Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 23 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Luo Xuanqing también miraba con perplejidad la marca de los dientes en el antebrazo del joven. Al notar que sus subordinados se miraban entre sí con sonrisas reprimidas y miradas cargadas de dobles intenciones, sus cejas se arquearon en una mirada fulminante mientras pensaba para sus adentros:
'¿En qué demonios están pensando estos zopencos? ¿Acaso no conocen el temperamento de su comandante? Si hubiera sido yo, o bien habría matado a este insolente de una bofetada en el acto, o bien habría sido él quien terminara avergonzado y al borde del llanto... ¿cómo iba a prestarme yo a semejantes devaneos en pleno galope?'.
Sin embargo, expresar tales pensamientos en voz alta habría quebrantado la dignidad de su investidura oficial. Con voz gélida, preguntó:
"¿No habrá sido obra de aquel sospechoso imprevisto que huyó en Linyang? Ese forajido poseía una destreza marcial formidable... y por lo que veo, ¡llegaste a tenerlo aprisionado entre tus brazos!".
Ye Xingge comprendía perfectamente que aquella marca dental resultaba demasiado comprometedora y requería una explicación incontestable:
"Cuando usted entró a registrar la agencia de escoltas, temí que cualquier movimiento en falso alertara a los cómplices, así que me oculté en el callejón contiguo entre dos pilas de cestos de bambú. Jamás imaginé que instantes después llegaría un grupo de cinco personas. Al mando venía una mujer forajida; medía alrededor de cinco pies y dos pulgadas, y tenía una pech... ¡un aspecto feroz e imponente!".
Luo Xuanqing enarcó una ceja al notar el brusco tropiezo verbal del muchacho. Hizo un ademán a los oficiales que escuchaban boquiabiertos para que despejaran la estancia y se inclinó unos centímetros hacia el lecho:
"Un reporte oficial exige precisión milimétrica. ¿Qué otros rasgos distintivos pudiste apreciar en esa mujer?".
Ante la mirada inquisitiva de la comandante, a Ye Xingge no le quedó más remedio que confesar con pelos y señales:
"Tenía un busto de aproximadamente tres pies de contorno... El resto de su anatomía estaba oculto bajo una capa con capucha y hablaba impostando la voz para enmascararla...".
'Cinco acompañantes, una forajida de alto nivel, más baja que yo... pero con un pecho ligeramente más voluptuoso que el mío...'.
Luo Xuanqing calculó mentalmente las proporciones con detenimiento. Una guerrera de tales características resultaba sumamente inusual en el bajo mundo; sin embargo, recordando que el objetivo de la banda era interceptar a Yang Tuyan, dedujo con rapidez:
"Es muy probable que se trate de 'Golondrina del Sur', la jefa de espías de la Dinastía Zhou Posterior. Esa mujer lleva años operando clandestinamente en la Prefectura de Yongzhou sin que el tribunal haya podido desentrañar su verdadera identidad. Salvo la red de Zhou Posterior, ninguna otra facción dispone de ojos y oídos tan refinados en esta demarcación. ¿Y qué ocurrió después?".
'¿Golondrina del Sur?'.
Ye Xingge jamás había oído hablar de semejante alias, pero continuó con su relato:
"Tras impartir órdenes a sus esbirros, ella avanzó directo hacia mi posición. Yo contuve la respiración esperando que entrara a la agencia; pero en ese instante pasaron unos transeúntes por la calle mayor, vi una sombra negra precipitarse hacia los cestos... ¡y la mujer se metió de golpe en mi escondite, cayendo de espaldas directo sobre mi pecho!".
"¡¿Qué?!".
La expresión de Luo Xuanqing se congeló por el desconcierto:
"Golondrina del Sur figura al menos en la Tercera Clase de la Lista Dorada. ¿Cómo es humanamente posible que salieras con vida de semejante colisión?".
Para disipar cualquier sospecha, Ye Xingge tuvo que hacerle una seña a la comandante para que aproximara el oído y le susurró al detalle el cerrojo corporal que había aplicado en el callejón.
Al comprender el método, Luo Xuanqing se enderezó de golpe con los ojos entrecerrados:
"Esa maniobra ciertamente interrumpe el flujo del qi... pero ¿tienes la precisión suficiente para sellar a ciegas esos puntos vitales tan delicados?".
