Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 16 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El Condado de Linyang se alzaba en los confines de la Prefectura de Yongzhou, recostado sobre las riberas del río Daqing y rodeado de fértiles valles arroceros.
Al albergar las residencias de descanso de numerosos linajes aristocráticos y encontrarse en la encrucijada de tres afluentes fluviales, su tamaño y actividad superaban con creces a los del Condado de Qingxi.
A media tarde, dos veloces corceles arribaron por el camino oficial y frenaron el paso bajo la copa frondosa de unos sauces llorones junto al margen del Daqing.
Luo Xuanqing desmontó de un salto ágil y escudriñó la muralla a la distancia. El grueso del contingente de la División de Inspección acababa de desplegarse: los Oficiales de Túnica Bordada cerraban los accesos y se dispersaban por los distritos urbanos para montar batidas casa por casa.
"Por fortuna no hemos llegado tarde...", murmuró Luo Xuanqing con un suspiro de alivio interior antes de volver la mirada hacia el caballo vecino.
Aquel corcel blanco estaba criado con esmero: su pelaje relucía como la seda y en ese instante permanecía dócil bajo la sombra del sauce, espantando moscas con la cola sin alterar su postura para no importunar a su jinete.
Sobre la montura, el muchacho de túnica gris sostenía el cuaderno del método marcial en una mano; con el sombrero cónico inclinado y los ojos cerrados, parecía haber entrado en un profundo trance de 'iluminación onírica'.
A juzgar por el leve parpadeo de sus pestañas, cualquiera diría que en sus sueños estaba ejecutando el Boxeo del Luohan Dormilón...
"Uff..."
Luo Xuanqing apoyó las manos en las caderas mientras la brisa hacía ondular los pliegues de su falda oscura. Su mirada severa recordaba a la de una estricta preceptora que descubre a su discípulo durmiendo en plena lección.
No obstante, recordando que el muchacho había pasado la noche anterior en vela cabalgando sin tregua, se abstuvo de reprenderlo con dureza; tras echar un vistazo hacia las puertas de la muralla, le propinó un suave toque en el hombro con su fusta:
"¡Oye, despierta!".
"¿Eh?"
Ye Xingge dio un respingo en la silla, miró a derecha e izquierda desorientado y, al bajar la vista hacia la heroína de negro apostada junto al estribo, se quedó paralizado de vergüenza:
"Ah... ¿En qué momento me quedé dormido?".
Luo Xuanqing entornó los ojos con frialdad burlona:
"Estudiar arcanos marciales jamás resultará tan entretenido como contemplar señoritas. Si te prohibí mirar a escondidas, lo más natural es que te venza el sueño."
Recordando el incidente anterior, Ye Xingge sintió que se le calentaban las orejas:
"Hermana Luo, se lo aseguro: antes solo eché un vistazo casual para ver cómo marchaba su excelencia..."
"Hmph..."
Luo Xuanqing desató de su montura dos bultos envueltos en tela negra y le arrojó uno:
"En fin, en consideración a tus méritos de anoche, esta oficial pasará por alto tu falta. Pero si en el futuro te atreves a dormirte mientras estudias artes marciales, ¡no esperes que tenga piedad!".
"Entendido, no volverá a ocurrir."
Al divisar las patrullas de Ruan Jinyu tomando posiciones en el perímetro, Ye Xingge espabiló de golpe. Recibió el arma enfundada y se colocó a su zaga:
"Entremos a la comarca cuanto antes; debemos encontrar a Yang Tuyan antes de que el Comandante Ruan le eche el guante."
Luo Xuanqing examinó el movimiento de las tropas imperiales sobre la barbacana y denegó con la cabeza:
"Ahora que la noticia se ha filtrado, es imposible que Yang Tuyan continúe oculto en la mansión del Duque Cao. Ruan Jinyu está organizando requisas manzana por manzana, señal inequívoca de que tampoco conoce la guarida exacta. Además, el eunuco permanece apostado sobre el adarve de la muralla; si nos acercamos ahora nos descubrirá al instante. Es mejor aguardar."
A través de las confidencias secretas de Hong Yu, Ye Xingge sabía de antemano que el contacto del Salón de los Ocho Pilares en Linyang era la Agencia de Escoltas de Linyang.
