Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 21 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
\*Susurro, susurro...\*
El viento nocturno acariciaba los sembradíos de trigo donde yacían tres cuerpos sin vida. La llanura recuperó su silencio sepulcral.
Sosteniendo la mano de Ye Xingge en medio del trigal, Hong Yu recorrió con sus ojos de flor de durazno los tres cadáveres abatidos por heridas certeras y fulminantes; en su mirada ya no quedaba el menor rastro del escepticismo o desdén de los días previos.
Como suele decirse en el Jianghu: la verdadera talla de un guerrero solo se revela en el campo de batalla.
En el sendero marcial, la energía interna constituye únicamente la base elemental; si un practicante carece de experiencia, agudeza perceptiva y claridad estratégica, por muy refinado que sea su cultivo y soberbio su armamento, cualquier maestro avezado puede torearlo hasta la muerte. No obstante, esa perspicacia táctica resulta imposible de medir a simple vista.
Y este combate acababa de demostrar con creces por qué su venerada maestra se había fijado en este muchacho, e incluso por qué le había sugerido a ella que considerara desposarlo.
El cultivo interno de Ye Xingge distaba de ser legendario, pero tras más de una década de adiestramiento riguroso se hallaba a escasos pasos de los peldaños de la Tercera Clase de la Lista Dorada. Y lo que resultaba aún más admirable: su técnica, su visión espacial y su sangre fría eran prácticamente impecables, respaldadas por un arrojo y una templanza muy superiores a los de cualquier combatiente ordinario.
Momentos antes, ella le había advertido por telepatía que el riesgo era mayúsculo y que valía más replegarse para buscar otra alternativa; sin embargo, fiel al principio militar de que 'el general en campaña no obedece ciegamente los mandatos de la corte', el joven evaluó la situación sobre el terreno y descartó su advertencia.
Y sus acciones posteriores fueron ejecutadas con una paciencia implacable: calculó cada paso sin precipitaciones, inmune a cualquier provocación verbal o finta corporal de sus enemigos. A los ojos de Yang Tuyan y sus hombres, aquel muchacho había avanzado como una auténtica muralla de piedra en movimiento; y si se midiera contra ella en igualdad de condiciones de cultivo, ¡Hong Yu sospechaba que le produciría exactamente la misma sensación asfixiante!
Por consiguiente, aquel muchacho tenía méritos más que de sobra para ser su pretendiente.
Sin embargo, a juzgar por los antecedentes pacíficos de Ye Xingge, en teoría resultaba inconcebible que hubiera forjado semejante temple de veterano curtido en mil contiendas.
Hong Yu meditó unos instantes, volvió el rostro hacia el joven ensangrentado y sus ojos almendrados dejaron traslucir una insólita calidez protectora, casi fraternal:
"¿Qué tal estás? ¿Puedes tenerte en pie?".
Ye Xingge aún le daba vueltas a las últimas palabras de Yang Tuyan; al escuchar la voz melodiosa de la belleza a su lado, alzó las manos con una sonrisa resignada:
"Hace un momento me tenía en pie perfectamente; pero si sigues materializándote aquí para lucir palmito, me da a mí que voy a terminar besando el suelo".
Mantener la encarnación tangible del Colgante Huayue exigía un drenaje colosal de energía interna que se cobraba directamente de las reservas de Ye Xingge; Hong Yu suspiró con impotencia:
"Solo quería inspeccionar el terreno para que no queden indicios comprometedores. Tu destreza combativa es desconcertante: el Condado de Qingxi linda con la capital y apenas ha conocido las llamas de la guerra; tu familia entera goza de salud y jamás has sufrido una gran catástrofe personal... ¿Cómo demonios lograste forjar semejante nivel marcial?".
Los motivos que habían conducido a Ye Xingge a su nivel actual eran numerosos: el respaldo incondicional de sus padres y su segundo tío, las oportunidades de fogueo brindadas por el magistrado Shen contra forajidos locales... pero el factor más determinante residía en su propia condición de transmigrado:
A los tres años de edad ya comprendía a la perfección que 'la sociedad era una jungla voraz, en tiempos de caos las vidas humanas valían menos que la hierba y los tronos imperiales cambiaban de dueño año tras año'.
