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Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 13 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El sol matutino ascendía por el oriente, bañando el patio trasero de la posada con un cálido resplandor escarlata. En la cocina, el fogón ardía a plena potencia. Ataviado con un delantal de lino rústico, Ye Xingge manejaba el pesado cucharón de hierro haciéndolo repiquetear contra el wok al ritmo de un diestro volteo: \*¡clic, clac!\*, desplegando con maestría culinaria las recetas más célebres que recordaba de su vida pasada. El refrán rezaba que, para conquistar el corazón de una mujer, primero era menester conquistar su estómago. A fin de estrechar lazos y facilitarse el futuro despojo del brazalete de Yang Tuyan, Ye Xingge decidió exhibir todo su repertorio. En lugar de preparar un guiso ordinario al por mayor, personalizó el menú a la medida exacta de la identidad y temperamento de cada huésped. La bella Luo Xuanqing poseía un porte frío por fuera pero seductor en su intimidad, semejante al de una noble consorte imperial recluida en palacio; en lo profundo de sus huesos rezumaba una elegancia etérea como la niebla y, dado su encumbrado rango oficial, su paladar sin duda se inclinaba por los platillos aristocráticos de la corte, donde ningún corte era demasiado fino ni ninguna cocción demasiado meticulosa. Para ella preparó boniato caramelizado en hebras de azúcar dorada, tofu selecto de primer rango y los Tres Blancos salteados en posos de licor aromático... Por su parte, la otra gran belleza de la casa constituía, después de todo, su segunda opción matrimonial, de modo que no convenía desatenderla. Como líder indiscutible de la Sociedad Shanhe, sus ademanes derrochaban una soberbia indómita y su mirada intimidatoria parecía a punto de soltar un 'cuento hasta tres y te arranco la cabeza'. Para ella era obligado preparar auténtica cocina del Jianghu: sabores toscos, audaces, picantes y de fragancia embriagadora. El repertorio incluyó dados de pollo crujientes fritos en guindilla roja, tofu Mapo con pimienta de Sichuan y láminas finas de carne y vísceras especiadas estilo Pareja... Entre tanto, en el edificio principal de la posada. Hong Yu permanecía sentada en su aposento del segundo piso. Aunque no asomaba el rostro, escuchaba atentamente el trajín de la cocina con una expresión cargada de sentimientos encontrados. Como actual soberana de la Sociedad Shanhe, desde niña había considerado a su maestra Yunyu Lou su ídolo supremo y modelo a seguir, consagrando incontables años a demostrar que estaba plenamente cualificada para sucederla. Jamás imaginó que su venerada mentora pudiera legar de pronto aquella Arma Divina a un desconocido como Ye Xingge. En las leyes no escritas del Jianghu no existía precedente de que alguien empuñara un Arma Divina para ejercer como segundo al mando; transferir semejante reliquia equivalía a nombrarlo sucesor oficial. Si Ye Xingge asumía el liderato supremo, ¿qué papel le tocaba a ella? ¿Convertirse en la esposa del gran maestro? En cuanto a la orden de considerarlo como pretendiente matrimonial, aquello rozaba el colmo del absurdo. A fin de cuentas, ella era la octava más fuerte de la Segunda Clase de la Lista Dorada, señora suprema de un gremio que dominaba el submundo marcial. Su dote nupcial abarcaba toda la Sociedad Shanhe y gozaba de credenciales de sobra para ser reina o consorte del príncipe heredero. Pretender emparejarla con el modesto posadero de una comarca rural no era ya una simple disparidad de cuna, ¡era una brecha abismal entre lo inmortal y lo mundano! Al cabo de un ciclo sexagenario de sesenta años, ella conservaría intacta su lozanía y juventud gracias a su cultivo superior, mientras que aquel jovenzuelo, con un poco de mala fortuna terrenal, llevaría décadas bajo tierra con hierbajos de dos metros cubriéndole la tumba... Por esa misma razón, al recibir semejante mandato, a Hong Yu le asaltó la viva sospecha de que Ye Xingge fuera, en secreto, ¡un hijo ilegítimo de su ilustre maestra! A excepción de obligar a la sucesora más brillante del conglomerado a desposar al heredero mimado para salvaguardar el patrimonio familiar, no lograba concebir ningún otro motivo por el cual su maestra hubiera tomado una determinación tan estrambótica. Afortunadamente, tras