Su propietario, Chen Yi'an, realizaba frecuentes transportes y encargos para la residencia del Duque Cao y mantenía un trato de confianza con sus mayordomos; la intención inicial de los rebeldes era utilizar sus carruajes para infiltrar al asesino en la comitiva ducal.
Por tanto, en ese mismísimo instante, Yang Tuyan se hallaba con certeza refugiado en las dependencias de la agencia de escoltas.
Sin embargo, el despliegue ruidoso de Ruan Jinyu corría el riesgo de alertar a la presa y provocar su fuga...
Ye Xingge cavilaba en silencio, aguardando el instante idóneo para filtrarse en el casco urbano.
Entre tanto, Luo Xuanqing permanecía de pie sobre la hierba ribereña observando las almenas. Quizás para sacudirse el entumecimiento de la cabalgata, comenzó a estirar el tronco girando la cintura hacia la izquierda y hacia la derecha; aquella silueta de proporciones asombrosas, vista desde atrás, no parecía la de una temible jueza de la ley imperial, sino la de una auténtica tentación irresistible.
Ye Xingge sujetó su arma y clavó los ojos en el suelo, sabiendo que no convenía tentar a la suerte por segunda vez.
Justo en ese momento, la voz profunda de la otra gran señora, que no se perdía un solo detalle a través del colgante de jade, resonó en su mente con ironía mordaz:
"Ese felino está ridículamente gordo; debe de pesar casi diez kilos."
\*¡Miau...!\*
Ye Xingge casi tropieza consigo mismo sobre la hierba. Pensó con desesperación interna:
'¡Maldita sea! ¿Qué necesidad tienes de meterte con el gato ajeno?'.
'¿Y si esa bestia percibe tus fluctuaciones espirituales y se pone a delatarnos?'.
Por desgracia, teniendo a la comandante Luo haciendo calistenia frente a sus ojos, le resultaba imposible replicar. Solo le quedó rogar a los cielos que el rollizo felino fuera lo bastante perezoso como para ignorar la provocación...
Entre tanto, a decenas de leguas de allí, sobre el camino oficial.
Un carruaje señorial avanzaba a toda velocidad escoltado por cuatro jinetes ataviados como guardias privados de una acaudalada familia mercantil.
En el interior de la cabina, An Yurou permanecía sentada junto a la ventanilla con un cuaderno en las manos, repasando los caracteres descifrados con una mezcla de perplejidad y recelo en sus ojos almendrados:
"¿Qué mente perversa concibió semejante método criptográfico? ¡Jamás se había visto un artificio semejante...!".
En el pescante exterior, los cuatro espías que cabalgaban a la par mostraban semblantes demacrados y exhaustos.
A lo largo de toda la jornada habían movilizado a más de una docena de agentes secretos. Al verse incapaces de quebrar la clave por vías ortodoxas, no tuvieron más salida que recurrir a la búsqueda exhaustiva por fuerza bruta.
Clasificaron más de nueve mil doscientas combinaciones posibles, cribaron aquellas secuencias que formaban vocablos con coherencia gramatical y finalmente aislaron una pista irrefutable: 'Escolta de Linyang' (\*Linyang Biao\*).
La frase englobaba una toponimia concreta de la Prefectura de Yongzhou y una referencia clara a un gremio de transporte; la probabilidad de acierto era abrumadora.
Sin embargo, cuando intentaron contrastar y verificar el mecanismo por deducción inversa sobre el pliego original, se toparon con un muro impenetrable.
El esquema de las frases rezaba así:
'El señor busca los ciruelos y albaricoques \*cerca\* (\*Lín\*) de la ribera fluvial...'.
'Las nubes se tiñen de \*sol\* (\*Yáng\*) en la lejanía mientras el viento mece el bosque...'.
'La senda es distante para el jinete que custodia el \*flete\* (\*Biāo\*) a través de los pasos...'.
El tercer nivel de codificación correspondía a un método de saltos escalonados: la distancia entre cada carácter clave y las palabras 'Li', 'Yun' y 'Tu' era de uno, dos y cinco espacios.
No obstante, por más que escudriñaron la hoja en blanco, fueron incapaces de hallar ninguna referencia explícita a la secuencia 'uno, dos, cinco'.
