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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 18 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
\*¡Kreee!\* Bajo la luna de plata suspendida en el firmamento, un halcón negro cruzó las nubes altas. Sus ojos avizores escudriñaban la llanura infinita desde las alturas, donde tres diminutas siluetas huían despavoridas a través de los sembradíos, mientras que a medio li de distancia tras ellas, un solitario punto negro las perseguía con implacable tenacidad. \*Paso, paso, paso...\* Ataviado con un traje negro de combate haciéndose pasar por un escolta ordinario, Yang Tuyan respiraba como un trueno sofocado tras la extenuante carrera. A sus escasos treinta años, el sudor resbalaba copiosamente por su rostro tostado y sus ojos se hallaban surcados por una densa red de capilares inyectados en sangre. A su lado, el dueño de la agencia de escoltas, Chen Yi'an, empuñaba un pesado sable ancho mientras sorteaba las frondosas tierras de cultivo, volviendo la cabeza a cada instante para mirar hacia atrás. En lo alto del cielo de la comarca aún flotaban varias bengalas deslumbrantes que bañaban la tierra de un fulgor blanquecino, aunque la distancia respecto a la muralla aumentaba con cada zancada. Sin embargo, a medio li de su retaguardia, una línea oscura se abría paso a través de las espigas doradas con una velocidad aterradora, derribando los tallos maduros en una estela ondulante que, vista desde lejos, semejaba una saeta rasante disparada a ras de suelo en dirección directa hacia ellos. "Uff... uff... ¿quién demonios es ese tipo?". "Debe de ser un simple Oficial de Túnica Bordada de bajo rango; si fuera un mando militar ilustre con renombre en la Lista Dorada, ya nos habría dado caza hace rato...". "¡¿Qué hacemos?!". "Uff...". Corriendo a la cabeza del grupo, Yang Tuyan echó un vistazo atrás con una mirada cargada de ferocidad asesina; no obstante, la precaria situación en la que se encontraban les impedía detenerse a luchar. Momentos antes, al descubrir que el Eunuco Serpiente había decretado el cierre repentino de la comarca, Yang Tuyan y los enlaces del Salón de los Ocho Pilares se habían refugiado en la cámara subterránea secreta de la agencia. Habían contemplado abrirse paso a la fuerza, pero con las puertas comarcales selladas a cal y canto, la única salida viable era saltar las almenas. ¿Y qué clase de agudeza visual poseía Ruan Jinyu? En cuanto aquel monstruo se apostara sobre una atalaya elevada, escalar las murallas equivaldría a arrojarse voluntariamente en una red de pesca; ni aunque les concedieran diez piernas adicionales lograrían escapar de las garras de uno de los Cuatro Reyes del Pabellón Guantian. Por tal motivo, se vieron obligados a apostar a que Ruan Jinyu carecía de pistas certeras y no lograría encontrarlos, ignorando por completo que la mismísima Jueza de las Flores se aproximaba en silencio. Bajo circunstancias normales, su destino habría sido una muerte segura sin la menor oportunidad de anticipar el asedio. Sin embargo, tener un sinfín de enemigos mortales ofrecía ventajas inesperadas: la cabecilla de la red de espionaje de Zhou Posterior también se había infiltrado en la agencia y se había topado de frente con Luo Xuanqing. Aprovechando que las fuerzas de la corte fueron arrastradas por la conmoción oriental, el trío logró saltar la tapia de la muralla oeste; y al ver cómo los sabuesos imperiales se alejaban tras las luces del este, creyeron que nadie los había descubierto. Jamás imaginaron que, nada más iniciar su fuga desesperada, una solitaria figura saltaría desde lo alto del muro para lanzarse en su persecución. La llanura de Yongzhou se extendía hasta donde alcanzaba la vista y la luna resplandecía sin sombras: una vez fuera de los muros, no existía un solo árbol o cobertizo donde resguardarse. Al notar que el perseguidor no era especialmente veloz, intentaron dejarlo atrás acelerando el ritmo; pero aquel sabueso de retaguardia, como si hubiera perdido todo atisbo de cordura, sabía perfectamente que se encontraba en inferioridad numérica, que sus artes marciales distaban de ser arrolladoras y que se hallaba completamente descolgado del ejército principal... ¡y aun así se atrevía a morderles los talones con una terquedad suicida! Si los tres se detenían a eliminar el estorbo, corrían el inmenso peligro de que el grueso de los Oficiales de Túnica Bordada los alcanzara; pero si continuaban corriendo, eran incapaces de despegarse de él. Tras más de diez li de extenuante persecución campestre, Yang Tuyan sentía que el pecho le iba a estallar en mil pedazos, mientras que el más débil del trío, el segundo al mando de la agencia de escoltas, ya comenzaba a perder el paso y a rezagarse. Y detrás de ellos, el perseguidor continuaba su avance incansable con una ferocidad inaudita, como si estuviera dispuesto a reventarse las entrañas con tal de hacerlos morir de agotamiento antes de ceder un solo metro. "Uff...". Chen Yi'an aferraba su sable de siete u ocho