convivir con él durante toda una noche, comprobó que Ye Xingge poseía determinación resolutiva, valentía y arrestos considerables; distaba mucho de ser un inútil sin virtudes. Y para colmo, en este instante descubría que dominaba las artes culinarias con una destreza admirable. ¡El apetitoso aroma que ascendía desde los fogones hacía salivar a cualquiera! Hong Yu no se consideraba una glotona, pero aquel perfume resultaba irresistible para sus sentidos. Si el mandato de su maestra era ineludible y no le quedaba más remedio que acatarlo, al menos resultaba un consuelo comprobar que el muchacho tenía detalles agradables... Sumergida en tales cavilaciones, y considerando que el joven se estaba esmerando, decidió brindarle una pizca de reconocimiento: "Vaya... Quién lo diría. Para ser un mocetón corpulento, te desenvuelves entre cacerolas con bastante gracia." "¿Eh?" El movimiento de salteado de Ye Xingge se detuvo en seco. Alzar la cabeza hacia el alféizar del segundo piso con la mirada perpleja de un técnico al que le preguntan de qué trabaja: "Vaya perogrullada. Si regentando una posada no supiera cocinar, ¿quién demonios vendría a consumir a mi negocio?" "Hmph..." Al recapacitarlo, Hong Yu admitió que tenía sentido. Ye Xingge prosiguió removiendo los ingredientes en el wok. Constatando que la mujer se atrevía a hablar con libertad por telepatía y que la comandante Luo no podía percibir el intercambio, inquirió en tono confidencial: "Tengo entendido que la Sociedad Shanhe y el Pabellón Hengjiang son enemigos a muerte. Ahora que estás lesionada, ¿no intentarán pescar en río revuelto y asestaros un golpe traicionero?" El Pabellón Hengjiang, como sugería su nombre, era el coloso fluvial que dominaba ambas riberas del gran cauce. Controlaba el negocio de transporte mercante y contrabando entre las tres dinastías de Yan, Zhou y Shu, operando casas de subastas, agencias de sicarios y mercados clandestinos. La Sociedad Shanhe, por su parte, había surgido veinte años atrás en medio de las convulsiones de la guerra civil; fue fundada por Yunyu Lou con el propósito inicial de financiar a las tropas leales insurrectas. Tras ser aplastadas aquellas milicias por el ejército imperial de la Gran Dinastía Yan, la organización se reconvirtió en una fuerza del Jianghu, erigiéndose en una de las Ocho Grandes Sectas del Río Cang. Aquel gremio representaba a los ocho gigantes marciales del sur imperial y, en sus orígenes, la Sociedad Shanhe ostentaba el liderazgo indiscutible. Sin embargo, años atrás Yunyu Lou fue blanco de un implacable asedio conjunto de la corte de Gran Yan, coyuntura que Han Nu'er del Pabellón Hengjiang aprovechó para tenderle una emboscada ruin. Superada en número por una multitud de expertos, la maestra se vio al borde de la perdición; no obstante, para sorpresa de todos, desenvainó el Látigo Purificador de Impurezas, rompió el cerco a sangre y fuego y se desvaneció en el anonimato tras transferir el mando del gremio a su discípula mayor, Rojo Pleno. Aunque las proezas de Rojo Pleno imponían respeto, carecía del peso legendario de su mentora y le resultaba arduo contener la marea del Pabellón Hengjiang. Con el transcurso de los años, su territorio comercial había sido devorado palmo a palmo; ahora que ella misma yacía mermada de poder, era inevitable que sus rivales aprovecharan la flaqueza para arremeter. Al escuchar la advertencia, el ceño de Hong Yu se ensombreció ligeramente, aunque su tono mantuvo una arrogancia indómita: "Mientras mi maestra no ascienda a los cielos cabalgando sobre una grulla inmortal, el Pabellón Hengjiang jamás logrará erradicar a nuestra Sociedad Shanhe; a lo sumo intentarán jugarretas menores. En cuanto resuelvas el embrollo de Yang Tuyan, me acompañarás a arrasar sus muelles y recuperar nuestras plazas fluviales. Tómalo como un entrenamiento para templar tu temple marcial." "Con las escasas libras de fuerza que poseo, ¿cómo diablos pretendes que me enfrente a semejante leviatán?" "Descuida, tu hermana mayor tiene trazado un plan impecable." "¿Segura?" Ye Xingge enarcó una ceja, visiblemente escéptico. Tras cruzar bromas y pullas durante un rato más, la claridad del día iluminó por completo el condado. Con los manjares listos y humeantes, Ye Xingge acomodó las fuentes en una bandeja de madera y subió las escaleras hasta plantarse ante el aposento de Luo Xuanqing: "Comandante Luo, el desayuno está servido." "Pasa." \*¡Rechinido!