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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 24 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Condado de Linyang. Las batidas de la División de Inspección continuaban por todos los rincones de la ciudad; no obstante, Ruan Jinyu ya había recibido el parte militar enviado por la división hermana del Tribunal Penal. Los rostros de los oficiales imperiales que lo escoltaban estaban lívidos; ninguno se atrevía a indagar el estado de ánimo de su comandante y se limitaban a agachar la cabeza, apresurando la búsqueda de fugitivos para no regresar con las manos vacías a la capital, donde el Gran Eunuco Zhang no dudaría en azotarlos a todos como a trompos. Entretanto, en el centro de la comarca, en una de las estancias de invitados de la residencia del Duque Cao. An Yurou permanecía sentada en medio de una habitación sumida en penumbras. Se había despojado ya de la capa con capucha, revelando una túnica de cuello alto y solapa cruzada confeccionada en satén blanco plateado, primorosamente bordada con un pavo real azul agua; debajo vestía una falda de tablas tipo \*mamian\* decorada con paisajes de ríos y montañas. Su porte entero irradiaba la elegancia distinguida de una dama de la más rancia estirpe erudita. Como espía clandestina de la Dinastía Zhou Posterior, los orígenes de An Yurou distaban de ser comunes. Su madre pertenecía al mismo linaje de la Emperatriz Viuda Zhou: una de las Siete Nobles Casas Confucianas, un clan aristocrático colosal cuya influencia había trascendido el auge y caída de múltiples dinastías. Su padre, por su parte, había sido el sucesor designado para heredar la Ficha de Mando del Pabellón Guantian. Veinte años atrás, en medio de los estertores que consumían a la Dinastía Zhou, su padre —como yerno de la familia materna de la Emperatriz Viuda— se opuso categóricamente a que el Clan Xiao usurpara el trono imperial. Tras agotar infructuosamente todos los recursos políticos para frenar el golpe de Estado, organizó la huida clandestina de su esposa e hija hacia el sur; por desgracia, las tropas de élite de la familia del Duque Cao les cortaron el paso en las riberas del río Cang, intentando persuadirlos de capitular. Mas su padre poseía un carácter indomable: antes que retornar a la capital para servir como perro faldero de gobernantes usurpadores, prefirió degollarse a orillas del gran cauce para dejar testimonio de su lealtad moral; y su madre se quitó la vida en el acto para acompañarlo en la muerte. An Yurou era apenas una niña en aquel entonces; el impacto de contemplar a sus progenitores sucumbir en un baño de sangre grabó en su corazón un odio imborrable. Tras ser escoltada de regreso a la capital, gozó del amparo incondicional de su clan materno y de los altos mandos de Guantian, saliendo indemne de cualquier purga cortesana; sin embargo, ni el paso del tiempo ni los privilegios aristocráticos lograron templar el fuego de su resentimiento. Se adiestró en las artes marciales en riguroso secreto hasta restablecer contacto con los emisarios de la Dinastía Zhou Posterior, convirtiéndose en su principal topo en el corazón del imperio enemigo. Dado que el Pabellón Guantian solo regulaba los asuntos del Jianghu y no intervenía en la administración civil ni en los secretos militares, su labor de inteligencia se centraba en vigilar los movimientos de los altos dignatarios de Gran Yan y buscar afanosamente al príncipe heredero de la Dinastía Zhou, desaparecido décadas atrás. El hallazgo del rastro de Yang Tuyan había sido un evento imprevisto; confiaba en adelantarse a todos gracias a sus redes de información, pero jamás sospechó que La Jueza de las Flores estaría presente en la comarca, ni mucho menos que vendría acompañada por un muchacho insolente que la obligaría a pagar un precio tan humillante. Aunque su porte actual conservaba la sobriedad y la distinción de una noble de cuna, sus dedos apretaban con furia el dobladillo de su túnica plateada, intentando en vano borrar de su memoria aquel ultraje en el callejón. Mas ¿cómo podía una dama olvidar la afrenta de haber sido estrujada de semejante manera por un desconocido? Tras un largo tiempo sumida en un ensimismamiento sombrío, un leve chasquido sonó junto a la celosía de la ventana: "¿Mi señora?". Para esta incursión, An Yurou había acudido con tres subordinados de confianza encabezados por su mayordomo, Hou Chou'er. Al escuchar la llamada, abrió los ojos, tomó una suave bocanada de aire para serenar sus facciones y se aproximó a la ventana: "¿Cuáles son las