Por ello, su línea de partida había comenzado muchísimo antes que la de otros practicantes, impulsada por una iniciativa y una disciplina que nadie en este mundo podía igualar.
Sin embargo, semejante singularidad temporal resultaba imposible de explicar. Ante la mirada inquisitiva de la dama, Ye Xingge se limitó a encogerse de hombros:
"Un adivino me dijo una vez que soy una estrella asesina descendida al mundo terrenal, condenado a una vida de tempestades perpetuas donde el triunfo de un general se levanta sobre diez mil huesos marchitos. La verdad es que alcancé el uso de razón muy temprano; supongo que se trata de un talento innato fuera de lo común".
'¿Un talento innato fuera de lo común?...'.
Hong Yu reflexionó brevemente; en vista de las circunstancias, aquella parecía la única justificación plausible.
Recordando las revelaciones de Yang Tuyan antes de expirar, Ye Xingge volvió a preguntar:
"A todo esto... ¿fue la ilustre maestra Yun quien me eligió, o fue el arma divina la que tomó la decisión? Esas últimas palabras de Yang Tuyan no sonaban a delirio de moribundo...".
Hong Yu sabía perfectamente que su maestra sentía un afecto especial por este muchacho, casi como si lo tratara como a un hijo predilecto, aunque ignoraba los motivos profundos de semejante preferencia; se limitó a responder:
"Fue el arma divina la que te reconoció primero; por eso mi mentora me envió hasta aquí, para comprobar si realmente poseías valor suficiente para ser cultivado. En cuanto al destino de las Tres Dinastías y las intrigas imperiales, aún te queda un larguísimo trecho por recorrer; preocúpate primero por labrarte un nombre en el Jianghu antes de filosofar sobre imperios".
"Vaya...".
Ye Xingge asintió con una media sonrisa, acortando la distancia entre ambos con aire desenfadado:
"Entonces... ¿tengo valor suficiente para ser cultivado?".
"¿...?".
'¿Acaso no es evidente?...'.
No obstante, admitirlo abiertamente equivalía a aceptar formalmente el compromiso matrimonial, y el paso siguiente demandaría intermediarios, dotes y reverencias familiares ante los mayores...
Al notar el brillo socarrón en la mirada del joven, Hong Yu resopló con fingido desdén:
"Digamos que pasas la prueba por los pelos. Tienes méritos suficientes para ser promovido a esbirro de élite de la Sociedad Shanhe; pero si aspiras a convertirte en el yerno y esposo de la líder suprema, todavía deberás permanecer bajo estricta observación. Las huellas del combate no presentan mayores anomalías; prende fuego al sembradío para calcinar los rastros y las autoridades imperiales no sospecharán nada fuera de lo común".
\*Susurro...\*
Apenas terminó de hablar, la figura escarlata se disolvió en el aire nocturno, replegándose en la fusta dorada que descansaba en la mano de Ye Xingge.
El joven negó con la cabeza con una sonrisa divertida. Se agachó sobre el cadáver de Yang Tuyan, le despojó con cuidado el brazalete de cuero del antebrazo izquierdo, desenvainó el sable reglamentario y cercenó las cabezas de Yang Tuyan y Chen Yi'an. Acto seguido, extrajo un pedernal de su regazo y prendió fuego a los tallos secos del trigal.
\*¡Fuuu!\*
\*¡Crac, plaf!\*
Llamas rugientes y densas columnas de humo se alzaron hacia el firmamento estrellado, iluminando más de cien brazas de sembradío con un resplandor rojizo.
Ye Xingge se ajustó el Brazalete Ocultador del Cielo en su propio antebrazo izquierdo, sintiendo una agradable sensación de alivio y firmeza en el alma. Tomó las dos cabezas por los cabellos con la mano derecha, empuñó el sable y la daga en la izquierda, y emprendió la marcha de regreso hacia la comarca de Linyang.