jin. En condiciones normales semejante peso era liviano como una pluma, pero tras millas de galope a pie el desbalance del arma afectaba su estabilidad, volviéndola pesada como una montaña de piedra. Apretando los dientes con furia, masculló: "¿Nos dispersamos en direcciones opuestas o nos damos la vuelta y lo liquidamos de una vez?". Yang Tuyan deseaba dispersarse, pero él marchaba a la vanguardia de los tres; el perseguidor no estaba ciego, y habiendo corrido tanto, ¿cómo iba a ignorar al cabecilla para desviarse tras los esbirros menores? Si continuaban a ese ritmo, antes de saber si el perseguidor caería fulminado, su ayudante rezagado terminaría vomitando sangre por la boca. Al ver que las murallas de la comarca habían desaparecido más allá del horizonte y que no se divisaban refuerzos imperiales en el camino, Yang Tuyan frenó en seco, bajó su centro de gravedad y patinó sobre los surcos de trigo: "Detengámonos a ver qué pretende". \*¡Fshhh!\* Chen Yi'an y su ayudante, que ya no daban más de sí, derraparon de inmediato para ocultarse entre los tallos dorados, jadeando a bocanadas abiertas: "Uff... haah...". Al detenerse el trío y desaparecer entre el trigo, el estruendo de ramas y hojas quebradas a medio li de distancia también cesó en seco. Toda la llanura quedó sumida en un silencio sepulcral bajo la luz plateada, interrumpido únicamente por el silbido de la brisa nocturna acariciando las espigas doradas. \*Susurro, susurro...\* A medio li a espaldas de ellos. Ye Xingge permanecía con una rodilla en tierra, apoyando todo su peso sobre el sable enfundado. Su sayal gris estaba empapado de sudor, pegado a su ancha espalda y a su torso macizo. En medio del vaho que se desprendía de su piel ardiente, su respiración agitada sonaba como los bufidos de un toro salvaje, áspera y ronca por la sequedad de la garganta. "Haaah... uff...". Sintiendo una punzada en las sienes y la vista ligeramente nublada, Ye Xingge supo que estaba a un paso de colapsar por sobreesfuerzo respiratorio. Sin embargo, si no alcanzaba a aquellos tres rufianes, lo que terminaría colapsando no serían sus pulmones, sino el resto de su bendita existencia. Tras recuperar el aliento durante una docena de bocanadas profundas, el joven apretó los dientes, se impulsó sobre el pomo del sable para ponerse de pie y avanzó lentamente a través del trigal, escudriñando con agudeza felina cada leve oscilación en varias millas a la redonda. Desde la posada, Hong Yu seguía la situación con los nervios a flor de piel; conocedora de la insensatez que suponía perseguir a criminales acorralados sin apoyo, le advirtió con tono severo: "Si no puedes con ellos, retrocede y busquemos otra estrategia. Enfrentar a tres oponentes tú solo, sin refuerzos y con ese nivel de agotamiento físico es tentar a la desgracia". "Ellos están tan destrozados como yo; no me creo que tras correr diez millas todavía puedan bailar como mariposas...". Al no detectar movimiento entre las espigas, Ye Xingge supo que los tres debían estar agazapados recuperando el aliento en el mismo punto donde desaparecieron de su vista. Por ello, no se precipitó al trote, sino que avanzó a paso firme mientras regulaba su respiración y serenaba el pulso. \*Crujido, crujido...\* Sus pasos al abrirse paso entre el trigo producían un rumor constante. A cien metros al frente, Yang Tuyan mantenía el cuerpo agachado. A través de los resquicios entre los tallos dorados, distinguió una silueta oscura aproximándose a paso calmo, y su mirada se ensombreció con recelo: "Este sujeto es anormal. No se comporta como un Oficial de Túnica Bordada ordinario; tengan mucho cuidado". Chen Yi'an era un viejo zorro curtido en mil emboscadas; no requería advertencias para notar la anomalía. Si se tratara de un agente imperial estándar que no pudiera garantizar una victoria aplastante y estuviera en inferioridad numérica, la táctica elemental dictaría avanzar cuando el enemigo retrocede y retroceder cuando el enemigo ataca, limitándose a fijar la posición hasta la llegada de refuerzos. A medio li de separación, si los fugitivos se daban la vuelta para contraatacar, el perseguidor se replegaría de inmediato, forzándolos a seguir huyendo sin remedio. Sin embargo, aquel muchacho avanzaba de frente en solitario, con la evidente intención de romper la formación y batirse en duelo directo. Semejante maniobra entrañaba un peligro demencial; era prácticamente un suicidio seguro. Un simple oficial imperial con un salario miserable de diez o quince sartas de monedas jamás arriesgaría el pellejo de esa manera. Ni siquiera los cazarrecompensas más codiciosos del Jianghu cometerían tal temeridad. Tras observar cómo la sombra seguía acortando distancias sin vacilar, Chen Yi'an preguntó en voz baja: "¿No será un viejo enemigo tuyo?". Yang Tuyan había degollado a incontables soldados, alguaciles y plebeyos de Gran Yan en sus años de sangrienta insurgencia; sus deudos eran tantos que resultaba imposible contarlos: "Es muy probable". "Con razón... Sin una venganza de sangre por exterminio familiar de por medio, nadie persigue a un enemigo hasta este extremo. Viendo que no nos lo quitaremos de encima, más nos vale liquidarlo rápido para no perder más tiempo". "En marcha". Dado que cualquier desplazamiento entre las espigas delataba la posición imposibilitando emboscadas por la espalda, y sabiendo que prolongar el estancamiento atraería patrullas, los tres hombres emergieron simultáneamente del trigal, desenfundando sus armas y disponiéndose en una cerrada formación triangular. \*¡Fshhh!