Leer Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 12 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Tras una noche entera de frenéticas idas y venidas, los primeros destellos cenicientos del alba comenzaban a rasgar el horizonte oriental.
Junto a la puerta de la muralla del Condado de Qingxi, frente al puesto de guardia militar, ardía un brasero de carbón sobre el cual humeaba una tetera de hierro.
Chen Xuance permanecía sentado a una mesa de madera con las piernas abiertas y el ceño fruncido. A cada momento se le aproximaban Oficiales de Túnica Bordada para rendir novedades sobre las batidas nocturnas: tras registrar la comarca de arriba abajo no habían encontrado ni un mísero pelo de Rojo Pleno, y el desasosiego del subcomandante crecía por momentos.
La comandante Luo solía mostrar un trato grácil y seductor, pero su temperamento en el servicio era temible: si varios centenares de hombres pasaban la noche en vela sin cosechar un solo mérito militar, no solo se quedarían sin desayuno, sino que este mes perderían la mitad de su salario reglamentario, y el resto peligraría al día siguiente.
Sin embargo, por más mermadas que estuvieran sus energías internas, Rojo Pleno seguía siendo una de las diez figuras más formidables de la Segunda Clase de la Lista Dorada; si una experta de semejante calibre se empeñaba en esconderse, ¿cómo diablos iban a dar con ella unos simples soldados de a pie?
Por si fuera poco, el muchacho Ye Xingge llevaba más de dos horas supuestamente 'paseando al caballo'.
¿Acaso aquel tunante había utilizado la excusa de salir a cazar bandoleros para deslizarse en el lecho de alguna doncella del pueblo? Con lo apuesto que era el muchacho, no sería de extrañar...
A escasos metros, el condestable Wang Shouyin oteaba el camino exterior apoyado en la barbacana de la muralla. A diferencia del militar, el viejo alguacil no albergaba la menor sospecha de devaneos amorosos.
Ye Xingge tenía el listón por las nubes: solo sentía fascinación por las más encumbradas bellezas legendarias del Jianghu, como la señora Yunyu Lou, la Venerable Maestra de Jiuhua, la Jueza de las Flores, Rojo Pleno o la Segunda Dama Dragón.
En el pasado, las celestinas locales habían desgastado el umbral de su posada ofreciéndole candidatas de buena cuna y el muchacho jamás se había dignado a mirarlas.
Si tardaba tanto en regresar, sin duda se debía a que no había capturado a ningún malhechor y le daba vergüenza volver con las manos vacías.
Pero el día clareaba por momentos: si no regresaba de inmediato, ¿quién le prepararía el desayuno a la ilustre huésped? Obligar a una comandante imperial de primer rango a desayunar sopa de tofu en un puesto callejero resultaría una falta de etiqueta imperdonable...
"¡Arre!"
\*Clap, clap, clap...\*
Mientras reflexionaban en silencio, el estruendo de una cabalgata numerosa resonó en la calzada exterior.
Chen Xuance aguzó el oído; creyendo que se trataba de mensajeros urgentes procedentes de la capital, se incorporó con presteza, se alisó la túnica y avanzó hacia el arco de la muralla.
Bajo la penumbra del amanecer distinguió a siete jinetes cabalgando a galope tendido. A la cabeza marchaba un joven vestido de gris sobre un corcel blanco de porte inconfundible.
Tras él cabalgaban seis jinetes ataviados con túnicas oficiales verde cardenillo, ballestas tensadas y sables militares a la grupa. Aunque el uniforme era idéntico al de su cuerpo, la insignia del sombrero revelaba su pertenencia a la División de Inspección.
La mirada de Chen Xuance se ensombreció al instante: apretó la empuñadura de su sable y ordenó a sus subalternos que se pusieran en pie con un ademán tajante.
Wang Shouyin, al advertir el cambio de guardia, palideció de golpe y corrió a su zaga:
"¿Qué ocurre? ¿Acaso los de la División de Inspección traen a Xingge detenido?"