\*Paso, paso, paso...\*
El esfuerzo físico descomunal y la pérdida de sangre pasaban una factura inevitable; tras avanzar apenas un centenar de pasos, su zancada comenzó a perder solidez, volviéndose ligeramente vacilante.
Por fortuna, un incendio de semejantes proporciones en mitad de la noche resultaba visible a decenas de millas a la redonda; no transcurrió mucho tiempo antes de que divisara siluetas en movimiento en el confín del horizonte...
\-----
Mientras tanto, en el interior de la comarca de Linyang.
Múltiples bengalas militares continuaban ascendiendo hacia la bóveda celeste, bañando las callejuelas y tejados de una claridad diurna.
Más de trescientos Oficiales de Túnica Bordada, acompañados por cuadrillas de alguaciles y tropas de la guarnición comarcal, registraban minuciosamente cada posada, almacén y residencia privada.
En el alero más elevado de la taberna principal de la ciudad, Luo Xuanqing permanecía de pie con los brazos cruzados sosteniendo su sable enfundado; los pliegues de su falda ondeaban con la brisa nocturna mientras su mirada almendrada barría las calles con una frialdad glacial.
A su lado, cubierto por una túnica de brocado oscuro con las manos a la espalda, Ruan Jinyu escudriñaba el sector opuesto con semblante concentrado.
Los Cuatro Grandes Comandantes del Pabellón Guantian figuraban entre los cien guerreros más colosales de la Lista Dorada: por lo general, la intervención de uno solo de ellos bastaba para exterminar sectas enteras y pacificar comarcas rebeldes; la presencia simultánea de dos de ellos equivalía prácticamente a una fuerza imparable por debajo de la Primera Clase.
Sin embargo, como topo encubierto de Zhou Posterior, toda la especialización de An Yurou radicaba en las artes del sigilo y el camuflaje urbano.
Para colmo de males, Luo Xuanqing continuaba con el Vaso Gobernador bloqueado por la técnica de hilos de Hong Yu, disponiendo de menos de una décima parte de su cultivo ordinario; apenas persiguió a la intrusa durante media calle cuando perdió por completo su rastro entre los callejones.
Con la ciudad entera iluminada como de día y más de trescientos guardias cerrando los accesos sin hallar indicio alguno, Ruan Jinyu enarcó una ceja con tono inquisitivo:
"¿La Comandante Luo está completamente segura de haber visto a un sospechoso en la agencia?".
"¿Acaso osas poner en duda mi agudeza visual?".
Aunque Ruan Jinyu respetaba el linaje y el poderío de Luo Xuanqing, su jerarquía oficial era idéntica, por lo que no tenía motivos para rebajarse:
"En este oficio, nada puede darse por sentado. En el estudio de Zhang Shunyuan había una jarra de barro de tamaño respetable repleta de té Maojian de Linyang; los oficiales del Tribunal de Enjuiciamiento Penal pasaron de largo sin percatarse de semejante detalle, confirmando que solo están capacitados para labores rústicas de 'ejecutar sin investigar'".
"¿...?".
Luo Xuanqing frunció el entrecejo con fastidio: "El Maojian de Linyang no es ningún brebaje exótico; ¿desde cuándo un frasco de té califica como pista judicial?".
"Era té fresco de la cosecha de marzo, procedente del Salón de Té Fanji de Linyang; sin embargo, en los libros de contabilidad de la casa de empeños no constaba ningún gasto relacionado, ni Zhang Shunyuan había viajado públicamente a Linyang durante el último mes".
"......".
Luo Xuanqing reconoció que el razonamiento denotaba profesionalismo; no obstante, una jarra de té de Linyang apenas costaba unas cuantas decenas de monedas y los buhoneros la comerciaban por toda la Prefectura de Yongzhou. Deducir la presencia de una célula clandestina en Linyang basándose únicamente en ese indicio rayaba en la pura casualidad...