El anciano médico militar, que terminaba de vendar el torso del muchacho y había escuchado la descripción técnica, asintió en señal de respaldo inequívoco:
"En una emboscada por la espalda desde las sombras, la técnica es plenamente viable, mi señora; y la mordedura concuerda a la perfección con la reacción desesperada de una prisionera inmovilizada. Si se hubiera tratado de una mujer común y corriente, por mucha furia que albergara, jamás habría tenido la fuerza mandibular necesaria para desgarrar la carne de este modo".
Luo Xuanqing asintió pensativa y clavó una mirada severa en el joven:
"Tuviste la fortuna de escapar con vida de las garras de semejante espía... ¡y aun así tuviste la insolencia de lanzarte tú solo a perseguir a tres hombres armados y degollar a Yang Tuyan! De verdad que no tienes remedio... ¡Te prohíbo terminantemente volver a cometer una temeridad semejante!".
"Fue pura coincidencia... la próxima vez no me atreveré, se lo juro...".
"¡Más te vale!".
...
Poco después, el médico militar recogió sus ungüentos y abandonó la estancia.
Luo Xuanqing abrió el armario de madera, tomó una muda de ropa limpia, la depositó junto a la almohada y, con una delicadeza insospechada, desdobló la manta de lino para cubrir el torso desnudo de Ye Xingge:
"Solo son heridas superficiales, nada que amenace tu vida. Descansa un rato; yo iré a tomar un baño. Si necesitas algo, llama a los guardias o a los mozos; he dejado gente apostada en el patio".
Recostado sobre la almohada, Ye Xingge contemplaba el perfil sereno de la altiva jueza iluminado por la vacilante luz de la vela. La preocupación genuina que titilaba en sus ojos no albergaba el menor fingimiento, arrancándole un pensamiento íntimo:
'Quién lo diría... en el fondo es una mujer atenta, dulce y de un corazón primoroso...'.
Apenas cruzó ese elogio por su mente, la hermosa comandante pestañeó suavemente, clavó su mirada en él y moduló con tono cantarín:
"Buen chico... duerme tranquilo, ¿sí?".
La entonación protectora y la mirada de ternura infinita eran idénticas a las de una madre arropando a su hijo predilecto.
"¿Eh?".
Ye Xingge se quedó atónito, dándose cuenta de que la formidable Jueza de las Flores también guardaba una faceta traviesa y socarrona. Sonrió con resignación y cerró los párpados.
\*Paso, paso, paso...\*
\*¡Clic!\*
La puerta de madera se cerró y los pasos de la comandante se perdieron en la distancia. El silencio volvió a reinar en la pequeña estancia del patio trasero.
A través de los postigos de la ventana llegaba el murmullo amortiguado de los Oficiales de Túnica Bordada debatiendo en la lejanía y el trajín de los camareros transportando agua tibia hacia los baños principales. No había peligro alguno.
Tras dos jornadas enteras con el corazón en un puño, Ye Xingge soltó por fin todo el aire acumulado en sus pulmones.
"Fiuuu...".
Asegurándose de que nadie merodeaba por el umbral, se incorporó, se colocó unos pantalones limpios y tomó el brazalete que descansaba junto a su almohada.
La pieza parecía confeccionada en cuero negro vacuno de altísima calidad; su manufactura era impecable pero deliberadamente sobria, provista de cordones ajustables en su cara interna para adaptarse a cualquier grosor de antebrazo.
Por sus conocimientos previos sobre las instituciones del imperio, Ye Xingge sabía que el Comandante Supremo de Guantian era capaz de percibir las armas legendarias del mundo a través de la reliquia divina de 'observación estelar'; cuanto más profundo era el cultivo del portador, más nítida resultaba su resonancia en el firmamento. No obstante, dicha visión celeste tenía un límite matemático inquebrantable: exactamente quinientos once puestos.
La tradición marcial explicaba aquel número mediante la astronomía imperial: los Tres Recintos Centrales sumaban trescientas veintiocho estrellas principales; las Cuatro Divisiones y las Veintiocho Mansiones Lunares sumaban ciento ochenta y tres astros primarios y secundarios. En total: quinientas once estrellas.
La afamada 'Lista Dorada' promulgada por el Pabellón Guantian se estructuraba sobre ese mapa cósmico. Cada cultivador clasificado representaba una estrella en el firmamento, ordenados de mayor a menor según su cultivo.
