arrow_back

Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 15 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Un silencio sepulcral reinaba tanto dentro como fuera de la estancia. El gato negro miró con inquietud a Chen Xuance apostado tras el umbral, volvió la vista hacia su dueña convertida en un auténtico témpano de hielo y, con sigilo absoluto, se deslizó bajo la mesa redonda, temiendo con sensatez felina que la sangre salpicara su sedoso pelaje. Luo Xuanqing mostraba un semblante gélido como la escarcha invernal. Sus ojos rasgados de zorrilla centelleaban con un filo tan asesino que, si las miradas mataran, el subcomandante ya habría sido degollado ocho veces consecutivas: "¿Qué fue lo que ocurrió?". Con la frente empapada en sudor frío, Chen Xuance inclinó la cabeza y juntó los puños, sin atreverse a sostener la mirada de ninguno de los dos presentes: "Los hombres de la División de Inspección debieron montar vigilancia en las inmediaciones desde anoche. En cuanto partimos hacia el Pueblo Dahe, corrieron a dar la voz de alarma. Cuando llegamos a registrar la casa de empeños, sus agentes ya merodeaban el perímetro, pero les cerré el paso y no les permití cruzar el portón..." Luo Xuanqing contuvo el aliento con lentitud, haciendo que la tela de su corpiño se tensara aún más sobre su pecho: "¿Y después de que ustedes concluyeron la inspección sin encontrar nada, ellos entraron a rebuscar entre las sobras y dieron con la pista?". Chen Xuance sudaba a mares: "Tras revisar todo el inmueble sin hallar el menor indicio, no les permití intervenir; simplemente regresé para rendir novedades a su excelencia. No obstante, en cuanto me retiré, el Comandante Ruan se presentó en persona. Como mis hombres creían que ya no quedaba nada de valor en la casa, no tuvieron la audacia de oponerse a su rango." "Acto seguido, el Comandante Ruan localizó alguna clase de información secreta, movilizó a sus jinetes a toda prisa y ordenó a sus oficiales que le transmitieran un recado a la comandante Luo y al hermano Ye." Luo Xuanqing entornó los ojos con frialdad: "¿Qué recado?". A Chen Xuance se le hizo un nudo en la garganta, pero tras vacilar varios segundos, balbuceó: "Dijo... '¡Muchas gracias!'." \*¡Plaff!\* Con las cejas arqueadas de furia y el rostro lívido por la indignación, Luo Xuanqing propinó una palmada atronadora contra la mesa. El impacto hizo rebotar cuencos y palillos medio pie por el aire y provocó que el felino se encogiera de terror bajo el mantel. Chen Xuance se estremeció de pies a cabeza, doblando la cintura casi hasta tocar el suelo: "¡Que su excelencia aplaque su ira! Reconozco mi incompetencia culpable..." "¡Son una manada de ineptos redomados! ¡Incapaces de atrapar a Rojo Pleno, y cuando Ye Xingge arriesga el pellejo para traerles a un fugitivo y les sirve la pista en bandeja de plata, permiten que ese maldito eunuco se lleve el mérito en sus narices!". "¡El castigo de este subordinado es imperdonable...!" Ye Xingge, al escuchar el relato, también ardía de cólera por dentro; sin embargo, comprendió de inmediato que no era momento de perder los estribos. Por muy descuidado que fuera Chen Xuance, un ejemplar voluminoso de la \*Gaceta de Guantian\* no podía pasar inadvertido; si faltaba en los estantes, era porque la tercera facción se lo había llevado. Por tanto, la pista hallada por Ruan Jinyu no procedía del mensaje que él mismo preparó, sino de algún vestigio secundario inadvertido... Y aquel rastro no necesariamente debía apuntar a Linyang. Intuyendo que aún había margen de maniobra, Ye Xingge intervino con serenidad calculada: "Comandante Luo, le ruego que no se mortifique todavía. Subcomandante Chen, ¿sabe hacia qué dirección partió el Comandante Ruan con sus tropas?". Chen Xuance respondió con pesarosa amargura: "Mis subordinados, conscientes del grave error cometido, siguieron su rastro a prudente distancia... Podemos confirmar que el Comandante Ruan enfiló sus monturas directamente hacia Linyang..." Al oír aquello, el rostro de Ye Xingge también se tornó pálido de espanto. Si la información de Ruan Jinyu era tan precisa, para un veterano sabueso