Habiendo noqueado a un capitán de Ruan Jinyu la noche anterior, tropezar con aquella facción en los caminos comarcales garantizaba una represalia sangrienta.
Chen Xuance dio varios pasos al frente y, al ver que la túnica gris del muchacho lucía desgarrada y manchada de sangre fresca, estalló en cólera:
"¡Malditos bastardos, qué audacia la vuestra!"
\*¡Chas, chas, chas...!\*
Una docena de Oficiales de Túnica Bordada de la División de Enjuiciamiento Penal desenvainaron los sables al unísono, cortando el paso con miradas homicidas.
"¡Sooo!"
Los cascos de las monturas levantaron una polvareda frente al rastrillo.
Los agentes de la División de Inspección, que distaban mucho de poseer la temeridad suicida de Ye Xingge, tiraron de las riendas con pánico ante el cerco de espadas:
"¡Señor vicecomandante Chen, se equivoca! ¡El joven señor Ye Xingge, con el amparo y la colaboración del comandante Ruan, acaba de capturar al prófugo de Estado Jiang Baichuan! Solo venimos escoltando al reo..."
"¡Mientes más que respiras!", rugió Chen Xuance sin vacilar un ápice.
¿Acaso no conocía al dedillo la calaña de Ruan Jinyu?
Que Ye Xingge se cruzara con aquel eunuco y saliera ileso ya constituía un milagro atribuible al renombre de Luo Xuanqing; ¿cómo iban a creerse la patraña de que el mismísimo Eunuco Serpiente había 'colaborado amablemente' en su captura?
Incluso si el muchacho había participado en la pesquisa, ¿acaso Ruan Jinyu sería tan generoso de entregarle semejante presa de Estado a Luo Xuanqing en bandeja de plata?
'Un momento...'
'¿Y si la División de Inspección molió a golpes a Ye Xingge y ahora viene a regalarle este prisionero a la comandante Luo como fianza de paz para aplacar su ira?'
Convencido de su hipótesis, Chen Xuance avanzó con el sable desenvainado para inspeccionar el estado del muchacho.
Sin embargo, para su desconcierto, Ye Xingge frenó al corcel blanco con perfecta soltura, saltó limpiamente de la montura y señaló al bulto que cargaba en la grupa:
"Señor Chen, no se equivoque. Estos caballeros en verdad me han escoltado de regreso..."
"¿Eh?"
Los oficiales de la División de Enjuiciamiento Penal se quedaron boquiabiertos, congelados en plena guardia de combate.
Wang Shouyin parpadeó atónito y susurró arrimándose al hombro del joven:
"Xingge... ¿qué demonios ha sucedido ahí fuera?"
Sintiéndose a salvo en su propio territorio, Ye Xingge explicó con naturalidad:
"Fui a rastrear ciertas pistas al Condado de Muyang y tuve la fortuna de dar con el paradero de Jiang Baichuan. Pretendía traerlo por mis propios medios, pero el comandante Ruan se presentó con sus tropas en el mesón donde lo acorralé."
Al constatar que el mérito de la captura pertenecía íntegramente a Ye Xingge, Chen Xuance asintió para sus adentros; de haber participado Ruan Jinyu en la refriega, jamás habría permitido que el sospechoso saliera de sus manos. Con el ceño fruncido, preguntó en voz baja:
"¿Y qué ocurrió después? ¿Acaso ese eunuco intentó intimidarte?"
Ye Xingge abrió ligeramente los brazos y lanzó una mirada elocuente hacia los seis agentes que lo escoltaban, guardándose los pormenores para no comprometerlos en público.