novedades?". Desde la penumbra exterior, Hou Chou'er informó en un susurro: "La División de Inspección acaba de interceptar un despacho militar: un subordinado de Luo Xuanqing se lanzó en solitario fuera de las murallas, ejecutó a tres forajidos —incluido Yang Tuyan— y ya ha regresado en silencio al Condado de Qingxi...". Las pupilas de An Yurou chispearon de asombro: "¿Quién fue capaz de semejante proeza? ¿Acaso Chen Xuance?". Hou Chou'er negó con la cabeza: "No; según los partes, responde al nombre de 'Ye Xingge'. Es un recién llegado; se rumorea que ayer mismo capturó a Jiang Baichuan y tuvo la osadía de desenfundar el sable frente a Ruan Jinyu a las puertas de un mesón. ¿Acaso fue este muchacho quien la sorprendió en el callejón?". La joven recordó el momento en que aquel individuo la apresó por la espalda para toquetearla sin piedad; aunque no llegó a ver su rostro, descartó la sospecha tras sopesar los hechos: "El tipo del callejón era solo un centinela de baja estofa, con una técnica marcial tosca y rudimentaria. Yang Tuyan viajaba con dos escoltas y empuñaba el Tigre que Salta el Torrente; si un simple esbirro hubiera intentado darles caza, diez vidas no le habrían bastado para contarlo. Es imposible que se trate de la misma persona...". Hou Chou'er frunció el ceño desconcertado: "Si solo era un esbirro menor, ¿cómo fue capaz de interceptar a mi señora?". "..." El recuerdo de aquel bochorno resultaba tan degradante que An Yurou no pudo entrar en detalles; apretó los labios y esquivó la pregunta: "Ese bribón estaba agazapado entre dos pilas de cestos; no lo vi venir y me tomó desprevenida. Al notar que Xuanqing cargaba hacia el callejón, no tuve más opción que replegarme de inmediato". "Comprendo... ¿Llegó ese sujeto a vislumbrar el rostro de mi señora? ¿Debemos proceder a silenciarlo?". An Yurou negó con la cabeza: "Llevaba la capucha y el rostro cubierto; le fue imposible verme. Además, es un hombre bajo el amparo de Xuanqing; mover piezas contra su gente solo despertaría sospechas innecesarias". Hou Chou'er asintió disciplinadamente y añadió en voz baja: "Yang Tuyan debió mantener contacto directo con el asesino 'Zhujinlang'; y siendo este último el portador de la Daga Roba-Destinos, es muy probable que La Jueza de las Flores haya obtenido confesiones cruciales de los prisioneros antes de degollarlos. ¿Cuáles son las órdenes?". La dama frunció el ceño con gravedad: "La Daga Roba-Destinos está íntimamente ligada a la supervivencia de la Dinastía Zhou; debemos rastrear su paradero a toda costa. Si me presento ahora en Qingxi levantaré sospechas inmediatas; encárgate de vigilar con discreción los movimientos del Tribunal Penal. Si no realizan desplazamientos en los próximos días, esperaremos a regresar a la capital; allí me encargaré personalmente de sondear a Xuanqing". "Entendido". Tras una reverencia en las sombras, Hou Chou'er se desvaneció en la noche. Al quedarse sola, An Yurou regresó a la cama; al experimentar una punzada punzante en el pecho, se desabrochó la pechera del pavo real para inspeccionarse. Bajo la camisola interior de seda blanca bordada con peonías, la tersura de su busto exhibía marcas violáceas de dedos grabadas a fuego en la piel, testimonio de la fuerza descomunal y despiadada con la que había sido aprisionada. \*¡Pum!\* An Yurou descargó un puñetazo contenido sobre el colchón. Los dientes le chirriaban de indignación, obligada a tragarse en solitario aquella humillación inconfesable... ... \*Chapoteo, chapoteo...\* Avanzada la madrugada, la comarca de Qingxi descansaba en un silencio sepulcral, roto únicamente por los pasos esporádicos de un retén de guardias en las esquinas. En el interior de la Posada Wujian reinaba la más absoluta quietud. En el corredor del segundo piso, el rollizo gato negro, luciendo el pañuelo dorado con el carácter 'Alguacil' al cuello, patrullaba pacientemente las maderas crujientes, inspeccionando cada rincón como el soberano indiscutible de su territorio. En la suite principal, el sombrero con velo descansaba sobre la mesa y el ceñido sayal negro de combate colgaba del biombo de seda. Luo Xuanqing permanecía recostada dentro de una tina de madera de cedro. El agua tibia le cubría hasta el nacimiento del pecho, dejando flotar parcialmente dos opulencias redondeadas que desafiaban la vista; sobre la piel nívea de su espalda aún se distinguía la tenue sombra de una marca de palma. Aunque habían transcurrido dos días y el hematoma se había desvanecido casi por completo, sus meridianos no daban la menor señal de reactivación. En los sucesos