de su calibre capturar a Yang Tuyan sería pan comido. Y si el eunuco confiscaba el brazalete ancestral, ¡ni vendiendo su propia alma lograría arrebatárselo jamás! ¿Acaso los conspiradores del Salón de los Ocho Pilares eran tan torpes como para dejar pistas flagrantes en el lugar del homicidio? Comprendiendo la gravedad de la encrucijada, Ye Xingge ató cabos a toda velocidad y preguntó a la dama: "Comandante Luo... ¿acaso la residencia señorial del Duque Cao no se encuentra en Linyang?". Recordando la deducción que el joven acababa de exponer minutos atrás, Luo Xuanqing volvió a descargar un puñetazo sobre la madera: "¡Pedazo de inútiles! ¡Nos han arrebatado el pato asado que ya teníamos en la boca! ¡Transmite mi orden: que todo el contingente monte a caballo de inmediato y parta hacia Linyang...!". El rostro de Chen Xuance palideció al instante e interpuso sus brazos con desesperación: "¡Comandante, no puede hacer eso! El Gran Eunuco Zhang le ordenó expresamente permanecer en la comarca para capturar a Rojo Pleno; si abandona su puesto y la fugitiva escapa de la red, la corte no perdonará su negligencia. Además, anoche fue el Comandante Ruan quien actuó con descaro; si hoy invadimos su jurisdicción para disputarle los méritos, ¡seremos nosotros quienes infrinjamos el reglamento!". Luo Xuanqing sabía de sobra que carecía de justificación legal para intervenir, pero la noche anterior Ye Xingge se había jugado la vida para entregarle la iniciativa y esta mañana había consagrado su ingenio a descifrar el paradero del traidor. ¡Y ahora todo era usurpado por aquel despreciable eunuco! Si se quedaba de brazos cruzados ante semejante afrenta, ¿con qué cara miraría a los ojos a este muchacho? Con la mirada gélida clavada en su lugarteniente, espetó: "¿Pretendes entonces que me trague la humillación y lo deje pasar?". "Este subordinado jamás insinuaría tal cosa, pero si su señoría marcha abiertamente con las tropas hacia Linyang, la situación será insostenible ante la corte..." "¡¿Y qué propones que haga, pedazo de zopenco?!". "Yo..." Viendo el punto muerto y deseando asegurarse una vía legítima para pisar Linyang, Ye Xingge tomó la palabra: "Puesto que no resulta conveniente que su señoría movilice al destacamento oficial, ¿qué tal si voy yo solo a investigar?". Luo Xuanqing descartó la idea de inmediato: "¿Qué lograrías tú solo? Ruan Jinyu nos lleva la delantera; por muy rápido que investigues, ¿podrás adelantarte a sus jinetes? Y aun si localizaras a Yang Tuyan antes que ellos, tratándose del cabecilla rebelde, en cuanto caiga en sus manos el caso quedará cerrado; ¿acaso crees que te permitiría traerlo de vuelta?". Ye Xingge admitió la lógica de la advertencia y sugirió una alternativa: "¿Y si el subcomandante Chen y yo nos disfrazamos con atuendos civiles y nos llevamos una docena de hombres de incógnito? No podemos regalarles semejante triunfo sin dar pelea..." Luo Xuanqing volvió a fruncir el ceño: "¿De qué serviría que vaya él? ¿Acaso crees que este cobarde se atrevería a desenvainar su sable para cerrarle el paso a Ruan Jinyu como hiciste tú?". Ye Xingge extendió los brazos: "Entonces, ¿cuál es su plan?". "¡Iré yo misma en persona!". Chen Xuance intervino alarmado: "¡Comandante, usted fue herida por Rojo Pleno y su cultivo interno aún no se ha restablecido...!". Luo Xuanqing se puso en pie y fulminó a su subordinado con una mirada cortante: "Incluso con la mitad de mi fuerza mermada, esta oficial es diez veces más resolutiva que todos ustedes juntos. Vigilen el Condado de Qingxi con celo de hierro; ¡si permiten que Rojo Pleno se les escurra entre los dedos, responderán con sus cabezas!". "¡Entendido!", asintió Chen Xuance con presteza, añadiendo con cautela: "Pero si su señoría abandona su demarcación y el Comandante Ruan la descubre..." Luo Xuanqing meditó un instante y clavó la vista en Ye Xingge: "Ve de inmediato y consígueme una vestimenta típica del Jianghu. Si logramos capturar al cabecilla, Ruan Jinyu no podrá arrebatarme la presa y compensaré con creces la falta administrativa; y si no lo encontramos, nadie sabrá jamás que estuve allí." Ye Xingge no puso el menor