El mecanismo funcionaba de forma implacable: el observador imperial divisaba en las alturas que el artefacto clasificado en el vigésimo sexto puesto de energía correspondía al 'Colgante de la Corriente Retornante'. Posteriormente, la red de espionaje de Ruan Jinyu investigaba el terreno hasta confirmar que su portadora era Luo Xuanqing, asignándole de forma oficial ese puesto en la lista.
Si el tribunal no lograba desentrañar la identidad de su dueño, se limitaban a inscribir el nombre del arma o el alias del guerrero, como ocurría con el enigmático asesino 'Zhujinlang', cuya verdadera procedencia seguía siendo un misterio insondable.
El puesto quinientos once marcaba el umbral infranqueable de la visión estelar. Quienes poseyeran un cultivo inferior quedaban fuera del radar.
Asimismo, por muy colosal que fuera el cultivo de un maestro, si no empuñaba un arma divina o un artefacto famoso, el observador celestial era ciego a su existencia y jamás figuraría en la Lista Dorada. Entre estos guerreros invisibles se contaban ancianos patriarcas de sectas recluidos en las sombras, espadachines legendarios que habían sellado sus hojas en cofres de hierro o viejos demonios de dinastías extintas que ya no intervenían en las rencillas del Jianghu.
Por ende, los guerreros de la Lista Dorada eran simplemente aquellos que permanecían activos en el proscenio público; el número real de monstruos bajo el cielo superaba con creces el medio millar.
Ye Xingge aún no formaba parte del escalafón, pero necesitaba el 'Brazalete Ocultador del Cielo' porque su base marcial ya era formidable; bastaría con que un puñado de viejos maestros se retirara o muriera en combate para que su nombre corriera el riesgo de deslizarse accidentalmente en la lista.
Sin embargo, el joven desconocía los engranajes esotéricos mediante los cuales el brazalete lograba burlar la mirada celestial.
Tras examinarlo un momento y calcular que Luo Xuanqing debía de estar ya sumergida en su tina de baño, Ye Xingge extrajo con sigilo la cinta dorada de debajo del colchón, se cubrió la cabeza con la manta y susurró:
"¿Yu'er? ¿Estás despierta?".
\*Susurro, susurro...\*
Apenas pronunció el nombre, el Látigo Purificador de Impurezas cobró vida.
De repente, la manta de lino comenzó a combarse hacia arriba, dibujando en el aire una cintura esbelta y unas curvas arrebatadoras...
'¿Qué hace?'.
Ye Xingge, recostado de lado, levantó cautelosamente el borde de la manta y se encontró de golpe cara a cara con dos ojos de flor de durazno que brillaban en la penumbra.
Hong Yu había emergido tan pegada a su rostro que ella misma se sobresaltó, inclinando el torso hacia atrás en un acto reflejo:
"¿Por qué demonios te metes debajo de las sábanas?".
Ye Xingge señaló con la mirada hacia la ventana:
"Hay guardias apostados afuera; bajo las mantas es más discreto. Creí que responderías por telepatía... ¿por qué te materializaste en persona?".
"Quería ver con mis propios ojos la gravedad de tus heridas; no iba a presentarme en medio del patio delante de los sabuesos imperiales".
Al constatar que el joven no presentaba lesiones graves, la dama amagó con desvanecerse.
Ye Xingge extendió el brazo a tiempo y alzó el brazalete:
"Espera, no te vayas todavía. ¿Cómo se utiliza este artefacto? ¿Cuál es su propiedad mística exacta?".
Hong Yu frunció el ceño, sintiendo que permanecer acurrucada con un muchacho bajo las sábanas resultaba demasiado ambiguo; no obstante, en su rol de protectora de la reliquia, la enseñanza formaba parte de sus deberes. Adoptó un tono solemne y explicó:
"Cuando un practicante transporta varios artefactos famosos, el cielo establece una jerarquía natural entre ellos: hay armas principales y secundarias. El arma principal es tu 'reliquia natal', la pieza más trascendental de tu existencia; y por regla general, un arma divina ocupa de forma indiscutible esa cúspide.
La visión del Comandante Supremo de Guantian solo puede registrar esa arma primaria; todos los artefactos subordinados permanecen invisibles a su mirada.