Los enviados de la División de Inspección sabían que el escándalo no tardaría en salir a la luz, de modo que se apresuraron a dorar la píldora:
"El señor comandante Ruan jamás tuvo la intención de usurpar los méritos de nadie; tan solo pretendía poner a prueba el temple y la resolución del joven hermano Ye. ¡Y vaya si lo demostró! Haciendo honor a la confianza que la ilustre comandante Luo ha depositado en él, el joven Ye desenvainó el sable y se plantó en la mismísima puerta del mesón desafiando a todo el contingente. El comandante Ruan quedó tan maravillado ante semejante bravura que nos ordenó brindar escolta personal a ambos. Rogamos al señor vicecomandante Chen que, al redactar el informe oficial a la corte, tenga a bien mencionar la colaboración de nuestro cuerpo."
"..."
Un silencio sepulcral cayó sobre la entrada de la muralla.
Chen Xuance y todos los oficiales presentes se volvieron hacia Ye Xingge con los ojos desorbitados por el asombro más absoluto.
¿Poner a prueba su temple? ¡Menuda patraña diplomática! ¡Cualquiera sabía que Ruan Jinyu había intentado arrebatarle el reo por la fuerza!
¿Y aquel muchacho, estando completamente rodeado por los sabuesos de la Inspección, había osado desenvainar el acero en solitario frente a uno de los cien mayores carniceros del mundo?
Chen Xuance se preguntó si él mismo habría tenido el valor de cometer semejante insensatez.
El caso pertenecía al juzgado imperial, pero el pellejo era de uno solo.
Luo Xuanqing sin duda habría cobrado venganza ojo por ojo; pero si el eunuco perdía los estribos y lo degollaba allí mismo, ¿de qué le serviría al muerto que su superiora le cortara la cabeza a Ruan Jinyu después?
Apostar la propia vida frente a un psicópata despiadado solo por preservar un logro burocrático no era valentía común: ¡era una temeridad suicida demencial!
Sin embargo, que los propios subordinados del eunuco lo admitieran confirmaba que los hechos habían ocurrido al pie de la letra. Si Ruan Jinyu había dado su brazo a torcer, significaba que el muchacho se había plantado con la firme determinación de hacerse matar antes que ceder.
Al sopesar las consecuencias políticas y el terror que inspiraba la espada de la Jueza de las Flores, el eunuco no había tenido más remedio que replegarse para no desatar una carnicería ingobernable.
Comprendiendo la colosal proeza que aquel muchacho acababa de firmar, Chen Xuance posó una mano emocionada sobre el hombro de Ye Xingge, exclamando con orgullo:
"¡Buen muchacho! ¡Tienes unos arrestos impresionantes!"
Los demás oficiales asintieron con reverente admiración. Como los enviados de la Inspección aún estaban presentes, se abstuvieron de vituperar al eunuco y rodearon al joven para guiarlo triunfalmente hacia el corazón de la villa:
"¡Rápido, rápido, vayamos a darle la gran noticia a su señoría Luo!"
"Hermano Ye, ha debido de ser una noche agotadora; ¿estás herido?"
"En absoluto, apenas un desgarrón en la ropa..."
"¡Por los dioses del cielo! ¡Tener semejante talento y dedicarse a despachar vino en una posada es un auténtico crimen...!"
...
Poco después, en la Posada Wujian.
El amanecer comenzaba a teñir de tonos dorados las celosías del salón principal. En el suelo, recostado contra una columna de madera, reposaba el inconsciente Jiang Baichuan, con las heridas del hombro debidamente vendadas y la sangre contenida.
Chen Xuance y sus oficiales permanecían alineados al pie de la escalera con el pecho inflado y una sonrisa socarrona de oreja a oreja, rezumando por los cuatro costados una actitud triunfal indisimulada: '¿A que nuestra división es formidable?'.
Ye Xingge aguardaba en el centro del grupo, ajeno a la vanagloria ajena. Apenas transcurrido un instante, un rumor de pasos gráciles descendió por los peldaños.
