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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 20 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Al frente del sembradío de trigo. Yang Tuyan mantenía su sable en guardia cubriendo su torso mientras aferraba con la mano izquierda la daga de siete pulgadas, respirando con la pesadez de un fuelle desgastado, con las piernas temblándole perceptiblemente bajo la tensión del esfuerzo. A pesar de la abrumadora sobrecarga física que pesaba sobre su anatomía, Yang Tuyan no presentaba heridas en su cuerpo; en cambio, el torso de su adversario se hallaba lacerado, otorgándole una evidente ventaja táctica que incitaba a un remate inmediato. A fin de cuentas, el Tigre que Salta el Torrente constituía su único capital para consumar su venganza; si su existencia salía a la luz, no solo el Pabellón Hengjiang se movilizaría en masa para darle caza, sino que la corte imperial redoblaría sus defensas, desvaneciendo cualquier remota posibilidad de magnicidio para el resto de sus días. Por ello, aquella daga letal no podía exhibirse a la ligera: desenvainarla exigía silenciar a cualquier testigo. Sin embargo, jamás previó que aquel muchacho implacable, tras encajar una cuchillada en el costado, lejos de perecer en el acto ni siquiera contemplaba la retirada. Al ver que la mano derecha del joven se introducía con parsimonia bajo los pliegues de su túnica, Yang Tuyan frunció el ceño escudriñando cada movimiento; para su sorpresa, lo que emergió de su pecho fue un objeto flexible de tono pardo amarillento. A juzgar por su aspecto cilíndrico y plegado, distaba mucho de asemejarse a un arma tradicional. Yang Tuyan supuso en un primer momento que se trataba de una bengala de señales o algún artilugio de pirotecnia; no obstante, en el milisegundo posterior, todo su cuerpo se estremeció violentamente y sus pupilas se dilataron hasta el límite. \*¡Plaf!\* Sobre la llanura dorada resonó de pronto el chasquido límpido y ensordecedor de un látigo rasgando el viento. Ye Xingge descargó una sacudida seca con su muñeca derecha: una fusta flexible cuya longitud superaba con creces los dos zhang surgió de la nada como una serpiente cósmica, barriendo el sembradío adyacente con una ráfaga de aire tan arrolladora que levantó una marejada de espigas a su paso. \*¡Fshhh!\* El arma entera lucía un resplandor dorado sombrío, cubierta de un relieve que recordaba a escamas de reptil. Aunque carecía por completo de filos cortantes, desprendía una intención asesina tan gélida y afilada que su punta parecía capaz de desgarrar el oro y pulverizar la roca. \*Paso, paso...\* Al tiempo que desplegaba el látigo, Ye Xingge avanzó a zancadas pesadas trazando un amplio arco circular sobre su cabeza. Instantes después, la fusta de seis metros de largo cayó proyectada hacia adelante en una ondulación viva, semejante a un dragón dorado serpenteando sobre el trigo en pos de su presa. \*¡Chasquido!\* "¡¿El Látigo Purificador de Impurezas?!". En el preciso instante en que contempló aquella silueta, la mente de Yang Tuyan se congeló en un pavor indescriptible. Cualquier practicante del Jianghu que se preciara sabía qué artefacto legendario era capaz de brotar de la nada bajo los cielos de los Cuatro Condados de Hexi. ¡Y en ese mismo instante comprendió por fin por qué aquel hombre del sombrero arriesgaba el pellejo con tanta ferocidad para perseguirlo! ¡No se trataba de una venganza de sangre ni de un odio heredado; era la maldición milenaria de cargar con un tesoro divino que atrae la codicia del mundo! Al ver la ondulación dorada caer sobre él, Yang Tuyan retrocedió a la carrera sin vacilar, levantando su sable para bloquear la trayectoria: \*¡Clang!