Y la propiedad sobrenatural de este brazalete es la 【Usurpación del Protagonismo】. Su funcionamiento es tan insolente como implacable: aunque lleves encima las doce armas divinas del mundo entero, este pedazo de cuero se considera a sí mismo el amo absoluto de tu cuerpo y reclama a la fuerza el puesto de reliquia principal.
De ese modo, tanto el observador estelar imperial como cualquier tesoro adivinatorio bajo el cielo solo serán capaces de percibir este brazalete ordinario, encubriendo de forma indirecta todos los secretos místicos que cargues en tu regazo".
"Esto...".
Al escuchar semejante revelación, la mirada de fascinación de Ye Xingge se transformó en una mueca de incredulidad absoluta:
'¿Qué clase de artilugio arrogante y mandamás es este? Una propiedad mística tan avasalladora que roza lo absurdo... Más que Brazalete Ocultador del Cielo, ¡deberían bautizarlo como el Brazalete Conquistador del Mundo!'.
Con todo, para cualquiera que necesitara camuflar su arsenal místico, aquella virtud resultaba insustituible. Los soberanos de Shu Occidental o los altos dignatarios de Zhou Posterior jamás permitirían que la corte de Yan espiara sus tesoros salvavidas; por consiguiente, portar reliquias con la propiedad de 'usurpación del protagonismo' era una norma elemental para evitar las emboscadas de asesinos.
Comprendido el misterio de la prenda, Ye Xingge tomó la daga blanca que descansaba en la tarima:
"¿Y qué me dices de esto...?".
Hong Yu, ya incómoda por seguir charlando apretujada bajo la manta, le dirigió una mirada de fingido desdén:
"¿Acaso no conoces de sobra los pergaminos de esa hoja? ¡Hasta luego!".
\*Fssss...\*
En un parpadeo, la silueta voluptuosa se desvaneció y el látigo recuperó su forma de discreta cinta dorada sobre la sábana.
Ye Xingge contempló el lecho vacío con una sonrisa burlona. Se acomodó bocarriba y alzó la daga para inspeccionarla a la luz de la vela.
Aquel puñal figuraba entre las diez armas célebres del Pabellón Hengjiang; a juzgar por su efecto de traslación, era un tesoro de valor incalculable, aunque en la escala estricta del bajo mundo actualmente solo alcanzaba la categoría de 'arma refinada', sin llegar a la cúspide de las armas colosales.
En los arsenales de Hengjiang existía otro artefacto legendario conocido como el 'Punzón Cortanubes' —apodado en las tabernas como 'La Línea del Horizonte'—, capaz de desatar una muerte instantánea a siete pasos de distancia; aquella sí era una reliquia de primer nivel.
En cuanto a las armas de categoría 'colosal', eran auténticos prodigios divinos con propiedades equiparables a hechizos inmortales, como ciertos frascos legendarios capaces de madurar hierbas milenarias en cuestión de segundos...
Aunque el Tigre que Salta el Torrente poseía un rango inferior, constituía un 'embrión de espada': mediante la nutrición continua con energía interna, su alcance místico podía expandirse gradualmente hasta igualar los siete pasos letales del Punzón Cortanubes. Esa era la verdadera razón por la que el Pabellón Hengjiang la custodiaba como uno de sus mayores tesoros de clan.
'El Tigre Blanco, la Mariposa Danzante, la Línea del Horizonte... los apodos que los borrachos del Jianghu le ponen a las armas de Hengjiang tienen su guasa...'.
Ye Xingge rememoró los sucesos de la noche y no pudo evitar pensar que su altercado con Golondrina del Sur había sido provocado literalmente por un par de curvas imprevistas.
Y hablando de curvas... ¿qué apodos les corresponderían a la altiva Jueza de las Flores y a la fogosa líder de Shanhe?
'¿En qué disparates estás pensando ahora?'.
Apenas cruzó la figura de Hong Yu por su mente, la voz sensual de la heroína resonó directo en su tímpano.
Ye Xingge suspiró internamente, recordando que la conexión mental de un arma divina tenía el inconveniente de no contar con botón de apagado. Con una sonrisa socarrona, respondió:
'Pensaba en cuándo alcanzaré un cultivo tan imponente como el de mi hermana Yu'er... Pero estoy rendido; buenas noches'.
Dicho esto, deslizó los artefactos bajo la almohada y cerró los ojos para entregarse al descanso.
Desde el vacío espiritual, una última réplica vibró en su mente con fingida indiferencia:
'Hmph...'.
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 23 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.