Al borde de la desesperación, a la señora An Yurou se le ocurrió una ocurrencia insólita: tomó una regla de madera y midió la separación milimétrica entre los cuatro orificios aparentemente decorativos perforados sobre el papel. ¡La proporción entre sus distancias era exactamente de uno a dos y a cinco!
Todo encajaba a la perfección; sin embargo, ¿qué espía en su sano juicio emplearía una técnica tan demencial para transmitir un salvoconducto?
¿Y si al punzón se le resbalaba la mano un milímetro al perforar el papel?
Primero una rejilla criptográfica, luego lectura por coordenadas cruzadas, después saltos de frecuencia y, por si fuera poco, ¡proporciones geométricas para ocultar cifras! ¿Qué necesidad había de sepultar un simple mensaje bajo cuatro o cinco capas de cifrado hermético?
Los agentes estaban convencidos de que aquel informe no estaba destinado a sus propios cómplices, sino que los rebeldes de los Ocho Pilares lo habían dejado como una trampa deliberada para distraer la atención del tribunal y ganar tiempo.
Al aproximarse a las inmediaciones del Condado de Linyang, la comitiva frenó en seco al divisar el puesto de guardia en la muralla: los Oficiales de Túnica Bordada custodiaban los portones con severidad implacable, permitiendo el ingreso pero prohibiendo la salida a cal y canto.
Un joven oficial impartía órdenes a voz en cuello desde la barbacana.
"¡Sooo...!"
El mayordomo de túnica negra tiró de las riendas y comentó con gravedad:
"Gente de la División de Inspección... Ruan Jinyu debe de encontrarse adentro. ¿Cómo demonios consiguieron llegar a este sitio?".
An Yurou apartó la cortinilla de seda con el ceño fruncido:
"Según el mensaje interceptado, es muy probable que Yang Tuyan y sus contactos se oculten en la comarca. Quizás cometieron una imprudencia y los sabuesos de Ruan captaron su rastro."
El mayordomo inquirió: "¿Qué hacemos ahora? ¿Nos retiramos o entramos?".
An Yurou sopesó la situación con frialdad: "Si la División de Inspección continúa registrando las calles, es porque aún no han localizado la guarida exacta de Yang Tuyan. Nosotros poseemos el objetivo concreto gracias a la pista descifrada, de modo que nuestras probabilidades son mayores. Entremos a investigar."
El mayordomo asintió sin replicar. Tras comprobar que las apariencias del carruaje no levantaban sospechas, hicieron avanzar los caballos con el porte respetable de una acaudalada familia patricia, enfilando el arco de la muralla...
Poco después, las sombras del crepúsculo cubrieron la comarca.
Las luces de los farolillos comenzaron a titilar en las fachadas y el eco de los pasos marciales de los guardias resonaba por doquier.
En un callejón estrecho y penumbroso, Ye Xingge avanzaba a paso comedido con el sombrero cónico inclinado sobre la frente, siguiendo de cerca el bamboleo majestuoso y curvilíneo de su acompañante.
Habiendo ingresado ya en territorio hostil, el joven dejó a un lado cualquier pensamiento frívolo y comenzó a dirigir la atención de la comandante con calculada sutileza:
"Si el Salón de los Ocho Pilares pretendía implicar al Duque Cao, el enlace local forzosamente debía contar con la capacidad de introducir personal en la mansión ducal. Semejante individuo no puede ser un don nadie en Linyang; forzosamente mantiene vínculos comerciales duraderos con la servidumbre del duque. Hermana Luo, ¿qué clase de oficio encajaría mejor con ese perfil?".
Luo Xuanqing sostenía su sable enfundado mientras oteaba las esquinas:
"Quienes tienen acceso constante a una mansión señorial suelen ser parientes lejanos recomendados, o bien las agencias de transporte, casas de postas y firmas de intermediación que abastecen de bienes y carruajes al señorío."
Ye Xingge asintió con aprobación: "Localizar a un conocido recomendado entre tantos nobles sería como buscar una aguja en un pajar; pero las agencias de transporte y flete... conozco la ubicación de algunas. ¿Qué tal si echamos un vistazo?".
Luo Xuanqing aceptó la propuesta y le indicó que abriera camino hacia el sector oriental de la urbe.