\* ¡Chispas incandescentes llovieron sobre los tallos de trigo mientras una detonación atronadora estallaba en sus oídos! El sable en la mano de Yang Tuyan vibró con violencia salvaje; la punta del látigo sorteó el lomo del metal y azotó su pecho, rasgando su vestimenta negra de combate y abriendo una profunda línea sangrante en su carne. Sin perder inercia, la fusta giró sobre su propio eje y se enroscó seis o siete vueltas alrededor de la hoja de acero. "¡Ven aquí!". Ye Xingge tiró con fuerza colosal hacia atrás; con un crujido seco, arrancó limpiamente el sable de las manos de Yang Tuyan, enviándolo despedido hacia los surcos lejanos, para luego proyectar su mano derecha en un nuevo embate. \*¡Chasquido!\* Antes de retraerse por completo, el látigo dorado volvió a dibujar una curva en el aire, abriendo una zanja limpia en el trigal. Con el pecho ardiendo de dolor, Yang Tuyan se replegó a toda prisa; pero por veloz que fuera un artista marcial a pie, jamás superaría la aceleración de un proyectil elástico. ¡No tuvo más opción que levantar el antebrazo izquierdo para interceptar el golpe! \*¡Plaf!\* En medio de una explosión amortiguada, la manga izquierda de Yang Tuyan se desintegró en jirones, dejando al descubierto una muñequera recia de textura similar al cuero curtido de buey. Aquel brazalete poseía una resistencia prodigiosa: encajó el impacto directo del látigo divino sin exhibir una sola marca, aunque la fusta terminó enrollándose en espiral alrededor de su extremidad. Viendo la oportunidad de oro, Yang Tuyan abalanzó su mano libre para aferrar la cuerda, buscando neutralizar el arma larga para acortar distancias con la daga. El látigo flexible pertenecía a la categoría de armas de largo alcance: letal a la distancia pero inútil en el cuerpo a cuerpo. En condiciones ordinarias, aquel razonamiento táctico resultaba impecable. Por desgracia para él, el Látigo Purificador de Impurezas constituía un arma sagrada del Cielo y la Tierra: dominaba tanto los tres pies cercanos al cuerpo como las múltiples brazas en derredor, expandiendo y contrayendo su rango a voluntad del amo. Antes de que los dedos de Yang Tuyan tocaran la superficie dorada, la fusta enrollada en el brazalete cobró vida propia como una víbora escurridiza y se retrajo varios pies por el aire. Al mismo tiempo, Ye Xingge sintió que se le detenía el corazón al ver el brazalete impactado. ¡Después de todo, aquel artefacto ya no le pertenecía a Yang Tuyan, sino que estaba destinado a ser su propio salvoconducto de supervivencia! Temiendo deteriorar su futuro amuleto protector, Ye Xingge mudó la trayectoria del látigo como si agitara la cola de un dragón mitológico y desató una ráfaga incesante de latigazos hacia el tren inferior de su adversario. \*¡Plaf, plaf, plaf!\* Una andanada de chasquidos resonó sobre el sembradío como una hilera de fuegos artificiales; las espigas y las hojas volaban despedidas como lluvia, con los tallos cercenados con la pulcritud de una navaja de afeitar. Yang Tuyan blandía la pequeña daga buscando un resquicio para saltar al ataque. Sin embargo, el alcance máximo del destello del Tigre que Salta el Torrente era de cuatro metros y medio, mientras que la fusta dorada superaba holgadamente los seis metros; aun si lograba desatar la técnica, encajaría dos latigazos brutales antes de tocar a su objetivo, sin olvidar que el joven sostenía el Sable de Estandarte Negro en su zurda para resguardar su pecho. Tras cinco azotes continuos, la velocidad de retroceso de Yang Tuyan decayó inevitablemente y el látigo impactó de lleno en su pantorrilla izquierda. \*¡Chasquido!