\* Ye Xingge empujó la puerta con el hombro. Al levantar la vista, descubrió a la hermosísima dama sentada frente al tocador contiguo al ventanal, con los brazos en alto terminando de sujetar su cabello en un recogido impecable frente al espejo de bronce. Bajo sus hombros fragantes se dibujaba la sinuosa curvatura de una cintura diminuta, mientras que desde el lateral de su túnica se apreciaba la rotunda y desbordante silueta de un busto de proporciones generosas. Más abajo, descansando sobre el banquillo acolchado, sus caderas firmes y opulentas llenaban el asiento por completo, casi desbordando los bordes del taburete... 'Cielos sagrados...', musitó Ye Xingge para sus adentros, '¡vaya estampa de ramas finas sosteniendo frutos maduros y suculentos!'. Aquella figura escultural competía de igual a igual con las curvas de la señora del cuarto de enfrente. Tras dedicarle una mirada discreta y comedida, depositó la bandeja sobre la mesa redonda: "Son especialidades de la casa. Difieren un poco de los refinados banquetes señoriales de la capital imperial, no sé si resultarán del agrado de su excelencia..." El rollizo gato negro, asomando su rostro de mejillas orondas por el borde del mantel, clavó sus pupilas doradas en las fuentes rebosantes de color y fragancia: "¡Miau, miau, miau...!" Luo Xuanqing terminó de ajustar su horquilla de jade, se levantó con porte majestuoso y tomó asiento a la mesa. Al contemplar los cuatro platillos primorosamente elaborados, sus ojos rasgados destellaron de asombro. Con delicadeza tomó los palillos de bambú, seleccionó una lasca de brote tierno de invierno salteado en posos de vino y se la llevó a los labios carmesíes masticando con parsimonia. Al instante, sus pupilas brillaron complacidas: "¡Vaya delicia! ¡Qué mano tienes para los fogones! No desmerece en absoluto la destreza de los cocineros de palacio. De haber ingresado al Servicio de Cocinas Imperiales, en medio año habrías ascendido a director general." "¿Cómo?" A Ye Xingge se le heló cierta parte sensible entre las piernas: "Su señoría me honra en demasía, ¿cómo podría este humilde posadero compararse con los chefs de la corte?". "Je, je..." Luo Xuanqing sonrió con gracia, apartó unas láminas de pescado blanco cocido para servírselas al felino y señaló el taburete vacío: "Toma asiento, deseo consultarte un asunto." Aunque Ye Xingge todavía debía llevarle su ración a la otra dama, no era prudente rechazar la deferencia de la comandante imperial. Se sentó a su lado, desdobló unos palillos limpios y sirvió una copa de licor: "¿En qué puedo servir a su excelencia?" Luo Xuanqing continuó alimentando a su mascota con tiras de carne mientras lanzaba una mirada sutil en dirección al pasillo: "¿Quién se hospeda en la habitación de enfrente? Desde anoche hasta ahora no la he visto cruzar el umbral ni una sola vez..." El corazón de Ye Xingge dio un vuelco repentino. Pestañeó con naturalidad y respondió sin titubear: "Ah... Se trata de una mujer del campo que se dirigía al este del río para visitar a unos parientes. Como el paso fluvial del río Yong permanece cerrado por el despliegue militar, no pudo continuar su viaje y se alojó aquí de forma provisional. Ya sabe cómo son las mujeres sencillas de pueblo: timoratas por naturaleza. Al ver las calles atestadas de soldados armados con sables y ballestas, no se atreve ni a asomar la nariz." Luo Xuanqing había preguntado por simple curiosidad de rutina, de modo que sonrió comprensiva: "No tiene de qué preocuparse. Más tarde hazle saber que el tribunal imperial no está compuesto por forajidos y que procedemos con estricta justicia legal; que realice sus quehaceres con total libertad. No vaya a ser que por aguantar sus necesidades fisiológicas le ocurra una desgracia bajo mi techo y Ruan Jinyu aproveche para redactar un memorial acusándome de tiranía contra los civiles..." Ye Xingge comprobó que, detrás de su investidura marcial, la hermosa dama sabía mostrarse accesible y considerada: "Descuide, se lo transmitiré. Aunque la gente común siempre teme verse envuelta en pleitos oficiales, es comprensible que procuren guardar las distancias." "Ni que yo fuera el mismísimo Juez del Inframundo como para imputar delitos a gente inocente sin motivo alguno." Mientras hablaba, Luo