reparo. Al fin y al cabo, tras haber acumulado tantos favores y servicios ante la comandante, cuando atraparan a Yang Tuyan pedirle el brazalete como recompensa sería un trámite sencillo. Hizo una reverencia y se dirigió a la puerta: "De acuerdo, iré de inmediato a la sastrería a comprar un atuendo a la medida de su excelencia; luego partiremos juntos..." Deseando compensar al muchacho por sus esfuerzos, Luo Xuanqing daba por sentado que debía llevarlo a su lado para compartir los honores. Sin añadir una sola palabra, echó al subcomandante de la habitación de un portazo... Poco después. Ye Xingge recorrió a paso ligero la calle empedrada que nacía frente a la posada hasta llegar al taller textil más prestigioso de la comarca. La dueña del establecimiento, la tía Liu, había sido amiga cercana de su difunta madre. Al verlo entrar jadeante, se recostó contra el mostrador de madera luciendo una sonrisa complacida mientras abanicaba su rostro con un pay-pay de seda: "Vaya, vaya... ¡miren a quién tenemos aquí! ¿A qué debo el milagro de que mi apuesto sobrino venga a visitarme? ¿Acaso no te quedaste encandilado con la belleza número uno de la capital?". "Tía Liu, no se burle de mí; ni siquiera me atrevo a levantar la vista en su presencia, ¿cómo osaría mirarla fijamente?". Tras cruzar los saludos de rigor, Ye Xingge señaló las prendas confeccionadas que colgaban en el bastidor trasero: "La ilustre dama de la corte debe emprender un viaje imprevisto y necesita un atuendo adecuado para cabalgar. Por favor, escoja el mejor conjunto que tenga en la tienda." Comprendiendo la urgencia del recado, la tía Liu dejó a un lado el abanico, tomó una vara de madera y preguntó: "¿Tomaste las medidas del cuerpo de la ilustre comandante?". Ye Xingge se quedó en blanco; jamás había tenido ocasión de medir semejante anatomía. Iba a responder que bastaba con una talla aproximada, pero justo en ese instante, la voz seductora de la otra dama resonó como un murmullo travieso en el fondo de su conciencia: "Estatura: cinco chi, dos cun y medio. Busto: dos chi, nueve cun y seis fen. Cintura: un chi, nueve cun y ocho fen. Cadera: tres chi y un cun..." Ye Xingge parpadeó perplejo, pero sin tiempo que perder, repitió los datos palabra por palabra ante la modista. La tía Liu se detuvo en seco, miró hacia la puerta con los ojos como platos y soltó con picardía: "Muchacho... ¿acaso le quitaste la túnica para medirla con semejante precisión milimétrica?". Ye Xingge agitó las manos con vehemencia: "¡Para nada! La distinguida huésped me entregó las medidas en un papel; solo busque algo que le siente bien." La mujer chasqueó la lengua con una mirada de asombro y delimitó el contorno imaginario en el aire con sus manos: "Una cintura de un chi y nueve cun rematada por unas caderas opulentas de tres chi y un cun... ¡Válgame el cielo, mocoso, semejante figura va a costarte la vida terrenal...!". 'Y que lo digas...', musitó Ye Xingge para sus adentros. Para una experta marcial situada entre las treinta mejores bajo el cielo, poseer un físico imponente era casi una ley natural. Evitando desviarse en habladurías, apremió: "¿Dispone de alguna prenda adecuada?". "Una silueta tan excepcional no abunda en este mundo; encontrar una prenda terminada que le ajuste a la perfección es difícil, pero no te preocupes: con un par de cortes de mi tijera lo soluciono en un santiamén..." Mientras hablaba, la tía Liu descolgó un elegante vestido negro de heroína marcial confeccionado con el tejido más fino de la tienda y comenzó a recortar y coser a un ritmo frenético: \*¡ras, ras, ras!\*. Sabiendo que los cuarenta años de oficio de la modista garantizaban rapidez impecable, Ye Xingge aguardó junto al mostrador. Aprovechando el momento de intimidad, extrajo la tira dorada de su pecho y susurró mentalmente: "Oye, Hong Yu... ¿deseas que te encargue un vestido a ti también? De ese modo podrías salir a tomar el aire; permanecer encerrada todo el día en esa habitación terminará levantando sospechas." La respuesta telepática de Hong Yu sonó complacida: "Me parece bien." "¿Y tus medidas...?" "Compra lo que veas conveniente, una talla estándar bastará; tu hermana mayor no es una doncella remilgada." 