\* En medio de un chasquido desgarrador, la tela de su pantalón estalló en pedazos y la fusta se cerró como un grillete alrededor de su tobillo. Aprovechando la presa, Ye Xingge tiró hacia atrás con la potencia acumulada de toda su columna vertebral; el cuerpo de Yang Tuyan fue arrancado del suelo, volando por los aires boca arriba en una parábola indefensa. \*¡Swoosh!\* Sin vacilar una milésima de segundo, Ye Xingge descargó un pisotón demoledor contra la tierra, impulsándose en el aire con el sable sostenido en su mano izquierda; una estela de acero brillante rasgó la penumbra bajo el astro lunar. Sintiéndose suspendido en el vacío y despojado de equilibrio, a Yang Tuyan se le erizó el vello de todo el cuerpo; comprendiendo que la daga ya no le brindaba defensa alguna, la arrojó con desesperación suicida directo hacia la silueta que se abalanzaba sobre él. \*¡Tin!\* \*¡Rasgar!\* En plena trayectoria aérea, Ye Xingge desvió la daga arrojadiza con el lomo de su arma, cayó de rodillas deslizándose velozmente bajo el cuerpo de Yang Tuyan y hendió el aire con su sable, dejando una profunda línea carmesí a su paso. Volando boca arriba sin soporte, Yang Tuyan sintió el frío beso del acero abriéndole la espalda de lado a lado. Cayó pesadamente sobre el trigo e intentó impulsarse de carpa para incorporarse; pero la hoja de tres chi había hendido sus carnes a lo largo de dos pies de longitud, dejando la columna vertebral expuesta y manando sangre a torrentes. Apenas ejerció presión con los brazos, sus fuerzas se desvanecieron y volvió a azotar el suelo con un gemido sordo: "Ugh...". \*¡Plaf!\* \*¡Fshhh!\* Ye Xingge se deslizó sobre sus rodillas casi cinco metros antes de frenar en seco; al detenerse, el costado de su propio sayal se encontraba completamente empapado en sangre fresca. "Uff... uff...". Entre jadeos roncos y sofocados, el joven ni siquiera volvió la cabeza de inmediato; clavó la hoja ensangrentada verticalmente en la tierra, rasgó de un tirón el faldón de su túnica y apretó con fuerza las tiras de tela alrededor de su caja torácica para contener la hemorragia de las costillas. \*Crujido, crujido...\* La tela se tensó con fuerza mitigando el flujo sangrante; la brisa de la noche acarició la llanura, disipando el eco de los sables. A escasa distancia detrás de él. Yang Tuyan yacía desplomado sobre el trigal; las espigas bajo su cuerpo habían adquirido una tonalidad escarlata viscosa. Se volteó con agonía infinita intentando levantarse una vez más; pero con la columna severamente dañada bajo la luna de plata, ¿cómo iba a sostenerse en pie? Con los ojos inyectados en sangre y escupiendo coágulos oscuros por la boca, observó la silueta del joven que se vendaba las heridas de espaldas a él y balbuceó con voz temblorosa: "Tú... cof... ¿cómo es posible que el Látigo Purificador de Impurezas esté en tus manos?". \*¡Zas!\* Tras asegurar el nudo sobre su costado, Ye Xingge arrancó el sable clavado en el suelo, se incorporó apoyándose en la rodilla y se dio la vuelta para contemplar al moribundo: "Soy de la Sociedad Shanhe. A lo largo de los años asesinaste a cientos de oficiales y civiles; hoy tu deuda ha quedado saldada con creces. Antes de partir, dime: ¿de dónde sacaste esa daga?". "Cof... cof...". La hemorragia masiva drenaba los últimos vestigios de vida de su organismo; en sus ojos se mezclaban la rabia y el desengaño. Sin embargo, al escuchar el nombre de la 'Sociedad Shanhe', la mirada de Yang Tuyan titiló con un matiz insólito; tras recuperar el aliento a duras penas, articuló entre espumas de sangre: "Hace unos meses... la recogí en el mercado negro del Paso Wuning... Aunque siempre sospeché que aquello encerraba una trampa deliberada... para evitar emboscadas, aceleré mis planes y vine de inmediato a la capital a consumar mi venganza...". '¿La recogió en un mercado negro?...'