del Vado Shangjin, ella había sido la vanguardia encargada de acorralar a Rojo Pleno. Medirse en calidad de decimoquinta de la Segunda Clase contra la octava potencia del mundo que empuñaba un arma divina representaba una desventaja abrumadora desde el inicio. Su artefacto de renombre, el 'Colgante de la Corriente Retornante', poseía la facultad mística de la 【Disipación y Retorno de Fuerza】, lo que le permitía desviar una porción sustancial de la energía interna enemiga a través de sus propios meridianos, equivalente a una reducción de impacto de casi el setenta por ciento. Sin embargo, las técnicas esotéricas de Mantanghong —heredadas de la legendaria Yunyu Lou— eran sumamente traicioneras y pegajosas: una sola palma bastó para enredar los filamentos del qiuan primordial y bloquear de raíz su Vaso Gobernador, dejándola con menos de una décima parte de su cultivo marcial utilizable. Y como bien rezaba el proverbio, solo quien hace el nudo puede desatarlo: ella misma era incapaz de disolver el bloqueo. Aunque es cierto que la comandante logró clavarle a su rival las 'Agujas Dispersoras del Yuan' del arsenal secreto de Guantian, anulando todo el cultivo de Hong Yu, aquel efecto era transitorio; con el paso de las semanas, la líder de Shanhe recuperaría intacta su fuerza. Por consiguiente, Luo Xuanqing consideraba aquel duelo como una derrota sin paliativos. Siete puestos la separaban de Mantanghong en la Lista Dorada, y llevaba años estancada a las puertas de los diez primeros puestos. Si no lograba poner las manos sobre un arma divina del Cielo, sospechaba que jamás en esta vida podría superar a esa arpía arrogante... 'Un arma divina...'. Al evocar ese pensamiento, Luo Xuanqing abrió de golpe sus ojos rasgados: la daga \*Tigre que Salta el Torrente\* había sido arrebatada originalmente por el asesino 'Zhujinlang', un dato que Ye Xingge seguramente conocía. Habiendo arrebatado el arma a los forajidos, ¿no habría interrogado el muchacho a Yang Tuyan sobre el paradero de los artefactos divinos? Aunque el combate debió de ser a vida o muerte y difícilmente el joven habría tenido margen para indagaciones, la comandante decidió probar fortuna y emergió del agua. \*Chapoteo...\* Su silueta esbelta y curvilínea abandonó la tina; de pies a cabeza, su piel resplandecía como jade translúcido bajo la tenue luz de los candiles. La generosidad de su busto —aquel contorno de tres pies y una pulgada que despertaba la envidia de innumerables damas nobles— proyectaba en la pared una sombra sinuosa y sensual, digna de una criatura celestial caída en el mundo mortal. Mas a pesar de poseer una belleza arrebatadora, Luo Xuanqing era, en su fuero más íntimo, una doncella taoísta consagrada a la pureza. Había sido la discípula predilecta de la Venerable Maestra de Jiuhua en las cumbres sagradas del Monte Jiuhua; su nombre de ordenación era 'Xuanqing', y su nombre secular, Luo Qingcheng. Sin embargo, ante el caos y las guerras que asolaban el imperio, la joven no soportó la quietud monástica de las montañas; impulsada por el juramento juvenil de 'erradicar todas las injusticias bajo el cielo', decidió descender a la vida secular. La Venerable Maestra de Jiuhua comprendió que su lazo con el polvo del mundo terrenal era irrompible; sin oponer resistencia, la despojó de sus votos monásticos y disolvió el discipulado formal. A partir de entonces, el Jianghu conoció a la temible 'Jueza de las Flores' que solo ejecuta la ley imperial sin emitir sentencias, aunque en su intimidad Luo Xuanqing continuaba reverenciando a la matriarca de Jiuhua como a su única y venerada maestra. La comandante tomó un vestido de satén verde esmeralda, se peinó el moño con pulcritud impecable frente al tocador y, tras recuperar su semblante majestuoso y gélido, salió al corredor. \*Fric, fric, fric...\* El gato negro se encontraba en ese instante frente a la puerta de la suite opuesta, rascando la madera con sus garras con la aparente intención de entrar a jugar con quien estuviera adentro. "A dormir, bribón". "¡Miau!". El animal dio media vuelta al instante y regresó obedientemente a la habitación de su dueña. Luo Xuanqing dirigió una mirada fugaz hacia la puerta de enfrente: la respiración en el interior era pausada y rítmica; a juzgar por la cadencia pulmonar, parecía pertenecer a una matrona de busto generoso. Sin darle mayor importancia, descendió las escaleras hacia el patio trasero. El vestíbulo principal estaba a oscuras; los mozos descansaban sobre esteras de paja y la pequeña alcoba auxiliar permanecía en penumbra. Luo Xuanqing amortiguó sus pasos y empujó la puerta con sigilo: sobre la tarima de madera, el joven de menos de veinte años dormía plácidamente con la manta ligera cubriéndole el torso. \*¡Clic!