'No es cuestión de remilgos, es cuestión de anatomía...', pensó Ye Xingge con resignación. Al comprobar que la orgullosa dama no pensaba soltar prenda sobre sus proporciones, encargó un conjunto de viaje según su estimación a ojo de buen cubero, recogió el vestido ajustado de Luo Xuanqing y regresó a la posada a toda prisa... Media hora después. "¡Arre!" \*Clap, clap, clap...\* En medio de un vertiginoso redoble de herraduras, dos corceles de pura sangre cruzaron el arco de la muralla comarcal a galope tendido, enfilando el camino oficial hacia el Condado de Linyang. Corría el mes de mayo en pleno estío; el sol del mediddía caía a plomo sobre los campos abiertos, impregnando el ambiente de una densa calina estival. Ye Xingge vestía una sobria túnica gris y un amplio sombrero cónico de paja que le protegía del sol implacable, mientras su corcel blanco devoraba leguas levantando una estela de polvo rojizo. A su costado cabalgaba Luo Xuanqing, sentada de costado sobre la silla con exquisita elegancia ecuestre. Su rostro permanecía velado tras la fina gasa de un sombrero \*weimao\* que ondeaba suavemente con la brisa, insinuando los rasgos altivos de sus facciones aristocráticas. Vestía la flamante túnica negra de heroína marcial recién confeccionada. El arte de la tía Liu jamás defraudaba. El paño oscuro ceñía su torso con tal precisión que apenas se formaba un solo pliegue; sus hombros parecían esculpidos a cincel, mientras que su busto opulento y firme quedaba envuelto por la solapa cruzada, proyectando un perfil majestuoso y desbordante de vitalidad. Más abajo, la faja ancha abrazaba una cintura diminuta y flexible como una rama de sauce, la cual conectaba de manera deslumbrante con la redondez perfecta y rotunda de unas caderas colosales. Aunque la caída holgada de la falda impedía apreciar la curvatura exacta de los muslos, el vaivén del tejido al compás del galope revelaba destellos fugaces de una silueta cautivadora, multiplicando su magnetismo señorial. Sin embargo, que una prenda siente tan sumamente bien no siempre resulta una bendición pacífica. Tras devorar varias leguas de camino, Ye Xingge notó que 'la distinguida dama de tres chi y un cun' no dejaba de lanzarle miradas oblicuas a través del velo, con una insistencia que comenzaba a ponerle los pelos de punta. No pudiendo contenerse más, ladeó la cabeza: "Hermana Luo, ¿ocurre algo malo?". El enfado contenido en la mirada de Luo Xuanqing se debía precisamente a que el atuendo le quedaba demasiado perfecto. Minutos antes, al colocarse la prenda en su alcoba, no le había prestado mayor atención; pero al ajustarse el cinturón comprobó asombrada que el talle, la anchura de hombros, la holgura del busto y la caída de la cadera encajaban como si el mejor maestro sastre de palacio le hubiera tomado las medidas milímetro a milímetro. Ella jamás le había revelado sus dimensiones corporales a aquel muchacho. Con evidente suspicacia, espetó: "Tienes una vista privilegiada, ¿no es así? Ajusta como una segunda piel... Dime la verdad: mientras esta oficial no se daba cuenta, ¿cuánto tiempo te pasaste mirándome a escondidas?". Ye Xingge no la había observado tanto tiempo; comprendiendo el malentendido, se apresuró a justificar: "Solo hice un cálculo a ojo de buen cubero; el mérito es de la costurera, que tiene manos mágicas. Además, cuando su señoría bajó del carruaje ayer por la tarde, alcancé a vislumbrar su porte a la distancia..." Luo Xuanqing no se creyó una sola palabra, pero al carecer de pruebas materiales, su dignidad de jueza le impedía condenarlo por meras sospechas. Tras dirigirle una última mirada severa, fustigó a su montura y tomó la delantera del camino. \*Clap, clap, clap...