. Ye Xingge frunció el ceño; la explicación resultaba tan inverosímil como intrigante. Zhujinlang, el temible portador de la Daga Roba-Destinos, era un maestro del hurto y del asesinato de renombre continental; jamás extraviaría una reliquia de semejante calibre por descuido. No obstante, las palabras de un guerrero al borde de la tumba rara vez encerraban falsedades. Viendo que a Yang Tuyan le quedaban escasos segundos de aliento, Ye Xingge levantó el sable dispuesto a concederle un final piadoso. Pero al ver el brillo de la hoja, Yang Tuyan alzó débilmente una mano ensangrentada: "Espera...". Ye Xingge detuvo sus pasos: "¿Aún tienes algo que decir?". Con los labios tintados de carmesí, Yang Tuyan susurró con voz agónica: "Durante todos estos años dedicados a la venganza... recolecté incontables secretos del pasado... La repentina muerte del Emperador Huai no fue un designio del destino; fue una emboscada letal urdida por el Emperador Ai... con la complicidad encubierta de los Ocho Pilares de Hezhong... Sospecho firmemente que el Clan Xiao movió los hilos desde las sombras para adueñarse del imperio... "Además... el Emperador Huai tuvo un hijo varón... que no pereció en aquel magnicidio... Alguien se lo llevó en secreto y logró ponerlo a salvo... "Si logras sacar la verdad a la luz... la dinastía entera del Clan Xiao quedará despojada de toda legitimidad divina... Los Xiao comieron del grano de Zhou y alzaron sus estandartes bajo la proclama de sofocar a los traidores de la corte; alegaron que Huai carecía de descendientes para justificar el rito de abdicación...". Habiendo administrado su posada durante años escuchando las charlas de viajeros y letrados, Ye Xingge conocía a grandes rasgos los acontecimientos de aquella era convulsa. El caos que asolaba el mundo actual tenía su origen cuatro décadas atrás, con la muerte prematura del Emperador Huai de Zhou y la posterior ascensión del Emperador Ai. Aquel monarca resultó ser un tirano voluble y desenfrenado; en escasos años hundió a la población en la miseria, provocando el alzamiento de la Secta Longhua en el oeste, la insurrección de los príncipes vasallos de la casa Zong en el sur y la traición del Clan Yang abriendo los pasos norteños a las hordas bárbaras, sumiendo a las llanuras centrales en un cataclismo. Los Ocho Grandes Comandantes feudales de Zhou, conocidos como los Ocho Pilares de Hezhong, recibieron el mandato imperial de sofocar la rebelión; y aunque aplastaron las revueltas, invitar a los señores de la guerra a la corte resultó ser un camino sin retorno. A la cabeza de todos ellos, el Duque de Yan se negó a retirar sus tropas tras la victoria; descubrió la conspiración del Emperador Ai y lo confinó bajo arresto domiciliario. Previendo la desmedida ambición de la casa Xiao, varios cortesanos leales huyeron hacia el sur llevándose consigo al heredero del Emperador Ai. El Duque de Yan marchó en su persecución; sin embargo, en mitad del fragor de la contienda, un formidable asesino anónimo le arrebató la vida. Aunque el Duque de Yan poseía una ambición desmedida, su talento militar era colosal y en vida mantenía a raya a las demás familias feudales; tras su repentino deceso, su hijo Xiao Cang, el actual Emperador Yan, se mostró incapaz de contener a aquella jauría de lobos viejos. Fue entonces cuando estalló la sangrienta guerra civil de los Ocho Pilares: los clanes Cao y Wang cerraron filas en torno a los Xiao, mientras que las otras cinco familias nobles se rebelaron en armas. Los linajes aristocráticos del centro del imperio, tales como el Clan Zhang al que pertenecía la Ficha de Mando de Guantian y el Clan Li del Gran Canciller Li Mi, temiendo que la anarquía consumiera el mundo, se inclinaron finalmente