Xuanqing tomó con sus palillos un trozo selecto de pescado tierno, lo depositó en el cuenco del joven y se lo acercó con amabilidad: "Te pasaste la noche entera cabalgando sin probar bocado; come algo tú también. Y en privado no hace falta que me trates con tanta ceremonia ni me llames comandante a cada frase. Puedes llamarme tía Luo." "¿Tía?" Ye Xingge examinó con disimulo a la deslumbrante dama de túnica verde jade: "Ehm... Me temo que no resultaría apropiado. A simple vista aparenta tener casi mi misma edad. ¿Sería muy atrevido si me tomo la libertad de llamarla hermana mayor Luo?" Luo Xuanqing entornó los ojos con una mirada cargada de picardía: "Los tíos son figuras mayores respetables, pero una hermana mayor... no se sabe en qué pueda llegar a convertirse. Bribón, ¿acaso albergas intenciones deshonestas en esa cabecita?". "¡Por favor, hermana Luo! Nada más lejos de mi mente, ¿cómo me atrevería? ¿Me permite entonces llamarla hermana mayor Luo?" "Hmph..." Luo Xuanqing no rechazó el apelativo; alzó su copa de licor, la apuró de un trago y señaló la abundancia de la mesa: "Has preparado demasiados platos y jamás podré terminarlos sola. Con la hambruna que azota a tantas familias en la frontera norte, sería un pecado imperdonable desperdiciar comida." "Entendido. Bajaré a buscar otra ración de arroz recién cocido y aprovecharé para entregarle el desayuno a la señora del cuarto de enfrente." Sin perder un instante, Ye Xingge descendió hasta el patio, cargó la segunda bandeja rebosante de manjares picantes y se plantó ante la puerta vecina: "Estimada huésped, el desayuno está listo, ¿desea que se lo sirva adentro?" "Adelante, entra." La voz que respondió desde el interior sonaba reposada y dulce, imitando a la perfección a una tímida mujer casada. Cerciorándose de que no hubiera miradas indiscretas, Ye Xingge abrió la puerta y se deslizó al aposento. Hong Yu continuaba sentada con una pierna cruzada sobre la otra, reclinada en su sillón con el porte altivo de la jefa suprema de una banda criminal. Sin embargo, al divisar las viandas doradas, la salsa roja burbujeante y el pollo salpicado de guindillas tostadas, la garganta de porcelana de la mujer tragó saliva de manera involuntaria, antes de desviar apresuradamente la mirada hacia la pared para disimular. 'Vaya, vaya... menuda comilona tenemos aquí', se mofó Ye Xingge con la mirada mientras dejaba las bandejas en la mesa y regresaba con sigilo a la habitación de Luo Xuanqing. La comandante no percibió anomalía alguna y le indicó que volviera a sentarse: "Antes te prometí una recompensa especial por capturar a Jiang Baichuan. Dime, ¿qué es lo que deseas?" "Ehm..." Ye Xingge anhelaba obtener el brazalete ancestral de Yang Tuyan, pero dado que el fugitivo aún no caía en sus redes, era imposible revelar sus cartas. Tras reflexionar un instante, propuso: "¿Qué tal si dejamos asentado el mérito y lo cobro cuando concluyan estos disturbios? Suelo colaborar con los alguaciles del juzgado comarcal, tal vez en estos días pueda aportar algún servicio adicional a su excelencia." Luo Xuanqing asintió con aprobación: "Me parece sensato. No obstante, para realizar pesquisas y cumplir encargos oficiales se precisa destreza marcial auténtica; el coraje suicida no basta por sí solo. Tu temple y reflejos sobresalen entre los jóvenes de tu edad, pero tus fundamentos de energía interna son excesivamente rudimentarios. Si asimilas un método de cultivo ortodoxo y lo fusionas con tus técnicas de combate cuerpo a cuerpo, tus facultades darán un salto cualitativo." En el vasto Jianghu proliferaban incontables escuelas y métodos de energía interna, pero los más codiciados pertenecían a los arcanos celosamente guardados por las grandes sectas y los ejércitos imperiales. Ejemplos supremos eran el estilo \*Mizong Liuhe\* de la corte de Gran Yan, el arte \*Mizong Xingyi\* de la corte de Zhou Posterior o las \*Doce Posturas del Pilar\* de la Secta Longhua en Shu Occidental. Por encima de ellos se situaban los manuales de cultivo de los colosos de Primera Clase, considerados tesoros legendarios e inaccesibles para el común de los mortales. Ye Xingge, formado como un practicante autodidacta en los gimnasios locales de la comarca, rara vez había tenido la oportunidad de vislumbrar un verdadero método marcial de linaje ilustre. Al escuchar la propuesta, preguntó