Ruan Jinyu guardó silencio un instante antes de rematar con mordacidad:
"A decir verdad, este servidor solo vino hasta aquí a probar fortuna; jamás imaginé que la Comandante Luo vendría siguiendo el mismo rastro. Abandonar su demarcación oficial en Qingxi sin haber cosechado el menor mérito... y arriesgarse a dejar escapar a Rojo Pleno...".
"¿...?".
A Luo Xuanqing se le tensaron los párpados; la tentación de rebanar en dos a aquel eunuco insidioso casi supera su compostura.
Sin embargo, la División de Inspección tenía encomendada la disciplina interna y la evaluación de cargos; no haber capturado a la fugitiva en Qingxi y presentarse en Linyang con las manos vacías le dejaba la acusación de abandono de funciones servida en bandeja de plata. Contuvo su furia y replicó con sequedad:
"Los traidores forzosamente permanecen dentro de los muros. Siempre que tu gente no cometa negligencias, no lograrán cruzar el cerco...".
En mitad de la tensa conversación, la mirada de Luo Xuanqing captó un destello anómalo hacia el horizonte occidental.
Una columna de fuego se elevaba en el límite de la llanura exterior; a la distancia semejaba un punto diminuto, pero en mitad de la noche cerrada resultaba inconfundible.
Luo Xuanqing frunció el ceño con extrañeza. Pensó en despachar a una patrulla a investigar, pero al instante cayó en la cuenta de algo desconcertante: hacía bastante rato que no veía a Ye Xingge por ninguna parte.
El muchacho siempre se mostraba extraordinariamente proactivo en las diligencias; ella había asumido que estaría cooperando con los alguaciles en los registros callejeros. Barrió con la vista las avenidas adoquinadas, pero su figura no apareció por ningún rincón.
'¿Dónde se metió este insensato?...'.
La inquietud comenzó a filtrarse en su pecho. Volvió a contemplar el resplandor de las llamas en la lejanía y un mal presentimiento le sacudió las entrañas; sin mediar palabra, saltó ágilmente sobre las tejas y en un parpadeo alcanzó el adarve de la muralla oeste.
Al pie de las almenas, varios campesinos de las aldeas cercanas corrían despavoridos hacia el camino oficial vociferando en pánico:
"¡Hay muertos en el campo! ¡Llamen a los guardias imperiales!...".
Al escuchar los gritos, Luo Xuanqing comprendió que algo grave había sucedido fuera de los muros. Se arrojó al vacío desde lo alto de la almena; sus zapatillas rozaron apenas las puntas de las espigas doradas con la técnica de ligereza del 'vuelo sobre la hierba', flotando sobre el sembradío a una velocidad prodigiosa que devoró millas en cuestión de suspiros.
Conforme se aproximaba, el resplandor se transformó en un monumental cerco de llamas que abarcaba más de diez acres de terreno, envolviendo el ambiente en una densa cortina de humo y calor asfixiante.
Y en mitad de aquella llamarada escarlata, distinguió un punto oscuro que avanzaba a paso lento a través de los tallos calcinados que le llegaban a las rodillas.
Bajo la iluminación rojiza del fuego, la figura se recortó con absoluta nitidez: llevaba el sombrero cónico ladeado, el sayal hecho jirones, un sable desenvainado en la mano izquierda... y en la diestra, dos bultos oscuros que goteaban líquido viscoso y que a la distancia parecían cántaros de licor.
Luo Xuanqing cruzó los últimos surcos de un solo salto y aterrizó a escasos pasos frente a él; al enfocarlo con claridad, ¡el alma se le cayó a los pies!
El sayal del joven estaba teñido de sangre de arriba abajo, con varias tiras de tela atadas con crudeza alrededor de su pecho.
Y lo que aferraba en su mano derecha no eran cántaros de bebida: ¡eran dos cabezas humanas decapitadas que aún destilaban regueros humeantes de sangre!