\*Tap, tap, tap...\*
Luo Xuanqing, ataviada con un vaporoso vestido verde esmeralda y cargando en brazos a su rollizo gato negro, bajó con porte aristocrático. Paseó la mirada sobre el criminal amordazado junto a la columna y luego la clavó en Ye Xingge, cubierto de polvo y hollín de combate. Aunque su rostro pretendía conservar la serenidad de una jueza suprema, sus rasgados ojos de zorro se abrieron con un regocijo inocultable:
"Vaya, vaya... ¡qué muchacho tan formidable! En la mesa de anoche no me mostraste ningún truco nuevo, ¡pero nada más poner un pie fuera me has montado un espectáculo de primer orden!"
Chen Xuance captó de inmediato el tono de su superiora: la comandante estaba a punto de echarse a volar de pura satisfacción.
Cuando el despacho oficial arribara a la capital y el Gran Eunuco Zhang leyera que un millar de agentes de la Inspección no habían sido capaces de lograr lo que un civil afín al Tribunal Penal resolvió en una sola noche, ¡iba a azotar a Ruan Jinyu como si fuera una peonza!
Por si fuera poco, Ye Xingge le había asestado tres humillaciones consecutivas en menos de doce horas. De no ser por la etiqueta oficial, la ilustre jueza se habría lanzado a besar al muchacho en señal de triunfo.
Ye Xingge, que perseguía sus propios fines, conservó la modestia:
"Su señoría es demasiado generosa. Todo ha sido cuestión de buena fortuna..."
Luo Xuanqing se aproximó, depositó al gato sobre un banco y comenzó a rodear a Ye Xingge examinándolo de arriba abajo:
"Capturar a Jiang Baichuan puedo atribuirlo a la suerte; pero sin una resolución ciega dispuesta a teñir el suelo de sangre en cinco pasos, ¿habría cedido Ruan Jinyu? Si todos mis subordinados tuvieran la mitad de tu arrojo, ¡hace tiempo que me habrían nombrado Comandante Suprema de Guantian en lugar de tener que compartir estatus con ese vil eunuco!"
Con aquel porte que combinaba frialdad de magistrada y sensualidad de consorte imperial, Ye Xingge no pudo evitar sonreír:
"Su señoría me honra con creces. Esta oportunidad se la debo al señor Chen; de no ser por su confianza al prestarme el sable reglamentario, jamás habría conseguido nada."
Chen Xuance hinchó el pecho, pensando que aquel muchacho valía su peso en oro.
"Hmph..."
Tras los elogios, los ojos de la jueza se entornaron con una severidad profesional:
"No obstante, lanzarse a la aventura en solitario sin pedir refuerzos es un hábito peligroso. Si poseías indicios sobre el paradero del fugitivo, ¿por qué no diste aviso para que enviáramos a un contingente?"
Ye Xingge ya tenía la coartada perfectamente ensayada:
"No me enteré de que buscaban a Jiang Baichuan hasta que crucé las murallas del condado. En la posada escucho constantemente habladurías de toda clase de viajeros; recordé haber oído un rumor sobre la amante secreta que el patrón naviero frecuentaba en Muyang, pero al no estar seguro de su veracidad preferí acercarme a verificarlo en persona para no entorpecer los operativos. Jamás imaginé que daría de bruces con él en la alcoba..."
Luo Xuanqing asintió con naturalidad. Siendo un mesón un hervidero habitual de rumores y secretos del hampa, la explicación resultaba plenamente verosímil. Desvió la vista hacia el cautivo:
"¿Has logrado arrancarle alguna confesión?"
Ye Xingge respondió con aplomo:
"Confesó que su enlace de contacto superior es la Casa de Empeños Shunyuan, sin duda la ubicada en el Pueblo Dahe. Pretendía interrogarlo más a fondo tras traerlo a Qingxi, pero la irrupción de las tropas del comandante Ruan interrumpió el proceso."