\* Con la dama abriendo la marcha, a Ye Xingge no le pareció prudente clavar los ojos en su retaguardia. Para amenizar el trayecto, extrajo de sus ropas el cuaderno del método marcial y se sumergió en su lectura. Los manuales marciales del Jianghu obedecían a principios lógicos fundamentales: las técnicas externas comprendían las formas, golpes y desplazamientos de combate; las fórmulas internas abarcaban la respiración, la circulación del qi y la templanza de los canales energéticos. Ambas ramas se complementaban mutuamente: a mayor pureza y fluidez del método, mayor resultaba la letalidad de los ataques. Habiéndose formado con los rudimentos toscos de los gimnasios pueblerinos, las pautas descritas en el manual respecto a la conducción de la energía a través de los doce meridianos principales y los ocho vasos extraordinarios supusieron una revelación para su entendimiento. Sin embargo, al tratarse de un método perteneciente a la rama externa del Salón de los Ocho Pilares, su techo de desarrollo era moderado; servía a la perfección como texto de iniciación para asentar cimientos sólidos, pero no para alcanzar la cúspide. En los duelos marciales, a igualdad de técnica y repertorio, la balanza se inclinaba inevitablemente a favor de aquel que poseyera un cultivo interno más profundo. El cultivo marcial no se reducía a la energía interna abstracta, sino a una fuerza integral resultante de la densidad muscular, la templanza ósea, la elasticidad de los tendones y la capacidad del dantian inferior. Tanto Hong Yu tras recibir las agujas dispersoras como Luo Xuanqing con sus meridianos bloqueados atravesaban un estado de debilidad transitoria; sus cimientos biológicos permanecían intactos y podían recuperarse con reposo y medicina. En cambio, cuando un practicante perdía definitivamente su cultivo, lo perdía todo de raíz y la única opción era comenzar desde cero como un civil ordinario. El cultivo marcial, al igual que el acondicionamiento físico riguroso, constituía una labor de paciencia tenaz donde el agua desgasta la roca gota a gota. Quien gozaba de talento innato, alimentación privilegiada y método refinado avanzaba en un año lo que otros tardaban tres, pero nadie podía vulnerar los límites biológicos de su cuerpo. Para incrementar el poder de la noche a la mañana solo existían pócimas prohibidas y brebajes estimulantes basados en sangre de bestias feroces, pero las secuelas destructivas superaban con creces cualquier beneficio temporal y ningún experto cuerdo recurría a ellos. Si alguien aspiraba a un crecimiento fulminante sin pagar el precio de la autodestrucción, ¡el único camino bajo el cielo era vincularse a una de las Doce Armas Divinas! Ye Xingge meditaba sobre estos principios mientras devoraba las páginas del cuaderno, absorto en su aprendizaje. De pronto, quizás aburrida por el silencio del viaje, la voz burlona de Hong Yu resonó con nitidez en el interior de su cráneo: "Esas fórmulas son meros desperdicios del Jianghu que no sirven para gran cosa; para perder el tiempo en eso, ¡mejor quédate mirando a la de tres chi y un cun!". Instintivamente, al escuchar el comentario, los ojos de Ye Xingge se levantaron de la página y se posaron en la imponente y rotunda silueta negra que cabalgaba unos pasos por delante... ¡Mala fortuna! Justo en ese preciso instante, la altiva dama de túnica negra giró la cabeza sobre el hombro: "¡Ajá! ¡Te atrapé con las manos en la masa! Sabía perfectamente que eras un tunante desvergonzado..." "¡¿Eh?! ¡Hermana Luo, le juro que no estaba mirando con mala intención...!" "¡Atrapado in fraganti y todavía tienes el descaro de negarlo!". "Ehm..." Ye Xingge se quedó con la boca abierta, incapaz de articular defensa alguna. Con el corazón en un puño, comprendió con resignada desesperación que ninguna de aquellas dos mujeres era fácil de lidiar: atrapado entre los ardides de una y la suspicacia de la otra, ¡la travesía prometía ser un auténtico suplicio...! \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable 🗡️ ¡Compañero(a) del Jianghu, deja tu reacción y comentario para apoyar el viaje marcial de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es el filo de nuestra espada y el aliento de esta historia! ¡Que tus pasos en el mundo marcial sean gloriosos! ⚔️
Baladas Nocturnas (Novela)

Continúa leyendo

Baladas Nocturnas (Novela)

Capítulo 16

Siguiente Capítulo ›

Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 15

Estás leyendo el capítulo 15 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.