del lado de la maquinaria militar de los Xiao. El desenlace fue sellado por la Emperatriz Viuda Zhou: bajo la premisa de que el Emperador Ai era un regicida y el difunto Huai carecía de descendencia, promulgó un decreto abdicando el trono en favor del Gran General Xiao Cang, mudando el título de la dinastía a 'Gran Yan'. Aunque la casa Xiao se ciñó la corona, la guerra civil dejó al imperio exhausto, impidiéndole sofocar las rebeliones de la periferia. El vástago del Emperador Ai que había huido al sur reagrupó los remanentes militares, consolidó su territorio y se proclamó soberano bajo el mismo nombre dinástico de 'Zhou'. El pueblo la bautizó popularmente como 'Zhou Posterior' para distinguirla de la efímera 'Zhou del Sur' levantada por los príncipes vasallos, aunque en los anales oficiales de Gran Yan siempre fue catalogada con desprecio como 'la falsa Zhou del falso emperador'. En paralelo, los insurgentes de la Secta Longhua resurgieron entre las cordilleras inaccesibles del occidente y fundaron su propio régimen soberano bajo el nombre de 'Shu Occidental'. Así quedó fragmentado el mundo en tres dinastías, un equilibrio sangriento que perduraba hasta el presente. Al escuchar aquellas revelaciones en labios del forajido moribundo, Ye Xingge frunció el ceño con escepticismo: "El Clan Xiao se alzó con el trono gracias a la superioridad de sus legiones acorazadas, no por un decreto de seda de la Emperatriz Viuda Zhou. Todo el mundo bajo el cielo sabe que usurparon el reino; pero saberlo no cambia nada. Además, el Emperador Huai lleva cuatro décadas bajo tierra; aunque encontraras a ese supuesto príncipe, ¿de qué serviría? ¿Quién en este mundo reconocería a semejante heredero desposeído?". Tumbado sobre la tierra ensangrentada, con la respiración apagándose por momentos, Yang Tuyan clavó sus ojos vidriosos en el joven: "Yo solo soy un forajido desquiciado y consumido por el odio... pero Yunyu Lou no es así... "Si el Clan Xiao obtuvo el imperio de forma ilegítima, el mundo jamás encontrará el sosiego... y si no hay sosiego, las guerras jamás cesarán... Por eso Yunyu Lou jamás ha querido arrodillarse ante la Gran Yan... "Tú irás a buscar la verdad... de lo contrario, este látigo jamás te habría elegido como amo... cof... "Yo puedo haberme equivocado al juzgar a los hombres... pero Yunyu Lou... jamás se equivoca... ah...". El susurro se extinguió en la brisa y su cuerpo quedó inmóvil para siempre; la sangre tibia terminó de filtrarse en la tierra negra de la llanura. Bajo la bóveda celeste, en medio de la inmensidad de las espigas doradas, solo permaneció el rumor del viento nocturno. Ye Xingge se mantuvo en pie con el sable desenvainado en la mano, contemplando el cadáver inerte en un prolongado mutismo. Tras varios minutos de quietud absoluta, la fusta que sostenía en su diestra comenzó a vibrar con un halo dorado. \*Susurro, susurro...\* Instantes después, la esbelta figura de una dama vestida con una radiante túnica escarlata emergió en mitad del sembradío dorado. Su falda de seda y sus largos cabellos azabache ondeaban al compás de la brisa; su cintura escultural y sus curvas rotundas destilaban una vitalidad arrebatadora, asemejándose a una rosa de fuego floreciendo en mitad de un campo de batalla ensangrentado... \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable 🗡️ ¡Compañero(a) del Jianghu, deja tu reacción y comentario para apoyar el viaje marcial de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es el filo de nuestra espada y el aliento de esta historia! ¡Que tus pasos en el mundo marcial sean gloriosos! ⚔️
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Estás leyendo el capítulo 20 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.