Luo Xuanqing comprendió la trascendencia del dato y ordenó sin dilación:
"Lleváoslo abajo y continuad el interrogatorio. ¡Chen Xuance! Dirige una comitiva de inmediato hacia la Casa de Empeños Shunyuan. Si logramos capturar tanto a Yang Tuyan como a Rojo Pleno bajo nuestra jurisdicción..."
"¡Comprendido, señora!"
Chen Xuance ya se relamía pensando en la paliza administrativa que le propinarían a la facción rival. Hizo un ademán a sus hombres y levantaron en vilo al prisionero.
Ye Xingge se apresuró a dar un paso al frente fingiendo lealtad:
"Conozco al dedillo las rutas y atajos de Dahe; permitirme guiar al señor Chen..."
"¡Tú te quedas aquí!", ordenó Luo Xuanqing plantándose ante él con los brazos cruzados, adoptando el ademán autoritario de una superiora implacable. "Has pasado la noche entera batiéndote el cobre; ¿acaso no necesitas descansar? Despreocúpate, nadie te arrebatará un solo gramo del mérito militar que te corresponde."
Ye Xingge sonrió para sus adentros: su plan criptográfico marchaba sobre ruedas. Al no conocer la plantilla perforada oculta en la \*Gaceta de Guantian\*, Chen Xuance no tardaría en regresar con las manos vacías o con un rompecabezas insoluble, viéndose obligados a convocarlo como asesor indispensable sin levantar la menor sospecha.
Para no forzar la situación, adoptó un aire jovial:
"En verdad no me siento agotado. El alba casi despunta... ¿acaso su señoría no tiene apetito? Podría preparar un par de platos selectos para el desayuno."
Luo Xuanqing lo miró de arriba abajo; intuyendo que la euforia del triunfo le impedía conciliar el sueño, sonrió con dulzura cómplice:
"Me parece una excelente idea. Súbelos a mi habitación en cuanto estén listos; esta oficial te tiene reservada una recompensa muy especial..."
"¿Ah, sí?"
Ye Xingge enarcó las cejas mientras contemplaba la sugerente y majestuosa silueta de la dama ascendiendo por la escalera, pensando que sin duda se trataba de una burla para azuzar su curiosidad.
Pero justo en ese momento, la voz profunda de la otra gran señora resonó con evidente apetito en el interior de su cráneo:
"Esa zorrilla desvergonzada... Prepárame a mí también un par de raciones y descorcha una jarra de tu mejor licor añejo. Para ti no habrá recompensa alguna."
'¿Eh?'
Ye Xingge parpadeó en medio del salón, pensando con resignada ironía:
'Sin recompensa... ¿y aun así tienes el descaro de ordenar a la carta? Comes de lo mío, duermes en mi mejor suite, me das órdenes telepáticas... ¿acaso me has tomado por tu marido particular?'.
Sin embargo, considerando que el tablero de la conspiración marchaba exactamente como lo había planeado, no pudo contener una sonrisa de satisfacción y se encaminó a paso ligero hacia los fogones del patio trasero...
\-----
• Novela: Baladas Nocturnas / 夜夜行歌 (Yè Yè Xíng Gē)
• Autor: Guan Guan Gongzi (关关公子)
• Traductor: Inmensurable
🗡️ ¡Compañero(a) del Jianghu, deja tu reacción y comentario para apoyar el viaje marcial de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es el filo de nuestra espada y el aliento de esta historia! ¡Que tus pasos en el mundo marcial sean gloriosos! ⚔️

Continúa leyendo
Baladas Nocturnas (Novela)
Capítulo 13
Baladas Nocturnas (Novela) Capítulo 12
Estás leyendo el capítulo 12 de Baladas Nocturnas (Novela), un novela. Transmigré al imperio del Gran Yan y nací entre la gente común de las calles. Siendo un humilde plebeyo y blandiendo una espada de tres pies, barrí todo el _jianghu_. Hoy en día he alcanzado la más alta posición en la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Baladas Nocturnas (Novela) tiene 75 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.