\* La puerta encajó suavemente. Luo Xuanqing se aproximó al lecho y tomó asiento en el borde de la tarima. Abrió los labios para despertarlo, pero al contemplar el agotamiento acumulado en el rostro del muchacho tras dos días de cacería implacable, vaciló y se quedó observándolo en silencio. Bajo el resplandor plateado que se filtraba por los postigos, las facciones del joven destacaban con nitidez: cejas espesas como trazos de tinta, puente nasal recto y labios de contornos firmes y bien esculpidos; era una estampa varonil noble y serena, desprovista de cualquier rasgo afeminado, el tipo de presencia distinguida digna de presentarse ante los salones imperiales. De haber rendido los exámenes cortesanos, con semejante apostura física el Hijo del Cielo no habría dudado en distinguirlo como el laureado 'Tercer Erudito' de la corte. Y en cuanto a su complexión física: sus pectorales eran anchos y macizos, con las muñecas descendiendo por debajo de la cadera —el biotipo canónico de los prodigios marciales más formidables—; los músculos del abdomen formaban líneas esculpidas que remataban en una pronunciada línea ilíaca hacia el bajo vientre, y más abajo... "¿Eh?". Ye Xingge, sumido en un sueño ligero, sintió de pronto una corriente de aire fresco en el pecho y abrió los ojos sobresaltado; al descubrir a la despampanante comandante sentada al borde de su lecho con un vestido verde esmeralda, exclamó perplejo: "¿Hermana Luo? ¿Qué haces aquí a estas horas?". Luo Xuanqing, que sostenía una esquina de la manta que acababa de levantar para inspeccionar las costillas, respondió con total serenidad: "Solo vine a comprobar el estado de tus vendas. Sigue durmiendo, no te preocupes". '¿Seguir durmiendo con semejante belleza sentada en mi cama? ¡Ni en sueños!'. Ye Xingge intentó deslizarse hacia el interior del lecho para hacerle un hueco donde acomodarse, pero sabiendo que la orgullosa oficial jamás aceptaría semejante cercanía, se limitó a apoyar la espalda en el cabecero: "No pasa nada; ya descansé bastante durante el viaje a caballo". Luo Xuanqing le subió la manta hasta la cintura con ademán protector: "Solo vine a hacerte una pregunta. Antes de liquidar a Yang Tuyan... ¿llegaste a interrogarlo sobre algo?". Ye Xingge enarcó una ceja al recordar la conversación final en el trigal: "Justo antes de que diera su último suspiro, le pregunté cómo demonios había ido a parar el Tigre que Salta el Torrente a sus manos. Me aseguró que lo compró en el mercado negro del Paso Wuning, aunque ignoro si decía la verdad". "¿El Paso Wuning?". Luo Xuanqing cruzó una pierna sobre la otra, apoyó una mano en el lecho e inclinó ligeramente el torso hacia adelante, sumiéndose en hondas reflexiones: "Chu Chong, el nieto del gran maestro de Hengjiang, fue asesinado en el Muelle de Mercancías Clandestinas a manos del homicida 'Zhujinlang'; por lógica elemental, esa daga debería estar en poder de Zhujinlang. Y desde principios de año, ese forajido ha estado operando exclusivamente en las inmediaciones de la Prefectura de Jingzhou; es materialmente imposible que se haya desplazado hasta los páramos desérticos del Paso Wuning en el noroeste. Aquí hay algo que no encaja...". Ye Xingge asintió con gravedad: "A mí también me pareció sospechoso, pero no soltó más detalles antes de morir. Me temo que el único modo de desentrañar el misterio será toparse cara a cara con Zhujinlang. Por cierto... ¿por qué ese sujeto se ha vuelto tan imprudente desde el cambio de año? Asesinar a discípulos de sectas colosales por todas partes parece casi un deseo suicida". "Los hombres mueren por el oro, y las aves, por el grano; sencillamente está desesperado". Luo Xuanqing hizo una pausa, y al advertir la mirada de desconcierto en el rostro del joven, añadió en tono enigmático: "Bajo el cielo existen doce armas divinas forjadas por los dioses... ¿te has preguntado alguna vez por qué la Primera Clase de la Lista Dorada solo tiene once personas?". \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable 🗡️ ¡Compañero(a) del Jianghu, deja tu reacción y comentario para apoyar el viaje marcial de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es el filo de nuestra espada y el aliento de esta historia! ¡Que tus pasos en el mundo marcial sean gloriosos! ⚔️
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Estás leyendo el capítulo 24 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.