más hacia el lecho y clavó sus ojos almendrados en él con una intensidad magnética: "Has cosechado una hazaña formidable; como mínimo, te corresponde el rango de Capitán de Túnica Bordada. ¿Qué te parece venir a servir bajo mi mando en la capital?". "Esto...". Ye Xingge no tenía intenciones de atarse a las cadenas de la burocracia judicial; buscando una salida airosa, contestó: "Mis padres aún viven y soy hijo único; una decisión de semejante envergadura requiere meditación. ¿Le importaría concederme unos días antes de darle una respuesta definitiva, hermana Luo?". La altiva oficial enarcó una ceja y se aproximó aún más, hasta que la fragancia floral de su piel envolvió por completo al muchacho; con una sonrisa autoritaria e inflexible, sentenció: "Esta comandante ha puesto los ojos en ti. Si no deseas ser mi subordinado, te convertirás en mi discípulo; y si aspiras a ocupar otro lugar... tampoco me opondré. Pero ten por seguro que de mis manos no te vas a escapar". Ye Xingge sintió que el pecho de la bella oficial casi rozaba el suyo; su corazón dio un vuelco ante semejante atrevimiento y bromeó con una media sonrisa: "¿Y qué otra cosa podría llegar a ser para la hermana Luo?". "Hmph... eso dependerá de tu propia valía y maña; esta comandante no tiene por qué adivinarlo". Tras dejar caer aquella provocación tan sugerente, Luo Xuanqing se puso de pie con elegancia soberana y abandonó la habitación con paso firme. \*Tac, tac, tac...\* Ye Xingge contempló embobado la sinuosa figura que se alejaba en la penumbra. Apenas cruzó el umbral, la voz mordaz de Hong Yu resonó una vez más en su tímpano: 'Maldita zorra coqueta... Límpiate la baba de la comisura de los labios antes de que empapes la almohada'. "¿Eh?". Ye Xingge se pasó el dorso de la mano por la boca; al comprobar que estaba completamente seca, soltó un bufido de resignación, se acomodó bajo la manta y se entregó a los brazos del sueño. ... Al día siguiente. El sol se alzó en el horizonte disipando la bruma matinal. En los puestos de bollos al vapor cercanos a la Posada Wujian, varios Oficiales de Túnica Bordada comentaban los sucesos de la noche anterior entre tazones de caldo caliente. Los comerciantes y vecinos del barrio murmuraban entre cuchicheos asombrados: "¿Qué fue todo ese alboroto de anoche?". "Dicen que el joven Xingge despachó él solito a tres forajidos sanguinarios en los campos de Linyang...". "¿Y qué tiene de extraño? Ese muchacho lleva decenas de bandidos a sus espaldas...". "¡Se los dije hace diecinueve años! Cuando la señora Ye dio a luz a esa criatura, ¡el chiquillo ni siquiera lloró al tocar el suelo! Nació con la estrella del Dios del Trueno en la frente, ¡pero nadie quiso creerme!". ... En el patio trasero de la posada. Ye Xingge abrió lentamente los ojos, descubriendo que los rayos del sol ya acariciaban la manta. Se incorporó y se palpó el costado izquierdo: los vendajes estaban limpios, sin el menor rastro de sangre; la herida había cerrado por completo y el dolor se había desvanecido en una leve picazón de cicatrización. "La medicina del Pabellón Guantian es verdaderamente milagrosa...". Tras estirar los hombros y verificar que su cuerpo respondía con plenitud de vigor, tomó una túnica limpia del armario, se vistió con prestancia y salió al patio. \*¡Rechinido!\* Los mozos ya habían abierto las puertas principales, pero el mesón permanecía en calma, sin clientes a la vista. Ye Xingge se disponía a subir al segundo piso para inspeccionar las habitaciones, cuando la voz de Hong Yu volvió a resonar en su mente: '¿Ya despertaste? Luo Xuanqing partió a primera hora hacia la capital para rendir cuentas ante el tribunal; ven al restaurante de la calle mayor, tenemos asuntos serios que tratar'. El joven no esperaba una partida tan repentina de la comandante; no obstante, al ver que varios guardias de túnica bordada aún montaban guardia en la comarca, comprendió que se trataba de una ausencia temporal. Sin darle más vueltas, cruzó el callejón trasero y se dirigió al restaurante más distinguido del condado, ubicado a espaldas de la sastrería textil. Al ser un cliente habitual y socio gastronómico del local, Ye Xingge subió directamente por la escalera privada hacia el reservado del segundo piso. El salón privado daba a la calle mayor; en el centro se erguía una amplia mesa de madera sobre la cual humeaba un fogón de cobre tradicional, despidiendo el aroma embriagador de un caldo picante y especiado. A su alrededor reposaban más de una decena de fuentes con cortes selectos y varias jarras de licor añejo. Junto a la ventana descansaba la líder de Shanhe, ataviada con el vestido de seda azul con solapa cruzada que él mismo le había comprado la víspera. Para emular el papel de una dama respetable, se había recogido la melena azabache en un elegante moño matrimonial; mas combinada con su porte indómito de gran maestra marcial, proyectaba el aura imponente de una digna y severa matriarca aguardando el regreso de su consorte. Al contemplarla, Ye Xingge pensó que aquella estampa sí encajaba con la de una pretendiente formal. Cerró la puerta tras de sí y bromeó: "¿A qué viene tanta ceremonia estando a solas? ¿Qué tal te sienta el vestido? ¿Acaso no es de tu agrado?". Hong Yu jamás había vestido prendas de estilo hogareño en su vida errante por el Jianghu; en el fondo, la suavidad del tejido le agradaba sobremanera. Sin embargo, no pensaba rebajarse a los devaneos coquetos de Luo Xuanqing; señaló con un ademán la silla frente a ella y dijo con calma: "Toma asiento". Ye Xingge se arremangó las mangas, se sentó a su lado y comenzó a mezclar los cuencos de salsa con cebollino picado y jengibre: "¿Nos reunimos para hablar de la Daga Roba-Destinos?". Con el aire reposado de una dueña de casa, la heroína señaló la olla humeante: "No hay prisa. Has cabalgado toda la noche y aún te recuperas de tus heridas; come algo caliente primero para asentar el estómago". "¿Cómo?". Ye Xingge enarcó una ceja ante semejante muestra de consideración femenina, sintiéndose casi descolocado. Como el hambre apretaba, no se anduvo con remilgos: tomó los palillos de bambú, sumergió unas finas láminas de cordero tierno en el caldo hirviente, las bañó en la salsa aromática y se las llevó a la boca. La explosión de sabores picantes y jugosos despertó al instante cada fibra de su organismo. "¡Ahhh...!". Ye Xingge saboreó el bocado con deleite supremo y no pudo evitar presumir: "Este es el mejor restaurante de todo el condado; las fórmulas del caldo y la selección de los cortes fueron ideas mías. No escatiman en ingredientes caros; un banquete tan espléndido como este debe de costar una auténtica fortuna...". A mitad de la frase, una chispa de lucidez cruzó su mente. Ye Xingge se enderezó de golpe, clavó los ojos en la despampanante líder de Shanhe y exclamó con suspicacia: "¡Espera un momento...! No me habrás citado aquí... ¡¿para que yo pague la cuenta?!". \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable 🗡️ ¡Compañero(a) del Jianghu, deja tu reacción y comentario para apoyar el viaje marcial de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es el filo de nuestra espada y el aliento de esta historia! ¡Que tus pasos en el mundo marcial sean gloriosos! ⚔️
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Estás leyendo el capítulo 25 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.