ilusionado: "¿Acaso la hermana Luo estaría dispuesta a prestarme un manual de cultivo?" Luo Xuanqing se incorporó con parsimonia, se dirigió hacia el tocador y regresó con un cuaderno forrado en seda, depositándolo frente a él: "Este es el manual de la \*Fuerza Penetrante del Baji\*, perteneciente a la rama externa del Salón de los Ocho Pilares. Tu estilo de lucha es impetuoso, directo y arrollador, de modo que encaja a la perfección con tu complexión física. Puedes utilizarlo para afianzar tus bases. Claro está que, al tratarse de un método externo, tiene un techo limitado; si pretendes aspirar a los tres primeros peldaños de la Lista Dorada, necesitarás hacerte con las fórmulas internas secretas y alcanzar tu propia iluminación marcial." Era la primera vez que Ye Xingge sostenía en sus manos el legado escrito de una influyente facción marcial. Con semblante solemne, recibió el texto con ambas manos: "Le agradezco profundamente su generosidad, hermana Luo." "Hmph..." Luo Xuanqing apoyó la mejilla sobre la palma de su mano y enarcó una ceja con coquetería: "¿Y piensas agradecérmelo únicamente de boquilla?". "¿Eh?" Ye Xingge sonrió interiormente al confirmar lo entretenida que resultaba la comandante imperial. Comprendiendo la insinuación, guardó con cuidado el manual en su pecho y se consagró de inmediato a su labor de anfitrión distinguido: sirvió licor aromático, seleccionó las mejores porciones para el plato de su invitada y colmó la estancia de halagos amenos y sinceros, extendiendo sus elogios al rollizo felino con tal elocuencia que la mascota terminó obsequiándole dos espinas de pescado en señal de aprobación felina. Entre brindis, risas y charlas distendidas, Ye Xingge aguardaba con expectación el momento en que Chen Xuance regresara con las buenas noticias de la redada. Y la diligencia del subcomandante no defraudó: antes de que concluyeran el almuerzo, el retumbar de cascos de caballo sacudió el empedrado de la calle principal. \*Clap, clap, clap...\* Ye Xingge comprendió que el instante cumbre para 'brillar ante la multitud' había llegado por fin. Manteniendo la compostura frente a la dama y su mascota, escuchó una voz apresurada resonar desde el corredor: "¿Comandante Luo?" Ye Xingge se levantó de inmediato y abrió la puerta con gesto afable: "¡Subcomandante Chen! ¿Ya está de regreso?" Luo Xuanqing depositó sus palillos sobre el mantel e interrogó con serenidad: "¿Cuáles son las novedades?" Chen Xuance mostraba un rostro sombrío y descompuesto. Dejando escapar un hondo suspiro de frustración, confesó: "Llegamos demasiado tarde. Zhang Shunyuan ya había sido silenciado." Para Ye Xingge aquello no constituía sorpresa alguna, pero frunció el ceño fingiendo consternación: "¿Significa eso que la pista se ha cortado por completo?" "Así es." Chen Xuance volvió a suspirar con pesadumbre: "El cadáver presentaba rigidez mortal desde antes de que oscureciera anoche. Ha transcurrido demasiado tiempo y resulta imposible rastrear al ejecutor. Lideré a mis hombres en un registro exhaustivo de cada rincón del estudio y del inmueble, pero no hallamos la menor pista que conduzca a los cabecillas..." "¡¿Qué?!". Ye Xingge, que solo había formulado la pregunta por mera formalidad para preparar su golpe de efecto, se quedó completamente petrificado. Sus ojos se abrieron como platos mientras pensaba con incredulidad absoluta: '¡No puede ser, subcomandante Chen! ¡Por lo que veo no está ciego ni mucho menos!'. '¡Una hoja de papel de semejante tamaño, doblada y guardada deliberadamente en el interior del libro de contabilidad principal... ¿y no fue capaz de encontrarla?!'. '¿Acaso sobreestimé la pericia profesional del Pabellón Guantian y sus sabuesos la confundieron con un trozo de papel inservible...?'. '¡No puede ser verdad tanta torpeza...!'. \----- • Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē) • Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子) • Traductor: Inmensurable 🗡️ ¡Compañero(a) del Jianghu, deja tu reacción y comentario para apoyar el viaje marcial de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es el filo de nuestra espada y el aliento de esta historia! ¡Que tus pasos en el mundo marcial sean gloriosos! ⚔️
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Estás leyendo el capítulo 13 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.