\* A un centenar de pasos. Al ver erguirse a los tres forajidos, Ye Xingge no aminoró el paso ni un milímetro. Continuó avanzando con paso firme mientras bajaba los hombros, relajaba los codos y posaba la diestra en el pomo del arma, analizando con frialdad milimétrica las posturas de sus rivales: El hombre del centro mantenía una respiración sólida y aplomada: el pie izquierdo adelantado y el derecho retrasado, el sable alineado a la altura de la cadera y la mano izquierda presionando al frente en una guardia defensiva impecable. Era la clásica postura de 'Ocultar el Sable en las Tres Formas' perteneciente a la \*Forma e Intención del Sendero Secreto\*, el arte marcial ortodoxo de la corte de Zhou Posterior, caracterizado por sus embestidas lineales, directas y brutales. Encajaba con total precisión en el trasfondo de Yang Tuyan... El coloso de la izquierda separaba los pies más allá del ancho de sus hombros, con las rodillas flexionadas y la hoja vertical protegiendo la línea media de su torso; su arraigo era pesado como una roca enraizada en la tierra, la postura característica del \*Sable Único de Baji\*, cuyo estilo priorizaba el choque frontal demoledor, los empujones con el hombro y el combate a corta distancia. Sin duda, debía de ser Chen Yi'an, el amo de la agencia... En cuanto al hombre de mediana edad apostado a la derecha, aferrando con ambas manos un sable de nueve anillos con expresión nerviosa... Un simple pez menor que no merecía mayor atención. Al situarse a treinta pasos, Ye Xingge continuaba avanzando sin prisa pero sin pausa. Con un movimiento sobrio, su mano derecha tiró del arma. \*¡Clang!\* El Sable de Estandarte Negro de tres chi emergió lentamente de su funda de madera lacada, destellando como una astilla de hielo bajo la luna llena. Chen Yi'an, dotado de una mirada fiera y un temperamento bravío, sintió un escalofrío de incertidumbre al contemplar al joven del sombrero cónico que avanzaba resuelto a iniciar el combate sin pronunciar una sola palabra. Cualquier individuo en su sano juicio reconocía la disparidad numérica. Incluso si mediara un odio irreconciliable de vida o muerte, ¿no era costumbre cruzar al menos un par de insultos para que el enemigo supiera a manos de quién caería? Avanzar hacia la muerte en silencio sepulcral blandiendo un solo sable... ¿acaso aquel tipo era un demente de atar? Clavando los ojos en el joven del sombrero que hendía el trigo y reconociendo el diseño de élite del Sable de Estandarte Negro, Yang Tuyan rompió el silencio con voz ronca: "¿Quién demonios eres?". \*¡Plaf!\* Ye Xingge arrojó la vaina vacía a las espigas doradas, alzó el sable verticalmente con ambas manos frente a su pecho y desvió ligeramente su trayectoria hacia el flanco derecho: "Solo vengo a matar a Yang Tuyan. Ustedes dos pueden marcharse en paz". Chen Yi'an confirmó al instante sus sospechas: aquel muchacho albergaba una enemistad a muerte exclusiva con Yang Tuyan. Examinando con detenimiento su porte, no logró identificar a qué escuela tradicional pertenecía su postura de esgrima, por lo que advirtió con voz adusta: "Las hojas y las dagas carecen de ojos; en cuanto choquemos los filos, el destino de la vida y la muerte escapará al control de cualquiera. Para cobrar una venganza de sangre, primero hace falta tener la fuerza para respaldarla". Ye Xingge no se molestó en responder; con la vista clavada en cada tensión muscular y desplazamiento de peso de sus tres adversarios, prosiguió su avance implacable. \*Paso, paso...\* Al advertir aquella marcha suicida carente de retroceso, Chen Yi'an sintió que aquel joven era aún más rabioso y temerario que el propio Yang Tuyan. Sin mediar más palabras, hizo una sutil seña con la mirada a su ayudante para que saliera al frente y probara la profundidad de sus aguas. El espadachín de la derecha, cuyo pecho aún subía y bajaba con respiración agitada, tragó saliva con dificultad, alzó el gran sable de nueve anillos y se lanzó al ataque acortando distancias, mientras los otros dos tiradores cerraban filas al unísono... \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable 🗡️ ¡Compañero(a) del Jianghu, deja tu reacción y comentario para apoyar el viaje marcial de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es el filo de nuestra espada y el aliento de esta historia! ¡Que tus pasos en el mundo marcial sean gloriosos! ⚔️
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Estás leyendo el capítulo 18 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.