El líquido carmesí empapaba la pernera de su pantalón; recortado contra la cortina de fuego, el muchacho semejaba un demonio asura recién emergido de las profundidades del infierno.
Al notar que una silueta se interponía de golpe en su camino, Ye Xingge frenó sus pasos vacilantes, pestañeó desorientado y dejó escapar una exclamación espontánea:
"¡Madre mía... qué susto me has dado!".
"¡¿Ye Xingge?!".
Al ver que el jovial y despreocupado posadero se había transformado en un espectro bañado en sangre, Luo Xuanqing sintió un vuelco de espanto en el corazón. Tras superar el estupor inicial, se abalanzó sobre él para inspeccionar sus heridas:
"¿Qué te ha pasado?... ¡¿Oye?!".
Antes de que terminara la frase, el cuerpo exhausto del joven se venció hacia adelante sin fuerzas.
\*¡Plaf!\*
Desconociendo la localización exacta de sus lesiones y temiendo lastimarlo, Luo Xuanqing abrió los brazos y sostuvo con su propio torso el cuerpo macizo y pesado del muchacho; tomó su muñeca para palpar el pulso y desgarró parte de la túnica para revisar su carne.
Al constatar que se trataba únicamente de laceraciones superficiales y un colapso por agotamiento físico absoluto, sin daños en los órganos internos ni fracturas en los meridianos, la comandante dejó escapar un hondo suspiro de alivio; extrajo de inmediato una píldora medicinal escarlata de su cinto:
"¡Abre la boca! ¿Se puede saber qué demonios ocurrió?".
Tras haberse batido a muerte durante media noche, el dolor de las heridas era llevadero para Ye Xingge; lo que realmente lo consumía era una extenuación física total. Al verse arropado contra aquel regazo tibio, suave y de fragancia embriagadora, lo único que deseaba era cerrar los ojos y dormir durante tres días seguidos.
Sin embargo, sabía perfectamente que si caía inconsciente, los guardias imperiales lo desnudarían para curarlo y el Látigo Purificador de Impurezas quedaría irremediablemente al descubierto.
Haciendo acopio de sus últimas fuerzas, el joven se enderezó a duras penas y levantó en alto las dos cabezas degolladas con una sonrisa socarrona:
"¿A que soy un fenómeno? ¡Yang Tuyan y el topo del Salón de los Ocho Pilares... los liquidé a los dos! Prendí fuego al campo para llamarlos, pero tardaron una eternidad en aparecer...".
"¡¿Qué?!".
Al escuchar aquellas palabras, Luo Xuanqing abrió los ojos de par en par con incredulidad absoluta; pero al contemplar el sayal empapado en sangre, la conmoción se transformó en una furia protectora que casi la lleva a propinarle un par de puñetazos en el hombro:
"¡¿Quién te dio permiso para lanzarte tú solo a perseguirlos?! ¡¿Tienes la menor idea de lo demencialmente peligroso que era?!".
"Bueno... tampoco fue para tanto. La mayor parte de la sangre es de ellos; a mí solo me rozaron las costillas con una cuchillada superficial, nada grave...".
"¡Tú eres un auténtico...!".
La mirada de Luo Xuanqing ardía en severidad, pero en el fondo de sus pupilas titilaba una angustia y un cariño imposibles de disimular. Tras asegurarse una vez más de que no corría peligro de muerte, tomó las dos cabezas ensangrentadas con una mano, rodeó la cintura del joven con el otro brazo y se elevó por los aires en un salto prodigioso.
\*¡Swoosh!\*
El cuerpo de Ye Xingge fue izado en el vacío; al experimentar la formidable aceleración hacia adelante, se aferró instintivamente al torso curvilíneo de la comandante. Al notar cómo se desplazaban a velocidad de vértigo acariciando las puntas de las espigas sin tocar el suelo, dejó escapar un suspiro de admiración genuina:
"Menuda ligereza marcial... qué técnica más descomunal...".
"¡Cierra la boca y descansa de una vez!".
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 21
Estás leyendo el capítulo 21 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.