Ye Xingge conocía a fondo el trazado urbano de los condados de Hexi. Fingiendo eludir las patrullas imperiales que batían las arterias principales, guio a la dama a través de callejuelas secundarias hasta desembocar, al cabo de un par de giros, en una plazuela apartada.
En el corazón de aquella callejuela se alzaba un caserón amurallado con un portón de madera sobre el cual colgaba un letrero pintado en oro: \*Agencia de Escoltas de Linyang\*. Varios carromatos vacíos descansaban apostados a los lados; dos faroles rojos iluminaban el portal abierto, donde varios carreteros y escoltas armados trasegaban bultos y arreos.
Al pasar junto a la entrada, Luo Xuanqing lanzó una mirada inquisitiva hacia el patio interior.
El objetivo de Ye Xingge era precisamente atraerla hasta ese umbral. Fingió detenerse por casualidad y comentó con naturalidad:
"El dueño de esta Agencia de Escoltas de Linyang se llama Chen Yi'an. Goza de cierto renombre en la comarca y sin duda debe encargarse de las remesas y traslados de la mansión del Duque Cao con frecuencia..."
Al no tener un rastro concreto que seguir, Luo Xuanqing tomó una decisión fulminante:
"Puesto que ya estamos aquí, entremos a registrarlo."
Sin vacilar, la dama dobló hacia el callejón lateral de la agencia. Al comprobar que nadie transitaba por las inmediaciones, flexionó las rodillas y apoyó la punta de sus botas contra los adoquines.
\*¡Swoosh!\*
Una ráfaga de aire nocturno agitó su túnica y su silueta se desvaneció del suelo en un abrir y cerrar de ojos.
Ye Xingge, que marchaba a sus espaldas, no alcanzó siquiera a pestañear antes de ver desaparecer a su compañera. Desconcertado, alzó la vista y descubrió a la deslumbrante heroína en cuclillas sobre la tapia de piedra de tres metros de altura: sus caderas colosales dibujaban una rotunda luna llena negra recortada contra el cielo crepuscular mientras lo miraba desde lo alto con serenidad soberana.
'¡Por todos los dioses marciales...!'.
'¡Qué ligereza tan descomunal...!'.
Aquella panorámica cenital era una auténtica prueba para la resistencia cardíaca de cualquier mortal. Ye Xingge tomó impulso con intención de trepar a la tapia para seguirla, pero Luo Xuanqing alzó una mano enguantada y le indicó con un gesto imperioso que desistiera:
"Si no dominas las técnicas de ligereza marcial, no hagas ruido innecesario para no alertar a los centinelas. Aguarda aquí abajo."
Aunque su propósito era acompañarla, la orden tenía sentido táctico. Ye Xingge susurró con presteza:
"De acuerdo; al menor indicio de tumulto entraré a respaldar a la hermana Luo."
"Hmph..."
Luo Xuanqing dejó escapar un leve resoplido que denotaba que no precisaba ayuda alguna, giró la cintura y la imponente silueta negra se deslizó hacia los tejados interiores del caserón.
Tras perderla de vista, Ye Xingge consideró imprudente quedarse parado en medio del callejón a merced de miradas indiscretas. Divisó una hilera de cestos de mimbre apilados contra un muro cercano y se agazapó en el hueco intermedio para aguardar los acontecimientos.
Según los informes de Hong Yu, Yang Tuyan se ocultaba con certeza en el recinto. Si Luo Xuanqing lo neutralizaba a solas, a él le resultaría incómodo pedirle el brazalete sin haber aportado méritos en la refriega. Para justificar la petición con honores, lo ideal sería irrumpir en cuanto estallara el combate, abatir a un par de secuaces y recibir un rasguño superficial... De ese modo, reclamar una reliquia defensiva como compensación sería perfectamente legítimo.
'Pero teniendo a semejante maestra de Segunda Clase barriendo el lugar... ¿cómo demonios voy a hacerme el herido de forma convincente?', meditaba con el ceño fruncido.
Pronto, sin embargo, comprobaría que preocuparse por cómo fingir una herida era el menor de sus problemas.
¡Porque en los minutos siguientes, su auténtico desafío consistiría en cómo salir con vida del lugar...!
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• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 16 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.